Mostrando entradas con la etiqueta América. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta América. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de febrero de 2019


América: sobrevivencia y genocidio

Son ellos. Los pueblos originarios que han logrado sobrevivir la invasión, la colonización y el genocidio.
Todavía están vivos en todos los rincones del continente, luchan para mantener sus culturas, lenguas e identidades.
La colonización continua. Hay varios centenares de naciones indígenas en toda la extensión del continente americano. Cada nación nativa tiene su cultura, su lengua, sus costumbres, su historia. La mayoría de ellas fueron desalojadas de sus tierras tradicionales, fueron agredidas física o militarmente, en muchos casos prácticamente eliminadas. Los invasores, colonos, y finalmente, inmigrantes (mayoritariamente europeos) ocuparon los territorios robados a los pueblos autóctonos. Los imperios colonizadores se retiraron debido a la presión de las oligarquías criollas, pero éstas últimas mantuvieron políticas de agresión, intimidación, discriminación y en muchos casos de genocidios. Los estados actuales son el resultado de esta  historia de latrocinios . Muchos de ellos son las antiguas provincias o territorios coloniales que lograron reconocimiento internacional,  se sientan en los organismos internacionales insistiendo repetidamente en sus derechos soberanos sobre el terriotio que controlan.
De acuerdo al discurso constante, repetido y deformante de la realidad, las naciones indígenas que han logrado sobrevivir al gigantesco genocidio pasan desapericibdas. Muchos pueblos indígenas que en número de varios millones todavía subsisten, generalmente viven en la pobreza, a veces pobreza extrema, con expectativas de vida inferiores a los 50 años, más bajas que cualquier otro estado del planeta. Mortalidad infantil, enfermedades infecciosas, alcoholismo, discriminación, desterrados en su propia tierra, las comunidades indígenas de América fueron invisibilizadas.
Las numerosas poblaciones urbanas de los estados criollos modenros no se percatan que pocas decenas o cientos de kilómetros de los límites urbanos, y a veces en los propios barrios suburbanos de las ciudades todavía están ellos.
Ellos son los portadores de las culturas antiguas, ellos son los que se esfuerzan a resistir el atropello cultural de los medios de difusión, de las iglesias y de los burócratas de los gobiernos con variado éxito.
Personalmente, ocupo los espacios del blog, fbook, twitter, mis clases y charlas para recordar que ellas y ellos existen, quienes son, donde están, como se llaman, que lengua hablan y fundamentalmente que las sociedades alienadas sepan que los pueblos nativos de América son muchos, aún están vivos en todos los rincones del continente y conservan un potencial para ser ciudadanos orgullosos de sus comunidades conservando todos los elementos que consideren necesarios  para mantener su identidad.

miércoles, 23 de enero de 2019

El mapa de la América profunda todavía está pendiente.
Una geografía ignorada, 

Hay más de 35 estados en el continente americano cuya existencia se relaciona con la historia de su colonización por las potencias europeas. Hay 18 que surgieron de la subdivisión del imperio colonial español, y por tanto utilizan el idioma español como lengua oficial, hay un gran estado de lengua portuguesa (Brasil) que ha heredado los territorios coloniales portugueses indivisos. A éstos hay que agregar varios estados de lengua inglesa, dos de los cuales (los Estados Unidos y el Canadá) poseen dimensiones subcontinentales y el resto son unidades políticas mucho menores (p.ej. Guyana, Trinidad y Tobago, Jamaica y otras islas más pequeñas) y un par de estados territoriales relacionados con la antigua colonización francesa (Haití) y holandesa (Surinam). Los geógrafos debemos empezar a reconocer que al lado del mapa político oficial, existe un mapa cultural real, diferente y profundo, que incluye todas las Primeras Naciones sobrevivientes en el marco de sus territorios tradicionales.
Este mapa no está hecho. Apenas existen algunas cartas denominadas etnográficas en donde se incluye la localización aproximada de los pueblos indígenas o mapas políticos que reducen la nacionalidad de las Primeras Naciones a los débiles contornos de sus reservas, prácticamente indistinguibles de los límites de las grandes fazendas o concesiones mineras.
En realidad, el mapa verdadero de América está por hacerse. Este mapa ha de mostrar claramente todas las naciones de América, sin exclusiones. Debe mostrar el país mapuche. Hay todavía hoy un millón y medio de mapuches, muchos de los cuales se resisten a identificarse con los estados que los conquistaron y oprimieron: Chile y Argentina. La nación mapuche no ha podido obtener su estado. Tampoco ha logrado que se la incluya en ningún mapa. Debe mostrar el país guaraní. Existen todavía varios centenares de miles de guaraní distribuídos en varios cientos de comunidades: los mbya desperdigados a lo largo y a lo ancho de su antiguo territorio ancestral que ahora se llama Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, los ava chiripá y los pai tavyterá/ kaiova en la banda occidental del Alto Paraná, los ñandeva y ava-guaraní en el chaco occidental. No tienen territorio, ni autogobierno, ni siquiera el derecho a viajar en su propia tierra sin los documentos que les exigen los estados que hoy ocupan sus antiguos territorios. Tampoco hay un mapa que incluya a la antiquísima nación de los tobas, emparentada con los mocovíes actuales y con los desaparecidos (?) abipones y charrúas. Ningún mapa nos muestra donde está la nación de los quechua. Su antiguo territorio: el Tahuantisuyu, hoy está pintado de varios colores correspondiendo a varios países que se llaman: Perú, Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina. Tampoco aparece la nación aymara, cuyos representantes han quedado divididos en tres países (Perú, Bolivia y Chile) por sendas fronteras artificiales. Lo mismo se puede decir de los arawaks y caribes desperdigados a lo largo de las selvas desde los chaná del sur (terena y guaná) hasta los guajiros del norte de América del Sur.
Del mismo modo, no existe un mapa de América Central o Meso-América que pinte de colores el territorio de los kuna en el istmo de Panamá e islas vecinas, ni el territorio maya en Guatemala, México y Belice, ni el país de los nahuatl en el valle de México o el hogar de la nación purépecha, en el estado mexicano de Michoacán. Tampoco figura en ningún mapa político la numerosa nación de los navajos, la confederación iroquesa o la hermosa patria de los Haida, el archipiélago de Haidaway, que figuró injusta y grotescamente hasta hace muy poco en los mapas con el nombre irrelevante de Queen Charlotte Islands.
El nuevo mapa de colores del continente americano está pendiente. Por supuesto que están pendientes muchas otras cosas: entuertos que enderezar, derechos a reconocer, historias a revisar. Sin embargo, los geógrafos podemos y debemos cumplir con nuestra cuota parte enesta necesaria rectificación de la cultura geográfica de América. Desdibujar fronteras, pintar nuevos colores, mirar con otros ojos los viejos territorios y la naturaleza que nos rodea. Tal vez ese es el primer paso para construir la nueva sociedad en donde se acepten y reconozcan todas las diversidades. D.Antón, Las Primeras Naciones del Sur, Piriguazú Ediciones. Continúa en daniloanton.blogspot.com y daniloanton-en.blogspot.com

viernes, 24 de agosto de 2018

Las utopías
Los orígenes del pensamiento utópico
Del “Nuevo Continente” llegaban novedades de sociedades completamente diferentes a las monárquicas y aristocráticas euorpeas. Fue a partir de allí que varios pensadores y autores comenzaron a imaginar otras alternativas a los injustos regímenes del “Viejo Continente”.
Erasmo de Rotterdam, Tomas Moro, Michel de Montaigne y otros autores del siglo dieciséis obtuvieron su inspiración precisamente de estas novedades que provenían del otro lado del océano. Se trataba de modelos basados en la comprobación de que había otras formas de relacionarse con la naturaleza y con los semejantes, de que el dinero no era necesario y de que los pueblos podían vivir en libertad sin el yugo de reyes o iglesias.                                        Tomás Moro


Tierras de libertad
La profunda impresión que habían causado las sociedades americanas en los primeros europeos que las visitaron tenía razón de ser. Eran sociedades que habìan desarrollado sistemas respetuosos de la naturaleza y de las opiniones y derechos de sus integrantes, con una consideración muy especial por la libertad individual y colectiva. Estos enfoques se extendìan por todo el continente: desde los Inuit del Ártico hasta los yagan de la Tierra del Fuego, desde los apaches de las montañas norteamericanas a los tupi-guaranies de las selvas sud-americanas, desde los charrúas de las praderas a los arawak de las islas. Cuando liegaron los europeos a América trataron de encontrar al "rey" hurón en. America del Norte o mapuche en la costa pacífica de Sudamérica. No los hallaron, ni podían hallarlos. Estas naciones funcionaban de otra forma, sin monarcas absolutos ni hereditarios, donde la intervención de los dirigentes era minima. No había "autoridad" en el sentido europeo de la palabra.. Entre los iroqueses el sistema político era de tipo federal-representativo donde la libertad individual estaba solamente limitada por el marco social y espiritual en que vivían sus integrantes, con escasa o nula intervención de los líderes. Los guaraníes de América del Sur tenían, y aún tienen, un sistema que requiere unanimidad para la toma de decisiones. A veces, para lograr dicho acuerdo, se hace necesario prolongar las reuniones por mucho tiempo. Al fin de cuentas, si alguien continua discrepando, el acuerdo no se produce y la decisión no se toma.

Utopia en realidad existe
Se encontraban prácticas políticas similares en muchas otras naciones americamas, tobas, nivacle, lengua, charrúas, arawak y muchos otros. En los pueblos originarios de América no existía la propiedad privada de la tierra. Como señalábamos anteriormente, esta era considerada sagrada y por lo tanto era inconcebible su apropiación individual. El use del territorio era exclusivamente social, basándose en prácticas tradicionales y derechos consuetudinarios aceptados por los demás grupos y naciones..

Los conceptos de libertad y democracia
Cuando los europeos llegaron a América, venían acostumbrados al absolutismo y a las autoridades omnímodas. Emperadores, reyes, papas y cardenales constelaban el firmamento político del continente. En el Medio Oriente, los regímenes islámicos, que originalmente tu-vieron aspectos participativos, tambián habian desarrollado sistemas altamente autoritarios, heredados, en cierta medida, del absolutismo faraónico de Egipto. La mayor parte de los estados asiáticos y africanos presentaban estructuras sociales y políticas similares. En todos ellos, el destino social de hombres y mujeres estaba en las manos arbitrarias de amos y señores. La libertad individual, en tanto que práctica social significativa, estaba ausente.

Del libro "Amerrique, los huérfanos del paraíso", D.A., Piriguazú Ediciones.

domingo, 18 de junio de 2017

La degradación de los paisajes lacustres en América
D. Antón
En las regiones costeras y volcánicas de América abundaban los paisajes lacustres. Había lagos en el país purépecha de Michoacán, en la región central de México donde vivían otomíes y nahuas, en las mesetas y valles volcánicos del país maya, en las tierras de los lencas y guatusos de la América Central, y más al  sur, en las costas, montañas y mesetas del continente sudamericano.
Estos lagos eran sitios privilegiados para la ocupación humana. Además de abastecer agua dulce para pueblos y ciudades, contenían ecosistemas muy ricos con peces, aves, invertebrados y plantas acuáticas que podían proporcionar alimentación a mucha gente. 
En las orillas de los lagos se establecieron pueblos de pescadores, que además de pescar aprovechaban otros recursos del medio lacunar, como crustáceos, moluscos, batracios, algas o fibras vegetales.
En Mesoamérica se avanzó aún más en el aprovechamiento de las aguas lacunares y se desarrolló una agricultura productiva por medio de huertas flotantes, las llamadas chinampas en los lagos mexicanos. 
En los cuerpos de agua de mayor extensión, como los lagos del valle de Anahuac en la meseta mexicana, el sistema lacustre Titicaca-Uyuni en la meseta peruano- boliviana y el Lago Cocibolca (o lago Nicaragua) en Nicaragua las superficies lacustres proporcionaban un ambiente adecuado para la navegación y el comercio entre las comarcas costeras en muchas civilizaciones que no habían desarrollado el uso de la rueda, cuyo sustituto comunicacional fueron embarcaciones lacustres de variado tipo. 
En muchos sentidos estos lagos representaban la prosperidad y la abundancia y permitieron el desenvolvimiento de sociedades complejas con densas concentraciones demográficas y elevada productividad.
La colonización europea produjo cambios profundos en la relación de las poblaciones con las aguas interiores del continente. Luego de cinco siglos de ocupación criolla de las costas lacunares el paisaje ya no es el mismo. 
Por lo pronto, su función para comunicación entre pueblos ya no fue necesaria de la misma forma. Las rutas lacustres fueron sustituidas por carreteras primero y luego por vías férreas. Los lagos ya no tenían la misma importancia. Con todo, todavía subsiste transporte lacustre en el lago Titicaca, y en mucho menor medida en el lago Cocibolca y otras lagunas costeras.  
Muchos lagos de América han sufrido la depredación humana, Algunos han desaparecido, como el lago Coipasa en el Altiplano. Otros se han reducido a una mínima expresión. Hay lagos que están contaminados y no albergan vida animal en sus aguas. Y finalmente están los degradados, que han perdido diversidad,  con especies extinguidas o en vía de extinción. Algunos lagos todavía sobreviven relativamente saludables, es el caso del Gran Lago Titicaca en el altiplano peruano-boliviano, y en menor grado los lagos Chapala y Cocibolca, en México y Nicaragua.

Un ejemplo: el lago de Nicaragua o Cocibolca

El Gran Lago de Nicaragua, llamado Cocibolca por los pueblos nahuas y Ukurikitucara por los guatusos y matagalpas fue durante mucho tiempo hogar de tiburones. Se trataba de una especie única de tiburones de agua dulce. Los científicos le llamaron Carcharhinus nicaraguensis. 
Es una especie que está estrechamente relacionada con el Tiburón Toro que abunda en los mares tropicales. 
Los estudios realizados permitieron comprobar que el Tiburón del Lago migraba por el río San Juan hasta el Caribe, al estilo del salmón, y luego regresaba. Esto fue ratificado por medio de algunos ejemplares etiquetados.
Antiguamente la especie era muy abundante. Si bien había cuentos acerca de su agresividad, de ataques a las personas, del peligro que podían representar, en los hechos era una pez bastante inofensivo.
En el año 2004 se informó que en las aguas del río San Juan se estaba produciendo una masacre de la especie a consecuencia del altísimo precio que se pagaba por la aleta del animal en Japón y otros países de Oriente. Se mencionaba la cifra de 256 dólares por libra (más de 500 dólares el kilogramo). La pesca indiscriminada aún continúa y se piensa que el tiburón del lago esté a punto de extinguirse. 
O tal vez ya se extinguió.
Subió el Ukurikitucara siempre dulce. 
Del lado del amor, 
el amor fue más grande que las heridas; 
América herida 
amputada, incomunicada; 
no sé que otra muerte te acecha. 
Hay un luto de angustia 
porque alguien está muriendo, 
una muerte lenta, en Posoltega.
Extraido de “Poemas recién llegados del tintero”
De "Crónicas de la Peripecia Humana", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.