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jueves, 18 de abril de 2019

Frontino, la minería del oro y la pobreza

Durante mi estadía en Colombia tuve oportunidad de visitar una mina de oro en Frontino, una pequeña ciudad del departamento de Antioquia. Frontino queda a unos 300 kilómetros de Medellín (capital del depto con 4 M de habitantes) subiendo a la sierra húmeda, por caminos (entonces) muy angostos y peligrosos, con derrumbes continuos, bajando a la històrica ciudad de Antioquia (mismo nombre que el depto) y subiendo de nuevo para llegar a Frontino donde se estaba formando una cooperativa de mineros, en una actividad muy peligrosa donde mueren muchos trabajadores por los derrumbes de túneles construidos artesanalmente y a menudo sin precauciones.

Recuerdo en mi estadía en Frontino que llegué en la tarde, me alojé en el único hotel que había (con chinches incluidas) y me sorprendí de la existencia de numerosas cantinas donde se tocaba exclusivamente música mexicana, rancheras y corridos. En la noche, a eso de las 11 o 12, se hizo silencio, y se sintió una voz de alguien que gritaba mientras pasaba por la calle. En principio no supe de quien se trataba, pero a la mañana siguiente me explicaron: era el "animero" que pasaba todas las noches proclamando: "A rezar por el ánima de los muertos". 

En ese momento recordé que en Montevideo, según me contaba mi abuela, a fines del siglo XIX había alguien que pasaba por las calles gritando "Las diez han dado y sereno!". Una tradición parecida perduraba en Frontino, Colombia a fines del siglo XX.
En Frontino, la explotación de los yacimientos de oro es uno de los pocos recursos disponibles y la gente había procurado organizarse formando una cooperativa.
De todas maneras, el problema de sobrevivencia solo era parcialmente resuelto porque en Frontino como en otras partes, la minería del oro está acompañada por pobreza, inseguridad laboral, inestabilidad social y resultados magros. 
Adjunto algunas imágenes de esta visita a Frontino (hace ya más de 25 años). 

lunes, 18 de marzo de 2019

Los palenques rebeldes en Colombia


Los palenques son comunidades de esclavos africanos escapados de haciendas y ciudades y que se establecieron en zonas de difícil acceso del actual territorio de Colombia. Uno de los palenques más conocidos es San Basilio de Palenque al sur de la ciudad de Cartagena, en Colombia.San Basilio de Palenque es sin lugar a dudas la comunidad afrodescendiente más conocida y documentada en la región Caribe. Su historia se remonta al siglo XVI con la experiencia colectiva del cimarronaje y la resistencia a ser esclavizados bajo leyes coloniales. Benkos Biohó, principal líder histórico, representa la unidad y la defensa histórica del territorio. Ante la resistencia de los cimarrones y la amenaza que representaron para sus intereses comerciales, las autoridades españolas en Cartagena reconocieron el gobierno y el territorio autónomo de comunidades negras sobre una extensa zona de la geografía de los Montes de María. 

Uno de los aspectos que más contribuyó al proceso de pérdida territorial en la comunidad de Palenque, en el siglo XIX, fue el de individualización predial como expresión de un estado liberal (Constitución de 1863) y, con ello, el avance de las empresas agropecuarias en los territorios habitados de forma ancestral por indígenas y negros. Durante el siglo XX, las tierras de Palenque se siguieron reduciendo hasta la demarcación del corregimiento de Palenque del Municipio de Mahátes, Bolívar, de cerca de 7.000 hectáreas. En el Siglo XX el territorio palenquero experimentó procesos de desterritorialización y despojo causados por la consolidación del modelo de hacienda, la expansión de la ganadería y de los monocultivos, tal como sucedió con los territorios indígenas en otras zonas del denominado Gran Bolívar. Esto se puede ilustrar con la instalación del ingenio azucarero Santa Cruz en los sectores conocidos como Sincerín y el Vizo, empresa que durante la segunda década del siglo XX cambió la realidad cultural, social y económica de la región y de la comunidad de Palenque, teniendo en cuenta la vinculación de mano de obra de la comunidad y los cambios en el uso de la tierra, propios del desarrollo de un proyecto agroindustrial implantado por la familia Vélez, proveniente de otra región. Según la memoria de los mayores de la comunidad, mucha tierra de las familias palenqueras, ubicada donde fue implantado Un proyecto de la Universidad Pontificia Javeriana, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo - AECID Transversal 4a. No. 42-00 piso 8 Bogotá D.C Colombia PBX (57-1) 3208320 ext. 4843. afroterritorios@javeriana.edu.co, www.etnoterritorios.org el ingenio, fue cambiada por herramientas, animales u otros artículos. Según sus narraciones, fue esta la razón por la que se perdió parte del territorio de la comunidad palenquera. La comunidad de La Bonga, perteneciente al territorio de San Basilio de Palenque, resistió por décadas el tránsito de los grupos armados; este lugar permite amplia movilidad en los Montes de María y configuró un corredor estratégico. La comunidad afrontó durante años la violencia producida por enfrentamientos entre la guerrilla de las FARC, las Fuerzas Armadas y grupos paramilitares, lo que provocó privaciones continuas al uso del territorio, restricciones al tránsito y a las prácticas culturales de caza y pesca. En este contexto fueron asesinados algunos jóvenes en el casco urbano de Palenque, sin que hasta el momento se haya esclarecido la autoría de esos crímenes. Comunidad En el año 2001, cerca de 55 familias de La Bonga y de otras comunidades aledañas como Catival y Anisao, sufrieron un desplazamiento forzado tras amenazas proferidas mediante panfletos suscritos por las Autodefensas Unidas de Colombia, en las que se ordenaba abandonar sus tierras. La comunidad no sólo abandonó sus casas, sino además los cultivos, la escuela y uno de los caminos más importantes para la distribución de alimentos en Palenque. Con el destierro se dividieron en dos grupos: uno que se desplazó hacia el casco urbano del corregimiento de Palenque, donde construyó durante los últimos ocho años el barrio La Bonguita; el otro grupo ocupó una pista de aterrizaje del antiguo Instituto de Mercadeo Agropecuario (Idema) en María la Baja, donde continúan viviendo actualmente con otros grupos de desplazados indígenas y campesinos. Ambos grupos palenqueros tratan de no perder su relación con el territorio, para lo cual realizan jornadas de camino de tres y cuatro horas diarias para trabajar en las parcelas familiares durante el día y regresar a sus actuales hogares antes del anochecer. La producción de alimentos de autoconsumo se ha visto reducida para toda la comunidad de Palenque, teniendo en cuenta que La Bonga era una de las comunidades con mayor producción de ñame, yuca, plátano y otros productos que garantizaban el abastecimiento del casco urbano y la producción de algunos excedentes. Así, el desplazamiento forzado vino a profundizar la marginación económica de la comunidad y quebró formas productivas de autoconsumo. A raíz de la declaratoria del sector de La Bonga como Zona de Desplazamiento Forzado por el Comité Municipal de Atención Integral a la Población Desplazada del Municipio de Mahátes en julio de 2006, la comunidad de Palenque presentó una solicitud de titulación colectiva en noviembre del mismo año de cerca de 1.300 hectáreas del sector de La Bonga, siguiendo los principios del artículo transitorio 55 de la Constitución Política, la Ley 70 de 1993 y sus decretos reglamentarios. De esta forma, con la declaratoria de protección colectiva, se inició un procedimiento de protección institucional que, a su vez, sirvió como presupuesto para el inicio de un proceso de demarcación y reconocimiento del territorio tradicional palenquero, el cual se encuentra, aún en el año 2010, en riesgo por la presión de las compras y arrendamientos de tierras. Este proceso de compra viene desde el municipio de San Juan Nepomuceno y María la Baja, donde muchos campesinos empobrecidos por el desplazamiento y el bajo apoyo institucional para sostener su trabajo en el campo, se ven forzados a vender sus tierras. Un proyecto de la Universidad Pontificia Javeriana, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo - AECID Transversal 4a. No. 42-00 piso 8 Bogotá D.C Colombia PBX (57-1) 3208320 ext. 4843. afroterritorios@javeriana.edu.co, www.etnoterritorios.org La titulación de la comunidad de San Basilio de Palenque, es el único proceso administrativo abierto para el reconocimiento de derechos territoriales a una comunidad negra en la región Caribe y será un referente obligatorio para el resto de comunidades que aspiran a un reconocimiento de su derecho fundamental al territorio.
Referencia:  
file:///C:/Users/Usuario/Downloads/san_basilio_de_palenque.pdf

miércoles, 12 de diciembre de 2018


Los palenques rebeldes en Colombia


Los palenques son comunidades de esclavos africanos escapados de haciendas y ciudades y que se establecieron en zonas de difícil acceso del actual territorio de Colombia. Uno de los palenques más conocidos es San Basilio de Palenque al sur de la ciudad de Cartagena, en Colombia.San Basilio de Palenque es sin lugar a dudas la comunidad afrodescendiente más conocida y documentada en la región Caribe. Su historia se remonta al siglo XVI con la experiencia colectiva del cimarronaje y la resistencia a ser esclavizados bajo leyes coloniales. Benkos Biohó, principal líder histórico, representa la unidad y la defensa histórica del territorio. Ante la resistencia de los cimarrones y la amenaza que representaron para sus intereses comerciales, las autoridades españolas en Cartagena reconocieron el gobierno y el territorio autónomo de comunidades negras sobre una extensa zona de la geografía de los Montes de María. 


Uno de los aspectos que más contribuyó al proceso de pérdida territorial en la comunidad de Palenque, en el siglo XIX, fue el de individualización predial como expresión de un estado liberal (Constitución de 1863) y, con ello, el avance de las empresas agropecuarias en los territorios habitados de forma ancestral por indígenas y negros. Durante el siglo XX, las tierras de Palenque se siguieron reduciendo hasta la demarcación del corregimiento de Palenque del Municipio de Mahátes, Bolívar, de cerca de 7.000 hectáreas. En el Siglo XX el territorio palenquero experimentó procesos de desterritorialización y despojo causados por la consolidación del modelo de hacienda, la expansión de la ganadería y de los monocultivos, tal como sucedió con los territorios indígenas en otras zonas del denominado Gran Bolívar. Esto se puede ilustrar con la instalación del ingenio azucarero Santa Cruz en los sectores conocidos como Sincerín y el Vizo, empresa que durante la segunda década del siglo XX cambió la realidad cultural, social y económica de la región y de la comunidad de Palenque, teniendo en cuenta la vinculación de mano de obra de la comunidad y los cambios en el uso de la tierra, propios del desarrollo de un proyecto agroindustrial implantado por la familia Vélez, proveniente de otra región. Según la memoria de los mayores de la comunidad, mucha tierra de las familias palenqueras, ubicada donde fue implantado Un proyecto de la Universidad Pontificia Javeriana, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo - AECID Transversal 4a. No. 42-00 piso 8 Bogotá D.C Colombia PBX (57-1) 3208320 ext. 4843. afroterritorios@javeriana.edu.co, www.etnoterritorios.org el ingenio, fue cambiada por herramientas, animales u otros artículos. Según sus narraciones, fue esta la razón por la que se perdió parte del territorio de la comunidad palenquera. La comunidad de La Bonga, perteneciente al territorio de San Basilio de Palenque, resistió por décadas el tránsito de los grupos armados; este lugar permite amplia movilidad en los Montes de María y configuró un corredor estratégico. La comunidad afrontó durante años la violencia producida por enfrentamientos entre la guerrilla de las FARC, las Fuerzas Armadas y grupos paramilitares, lo que provocó privaciones continuas al uso del territorio, restricciones al tránsito y a las prácticas culturales de caza y pesca. En este contexto fueron asesinados algunos jóvenes en el casco urbano de Palenque, sin que hasta el momento se haya esclarecido la autoría de esos crímenes. Comunidad En el año 2001, cerca de 55 familias de La Bonga y de otras comunidades aledañas como Catival y Anisao, sufrieron un desplazamiento forzado tras amenazas proferidas mediante panfletos suscritos por las Autodefensas Unidas de Colombia, en las que se ordenaba abandonar sus tierras. La comunidad no sólo abandonó sus casas, sino además los cultivos, la escuela y uno de los caminos más importantes para la distribución de alimentos en Palenque. Con el destierro se dividieron en dos grupos: uno que se desplazó hacia el casco urbano del corregimiento de Palenque, donde construyó durante los últimos ocho años el barrio La Bonguita; el otro grupo ocupó una pista de aterrizaje del antiguo Instituto de Mercadeo Agropecuario (Idema) en María la Baja, donde continúan viviendo actualmente con otros grupos de desplazados indígenas y campesinos. Ambos grupos palenqueros tratan de no perder su relación con el territorio, para lo cual realizan jornadas de camino de tres y cuatro horas diarias para trabajar en las parcelas familiares durante el día y regresar a sus actuales hogares antes del anochecer. La producción de alimentos de autoconsumo se ha visto reducida para toda la comunidad de Palenque, teniendo en cuenta que La Bonga era una de las comunidades con mayor producción de ñame, yuca, plátano y otros productos que garantizaban el abastecimiento del casco urbano y la producción de algunos excedentes. Así, el desplazamiento forzado vino a profundizar la marginación económica de la comunidad y quebró formas productivas de autoconsumo. A raíz de la declaratoria del sector de La Bonga como Zona de Desplazamiento Forzado por el Comité Municipal de Atención Integral a la Población Desplazada del Municipio de Mahátes en julio de 2006, la comunidad de Palenque presentó una solicitud de titulación colectiva en noviembre del mismo año de cerca de 1.300 hectáreas del sector de La Bonga, siguiendo los principios del artículo transitorio 55 de la Constitución Política, la Ley 70 de 1993 y sus decretos reglamentarios. De esta forma, con la declaratoria de protección colectiva, se inició un procedimiento de protección institucional que, a su vez, sirvió como presupuesto para el inicio de un proceso de demarcación y reconocimiento del territorio tradicional palenquero, el cual se encuentra, aún en el año 2010, en riesgo por la presión de las compras y arrendamientos de tierras. Este proceso de compra viene desde el municipio de San Juan Nepomuceno y María la Baja, donde muchos campesinos empobrecidos por el desplazamiento y el bajo apoyo institucional para sostener su trabajo en el campo, se ven forzados a vender sus tierras. Un proyecto de la Universidad Pontificia Javeriana, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo - AECID Transversal 4a. No. 42-00 piso 8 Bogotá D.C Colombia PBX (57-1) 3208320 ext. 4843. afroterritorios@javeriana.edu.co, www.etnoterritorios.org La titulación de la comunidad de San Basilio de Palenque, es el único proceso administrativo abierto para el reconocimiento de derechos territoriales a una comunidad negra en la región Caribe y será un referente obligatorio para el resto de comunidades que aspiran a un reconocimiento de su derecho fundamental al territorio.
Referencia:  
file:///C:/Users/Usuario/Downloads/san_basilio_de_palenque.pdf

viernes, 10 de agosto de 2018


Una curiosidad geográfica
Santa Cruz del Islote es un islote colombiano ubicado en el Archipiélago de San Bernardo  bajo la  jurisdicción administrativa de la ciudad de Cartagena. Es famoso por ser, probablemente, uno de los territorios isleños más densamente pobladas de la Tierra. ​
Posee alrededor de unos 700 habitantes y el 65% de la población es menor de edad, hay tan sólo 6 apellidos y 97 casas.
La isla tiene aproximadamente una hectárea de extensión o, lo que es lo mismo, 10.000 m² de superficie. La densidad media de la isla es de 70.000 habitantes por km2.
En la isla hay algunos comercios, puesto de salud, un centro educativo donde se cursa hasta el grado once, y actualmente cuentan con celdas solares donadas por el gobierno japonés, las cuales abastecen de energía al islote las 24 horas al día.
 Para ir a un cementerio, por ejemplo, es preciso buscarlo en otras islas, ya que no hay espacio en ésta debido a la sobrepoblación.
La leyenda cuenta que hace unos 150 años, un grupo de pescadores de la ciudad costera de Barú, a unos 50 kilómetros de distancia, estaban buscando nuevas aguas para pescar cuando se tropezaron con esta pequeña isla de coral. Era demasiado tarde para volver, por lo que los pescadores decidieron establecer un campamento en la isla durante la noche, quedando gratamente sorprendidos al descubrir que la isla no tenía mosquitos, una rareza en la zona. La historia cuenta que los hombres durmieron de forma pacífica aquella noche que decidieron quedarse.
Hoy en día, la isla cuenta con 90 casas, dos tiendas, un restaurante, una discoteca y una escuela, hacinados ​​dentro de un área del tamaño de un campo de fútbol ​​y medio. Es la isla más densamente poblada de la tierra. El espacio es tan limitado que muchas de las estructuras se extienden hacia el agua, siendo soportadas por medios artificiales. El único espacio desocupado es un patio de la mitad del tamaño de una cancha de tenis, que con frecuencia se encuentra bajo el agua durante la marea alta.
La mayoría de los isleños son pescadores o personal que trabaja en los hoteles y centros turísticos de las islas cercanas. Durante mucho tiempo, la pesca fue el medio de vida de la isla, pero en los últimos años, las poblaciones de peces han disminuido, obligando a los pescadores de la localidad a encontrar trabajo en otros lugares. Ahora gran parte de su economía depende del turismo. La cercana isla de Múcura tiene un complejo de alta calidad y ofrece pesca, buceo y excursiones a los turistas, y muchos residentes de Santa Cruz trabajan allí. Otros venden productos tales como conchas, artesanías y comida local para los turistas.
A pesar de las dificultades, los locales describen la vida en la isla de lo más tranquila y pacífica. No hay violencia ni crimen, por lo que las puertas de las casas no están cerradas, e incluso los niños son descritos como “dóciles” y “más disciplinados” por el maestro de la escuela.
El generador de luz de la isla se enciende a las siete de la tarde y permanece encendido hasta las once. Este es el momento de ver telenovelas en la televisión. Durante los grandes partidos de fútbol, ​​los isleños juntan recursos económicos para comprar gasolina que pueda alimentar el generador y poder ver el partido.
Juvenal Julio, un instructor de buceo de 66 años de edad, y bisnieto de uno de los fundadores originales de la isla, describió Santa Cruz del Islote como un paraíso.
“Voy a vivir el resto de mis días aquí. Es una vida gloriosa”, dijo.
Al igual que el resto de los 700 habitantes de la isla, Julio dejará la isla solo cuando fallezca, ya que la isla no tiene espacio para un cementerio.
La directora de cine bogotana, Marcela Lizcao, realizó un documental llamado Aislados, en el que exhibe cómo es la vida en el islote, sus principales actividades y problemáticas.
Con equipo de fútbol pero sin cancha
En 2016 se lanzó un comercial que mostraba la creación de un equipo de fútbol en la isla, la cual no tiene cancha de fútbol y juega en una isla vecina. En el comercial se solicitaba que equipos del país jugarán contra el equipo isleño. Finalmente un partido se disputó en el Estadio Metropolitano de Barranquilla contra Los Galacticos FC ganando los isleños 4  a 2.

sábado, 26 de mayo de 2018


2018: Posibles novedades en el panorama político de América Latina

El año 2018 parece ser el año en que los gobiernos considerados progresistas en América Latina se encuentran en un proceso de retroceso. 
La destitución del gobierno  de izquierda de Fernando Lugo en Paraguay por medio de un golpe parlamentario en 2012, fue seguida algunos años más tarde por el derrocamiento de     Dilma Roussef en Brasil en agosto de 2016  por medio de otro golpe parlamentario. Dos años más tarde, también en Brasil, el candidato presidencial de las elecciones de 2018, el expresidente Luiz inacio Lula Da Silva, fue arrestado por un supuesto acto de corrupción, cuya veracidad por lo menos ofrece muchas dudas. Esta medida judicial parece inscribirse en una avanzada conservadora sobre las fuerzas consideradas progresistas de la República Federativa de Brasil
En mayo del año 2017, otro gobierno, también de izquierda, el de Rafael Correa en Ecuador, fue sucedido por un presidente que parece haber modificado radicalmente las políticas de su predecesor (a pesar de que Correa había sido instrumental en su elección).
El caso de Nicaragua, que está sufriendo también una situación de inestabilidad que puede terminar en un cambio de gobierno, es algo diferente. Uno de los líderes de la revolución  sandinista que triunfara en 1979, Daniel Ortega, que había sido desplazado del poder por la vía electoral en 1990, volvió a la presidencia desarrollando políticas contradictorias, con posiciones de izquierda en lo internacional y conservadores y autoritarias en lo nacional. Ortega instauró un régimen acusado de corrupción y nepotismo, que se volvió crecientemente impopular y cuya estabilidad está en tela de juicio.
Otro gobierno que se autocalificaba como progresista, esta vez en la República Argentina, era el de Cristina Fernández de Kirchmer, quien también sufrió varias acusaciones de corrupción. Estas derivaron en varios episodios mediáticos escandalosos que  culminaron en su desplazamiento electoral. El gobierno de Cristina Fernández fue sustituido por un gobierno de centro-derecha (Mauricio Macri) que actualmente procura sobrevivir en un ambiente de creciente inestabilidad política.
Del mismo modo, el gobierno social-demócrata de Michele Bachelet en Chile fue desplazado por la presidencia del derechista Sebastián Piñera,  completando el abanico de gobiernos de izquierda o progresistas que perdieron el poder en los últimos años.
Por su parte uno de los gobiernos de izquierda más radicales del continente, el de la República Boliviariana de Venezuela, el de Nicolás Maduro, también sobrevive en una profunda crisis económica y social. Si bien ganó las últimas elecciones se generan dudas acerca de su sostenibilidad política en el mediano o largo plazo..
Cuando parecía que ya no había lugar en América Latina para opciones de tipo popular o de izquierda  (desde la derecha las consideran “populistas”), aparecen dos candidaturas de izquierda, progresistas, bien definidas en los dos países hispano-americanos con mayor población, México y Colombia.)
En México lidera ampliamente las encuestas para las elecciones de julio de este año (2018) el candidato del Movimiento de Renovación Nacional (MORENA). Andrés Manuel López Obrador, veterano político de la izquierda mexicana, que abiertamente postula una profunda reforma del régimen político, social y económico, pregonando actitudes éticas a nivel del gobierno  y proponiendo un ataque frontal a la corrupción que ha imperado en el país por muchas décadas.
En Colombia, es el candidato del Movimiento Progresista y ex-alcalde de Bogotá. Gustavo Petro, que también sorpresivamente sube en las encuestas, incluso en algunas regiones que eran antiguamente feudos conservadores. Gustavo Petro fue combatiente del movimiento guerrillero M19 durante 13 años (del 1977 al 1990) incluyendo períodos en que prisionero y torturado. Desde su liberación continuó su participación política y en sucesivos cargos públicos, incluyendo una exitosa gestión en la Alcaldía de Bogotá y ahora su reciente candidatura presidencial que avanza con mucha aceptación popular
Los posibles gobiernos de López Obrador y Gustavo Petro podrán cambian la geografía política del continente.  Esperemos que fructifiquen para el bien los pueblos mexicano y colombiano y que puedan servir de apoyo y ejemplo a las luchas del resto de los países del continente.

sábado, 11 de junio de 2016

Los insólitos hipopótamos de Colombia
D.A.

Pablo Escobar, conocido traficante colombiano de drogas ilegales logró montar una organización criminal poderosa y acumuló una fortuna que gastó en caprichos exóticos, como comprar cebras, jirafas e hipopótamos para un zoológico casero que montó en su hacienda "Nápoles" sobre el río Magdalena, Departamento de Antioquia: La Hacienda es descripta como sigue: "La Hacienda Nápoles es un área gigante, en donde diversas especies animales viven en su ecosistema. También en ella hay atracciones como una simulación ficcional de un parque jurásico, un coliseo, una portentosa casa, ruinas de una colección de autos y una pista de aviones. La Hacienda Nápoles fue construida por el afamado capo colombiano Pablo Escobar, a quien fue confiscada en los años ochenta. Actualmente es un parque de atracción."
Cuando murió Escobar en 1993, la Hacienda quedó abandonada y varios hipopótamos que allí había se escaparon desplazándose por los ríos contiguos causando cierta preocupación a las poblaciones ribereñas cercanas y desconcierto a las autoridades colombianas. Los hipopótamos son peligrosos para la gente que vive cerca de los cursos de agua pero el público colombiano se opone a que se los sacrifique. Parecería que hay varias decenas de hipopótamos adaptándose a los ríos colombianos que tienen un ecosistema similar a ciertos ríos africanos. No es fácil resolver el problema. Es complicado capturarlos porque tal vez haya más de un centenar. Matarlos no parece ser una opción aceptable para el público colombiano. Podrían ser capturados y transportados a zoológicos e incluso devueltos a su ambiente natural en Africa. De todos modos su captura es engorrosa porque tal vez haya más de un centenar y se han desplazado a muchos humedales y ríos próximos, Tal vez convendría que la naturaleza se ocupe de ellos dejando que los procesos naturales sigan su curso y al mismo tiempo se tomen medidas para evitar daños a los pueblos aledaños a los ríos.