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sábado, 17 de noviembre de 2018

La vida es información 

La vida se basa en la molécula del ADN, en donde están contenidas las “instrucciones” para el desarrollo de las actividades metabólicas vitales y la reproducción de los organismos. 
El ADN presenta una flexibilidad informacional que le permite reproducirse superando en cada nueva generación los inconvenientes funcionales de las generaciones pasadas: una propiedad que podemos llamar: adaptabilidad. 
El ADN es una molécula muy larga, que se enrolla en el interior de los microorganismos y núcleos celulares. Su dimensión longitudinal es cientos de miles de veces mayor que la transversal. 
La longitud del ADN de cada célula humana es de 2 metros. Si se sumara la longitud del ADN de todas las células de una sola persona (1013 o sea 1 seguido de 13 ceros) se podría rodear la circunferencia terrestre 250,000 veces. 
El genoma humano contiene 3,400 millones de bytes de información, por lo que se puede estimar la información genética de todas las células de un solo individuo de la especie en más de 1024. 
Los demás organismos complejos poseen masas de información análogas. Incluso las especies más simples, como las bacterias, tienen varios millones de bytes en su código genético. Estas cifras permiten aquilatar el inconmensurable volumen de información contenido en los entes vivos. 
En un cm3 de agua suelen pulular de miles de organismos (por ejemplo protozoarios, bacterias, virus) con varios millones de bytes de información cada uno. En una sola gota de agua, por lo tanto, hay millones de unidades de información. Si pensamos en el volumen total de agua que existe en la superficie del planeta (superior a los 2,000 millones de kilómetros cúbicos) podremos vislumbrar la apabullante cantidad de información que está contenida en la hidrosfera terrestre. 
Por esa razón, a la afirmación anterior de que “el agua es vida”, podemos agregar que “la vida es información”, y que por lo tanto, “el agua es información”.  
De "Sequìa en un mundo de agua", D.Anton, Piriguazú Ediciones  
  

lunes, 30 de enero de 2017

Vida en todos los sistemas estelares y fuera de ellos
D.Antón


En varios artículos que subí en fbook y en mi blog daniloanton.blogspot.com sostuve, basado en los enfoques teóricos de Thomas Gold y Fred Hoyle, que la vida es posible en todos los cuerpos celestes con temperaturas inferiores a los 100-200 grados centígrados. Cuando las temperaturas superficiales de los planetas, satélites, asteroides y cometas, son muy frías (por ejemplo, debajo de los 50-100 grados bajo cero centígrados) el calor interior puede fundir los hielos generando acumulaciones de agua subterránea que permitiría la existencia de organismos vivos.
Para que la vida sea posible se requieren las condiciones para que exista agua líquida. 

Esto se aplica al sistema solar y a todos los demás sistemas estelares análogos y a los cuerpos celestes planetarios independientes (que no forman parte de ningún sistema estelar).
O sea que habría trillones de astros planetarios (solo en nuestra galaxia) que podrían potencialmente albergar organismos vivos en su interior.
En Marte, por ejemplo, podría haber organismos vivos subterráneos a profundidades del orden de algunos cientos de metros (donde se dan las condiciones para que haya agua líquida). En la Luna, en Ganímedes, Europa (satélites de Júpiter), Titán. Tritón (satélite de Neptuno), Plutón y otros cuerpos celestes similares las condiciones para el agua líquida también se dan a profundades de algunos cientos de metros o unos pocos kilómetros.
O sea que la vida existiría en todas partes en que la temperura y presión son adecuadas para que exista el agua líquida.
No es lógicamente admisible, como se sostiene en la geogonía oficial, que la vida se haya originado en la Tierra ni que nuestro planeta tenga la exclusividad en ese aspecto. Estas hipótesis (yo diría creencias) de que la Tierra es única con relación a la vida es el último vestigio del antiguo geocentrismo. La teoría que sostiene el origen extraterrestre de la vida es la panspermia.
Interesante es reflexionar sobre la posible existencia de vida en los cometas. Son cuerpos pequeños (en general de menos de 10-20 km de diámetro) que no poseen mucho calor interno pero que parecen contener un gran porcentaje de moléculas orgánicas (MUY ricas en carbono). Seguramente los cometas transportan los elementos básicos de la vida y tal vez organismos en vida latente o activa, probablemente bajo la forma de esporas, y en algunos casos incluso microorganismos viables. No lo sabemos. Pero la coherencia de la naturaleza y el universo nos hace pensar que la vida está (casi) en todas partes. Como sostenía Fred Hoyle: "la vida es una propiedad de la materia"-

viernes, 27 de enero de 2017

 No hay vida sin agua
Danilo Antón
La presencia generalizada de agua líquida en nuestro planeta ha permitido la implantación y desarrollo de los procesos vitales, cosa que no ha sido, hasta ahora, identificado en ningún otro astro. La vida está intrínsecamente relacionada con el agua. El ADN, gigantesca molécula que constituye la base de todos los organismos conocidos, requiere, para su metabolismo y reproducción, estar en contacto con una solución acuosa de características apropiadas.  La mayoría de los organismos viven en el agua, y los que no lo hacen, llevan consigo su propio microambiente acuoso. En resumen, en este mundo, la vida no puede existir sin agua líquida. Recíprocamente, en los lugares en donde hay agua líquida, se dan las condiciones para el desarrollo de los procesos vitales. No sabemos si hay grandes volúmenes de agua en estado líquido en otros planetas. Seguramente hay agua subterránea (“acuíferos”) en Marte. Tal vez haya agua en el interior de la Luna terrestre. Hay fuertes indicios de océanos de agua cubiertos por una espesa capa congelada en algunas de las lunas de Júpiter (por ejemplo, Europa, no confundir con el continente) y en Encelado (una luna de Saturno).
Dadas las temperaturas bajas y extremas y condiciones de presión extremadamente bajas de estos astros, no es probable que se hayan desarrollado procesos vitales en sus superficies y mucho menos una situación “biosférica” como la que existe en La Tierra. En nuestro planeta, la vida “adeénica”6 ha colonizado prácticamente todos los ambientes acuáticos. Hay organismos vivos en las hirvientes emanaciones hidrotermales del fondo de los océanos, en las gotas de agua condensadas de las nubes troposféricas y en las aguas de fusión de los inlandsis antártico y groenlandés. Aún en las regiones más secas, donde la humedad atmosférica no excede nunca 20 o 30%, como ciertas zonas del Sahara en Africa o el Rub’ al Khali de Arabia, existen numerosas formas de vida adaptadas a esa situación (p. ej. plantas freatófitas, invertebrados, reptiles, mamíferos, microorganismos variados) que “transportan” sus soluciones acuosas protegidas de la sequedad exterior por membranas, cáscaras, pieles, costras u otros materiales aislantes. Esta colonización generalizada del medio acuoso líquido hace difícil diferenciar el agua de la vida. De allí que podamos afirmar que, en La Tierra, y probablemente en todo el universo el agua líquida y la vida constituyen un complejo inseparable.