Introducción
Los universos olvidados
Hoy utilizamos muchas palabras sin saber sus implicaciones históricas ni sus significados originales. Algunas de ellas son más que simples “palabras”. Son voces que contienen sentidos profundos. Representan universos olvidados de visiones y magia. Buscamos recuperar las huellas escondidas y repensar algunos aspectos de una historia antigua, pero siempre presente. Nuestra exploración comienza en el corazón de América Central, en una cadena montañosa poco conocida: la Sierra de Amerrique.
La Sierra de Amerrique
Las montañas de Amerrique,
también llamadas, Amerique o Amerrisque, están situadas en la zona que se
extiende desde el lago de Nicaragua hasta las tierras bajas que bordean las
costas del Mar Caribe, en el actual departamento nicaragüense de Chontales.
Si bien Amerrique y Amerrisque
son nombres muy conocidos
por los pobladores locales,
estas designaciones no aparecen en la mayoría de los mapas. Los cartógrafos y
geógrafos han preferido identificarlas como Cordillera Chontaleña o Sierra de
Chontales.
De todos modos, hay algunos
mapas regionales o de Nicaragua donde se usa el nombre Amerrique con ligeras
variantes. El Atlas Rand McNally del Mundo de 19731
utiliza el nombre Sierra de Amerique, el diccionario francés Larousse de1982,
en su sección de América Central2, la
llama Sierra de Amérique, el Atlas de la Encyclopaedia Britannica, Sierra of
Amerique, la edición de 1997 de la misma enciclopedia, Amerrique Mts3 y los mapas de Nicaragua de las Ediciones
Nicarao,
Sierra de Amerrique.
A pesar que las palabras
Amerrique o Amerrisque han sido dejadas de lado en textos y tratados, ellas permanecen
vivas en el lenguaje y las referencias locales. La palabra Amerrisque es usada
habitualmente
en la ciudad de Juigalpa para
nombrar la cordillera cercana; hay muchos negocios, como farmacias o
carnicerías que se llaman Amerrisque e incluso un autobus local ha sido
denominado Amerisquito.
¿Cuál fue el origen del nombre?
El nombre Amerrique se relaciona
con un pueblo antiguo que vivió en la cordillera antes de la invasión europea. A
veces se les identifica como matagalpas4 o
chontales. De acuerdo a algunos autores, su lenguaje era cercano al lenca,
idioma hablado en Honduras hasta tiempos muy recientes, tal como lo demuestra
una numerosa
toponimia con terminaciones similares.
También existen indicaciones que
lencas y matagalpas estaban relacionados
con los pueblos mayas. Los sufijos ik o ique quieren decir “viento” en la mayor
parte de las lenguas mayas. De acuerdo a Alfonso Valle Candia, “amerrique” significaría
“Tierra de Muchos Vientos”.
Además de estas afinidades linguísticas,
hay lazos arqueológicos bien establecidos. Los ídolos de piedra encontrados en
la Cordillera Amerrique, que en la actualidad se exhiben en el Museo de
Juigalpa, muestran analogías claras con estatuas de Guatemala o Yucatán.
Amerisco en el mar
También se hallan nombres
semejantes en la costa del Caribe, a lo largo de las playas que se extienden
desde Bluefields a San Juan del Norte. La zona al sur de Monkey Point6, cerca de la desembocadura del Río Maíz o Corn
River, es conocida como Amerisco5 y hay referencias acerca de un sitio próximo a San
Juan del Norte,
cuyo nombre es América6.
Los elementos mencionados
indican que, en tiempos antiguos, esta región de Nicaragua, desde el mar Caribe
al Lago de Nicaragua, se llamaba verdaderamente Amerríque, Amerrisque, Amerisco
o, incluso, América7.
Casualmente (o no tan
casualmente) esta región había sido visitada por Vicente Yáñez Pinzón, Juan Díaz
de Solís, Pedro de Ledesma, Albérico Vespucci y el propio Cristobal Colón7, desde 1497 a 1503, varios años antes de 15078, fecha en que el nombre del continente
apareció por primera vez registrado en un documento europeo8.
Inspiración auténtica Por largo
tiempo mucha gente creyó que el nombre América era un tributo a “Américo” Vespucci,
un geógrafo florentino que participó en varios viajes de exploración alrededor
del año 1500. Algunos investigadores del siglo XIX, demostraron que,
en el momento del “bautismo” del
continente, el nombre usual de Vespucci no era Américo ni Amerigo (su ortografía
italiana), sino Albérico, y que fue probablemente el propio Vespucci quien
cambió su nombre alrededor de 1506-1507, para adaptarlo a la denominación
novel de las tierras
recientemente “descubiertas’’9.
Por siglos, la mayoría de los
autores, probablemente sin saberlo, han argumentado. que la palabra “América”, al
igual que los invasores, también había venido desde el otro lado del Océano.
Nosotros pensamos que no fue así. Creemos que quien inspiró el nombre del
continente no fue el Sr. Vespucci, más allá de todos sus méritos,
sino el hermoso y rico país de
los amerriques, tierra de montañas, de bosques, de oro y de ídolos. Nuestra
jornada comenzará en el elevado corazón de la Sierra, cerca de Juigalpa y se
desarrollará a través de los valles, ríos y lagos, hasta las playas y lagunas
del mar Caribe, y más allá. Los invito a acompañarme en este viaje de aprendizaje
y redención.
Referencias
1. The Earth and Man, 1973, p.
282 I 6
2. Grand Dictionnaire Encyclopédique Larousse,
Tome I, Librairie Larousse, 1982, p.403.
3. Página 654.
4. También se llaman Chontales.
5. Ref. Jaime Incer en
Toponimias Indígenas de Nicaragua.
6. Nombre recientemente
identificado por Jorge Espinosa.
7. Rand McNally Atlas, 1897.
8. En 1503 Colón visitó la costa
del Caribe cerca del
río San Juan.
9. Jules Marcou, 1888, ver
bibliografía
Introducción del libro "Misterios de América", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.
Introducción del libro "Misterios de América", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

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