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martes, 27 de noviembre de 2018



La sobrevivencia de las sociedades matriarcales 

Hay discusiones entre los antropólogos e historiadores acerca de la existencia pasada de sociedades matriarcales. Se puede deducir su antigua ocurrencia a través de las mitologías en donde las deidades femeninas constituyen el fundamento central de las creencias religiosas. Son los casos de Coyolxauhqui y Tonantzin entre los pueblos mexicanos, o de Gaia y Demeter en la Grecia pre-clásica, la Pachamama entre las culturas quechuas y aymaráes de los valles y mesetas andinas de América del Sur y Iemanjá en las naciones yorubas africanas. En algunos casos estas deidades fueron sustituidas por dioses masculinos como resultado de la irrupción de grupos étnicos patriarcales y guerreristas (p.ej. Huitzilopochtli entre los aztecas y Apolo en la Grecia clásica).
Además de estos fuertes indicios de antiguas sociedades con componentes religiosos  matriarcales, en la actualidad de registran numerosos ejemplos de comunidades donde las mujeres constituyen la base de su existencia y funcionamiento .
Algunos ejemplos de comunidades matriarcales
“Hace 13 años, un grupo de mujeres en Kenia creó la aldea de Umoja que significa “la unidad”, en el idioma swahili. Una aldea dirigida completa y exclusivamente por mujeres, donde sentirse protegidas del maltrato y donde ir en busca de ayuda o simplemente consejo.
Rebecca Lolosoli es la matriarca de este pueblo. A los 13 años de edad fue obligada a casarse con un hombre que le triplicaba en edad. Violada y abandonada a su suerte, supo luchar por sus ideales y crear esta aldea con ayuda de sus compañeras.
Los Mosuo, en China, viven en la región del lago Lugu, un lugar aislado (hoy día para llegar hacen falta 9 horas en jeep) que ha permitido que el sistema de línea materna floreciera y perdurara. Es, quizá, el legado de una época en la que era frecuente que los padres murieran en guerras, vivieran como nómadas o fueran monjes budistas. En ausencia de los hombres, las mujeres recogían las cosechas, daban de comer a las familias e imponían las normas.
Como en otras comunidades matriarcales, no hay violencia; son comunes el buen trato y la hospitalidad. Entre los Mosuo no tienen ninguna palabra para los conceptos de “asesinato”, “guerra”, “violación” o  “cárcel” En este lugar, las mujeres son las únicas propietarias. La herencia se transmite de madre a hija. En cada una de las familias hay una matriarca , y ella cuida y administra todos los asuntos económicos y sociales del clan y de todas sus posesiones: la casa, los campos, los animales domésticos y el alimento. El clan está formado por una mujer, sus hijos, su madre, sus hermanos, sus hermanas y los hijos de esas mismas hermanas. No existen los maridos.
No existe el matrimonio. Los hombres y las mujeres nunca viven juntos; el hombre se encuentra, por las noches, a solas con su amada. Se mantienen enlazados sólo por el afecto, así que cuando éste desaparece nada los liga y se separan. Casi sin excepción, los hombres siguen viviendo, incluso después de ser padres, en casa de su madre, y ayudan a criar a los hijos de sus hermanas.
Frente la costa de Guinea Bissau, en Orango Grande, hay una sociedad matriarcal (etnia Bijagó) donde las mujeres  gestionan la economía, el bienestar social, la ley… y el amor. En el tema del amor, son las mujeres, y no los hombres, quienes eligen. Ellas proponen públicamente colocando a sus futuros novios un plato de pescado marinado en aceite de palma roja. Una vez hecha la oferta, los hombres no pueden negarse. Rechazarlo hubiera significado deshonrar a su familia.
Juchitan está en Oaxaca, México. La expectativa de vida es la más alta de México. El 81.6% de los niños están bien alimentados, algo llamativo teniendo en cuenta que la desnutrición infantil en otros lugares de México llega al 80%.
El comercio tradicional en Juchitán ha estado y está en manos femeninas, y se basa en la buena comida autóctona y en la economía de prestigio. En Juchitan se celebran mas de 600 fiestas al año, en las que se produce una constante redistribución de la riqueza material y humana. El honor y prestigio se adquiere mediante estas suntuosas fiestas de abundante comida y bebida.
Las mujeres exiliadas de Sáhara Occidental son los pilares sobre los que se asientan los campamentos de refugiados. Los Comités y Subcomités están dirigidos prácticamente por mujeres en todas las dairas. Ellas mantienen en pie las jaimas, articulan la vida social y económica de los campamentos y llevan, en definitiva, la administración de una supervivencia digna durante los casi 40 años que dura el exilio.”
Tomado parcialmente de las siguientes referencias.
http://revistamito.com/existe-el-matriarcado/
Pueblos, drogas y serpientes, D.A., Piriguazú Ediciones


lunes, 3 de julio de 2017


Amerrique era muy diferente al mundo euroasiático


Del otro lado del océano

Danilo Antón




Mientras tanto, del otro lado del océano, la historia había seguido un rumbo muy diferente.
Una miríada de variedades domesticadas se cultivaban con mínima disrupción de la naturaleza. El carácter periódicamente itinerante y las rotaciones de cultivos practicadas promovían la conservación de los ecosistemas nativos y los suelos.
Pero aún más que las prácticas productivas eran las actitudes para con la tierra que marcaban la diferencia. La tierra era la madre, la Pachamama y por lo tanto no podía ser objeto de apropiación individual ni enajenación. De la misma manera, el carácter espiritual de los productos de la tierra restringía su comercialización.
Como no se usaba el arado, no eran necesarios los animales de tiro salvo en circunstancias especiales, y para otros fines. En todo el continente, solo usaban animales de tiro los inuit (también inapropiadamente llamados esquimales) que usaban perros para tirar de los trineos. En las montañas de Ameriske del Sur los pueblos andinos utilizaban la llama como bestia de carga. Exceptuando los casos antes mencionados, en el resto del continente no habían ningún otro animal de trabajo.
Debido a ese tratamiento respetuoso de los animales, que no eran usados para trabajar, sino tan solo como alimento dentro de un marco espiritual y a menudo ceremonial determinado, en la mayor parte del continente no se había desarrolado una cultura de “esclavización de los animales de trabajo”. Por esa razón, el desarrollo de formas esclavistas de explotación del explotación del trabajo humano no se desarrollaron en la misma medida. Estrictamente, en el sentido europeo de la palabra, en Amerrique no habían verdaderos “esclavos”.
Guerras y cautivos
Los llamados esclavos eran más bien prisioneros, enemigos privados de su libertad. En muchos casos, estos cautivos eran tratados mejor que los propios integrantes de la comunidad, se les proveía de buenos alimentos, y en algunos casos, de las mujeres de más prestigio social. El destino final de estos cautivos era a veces su incorporación al grupo y en otros casos su ejecución ritual o sacrificio. En algunas culturas, luego de muertos, los cautivos eran ingeridos ceremonialmente. 
En algunas sociedades amerricanas habían sacrificios humanos, resultado de procesos de dominación y crecimiento imperial, como se pudo observar en el imperio de los mexicas y en ciertos estados mayas. Sin embargo, estas situaciones no eran las más comunes. En el caso de los mexicas (también llamado aztecas) que llegaron como conquistadores poco más de un siglo antes de la llegada de los españoles, los invasores impusieron un dios guerrero, Huitzilapochtli sustituyendo los dioses de la fertilidad y la fecundidad (Quetzacoatl y Tlaloc). Huitzilapochtli era un dios ávido de sangre que exigia sacrificios humanos permanentemente. Cuando llegó Cortés con sus tropas, el supremo sacerdote mexica, Moctezuma pensó que habia llegado Quetzacoatl recuperar su sitial. Ello fue su perdición.
Entre los guaraníes (también llamados tupíes, carios o carijós) los cautivos eran ejecutados e ingeridos ritualmente, sin que ello implicara un tratamiento de esclavitud. Cuando los europeos observaron estos cautivos, los identificaron con sus propios esclavos, pero la naturaleza de la relación era muy diferente.
Sin embargo, es necesario recalcar, que aún existiendo variadas formas de cautiverios, antropofágia ritual y sacrificios, el fenómeno de la esclavitud o de la servidumbre en el sentido feudal eran poco frecuentes en tierras ameriskanas.

El tráfico de esclavos en América
Tal como se mencionó anteriormente, la esclavitud era una vieja institución europea. Los paradigmas de la “democracia” europea que son puestos como ejemplos de desarrollo politico eran sociedades que dependian en la mano de obra esclavas para casi todos sus productos y servicios. Se señala que en el momento de mayor auge en Atenas, los ciudadanos libres constituian menos de 20,000 hombres. Si a ellos agregamos sus familias no excedieron en ningún momento las 90,000 personas. En esa misma época habian 365,000 esclavos y 45,000 metecos (inmigrantes y libertos). Como señala Engels18 : “Por cada ciudadano adulto contábanse, por lo menos dieciocho esclavos y más de dos metecos.” Otras cifras que se dan habitualmente para las ciudades de la Grecia clásica incluyen más de 460,000 esclavos en Corinto y 470,000 en Egina.
esclavitud siguió siendo la base de las economias y las sociedades en Europa y en el Medio Oriente luego de la decadencia geopolitica de las ciudades griegas. El Imperio Romano fue construido y mantenido por el trabajo de millones de esclavos. En la llamada “Edad Media” europea, la esclavitud y la servidumbre (en muchos aspectos similar a la esclavitud) fueron las instituciones fundamentales que mantuvieron las aristocracias territoriales y religiosas. El tráfico de esclavos provenientes de Africa fue la base de la “prosperidad” de los reinos Moros del Magreb norafricano. Más tarde, un siglo antes de la llegada de las primeras naves españolas a América, decenas de miles de Guanches, habitantes aborigenes de las Islas Canarias fueron hechos prisioneros para ser vendidos como esclavos para trabajar en las plantaciones de caña de la isla (portuguesa) de Madeira.
Por esa razón pareció lógico que ya desde los primeros contactos de los españoles y los portugueses con las comunidades de América se hayan capturado un cierto número de esclavos para ser vendidos en los mercados de la peninsula ibérica.
Tampoco es de extrañar que al establecerse las primeras colonias europeas en América también se hayan creado mercados para esclavos. Este hecho, que en Europa hubiera sido banal, en América, donde la esclavitud era prácticamente desconocida dió lugar al desencadenamiento de procesos totalmene nuevos para el continente. Los grupos locales dominantes hicieron cautivos en mucha mayor cantidad que antes, pero ahora con el fin de venderlos o pagar tributos a los recién llegados.
Asi aparecieron sistemas de captura y comercialización de esclavos en varios lugares de Amerrique del Norte, entre los guaraníes del pie de monte andino (chiriguanos izoceños), cerca de la actual ciudad de Santa Cruz, Bolivia, que esclavizaron a los chané, entre los kadijeu de Mato Grosso que esclavizaron a los terena, etc.
De "Amerrique, Huérfanos del Paraíso", Denilo Antón, Piriguazú Ediciones.

sábado, 4 de febrero de 2017

Llegó el Diablo
De "Las mentiras del milenio" (D.A., Piriguazú Ed.)



"Llegó el Diablo. No cabe la menor duda. En toda América se propagó la noticia. El Diablo con piel pálida y trajes de hierro. Aquellos que pensaron que eran los Dioses Buenos estaban equivocados. En realidad, son demonios que adoran los metales que crecen en las profundidades de la tierra. Se rumorea que se alimentan de plata y oro, que cambian su piel de hierro cada año y que no conocen el amor ni la ternura."
En las entrañas de la meseta andina, donde nunca llega la luz del sol ni las brisas refrescantes, en el fondo de las galerías de donde se extrae la plata y el estaño, los mineros quechuas y aymaras preparan sus ofrendas para el Tio- Diablo y su esposa, la China Supay. El Tío prefiere las hojas de coca, el tabaco y la chicha. A la China le gusta el azúcar de caña.
 El Diablo y su esposa controlan el mundo de los metales, de donde sale el dinero. Por eso todo el mundo sabe: "el dinero es cosa del Diablo".

El dinero no se obtiene por medio del trabajo, ni por amor, ni por solidaridad. Se logra a través de un pacto de sangre con el Diablo: el k'arakú. El k'arakú es un contrato dorado que sólo se hace por dinero. Así obtuvieron sus fortunas los españoles que conquistaron estas tierras. Por eso pudieron matar impunemente a cientos de miles y, encima de ello, enriquecerse. A pesar de que Pizarro prometió respetar la vida de Atahualpa no vaciló en matarlo. Como premio por este crimen heredó las riquezas del Imperio Inca. Los narcotraficantes que negocian con el sufrimiento ajeno ganan millones de dólares con el tráfico de cocaína. Los mineros, que han aprendido estas verdades en sus propias vidas, corren el riesgo de morir en un derrumbe o por silicosis, trabajan duramente y producen mucho mineral. A pesar de ello, ganan muy poco dinero, no tienen suficiente comida, ni con que calentarse durante las frías noches del Altiplano. Mientras tanto, otros que viven lejos y nunca trabajaron en las minas disfrutan vidas lujosísimas de millonarios. Estas desigualdades sólo pueden ser explicadas a través de la magia y de sacrificios al Diablo. Por eso los gringos tienen plata. Seguramente. No hay otra explicación lógica. Esas personas han logrado el favor del Tío y de la China Supay.
No trajeron a Dios sino al Diablo
El demonio de los mineros tiene cuernos como las cabras, ojos color de sangre, orejas de mula, dos colmillos negros y dagas en vez de dientes, que reflejan la escasísima luz de las galerías. Igual que los reyes europeos, tiene una corona en su cabeza donde se enrosca una serpiente venenosa. Las naciones del Altiplano han aprendido su lección. Más de cuatro siglos de opresión y sufrimiento les han enseñado. Los conquistadores no trajeron a Dios, sino al Diablo. Y entonces, desde Oruro a Potosí, los antiguos pueblos de la montaña y de la meseta realizan sus Diabladas puntualmente. No se olvidan de él en sus ofrendas y ceremonias.
Fuera de las minas, al aire libre, en la tierra donde sopla el viento y caen lluvias y nevadas, allí reina el espíritu de la Pachamama, la Madre Tierra. Con la ayuda de la Virgen María y los Santos, la Pachamama permite que florezcan las plantas, que maduren los cultivos y nazcan los niños, La Pachamama es buena. La Pachamama no tiene nada que ver con el dinero. La Pachamama es Amerrique.

Mensaje de Mancu Inca Yupanqui (1535)
"Hermanos e hijos, los he reunido para que vean el nuevo tipo de gente que se ha venido a nuestro país, esos barbados que están en esta ciudad. Porque me dijeron que eran wiraqochas y parecían serlo de acuerdo a sus vestimentas, les ordené que les sirvieran y obedecieran como servirían mi propia persona....pensando que eran gente valiosa enviados desde lejos, como siempre proclamaron, por Tiqsi Wiraqochan, o sea Dios.
Pero es claro para mi que todo resultó lo opuesto de lo que esperaba, por que, sepan esto, mis hermanos, esta gente ha demostrado muchas veces desde que entraron a mi país que no son los hijos de Wiraqocha sino del Diablo."

De "La mentira del milenio", D.Anton, Piriguazú Ediciones.