Mostrando entradas con la etiqueta América Latina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta América Latina. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de junio de 2022

 América Latina se desprende de la tutela de los EEUU que tiene crecientes dificultades para gestionarse a sí mismo

La presencia de EEUU, antigua gran potencia dominadora en América Latina se contrae y esfuma sin cesar

Después de la Segunda Guerra Mundial los EEUU pasaron a ser la principal potencia, tanto desde el punto de vista militar, como económico y político.

En julio de 1944 cuando la Segunda Guerra Mundial estaba  prácticamente definida se realizó una Conferencia Monetaria y Financiera con asistencia de 730 delegados de las 44 naciones aliadas en el conflicto en el Hotel Mount Washington, ubicado en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos, buscando regular el orden monetario y financiero internacional después de la conclusión de la Guerra.

Estas fueron las bases para la creación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

Al año siguiente, ya finalizada la guerra, se fundó la Organización de las Naciones Unidas integrada al principio por 51 estados miembros fundadores ahora son 193.

Tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional como la  propia ONU establecieron sus sedes en los Estados Unidos donde todavía se encuentran.

Actualmente el Banco Mundial tiene su sede en 1818 H Street NW. Washington, D.C., U.S. y está integrado por 189 países.

Por su parte, el FMI tiene sus oficinas centrales en el número  720 de la calle 19th Street, NW, de Washington, DC y tiene 190 estados miembros. 

Del mismo modo la ONU, fundada el 24 de octubre de 1945 en San Francisco, Caifornia, estableció su sede en el número 760 de la United Nations Plaza, Manhattan,  New Cork City. Originalmente eran 51 Estados miembros en 1945 hoy son 193

El Grupo Banco Mundial o World Bank Group que fue creado en 1944 como parte de los Acuerdos de Bretton Woods también tiene su sede en la ciudad de Washington en el número 1818 H Street NW de la capital estadounidense. Está integrado por 189 países.

Por su parte, a  nivel regional y poco tiempo después de finalizada la Guerra, en 1948,  los países del continente americano también acordaron establecer una organización internacional. Esta fue concretada en una reunión en Bogotá, en donde se creó la Organización de Estados Americanos. Como no podría ser de otra forma, establecieron la sede principal también en Washington.

en la calle 17th Street esquina Constitution Ave de esa ciudad.

Actualmente la integran 35 estados miembros.

Complementariamente con la OEA, el 8 d abril de 1959 se creó el Banco Interamericano de Desarrollo y por supuesto su sede se situó en 1300 New York Avenue, N.W., Washington, D.C.  El Bid actualmente tiene 48 miembros.

Todas estas instituciones que en cierto modo configuraron y configuran un espectro dirigencial al más alto nivel económico y político de carácter mundial y continental. Todas ellas están situadas en los EEUU y por supuesto de esa forma los EEUU están en la mejor posición para controlarlas..

Y hay que insistir que es en estas instituciones que se definen las estrategias, los estímulos y los límites para todo el mundo, y

mucho más particularmente para todo el continente americano.

Debido a ese contexto histórico y circunstancial el control que los EEUU ejercieron y en cierta medida ejercen  sobre todos los estados de América Latina fue casi total sin dejar lugar para que los gobiernos del área tomaran sus propias decisiones.

100 años antes se habían apoderado de la mitad de México, a partir de 1898 ocuparon Cuba por más de dos décadas, Haití también fue ocupada de 1915 a 1934, la ocupación en República Dominicana duró 8 años, de 1916 a 1924 y Puerto Rico que fuera ocupada en 1898 y cuya ocupación todavía continúa 125 años después,

En 1903 los EEUU promovieron la separación de Panamá de Colombia con el fin de construir el canal interoceánico incluyendo una franja territorial a ambos lados del mismo.

En ese período definieron e incluso designaron directamente a la mayor parte de los gobiernos de Mesoamérica oponiéndose sangrientamente a los intentos revolucionarios que ocurrieron.  En ese período incluyendo a la revolución mexicana de la década de 1910-20, y la revolución sandinista en Nicaragua de 1927 a 1933 .

Con la creación de la OEA las políticas de los EEUU con relación a América Latina no cambiaron, los funcionarios de la OEA actuaron como si ocuparan una secretaría de menor nivel en el propio gobierno de los EEUU.

En 1954 los EEUU había derrocado el gobierno progresista Jacobo Arbenz en Guatemala y pocos años después, en 1961, intentaron dar un golpe en Cuba donde un gobierno revolucionario liderado por Fidel Castro se había establecido desde 1959 fracasando rotundamente.

Los intentos prosiguieron en los siguientes años, invadieron la república Dominicana en 1965 contra otro gobierno que no era de su agrado, iniciaron una guerra para derrocar a un gobierno revolucionario en Nicaragua en 1979 a 1990  cosa que lograron solo parcialmente, también invadieron la pequeña isla de Grenada en 1983 para desplazar un gobierno que les producía incomodidad y.en 1989 invadieron Panamá secuestrando a su presidente. El presidente de Panamá llamado Manuel Noriega fue llevado a los EEuU para ser juzgado y fue condenado a 40 años de prisión que luego fueron disminuidos a 20. Finalmente fue extraditado a Francia y Panamá continuando en prisión hasta su muerte en el año 2017,

Todo parecía indicar que este dominio de EEUU sobre América Latina casi total continuaría indefinidamente. Pero las cosas han ido cambiando gradualmente.

Increíblemente el gobierno de la revolución cubana lleva 63 años resistiendo sanciones y sabotajes, en el año 1998 hubo un cambio de gobierno tras el cual asumió Hugo Chavez que era un presidente claramente contrario a los intereses a los EEUU en Venezuela y su continuador Nicolás Maduro también resiste a pesar de los sabotajes y sanciones y al mismo tiempo  Nicaragua estaba volviendo  a sus raíces revolucionarias sandinistas.

Para continuar debilitando el control estadounidense en los últimos años recientemente la izquierda ganó varias elecciones primero en México con López Obrador, también en Bolivia, con Evo Morales y  Luis Arce, luego en Argentina con Alberto Fernández, y más recientemente en Chile con Gabriel Boris, en Perú con Pedro Castillo y en Honduras con Xiomara Castro.

En estos momentos se piensa que Brasil y Colombia están a punto de cambiar sus gobiernos eligiendo líderes con claras orientaciones progresistas que podrían seguir expandiendo esta tendencia.

La evolución política parece no detenerse, más bien se acelera. Ningún país latinoamericano siguió a EEUU y Europa en las sanciones a Rusia, y ahora, recientemente, la mayoría de los estados latinoamericanos no asistieron o fueron reticentes en la Cumbre continental organizada por los EEUU en Los Angeles.

Parece que la influencia de los EEUU en el subcontinente latinoamericano se está debilitando, y que ya no hay esa todopoderosa influencia tanto económica como política que fue la regla en el pasado.

No se si esta situación refleja el empoderamiento de los países latinoamericanos o el debilitamiento acelerado de la potencia norteamericana. Tal vez ambas cosas.

No sabemos que acontecerá en los próximos años pero probablemente asistamos a  una continuación de estos procesos y tal vez, ojalá, seamos testigos de una insubordinación radical e histórica de los americanos del sur que tal vez puedan por fin de esa manera llegar a ser dueños de sus propios destinos.

.

 

miércoles, 20 de noviembre de 2019

El reto de América Latina, un continente fallido
Aunque existen múltiples definiciones de lo puede ser un Estado fallido —Thürer, Chomsky, Clapham, Woodward, Duffield…—, podemos concluir que un Estado ha fracasado cuando no es capaz de garantizar la seguridad ni tiene capacidad para prestar los servicios básicos, cuando la corrupción y la inestabilidad institucional son altas y las deficiencias jurídicas constantes. Teniendo en cuenta estos elementos, América Latina es un continente fallido.
Prueba de ello serían los últimos meses, con crisis en Venezuela, Colombia, Ecuador, Chile, México y Bolivia. El balance es terrible: dos presidentes autoproclamados en un golpe de Estado consumado y otro fracasado, decenas de muertos, múltiples denuncias por violaciones, abusos sexuales y matanzas. A este inquietante escenario habría que añadir los casos de Brasil —comandada por un ultraderechista con debilidades por la dictadura pasada—, Argentina —en una situación de extrema fragilidad económica— y México —con ruido de sables de fondo—. Es el retrato de un continente próximo al colapso. 
El origen de esta falla en América Latina puede enfocarse en las muchas consecuencias relatadas —corrupción, inestabilidad institucional, falta de independencia judicial…—, pero ello sería un error. Hay que acudir a la causa: el liberalismo impuesto por Estados Unidos. El continente latinoamericano ha sido subyugado desde mediados del siglo pasado a los principios económicos liberales —Chicago Boys, por ejemplo—, los cuales se impusieron gracias al sable de los generales —Pinochet, Videla, Figueiredo, Stroessner…— en un interminable vuelo del cóndor —Kissinger—.
De todas las consecuencias relatadas, la más importante es la desigualdad. La riqueza generada en América Latina no revierte en sus ciudadanos sino en las élites y las grandes empresas —muchas de ellas norteamericanas en parte o en su totalidad—. Ello genera que los pobres cada día sean más pobres y los ricos, cada vez más ricos, con lo que el avance social, aunque existente, resulta tan escaso que se encuentra en esencia quebrado. 
La guerra —y los contendientes— ha sido la misma en todos los campos de batalla, por igual durante las últimas décadas que durante los últimos meses: en Venezuela o Cuba hay que derrocar a sus dirigentes para expoliar el país; en Bolivia ya se ha producido el golpe de Estado y pronto el cóndor arrasará con lo que encuentre a su paso, no sin antes dejar su rastro en el asfalto; en Chile y Ecuador, los militares han defendido a las élites con gran brutalidad; en Brasil, la ultraderecha cabalga y el ejército limpia las calles como en los buenos tiempos; en Colombia, los positivos vuelven a la primera línea; en México, los sables de los generales se afilan tras las detonaciones de las bandas criminales… Las élites quieren terminar con la redistribución de la riqueza de los gobiernos progresistas y, por supuesto, impedir que ello se produzca donde los liberales gobiernan.
La integración, el primer paso
Llegados a este punto, poco valor tiene el ejercicio descriptivo si no es acompañado de propuestas, porque se hace necesario que América Latina encuentre remedio a los principales problemas que le acosan y una de las pocas soluciones que existen, por no decir la única, pasa por la integración latinoamericana y la creación de un ejército.
Una integración que incluya instituciones judiciales, económicas y fiscales, con medidas correctoras para la redistribución de rentas y la disminución tanto de la desigualdad como de la pobreza y los desequilibrios territoriales. Un modelo similar al adoptado por la Unión Europea, pero que vaya mucho más allá —en Europa se quedaron en el negocio— y supere los escollos que los europeos no han sido capaces de superar.
Una América Latina integrada generaría múltiples beneficios. En primer lugar, supondría un punto de inflexión para solucionar dos de los problemas más acuciantes: la falta de seguridad interna y la carencia de estabilidad política. Combatir el crimen organizado y evitar golpes de Estado entre todos será más sencillo que por separado, es algo que en Europa se ha logrado. Un continente en el que día de hoy resulta impensable sufrir problemas de estas características, pero que durante el siglo pasado recibió considerables embestidas —Portugal, Grecia, España, Italia, Alemania…—.
En segundo lugar, se convertiría en un actor geopolítico, lo que dotaría a los latinoamericanos de un mayor grado de independencia, de la misma manera que sucede en Europa. Además, permitiría negociar con el resto de potencias —EEUU, China, Rusia, Europa— desde una posición más ventajosa, ya fueran asuntos económicos, medioambientales, bélicos o de otra índole.
El problema, al igual que sucede en la Unión Europea, radica en que la integración por sí misma —sobre todo si se cimenta en lo económico— permite resolver problemas de criminalidad y estabilidad, pero no es suficiente para afrontar los otros dos grandes problemas: la subordinación a EEUU —y a las élites y grandes empresas— y las desigualdades generadas por el liberalismo.
El liberalismo no se podrá afrontar —debido a su globalidad— desde unas coordenadas nacionales o regionales, seguramente colapsará por sí solo y ya estamos contemplando las primeras fallas, pero el grado de dependencia con los EEUU sí tiene una solución: ejército único. La posibilidad de crear un ejército ha sido impulsada —sin éxito— en Europa debido a la oposición precisamente de los norteamericanos, que siguen pretendiendo que el Viejo Continente sea un protectorado moderno a su servicio.
El ejército único, el final de la independencia
Sin embargo, ello no debe provocar el desánimo, ni mucho menos el abandono de la idea. La integración y el ejército único deben ser los objetivos para conseguir que Latinoamérica detenga su viaje al colapso. Para abandonar el borde del acantilado. 
En un contexto de moderna colonización en el que la gran mayoría de países latinoamericanos y europeos son protectorados modernos, por cuanto pueden tomar decisiones a nivel interno —siempre que sean del agrado de EE.UU. o de lo contrario tendrán problemas—, los ejércitos solo tienen una razón real para existir, al menos en la forma en la que actualmente existen: son motor de la industria de las armas —EEUU es el principal suministrador de armas del planeta—.

Según distintas fuentes, los diez ejércitos más numerosos de Latinoamérica (Brasil, Colombia, México, Venezuela, Perú, Chile, Argentina, República Dominicana, Cuba y Ecuador) suman alrededor de 1,2 millones de militares. Pero ¿necesita Latinoamérica tantos militares? Si comprobamos que Estados Unidos, desplegado en todo el mundo y con grandes necesidades operativas, tiene 1,3 millones de militares y que Rusia, también con gran despliegue y operatividad, posee entre 500.000 y 750.000 efectivos, no es difícil responder a esa pregunta: no. Latinoamérica no necesita tantos militares; pero la industria armamentista y Estados Unidos —siempre que los ejércitos no estén unidos—, sí. Por ello, los norteamericanos serían el principal obstáculo que los latinoamericanos encontrarían.
Porque un continente unido que contara un ejército solo necesitaría entre 500.000 y 800.000 militares, con el ahorro que ello implicaría. Además, una América Latina con un ejército único sería mucho más difícil de controlar desde los EEUU como sucede en la actualidad y permitiría dotar a todo el continente de una estabilidad institucional y una seguridad interior con las que ahora no cuenta.
Pero no todo son malas noticias. América Latina tiene aliados y debe apoyarse en ellos. Tanto Rusia y China, por una cuestión de equilibrio geopolítico, como Europa, por su propio ánimo de independencia, son potencias que pueden y deben ayudar a recorrer el camino. 
América Latina cuenta con más de 22 millones de kilómetros cuadrados y más de 620 millones de habitantes. Demasiado grande y demasiado poblado para ser un continente fallido que los Estados Unidos utilizan como si fuera un patio trasero. Deben decidir: protectorado moderno cercano al derrumbe o sólida potencia geopolítica.
Autor
Luis Gonzalo Segura
20 nov 2019
Referencia:
https://actualidad.rt.com/opinion/luis-gonzalo-segura/334296-latinoamerica-continente-fallido-integracion-ejercito-unico

jueves, 24 de mayo de 2018


Haití, un país latinoamericano que sobrevivió a muchas catástrofes

Danilo Antón
Tout moun fèt lib, egal ego pou diyite kou wè dwa. Nou gen la rezon ak la konsyans epi nou fèt pou nou aji youn ak lot ak yon lespri fwatènite (artículo 1º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en créole)[1].


A partir de la invasión europea a fines del siglo XV la isla de Haití (hoy inadecuadamente denominada “Hispaniola”) comenzó a cargar un pesadísimo karma,  que tal vez no sea posible encontrar en ningún otro lugar del mundo. 
Es una historia dramática y trágica, desenvuelta a través de sucesivos genocidios, masacres y explotación masiva de la mayoría de los grupos humanos que habitaron el país.
Cuando llegaron las primeras expediciones españolas capitaneadas por Cristóbal Colón, el territorio isleño, hoy ocupado por las repúblicas de Haití y República Dominicana, estaba habitado por varias naciones de la etnia taína.
Se trataba de un lugar extremadamente próspero, con suelos fértiles, caudalosos ríos y costas marinas muy productivas. Si bien es difícil calcular con precisión la población nativa de la época, de acuerdo a las estimaciones del sacerdote contemporáneo Bartolomé de las Casas, sus 76,500 km2 albergaban a más de 2 millones de habitantes.
En poco tiempo ese número disminuiría dramáticamente.
La eliminación sistemática de los taínos por parte de los conquistadores constituyó uno de los genocidios más crueles que se conocen. Los invasores ocuparon, atacaron, destruyeron, persiguieron, violaron, torturaron y ejecutaron a la numerosa población taina con una saña pocas veces registrada en la historia. En menos de medio siglo el pueblo taíno desapareció de la faz de la tierra.
Nos quedan como herencia sus restos arqueológicos y unas cuantas palabras en el vocabulario español e internacional: cacique, batata, maíz, casave, yuca, hamaca, canoa, enagua, tabaco, entre otras.
Para poder producir azúcar en Haití, rebautizada Santo Domingo, los españolas secuestraron e “importaron” poblaciones de muchos países cercanos. Así, trajeron cientos de miles de aborígenes de las Lucayas (Bahamas), Antillas Menores, Nicaragua, Panamá, costas de Venezuela.  La mortandad de los nuevos esclavos fue tan alta que esta fuente de trabajo forzado se terminó agotando rápidamente.
Ya a mediados del siglo dieciséis se habían abierto las puertas para la importación masiva de mano de obra esclava de las colonias europeas en Africa (particularmente las enclaves portugueses y zonas de influencia: Guinea, Congo, Dahomey, Angola, los reinos Yorubas, etc).  
Al cabo de unas décadas la isla se transformó en uno de los principales centros de producción de caña de azúcar (y por tanto de aguardiente y sus derivados) que tanta importancia se daba en Europa, así como de algodón, tabaco y otros productos. Los colonos podían obtener cuantiosas ganancias porque tanto la tierra como la mano de obra esclava eran “gratis”.
A fines del siglo XVII España cedió la porción occidental de la isla a Francia constituyéndose la colonia francesa de Saint Domingue.
Al igual que el “Santo Domingo” español, la porción francesa de la isla desarrollaba su producción en base a una numerosa población esclava de origen africano que a fines del siglo XVIII alcanzaba 1 millón de personas.(en la década de 1780 al 1790 se llegaron a “importar” 40,000 esclavos por año).
La colonia producía azúcar, algodón, tabaco, café, índigo (tintura azul) y daba lugar a una gran prosperidad económica para los plantadores. Éstos eran apenas 20,000 colonos que, sin embargo, debido a su pequeño número, experimentaban crecientes dificultades para controlar la rebeldía de la numerosísima población esclava.
Fue en ese contexto que, a partir de 1789, al producirse la revolución en Francia, las ondas expansivas del fenómeno comenzaron a llegar a la colonia.
En 1791 estalló una revuelta generalizada que habría de durar varios años y finalmente, luego de mucha lucha y sangre, culminaría, el 1º de enero de 1804 con la declaratoria de independencia de un nuevo estado recuperando el viejo nombre taíno: Haití.  
Era el primer país independiente de América luego de los Estados Unidos y el único quilombo afro-americano que fue victorioso y obtuvo su soberanía.
Para los haitianos no fue fácil organizar un estado funcional con la historia de explotación extrema y diversidad étnica que tenían los ciudadanos del nuevo país.
No había experiencia para desarrollar un estado al estilo “europeo” y las bases culturales africanas, que hubieran permitido una organización política estable y consolidada, estaban desestructuradas debido a la mezcla de pueblos y a la degradación social y cultural resultante de las condiciones de esclavitud.
En los hechos, se sucedieron gobernantes y regímenes, incluyendo intervenciones de los imperios de turno, terminando con la ocupación del país por las fuerzas militares norteamericanas desde 1915 hasta 1934.
La desocupación de Haití en 1934 fue simbólica. Los EEUU continuaron controlando la política interna de Haití en las décadas siguientes. El acontecimiento político más autoritario lo constituyó la subida al poder de Francois Duvalier “Papa Doc” en 1957 quien apoyado en sus Tonton Macoutes (llamados así por un “monstruo” de la religión afro-haitiana del vudu) gobernó el país con mano de hierro por 14 años hasta su muerte en 1971. 
“Papa Doc” fue sucedido por su hijo “Baby Doc”, de 19 años, quien prácticamente se desinteresó de las funciones del gobierno, promoviendo un ambiente de extrema corrupción que terminó con su derrocamiento por el ejército en 1986.
Luego de un período de estabilización que culminó en las elecciones presidenciales de 1990, fue elegido el sacerdote salesiano Jean-Bertrand Aristide con 67% del voto popular. Al año siguiente (1991) Aristide fue derrocado por un golpe de estado militar iniciándose un nuevo período de inestabilidad con realineamiento de las fuerzas políticas que culminó con la vuelta al poder de Aristide en el año 2001. Su nuevo gobierno duró  tres años al cabo de los cuales fue nuevamente derrocado (se sospecha del involucramiento de los EEUU) en febrero del año 2003.
Antes que su líder partiera del país al exilio forzado los partidarios de Aristide distribuyeron armas en la población para ayudar a la resistencia contra el golpe. Esta acción ayudó a crear las condiciones para que más tarde se desencadenara una situación de violencia urbana y  bandidismo que habría de afectar la vida en el país en los años siguientes.
En el año 2004, con el fin de devolver la tranquilidad y reordenar la situación política y social del país, las Naciones Unidas decidieron enviar fuerzas de paz cuyos contingentes principales incluían a Brasil, Uruguay, Francia, Canadá, Chile y otros países.  Estas fuerzas todavía se encuentran en Haití y están ayudando en las tareas de rescate y reconstrucción.
Además de los problemas políticos, económicos y sociales que han dificultado enormemente la sobrevivencia de Haití como estado organizado,  los haitianos han debido convivir con una naturaleza contradictoria, a la vez .pródiga y despiadada. En un ambiente de alta fertilidad y humedad donde pueden crecer varios cultivos por año con elevados rendimientos, existe otro aspecto de las condiciones naturales que no es tan beneficioso.
En efecto, Haití está sometida regularmente a destructivos terremotos y huracanes que son una componente periódica y dramática de la vida en el país.
A principios del 2010, cuando parecía que la situación política se consolidaba con el establecimiento de un gobierno aceptado socialmente, ocurrió una gran  catástrofe sísmica en la región de Puerto Príncipe.
El 12 de enero de ese año, los sistemas de fallas que separan la placa del Caribe de la placa de América del Norte se activaron, produciendo una ruptura a 13 kilómetros de profundidad con epicentro a 25 km al oeste-suroeste de Puerto Príncipe (y una intensidad de 7.3 en la escala Richter).
Debido a la escasa profundidad del hipocentro el temblor se sintió muy fuertemente en la superficie, en particular en la propia conurbación de Puerto Príncipe, provocando enormes destrucciones.
Los efectos del terremoto se vieron magnificados debido a la falta de prevenciones y controles anti-sísmicos en la organización y arquitectura de la ciudad. La zona urbana fue devastada con 80% de las construcciones de mampostería derruídas y varias decenas de miles de muertos y/o desaparecidos.
Aunque esta catástrofe tal vez ha sido la peor de la historia, es bueno recordar que Haití ya estaba en cierto modo acostumbrado a las catástrofes naturales.
El país había sufrido destructivos temblores de tierra en varias oportunidades. En 1751 Puerto Príncipe había sido arrasada por un gran terremoto y en 1842 toda la isla sufrió las consecuencias de un violento sismo en donde Puerto Príncipe sufrió daños importantes y la ciudad de Cap-Haitien, al norte de la isla, quedó totalmente aniquilada. Hubo además terremotos destructivos en 1618, 1673, 1684, 1761, 1770, 1860 y 1887.
Pero Haití no ha sido sólo víctima de catástrofes sísmicas.
La isla se encuentra en la trayectoria de los huracanes caribeños que naciendo en el Atlántico ecuatorial se desplazan hacia el noroeste afectando con frecuencia a la nación caribeña.
Los huracanes del Caribe pueden ser muy destructivos. A lo largo de su historia Haití fue víctima de un gran número de huracanes fuertes y  muy fuertes. En las décadas recientes (desde 1950) se registraron intensos huracanes con pérdidas materiales y humanas en 1954, 1958, 1963, 1964, 1965, 1980, 1987, 1998, 2002, 2004 y 2008.
Paradójicamente, al mismo tiempo que el país sobrevivía a todos estos acontecimientos naturales dramáticos, la población de Haití se incrementaba año a año. En 2010, en una superficie reducida de 27,000 km2 los habitantes de la isla aumentaban a 9 millones de habitantes.
Hay que recordar que el país no posee recursos minerales importantes, sus bosques han sido quemados y talados, muchos suelos están erosionados y su potencial agropecuario muy disminuido.
A ello se agrega que la sociedad haitiana no dispone de una tecnología productiva adecuada y que los sistemas productivos existentes no son suficientes para sostener a la población.
Como consecuencia de lo dicho anteriormente, Haití es un país muy pobre desde el punto de vista económico. Tiene los ingresos per capita menores del continente (1,600 dólares) y ochenta por ciento de la población vive por debajo de la línea de pobreza. La mortalidad infantil y las enfermedades evitables están generalizadas. Faltan infraestructuras y servicios. El Indice de Desarrollo Humano es el menor de las Américas (0.467), al nivel de los países más pobres del mundo, y el desempleo supera la cuarta parte de la población.
Debido a este contexto la emigración ha sido una constante durante todo el siglo. Hoy hay más de dos millones de haitianos fuera del país: en los EEUU, en Canadá, en Francia, y también en su vecino, la República Dominicana.
A pesar de esta situación aparentemente sin salida se pueden sentir síntomas de un potencial muy grande a nivel humano y espiritual que permiten albergar esperanzas para el futuro.
Este potencial se aprecia en el arte y la cultura, en el sincretismo de las diversas fuentes culturales y en la nueva identidad sufrida y valiosa construida día a día a partir de la diversidad afro-caribeña y alimentada por las experiencias existenciales del pueblo.
La nueva identidad, que a la vez es muy antigua, se estructura culturalmente a través del vudú haitiano.
El vudú es un sistema espiritual y ceremonial desarrollado a partir de las religiones yorubas y de otros pueblos de la costa occidental africana. 
Los esclavos africanos desarrollaron sus creencias y rituales combinándolos entre sí, agregando elementos del cristianismo y de las religiones nativas americana (al modo del candomblé afro-brasilero, y la santería cubana). El resultado es una cosmogonía y ámbito espiritual sincrético que se nutrió de muchas raíces y hoy impregna la vida diaria de los haitianos.
Al mismo tiempo que construían su religión identitaria, los haitianos fueron desarrollando su propia lengua a partir del francés colonial modificado y enriquecido por aportes de los idiomas africanos: el créole. Hoy el créole es la lengua oficial de Haití con una literatura original y productiva.  Junto con el guaraní de Paraguay, el créole haitiano es la única lengua autóctona oficial del continente americano.
En el arte, en particular en la pintura, los haitianos demostraron la intensidad y riqueza de sus visiones.
Las avenidas de Puerto Príncipe son verdaderas galerías de arte, donde se alinean cientos de cuadros con un sentido estético impresionante y un estilo propio, desde el arte naif al surrealismo y realismo mágico. Los haitianos llevan su arte consigo adonde migran, y por eso también es posible ver estos mercados de pinturas haitianos en los malecones de Santo Domingo y en los barrios de inmigrantes haitianos en Miami, Montreal y París.
En fin, Haití no es una nación en extinción.
Todo lo contrario.
A pesar del sufrimiento y la destrucción, en las ruinas de Puerto Príncipe y otras ciudades haitianas, y con la ayuda de los pueblos hermanos de todo el mundo, el pueblo haitiano renacerá.
En ese futuro los haitianos aportarán a  la  humanidad todo su bagaje de experiencia y lucha.
Podrán enseñarnos muchas cosas
Acerca del sufrimiento y el gozo, de los colores de la vida, de las luces y las sombras, de la muerte y la resurrección.



[1] Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros'



domingo, 25 de marzo de 2018


México, desigualdad y pobreza en un país muy rico

México, con 120 millones de habitantes es el país hispano-parlante con más población y con 1,964.000 km2 es el tercero de América Latina en superficie después de Brasil y Argentina   Es además el país de América con mayor diversidad cultural. En México se hablan 287 lenguas, de las cuales 67 son reconocidas como lenguas de la nación junto al idioma español.
A ello hay que agregar los migrantes mexicanos que, generalmente, se han visto obligados a dejar el país, que tan solo en los Eslados Unidos son 12 millones, sin contar unos 24 millones de personas más de origen mexicano que habitan en el país estadounidense.
De todas maneras, a pesar de esta fuerte enigración que dura muchas décadas e importantes limitaciones económico-sociales de origen histórico Mexico recibe ingresos de múltiples fuentes que permitirían dar lugar a condiciones de vida apropiadas para todos sus habitantes.

Un país con fuertes ingresos
Hay varias fuentes de ingresos, tanto de origen socio-cultural como asociadas a la riqueza en recursos naturales.  
Un importante ingreso lo proporcionan los mexicanos que residen en el exterior (sobre todo en los EEUU). Estos emigrados envían a México una suma anual de unos 26,000 millones de dólares.
El país además recibe 36 millones de  turistas al año generando ingresos al país de U$S 16,000 millones.
A todo ello hay que agregar los ingresos que representan las empresas extranjeras instaladas en el país en el marco del acuerdo NAFTA (“maquiladoras”) que produjero bienes y servicios por 238,000 millones de dóalres y proporcionan fuentes de trabajo directas o indirectas a más de 5 millones de personas.

Además de los ingresos antes mencionados, México es uno de los principales productores de petróleo de América Latina con reservas probadas de unos 9.800 millones de barriles de crudo equivalente (bce). Este volumen de reservas lo ubica segundo en América Latina después de Venezuela. Una parte importante de esta producción de crudo es destinada a la exportación (aproximadamente un promedio de 1.2 millones de barriles diarios) que proporciona un ingreso de 20,000 millones de dólares.
A pesar de estas enormes riquezas el país muestra una gran desigualdad social. Si bien el país tiene un ingreso promedio per cápita de 20,000 dólares la mitad de la población tiene sus necesidades básicas insatifechas. Hay 41 millones de personas en situación de pobreza y 15 millones en condición de indigencia.

El petróleo mexicano
Las reservas probadas de petróleo en México están conformadas por algo más de 7.000 millones de barriles de crudo y 2.100 millones de barriles equivalentes de gas (que suponen 10.400 millones de pies cúbicos de gas natural).
En el año 2004, la producción mexicana de petróleo llegó a alcanzar su pico histórico de 3,4 millones de barriles diarios, y desde entonces ha declinado año tras año, hasta el mínimo previsto en 2017 de algo menos de 2 millones de barriles diarios, una caída de 75% en 14 años. Según declaraciones de los responsables de Pemex se estarían realizando inversiones y firmándose contratos con empresas petroleras extranjeras que permitiría aumentar la producción a unos 2.6 millones de barriles diarios.

Los yacimientos
En México se han podido identificar 16 cuencas sedimentarias con potencial petrolero.
Ellas son: la cuenca del Sureste, la cuenca de Tampico-Misantla, la de Sabinas, Burgos y
Veracruz, la de la Sierra Madre Oriental, la de la Sierra de Chiapas, la del, Golfo de California y Chihuhua y la del Golfo de México Profundo,
Las principales cuencas por su producción acumulada y reservas son las denominadas Cuencas del Sureste y las de Tampico-Misantla 
Las cuencas de Sabinas, Burgos y Veracruz son primordialmente gasíferas, destacando por su volumetría la de Burgos.
De todas las cuencas la menos conocida es la del Golfo de México Profundo.

1. Las Cuencas del Sureste
La mayor producción de hidrocarburos se ha obtenido a partir de las Cuencas del Sureste. El incremento en la producción en las Cuencas del Sureste obedece principalmente a losmegadescubrimientos en la sonda de Campeche y en el área Chiapas-Tabasco. Comprende además de los estados mencionados, el estado de Veracruz.
Está conformada por las cuencas: Salina del Istmo, Reforma-Comalcalco, Macuspana, Litoral de Tabasco y Sonda de Campeche.

2. Cuenca de Tampico-Misantla
Es otra principal cuenca después de las cuencas del Sureste por su producción acumulada y reservas remanentes de petróleo. Es la más antigua en producción en México. Actualmente, se encuentra en etapa de reactivación con la puesta en marcha del proyecto Aceite Terciario del Golfo (Chicontepec).

3. Cuencas de Sabinas, Burgos y Veracruz
Sabinas es una importante cuenca gasífera que se extiende bajo el estado de Coahuila. El espesor estratigráfico cronológicamente abarca desde el Jurásico superior hasta el Cretácico Superior. La cuenca de Burgos junto con la de Verazcruz han aportado el 5 por ciento de la producción acumulada. La Cuenca Terciaria de Veracruz es de gran importancia económico-petrolera debido a las dimensiones y potencia de su columna sedimentaria, historia de producción de más de 50 años y sus perspectivas en cuanto a gas seco.
Las principales cuencas productoras de gas no asociado corresponden a Burgos y Veracruz, destacando por su volumetría la de Burgos. Comprende gran parte del noreste, dentro de estados norteños de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.
Actualmente, la producción de gas seco en esta zona cubre una superficie de más de 29 mil kilómetros cuadrados y se obtienen más de mil millones de pies cúbicos diarios. Esta producción representa el 80 por ciento del total de gas no asociado y casi una cuarta parte de la producción total de gas en México. La Cuenca de Burgos, en efecto, constituye la reserva de gas no asociado al petróleo más importante del país.
Burgos tiene la misma potencialidad productiva que tiene el sur de Texas; sin embargo, se ha obtenido en los últimos 60 años sólo un diez por ciento de lo producido en el lado norteamericano.

4. Cuenca del Golfo de México Profundo
Más del 50% de los recursos potenciales del país se encuentran en aguas profundas.  Las estimaciones prospectivas se ubican en cerca de 30 mil millones de barriles de crudo equivalente.  Ls porción profunda de la Cuenca del Golfo de México se ubica en tirantes de agua superiores a 500 metros, cubriendo una superficie aproximada de 575,000 kilómetros cuadrados.

Las provincias geológicas
Con base en la información hasta ahora adquirida, se han identificado 9 provincias geológicas: Delta del Rio Bravo, Franja de Sl a Alóctona, Cinturón Plegado Perdido, Franja Distensiva, Cordilleras Mexicanas, Salina del Golfo Profundo, Escarpe de Campeche, Cañón de Verazcruz y Planicia Abisal, distribuidas en 3 proyectos exploratorios: Golfo de México B, Golfo de México Sur y Área Perdido.
.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Cursos a ser dictados por Danilo Antón



En el primer semestre de 2017 tengo programado el dictado de dos cursos en Educación Permanente de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República de Uruguay.: 
1) Geopolítica, Guerras y Medio Ambiente y
2) Recursos Naturales y Gestión Ambiental en América Latina


Son cursos de 40 horas (tres horas dos veces por semana) y se dictarán en horario vespertino (19 hs) en Facultad (Edificio a determinar). Inscripción desde el 10 de marzo en Anexo Facultad en Colonia y T.Narvaja.


Estos cursos se ofrecen también para ser dictados en otras ciudades de Uruguay y América Latina.