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jueves, 24 de octubre de 2019

José de San Martín: El origen mestizo de un prócer

Rosa Guarú había nacido en 1761 a orillas del río Uruguay, en la población misionera jesuítica de Yapeyú.
En esa época las comuni­dades guaraní-misioneras estaban reponiéndose del trauma que sig­nificó la expulsión de los jesuitas por parte de la monarquía española. Rosa pasó su niñez en el pequeño pueblo y en su adolescencia ser­vía en la casa del teniente gobernador local que desde 1774 era el Capitán Juan de San Martín. Poco después de cumplir sus 17 años conoció a un joven oficial es­pañol que había tenido una estadía breve en el lugar, de quien quedó embarazada.4
El oficial español era Diego de Alvear5,6. En el verano de 17787 Rosa tuvo un niño que fue llamado José Fran­cisco. De Alvear no reconoció a su hijo, seguramente porque menos­preciaba a los guaraníes, y no era muy apropiado reconocer un hijo de “vientre inferior”.8 El niño quedó al cuidado de don Juan de San Martín, quien se habría comprometido a criarlo y sostener su educación. Cuando Juan de San Martín se retiró de Yapeyú se llevó al pequeño José Francisco como su quinto hijo. Al principio recaló en Buenos Ai­res y dos años más tarde se iría a España con toda su familia, incluyen­do al vástago más joven, el pequeño José Francisco. Mucho tiempo después, en 1812, José Francisco de San Martín regre­saría al Río de la Plata donde habría de ser principal protagonista de la gesta revolucionaria en el antiguo Virreinato. La versión oficial argentina descarta un origen indígena para su héroe máximo. Sin embargo existen múltiples pruebas que demuestran que su verdadera biografía fue diferente a la que cuentan los libros vigen­tes. En 1877, Joaquina de Alvear y Quintanilla de Arrotea, nieta de Diego de Alvear e hija de Carlos María de Alvear escribió:
‘Yo, Joaquina de Alvear Quintanilla y Arrotea, declaro ser nieta del capitán de fragata general español señor don Diego de Alvear Ponce de León, que era gobernador de la isla de León cuando, con motivo del rey José, ocuparon los franceses a España(...) Soy hija segunda del general Carlos María de Alvear, que arrojó al usurpador brasilero del territorio oriental(...). Soy sobrina carnal, por ser hijo natural de mi abuelo el señor don Diego de Alvear Ponce de León, habido en una indígena correntina, el general José de San Martín, que tan bri­llantemente descolló cuando [era] sólo coronel y dejando su nombre grabado en el templo de San Lorenzo, provincia de Santa Fé, en la grande victoria alcanzada con su famoso escuadrón granaderos de a caballo, y que más tarde selló la libertad hispanoamericana de todo un continente en Chacabuco y Maipú.9 
Entre las referencias incluidas por Alberto J. Lapolla en su libro “El origen mestizo del General San Martín” se señalan las expresiones de la viajera británica Mary Graham: “En Sudamérica, se considera a San Martín como de raza mixta”.10 
El tema también fue abordado por Hugo Chumbita, en su libro: “El secreto de Yapeyú, el origen mestizo de San Martín” quien aporta nu­merosas pruebas que ratifican estos antecedentes del lider americano. Por su parte, el historiador chileno Vicuña Mackenna escribió: ‘San Martín era un libertador, pero era también un intruso, un extranjero, un paraguayo, el “mulato San Martín”, como llamaban los señores vecinos del Mapocho al ilustre criollo.(...) El instinto del insurgente, es decir, del criollo, triunfó siempre de la idea especulativa(...) había servido a la independencia americana, porque la sentía circular en su sangre de mestizo.”11 
No era casualidad que José Francisco de San Martín y Carlos María de Alvear, hermanos por parte de padre12, fueran ambos miembros del grupo secreto denominado Logia Lautaro13 que tanta importancia ten­dría en el desarrollo ideológico de la revolución americanista en el sur de América. 
Alvear y San Martín también lideraron la revolución que reemplazó al Primer Triunvirato por el Segundo, y que convocó a la Asamblea del año XIII. 
La trayectoria personal posterior de Carlos María de Alvear, habría de ser muy diferente a la de José de San Martín. Carlos María fue uno de los jefes porteños que se opuso al caudillo oriental José Artigas y su gestión como Director Supremo en Buenos Aires (ejercida cuando tenía tan sólo 25 años de edad), duró apenas tres meses. Su breve administra­ción fue muy polémica y, paradójicamente, terminó refugiándose en una fragata inglesa. 
La trayectoria de José de San Martín es conocida. Organizó el ejército de las Provincias Unidas del Sur y al frente de sus tropas derrotó a las fuerzas realistas en Chile y Perú. 
En las principales instancias de su vida de combatiente revolucionario no ocultó la identidad mestiza. 
Pastor Obligado escribió lo siguiente: 
“Época hubo en que corría, como moneda corriente, y fue entre ciertas gentes creencia vulgarizada, que don José de San Martín, no obstante la de y el don de su padre, procedía de muy modesto linaje, al menos por la línea materna. Bastante bronceado, de rostro anguloso, indio misio­nero le llamaron los godos, y tape de Yapeyú, el mariscal de las veinte batallas, [Miguel] Brayer, que él destituyó la mañana de Maipú.”14 
En Perú se recopilan algunas expresiones ilustrativas: “El “cholo de Misiones”, como así lo llamaban al Libertador del Sur los españo­les” 15 
Juan Bautista Alberdi se asombró al conocer al Libertador en París en 1843: “Me paré lleno de agradable sorpresa a ver la gran celebri­dad americana, que tanto ansiaba conocer.(...) Entró por fin, con su sombrero en la mano, con la modestia y apocamiento de un hombre común. ¡Qué diferente le hallé del tipo que yo me había formado, oyendo las descripciones hiperbólicas que me habían hecho de él sus admiradores en América! Por ejemplo, yo le esperaba más alto, y no es sino un poco más alto que los hombres de mediana estatura. Yo le creía un indio, como tantas veces me lo habían pintado; y no es más que un hombre de color moreno de los temperamentos biliosos.”16

Vale la pena referirse a la proclama que hizo San Martín al pueblo de Perú desde Lima luego de su victoria contra los españoles.
“El Exmo, Señor D. José de San Martín, Capitán General y General en Gefe del Ejército Libertador del Perú, Gran Oficial de la Legión del Mérito de Estado de Chile. etc. Etc. Etc. A los Indios naturales del Perú: Compatriotas, amigos, descendientes todos de los Incas: Ya llegó para vosotros la época venturosa de recuperar los derechos que son comunes a todos los individuos de la especie humana, y de salir del horrible estado de miseria y de abatimiento a que os habían condenado los opresores de nuestro suelo. Los nobles motivos que os impelieron de la España son demasiado notorios a todo el mundo. Vuestra misma sensibilidad cada día forzada a vejaciones nuevas, es el justificativo más tocante. La conducta pues, que han seguido los go­biernos independientes de América, acredita que nuestros sentimientos no son otros, ni otras 27biernos independientes de América, acredita que nuestros sentimientos no son otros, ni otras nuestras aspiraciones, que establecer el reinado de la razón, de la equidad y de la paz sobre las ruinas del despotismo, de la crueldad y de la discordia. Guiado por estos mismos sentimientos, yo os ofrezco del modo más positivo hacer todo cuanto esté a mi alcan­ce, para aliviar vuestra suerte y elevaros a la dignidad de hombres li­bres; y para que tengáis más fe y más promesas, declaro que desde hoy queda abolido el tributo, esa exacción inventada por la codicia de los tiranos para enriquecerse a costa de vuestros sudores, y para degradar vuestras facultades físicas y mentales a fuerza de un trabajo excesivo. ¿Y seréis insensibles a los beneficios que yo a nombre de la Patria trato ahora de proporcionaros? ¿Olvidaréis también los ultrajes que habéis recibido sin número de manos de los españoles? No, no puedo creerlo: antes bien me lisonjeo de que os mostraréis dignos descendientes de Manco Cápac, de Guayna Cápac, de Túpac Yupanqui, de Paullo Túpac, parientes de Túpa Amaro, de Tambo Guacso, de Puma Cagua, Feligre­ses del Dr., Muñecas y que cooperaréis con todas vuestras fuerzas al triunfo de la expedición libertadora, en la cual están envueltos vuestra libertad, vuestra fortuna y vuestro apacible reposo, así como el bien perpetuo de todos vuestros hijos. Tened toda confianza en la protección de vuestro amigo y paisano el General José de San Martín.”17
Otra expresión de su conciencia de identidad se manifiesta en una re­unión con caciques y lonkos mapuches, pehuenches y pampas en Men­doza en 1816 donde expresó: “Los he convocado para hacerles saber que los españoles van a pasar de Chile con su ejército para matar a todos los indios y robarles sus mujeres e hijos. En vista de ellos y como yo también soy indio voy a acabar con los godos que les han robado a ustedes las tierras de sus antepasados...”.18
El desprecio por las culturas indígenas, la violación de los dere­chos humanos sistemática y cruel se expresó en el desconocimiento sistemático de los orígenes y aportes de los pueblos nativos. Por lo tanto, el San Martín mestizo fue ocultado, incluso contra su propia voluntad. Todas sus expresiones mostraron que José Francisco de San Martín se  reconocía indio hasta lo más profundo de sus tripas.
4 Rosa Guarú fue rebautizada con el apellido Cristaldo.
5 Información obtenida del excelente trabajo de Alberto J. Lapolla “El origen mestizo del General San Martín” reproducido en varios sitios de Internet: www.avizora,com, www.razonypalabra.org. mx/libros/ libros/jpgparedesmN64.pdf y otros
6 Gran parte de los datos fueron recogidos de la publicación de Chumbita titulado ”El Secreto de Yapeyú”, ver Alberto J. Lapolla, op. citada.
7 La fecha del nacimiento del hijo de Rosa Guarú está en duda. Hay referencias que el nacimiento puede haber ocurrido tres años más tarde (1781).
8 Expresiones utilizadas en la tradición oral de la familia De Alvear referido por Alberto J. Lapolla
9 Joaquina de Alvear y Quintanilla de Arrotea, Rosario, 22 de Enero de 1877, publicado por Hugo Chumbita y Diego Herrera Vegas en suplemento Zona del diario Clarín, Buenos Aires, 16-7-2000, y en El manuscrito de Joaquina, uenos Aires, Catálogos, 2006 referidos por Alberto J. Lapolla “El origen mestizo del General San Martín”.
10. .Mary Graham, manuscrito de 1821, publicado en facsímil por Editorial Barros Browne, De Don José de San Martín, Santiago de Chile, 2000, referido por Alberto J. Lapolla, op.citada.
11 Benjamín Vicuña Mackenna, La memoria y la rehabilitación de San Martín en Chile , y ‘El general San Martín en Euro­pa. Revelaciones íntimas’, en Obras completas de Vicuña Mackenna. Santiago. Universidad de Chile, 1938, tomo VIII, p. 423 y 382. Referido por Alberto J. Lapolla, op. Citada
12 Como se señalaba en párrafos anteriores, el padre de ambos habría sido Diego de Alvear. José de San Martín (fecha de na­cimiento: 1778), era 11 años mayor que su hermano carnal Carlos María de Alvear, nacido en 1789.
13 La Logia Lautaro era una secta secreta establecida en Londres por Francisco de Miranda en 1797, que buscaba la independen­cia de las colonias españolas de América y, simbólicamente, fue denominada Lautaro en homenaje a un importante líder de la resistencia mapuche a la invasión española en el siglo XVI.
14 La Logia Lautaro era una secta secreta establecida en Londres por Francisco de Miranda en 1797, que buscaba la independen­cia de las colonias españolas de América y, simbólicamente, fue denominada Lautaro en homenaje a un importante líder de la resistencia mapuche a la invasión española en el siglo XVI.
15 Alberto J. Lapolla “El origen mestizo del General San Martín”.
16 Alberdi Juan Bautista, El general San Martín en 1843, Obras Completas, BsAs, 1886-1887. p.335, Chumbita Hugo, El Secreto de Yapeyú, Emece, 2001, BsAs, ambas referencias incluidas por Alberto J. Lapolla, op.citada.17 De Astesano Eduardo, Juan Bautista de América. Castañeda. 1979, pag. 160
18 De Galasso Norberto, Seamos Libres, Colihue, Bs.As. 2000 citado en el ensayo de Alberto J. Lapolla “El origen mestizo del General San Martín”.
Del libro "Crónicas de la Peripecia Humana", D.Antón, Piriguazú Ediciones.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

El mestizo General San Martín

Hay muchas referencias que confirman el origen mestizo de José de San Martín.
Alberto J. Lapolla en su libro “El origen mestizo del General San Martín” señala las expresiones de la viajera británica Mary Graham: “En Sudamérica, se considera a San Martín como de raza mixta. El tema también fue abordado por Hugo Chumbita, en su libro: “El secreto de Yapeyú, el origen mestizo de San Martín” quien aporta numerosas pruebas que ratifican estos antecedentes del lider americano.
Por su parte, el historiador chileno Vicuña Mackenna escribió: ‘San Martín era un libertador, pero era también un intruso, un extranjero, un paraguayo, el “mulato San Martín”, como llamaban los señores vecinos del Mapocho al ilustre criollo.(...) El instinto del insurgente, es decir, del criollo, triunfó siempre de la idea especulativa(...) había servido a la independencia americana, porque la sentía circular en su sangre de mestizo.
No era casualidad que José Francisco de San Martín y Carlos María de Alvear, hermanos por parte de padre, fueran ambos miembros  del grupo secreto denominado Logia Lautaro que tanta importancia
tendría en el desarrollo ideológico de la revolución americanista en el sur de América.
Alvear y San Martín también lideraron la revolución que reemplazó al Primer Triunvirato por el Segundo, y que convocó a la Asamblea del año XIII.
La trayectoria personal posterior de Carlos María de Alvear, habría de ser muy diferente a la de José de San Martín. Carlos María fue uno de los jefes porteños que se opuso al caudillo oriental José Artigas y su gestión como Director Supremo en Buenos Aires (ejercida cuando tenía tan sólo 25 años de edad), duró apenas tres meses. Su breve administración fue muy polémica y, paradójicamente, terminó refugiándose en una fragata inglesa.
La trayectoria de José de San Martín es conocida. Organizó el ejército de las Provincias Unidas del Sur y al frente de sus tropas derrotó a las fuerzas realistas en Chile y Perú.
En las principales instancias de su vida de combatiente revolucionario no ocultó la identidad mestiza.
Pastor Obligado escribió lo siguiente:
Época hubo en que corría, como moneda corriente, y fue entre ciertas gentes creencia vulgarizada, que don José de San Martín, no obstante la de y el don de su padre, procedía de muy modesto linaje, al menos por la línea materna. Bastante bronceado, de rostro anguloso,
indio misionero le llamaron los godos, y tape de Yapeyú, el mariscal de las veinte batallas, [Miguel] Brayer, que él destituyó la mañana de Maipú.”

La madre de José de San Martín
El origen mestizo de un prócer

Rosa Guarú había nacido en 1761 a orillas del río Uruguay, en la población misionera jesuítica de Yapeyú. En esa época las comunidades guaraní-misioneras estaban reponiéndose del trauma que significó la expulsión de los jesuitas por parte de la monarquía española.
Rosa pasó su niñez en el pequeño pueblo y en su adolescencia servía en la casa del teniente gobernador local que desde 1774 era el Capitán Juan de San Martín.
Poco después de cumplir sus 17 años conoció a un joven oficial español que había tenido una estadía breve en el lugar, de quien quedó embarazada-
El oficial español era Diego de Alvear, 
En el verano de 17787 Rosa tuvo un niño que fue llamado José Francisco.
De Alvear no reconoció a su hijo, seguramente porque menospreciaba a los guaraníes, y no era muy apropiado reconocer un hijo de “vientre inferior”.
El niño quedó al cuidado de don Juan de San Martín, quien se habría comprometido a criarlo y sostener su educación.
Cuando Juan de San Martín se retiró de Yapeyú se llevó al pequeño José Francisco como su quinto hijo. 
Al principio recaló en Buenos Aires y dos años más tarde se iría a España con toda su familia, incluyendo al vástago más joven, el pequeño José Francisco.
Mucho tiempo después, en 1812, José Francisco de San Martín regresaría al Río de la Plata donde habría de ser principal protagonista de la gesta revolucionaria en el antiguo Virreinato.
Del libro "Crónicas de la peripecia humana", D.Antón, Piriguazú Ediciones

sábado, 25 de noviembre de 2017


Diego de Alvear: el verdadero padre de José de San Martín 

Diego de Alvear y Ponce de León fue un militar español nacido en 1749 en Córdoba, Andalucía. Alcanzó el rango de Brigadier en 1771 y fue destinado a las colonias españolas del Río de la Plata tres años más tarde.
Durante su estadía en el sur De Alvear fue un importante protagonista de la historia del Virreinato del Río de la Plata. En el marco de sus funciones militares recorrió gran parte del dominio virreinal español incluyendo el pueblo misionero de Yapeyú en el litoral del río Uruguay.
Su pasaje por Yapeyú habría de dejar un legado inesperadamente trascendente en la vida futura de los pueblos del Sur. Allí fue que conoció fugazmente a Rosa Guarú, una nativa  guaraní que servía en la casa del Capitán Juan de San Martín, teniente-gobernador en la jurisdicción. 
Algunos meses después Rosa daría a luz un niño que presagiaba un destino continental e  histórico.
Diego de Alvear permaneció en la región virreinal hasta 1804 cuando viajó de regreso a España rumbo al puerto de Cádiz junto con su familia compuesta por la esposa y nueve hijos.  En el período que estuvo en Sud América, había acumulado importantes riquezas que luego intentó llevar consigo al volver a la península ibérica.
Antes de llegar a destino, la flotilla de cuatro fragatas en que viajaba Diego De Alvear fue interceptada por una flota británica cerca del Algarve portugués. De Alvear se encontraba en la fragata Mercedes junto con su familia y bienes personales. Debido a su conocimiento del idioma inglés, se requirieron sus servicios de intérprete y debió trasladarse al buque insignia de la flota interceptora acompañado de su hijo Carlos María. En ese momento uno de los barcos ingleses efectuó un disparo de intimidación que hizo explotar la santabárbara de la fragata y la embarcación se hundió. La familia pereció en la explosión y posterior naufragio y se perdieron todos los objetos transportados.
Diego de Alvear fue hecho prisionero y permaneció detenido en Inglaterra con ciertos privilegios que le permitieron ser liberado en corto tiempo. Durante el lapso que estuvo en las islas británicas conoció a una joven irlandesa con la que màs tarde se habría de casar en segundas nupcias en 1807.  Con ella tuvo diez hijos.
El único hijo que había sobrevivido del naufragio fue Carlos María.
Algunos años después, tanto Diego de Alvear como Carlos María, habrìan de regresar a Buenos Aire (1805). 
Allì Carlos Marìa se involucrò en la revolución independentista formando parte de la Logia Lautaro masónica (al igual que José de San Martín).  Participó en el movimiento de Mayo en Buenos Aires, llegando a ser Director Supremo en 1815  por un período breve de 3 meses.  En los siguientes años fue desplazado de su rol protagónico, enfrentándose al propio San Martin, y debiendo exilarse en más de una oportunidad. Tuvo diez hijos, uno de los cuales, de nombre Joaquina escribió una carta testamento que da una idea del conocimiento que había en la familia del origen mestizo del “Gran Capitán”.

La carta-testamento de Joaquina de Alvear, hija de Carlos Marìa de Älvear y nieta de Diego de Alvear:  mucho tiempo después, en 1877, una de las hijas de Carlos Marìa de Alvear, Joaquina de Alvear escribió una carta a modo de testamento que es bastante ilustrativo del conocimiento que tenía la familia del origen mestizo del Gran Capitàn.

Carta-testamento de Joaquina de Alvear y Quintanilla de Arrotea, nieta de Diego de Alvear e hija de Carlos María de Alvear escribió:
Yo, Joaquina de Alvear Quintanilla y Arrotea, declaro ser nieta del capitán de fragata general español señor don Diego de Alvear Ponce de León, que era gobernador de la isla de León cuando, con motivo del rey José, ocuparon los franceses a España(...) Soy hija segunda del general Carlos María de Alvear, que arrojó al usurpador brasilero del territorio oriental(...). Soy sobrina carnal, por ser hijo natural de mi abuelo el señor don Diego de Alvear Ponce de León, habido en una indígena correntina, el general José de San Martín, que tan brillantemente descolló cuando [era] sólo coronel y dejando su nombre grabado en el templo de San Lorenzo, provincia de Santa Fé, en la grande victoria alcanzada con su famoso escuadrón granaderos de a caballo, y que más tarde selló la libertad hispanoamericana de todo un continente en Chacabuco y Maipú.[1]
[1] Joaquina de Alvear y Quintanilla de Arrotea, Rosario, 22 de Enero de 1877, publicado por Hugo Chumbita y Diego Herrera Vegas en suplemento Zona del diario Clarín, Buenos Aires, 16-7-2000, y en El manuscrito de Joaquina, uenos Aires, Catálogos, 2006 referidos por Alberto J. Lapolla  “El origen mestizo del General San Martín”.

viernes, 24 de noviembre de 2017


El origen mestizo de un prócer

Rosa Guarú había nacido en 1761 a orillas del río Uruguay, en la población misionera jesuítica de Yapeyú. En esa época las comunidades guaraní-misioneras estaban reponiéndose del trauma que significó la expulsión de los jesuitas por parte de la monarquía española.
Rosa pasó su niñez en el pequeño pueblo y en su adolescencia servía en la casa del teniente gobernador local que desde 1774 era el Capitán Juan de San Martín.
Poco después de cumplir sus 17 años conoció a un joven oficial español que había tenido una estadía breve en el lugar, de quien quedó embarazada. 
El oficial español era Diego de Alvear.
En el verano de 1778 Rosa tuvo un niño que fue llamado José Francisco. De Alvear no reconoció a su hijo, seguramente porque menospreciaba a los guaraníes, y no era muy apropiado reconocer un hijo de “vientre inferior”.
El niño quedó al cuidado de don Juan de San Martín, quien se habría comprometido a criarlo y sostener su educación.
Cuando Juan de San Martín se retiró de Yapeyú se llevó al pequeño José Francisco como su quinto hijo. Al principio recaló en Buenos Aires y dos años más tarde se iría a España con toda su familia, incluyendo al vástago más joven, el pequeño José Francisco.
Mucho tiempo después, en 1812, José Francisco de San Martín regresaría al Río de la Plata donde habría de ser principal protagonista de la gesta revolucionaria en el antiguo Virreinato.
La versión oficial argentina descarta un origen indígena para su héroe máximo. Sin embargo existen múltiples pruebas que demuestran que su verdadera biografía fue diferente a la que cuentan los libros vigentes.  Entre las referencias incluidas por Alberto J. Lapolla  en su libro “El origen mestizo del General San Martín” se señalan las expresiones de la viajera británica Mary Graham: “En Sudamérica, se considera a San Martín como de raza mixta”
El tema también fue abordado por Hugo Chumbita, en su libro: “El secreto de Yapeyú, el origen mestizo de San Martín” quien aporta numerosas pruebas que ratifican estos antecedentes del lider americano.
Por su parte, el historiador chileno Vicuña Mackenna escribió: ‘San Martín era un libertador, pero era también un intruso, un extranjero, un paraguayo, el “mulato San Martín”, como llamaban los señores vecinos del Mapocho al ilustre criollo.(...) El instinto del insurgente, es decir, del criollo, triunfó siempre de la idea especulativa(...) había servido a la independencia americana, porque la sentía circular en su sangre de mestizo.” En las principales instancias de su vida de combatiente revolucionario no ocultó la identidad mestiza. Pastor Obligado escribió lo siguiente:
“Época hubo en que corría, como moneda corriente, y fue entre ciertas gentes creencia vulgarizada, que don José de San Martín, no obstante la de y el don de su padre, procedía de muy modesto linaje, al menos por la línea materna. Bastante bronceado, de rostro anguloso, indio misionero le llamaron los godos, y tape de Yapeyú, el mariscal de las veinte batallas, [Miguel] Brayer, que él destituyó la mañana de Maipú.”
En Perú se recopilan algunas expresiones ilustrativas: “El “cholo de Misiones”, como así lo llamaban al Libertador del Sur los españoles”
No era casualidad que José Francisco de San Martín y Carlos María de Alvear, hermanos por parte de padre[2], fueran ambos miembros del grupo secreto denominado Logia Lautaro[3] que tanta importancia tendría en el desarrollo ideológico de la revolución americanista en el sur de América.
Alvear y San Martín también lideraron la revolución que reemplazó al Primer Triunvirato por el Segundo, y que convocó a la Asamblea del año XIII.
La trayectoria personal posterior de Carlos María de Alvear, habría de ser muy diferente a la de José de San Martín. Carlos María fue uno de los jefes porteños que se opuso al caudillo oriental José Artigas y su gestión como Director Supremo en Buenos Aires (ejercida cuando tenía tan sólo 25 años de edad), duró apenas tres meses. Su breve administración fue muy polémica y, paradójicamente, terminó refugiándose en una fragata inglesa.
La trayectoria de José de San Martín es conocida. Organizó el ejército de las Provincias Unidas del Sur y al frente de sus tropas derrotó a las fuerzas realistas en Chile y Perú.
En las principales instancias de su vida de combatiente revolucionario no ocultó la identidad mestiza y en varias ocasiones la reconoción, como sucediera en sus reuniones con los lideres mapuches antes del cruce de los Andes.
Esperemos que con el tiempo los argentinos reconozcan la verdadera identidad de su máximo prócer.





miércoles, 16 de agosto de 2017

El origen mestizo de un prócer (2)

Rosa Guarú había nacido en 1761 a orillas del río Uruguay, en la población misionera jesuítica de Yapeyú. En esa época las comunidades guaraní-misioneras estaban reponiéndose del trauma que significó la expulsión de los jesuitas por parte de la monarquía española. 
Rosa pasó su niñez en el pequeño pueblo y en su adolescencia servía en la casa del teniente gobernador local que desde 1774 era el Capitán Juan de San Martín. 
Poco después de cumplir sus 17 años conoció a un joven oficial español que había tenido una estadía breve en el lugar, de quien quedó embarazada.  
El oficial español era Diego de Alvear, 
En el verano de 1778 Rosa tuvo un niño que fue llamado José Francisco. De Alvear no reconoció a su hijo, seguramente porque menospreciaba a los guaraníes, y no era muy apropiado reconocer un hijo de “vientre inferior”.
El niño quedó al cuidado de don Juan de San Martín, quien se habría comprometido a criarlo y sostener su educación. 
Cuando Juan de San Martín se retiró de Yapeyú se llevó al pequeño José Francisco como su quinto hijo. Al principio recaló en Buenos Aires y dos años más tarde se iría a España con toda su familia, incluyendo al vástago más joven, el pequeño José Francisco.
Mucho tiempo después, en 1812, José Francisco de San Martín regresaría al Río de la Plata donde habría de ser principal protagonista de la gesta revolucionaria en el antiguo Virreinato. 
La versión oficial argentina descarta un origen indígena para su héroe máximo. Sin embargo existen múltiples pruebas que demuestran que su verdadera biografía fue diferente a la que cuentan los libros vigentes.  
En 1877, Joaquina de Alvear y Quintanilla de Arrotea, nieta de Diego de Alvear e hija de Carlos María de Alvear escribió: 
‘Yo, Joaquina de Alvear Quintanilla y Arrotea, declaro ser nieta del capitán de fragata general español señor don Diego de Alvear Ponce de León, que era gobernador de la isla de León cuando, con motivo del rey José, ocuparon los franceses a España(...) Soy hija segunda del general Carlos María de Alvear, que arrojó al usurpador brasilero del territorio oriental(...). Soy sobrina carnal, por ser hijo natural de mi abuelo el señor don Diego de Alvear Ponce de León, habido en una indígena correntina, el general José de San Martín, que tan brillantemente descolló cuando [era] sólo coronel y dejando su nombre grabado en el templo de San Lorenzo, provincia de Santa Fé, en la grande victoria alcanzada con su famoso escuadrón granaderos de a caballo, y que más tarde selló la libertad hispanoamericana de todo un continente en Chacabuco y Maipú.
Entre las referencias incluidas por Alberto J. Lapolla  en su libro “El origen mestizo del General San Martín” se señalan las expresiones de la viajera británica Mary Graham: “En Sudamérica, se considera a San Martín como de raza mixta”.
El tema también fue abordado por Hugo Chumbita, en su libro: “El secreto de Yapeyú, el origen mestizo de San Martín” quien aporta numerosas pruebas que ratifican estos antecedentes del lider americano.
Por su parte, el historiador chileno Vicuña Mackenna escribió: ‘San Martín era un libertador, pero era también un intruso, un extranjero, un paraguayo, el “mulato San Martín”, como llamaban los señores vecinos del Mapocho al ilustre criollo.(...) El instinto del insurgente, es decir, del criollo, triunfó siempre de la idea especulativa(...) había servido a la independencia americana, porque la sentía circular en su sangre de mestizo.”
No era casualidad que José Francisco de San Martín y Carlos María de Alvear, hermanos por parte de padre, fueran ambos miembros del grupo secreto denominado Logia Lautaro que tanta importancia tendría en el desarrollo ideológico de la revolución americanista en el sur de América. (continúa)
De "Crónicas de la Peripecia Humana", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.



martes, 15 de agosto de 2017

Mestizajes ocultos y descendencias verdaderas

Velar se debe la vida de tal suerte
Que viva quede en la muerte
Tomado del escudo de armas
de la familia San Martín
     
El sol brillaba con fuerza inusitada y hacía un raro calor  en la costa francesa de Boulogne-sur-mer, en aquel verano europeo de 1850. El Canal de la Mancha, que aquí se ensancha hasta parecer un mar, estaba, como de costumbre, poblado de veleros que hacían la travesía a Dover o a Folkestone. Había gente tomando te en los bistros del puerto y se sentía la sirena de algún barco a vapor que estaba por zarpar. Los hombres trabajaban en los muelles, los niños corrían por la playa y las jóvenes -parejas caminaban y reían por las calles de “centre ville”.
En la ciudad activa, y entre los paseantes despreocupados, nadie sospechaba que en ese momento, muy cerca, en esa misma ciudad, se estaba extinguiendo la vida de un exilado del sur de las Américas conocido con el nombre de José de San Martín.
Sus recuerdos lo llevaban a su niñez en Yapeyú con Rosa aquella india cariñosa que lo había concebido y que fuera a visitar por última vez en Arroyo de la China hacía 25 años. También se agolpaba en últimos recuerdos la imagen de aquella hermosa mujer entrerriana y su pequeña hijita Úrsula de quien tampoco tuvo noticias desde entonces.
Rememoraba las guerras europeas de su juventud temprana, su regreso al río de la Plata, las batallas de la independencia, su gestión de gobierno en Mendoza, el cruce de los Andes y la liberación de Chile y Perú.
Finalmente, sus recuerdos se apagaron definitivamente en la tarde del 17 de agosto de 1850. A la edad de 72 años en la costa normanda francesa falleció José de San Martin, uno  de los constructores formidables de la independencia de las naciones del Sur.
La noticia de su muerte  llegó algunos meses después a la lejana Buenos Aires,
En la ciudad austral hubo pocas expresiones públicas de congoja. El Gobernador de la provincia, Juan Manuel de Rosas, a quien San Martín le había ofrecido su espada por su actitud valiente de enfrentamiento a los imperios europeos, ni siquiera proclamó luto oficial.  Pasarían algunos años antes que la figura de San Martín fuera reivindicada por la sociedad argentina, pero el General San Martín replanteado por la historia oficial resultó bastante diferente del que sufrió y vivió las guerras y penurias de la lucha de liberación de los pueblos sudamericanos.

Diego de Alvear y Ponce de León
Diego de Alvear y Ponce de León fue un militar español nacido en 1749 en Córdoba, Andalucía. Alcanzó el rango de Brigadier en 1771 y fue destinado a las colonias españolas del Río de la Plata tres años más tarde.
Durante su estadía en el sur De Alvear fue un importante protagonista de la historia del Virreinato del Río de la Plata. En el marco de sus funciones militares recorrió gran parte del dominio virreinal español incluyendo el pueblo misionero de Yapeyú en el litoral del río Uruguay.
Su pasaje por Yapeyú habría de dejar un legado inesperadamente trascendente en la vida futura de los pueblos del Sur. Allí fue que conoció fugazmente a Rosa Guarú, una nativa  guaraní que servía en la casa del Capitán Juan de San Martín, teniente-gobernador en la jurisdicción. Algunos meses después Rosa daría a luz un niño que presagiaba un destino continental e  histórico.
  Diego de Alvear permaneció en la región virreinal hasta 1804 cuando viajó de regreso a España rumbo al puerto de Cádiz junto con su familia compuesta por la esposa y nueve hijos.  En el período que estuvo en Sud América, había acumulado importantes riquezas que luego intentó llevar consigo al volver a la península ibérica.
Antes de llegar a destino, la flotilla de cuatro fragatas en que viajaba Diego De Alvear fue interceptada por una flota británica cerca del Algarve portugués. De Alvear se encontraba en la fragata Mercedes junto con su familia y bienes personales. Debido a su conocimiento del idioma inglés, se requirieron sus servicios de intérprete y debió trasladarse al buque insignia de la flota interceptora acompañado de su hijo Carlos María. En ese momento uno de los barcos ingleses efectuó un disparo de intimidación que hizo explotar la santabárbara de la fragata y la embarcación se hundió. La familia pereció en la explosión y posterior naufragio y se perdieron todos los objetos transportados.
Diego de Alvear fue hecho prisionero y permaneció detenido en Inglaterra con ciertos privilegios que le permitieron ser liberado en corto tiempo. Durante el lapso que estuvo en las islas británicas conoció a una joven irlandesa con la que contrajo matrimonio en 1807. En los siguientes años tuvo diez hijos.

El origen mestizo de un prócer
Rosa Guarú había nacido en 1761 a orillas del río Uruguay, en la población misionera jesuítica de Yapeyú. En esa época las comunidades guaraní-misioneras estaban reponiéndose del trauma que significó la expulsión de los jesuitas por parte de la monarquía española.
Rosa pasó su niñez en el pequeño pueblo y en su adolescencia servía en la casa del teniente gobernador local que desde 1774 era el Capitán Juan de San Martín.
Poco después de cumplir sus 17 años conoció a un joven oficial español que había tenido una estadía breve en el lugar, de quien quedó embarazada.
El oficial español era Diego de Alvear,
En el verano de 1778 Rosa tuvo un niño que fue llamado José Francisco. De Alvear no reconoció a su hijo, seguramente porque menospreciaba a los guaraníes, y no era muy apropiado reconocer un hijo de “vientre inferior”.
El niño quedó al cuidado de don Juan de San Martín, quien se habría comprometido a criarlo y sostener su educación. (continúa)
Fragmento del Capítulo 1 del libro "Crónicas de la Peripecia Humana", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones