Mostrando entradas con la etiqueta Petróleo abiótico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Petróleo abiótico. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de noviembre de 2019

El gas natural y el petróleo NO SON de origen fósil.
Se debe cambiar el paradigma establecido y dogmático de los "combustibles fósiles"
Danilo Antón
El paradigma de la ciencia normal definido por Thomas S. Kuhn es el conjunto de teorías, reglas, procedimientos y conocimientos que impregnan una sociedad particular en un momento particular de su historia. Hoy se refiere al "modelo" científico ampliamente adoptado en la sociedad global contemporánea.
El tema de los hidrocarburos, así como el marco geofísico y geológico que conduciría a su formación y evolución, es un paradigma establecido que se resiste a ser cambiado a pesar de los numerosos datos que deberían inducir una revisión radical y exhaustiva.
En esta sociedad "globalizada" se supone que el modelo científico oficial desarrollado a través de la acumulación de datos científicos permitiría el "progreso" en el conocimiento, en particular logrando un mayor detalle en la aplicación específica de los modelos científicos aceptados.
Desafortunadamente, no existe un método oficial en este paradigma (o cualquier otro paradigma dominante) que acepte otras teorías y aplique otras reglas o procedimientos que puedan terminar de modificarlo radicalmente.
Por esa razón, en el campo de la geología del petróleo, resulta tan arduo poner en tela de juicio la validez de muchos conceptos cuya exactitud está siendo contradicha todos los días por la realidad.
La dificultad de cambiar el paradigma oficial es que esta modificación, no solo modifica conceptos, sino principalmente porque también altera las relaciones de poder.
Políticamente, quienes tienen "el poder paradigmático" son los mismos funcionarios y protagonistas que controlan la toma de decisiones.
Desde el punto de vista económico, ellos son los que se benefician de las decisiones tomadas en base a los postulados oficialmente aceptados.
En el ámbito académico, hay quienes defienden su prestigio y seguridad económica que otorgan los puestos profesionales o académicos que ocupan y eventualmente se verían amenazados por un posible cambio de paradigma (Lovelock, 1988).
Cuando analizamos la teoría aceptada sobre el origen del petróleo y el gas natural, y sus principales defensores en el mundo académico e industrial, encontramos una situación similar a la definida generalmente por Kuhn y Lovelock.
La teoría biótica de la formación del petróleo implica la inevitabilidad de la escasez futura, que produce aumentos de precios.
Las empresas y los estados petroleros están particularmente interesados ​​en defender este punto de vista para mantener sus enormes ingresos.
El interés de los investigadores y académicos por mantener el paradigma de los combustibles fósiles minerales se basa en los privilegios otorgados por las estructuras institucionales y el poder económico y organizativo del establecimiento.
En resumen, la lucha por la preservación del paradigma de los combustibles fósiles no es solo una discusión teórica. Como tantas otras cuestiones, también surge en términos de poder económico, político y social.
Las ideas de Thomas Gold y otros astrónomos, astrofísicos y geólogos que propusieron la teoría de la desgasificación planetaria han sido ignoradas e incluso desautorizadas, pero no refutadas con información científica relevante.
No tenemos dudas de que tarde o temprano se producirá el cambio de paradigma. Cuando la masa crítica de investigadores y científicos y el apoyo del público sea suficiente, cuando pasen las décadas y haya nuevos datos disponibles que confirmen la nueva visión de la historia y la dinámica de nuestro planeta, las estructuras de poder serán desarticuladas y un nuevo paradigma basado en los datos reales serán aceptados oficialmente.
De "Inagotables, Gas Natural y Petróleo", D. Anton, Piriguazú Ediciones

lunes, 5 de febrero de 2018

Recarga de los yacimientos de hidrocarburos

En la teoría biogénica ortodoxa del origen del petróleo, los yacimientos petrolíferos pueden ser explotados hasta un cierto punto, pasado el cual se agotan y no se puede esperar una recuperación suficiente como para reanudar el bombeo.
Por esa razón, los campos “agotados” se abandonan y los prospectores van en búsqueda de yacimientos en otras partes.
De acuerdo a este enfoque, tarde o temprano todos los yacimientos petrolíferos terminarán agotándose.
Sin embargo, siguiendo la teoría abiogénica de la génesis de los hidrocarburos, no es necesario que los yacimientos se agoten. En los hechos, los pozos o campos pierden  presión y, si la extracción es demasiado rápida, su explotación  puede dejar de tener interés comercial.  Pero si se les deja descansar suficiente tiempo, el ascenso de los hidrocarburos permitiría la recuperación tanto de los pozos como de los yacimientos.
Por esa razón también, los cálculos de “reservas probables” o “reservas probadas”  carecen de fundamento, pues el modelo conceptual en que se basan no es correcto.
Cuando se calcula el tiempo que durará un yacimiento de acuerdo a dichas “reservas”, supuestamente conocidas, se deja de lado una variable muy importante: la capacidad de recuperación del campo de petróleo o gas debido a la migración de hidrocarburos provenientes de las capas inferiores o laterales al yacimiento en cuestión.
Los datos de recarga de yacimientos son numerosos. Se han observado en Abu Dhabi y otros lugares del Medio Oriente, en los pozos profundos de Oklahoma, en la costa del Golfo de México y en otras partes.
Las estimaciones de duración productiva de los pozos son generalmente erróneas porque hay  recarga durante el período de producción.   Cada pocos años hay que recalcular hacia arriba las reservas porque la teoría ortodoxa ha interpretado mal los mecanismos geológicos que permiten la formación del petróleo y del gas.
La predicción de la década de 1970 era que el petróleo se acabaría en 1987. Sin embargo, no sólo no se acabó sino que las supuestas reservas aumentaron considerablemente.
Señala Gold que la recarga es un tema de enorme significado económico y de gran importancia ingenieril, pues, si se aceptara este hecho, se podría tener algún control sobre el proceso de recarga.   
El problema es, nuevamente, la falta de comprensión de la dinámica del proceso de desgasificación planetaria. Si se acepta el hecho, a esta altura bien conocido, que los hidrocarburos son un constituyente común en el cosmos, y que los planetas al evolucionar sufren procesos de desgasificación, podemos comprender mejor y por lo tanto prever la disponibilidad futura de hidrocarburos a nivel mundial.

domingo, 23 de julio de 2017

Estructuras planetarias generadoras de yacimientos de petróleo
Danilo Antón

Muchos yacimientos de petróleo se encuentran a lo largo de ciertas líneas o arcos de gran extensión, a menudo de varios cientos o miles de kilómetros que tienden a confirmar la teoría del origen abiótico de los hidrocarburos.. 
Un ejemplo puede apreciarse en el arco insular de Indonesia donde hay una sucesión de yacimientos a lo largo de una línea de fracturas que parecen indicar una abertura planetaria  para el ascenso de los hidrocarburos.
Características parecidas pueden observarse en los yacimientos del continente americano. 
Muchos de ellos se encuentran alineados al este de las cadenas montañosas de acuerdo a la siguiente sucesión de sur a norte:
a) yacimientos gas y petróleo en Patagonia, Mendoza, Salta en Argentina
b) yacimientos de gas y petróleo en Tarija, Chuquisaca, Santa Cruz en Bolivia
c) yacimientos en el pie de monte andino en Perú Oriental
d) yacimientos en la vertiente amazónica de Ecuador
e) yacimientos en el pie de monte andino oriental en Colombia
f) yacimientos en los pie de montes andinos y cuencas contiguas en Venezuela
g) yacimientos en las costas orientales de México (Veracruz, Tabasco, Campeche)
h) yacimientos en las vertientes orientales de las montañas rocosas (Texas, Oklahoma, etc).
i) yacimientos en las vertientes orientales de las montañas rocosas en Alberta, Canadá
j) yacimientos en las costas del mar Artico, Alaska y Noroeste de Canada.
Una sucesión similar se da al pie de las montañas y mesetas de Anatolia (Turquía) e Irán  (Montes Zagros y Tigris) donde están los principales yacimientos del mundo en una línea que comienza al norte de Irak y se extiende por la costa del Golfo hasta el océano Índico.
La ubicación de numerosos yacimientos en los límites continentales, que son generalmente áreas de fractura, también se explicaría fácilmente por el ascenso de hidrocarburos en dichas zonas debilitadas de la corteza.
A lo anterior se agrega la información obtenida en el pozo ultraprofundo de Kola en la Unión Soviética que llegó a más de 12 kilómetros de profundidad. En los tres o cuatro mil metros más profundos se encontraron rocas cristalinas fuertemente fracturadas y empapadas en agua a temperaturas del orden de 150 grados Celsius. Por otra parte el barro de la perforación aparecía impregnada en hidrógeno gaseoso y seguramente en metano. 
De "¿Inagotables? Gas Natural y Petróleo", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

lunes, 17 de julio de 2017

Los ecosistemas hidrotermales
Danilo Antón

Los ecosistemas hidrotermales submarinos están constituidos por complejos sistemas biológicos cuyo funcionamiento es poco conocido.
Muchos de estos ecosistemas se sitúan a gran profundidad, generalmente entre 1,000 y 4,000 metros, asentados a lo largo de las dorsales y en otras zonas volcánicas submarinas. 
Son zonas de emergencia de fluidos ricos en hidrocarburos, gases y sales de azufre y otras sustancias minerales.
A pesar de la aparente hostilidad de las condiciones de temperatura, presión y composición química del agua, estos ecosistemas poseen una rica biodiversidad. 
Las especies presentes incluyen grandes mejillones y almejas de  30 centímetros de longitud, enormes gusanos tubulares con largos pedúnculos  (superando los dos metros de largo), corpulentos cangrejos y  otros invertebrados. Todo el ecosistema reposa en una flora bacteriana muy rica que aprovecha la energía química y térmica de las emanaciones para desarrollar su metabolismo y que, a menudo, vive en relación simbiótica con los organismos pluricelulares locales.
Las fuentes de energía en dichos ambientes son sobre todo de tipo químico basadas en la oxidación e hidratación de hidrocarburos (en particular  del  metano, generando hidratos de metano) y sulfuro de hidrógeno. En algunos casos las emanaciones son calientes, pero también existen sitios donde hay manantiales fríos de petróleo, gases hidrocarbonosos y de azufre. 
Muchas de estas bacterias pertenecen al gran grupo de las arqueobacterias (archaea), incluyendo las denominadas genéricamente «hipertermófilas». Las hipertermófilas pueden vivir en temperaturas muy elevadas de 45o. centígrados o más. Algunas incluso se desarrollan mejor con temperaturas por encima de los 80o .  
Señala T. Gold que sus  membranas cerosas permiten los intercambios a temperaturas elevadas (a temperaturas más frías  se endurecen y no funcionan apropiadamente).
Este autor hace notar que la temperatura de ebullición del agua, que en la superficie es de 100o sube a 300o a tan sólo 876 metros de profundidad en el mar.  El punto crítico en donde la fase vapor y agua-líquida aparecen indiferenciadas se encuentra a 2,250 metros de profundidad.
En muchas comunidades hidrotermales submarinas el agua es un fluido «supercrítico» y por lo tanto no hay problemas de ebullición del agua que podría afectar los procesos vitales, como ocurre en la superficie.  
Por esa razón, sostiene Gold, es posible imaginar que en los poros de las rocas, a gran profundidad, tal vez hasta 6 o 10 km. exista una abundante población de hipertermófilas que utilicen la energía química disponible, en particular, la que se puede extraer de la oxidación del metano y otros hidrocarburos.
El metano es un combustible biológico particularmente deseable en profundidad porque su densidad aumenta considerablemente. A 6 kilómetros de profundidad el metano es 400 veces más denso que en la superficie. Con esa densidad las chances de que las moléculas de metano atraviesen las membranas de las «arqueas» son muchísimo mayores.
En la superficie los metanótrofos (consumidores de metano) son grupos poco comunes, sin embargo, en profundidad probablemente sean la base misma del sistema subterráneo.
Este sistema biotérmico profundo es lo que Gold llama «la biosfera profunda y caliente» (the deep hot biosphere).
En muchas perforaciones se han detectado comunidades hipertermófilicas a gran profundidad.  El autor mencionado  proporciona dos ejemplos:  un pozo petrolero de Alaska donde se pudo registrar «biología activa» a una profundidad de 4,200 metros y una temperatura de 110o centígrados y un pozo de 5,200 metros en Suecia donde se comprobó la presencia de microorganismos anaeróbicos con temperaturas de 60 a 70o. 
En las fuentes hidrotermales continentales (no-oceánicas, a menudo sub-aéreas) existen otros ecosistemas que también dependen de la energía química.
El ejemplo de los manantiales hidrotérmicos de Yellowstone en los Estados Unidos es conocido. Las comunidades termofílicas de estos lagos termales fueron estudiadas detalladamente desde la década de 1960.  Una de las bacterias hipertérmicas identificadas y descriptas en Yellowstone en esa época, la Thermus aquaticus, permitió las primeras réplicas rápidas de ADN que posibilitaron el desarrollo de la industria biológica molecular de fines del siglo XX y principios del siglo XXI. 
Las bacterias que habitan dichos manantiales calientes utilizan los minerales en estado químico reducido y agentes oxidantes para desarrollar su metabolismo. En los lagos termales también habitan otros organismos que, en la mayor parte de los casos, también son dependientes directa o indirectamente de las termo-bacterias  antes mencionadas. 
En una primera instancia, estos ambientes hidrotermales submarinos y continentales aparecen como ambientes extremos y anómalos.
En la opinión de Gold estos ecosistemas son la mera expresión superficial de una enorme biosfera profunda. 
No serían rarezas de la biología, sino por el contrario la modalidad más común de la vida en la Tierra (y en otros planetas también).
Sostiene este autor, con fuertes argumentos, que en la inmensa mayoría de los casos la vida se basa en la energía química, y que la verdadera «rareza» biológica es la  vida de base fotosintética.
Los seres humanos somos animales de superficie y tenemos un prejuicio de seres «superficiales», nos imaginamos que toda la vida debe ser superficial, cuando en realidad la mayor parte de la vida es subterránea.
La presencia de vida superficial en la Tierra es un fenómeno muy poco común  que se dió debido a las particulares característicasde temperatura, presión y composición gaseosa - líquida de la atmósfera e hidrósfera que tiene este planeta.
Comprender este hecho será muy importante cuando llegue el momento de explorar otros cuerpos celestes con el propósito de encontrar otras manifestaciones del fenómeno vital.
De "¿Inagotables? Gas y petróleo", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones

miércoles, 24 de febrero de 2016

Los hidrocarburos y la materia orgánica en el espacio

Danilo Antón
Los estudios espectroscópicos de los nubes interestelares de polvo cósmico llevados a cabo por varios observatorios astronómicos en los últimos años han permitido comprobar que los hidrocarburos son muy abundantes en el universo.

En particular, las investigaciones del astrónomo inglés Fred Hoyle y otros miembros de equipo científico del Instituto de Astrobiofísica de Cardiff en Gran Bretaña aportaron datos trascendentes acerca de varias moléculas orgánicas encontradas en estas nubes, incluyendo algunas que presentaban comportamientos espectrales sorprendentes, similares a los de las esporas de ciertas bacterias.
En 1968 se realizaron estudios del polvo interestelar donde fueron detectadas moléculas de aromáticos policíclicos (Donn, 1968 1).
Cuatro años después, en otra investigación (Johnson, 1972), se obtuvieron elementos que confirmarían la presencia de porfirinas en este polvo espacial2.
En 1974 Wickramasinghe probó la existencia de polímeros orgánicos complejos en condiciones espaciales, en particular poliformaldehidos3. Se hace notar que estas moléculas están emparentadas con las celulosas que son muy abundantes en la bioquímica terrestre.
Finalmente, ya en 1975, Hoyle y Wickramasinghe llegaron a la conclusión de que los polímeros orgánicos constituían una importante proporción del material del polvo.
En ese momento las conclusiones de ambos autores fueron consideradas altamente especulativas.

En la actualidad, aunque con reservas, son en general aceptadas. Incluso en un trabajo reciente de Wickramasinghe se describe el hallazgo de polímeros hetero-aromáticos en polvos interestelares por los instrumentos de la sonda Stardust que de acuerdo a la interpretación de los autores constituirían fragmentos de paredes celulares rotas luego de impactos a 30 km por segundo contra las superficies de los detectores.4
Luego de sus primeros trabajos a mediados de la década de 1970, Hoyle y Wickramasinghe continuaron sus investigaciones y concluyeron que el espectro de absorción luminosa del polvo interestelar contenía una inflexión que podía ser explicada si los granos tuvieran un cierto tamaño y fueran huecos.
En 1979, luego de intentar comparaciones con numerosas substancias estos autores encontraron una gran similitud con esporas bacterianas secas. Estas últimas refractan la luz como esfera huecas irregulares y tienen una gama de tamaño de grano apropiada. En función de estos datos concluyeron que una proporción importante de los granos de polvo interestelar podía estar constituida por esporas de bacterias congeladas.
5
Este hallazgo fue considerado ridículo en su época y aún hoy es generalmente ignorado. Incluso hubo quienes pensaron que «el pobre Fred Hoyle había perdido la brújula».
En los últimos 15 años de su vida, hasta su muerte en 2001, Hoyle se dedicó a estudiar las implicaciones de esta hipótesis. Su alumno y sucesor, Chandra Wickramasinghe y los discípulos del Centro de Astrobiología de Cardiff continúan explorando estos aspectos audaces e innovativos de la vida en el espacio.

Referencias
1 Bertram Donn, v 152 L129 Astrophysics J. Lett. 1968 ref. de «Hoyle and Wickramasinghe’s Analysis of Interstellar Dust» fuente: http://www.panspermia.org/astronmy.htm
2 Fred M. Johnson, 1972; Interstellar Matter II: Diffuse Interstellar Lines and Porphyrins; p 186-206 v 187 Annals of the New York Academy of Sciences. 25 January 1972.

3 N.C. Wickramasinghe, 1974; Polyformaldehyde polymers in interstellar space; p 462-463 v 252 n 5483, Nature. December 6, 1974.

viernes, 12 de febrero de 2016

El falso paradigma de los combustibles fósiles se resiste a pesar de las numerosas pruebas en contrario
La teoría de combustibles fósiles es difícil de derribar. Todos los días hay nuevos datos que muestran que en la Tierra y en los cuerpos planetarios del sistema solar el origen del metano NO ES biológico. En la Tierra hay algunas fuentes biológicas de metano relacionadas, por ejemplo, a los pantanos, pero en comparación con fuentes astronómicas y planetarios, SON MUY PEQUEÑAS.
Esto es obvio, pero el paradigma sobrevive. El siguiente artículo en The Economist muestra que incluso con la nueva información que aparece constantemente el autor no se atreve a decir que la mayor parte, incluso prácticamente la totalidad de la contribución de metano a la atmósfera de la Tierra viene de los niveles profundos de la corteza y del manto terrestre.

Siguen apareciendo fuentes inesperadas de metano 

Hace dos milenios, Plinio el Viejo, un cronista romano de historia natural, vio las llamas que se filtraban desde la roca desnuda en un sitio que es probablemente Yanartas, en la actual Turquía. Fue un descubrimiento extraordinario, aunque no por las razones que Plinio podría haber imaginado. El gas que alimentaba las llamas, y los combustibles que emanan todavía hoy, provienen de una fuente que los geólogos habrían pensado que era inverosímil, si no del todo imposible. Pero esa fuente se está convirtiendo en un tema muy importante. La inmensa mayoría del metano extraído comercialmente y el 90% de lo que está en el aire es biótico-es decir, se trata de la descomposición de la materia de la vida. Sin embargo, el gas natural también puede formarse abióticamente, como resultado de reacciones químicas en una especie de roca volcánica llamada peridotita. Añadir a tales roca el calor y las presiones de la profundidad y un poco de agua, y, se forma metano. 
El proceso que se invoca para explicar la emanación de metano es la serpentinización, porque no parece probable que sean indicativos de vida (tales penachos de metano se encuentran ahora en duda).  Hasta hace poco tiempo estas "filtraciones" de metano abiótico se creían excepcionalmente raras... Este punto de vista está cambiando. En 2013 y lo que va de 2014, se han reportado en Portugal, Grecia, Italia, Japón y otro en Turquía otros cinco filtraciones de gas abiótico. El científico detrás de muchos de estos hallazgos es Giuseppe Etiope del Instituto Nacional Italiano de Geofísica y Vulcanología, en Roma. Junto con sus colegas en Canadá y España, el Dr. Etiope ha descubierto nuevas emanaciones. El equipo de Etiope presentará un informe en diciembre, en la reunión anual de la American Geophysical Union. Con la incorporación de estos dos sitios, en España y los EAU, el número de filtraciones abióticas conocidas ha aumentado considerablemente desde el comienzo de 2013. Seis hallazgos más, desde Europa a América del Norte y Central hasta el Pacífico Sur, que actualmente están siendo analizadas por sus presuntos orígenes abióticos... La reciente avalancha de descubrimientos se puede atribuir en parte a los avances en la tecnología de una nueva generación de sensores de uso generalizado que puede medir el flujo de metano en diversos sitios y al creciente interés científico en los detalles de la serpentinización.

Lo que comenzó como curiosidad geoquímica sin embargo, podría tener repercusiones económicas al aparecer un mayor número de filtraciones abióticas nunca han sido explotadas comercialmente rascacielos más. Sobre la base de similitudes geológicas con sitios existentes, el Dr. Etiope tiene fuertes sospechas de que puede haber más en Chipre y Bosnia. Una corazonada similar impulsó la búsqueda de las filtraciones que fueron descubiertas en España y los EAU. El Dr. Etiope ha recibido fondos de investigación de Petrobras, la petrolera estatal de Brasil, para formular una estimación de la reserva de metano abiótico en todo el mundo. Se estima que tardará al menos un año para llegar a un cálculo aproximado. Pero los datos de Plinio finalmente pueden ser de alguna ayuda. Conocida la fecha el pozo de observación de fecha de los incendios en Yanartas se puede hacer una buena estimación de la cantidad de metano que se requiere para mantenerlas en funcionamiento, el Dr. Etiope cree que la filtración ha expulsado unos 400 millones de metros cúbicos desde entonces comparable a la salida de algunos yacimientos de gas convencionales. 

Esto es probable que sea una subestimación. Como una nueva fuente potencial de gas, que tomará algún tiempo para comprender cuanto metano abiótico hay disponible, así como la cantidad de metano que cada filtración podría producir. La opinión general de que los hidrocarburos como el petróleo y el gas son reservas menguantes puede no ser contradicha por los nuevos hallazgos. Pero todavía hay algo de exploración por hacer.
Oct 22 de 2014 | The Economist, Science and Technology

lunes, 25 de enero de 2016

¿El gas natural y el petróleo son inagotables? 
Una teoría geológica revolucionaria que se ajusta a los datos de la realidad

D.Antón
La teoría acerca del origen del petróleo y el gas natural de Thomas Gold es revolucionaria. En profundidad, tal vez a unos 200-400 kilómetros por debajo de la superficie de La Tierra se dan las condiciones para la formación de metano (CH4). Por su menor densidad el metano tiende a ascender cuando las fracturas del manto rocoso que lo cubre lo permite. Es un proceso lento, que puede llevar millones de años (incluso cientos de millones) hasta que se acerca a la superficie. En su ascenso el metano se oxida. Utilizando el oxígeno de los óxidos de Fe (hematita), sulfatos (anhidrita) y de otros oxidos y sales oxigenadas, el H (hidrógeno) se convierte en H2O (agua) y el carbono en CO2 (dióxido de carbono). El hidrógeno se oxida mas fácilmente por lo que el carbono se va concentrando, el CH4 se convierte en C2H6 (etano) este a su vez en C3H8 (propano), este en C4H10 (butano) y así sucesivamente, hasta llegar a los hidrocarburos líquidos (p.ej. Naftas), viscosos (alquitranes y bitúmenes) y sólidos (lignitos, hullas y antracitas).
Este proceso se da naturalmente pero a profundidades menores (menos de 10 km) es ayudado por la acción metabólica de las hipertermobacterias (que viven en los poros de las rocas a grandes presiones y temperaturas de 100 grados o más).
La reducción de sulfatos metálicos genera sulfuros metálicos que son transportados por los fluidos carbonosos hasta que se precipitan formando yacimientos metalíferos (p.ej. sulfuros de plomo-galena, de hierro-pirita, de cobre-calcopirita, de zinc-blenda, etc).
En su ascenso los hidrocarburos pueden ser retenidos por mantos rocosos o capas impermeables dando lugar a su acumulación formando yacimientos de petróleo y/o gas.
Por esa razón, contrarrestando las teorías ortodoxas, Thomas Gold sostiene que los yacimientos de hidrocarburos son de origen mineral abiótico con colaboración bacteriana (pero no son de origen fósil) y muchos yacimientos metalíferos son de origen biótico.
De acuerdo a Gold los volúmenes existentes de petróleo y gas son muchísimo más abundantes de lo que se sostiene habitualmente (la caida de los precios muestra en los hechos la sobreoferta que se relaciona con la abundancia).
A los geólogos y científicos ortodoxos se les plantea un problema: van a tener que rediseñar sus estrategias de búsqueda y explotación de hidrocarburos, y por supuesto, reescribir sus libros. Lógicamente se oponen, como suele suceder en cualquier cambio abrupto de paradigma. Pero como de costumbre, la realidad se impone y, tarde o temprano, la teoría del petróleo fósil (para mí absurda) pero que es sostenida por la inmensa mayoría de geólogos, ingenieros, académicos, burócratas y políticos, como tantas otras falsedades, terminará por derrumbarse.
(para complementar información en este tema conviene leer el libro de Thomas Gold, “The Deep Hot Biosphere” o un resumen que publiqué titulado “¿Inagotables? Patróleo y Gas”, D.Antón, 2006, Piriguazú Ediciones.)


lunes, 18 de enero de 2016

Explicando porque la teoría del petróleo fósil NO TIENE sentido

"Introducción al petroleo abiótico"  de Danilo Antón en youtube de  El Proyecto Matriz  

https://www.youtube.com/watch?v=KyN7X3PjDdA

domingo, 17 de enero de 2016

Derrumbe de los precios de petróleo

Los precios del petróleo no están relacionados con su disponibilidad a mediano y largo plazo
D.Antón
Los precios del petróleo suben y bajan en forme rápida y sorpresiva, a veces parece que hay  exceso de oferta, seguramente influyen las guerras y las cuestiones geopolíticas. Otro factor inevitable es la especulación. Todo esto provoca imprevisibilidad de precios y perspectivas económicas a corto mediano plazo
Cuando se analiza la tabla de precios medios del petróleo, está claro que sus tendencias de precios no se relacionan con el agotamiento de los yacimientos. Las variaciones son tan bruscas y marcadas que otras causas deben ser consideradas. Una razón importante para un primer ascenso dramático de precios fue el acuerdo de los países exportadores de petróleo (OPEC) para limitar la producción en 1973. En ese momento el precio del barril se elevó de US$ 19 dólares a U$S 50 (marzo de 1974) en menos de un año. Sin embargo, seis años después (marzo de 1980) volvió a aumentar a 115 dólares, probablemente en relación con la guerra entre Irán e Irak,
El subibaja continuó.  En 1986 el precio bajó a 28.08 dólares (¿exceso de oferta?) Y de nuevo en mayo de 2008 pasó a 145,31 dólares tal vez debido a la ocurrencia de una serie de acontecimientos,  entre los que se contó Venezuela cortando sus ventas a Exxon Mobil, voladura de dos gasoductos principales en Irak, huelgas de los trabajadores del petróleo en Nigeria y Escocia, etc. Sin embargo, estos hechos no explican por completo la caída aguda en los precios. Lo más probable es que la especulación haya jugado un papel más importante.
Ocho meses más tarde, en febrero de 2009, los precios cayeron a 44 dólares, probablemente de nuevo debido a un exceso de oferta liderada por la enorme producción de los campos petroleros de Arabia Saudita.
Después de dos años el precio nuevamente se incrementó a 109 dólares permaneciendo alto hasta diciembre de 2013 (103 dólares). La última caida ocurrió durante 2014 y 2015 (en relación a la producción de aceites de esquisto en Estados Unidos y Canadá) hasta llegar a 29 dólares en enero 2016.
Como se puede observar, es difícil predecir los precios futuros debido a los cambios dramáticos en cortos períodos de tiempo.
Hay muchos factores que influyen en estas variaciones. Algunos ya hemos mencionado: el exceso de oferta, la disminución de producción en los países de alta producción debido a las guerras, huelgas, situaciones políticas, etc,
Y por supuesto las maniobras especulativas omnipresentes.
En el fondo, siempre hay algo, que podriamos definir como un "fantasma", una amenaza permanente en el futuro inmediato y no tan immediato, el "fantasma" de que los campos petrolíferos se agotarán en el futuro. Hasta ahora es una amenaza que no se ha confirmado en la práctica.
Se argumenta que, debido a que son combustibles "fósiles", sólo se pueden encontrar en las cuencas sedimentarias y por ello sus existencias son limitadas. Hay que notar que el espesor promedio  de las cuencas sedimentarias es sólo 1/20000 del diámetro de la Tierra. Por causa de las distintas historias geológicas no hay hidrocarburos en todas las formaciones sedimentarias, y cuando los hay se les halla sólo en los poros o huecos de las rocas. Por ello los hidrocarburos representarían menos de 1 / 1.000 de toda la masa contenida en formaciones sedimentarias y por lo tanto menos (o mucho menos) que 1/10000000. de la masa total de la Tierra.
Sin embargo, de acuerdo con la hipótesis abiótica son mucho más abundantes. Si se compara la Tierra con otros planetas, satélites, cometas y meteoritos, podemos suponer que los hidrocarburos pueden constituir, por lo menos, 1/100 de la masa de la Tierra y probablemente mucho más (hasta 10%). Esto significa que, incluso aceptando bajos niveles de porosidad, el petróleo y el gas contenido en la corteza terrestre y en el manto superior (sin contar el manto inferior y el núcleo), podría alcanzar de 1/1.000 a 1/10.000 de la masa de la Tierra.
Conclusión: de acuerdo a la teoría de origen mineral de hidrocarburos hay mucho más petróleo y gas que los que acepta la teoría del combustible "fósil".
Estos niveles de existencias serían suficientes para satisfacer las demandas de la humanidad durante varios milenios.
De todos modos podemos estar seguros que en menos tiempo, antes que se agoten los hidrocarburos, la tecnología va a cambiar y su utilización puede llegar a ser totalmente diferente.
Desde el punto de vista de su utilización como fuente de energía se puede afirmar con bastante certeza que, en forma relativa, el petróleo y el gas son inagotables..
Danilo Antón, en "Inagotables, Petróleo y Gas", segunda edición.

sábado, 2 de enero de 2016

No se puede seguir hablando del petróleo y los combustibles "fósiles". 
¡Por favor cambien el discurso!

El aumento de la producción de  petróleo en todo el mundo explica los precios más bajos y apoya la teoría abiótica sobre su origen
D, Antón
Hay una creencia generalizada en el mundo de la política energética y de la geología del petróleo que los combustibles minerales, generalmente considerados como "fósiles", están casi agotadas.
Lo que varíaría es la fecha límite de su agotamiento. Algunas personas especializadas en el tema piensan que la escasez va a hacerse notar en 10 o 15 años. Otras afirman que los combustibles minerales (“fósiles”) van a durar más de 50 años, e incluso un siglo.
La incertidumbre sobre las perspectivas futuras de suministro son muy importantes desde el punto de vista tecnológico, económico y político. Sin embargo, estas diferentes previsiones son demostrativas de la falta de un modelo único para analizar el tema.
En la década de 1950, un geólogo de Texas, M. King Hubbert desarrolló una curva como herramienta de análisis para predecir el rendimiento de los campos de petróleo desde el descubrimiento hasta la explotación, el agotamiento y abandono. Esta curva, ahora conocida como "curva de Hubbert", permite analizar todos los campos petrolíferos y de pronosticar la capacidad de producción. Algunas de las predicciones de Hubbert se cumplieron.
Durante las últimas décadas del siglo XX su curva fue muy eficaz en la predicción de la incapacidad de los campos de petróleo de Estados Unidos para satisfacer la creciente demanda del país. De acuerdo con la curva se esperaba que a partir de 1970 el país dejaría de ser autosuficiente. En realidad, esto sucedió. En los últimos años, varios especialistas en cuestiones petroleras han intentado aplicar la curva de Hubbert en los EE.UU. y en el resto del mundo pero no tuvieron éxito. La curva de Hubbert no parece encajar más en la realidad.
Durante los últimos 15-20 años nuevos métodos de desarrollos tecnológicos, perforación y fracturación (fracking) revirtieron las tendencias anteriores, los Estados Unidos se convirtieron en autosuficientes de nuevo y el exceso de petróleo afectó el mercado
La previsión de Hubbert se basaba en la creencia generalizada de que el petróleo tiene un origen "fósil", y sólo se puede extraer de las cuencas sedimentarias. Como las cuencas sedimentarias tienen volúmenes limitados (no se encuentran en todas partes y no se extienden más allá de 8 a 10 km de profundidad), los combustibles "fósiles" también estarán limitados a dichas áreas.
Este escenario de petróleo "fósil" implicaba aumento acelerado de los precios del petróleo, desequilibrios económicos masivos relacionados con la producción de energía, y la creciente inestabilidad social y política.
Esta situación no tenía solución aparente a la vista, ya que hubiera sido muy difícil, incluso imposible, lograr una reducción sustancial del consumo mundial de energía, y no había fuentes alternativas a corto plazo para satisfacer las crecientes necesidades de un planeta superpoblado cuyas economías están basadas en uso intenso de la energía.
Sin embargo, si aceptamos la teoría del petróleo abiótico, incluidos los procesos de desgasificación planetaria y la evolución de hidrocarburos a través de la profundidad de la biosfera (Thomas Gold, 2001), las conclusiones serían muy diferentes.
En primer lugar, debido a la presencia de hidrocarburos en todas las formaciones geológicas, incluyendo rocas ígneas y metamórficas, los inventarios (reservas) de petróleo a nivel regional y global deben ser recalculados.
Además, como se produce la formación de petróleo y gas natural en profundidad, habría volúmenes muchísimo más grandes de hidrocarburos contenidos en las capas profundas de la corteza de la Tierra e incluso en el manto superior.
Según la hipótesis abiótica es posible que la cantidad de hidrocarburos disponibles en el planeta es varios órdenes de magnitud mayor que las predichas. Tal vez hay petróleo y gas natural en volúmenes suficientes para abastecer a la humanidad durante muchos siglos, incluso milenios.
Como el petróleo líquido (de acuerdo con T. Gold) es derivado de los hidrocarburos gaseosos sus cantidades sólo están limitadas por las condiciones físico-químicas necesarias para su formación. Sin embargo, teniendo en cuenta las reservas de gas natural disponibles (particularmente de metano), que son enormes, miles o cientos de miles de veces más altas que las que normalmente consideradas, los petróleos líquidos también serían muy abundantes y su agotamiento no ocurriría ni en el corto ni en el mediano plazo.
A estas reservas hay que añadir el contenido de hidratos de metano en los fondos oceánicos, que también son muy voluminosas y contienen altas proporciones de gas natural (168 litros de gas metano por litro de hidrato de metano sólido, a presión normal).
Por todas estas razones, no debemos sorprendernos de que los precios del petróleo han disminuido sustancialmente en los últimos años a partir de un máximo de 140 dólares por barril hace unos 5 años con el precio actual de 35 dólares (2016).
Los datos anteriores muestran que la teoría biótica no explica el aumento mundial sostenido de la producción en los últimos años. La teoría de origen mineral de petróleo puede proporcionar las respuestas necesarias.
De "¿'Inagotables? Petróleo y Gas", Danilo Antón, Piriguazu Ediciones.
Blog in English: daniloanton-en.blogspot.com

sábado, 26 de diciembre de 2015

La relación hidrógeno/ carbono, otra prueba del origen mineral de los hidrocarburos

Danilo Antón
En todos los yacimientos petrolíferos y pozos se observa que la proporción hidrógeno/ carbono aumenta con la profundidad, mostrando una pérdida de hidrógeno a medida que el fluido asciende y se acerca a la superficie.
Por cuestiones de densidad, uno imaginaría que los compuestos ricos en hidrógeno, que son menos densos, deberían encontrarse en los estratos superiores, mientras que las sustancias pobres en hidrógeno, por ser más pesados, deberían hallarse en zonas más profundas.
Sin embargo es al revés. Los compuestos menos densos están abajo mientras que los más densos están arriba. 
El único proceso lógico que explica esta tendencia de los yacimientos de hidrocarburos es la migración ascendente de los hidrocarburos (debida a la degasificación planetaria) y a la separación (generalmente por oxidación preferencial) del hidrógeno frente al carbono durante el flujo.
De acuerdo a este enfoque, el metano y otros gases se encontrarían en las capas inferiores, mientras que los hidrocarburos más pesados (p.ej. naftas y petróleos líquidos en general) se ubicarían en las capas intermedias y los bitúmenes y carbones o hullas en las superiores.
Estos procesos se explican más detalladamente en los capítulos siguientes.
(continuará en este mismo blog)
Del libro "Inagotables? Gas y Petróleo", de D.Anton, Piriguazú Ediciones
Blog in English:  daniloanton-en.blogspot.com

martes, 22 de diciembre de 2015

Una prueba indiscutible del origen mineral del petróleo: las porfirinas metálicas

Las porfirinas son una clase de moléculas pesadas y aplanadas que se encuentran tanto en sistemas abióticos como en sistemas biológicos. Algunas moléculas de porfirinas tienen especial significado biológico: la vitamina  B12 , la clorofila (unaporfirina que es agente de la fotosíntesis en las plantas), y la molécula heme, que es el componente porfirínico de la hemoglobina (sustancia que permite el transporte del oxígeno en la sangre de los mamíferos).  A los efectos de ilustrar el elevado peso molecular de las porfirinas transcribimos la fórmula quimica empírica de la hemoglobina:     [C738H1166O208N203S2Fe].
Sin embargo, ni la vitamina B12, ni la clorofila  ni la hemoglobina, ni ninguna porfirina biótica han sido observadas como componentes naturales del petróleo.
Las porfirinas del petróleo natural poseen notorias diferencias  con las que se encuentran en la clorofila o en la heme. Por ejemplo, el  elemento metálico central de la clorofila es siempre magnesio, en heme es el hierro.  En las porfirinas del petróleo el elemento metálico central es vanadio o níquel, cuya procedencia del interior profundo de la Tierra (manto y corteza profunda) es muy probable.
De acuerdo a Thomas Gold las porfirinas son uno de los tantos «vehículos  moleculares» existentes en los fluidos carbonosos que permiten transportar metales y posibilitar su concentración en yacimientos.
Del libro "Inagotables? Petróleo y Gas", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones
Blog en inglés:  daniloanton-en-blogspot.com


lunes, 14 de diciembre de 2015


El origen del  carbón: una hipótesis revolucionaria
Danilo Antón
Si bien han habido discusiones sobre la posible génesis biótica o abiótica del petróleo desde el siglo XIX, y todavía continúan, en las últimas décadas hubo prácticamente unanimidad de que el carbón era de origen biológico.
En muchos casos, los yacimientos de carbón presentan fósiles vegetales, a menudo bien conservados.
En ellos, pueden apreciarse los detalles menores de la morfología foliar, las enervaduras de las hojas, los tallos y muchos otros rasgos que tienen indudablemente un origen vegetal.
Sin embargo, a pesar de esas aparentes evidencias, Thomas Gold (2001) sostiene, con buenos argumentos, que el carbón también es de origen mineral.
De acuerdo a la teoría de Gold, los fluidos carbonosos ascendentes, crecientemente enriquecidos en carbono, impregnan las acumulaciones de depósitos vegetales fósiles dando lugar a su carbonización.
Se trataría de un proceso similar a la silicificación, donde diversos restos fósiles (por ejemplo, la madera fósil) son atravesados por los fluidos silíceos que sustituyen los átomos y moléculas originales de la madera produciendo su petrificación.
Las maderas silicificadas o xilópalos son relativamente comunes. Según Gold, un fenómeno del mismo tipo se produciría con el carbón.
Razona este autor que muchas capas carbonosas tienen hasta 10 metros de espesor con un contenido mineral de apenas 4%. La mayor parte del material está compuesto de carbono con algo de hidrógeno, oxígeno y azufre.
Si imaginamos un origen pantanoso para estas capas se requerirían acumulaciones de 300 metros de espesor con contenidosminerales de menos de 1%. Este tipo de pantanos no existen en la actualidad y «aunque hayan existido en algún momento, es improbable que las plantas pudieran crecer en tales circunstancias».

La teoría del origen abiogénico permite explicar la formación del carbón en forma mucho más lógica. Sería el resultado del ascenso de fluidos enriquecidos en carbono a través de capas que, en muchos casos, originalmente ya tenían bastante materia orgánica fosilizada. Concluye Gold que, en su opinión, los yacimientos carboníferos todavía se estarían formando en la actualidad.
De "¿Inagotalbes? Petróleo y Gas". Danilo Antón, Piriguazú Ediciones

Donde están los yacimientos petrolíferos?
Localización  estructural de algunos yacimientos petrolíferos importantes
D.Antón
Muchos campos de petróleo se encuentran a lo largo de ciertas líneas o arcos de gran extensión, a menudo de varios cientos o miles de kilómetros.
Un ejemplo puede apreciarse en el arco insular de Indonesia donde hay una sucesión de yacimientos a lo largo de una línea de fracturas que parecen indicar una abertura planetaria para el ascenso de los hidrocarburos.
Características parecidas pueden observarse en los yacimientos del continente americano. Muchos de ellos se encuentran alineados al este de las cadenas montañosas de acuerdo a la siguiente sucesión de sur a norte:
a) yacimientos de Patagonia, Mendoza, Salta en Argentina
b) yacimientos de gas y petróleo en Tarija, Chuquisaca, Santa Cruz en Bolivia
c) yacimientos en el pie de monte andino en Perú Oriental
d) yacimientos en la vertiente amazónica de Ecuador
e) yacimientos en el pie de monte andino oriental en Colombia
f) yacimientos en los pie de montes andinos y cuencas contiguas en Venezuela
g) yacimientos en las costas orientales de México (Veracruz)
h) yacimientos en las vertientes orientales de las montañas rocosas (Texas, Oklahoma, etc).
i) yacimientos en las vertientes orientales de las montañas rocosas en Alberta, Canadá
j) yacimientos en las costas del mar Artico, Alaska y Noroeste de Canada.
Una sucesión similar se da al pie de las montañas y mesetas de Anatolia (Turquía) e Irán (Montes Zagros y Tigris) donde están los principales yacimientos del mundo en una línea que comienza al norte de Irak y se extiende por la costa del Golfo hasta el océano Índico.
La ubicación de numerosos yacimientos en los límites continentales, que son generalmente áreas de fractura, también se explicaría fácilmente por el ascenso de hidrocarburos en dichas zonas debilitadas de la corteza demostrando que el petróleo y el gas NO son de origen fósil sino de origen estructural profundo..
A lo anterior se agrega la información obtenida en el pozo ultraprofundo de Kola en la Unión Soviética que llegó a más de 12 kilómetros de profundidad. En los tres o cuatro mil metros más profundos se encontraron rocas cristalina fuertemente fracturadas y empapadas en agua a temperaturas del orden de 150 grados Celsius. Por otra parte el barro de la perforación aparecía impregnada en hidrógeno gaseoso y seguramente en metano. .
De "Inagotables, Petróleo y Gas", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones
English Blog
daniloanton-en.blogspot.co

jueves, 10 de diciembre de 2015

Gas y petróleo en  el  Uruguay
 Una revisión paradigmática radical: el gas y el petróleo son prácticamente inagotables

Danilo Antón

Una de las noticias más importantes y permanentes en los medios de difusión periodísticos nacionales y mundiales es la oscilación aparentemente incontrolada de los precios del petróleo a nivel mudial. De niveles de precios del orden de 10 dólares por barril o menos subió a más de 100 dólares y poco tiempo después había bajado a menos de 40 dólares este comportamiento errático a primera vista parece incomprensible. Sobre todo cuando se plantea contradictoriamente por un lado que las existencias de petróleo y gas son limitadas (se pronosticaba su agotamiento próximo) y por otro es claro que hay sobreabundancia que al saturar los mercados ha provocado un descenso de los precios. Según algunas previsiones seguirían bajando por un tiempo prolongado. La configuración actual del mercado petrolero y gasífero, los aspectos psicológicos, políticos y comerciales que impulsan la dinámica de los precios, la redistribución económica y monetaria generada por los mismos, se basan en un concepto paradigmático incierto: el origen fósil de los hidrocarburos.
Si el petróleo y el gas fueran de origen fósil, tal como se sostiene generalmente en el mundo científico oficial, sus existencias estarían limitadas a las cuencas sedimentarias. Estas cuencas poseen volúmenes totales relativamente pequeños con espesores ínfimos si se los compara con la masa total de La Tierra. Por esa razón, las cantidades de hidrocarburos disponibles serían muy limitados.
Sin embargo, a la luz de los nuevos datos de la astronomía planetaria, provenientes de las sondas que visitaron gran parte del Sistema Solar, y de la experiencia de la explotación de numerosos yacimientos petroleros y gasíferos, parece cada vez menos probable que esta teoría del origen “fósil” del petróleo y el gas refleje la realidad geológica y astronómica.

La hipótesis sustitutiva, que pregona el origen mineral de los hidrocarburos, es muy antigua. A fines del siglo XIX, Dmitri Mendeleev, padre de la química moderna, sostenía que el petróleo y el gas eran de origen mineral y provenían de las profundidades de la tierra. En tiempos posteriores, varios geólogos rusos (particularmente Nikolai Alexandrovitch Kudryavtsev en 1951) y ucranianos (por ejemplo, Emmanuil Chekaliuk en 1967) continuaron desarrollando la hipótesis con datos experimentales orientando las búsquedas petroleras en la Unión Soviética en ese sentido. Basada en esta hipótesis la Unión Soviética se convirtió en el primer productor mundial de hidrocarburos en la década de 1980. Desafortunadamente, durante muchos años los científicos europeos y norteamericanos (que se negaban a leer las revistas científicas rusas) no se enteraron de estas importantísimas experiencias petroleras soviéticas.
En los últimos años, apoyándose en los trabajos antes citados y con los datos recientes de la astronomía, el astrofísico austríaco Thomas Gold, replanteó la teoría incluyendo varios elementos innovativos desarrollando una verdadera revisión paradigmática del tema expresada en su reciente libro “La biosfera profunda y caliente”. Consideramos que este libro podrá representar un jalón trascendental en la evolución del pensamiento geológico universal y recomendamos encarecidamente su lectura.
En base a los autores rusos y ucranianos mencionados y a los trabajos de Thomas Gold, se puede sostener que NO hay suficientes elementos científicos como para seguir afirmando a rajatablas que el petróleo y el gas son de origen fósil. Existen numerosos yacimientos de petróleo contenidos en rocas ígneas y metamórficas inexplicables con la teoría “fósil”. Los yacimientos petroleros no se agotan de acuerdo a las previsiones. Extrañamente, parecería que los reservorios se “recargan” desde las profundidades. La composición química de los hidrocarburos es contradictoria con un origen orgánico (p.ej. su elevado contenido en helio que no existe en los restos biológicos). Hay muchos otros argumentos y datos en el mismo sentido y que podríamos citar pero que consideramos exceden el marco de esta nota.
Todos estos elementos tienden a mostrar que la teoría del origen “fósil” es, por lo menos, insatisfactoria. De acuerdo a la visión de los geólogos rusos y ucranianos antes mencionados y de Thomas Gold, el petróleo y el gas resultan de la desgasificación geológica del planeta que comenzó hace 3,000 millones de años y continúa en la actualidad. Los volúmenes de petróleo y gas existentes constituirían un porcentaje muy elevado de la masa del planeta, con volúmenes muchísimo mayores a los estimados actualmente (tal vez miles de veces mayores). En otras palabras, a todos los efectos de nuestra arrogante civilización humana, las existencias de petróleo y gas serían inagotables.
Esto quiere decir que el gas y el petróleo no se van a acabar (por lo menos en los próximos miles de años) y que las principales limitantes para las sociedades humanas podrían ser sus impactos ambientales en la atmósfera, pero no el agotamiento de las “reservas”. Estos impactos incluirían el aumento del dióxido de carbono (que podría dar lugar a un posible efecto invernadero, cosa que aún no está probada) y la disminución del porcentaje de oxígeno contenido en el aire (hecho mucho más grave aunque sus efectos serían inciertos y a muy largo plazo).
Otra consecuencia de la teoría es que pueden ocurrir emanaciones petroleras y gasíferas en TODA la superficie del planeta. Por supuesto que hay zonas donde la presencia de fracturas y trampas estructurales permiten o permitieron la acumulación de grandes volúmenes de hidrocarburos y allí se encuentran los yacimientos más grandes y accesibles. Sin embargo, es dable esperar la surgencia de hidrocarburos en TODAS las zonas fracturadas de la corteza, especialmente en la periferia de las regiones montañosas, en las zonas de fallas, en los bordes continentales, y por supuesto en todas las cuencas sedimentarias que permitieron el entrampamiento de los hidrocarburos ascendentes (por ejemplo, en las cuencas del Golfo en el Medio Oriente).
Esta teoría tiene algunas implicaciones para el Uruguay. Por lo pronto, es probable que existan en el territorio nacional surgencias potenciales de petróleo en varias zonas del país. En primer lugar, seguramente hay hidrocarburos (afloramientos de gas, tal vez también hidrocarburos líquidos) en el borde continental, como está demostrado por las ocurrencias de hidratos de metano en el fondo marino de la plataforma atlántica uruguaya y por la generalizada ocurrencia de emanaciones de gases y petróleo a lo largo de la costa de Brasil, desde Río Grande hasta Bahía.
En segundo lugar, pueden haber ocurrencias explotables de hidrocarburos en las grandes fosas, particularmente en la cuenca permocarbonífera del noreste (departamento de Cerro Largo) así como en sus bordes (p.ej borde occidental de la Cuenca de la Laguna Merín). Las surgencias en la cuenca de Cerro Largo (actuales o pasadas) están avaladas por la presencia de carbones en la base (formación Tres Islas, explotados en Candiota) y los esquistos bituminosos de Mangrullo (Iraty en Brasil). Esta cuenca tiene seguramente importantes volúmenes de gas natural que podrían ser ezplotados ventajosamente. Ya una empresa australiana propuso un plan de explotación muy conveniente que fue curiosamente ignorado por Ancap. En cambio se busca explorar las formaciones infrabasálticas de perforación muy onerosa sin que haya mayores esperanzas de obtener hidrocarburos. El basalto eruptivo seguramente se llevó por delante los antiguos yacimientos, si alguna vez existieron y ya hsn hsbido una decena de perforaciones a través del basalto sin encontrar indicios de hidrocarburos. El gasto en perforaciones en el basalto además de ser excesivo parece inútil (excepto para las empresas perforadoras)
No creo que deba aceptarse esta teoría del origen mineral a pie juntillas pero creo que introduce suficientes elementos de incertidumbre como para que se la considere seriamente en el momento de discutir y decidir las políticas energéticas del país.
En definitiva, este nuevo enfoque genético del origen de los hidrocarburos puede cambiar radicalmente el panorama energético a nivel mundial y nacional y debería replantear las estrategias de exploración petrolera de ANCAP que hasta el presente parecen estar sometidas a las opiniones (e intereses) de algunos gerentes y a la escasa información y conocimiento de los políticos que toman las decisiones..

Nota del autor:

A los efectos de proporcionar datos y argumentos sobre el tema hemos escrito run libro titulado “Petróleo y gas: ¿Inagotables?” que se puede obtener a través de dantonster@gmail.com , tel.29004339. Por otra parte, se recomienda especialmente la lectura del libro “The Deep Hot Biosphere” de Thomas Gold. También se puede acceder a numerosos trabajos de este autor a través de google.

martes, 8 de diciembre de 2015

El petróleo NO ES de origen fósil
Hipertermobacterias: la biosfera profunda
Danilo Antón 
La presencia de ecosistemas basados en la energía química ha sido observada en varios lugares del planeta a partir de su descu- brimiento por oceanógrafos en el fondo del Océano Pacífico en 1977. En ese año se sumergieron Robert D. Ballard, John B. Corliss y John M. Edmond con el batiscafo « Alvin», y a más de 2,500 metros bajo el nivel del mar, encontraron varios manantiales calientes con un riquísima biodiversidad
Se observaron extrañas formas vivientes, con emergencias de fluidos hidrotérmicos de aspecto lechoso y «humos» que le daban un extraño aspecto al oscuro paisaje submarino.
Desde entonces se han descubierto varias decenas de ambientes hidrotermales con características similares en otros fondos marinos del planeta.

Los ecosistemas hidrotermales

Los ecosistemas  hidrotermales submarinos son complejos sistemas 

biológicos poco conocidos-. 
Muchos de estos ecosistemas se sitúan a gran profundidad, generalmente entre 1,000 y 4,000 metros, asentados a lo largo de las dorsales y en otras zonas volcánicas submarinas.
Son zonas de emergencia de fluidos ricos en hidrocarburos, gases y sales de azufre y otras sustancias minerales.
A pesar de la aparente hostilidad de las condiciones de temperatura, presión y composición química del agua, estos ecosistemas poseen una rica biodiversidad.
Las especies presentes incluyen grandes mejillones y almejas de 30 centímetros de longitud, enormes gusanos tubulares con largos pedúnculos (superando los dos metros de largo), corpulentos cangrejos y otros invertebrados. Todo el ecosistema reposa en una flora bacteriana muy rica que aprovecha la energía química y térmica de las emanaciones para desarrollar su metabolismo y que, a menudo, vive en relación simbiótica con los organismos pluricelulares locales.
Las fuentes de energía en dichos ambientes son sobre todo de tipo químico basadas en la oxidación e hidratación de hidrocarburos (en particular del metano, generando hidratos de metano) y sulfuro de hidrógeno. En algunos casos las emanaciones son calientes, pero también existen sitios donde hay manantiales fríos de petróleo, gases hidrocarbonosos y de azufre.
Muchas de estas bacterias pertenecen al gran grupo de las arqueobacterias (archaea), incluyendo las denominadas genéricamente «hipertermófilas». Las hipertermófilas pueden vivir en temperaturas muy elevadas de 45o. centígrados o más. Algunas incluso se desarrollan mejor con temperaturas por encima de los 80.  
Señala T. Gold que sus membranas cerosas permiten los intercambios a temperaturas elevadas (a temperaturas más frías se endurecen y no funcionan apropiadamente).
Este autor hace notar que la temperatura de ebullición del agua, que en la superficie es de 100sube a 300o a tan sólo 876 metros de profundidad en el mar. El punto crítico en donde la fase vapor y agua-líquida aparecen indiferenciadas se encuentra a 2,250 metros de profundidad.
En muchas comunidades hidrotermales submarinas el agua es un fluido «supercrítico» y por lo tanto no hay problemas de ebullición del agua que podría afectar los procesos vitales, como ocurre en la superficie.
Por esa razón, sostiene Gold, es posible imaginar que en los poros de las rocas, a gran profundidad, tal vez hasta 6 o 10 km. exista una abundante población de hipertermófilas que utilicen la energía química disponible, en particular, la que se puede extraer de la oxidación del metano y otros hidrocarburos.
El metano es un combustible biológico particularmente deseable en profundidad porque su densidad aumenta considerablemente. A 6 kilómetros de profundidad el metano es 400 veces más denso que en la superficie. Con esa densidad las chances de que las moléculas de metano atraviesen las membranas de las «arqueas» son muchísimo mayores.
De "¿Inagotables? Petróleo y Gas", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones