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martes, 27 de febrero de 2018

Los hongos

Tal vez el grupo botánico que tiene una mayor variedad de plantas sicoactivas son los hongos. Éstos, cuyo nombre científico es mycota,  son organismos heterótrofos7 al igual que los animales y las bacterias. A diferencia de los vegetales verdes, no poseen clorofila, y por tanto deben alimentarse de otros organismos o de  materia o tejidos orgánicos en descomposición.
Es un grupo biológico muy antiguo, numeroso en especies e individuos y extremadamente exitoso desde el punto de vista ecológico.
Pueden tener características anatómicas y fisiológicas de una gran diversidad. Los hay microscópicos, de apenas unas micras de largo, y gigantes, de dimensiones métricas. Pueden ser unicelulares o contener billones de células.
Algunos son esféricos, otros alargados o achatados, e incluso los hay que tienen forma de sombrilla (las «setas»).
Los hongos se reproducen por brotes, fisión, fragmentación o esporas. Este último es un método común. Su reproducción puede ser asexuada o sexuada, existiendo especies que pasan por ambas fases reproductivas.
Debido a su antigüedad y a su función específica de degradadores bioquímicos de la materia orgánica, los hongos  han desarrollado estrategias que ponen énfasis en la elaboración de numerosísimas sustancias de una gran diversidad y complejijdad. Como son inmóviles (sésiles) tienen una tendencia natural a defenderse de sus predadores mediante la producción de compuestos químicos apropiados. También los producen para establecer sistemas de comunicación con otros individuos de su misma especie o de otras.
Algunos mycota fabrican sustancias para protegerse de las bacterias (p.ej. los antibióticos) y otros segregan variados compuestos tóxicos destinados a sus predadores potenciales. Estos están a menudo asociados a colores y formas distintivas con el fin de mandar un mensaje de prevención a sus predadores y evitar ser atacados. Son los llamados «hongos venenosos». Como ocurre con otras sustancias análogas, su toxicidad depende de la vulnerabilidad del destinatario y de la dosis recibida.
Algunos mycota fabrican sustancias que les permiten protegeerse de las bacterias. Desde hace algunas décadasf muchas de ellas están siendo utilizadas por la medicina y reciben el nombre de «antibióticos».
Debido a esta antigua estrategia vital, los hongos han generado una gran variedad de compuestos fuertes, generalmente, de tipo alcaloide, que dan lugar a reacciones variadas en los animales que los ingieren. A menudo se trata de simples mecanismos de defensa que tienden a producir el mayor daño posible al agresor. Pero en otros son, sobre todo, formas preventivas, «mensajes» más o menos complejos tendientes a reducir los conflictos a un mínimo, y así aumentar sus posibilidades de supervivencia.
Algunos hongos  emiten señales que pueden ser captadas por los seres humanos a través del sistema nervioso. Son los hongos «sicoactivos».  Entre ellos se cuentan los ya mencionados amanita muscaria y teonanacatl,  el ergot del centeno y del trigo de Europa, que en épocas históricas pasadas ocasionó muchas muertes, y que en tiempos recientes permitió la síntesis del ácido lisérgico (el LSD), y muchos otros.
Los relevamientos de especies micóticas han mostrado que hay numerosos hongos sicoactivos, tal vez miles, y que su rol fue y es fundamental para el desarrollo pasado y futuro de la especie humana, tanto desde el punto de vista de la biología como de su cultura8 .
De "Pueblos, Drogas y Serpientes", D.Antón, Piriguazú Ediciones

lunes, 30 de octubre de 2017

Amanita muscaria

La Amanita muscaria, fly agaric o “matamoscas” es un hongo que crece en los bosques fríos y templados de Europa y Asia. Es una seta en forma de sombrilla, de color rojo, y con pintas blancas.

Desde el punto de vista genético y químico es muy variable. Algunas variedades producen un efecto alucinógeno intenso, pero otras tienen un efecto menor.
Los factores pedológicos, climáticos y geográficos pueden afectar sus propiedades.
Los principios activos de Amanita muscaria son la muscarina y el muscimol.
El muscimol es el que provca el efecto visionario, mientras que la muscarina parece ser la responable de su relativa toxicidad.
Amanita muscaria ha sido utilizada hasta tiempos muy recientes, y aún se la consume en muchos sitios, en Siberia y en las regiones nórdicas europeas. En menor grado se le utiliza también en las regiones montañosas eurasiáticas de latitudes medias.
El consumo de este hongo produce un efecto vomitivo y de somnolencia casi inmediato, a veces asociados con visiones. Luego de pasada la somnolencia se desencadena un período de intensa actividad y locuacidad, que puede durar por varias horas.
Es costumbre en algunos pueblos consumidores de amanita, particularmente comunidades siberianas nativas, que se logre prolongar el efecto del hongo bebiendo la orina. En estos grupos étnicos a menudo se considera una cortesía invitar a otras personas con la orina propia para que éstas logren un efecto de “embriaguez” similar.
Como los renos consumen el hongo aún en invierno a través de la nieve, algunos pueblos siberianos criadores de renos beben el orín del reno para obtener los efectos buscados prolongar los efectos en la época en que el hongo no es visible.
Si bien el consumo contemporáneo de este hongo es limitado, Amanita muscaria fue una planta visionaria muy importante durante la mayor parte de la historia de los países nórdicos y montañosos de Europa y Asia.
Muchas de las tradiciones mitologías noreuropeas se relacionan con las alucinaciones producidas por este hongo. Los “gnomos”  y duendes aparecen frecuentemente integrados a las imágenes inconfundibles del Amanita muscaria .
El color blanco y rojo característico de Amanita se incorporó en muchas tradiciones modernas. Un ejemplo es la imagen comercializada de Papa Noel, que se presenta con una vestimenta roja y blanca,  y que se traslada utilizando un trineo tirado por varios renos que "vuelan"
Las sociedades europeas, a instancias de las iglesias oficiales, tanto católicas como protestantes, lograron excluir este hongo de la dieta habitual. En muchos lugares fue declarado tabú, y en otros, fue simplemente relegado al “mundo imaginario”  infantil.
En gran medida, los cuentos de niños que se popularizaron en estos continentes, contienen las experiencias visionarias del hongo.
Amanita muscaria fue un ingrediente principal utilizado por magos o chamanes durante la historia de Europa. Seguramente las preparaciones de las curanderas medievales contenían este hongo. Durante un largo periodo las “mujeres medicinales” fueron catalogadas de “brujas”, estigmatizadas y, en muchos casos, condenadas a la hoguera.
Debido a la persecución sufrida por los portadores de la cultura tradicional, se perdieron muchos elementos de la memoria histórica del uso del hongo. Ya en los siglos XIX y XX, su consumo se había vuelto muy marginal, socialmente insignificante, y por esa razón, poco peligroso para la sociedad dominadora.
Tal vez, también por esa razón, Amanita muscaria no fue declarado tabú, y su consumo no ha sido ilegalizado en tiempos contemporáneos...
Extraido de "Pueblos, Drogas y Serpientes", D.Antón, Piriguazú Ediciones