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lunes, 22 de febrero de 2016

Pueblos indígenas de Brasil
La Nación Kaingang
La nación kaingang habita la región sur de Brasil (Estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná y Sao Paulo). Forma parte de una de las familias étnicas más antiguas de la región central y sur-oriental de América del Sur. Varias de sus aldeas más importantes se localizan en la cuenca del río Tieté al oeste de la ciudad de Sâo Paulo. Su reserva más meridional se encuentra a orillas del Uruguay aguas arriba de la ciudad de Sâo Borja.  Su reserva más meridional se encuentra a orillas del río Uruguay, aguas arriba de la ciudad de Säo Borja.
En sus comunidades tienen una población total aproximada de 30,000 habitantes   Por su localización en zonas con elevada densidad de población la demarcación de sus reservas ha sido insuficiente y con las políticas expresadas por el nuevo gobierno de Brasil (2019) las comunidades kaingang pueden perder parte de los territorios ancestrales que todavía conservan por la invasión de sus tierras por los latifundios ganaderos y agrícolas con el visto bueno gubernamental.
Los kaingang pertenecen a uno de los grupos étnicos más importantes de Brasil, la familia lingüística ge o macro-ge.
El grupo ge noroccidental incluye los timbira, los kayapó (del norte y del sur) y los suyá. Los nororientales estaban compuestos por los aimoré, los temiminos, los guerem guerem, y otros pueblos que fueron eliminados en los primeros tiempos de la invasión portuguesa.
Los ge centrales están compuestos por las naciones de los xavantes, los xerentes, los jeikó y los kamakán. Estos pueblos selváticos, han desarrollado ciertas variedades de mandioca tóxicas (mandiocas amargas, ricas en cianuro), para impedir que se las coman los roedores. Como han desarrollado técnicas para lavar las sustancias tóxicas pueden consumirlas sin problemas. Del mismo modo, se cultivan algunas plantas para que atraigan a las plagas, y de esa manera proteger el cultivo propiamente dicho. Además practican la recolección sistemática de numerosos tipos de especies vegetales y animales, para utilizarlos en la alimentación o para obtener fibras, pigmentos, medicinas, etc.
Algunos grupos ge viven en sabanas (o campos) que generalmente son de fertilidad baja y más secos. Estos pueblos no pueden pescar, porque están lejos de los ríos, y tienen muchas restricciones para plantar porque los suelos no son apropiados, entonces deben limitarse a una agricultura marginal, poniendo énfasis en la recolección de hojas, raíces, frutos, huevos, miel, etc y la caza (sobre todo de especies chicas).
Los ge vivían (y aún viven) en en aldeas de algunos cientos de habitantes y cada nación se organizaban en forma descentralizada. Cuando había situaciones especiales de peligro se unían formando confederaciones. Habitaban en casas comunales o malocas, que albergaban 200 individuos o más. Algunos cultivaban algodón para luego hilarlo y otros no lo hacían. Del mismo modo, ciertas comunidades fabricaban cerámicas y otras no poseían esta industria.
Originalmente, la mayor parte de los ge mantenían organizaciones sociales de tipo matriarcal, pero posteriormente muchos grupos desarrollaron aspectos patriarcales.
Los territorios de los kaingang y de otros pueblos ge fueron invadidos por los portugueses a mediados del siglo XVI.
Después de conquistar la costa de los tupinambá, tupinikín, etc, en la zona de Bahía y Río de Janeiro, se enfrentaron a los “aimoré” (que es un adjetivo despreciativo que usaban los tupi para sus vecinos) que estaban en la costa intermedia. Las principales naciones ge se autodenominaban carirí y guerem guerem. Al igual que otros ge eran personas de estatura más elevada y piel más clara que los tupí. Vivían en aldeas más pequeñas y podían moverse con más facilidad por eso se defendieron mejor frente a la llegada de los portugueses.
Los aimoré y sus aliados waitacá y temimino aplicaban una técnica militar tipo guerrillera, basada en una gran movilidad, el factor sorpresa y el camouflage de la espesura.
Finalmente en los siglos XVII y XVIII los portugueses lograron someter y esclavizar a los guerem guerem y los carirí. Pero muchos ge retrocedieron a la selva y lograron mantener su independencia hasta mucho tiempo después, siglos XIX y XX. Es el caso de los xavantes de la isla do Bananal, sierra del Roncador más allá de los ríos Araguaia y das Mortes que recién fueron sometidos en la segunda mitad del siglo XX.
Los kaingang o guayanas (también llamados tapuias en la región más cercana a la costa), son los grupos ge más meridionales. Hay una reserva kaingang sobre el valle del río Uruguay que vive del turismo y de la agricultura donde seguramente se han refugiado remanentes guenoas, charrúas e incluso guaraníes. 
Es probable que los kaingang hayan recibido o ejercido influencias sobre sus vecinos del sur, guenoas, charrúas, bohanes y en particular los yaros, que han sido considerados por algunos como un grupo kaingang suroccidental, cuyo territorio tradicional se extendía a través de la región del Entre Ríos y el territorio del Corrientes actual (los chaná salvajes que menciona Schmidl).
de "Las Primeras Naciones", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones

sábado, 30 de enero de 2016

Un infierno en la tierra: Maranhão (Brasil) en el siglo XVII

Reivindicando al Padre Antonio Vieira
D.Antón
La dominación portuguesa en Brasil fue uno de los genocidios más sistemáticos y generalizados de la historia de la colonización de América. Millones de nativos fueron esclavizados y puestos a trabajar en plantaciones y minas. y a satisfacer los deseos de los colonos portugueses en todos los órdenes imaginables. Las personas, anteriormente libres y saludables, pasaron a ser simples mercancías utilizables y descartables.
El paraiso en la Tierra que describían Morelli, Gabriel de Foigny, François de Salignac y Jean Jacques Rousseau entre otros se transformó en un verdadero infierno. 
El Padre Jesuita Antonio Vieira fue testigo de los atropellos continuo e indiscriminados en Maranhão y en Amazonia oriental (Brasil) y los relata en forma vívida e ilustrativa.
El Antonio Vieira llegó a Maranhão en 1652. Su vida había sido una lucha constante por la libertad de los esclavos y la tolerancia racial y religiosa. 
Además del idioma portugués, hablaba el tupi de las Primeras Naciones brasileras, el kimbundu de los esclavos africanos y varias lenguas amazónicas. En Maranhão encontró uno de los panoramas más desoladores de explotación e iniquidad de los esclavos nativos. No vaciló en enfrentarse a los plantadores y traficantes y recordarles algunos principios de la religión cristiana que aquellos decían profesar.
¡A que precio diferente el Diablo compra las almas comparado a lo que ofrecìa por ellas previamente! No hay mercado en el mundo donde pueda conseguirlas más barato que aquí en nuestra propia tierra. En los Evangelios, ofrecía todos los reinos del mundo por un alma; en Marañón, el diablo no necesita ofrecer ni siquiera un décima parte por todas las almas. No es necesario ofrecer mundos, ni reinos; no es necesario ofrecer ciudades, ni pueblos, ni aldeas. Todo lo que tiene que hacer es ofrecer un par de indios tapuya e inmediatamente es adorado de rodillas. ¡Que mercado barato! ¡Un indio por un alma! Ese indio será tu esclavo por los pocos días que sobreviva, pero tu alma sera esclavizada por la eternidad, mientras exista Dios. Este es el contrato que el Diablo hace con ustedes. No sólo lo aceptan sino que le pagan dinero por añadidura.
Cristianos, nobles y gente de Marañón ¿saben ustedes lo que Dios quiere de ustedes durante la Cuaresma? Que rompan las cadenas de la injusticia y liberen a aquellos a quienes tienen cautivos y oprimidos. Estos son los pecados de Marañón. Esto es lo que Dios me ordenó denunciarles. Cristianos, Dios me ordenó aclararles estos temas y así lo hago. Todos ustedes están en pecado mortal; todos ustedes viven en estado de condena; y todos ustedes iran directamente al Infierno. En verdad, ya hay muchos allí ahora mismo y ustedes se reunirán con ellos si no cambian vuestras vidas...
Cualquier hombre que priva a otro de su libertad y pudiendo restaurársela no lo hace está condenado. Todos o casi todos están por tanto condenados. Ustedes pueden decirme que incluso si esto fuera verdad, no lo pensaron o no sabían y que su buena fe los salvará. Lo niego.
Ellos pensaron y sabían del mismo modo que lo piensan y lo saben ahora. Y si no lo pensaron o no lo sabían debieron haberlo pensado y sabido. Algunos están condenados por su conocimiento, otros por su duda y todavía otros por su ignorancia."


Algunos años más tarde, en 1661, Vieira fue expulsado de Brasil y al llegar a Portugal fue apresado por la Inquisición y acusado de cometer herejías "igualitarias". Seis años después, ya liberado, reinició su lucha por los derechos de los esclavos que habría de continuar hasta su muerte el 18 de julio de 1697. 
De "Amerrique, los Huérfanos del Paraiso", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.