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viernes, 6 de diciembre de 2019

Las utopías
Los orígenes del pensamiento utópico
Del “Nuevo Continente” llegaban novedades de sociedades completamente diferentes a las monárquicas y aristocráticas euorpeas. Fue a partir de allí que varios pensadores y autores comenzaron a imaginar otras alternativas a los injustos regímenes del “Viejo Continente”.
Erasmo de Rotterdam, Tomas Moro, Michel de Montaigne y otros autores del siglo dieciséis obtuvieron su inspiración precisamente de estas novedades que provenían del otro lado del océano. Se trataba de modelos basados en la comprobación de que había otras formas de relacionarse con la naturaleza y con los semejantes, de que el dinero no era necesario y de que los pueblos podían vivir en libertad sin el yugo de reyes o iglesias.                                        Tomás Moro

Tierras de libertad
La profunda impresión que habían causado las sociedades americanas en los primeros europeos que las visitaron tenía razón de ser. Eran sociedades que habìan desarrollado sistemas respetuosos de la naturaleza y de las opiniones y derechos de sus integrantes, con una consideración muy especial por la libertad individual y colectiva. Estos enfoques se extendìan por todo el continente: desde los Inuit del Ártico hasta los yagan de la Tierra del Fuego, desde los apaches de las montañas norteamericanas a los tupi-guaranies de las selvas sud-americanas, desde los charrúas de las praderas a los arawak de las islas. Cuando liegaron los europeos a América trataron de encontrar al "rey" hurón en. America del Norte o mapuche en la costa pacífica de Sudamérica. No los hallaron, ni podían hallarlos. Estas naciones funcionaban de otra forma, sin monarcas absolutos ni hereditarios, donde la intervención de los dirigentes era minima. No había "autoridad" en el sentido europeo de la palabra.. Entre los iroqueses el sistema político era de tipo federal-representativo donde la libertad individual estaba solamente limitada por el marco social y espiritual en que vivían sus integrantes, con escasa o nula intervención de los líderes. Los guaraníes de América del Sur tenían, y aún tienen, un sistema que requiere unanimidad para la toma de decisiones. A veces, para lograr dicho acuerdo, se hace necesario prolongar las reuniones por mucho tiempo. Al fin de cuentas, si alguien continua discrepando, el acuerdo no se produce y la decisión no se toma.

Utopia en realidad existe
Se encontraban prácticas políticas similares en muchas otras naciones americamas, tobas, nivacle, lengua, charrúas, arawak y muchos otros. En los pueblos originarios de América no existía la propiedad privada de la tierra. Como señalábamos anteriormente, esta era considerada sagrada y por lo tanto era inconcebible su apropiación individual. El use del territorio era exclusivamente social, basándose en prácticas tradicionales y derechos consuetudinarios aceptados por los demás grupos y naciones..

Los conceptos de libertad y democracia
Cuando los europeos llegaron a América, venían acostumbrados al absolutismo y a las autoridades omnímodas. Emperadores, reyes, papas y cardenales constelaban el firmamento político del continente. En el Medio Oriente, los regímenes islámicos, que originalmente tu-vieron aspectos participativos, tambián habian desarrollado sistemas altamente autoritarios, heredados, en cierta medida, del absolutismo faraónico de Egipto. La mayor parte de los estados asiáticos y africanos presentaban estructuras sociales y políticas similares. En todos ellos, el destino social de hombres y mujeres estaba en las manos arbitrarias de amos y señores. La libertad individual, en tanto que práctica social significativa, estaba ausente.

Del libro "Amerrique, los huérfanos del paraíso", D.A., Piriguazú Ediciones.

martes, 9 de julio de 2019

La destrucción del paraíso: invasión y resistencia

La invasión europea de América fue uno de los procesos más agitados y violentos de la historia de la humanidad.
La primera visita a la isla de Guanahani por la expedición de Cristóbal Colón tuvo lugar en octubre de 1492. En menos de dos décadas los españoles lograron vencer la resistencia nativa en las principales islas del Caribe y en varias zonas costeras de la Tierra Firme, estableciendo una administración colonial y un sistema económico basado en la exportación de las riquezas locales y la explotación de la mano de obra nativa.
Los portugueses hicieron otro tanto en la costa del Brasil, que visitaron por primera vez en el año 1500, iniciando un proceso semejante de agresión y ocupación de territorios.
En 1540, la presencia española se había extendido a México, Guatemala, Yucatán, América Central, el país de los chibchas, en la actual Colombia, casi todo el Perú, el valle central chileno y las márgenes de los ríos Paraná y Paraguay.
En esa misma época, los portugueses lograron establecer bases co-loniales en varios puntos estratégicos a lo largo de la costa del Brasil.
Poco tiempo después, otras potencias europeas también se lanzaron a la aventura de la conquista americana. A partir de las últimas décadas del siglo dieciséis, Francia, Inglaterra y Holanda llevaron a cabo sus propias invasiones y guerras, ocupando varios puntos del continente.
Los pueblos americanos debieron enfrentar la invasión en una situación de inferioridad militar y organizativ2. Involuntaria o voluntariamente, los invasores trajeron microorganismos patógénos que provocaron epidemias y enormes mortandades. Ello provocó la desarticulación de los sistemas económicos y políticos disminuyendo sustancialmente el potencial militar de los pueblos invadidos.
A ello se agregó la mortífera tecnología guerrera de los europeos, basada en el hierro, el caballo y las armas de fuego, así como su falta de escrúpulos, que los llevaba a violar sus promesas repetidamente y a cometer extremas crueldades creando terror en las poblaciones nativas.
Desde el principio de la invasión las sociedades americanas desarrollaron formas de resistencia. Los taínos de Haití y Cuba se opusieron a la dominación española heroicamente pero fueron exterminados.
Del mismo modo se comportaron los caeté y tupinambá de la costa de Brasil frente a la invasión portuguesa. Otros pueblos, resistie-ron con igual coraje y decisión.
La ocupación de la cuenca del Mississipi por los franceses encontró la tenaz oposición de los natchez. La invasión de América del Norte por los ingleses y sus sucesores criollos requirió derrotar las fuerzas nativas creeks, shonís, cherokís, iroqueses y otros. Los pueblos de las pampas, Chaco, selvas y cerrados de América del Sur también expresaron su rebeldía de muchas formas durante varios siglos. En pleno siglo diecinueve todavía se registraban guerras de resistencia en varias zonas del continente. Apaches, lakotas, cheyennes, seminolas, mapuches, guaraníes, tobas y charrúas, entre otros, defendieron sus territorios y culturas sin claudicar, hasta que fueron superados por 4s armas o por los números. A partir de ese momento, la resistencia asumió otras modalidades, pero aún no ha cesado. 
(continúa). 
De Amerrique, los huérfanos del paraiso, D. Antón, Piriguazú Ediciones

miércoles, 27 de marzo de 2019

Amerrique: la Tierra-donde-sopla-el-viento


De acuerdo a Jules Marcou, geógrafo francés que investigó el tema a fines del siglo XIX,  la palabra Amerrique designa la cadena montañosa que separa el lago de Nicaragua de la llanura húmeda de la costa caribeña. Marcou se basó en A. Le Plongeon, un estudioso especializado en las culturas mayas y de Centro América, quien afirmó que la palabra Amerrique era de origen maya y quería decir "la tierra donde sopla el viento". En los dialectos mayas, las desinencias iqqe ,ik e ika significan, no sólo "viento" sino también "aire", "el espíritu que respira" y " vida" . Por lo tanto, Amerrique puede querer decir "la tierra donde sopla el viento", "el lugar del espíri-tu que respira" e incluso "la tierra viva". Alfonso Valle llegó a conclusiones similares. Dávila Bolaños, por su parte, sostiene que el nombre viene de Amacrique (cordillera larga). Es de hacer notar que la Sierra de Amerrique aparece designada como tal en numerosos mapas, (por ejemplo en el Atlas de la Encyclopaedia Britannica, en el diccionario Larousse y otros), así como en algunos trabajos y referencias bibliográficas
Una referencia del presidente de Nicaragua 
En 1886, en una carta enviada a Don Manuel Peralta y referida por Jules Marcou, el Presidente de Nicaragua, Don Adan Cárdenas afirmaba que la cadena montañosa Amerrique estaba habitada por "una tribu india conocida como los Amerriques, hoy reducida a un pequeño número de individuos" pero que "en tiempos antiguos" esta nación era "de alguna importancia". También señalaba Cárdenas que "estos indios Amerrique han estado en comunicación más o menos frecuentemente con el Cabo Gracias a Dios y toda la Costa Misquita'.
La primera mención de América relacionada con Vespucci 
El nombre América, explícitamente adjudicado como homenaje a Vespucci, aparece por primera vez en una publicación titulada "Cosmographiae Introductio", im-presa en 1507 en el Gymnase Vosgien de la ciudad de Saint Dié, conjuntamente con la traducción al latín de las famosas cartas de Vespucci identificadas como "Quatour Americi Navegationes". El Gymnase Vosgien, un colegio e imprenta situado en una pequeña ciudad de la Lorena francesa pu-blicaba documentos acerca de las "nuevas tierras" des-cubiertas más allá del océano. Una de estas publicaciones fue la antes mencionada. Recordamos además que Saint Dié se encuentra en una de las zonas de tradición imprentera más antiguas de Europa (a corta distancia de la ciudad de Estrasburgo donde Johann Gutenberg había desarrollado la primera imprenta en 1439, apenas 70 años an-tes). La obra fue atribuida a Martín Hylacomylus Waldseemüller (el nombre también aparece escrito como Ilacomylus y Waltzemüller). En la marca tipo-gráfica de la imprenta Waldseemüller figura como M.I. (Martin Ilacomylus). De acuerdo a Jules Marcou, la posición de Waldseemüller era de dibujante-cartógrafo, mientras que la autoría intelectual debería ser adjudicada a Jean Basin, quien además había traducido las cartas de Vespucci al latín. El nombre América aparece citado en dicho artículo señalándose que su utilización se hace como homenaje a Américo Vespucci.

El seudónimo de don Albérico  Vespucci
La información anterior parece demostrar que el nombre América no proviene de Albérico Vespucci. Se señala además que los nombres Amerigo o Americo eran poco comunes en Florencia, pues no estaban incluidos en el santoral cristiano que era la fuente de todos los nombres de pila usados en las repúblicas italianas de esa época. La hipótesis de Marcou, que parece muy lógica, es que Amerigo o Américo eran en realidad seudónimos que había adoptado (tardíamente, ya en Castilla) don Albérico para ajustar su nombre a la exitosa denominación del antiguo continente.
(continúa)
Del libro “La Mentira del Milenio” (Los misterios de América), D.Antón, Piriguazú Ediciones.

martes, 18 de diciembre de 2018


Introducción  (al libro Amerrique, los huérfanos del paraíso)


                Escucha el clamor que te                  envío,
Ñamandú, Padre Verdadero, el Primero
En torno a nuestros pocos fogones
Nosotros poquísimos huérfanos de tu paraíso
Nos damos ánimos los unos a los otros
Para seguir viviendo en esta tierra, tu morada[1]
 El 12 de octubre de 1492 se inició un nuevo ciclo que cambió para siempre la historia del mundo. Algunas naciones expansionistas europeas invadieron el continente americano apoderándose de territorios, objetos y personas.
Esta invasión fue sucedida por una compleja y sistemática operación de eliminación de pueblos, culturas y ambientes cumplida a través de innumerables violaciones de los derechos más elementales de sus habitantes. Fue una exterminación de una escala y magnitud nunca vista. Murieron o fueron esclavizadas millones de personas. Los bosques fueron quemados y talados. Muchos animales extinguidos. Las aguas envenenadas. La Tierra agredida en una forma desconocida y difícil de imaginar.
Estamos en 2018. Han pasado 524 años desde aquél  fatídico día. Todavía hoy la degradación, el saqueo y el genocidio continúan. La Madre-Tierra agoniza frente a los ataques que no cesan. Las escasas poblaciones sobrevivientes, vagando sin rumbo, huérfanas de una naturaleza que ya no existe, siguen siendo víctimas de robos, desconocimientos y servidumbres.
Sus derechos continúan alienados. Si bien existe una “Carta Universal de los Derechos Humanos”, cuando se trata de los derechos de las Primeras Naciones Americanas, sus normas no se aplican. Los habitantes nativos de América no son verdaderos sujetos de derecho. Son tan solo indios.

Grandes Poderes, escúchénme,
El pueblo está destrozado y desparramado
Dejen que los vientos reunan las semillas,
Para crecer con fuerza nuevamente, 
en un hermoso lugar nuevo[2]

Cientos de naciones, que ocupaban vastos territorios, que utilizaban la tierra con eficacia y respeto, fueron diezmadas, desaparecidas, despreciadas, vilipendiadas, destruídas...  Los sobrevivientes de la Gran Matanza se esconden en sitios remotos, disimulan su condición, esparcidos en varios miles de pequeñas comunidades a lo largo y a lo ancho del continente.
No tienen derecho a conservar su identidad, son invadidos contínuamente por nuevos misioneros de las más variadas religiones y sectas, cargados de mensajes de alienación y abundantes recursos. En las sociedades criollas se les desprecia, se les niega su derecho a gobernarse, aún a nivel estrictamente local. Se ahogan sus idiomas, se ridiculizan las ceremonias, se les obliga a cambiar sus modos de ser, sus sistemas productivos, sus prácticas sociales, sus vestimentas, sus nombres. De las miles de naciones que había en América en el siglo XV, apenas sobrevivieron unas pocas, también amenazadas de extinción próxima. El genocidio continúa.

Nací vanamente
En vano salí de la Casa de Tlalteotl
el Señor de la Tierra
desnudo y paupérrimo
(soy un desdichado...!
Mejor no hubiera nacido
ni venido a la Tierra[3]

A medida que las Primeras Naciones desaparecen, se pierden sus sistemas de relacionamiento con el ambiente, su profundo respeto por las plantas, por los animales, por las aguas, por los cerros de piedra... Los espíritus que cuidan los elementos de la naturaleza, los caa iya, los qwani, los curupí de las selvas, los nahuales del monte, las chuleles que vigilan las aguas, la Ñuke-mapu que atienden la naturaleza y sus cultivos, han sido olvidados, subestimados, caracterizados como supercherías de pueblos primitivos y atrasados.
Mientras tanto las talas de bosques continúan, los incendios se extienden hasta los últimos confines de la tierra, los ríos se cargan de sedimentos y venenos, el aire se ha vuelto tóxico y hasta la luz del sol se ha hecho peligrosa.
Estos entuertos y desatinos son el resultado de una forma de ocupar el territorio que además de inmoral, ha sido dañina hasta sus últimas consecuencias.
¿Quienes son los pueblos atrasados, bárbaros, primitivos?

La paz... se adentra en las almas de los seres humanos 
cuando se dan cuenta de su carácter único, 
con el Universo y todos sus poderes, cuando comprenden 
que en el centro del Universo existe Wakan-Tanka
 y que este centro está en realidad en todas partes, 
dentro de cada uno de nosotros[4].

Hoy podemos apenas darnos cuenta hasta que punto hemos llegado. Los estados territoriales criollos se han estabilizado, están  legitimados globalmente, nadie osa contestar sus soberanías. El gobierno de Canadá está autorizado por las sociedades de naciones para hablar en nombre de los inuit o de los haida, el gobierno de los Estados Unidos puede afirmar que el antiguo país cherokí al igual que las tierras ancestrales de los cheyennes, los lakotas o los iroqueses. están ahora divididas en estados y condados, Con el antiguo nombre de México, que disimula la realidad opresiva que ha caracterizado al estado mexicano, los descendientes ideológicos de los imperialistas españoles han controlado la economía y la cultura por siglo, manteniendo en el ostracismo a las numerosas Primeras Naciones del país. Se habla aún nahuatl pero su uso está relegado a los sectores más aislados y pobres de las mesetas mexicanas. Los mayas de Chiapas y Yucatán han vivido un prolongado exilio en su propia tierra. Otros mayas, juntos con lencas y guaymies permanecen ignorados y relegados en varios pequeños países, antiguas provincias coloniales españolas, sin que se reconozca sus nacionalidades como tales.
Las culturas nacionales del Alto Orinoco, jibi, yekwana y yanomami, entre otras, se defienden del carácter agresivo de la nueva colonización que sigue sin respetar los derechos de la gente. La Amazonia es un teatro de avances imperiales disfrazados de “crecimiento económico”. ¿Quien otorgó el derecho a destruir la naturaleza amazónica y a sus habitantes a los estados territoriales que se llaman Brasil, Peru, Ecuador, Bolivia, Colombia, Venezuela, Guyana y Surinam?
La respuesta es sencilla: nadie que tenga potestades ni calificaciones para hacerlo.
El control de estos territorios se basa solamente en la fuerza bruta que las naciones imperiales europeas ejercieron por siglos por su propia decisión y arbitrio. Hoy estos estados-territoriales son simplemente herederos de aquella historia de atropellos.
España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda invadieron, ocuparon, esclavizaron, mataron, violaron, robaron y luego establecieron sistemas legales basados precisamente en ese atroz legado de violencia y desrespeto.
Introdujeron la propiedad de la tierra, pero no se la permitieron a los pueblos nativos que hacía milenios que la poblaban. En cambio, se dedicaron concienzudamente a  repartirla entre ellos mismos, eliminando sistemáticamente a sus legítimos ocupantes o simplemente forzándolos a permanecer como mano de obra esclava en las nuevas encomiendas, plantaciones,  haciendas y  minas. La mayoría de los propietarios actuales de las tierras americanas basan su derecho en este origen fraudulento.
Junto con la tierra, los invasores se apoderaron de la fuerza de trabajo de los pueblos autóctonos. Estos, que vivían en una situación de libertad, fueron forzados a servir a los tiránicos amos extranjeros. Muchas de estas naciones disfrutaban de una amplia libertad individual desconocida en Europa. En pocas décadas la dominación foránea habría de terminar con ella.
 
Nosotros nacemos hermanos libres y unidos, cada uno es tan señor como el otro, mientras que ustedes son todos siervos de un solo hombre. Yo soy el amo de mi cuerpo, dispongo de mí mismo, hago lo que deseo, soy el primero y el último de mi nación.... sujeto tan solo al Gran Espíritu.[5]


[1]Extraído de “El Canto Resplandeciente” de los m’bya guaraní, p.28
[2].Canción que cantaba Lobo Pequeño cuando su comunidad cheyenne decidió volver a su tierra desde la reserva en donde habían sido confinados en 1878 (extraído del libro Cheyenne Autumn, de Mari Sandoz).
[3].Poema a la Brevedad de la Vida, Canto XXXVI, Los Cantos de Nezahualcóyotl.
[4].Alce Negro citado por Joseph Epes Brown, referido por Ed McGaa, Eagle Man en el Rainbow Tree, página 161.
[5].Explicación que le diera un hurón al Baron de Lahontan, referida por Weatherford, Jack, Indian Givers, p.123.

De Ameerrique, los huérfanos del paraiso, D.Antón, Piriguazú Ediciones
Ilustración María Esther Francia

miércoles, 5 de diciembre de 2018


Relatando algunos hechos poco conocidos acerca del seudo-descubrimiento de América
Una expedición secreta desembarca por primera vez en las costas de Amerrique en 1497.
Danilo Antón


                                  Mapa de Juan de la Cosa
Una expedición secreta desembarca por primera vez en las costas de Amerrique en 1497.
El rey Fernando, que nunca estuvo muy a gusto con los títulos y prerrogativas que su esposa y reina de Castilla, Isabel, había asignado a ese extranjero (Cristóbal Colón), decidió averiguar de fuentes fidedignas las características y potencialidades de estas nuevas tierras, sin la intermediación poco confiable del marino genovés.

Con la ayuda financiera de la Casa Berardi (dependencia de la Banca de los Medici), ahora bajo la responsabilidad de Albérico Vespucio, ordenó organizar una expedición bajo el mando de navegantes españoles experimentados y de confianza. La designación de la jefatura de la empresa recayó en Vicente Yáñez Pinzón, quien había sido capitán de La Niña en el primer viaje colombino. Las otras naves iban bajo el comando de Juan de la Cosa (quien también había participado en el 1er viaje de Colón y se había revelado como excelente cartógrafo) y Juan Díaz de Solís. Albérico Vespucio acompañaría la expedición en su doble calidad de representante de la agencia financiadora y geógrafo de solvencia reconocida. 
Esta expedición no tuvo trascendencia pública por varias razones. En primer lugar, Cristóbal Colón, nombrado Almirante de los Mares Occidentales no debía enterarse y por supuesto la propia Isabel tampoco.
Una segunda razón era comprobar las características de las Indias, más allá de las descripciones de Colón, y en particular investigar las riquezas que esas tierras “allende los mares” poseían así como el comportamiento de Colón como gobernador de estas nuevas colonias españolas.
La expedición, evitó detenerse en Santo Domingo, y continuando hacia el oeste tocó tierra en América Central, en la costa de lo que hoy se denomina Costa Rica.  Allí los navegantes comprobaron la existencia de numerosos yacimientos de oro en una cadena montañosa cercana denominada Amerrique.
A partir de ese momento el nombre Amerrique se hizo popular entre los marinos a partir de las versiones que los tripulantes llevaron a Sevilla y otros puertos peninsulares, También a partir de este primer viaje se inauguró la denominación de “costa rica” para el lugar donde se había encontrado abundantes metales preciosos.
El regreso a España de esa expedición se llevó a cabo contorneando la isla de Cuba y por ende los navegantes pudieron
comprobar que Cuba era efectivamente una isla. El mapa que dibujara Juan de la Cosa (del año 1500), que Colón nunca llegó a ver es una de las pruebas de la existencia de este viaje).
Colón nunca se enteró de esta expedición y siguió creyendo que Cuba era parte del continente asiático . (continúa)
Reproducido de "La Mentira del Milenio", a ser reeditado como "Los Misterios de Amerrique".

martes, 27 de noviembre de 2018


La Sierra de Amerrique

Las montañas de Amerrique, también llamadas Amerique o Amerrisque, están situadas en la zona que se extiende desde el lago de Nicaragua hasta las tierras bajas que bordean las costas del Mar Caribe, en el actual departamento de Chontales.
Si bien Amerrique o Amerrisque son nombres muy conocidos por los pobladores locales, estas designaciones no aparecen en la mayoría de los mapas. Los cartógrafos y geógrafos  han preferido identificarla como Cordillera Chontaleña o Sierra de Chontales.
De todos modos, hay algunos mapas regionales o de Nicaragua donde se  usa el nombre Amerrique con ligeras variantes. El Atlas Rand McNally del Mundo de 1973 utiliza el nombre Sierra de Amerrique, el diccionario francés Larousse de 1982,  en su sección de América Central, la llama Sierra de Amerrique, el Atlas de la Encyclopaedia  Britannica, Sierra of Amerrique, la edición de 1997 de las misma enciclopedia Amerrique Mts y los mapas de Nicaragua de edición Nicarao, Sierra de Amerrique.
A pesar que las palabras Amerrique o Amerrisque han sido dejadas de lado en textos y tratdos, ellas permanecen vivas en el lenguaje y las referencias locales. La palabra Amerrique es usada habitualmente en la ciudad de Juigalpa para nombrar la cordillera cercana, hay muchos negocios como farmacias o carnicerías que se llaman Amerrique e incluso un autobús local ha sido denominado Amerrisquito.

¿Cual fue el origen del nombre?
El nombre "amerrique" se relaciona con un pueblo antiguo que vivió en la cordillera antes de la invasión europea.  A veces se les identifica como matagalpas o chontales. De acuerdo a algunos autores su lenguaje era cercano al lenca, idioma hablado en Honduras hasta tiempos muy recientes, tal como lo demuestra una numerosa toponimia con terminaciones similares. También xisten indicaciones que lencas y matagalpas estaban relacionados con los pueblos mayas. Los sufijos ik e ique quieren decir “viento” en muchas lenguas mayas  De acuerdo a Alfonso Valle Candia, Amerrique significaría “Tierra de muchos vientos”.
Además de estas afinidades lingüísticas, hay lazos arqueológicos bien establecidos. Los ídolos de piedra encontrados en la Cordillera Amerrique, que en la actualidad se exhiben en  el Museo de Juigalpa, en Nicaragua, muestran analogías claras con estatuas de Guatemala o Yucatán.
Amerisco en el mar
También se hallan nombres semejantes en la costa del Caribe a lo largo de las playas que se extienden desde Bluefields a San Juan del Norte. La zona al sur de Monkey  Point, cerca de la desembocadura del Río Maíz o Corn River, es conocida como Amerrisco y hay referencias acerca de un sitio próximo a San Juan del Norte cuyo nombre es América. Todos estos elementos indican que, en tiempos antiguos, esta región de Nicaragua, desde el mar Caribe al Lago de Nicaragua, se llamaba en verdad Amerrique, Amerrisque, Amerisco o incluso, América.
Casualmente (o no tan casualmente) esta región había sido visitada por Vicente Yáñez Pinzón, Juan Díaz de Solís, Pedro de Ledesma, Albérico Vespucci y el propio Cristóbal Colón, desde 1497 a 1503, varios años antes de 1507 fecha en que el nombre del continente apareció por primera  vez registrado en un documento europeo.
Inspiración auténtica
Por mucho tiempo mucha gente creyó que el nombre América era un tributo a “Américo Vespucci, un geógrafo florentino que participó en varios viajes de exploración alrededor del año 1500.  Algunos investigadores del siglo XIX, demostraron que, en el momento del “bautismo” del continente, el nombre usual de Vespucci  no era Américo, ni Amerigo (su ortografía italiana), sino Albérico, y que fue probablemente el propio Vespucci quien cambió su nomobre alrededor de 1506 o 1507 para adaptarlo a la denominación novel de las tierras recientemente “descubiertas”.
Por siglos, la mayoría de los autores, probablemente sin saberlo, han argumentado que la palabra “América”, ala igual que los invasores, también había venido desde el otro lado del Océano.
Nosotros pensamos que no fue así. Creemos que quien inspiró el nombre del continente no fue el Sr. Vespucci, más allá de todos sus méritos, sino el hermoso y rico país de los amerriques, tierra de mantañas, de bosques, de oro y de ídolos.
Nuestra jornada comenzará en el elevado corazón de la Sierra, cerca de Juigalpa, y se desarrollará a través de los valles, ríos y lagos, hasta las playas y lagunas del mar Caribe, y más allá.
Los invito  acompañarme en este viaje de aprendizaje y redención.
Reproducido de la Introducción al libro "La mentira del milenio" a ser reedotado con el título "Los misterios de Amerrique".
Ilustración de María Esther Francia

miércoles, 21 de noviembre de 2018


Amerrique: la Tierra-donde-sopla-el-viento
De donde proviene la palabra América

De acuerdo a Jules Marcou, geógrafo e historiador francés del siglo XIX, la palabra Amerrique (que él considera que dio origen al nombre América), designa la cadena montañosa que separa el lago de Nicaragua de la llanura húmeda de la costa caribeña. Marcou se basó en A. Le Plongeon, un estudioso especializado en las culturas mayas y de Centro América, quien afirmó que la palabra Amerrique era de origen maya y quería decir "la tierra donde sopla el viento". En los dialectos mayas, las desinencias iqqe ,ik e ika significan, no sólo "viento" sino también "aire", "el espíritu que respira" y " vida" . Por lo tanto, Amerrique puede querer decir "la tierra donde sopla el viento", "el lugar del espíritu que respira" e incluso "la tierra viva". Alfonso Valle llegó a conclusiones similares. Dávila Bolaños, por su parte, sostiene que el nombre viene de Amacrique (cordillera larga). Es de hacer notar que la Sierra de Amerrique aparece designada como tal en numerosos mapas, (por ejemplo en el Atlas de la Encyclopaedia Britannica, en el diccionario Larousse y otros), así como en algunos trabajos y referencias bibliográficas.
Una referencia del presidente de Nicaragua En 1886, en una carta enviada a Don Manuel Peralta y referida por Jules Marcou, el Presidente de Nicaragua, Don Adan Cárdenas afirmaba que la cadena montañosa Amerrique estaba habitada por "una tribu india conocida como los Amerriques, hoy reducida a un pequeño número de individuos" pero que "en tiempos antiguos" esta nación era "de alguna importancia". También señalaba Cárdenas que "estos indios Amerrique han estado en comunicación más o menos frecuentemente con el Cabo Gracias a Dios y toda la Costa Misquita”.
La primera mención de América relacionada con Vespucci aparece por primera vez en una publicación titulada "Cosmographiae Introductio", impresa en 1507 en el Gymnase Vosgien de la ciudad de Saint Dié, conjuntamente con la traducción al latín de las famosas cartas de Vespucci identificadas como "Quatour Americi Navegationes". El Gymnase Vosgien, un colegio e imprenta situado en una pequeña ciudad de la Lorena francesa publicaba documentos acerca de las "nuevas tierras" descubiertas más allá del océano. Una de estas publicaciones fue la antes mencionada.
Recordamos además que Saint Dié se encuentra en una de las zonas de tradición imprentera más antiguas de Europa (a corta distancia de la ciudad de Estrasburgo donde Johann Gutenberg había desarrollado la primera imprenta en 1439, apenas 70 años antes). La obra fue atribuida a Martín Hylacomylus Waldseemüller (el nombre también aparece escrito como Ilacomylus y Waltzemüller). En la marca tipográfica de la imprenta Waldseemüller figura como M.I. (Martin Ilacomylus). De acuerdo a Jules Marcou, la posición de Waldseemüller era de dibujante-cartógrafo, mientras que la autoría intelectual debería ser adjudicada a Jean Basin, quien además había traducido las cartas de Vespucci al latín. El nombre América aparece citado en dicho artículo señalándose que su utilización se hace como homenaje a Américo Vespucci.
Pero todos los datos, incluyendo las primeras 28 versiones de sus cartas a Lorenzo de Medici, firmadas por Albérico Vespucci, parecen indicar que el propio Vespucci no se llamaba Américo sino Albérico y que Américo fue un seudónimo de conveniencia que él mismo aceptó (o adoptó) en una etapa ulterior de su vida.
(continúa)
Reproducido del libro “La mentira del milenio”, D.Antón, Piriguazú Ediciones, que será republicado como “Los misterios de Amerique” a la brevedad.

martes, 20 de noviembre de 2018

Los invasores llegaron de Oriente 

Los invasores europeos que llegaron a tierras americanas provenientes del Oriente, acostumbraban llamarse a sí mismos "occidentales". 
Era una vieja historia que había tenido lugar hacía más de un milenio. 
Cuando el Imperio europeo de los Romanos se dividió en dos, a la mitad del Este se le llamó Oriente, y a la del Oeste, Occidente. En esa época, los europeos del oeste pensaban que ellos eran los pueblos más occidentales del mundo. 
Por esa razón y algunas otras que sería largo de enumerar aquí, los europeos del oeste acostumbraron a llamarse a sí mismos "occidentales". 
Pero no era cierto. Mucho más al oeste, lejos, en la dirección del sol poniente, del otro lado del océano, existían cientos de naciones más antiguas que las propias naciones europeas. Los europeos no lo sabían, pero en el Occidente remoto y verdadero existía un enorme continente amistoso y pródigo: Amerrique.
Aún subiéndose en las cimas de las montañas más altas de Haití o de Cuba no es posible divisar la orilla oriental del Mar-Océano. Durante largo tiempo la mayor parte de los pueblos que habitaban las costas de Amerrique no se preocuparon por la posible existencia de otras gentes del otro lado de las aguas. Probablemente porque no pensaban cruzar los mares para ir a encontrarlas. 
Por muchos años, tal vez más de trescientas treinta y tres generaciones, americanos y europeos permanecieron aislados con escasos o nulos contactos entre ellos.
Pero una noche de otoño, en el archipiélago americano de los lucayos, los pobladores isleños percibieron la aparición de tres grandes canoas, muy diferentes de las conocidas, de donde desembarcaron ex-traños hombres, con raras vestimentas e incomprensible lenguaje. 
Los recién llegados venían de un continente que estaba más allá del mar, hacia el Oriente, al; que llamaban Europa. 
El verdadero Mundo Occidental es Amerrique. 
El continente del águila, del tucán y del cóndor. 
La tierra del avatí, del frijol y la mandioca, gran país de llamas y guajolotes, hogar de antiguas naciones sabias y prósperas, poblado de dioses poderosos y espíritus imprescindibles. 
A pesar de que los europeos, y mucha gente que no lo es, afirman que Europa es el Mundo Occidental, esto no es exacto. 
Para los pueblos americanos, Europa está en la dirección adonde sale el sol. 
Las naves de los invasores vinieron del Levante. Hacia el Levante lleva-ron oros y riquezas. El Nuevo Mundo no es nuevo, Es viejo. 
Es tan antiguo como el conocimiento de la naturaleza que lo impregna. 
Es un continente en donde han coexistido por mucho tiempo una enorme diversidad de pueblos. Durante siglos y milenios las mujeres y los hombres amerricanos aprendieron a través de innumerables experiencias y los ancianos les enseñaron muchas cosas a los jóvenes. Este mundo antiguo de occidente es la gran Tierra-Madre para todos sus pueblos. Está hecha de infinitos lugares y de tiempos. En sus paisajes se respira el pasado en cada brisa. Los jóvenes de hoy y los de antes conviven en la Tierra de los Muchos Nombres. Es la Isla Tortu-ga, la Tierra-donde-sopla-el-viento, Abya Yala, hogar de los qwaniy los kurupí, la ñuke-mapu de los pueblos del Sur, Amerrique.
Epílogo del libro Amerrique, los huérfanos del paraiso. D.Antón, Piriguazú Ediciones.

jueves, 23 de agosto de 2018


La Tierra-donde-sopla-el-viento


De acuerdo a Jules Marcou, geógrafo francés que investigó el tema a fines del siglo XIX,  la palabra Amerrique designa la cadena montañosa que separa el lago de Nicaragua de la llanura húmeda de la costa caribeña. Marcou se basó en A. Le Plongeon, un estudioso especializado en las culturas mayas y de Centro América, quien afirmó que la palabra Amerrique era de origen maya y quería decir "la tierra donde sopla el viento". En los dialectos mayas, las desinencias iqqe ,ik e ika significan, no só-lo "viento" sino también "aire", "el espíritu que respira" y " vida" . Por lo tanto, Amerrique puede querer de-cir "la tierra donde sopla el viento", "el lugar del espíri-tu que respira" e incluso "la tierra viva". Alfonso Valle llegó a conclusiones similares. Dávila Bolaños, por su parte, sostiene que el nombre viene de Amac-rique (cordillera larga). Es de hacer notar que la Sierra de Amerrique aparece designada como tal en numerosos mapas, (por ejemplo en el Atlas de la Encyclopaedia Britannica, en el diccionario Larousse y otros), así como en algunos trabajos y referencias bibliográficas
Una referencia del presidente de Nicaragua En 1886, en una carta enviada a Don Manuel Peralta y referida por Jules Marcou, el Presidente de Nicaragua, Don Adan Cárdenas afirmaba que la cadena montañosa Amerrique estaba habitada por "una tribu india conocida como los Amerriques, hoy reducida a un pequeño número de individuos" pero que "en tiempos antiguos" esta nación era "de alguna importancia". También señalaba Cárdenas que "estos indios Amerrique han estado en comunicación más o menos frecuentemente con el Cabo Gracias a Dios y toda la Costa Misquita'29
La primera mención de América relacionada con Vespucci El nombre América, explícitamente adjudicado como homenaje a Vespucci, aparece por primera vez en una publicación titulada "Cosmographiae Introductio", im-presa en 1507 en el Gymnase Vosgien de la ciudad de
Saint Dié, conjuntamente con la traducción al latín de las famosas cartas de Vespucci identificadas como "Quatour Americi Navegationes". El Gymnase Vosgien, un colegio e imprenta situa-do en una pequeña ciudad de la Lorena francesa pu-blicaba documentos acerca de las "nuevas tierras" des-cubiertas más allá del océano. Una de estas publica-ciones fue la antes mencionada. Recordamos además que Saint Dié se encuentra en una de las zonas de tradición imprentera más anti-guas de Europa (a corta distancia de la ciudad de Estrasburgo donde Johann Gutenberg había desarrollado la primera imprenta en 1439, apenas 70 años an-tes). La obra fue atribuida a Martín Hylacomylus Waldseemüller (el nombre también aparece escrito como Ilacomylus y Waltzemüller). En la marca tipo-gráfica de la imprenta Waldseemüller figura como M.I. (Martin Ilacomylus). De acuerdo a Jules Marcou, la posición de Waldseemüller era de dibujante-cartógrafo, mientras que la autoría intelectual debería ser adjudicada a Jean Basin, quien además había traducido las cartas de Vespucci al latín. El nombre América aparece citado en dicho artí-culo señalándose que su utilización se hace como ho-menaje a Américo Vespucci.

El seudónimo de don Albérico  Vespucci

La información anterior parece demostrar que el nom-bre América no proviene de Albérico Vespucci. Se seña-la además que los nombres Amerigo o Americo eran po-co comunes en Florencia, pues no estaban incluidos en el santoral cristiano que era la fuente de todos los nombres de pila usados en las repúblicas italianas de esa epoca. La hipótesis de Marcou, que 0parece muy lógica, es que Amerigo o Américo eran en realidad seudónimos que había adoptado (tardíamente, ya en Castilla) don Albérico para ajustar su nombre a la exitosa denominación del antiguo continente.
(continúa)
Del libro “La Mentira del Milenio” (Los misterios de América), D.Antón, Piriguazú Ediciones.


martes, 21 de agosto de 2018


Los universos olvidados
Aunque tú no los veas,  están allí.
Desde que llegas a Chontales, ellos te miran. La mayor parte de los ídolos de piedra están  muy bien escondidos entre una multitud de bloques esparcidos a lo largo de la sierra.
Son innumerables. Nadie sabe cuántos se encuentran aún erguidos a través de la superficie áspera de las montañas. Sin embargo, si tú quieres verlos a ellos, debes ir a Juigalpa. Juigalpa es la capital del departamento de Chontales en la República de Nicaragua. Es una población de algunas decenas de miles de habitantes situada en el pie de monte de la cordillera de Amerrique. Fue fundada hace unos tres siglos y desde entonces se ha transformado en el principal centro comercial del pais montañoso de Chontales. Aunque es una ciudad relativamente pequeña, se trata de un sitio muy concurriclo, con gente que transporta productos agrícolas o animales desde las quintas y ranchos cercanos, o de personas provenientes de ciudades más lejanas, como Matagalpa, Granada e incluso la capital del pais, la metropotitana ciudad de Managua.
Gregorio Aguilar
Gregorio Aguilar era chontaleño y sabía muy bien donde hallar los ídolos de piedra. Descubrió. su existencia en las montañas durante su juventud. Desde entonces dedicó gran parte de su vida a recolectarlos e instalarlos en un pequeño museo que logró construir con gran esfuerzo en el corazón de la ciudad.
Gregorio viajó a través de la Sierra con sus estudiantes de secundaria y algunos colegas, y durante poco más de una década se las ingenió para hallar muchos objetos únicos, entre ellos unas cincuenta estatuas de piedra. Algunos años más tarde, en uno de sus viajes habituales, cuando Aguilar transportaba un gran ídolo que había sido encontrado hacía un tiempo, ocurrió un accidente. De acuerdo a algunos testigos, Gregorio perdió el control de su vehículo, éste volcó, y el ídolo de piedra le cayó encima. Murió instantáneamente. Ese día, la ciudad de Juigalpa, que se preparaba para una gran fiesta, se vistió de luto. Desde entonces, el nombre de Gregorio Aguilar es pronunciado por los juigalpeños con el más profundo de los respetos. Treinta años más tarde, el Museo de Juigalpa, bautizado Gregorio Aguilar, se ha transformado en una atracción turística creciente y los ídolos de piedra son un símbolo de la ciudad. Sin embargo, se conoce muy poco de las mujeres y hombres de carne y hueso que esculpieron las figuras de piedra, del pueblo antiguo que nos acompaña, de alguna manera, cuando recorremos las anfractuosidades de la sierra.



Misterios de América (2)

Amerisco en el mar
Además del nombre de la Sierra de Amerrique en Nicaragua, también se hallan nombres semejantes en la costa del Caribe a lo largo de las playas que se extienden desde Bluefields a San Juan del Norte. La zona al sur de Monkey  Point, cerca de la desembocadura del Río Maíz o Corn River, es conocida como Amerrisco y hay referencias acerca de un sitio próximo a San Juan del Norte cuyo nombre es América. Todos estos elementos indican que, en tiempos antiguos, esta región de Nicaragua, desde el mar Caribe al Lago de Nicaragua, se llamaba en verdad Amerrique, Amerrisque, Amerisco o incluso, América.
Casualmente (o no tan casualmente) esta región había sido visitada por Vicente Yáñez Pinzón, Juan Díaz de Solís, Pedro de Ledesma, Albérico Vespucci y el propio Cristóbal Colón, desde 1497 a 1503, varios años antes de 1507 fecha en que el nombre del continente apareció por primera  vez registrado en un documento europeo.
Inspiración auténtica
Por mucho tiempo mucha gente creyó que el nombre América era un tributo a “Américo Vespucci, un geógrafo florentino que participó en varios viajes de exploración alrededor del año 1500.  Algunos investigadores del siglo XIX, demostraron que, en el momento del “bautismo” del continente, el nombre usual de Vespucci  no era Américo, ni Amerigo (su ortografía italiana), sino Albérico, y que fue probablemente el propio Vespucci quien cambió su nomobre alrededor de 1506 o 1507 para adaptarlo a la denominación novel de las tierras recientemente “descubiertas”.
Por siglos, la mayoría de los autores, probablemente sin saberlo, han argumentado que la palabra “América”, ala igual que los invasores, también había venido desde el otro lado del Océano.
Nosotros pensamos que no fue así. Creemos que quien inspiró el nombre del continente no fue el Sr. Vespucci, más allá de todos sus méritos, sino el hermoso y rico país de los amerriques, tierra de mantañas, de bosques, de oro y de ídolos.

lunes, 20 de agosto de 2018


Los Misterios de América (1)

Universos olvidados
No es fácil desentrañar las esencias y misterios de nuestra Tierra-América. Las toponimias han cambiado por siglos de incomunicación y escamoteos.
Hoy utilizamos muchas palabras sin  saber sus implicaciones históricas ni sus significados originales. Algunas de ellas son más que simples “palabras”  Son voces que contienen sentidos profundos. Representan universos olvidados de visiones y magia.
Buscamos recuperar las huellas escondidas y repensar algunos aspectos de una historia antigua, pero siempre presente.
Nuestra exploración comienza en el corazón de América Central, en una cadena montañosa poco conocida,  la Sierra de Amerrique.

La Sierra de Amerrique
Las montañas de Amerrique, también llamadas Amerique o Amerrisque, están situadas en la zona que se extiende desde el lago de Nicaragua hasta las tierras bajas que bordean las costas del Mar Caribe, en el actual departamento de Chontales.
Si bien Amerrique o Amerrisque son nombres muy conocidos por los pobladores locales, estas designaciones no aparecen en la mayoría de los mapas. Los cartógrafos y geógrafos  han preferido identificarla como Cordillera Chontaleña o Sierra de Chontales.
De todos modos, hay algunos mapas regionales o de Nicaragua donde se  usa el nombre Amerrique con ligeras variantes. El Atlas Rand McNally del Mundo de 1973 utiliza el nombre Sierra de Amerrique, el diccionario francés Larousse de 1982,  en su sección de América Central, la llama Sierra de Amerrique, el Atlas de la Encyclopaedia  Britannica, Sierra of Amerrique, la edición de 1997 de las misma enciclopedia Amerrique Mts y los mapas de Nicaragua de edición Nicarao, Sierra de Amerrique.
A pesar que las palabras Amerrique o Amerrisque han sido dejadas de lado en textos y tratdos, ellas permanecen vivas en el lenguaje y las referencias locales. La palabra Amerrique es usada habitualmente en la ciudad de Juigalpa para nombrar la cordillera cercana, hay muchos negocios como farmacias o carnicerías que se llaman Amerrique e incluso un autobús local ha sido denominado Amerrisquito.

¿Cual fue el origen del nombre?
El nombre amerrique se relaciona con un pueblo antiguo que vivió en la cordillera antes de la invasión europea.  A veces se les identifica como matagalpas o chontales. De acuerdo a algunos autores su lenguaje era cercano al lenca, idioma hablado en Honduras hasta tiempos muy recientes, tal como lo demuestra una numerosa toponimia con terminaciones similares. También existen indicaciones que lencas y matagalpas estaban relacionados con los pueblos mayas. Los sufijos ik e ique quieren decir “viento” en muchas lenguas mayas  De acuerdo a Alfonso Valle Candia, Amerrique significaría “Tierra de muchos vientos”.
Además de estas afinidades lingüísticas, hay lazos arqueológicos bien establecidos. Los ídolos de piedra encontrados en la Cordillera Amerrique, que en la actualidad se exhiben en  el Museo de Juigalpa, en Nicaragua, muestran analogías claras con estauas de Guatemala o Yucatán.
De "La Mentira del Milenio", D.Antón, Piriguazú Ediciones.
La ilustración de la tapa es de María Esther Francia