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jueves, 9 de julio de 2020

Las principales plantas psicoactivas

Todo sobre la flor del opio: Adormidera o amapola sedante


1. La amapola (Papaver somniferum) es una planta con flor de porte herbáceo de cuya semilla se obtiene el opio. Contiene varios principios activos con propiedades psicoactivas: la morfina (de donde también se extrae la heroína), la codeina y otras.

2. El cáñamo (Cannabis sativa), también llamada impropiamente marihuana, es una planta arbustiva, originaria del sur de Asia, que posee alcaloides con propiedades psicoactivas bien definidas. De ella se extrae el hachís y se utilizan las flores y hojas para fumar.


3. El peyote (Lophophora williamsii) es un cactus cuyo principio activo más importante es la mescalina. El peyote crece en las zonas áridas de América del Norte subtropical.

4. El teonanacatl (Psilocybe mexicana y Stropharia cubensis) está constituido por varias especies de hongos psicoactivos que crecen en las montañas de Mesoamérica (Oaxaca, Chiapas, Guatemala). Contienen psilocibina y psilocina

 5. El matamoscas (Amanita muscaria) es un hongo psicoactivo que crece en los bosques nórdicos y templados de montaña en Eurasia. Contiene muscarina y muscimol.

6. La ayahuasca es una infusión preparada a partir de una enredadera que crece en la región amazónica. Esta enredadera, llamada Banisteriopsis caapi, contiene harmina13 (C13H12N2O), un alcaloide con fuertes propiedades sicoativas.

7. El cornezuelo o ergot (Claviceps purpurea) es un hongo que parasita el centeno, el trigo y otras gramíneas. Es fuertemente psicoactivo. Su toxicidad puede ser eliminada en su preparación. De origen eurasiático o norafricano. Contiene varios alcaloides psicoactivos del ácido lisérgico, emparentados al LSD-25 (ácido d-lisérgico dietilamida) el conocido compuesto sintético psicodélico.

8. El ololiuhqui (Turbina corymbosa), también llamado “semillas de la virgen” es una enredadera que se encuentra en México cuyas semillas tienen propiedades visionarias. Al igual que el cornezuelo contiene alcaloides del ácido lisérgico, con carácter fuertemente psicoactivo.

9. La aguacolla, también llamada San Pedro o gigantón (Trichocereus pachanoi) es un cactus de gran dimensión (5 a 8 metros de altura) que crece en los Andes centrales y noroccidentales de América del Sur (Ecuador, Perú). Contiene mescalina.


10. La coca es una planta arbustiva propia del piedemonte andino en América del Sur cuyas hojas contienen numerosos alcaloides, entre ellos la cocaína.

11. El tabaco es un arbusto nativo de origen americano cultivado en la mayor parte de las sociedades nativas. Posee varios alcaloides, pricipalmentea nicotina.

12. El beleño (Hyoscyamus niger) es una hierba de la familia de las solanáceas característica de Europa y de la región Mediterránea. Contiene alcaloides del tropano, en particular la hiosciamina y la escopolamina (con propiedades visionarias).

13. La belladonna (Atropa belladonna) es una planta herbácea de la familia de las solanáceas, origen europeo, contiene varios alcaloides del tropano incluyendo la hiosciamina y la escopolamina.


14. La mandrágora (Mandragora officinarum) es una planta solanácea de porte herbáceo de origen europeo con raiz gruesa e irregular de aspecto antropomórfico. Con alcaloides del tropano: hiosciamina, escopolamina, atropina y mandragorina.

15. La iboga (Tabernanthe iboga)es un arbusto de Africa Central cuyas raíces son utilizadas por sus propiedades visionarias. De la familia de las apocináceas , constituida por arbustos y àrboles caracterizada por sus hojas sencillas, flores coloridas y un jugo lechoso. Contiene ibogaína y 11 indol-alcaloides más.

16. La ruda siria (Peganum harmala) es un arbusto pequeño originario de las áreas desérticas del Oriente Mediterráneo. Contiene alcaloides beta-carbolínicos como harmina, harmalina y tetrahidro-harmina que tienen propiedades visionarias.

17. El toloache (Datura inoxia) es una hierba perenne que puede llegar a más de 1 m de altura que crece en México. Se utilizan la raíz, las semillas y en menor grado las hojas. Contiene escopolamina e hiosciamina.
 Reproducido del libro "Pueblos, Drogas y Serpientes" de D.Antón, Piriguazú Ediciones.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Las plantas y el lenguaje

Según Terence MacKenna, etnobotánico y filósofo norteamericano, la especie humana es, en gran medida, el resultado del intercambio de influencias recíprocas con ciertas plantas que producen intensos efectos sobre la mente. Señala este autor que algunas de las sustancias contenidas en ellas tienen un efecto muy específico en las capacidades humanas. Un ejemplo es la psilocibina, un agente activo del teonanacatl y otros hongos, que “provoca un impacto profundamente catalítico en el impulso lingüístico”.  Los individuos o comunidades que consumían el hongo lograban una mejor comunicación a través del lenguaje. Aquellos o aquellas que no lo hacían se encontraban en franca desventaja. De a poco las poblaciones consumidoras, que a su vez eran los grupos más aptos para el lenguaje simbólico, lograron una predominancia sobre las no consumidoras.
Henry Munn argumentó en ese sentido en su trabajo “Los hongos del lenguaje”.  Sostiene Munn:
“El lenguaje es una actividad extásica de significación. Intoxicado por los hongos, la fluidez, la facilidad, las expresiones apropiadas que uno puede desarrollar son tales, que uno se asombra por las palabras que emergen del contacto entre la intención de articulación con la materia de la experiencia. La espontaneidad que liberan los hongos no es solo de percepción, sino lingüística. Para el shaman, es como si la existencia misma estuviera expresándose a través de él”.
La amanita muscaria, un conocido hongo que crece en los bosques templados y fríos de Eurasia también provoca reacciones de intensa actividad y locuacidad.
La ingestión de ayahuasca (infusión de la planta amazónica Banisteriopsis caapi) produce un significante aumento de la acuidad sensorial, visual, auditiva y olfativa.
Tanto la ayahuasca como el teonanacatl y la amanita muscaria se adaptan muy bien a la fisiología humana, son relativamente inocuos y no producen adicción.
En ambos casos el impacto en la psicoactividad es muy intenso, pero sus efectos secundarios son escasos y poco duraderos.
Existen numerosas especies vegetales con propiedades sicoactivas parecidas a la ayahuasca, a la amanita muscaria o al teonanacatl. Su influencia varía de acuerdo a las especies, las variedades, e incluso el lugar donde crecen. Algunas de estas plantas han sido utilizadas como fuente de conocimiento por miles de generaciones. Es probablemente a través de ellas que llegan a la conciencia individual y social ideas o información que vienen siendo procesadas y compartidas por las comunidades humanas desde tiempos muy antiguos.
Muchas sociedades tradicionales centraron sus actividades en la ingestión o utilización de estas sustancias. Esta consideración especial llevó a que se las considerara sagradas y que su uso o consumo constituyera una parte esencial de los sistemas religiosos y espirituales, lo que el médico y filósofo francés Jacques Mabbit denominara “Plantas Maestras”.
Extraido de "Pueblos, Drogas y Serpientes", D.Antón, Piriguazú Ediciones

viernes, 18 de mayo de 2018

La coca

La coca no es una droga, es comida. 
La coca, conocida científicamente como Erithroxylon coca  es una planta medicinal y ceremonial de las culturas andinas.
Es un arbusto de mediana altura que crece en las laderas bajas de la cordillera,  en climas húmedos y cálidos.
Desde tiempos muy antiguos se utilizaron las hojas con múltiples fines medicinales y rituales. Se las masticaba, se las ingería y se las preparaba en infusión. Debido a su valor medicinal y efectos psicoactivos los pueblos quechuas la consideraron sagrada consumiendo la planta en situaciones ceremoniales y religiosas.
Las hojas de coca son en realidad un complemento dietético esencial en las condiciones sociales y ecológicas de los Andes. Contienen una proporción considerable de los requerimientos de vitaminas y minerales. También son represoras del hambre, lo cual facilita la vida en los ambientes de montaña y selva donde la disponibilidad de proteinas puede verse limitada por factores locales o estacionales. Otra propiedad de la coca, relacionada con su contenido en alcaloides es su efecto estimulante, que también facilita la realización de esfuerzos en las condiciones de bajo contenido en oxígeno de las alturas montañosas.
La infusión de hojas de coca o “mate de coca”  también es utilizada en Perú y Bolivia para combatir el mal de altura o “soroche”,  y como digestivo. Las características medicinales de la coca la asemejan en cierto grado al boldo de los mapuches.
Durante la colonia, las autoridades españolas aprovecharon las características estimulantes y supresores del apetito de la coca para facilitar el trabajo forzado en las condiciones difíciles de las minas de plata. Su comercio proporcionó suculentos ingresos a las autoridades coloniales. En el año 1583 entraron a las minas del Alto Perú un millón de quilos de hojas de coca.

Los alcaloides de la coca

La coca contiene numerosos alcaloides que le confieren sus propiedades terapéuticas reconocidas.
El más conocido es la cocaína que posee efectos estimulantes y digestivos. Otros alcaloides contenidos en la coca incluyen la atropina, la egnomina, la pecticina, la papaína, higrina, globulina, quinolina, conina, cocamina, reserpina, benzoina, inulina y pyridina. Sus propiedades son descriptas en el cuadro 3.2.

La cocaína

La cocaína se parece estructuralmente a los alcaloides de las solanáceas (ver solanáceas) como la belladona, el beleño, la mandrágora y las daturas. Su fórmula habitual es clorhidrato de cocaína, y aparentemente, su efecto se debe a que impide la reabsorción de ciertos trasmisores que han sido liberados por otros medios.  Por vía nasal la dosis mínima activa es de unos 20-30 mg y la letal es normalmente de 1 a 1.5 gramos. Tiene una alta tolerancia y hay personas que han ingerido 4 a 5 gramos diarios sin efectos mortales.
Este alcaloide fue aislado por primera vez en 1859 por el investigador florentino Paolo Mantegaza y el austríaco Karl Cherence de Austria.
En aquellos tiempos se la consideraba como una sustancia de efectos casi milagrosos.
Fue en esa época que el Dr Frances Angelo Mariani observó en Potosí, Bolivia, a los nativos mascando coca y al regresar a Francia fabricó un producto que llamó el Vino Mariani, para su comercialización, y con gran éxito.
A fines del siglo XIX, la coca y la cocaína adquirieron gran popularidad y prestigio en los estamentos profesionales e intelectuales europeos.
El propio Sigmond Freud lo explicitó claramente:
En el momento actual es imposible evaluar con certidumbre hasta que punto la coca puede llegar a aumentar los poderes mentales humanos.
Tengo la impresión que el uso prolongado de coca puede conducir a una mejoría duradera si las inhibiciones manifestadas antes de que se consuma se deben tan sólo a causas físicas o agotamiento. Por supuesto, el efecto instantáneo de una dosis de coca no puede ser comparada con la de una inyección de morfina; pero desde el punto de vista positivo, no hay peligro de daño general al cuerpo como es el caso con el uso crónico de morfina.10 .
Luego, el propio Freud se desdeciría de tales afirmaciones.
El entusiasmo que generaron la coca y la cocaína dio lugar a su uso en medicina y a la preparación de varios elixires que lograron gran aceptación.
Se extendió el hábito en la población y se ampliaron los mercados.
Sobre todo como resultado de la imposición de la ideología prohibicionista, y en menor grado por su carácter adictivo y potencialmente nocivo (en dosis elevadas y administración prolongada), comenzó a desarrollarse una corriente para su ilegalización en los Estados Unidos.
Ya en 1906, este alcaloide, al igual que la heroína de la amapola, había sido prohibida en los Estados Unidos a través de la Poor Food and Drug Act.
Ese fue el comienzo de un proceso que habría de continuar durante todo el siglo. A pesar de su carácter ilegal, el consumo de la cocaína se fue difundiendo gradualmente. Debido a ello, se promovió el cultivo de la coca en sus zonas de origen, así como la instalación de laboratorios clandestinos para la preparación de la pasta de cocaína y redes de transporte para su distribución.

Los derivados de la coca

La coca se procesa pisando las hojas con keroseno y macerando luego la mezcla seca en ácido sulfúrico diluido lográndose un primer producto comúnmente denominado «pasta base de coca» (PBC). La pasta base se purifica lavándola, sobre todo con éter, ácido clorhídrico yh acetona, hasta la obtención de clorhidrato de cocaína.
La cocaína es un tropano, emparentado a los alcaloides de las solanáceas (belladona, beleño, mandrágora, etc). En su forma habitual no se altera con los cambios de temperatura o la luz, aunque requiere ambientes secos.
Es una sustancia que prresenta una tolerancia relativamente elevada y genera escasa adicción . Por la vía nasal la dosis activa mínima es de unos 20 a 30 miligramos11, mientras que la dosis letal es de 1 a 1.5 gramos.
La cocaína administrada por esa vía tiene efectos estimulantes fuertes. Genera «una actividad permanente y sin cansancio, locuacidad y brillantez en la vida social, yo exaltado y megaloma nía a toda prueba, actitudes preferidas por el ejecutivo y el buscador de riesgos que nos vende como  modelo la publicidad conemporánea.»12
Referencias:
Pueblos, Drogas y Serpientes, D.Antòn, Piriguazú Ediciones
MacKenna, 1993,  pag. 209

domingo, 13 de mayo de 2018

Visiones de luces en el Gran Continente

Durante su exploración de la naturaleza, los pueblos nativos de América encontraron plantas psicoactivas similares o incluso más poderosas de las que existían más allá de los mares.
La búsqueda chamánica les permitió avanzar más rápido y así encontrar las principales Plantas Maestras  que había en la nueva tierra.
No sabemos cuántas ni cuáles.
Tan sólo conocemos unas pocas, aquellas que continuaron utilizándose luego de la invasión europea.
Hoy, algunas de ellas han sido desnaturalizadas y su uso perdió la fuerza positiva que tenía otrora. Debido al avance de la sociedad de dominación, su consumo o el de ciertas sustancias obtenidas a partir de ellas, terminó transformándose en vicio. Los habitantes de las sociedades industriales urbanas americanas desguarnecidas y empobrecidas, sufren su carencia de  contactos con el vegetal.
Sin embargo, aún hoy, en muchas sociedades tradicionales del continente, se encuentran pueblos que periódicamente recrean las viejas visiones de formas y de luces. Y en todas partes, incluso en las sociedades más urbanizadas, tal vez por eso mismo,  hay miles de personas que tratan de recorrer los antiguos caminos, buscando las visiones necesarias para que la vida valga la pena ser vivida.

Una diversidad de plantas cultivadas

Los pueblos americanos utilizaron y cultivaron muchas plantas. Gran parte de los cultivos que existen en el mundo provienen de plantas domesticadas en América: el maíz, los zapallos y calabazas, los frijoles, la papa, la mandioca o yuca, el boñato o camote, la quinoa, el cacao, el chile, la piña, el tomate, la piña, la guayaba, la fresa, el maní o cacahuate, el algodón,  el caucho y muchas otras.
Además de las plantas de alimentación o de utilización habitual en la vida diaria, las sociedades de América identificaron y desarrollaron el cultivo, recolección y/o el consumo de numerosos vegetales  psicoactivos. Algunos de los más conocidos son el tabaco, utilizado en todo el continente, la ayahuasca, la coca y la aguacolla en América del Sur, y el ololiuhqui, el teonanacatl y el peyote en Mesoamérica y América del Norte.
Del libro "Pueblos, Drogas y Serpientes",  D.Antón, Piriguazú Ediciones

domingo, 4 de febrero de 2018

El ololiuhqui

El ololiuhqui fue la planta psicoactiva más importante de las tierras altas y valles mexicanos y seguramente influyó fuertemente en el desarrollo de las mitología de las sociedades otomíes, náhuatl. zapotecas, mixtecas y de otros grupos étnicos del centro y sureste mexicano.
Su primera mención data de 1651, de los escritos de Francisco Hernández, el médico personal del Rey de España que pasó varios años en México estudiando las plantas medicinales que utilizaban los indígenas. En su Historia general de las cosas en la Nueva España, Sahagún describe: "Hay una planta que llaman coatl xoxouhqui [serpiente verde]. Da un grano que lleva el nombre de ololiuqui [cosa redonda]. Embriaga y vuelve loco… es medicinal."
El ololiuhqui  o coatl-xoxouhqui (Turbina corymbosa) también llamado “semillas de la Virgen” es una enredadera con flores acampanadas, que crece en los valles de México Central y sudoriental.
Desde tiempos muy antiguos los pueblos nativos molían y humedecían sus semillas para obtener un preparado con propiedades visionarias. 
El nombre ololiuhqui, que en nahuatl quiere decir “cosa redonda”, se deriva seguramente de la forma de la raíz. La denominación coatl-xoxouhqui, “serpiente verde”, está probablemente relacionada tanto con las visiones serpentinas que provoca,  como  con la configuración de los órganos aéreos de la planta.
Los principios activos más importantes del ololiuqui son una amida y una hidroxietilamida del ácido lisérgico, emparentadas con los alcaloides del cornezuelo o ergot.

El Arbol de la Vida  y Teotihuacán
El consumo del ololiuhqui parece haber sido un elemento esencial en la evolución de los sistemas religiosos y espirituales del México aborigen. Si bien las referencias son relativamente escasas, y las evidencias indirectas, se considera que el rol de esta planta en las sociedades nativas mesoamericanas fue fundamental.
Sabemos que la cultura teotihuacana, que floreció en los primeros siglos de la era común, le atribuía una gran importancia.
Las pinturas de Teotihuacán revelan versiones gráficas simbólicas de la enredadera. En una de ellas se aprecia una deidad central ubicada en la raíz de la planta de donde se elevan los tallos serpenteantes, que culminan en las flores ren forma de campana características del ololiuhqui. De éstas se derraman gran cantidad de semillas que caen en forma de “lluvia” para ser utilizadas por dos sacerdotes que se ubican en ambos flancos de la imagen.
No sabemos quiénes eran los pueblos que habitaban el valle de México en los tiempos del apogeo de la cultura teotihuacana.
El principal testimonio arqueológico constituido por las pirámides y restos de otros edificios de Teotihuacán ha sido insuficiente, hasta ahora, para  reconstruir cabalmente el funcionamiento espiritual de estas antiguas sociedades. Ni siquiera se sabe su nombre original o la composición étnica de su población (López Luján, 20001 )

La censura de la iglesia y el consumo actual.
La censura de la iglesia amparada por la invasión española gradualmente disminuyó su uso y consumo pero no lo eliminó completamente.
En la actualidad el consumo de ololiuhquese concentra en las montañas y valles de Oaxaca, Puebla y el Estado de México. Se sabe que en Oaxaca a las semillas negras de Ipomea violacea se les llama machos y son las que toman los hombres; las mujeres ingieren las semillas de color café de Turbina corymbosa, llamadas hembras. Según los chamanes, las negras son más potentes que las cafés. Tomando como referencia las primeras, ellos calculan la dosis en siete o múltiplos de siete. De esta manera tenemos que las dosis bajas son de 7 semillas, las medias de 14 o 13 (por ser éste el número del espíritu protector) y las altas de 21. Aunque no hay datos concretos al respecto, parece ser que cantidades mayores pueden resultar letales. En el caso de las semillas hembra, las dosis se duplican.


La ayahuasca

La ayahuasca o yagé, de origen amazónico,  es una de las plantas con propiedades psicoactivas más importantes del continentea americano, y tal vez del mundo. Se basa en una infusión de las hojas de una enredadera (el jagube cuyo nombre cientifico es Banisteriopsis caapi) que se mezcla con otros vegetales, generalmente las hojas de un arbusto, pariente del café, Psychotria viridis.
A dicha bebida se la conoce como ayahuasca, palabra quechua que quiere decir “vid del alma” . También se la llama yajé, caapi, mihi, dápa, kahi y pindé.
Ha sido utilizada por los pueblos nativos de la Amazonia y Mato Grosso desde tiempos inmemoriales. Su ingestión es una parte esencial de sus sistemas espirituales y religiosos,  así como la base de su medicina.
A pesar de su fuerte efecto, al ingerírsela en un marco ceremonial apropiado, la ayahuasca es completamente inocua. Al principio puede ocasionar náuseas y reacciones vomitivas, pero a continuación se desarrolla una sensación de bienestar.
El consumo de ayahuasca genera visiones de ricos colores, mensajes acerca de los orígenes del universo y de uno mismo, manifestaciones simbólicas de variado tipo y, durante las horas siguientes, una considerable agudización de los sentidos, aumento de la acuidad visual, auditiva y olfativa, apagamiento del ego, calma de la ansiedad, y otros síntomas similares.
El ingrediente principal, el Banisteria caapi, contiene varios alcaloides cuya combinación la hace poderosamente psicoactiva. Los principales son la harmalina, la harmina, D-tetrahydroharmina, N-Dimetilamina, y la dimetiltriptamina. La harmalina actúa sobre la serotonina del cerebro  produciendo la mayor parte de los efectos antes señalados. Por otra parte, la dimetiltriptamina o DMT es una de las sustancias más psicoactivas que se conocen, acentuando las propiedades de la infusión.

Los fundamentos de la ayahuasca
La utilización de la ayahuasca se basa en ciertos principios filosóficos bien descriptos por  Narby a partir de sus primeras reuniones con los chamanes ashaninca. A través del preparado los chamanes “conversaban, en medio de sus visiones, con las esencias animadas o espíritus de las plantas, que son las mismas para todos los seres vivos….la naturaleza es inteligente y maneja un lenguaje visual, no solamente a través de alucinaciones y sueños, sino también de signos concretos cotidianos.” … “Mira la forma- me decían ellos- es el signo que la naturaleza nos da.”4   
El propio Narby cuentas sus experiencias luego de ingerir la infusión.
“Tomé el líquido amargo y casi de inmediato las náuseas me invadieron. Ruperto empezó entonces a cantar melodías de una belleza estupenda. Las imágenes empezaron a inundar mi cabeza. Me encontré rodeado de serpientes enormes, con colores vivos y fluorescentes. Estaba aterrorizado. Las serpientes, que me parecían más verdaderas que en la naturaleza, me explicaron sin palabras que sólo era un ser humano. Me di cuenta de que lo que decían era completamente cierto… Vi también desfilar, por ejemplo, las nervaduras de una mano humana alternando con las nervaduras de una hoja. Las visiones desfilaban sin cesar, no podía recordarlas todas…. Al día siguiente, tuve por primera vez en mi vida, el sentimiento de pertenecer totalmente a la naturaleza.” 
Las sociedades criollas sudamericanas también han incorporado Banisteriopsis caapi por medio de comunidades o iglesias ceremoniales basadas en su consumo. En Brasil existen dos organizaciones principales dedicadas a la ingestión respetuosa de la infusión de ayahuasca: la União do Vegetal y el Santo Daime.
La União do Vegetal, originada entre los caboclos seringueiros del Acre, y ahora de amplia difusión, está presente en casi todas las ciudades de Brasil, e incluso fuera del país. Son una cincuentena de núcleos compuestos por varias decenas de personas, nunca en exceso de cien, constituyendo una feligresía total de más de 5000 miembros. União do Vegetal combina elementos de la cosmovisión indígena con visiones ecologistas del planeta, el universo y el rol de los seres humanos.
De "Pueblos, Drogas y Serpientes", D.Antón, Piriguazú Ediciones

lunes, 10 de julio de 2017


El origen de la cultura


Danilo Anton


Una vez que los seres humanos se hicieron omnívoros, también se convirtieron gradualmente en consumidores de plantas psicoactivas. Simultáneamente, un proceso lento de evolución cambió su forma física, su capacidad de manipular herramientas, de crear y comprender símbolos.
Esto permitió a los seres humanos generar una cualidad distintiva: el desarrollo de la cultura.
Las culturas son de hecho una parte esencial de las sociedades humanas.
Ellas aparecen, evolucionan, divergen.
Cuando se generaron los primeros cultivos, se inició un proceso imparable de cambio.
Se crearon rituales, ceremonias y enfoques espirituales de la existencia. Se pronunciaron, diseñaron o escribieron sistemas de comunicación altamente complejos. Y finalmente, se imaginaron y construyeron conceptos y dispositivos científicos y tecnológicos. Debido a su origen y evolución en contacto constante con las plantas psicoactivas, los primates humanos adquirieron una fascinación natural con estados alterados de consciencia.
Los mensajes profundos activados por las plantas psicoactivas permitieron el crecimiento espiritual.
Por esta razón, la comprensión de las culturas humanas requiere tener en cuenta el papel de las plantas psicoactivas para desarrollarlas.
Sin plantas psicoactivas, la evolución cultural perdería sentido.
Tal vez esto puede explicar la atracción única, a veces la obsesión, que nosotros, humanos, sentimos por estas poderosas plantas.
No hay que olvidar que las Plantas proporcionan los códigos que permiten descifrar las características esenciales de la especie humana. Son claves para entendernos más allá de las apariencias superficiales.
De "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

martes, 9 de febrero de 2016

La planta de tabaco: reivindicando sus raíces históricas nativas y americanas
D.Antón
El tabaco (Nicotiana tabacum y otras especies relacionadas) es una planta originaria de América (probablemente en la zona andina tropical) que, a partir de la colonización de ese continente, se ha convertido en uno de los cultivos más extendidos a nivel planetario.
En la mayor parte de las culturas americanas nativas era considerado medicina. Se lo empleaba como sustancia curativa, ceremonial y con fines visionarios. Se aspiraba por la nariz, se masticaba, se comía, se bebía como infusió, se untaba sobre el cuerpo, se utilizaba como gotas en los ojos y aplicando enemas. Se usaba ceremonialmente soplándolo sobre el rostro de guerreros antes de las batallas, se esparcía en campos antes de sembrar, se ofrecía a los dioses, se derramaba sobre las mujeres antes de una relación sexual, y tanto hombres como mujeres lo utilizaba como narcótico. Los charrúas y los minuanes de Uruguay fumaban tabaco antes de tomar decisiones trascendentales. Entre los m’bya guaraní, durante las ceremonias y reuniones importantes, las mujeres arrojan humo del tabaco a sus maridos e hijos para darles fuerza. Los pueblos nativos de América del Norte lo utilizan para rubricar sus acuerdos fumándolo en pipas y para comunicarse con sus ancestros.
Las propiedades de las diversas variedades de tabacos silvestres y tradicionales son múltiples y parcialmente conocidas. Se sabe que el tabaco es fumado por el chamán para obtener respuestas que le permiten curar a los enfermos o decidir los mejores destinos para las comunidades.
Los pueblos amazónicos, además de fumarlo y utilizar las hojas con fines curativos, ingieren las hojas enteras o molidas, con el fin de obtener experiencias visionarias. En ese sentido, su rol es muy parecido al de la ayahuasca, aunque con un efecto psicoactivo menos intenso. Hay en general acuerdo entre los chamanes nativos que el tabaco es la “hermana menor” de la ayahuasca.
La utilización medicinal del tabaco no se difundió de la misma forma que su consumo lúdico. En América el uso ritual fue gradualmente abandonado por las sociedades criollas.
En cambio, el fumado de tabaco, sobre todo el de ciertas variedades seleccionadas por sus bajos tenores nicotínicos, fue adoptado por los europeos, quienes rápidamente se transformaron en fervientes adictos. La costumbre se extendió en Europa, y luego, al resto del mundo.
Reproducido de “Pueblos, Drogas y Serpientes”, Danilo Antón, Piriguazú Ediciones. Más información en daniloanton.blogspot.com y daniloanton-en.blogspot.com 
 

lunes, 8 de febrero de 2016

Drogas, alucinógenos, narcóticos, estupefacientes: una terminología inadecuada e imprecisa

D.Antón
Uno de los principales problemas del tema de las drogas es la inadecuada y arbitraria utilización de la terminología, demostrativa de la ignorancia generalizada que existe en la materia.
En la cultura contemporánea hay costumbre de hablar de “alucinógenos” refiriéndose a todas las plantas psicoactivas. En realidad, la mayoría de los compuestos catalogados como drogas o declarados ilegales no son alucinógenos.
También se usa frecuentemente la expresión “narcóticos”. Contradictoriamentre, la palabra se aplica a muchas sustancias cuyo efecto es precisamente el contrario, como es el caso de la cocaína, que como se sabe es un estimulante del sistema nervioso central y de narcótico no tiene nada. Las palabras derivadas, como “narco” o “narcotraficantes” referidas a los traficantes o a la comercialización de cocaína, son igualmente inadecuadas.
Otro término utilizado comúnmente, de significado bastante impreciso, es “estupefacientes” (sustancias que producen estupor). El vocablo “estupor” tiene dos sentidos principales: a) asombro y b) adormecimiento, insensibilidad. Desde ese punto de vista puede decirse que hay numerosos fármacos que producen “estupor” en cualquiera de los dos sentidos, la mayoría de los cuales pueden ser utilizados legalmente.
La expresión “droga” es también muy general e inadecuada para designar los compuestos ilegales. En farmacología botánica se llama droga simplemente a la parte de la planta que se usa. En sentido genérico se utiliza droga como sinónimo de “fármaco”, una sustancia con efectos biológicos sobre el cuerpo cuyas características e intensidad varían con las dosis. En el primer caso podría ser también llamada “medicina” y en el segundo caso “veneno”. En los hechos, ninguna sustancia es medicina o veneno, tan sólo las dosis lo son.
En cuanto a la calidad de “adictivas” atribuida a ciertas sustancias prohibidas, es totalmente inapropiado. Muchas de las “drogas” ilícitas no son adictivas, mientras que existe un gran número de productos legales que producen fuertes adicciones.
En definitiva, el vocabulario del prohibicionismo es sistemáticamente impreciso y contradictorio. Las únicas razones que determinan la designación de una sustancia como droga ilícita son de tipo histórico-cultural y se refieren a calificaciones irracionales promovidas por sectores dogmáticos más allá de toda lógica científica.
En los hechos, para poder referirse al tema en forma objetiva, se requiere tener en cuenta la relatividad de los usos y efectos de las diversas sustancias psicoactivas. Solamente de esa manera se logrará la precisión conceptual necesaria para enfocar el tema en forma dialogada y razonable.
D.Antón

viernes, 1 de enero de 2016

La ola prohibicionista del  siglo XX
 D,Antón
 La “caza de brujas”, referida a los consumidores de sustancias psicoactivas, se reinició en los Estados Unidos durante el período habitualmente llamado de “la Ley Seca”. Durante esa época, que aproximadamente se extendió desde el 1915 a 1932, se intentó restringir el consumo de bebidas alcohólicas. Al limitarse o prohibirse la producción y comercialización de estas bebidas, se desencadenó una ola represiva que culminó en la aparición de grupos organizados que se dedicaron a satisfacer las demandas en alcohol de la población por cualquier medio. Estas bandas mantuvieron al propio estado en jaque por varios años, hasta que la prohibición fue derogada.
Al mismo tiempo, las sociedades centrales concentraban sus energías en perseguir a los opositores ideológicos internos. La fiebre anticomunista que invadió la Alemania nazi, la Italia fascista y la España del franquismo, y que luego se extendiera a los Estados Unidos con el fenómeno macarthista, concentraron la atención de las fuerzas policiales de los estados por varias décadas.
Una vez que se comprobó que el supuesto enemigo subversivo había disminuido su influencia, particularmente después de la caida del llamado “Bloque del Este”, las elites de los países centrales, y en particular de los Estados Unidos, se dedicaron a buscar un nuevo objetivo para ocupar sus fuerzas represivas “ociosas”.
Nuevamente, como en los tiempos del Tribunal del Santo Oficio, lo hallaron en la producción, tráfico y consumo de ciertas sustancias psicoactivas.
Así fueron prohibidos y estigmatizados la amapola, el opio y sus derivados, el cáñamo (marihuana) y el hachís, la coca y la cocaína, el LSD, el éxtasis y muchas otras sustancias tanto naturales como sintéticas que tienen la propiedad de modificar el estado de la conciencia.
Los nuevos cazadores de brujas están parapetados atrás de oficinas estatales y policiales, poseen jets y helicópteros de gran potencia, tienen presupuestos casi ilimitados y una impunidad prácticamente asegurada.
Mientras tanto, mucha gente común, personas que sólo buscan satisfacer las demandas sanas de su mente y de su cuerpo, se han visto obligadas a prescindir de las sustancias antiguas y sagradas, o a obtenerlas de modo “ilegal” arriesgando la persecución y el arresto.
La antigua lógica de la Inquisición todavía continúa, pero ahora con una propaganda más sutil y muchos más medios materiales.
De "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones



viernes, 18 de diciembre de 2015

Las principales  plantas psicoactivas

Danilo Anton
 Las principales factores psicoactivos incluyen un gran número de sustancias, generalmente de origen vegetal. A continuación presentamos una lista sintética de las principales plantas que han sido utilizadas históricamente con fines psicoactivos y de los compuestos que se extraen de ellas.
1. La amapola (Papaver somniferum) es una planta con flor de porte herbáceo de cuya semilla se obtiene el opio. Contiene varios principios activos con propiedades psicoactivas: la morfina (de donde también se extrae la heroína), la codeina y otras.
2. El cáñamo (Cannabis sativa), también llamada impropiamente marihuana, es una planta arbustiva, originaria del sur de Asia, que posee alcaloides con propiedades psicoactivas bien definidas. De ella se extrae el hachís y se utilizanlas hojas para fumar.
3. El peyote (Lophophora williamsii) es un cactus cuyo principio activo más importante es la mescalina. El peyote crece en las zonas áridas de América del Norte subtropical.
4. El teonanacatl (Psilocybe mexicana y Stropharia cubensis) está constituido por varias especies de hongos psicoactivos que crecen en las montañas de Mesoamérica (Oaxaca, Chiapas, Guatemala). Contienen psilocibina y psilocina
5. El matamoscas (Amanita muscaria) es un hongo psicoactivo que crece en los bosques nórdicos y templados de montaña en Eurasia. Contiene muscarina y muscimol.
6. La ayahuasca es una infusión preparada a partir de una enredadera que crece en la región amazónica. Esta enredadera, llamada Banisteriopsis caapi, contiene harmina13  (C13H12N2O), un alcaloide con fuertes propiedades sicoativas.
7. El cornezuelo o ergot (Claviceps purpurea) es un hongo que parasita el centeno, el trigo y otras gramíneas. Es fuertemente psicoactivo y presenta una importante tóxicidad que puede ser eliminada en su preparación. Es de origen eurasiático o norafricano. Contiene varios alcaloides psicoactivos del ácido lisérgico, estrechamente emparentados al LSD-25 (ácido d-lisérgico dietilamida) el conocido compuesto sintético psicodélico.
8. El ololiuhqui (Turbina corymbosa), también llamado “semillas de la virgen” es una enredadera que se encuentra en México cuyas semillas tienen propiedades visionarias. Al igual que el cornezuelo contiene alcaloides del ácido lisérgico, con carácter fuertemente psicoactivo.
9. La aguacolla, también llamada San Pedro o gigantón (Trichocereus pachanoi) es un cactus de gran dimensión (5 a 8 metros de altura) que crece en los Andes centrales y noroccidentales de América del Sur (Ecuador, Perú). Del mismo modo que el peyote contiene mescalina.
10. La coca es una planta arbustiva propia del piedemonte andino en América del Sur cuyas hojas contienen numerosos alcaloides, entre ellos la cocaína.
11. El tabaco es un arbusto nativo de origen americano cultivado en la mayor parte de las sociedades nativas. Posee varios alcaloides, entre los cuales se destaca la nicotina.
12. El beleño (Hyoscyamus niger) es una hierba de la familia de las solanáceas característica de Europa y de la región Mediterránea. Contiene alcaloides del tropano, en particular la hiosciamina y la escopolamina. Esta última tiene propiedades visionarias.
13. La belladonna (Atropa belladonna) es una planta herbácea de la familia de las solanáceas, típica del continente europeo, que contiene varios alcaloides del tropano incluyendo la hiosciamina y la escopolamina.
14. La mandrágora (Mandragora officinarum) es una planta solanácea de porte herbáceo de origen europeo que posee una raiz gruesa e irregular de aspecto antropomórfico. Contiene varios alcaloides del tropano incluyendo la hiosciamina, la escopolamina, la atropina y la mandragorina.
15. La iboga (Tabernanthe iboga)es un arbusto de Africa Central cuyas raíces son utilizadas por sus propiedades visionarias. Es una especie de la familia de las apocináceas , constituida por arbustos y àrboles caracterizada por sus hojas sencillas, flores coloridas y un jugo lechoso. Contiene ibogaína y 11 indol-alcaloides más.
16. La ruda siria (Peganum harmala) es un arbusto pequeño originario de las áreas desérticas del Oriente Mediterráneo. Contiene alcaloides beta-carbolínicos como la harmina, la harmalina y la tetrahidro-harmina que tienen propiedades visionarias.
17. El toloache (Datura inoxia) es una hierba perenne que puede llegar a más de 1 m de altura que crece en México. Se utilizan la raíz, las semillas y en menor grado las hojas. Contiene escopolamina e hiosciamina.
Del Capítulo 1 del libro "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.
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jueves, 17 de diciembre de 2015

El peyote, cactus sagrado de las Primeras Naciones mexicanas

Cactus alucinógeno de vital presencia ritual y medicinal en la cultura de diversos pueblos que habitan las regiones áridas y semiáridas del norte de México. Es una pequeña biznaga hemisférica de color verde cenizo, sin espinas, con una raíz larga y similar a un nabo, cuya denominación taxonómica es Lophophora williamsii. Aunque existen referencias al peyote en diversas lenguas, principalmente de los grupos norteños, la mayoría de la información etnográfica está concentrada en tarahumaras y huicholes.
Para los tarahumaras, el hikuli representa un importante recurso medicinal utilizado por los terapeutas para la curación de múltiples enfermedades. Es aplicado externamente como ungüento; molido en un metate o masticado y humedecido en la boca para sanar magulladuras, quemaduras, heridas, mordedura de víboras, reumatismo y otras dolencias, así como para mitigar el cansancio producido por las largas caminatas. Su ingestión se lleva a cabo en ceremonias dirigidas por el peyotero, quien auspicia salud y prosperidad, siempre acompañadas de danzas y cantos en su honor. Se reconocen varias clases, pero se tiene una estima especial por una variedad verde de gran tamaño, que recibe el nombre de peyote cristiano (híkuli deweame) estimado como el de mayor eficacia; por otro lado, también se habla de hikuli walúla saeliami, expresión que significa “hikuli de mayor autoridad”, considerado por otros como el más potente (6).
El grupo huichol es el que ha originado el culto más elaborado alrededor de este cactus, seguramente por haber podido salvaguardar su sistema religioso y cultural de mayores influencias cristianas (5). Es así que el peyote forma una trilogía indisoluble con el maíz y el venado, por lo que es necesario obtenerlo cada año durante la temporada seca, en una peregrinación hacia “el país sagrado de Wirikúta”, cerca de Real de Catorce, San Luis Potosí, para propiciar la abundancia de lluvias y venados, así como buenas cosechas (7). Los huicholes tienen la firme convicción de que la planta les permite entablar la comunicación con sus dioses, adivinar el porvenir y hablar el idioma de los animales (8). La ingieren de dos maneras principales: el cacto fresco, entero o cortado, equivalente a la carne del venado; o bien seco y macerado, o molido en metate y mezclado con agua; esta dualidad simboliza la simbiosis o interdependencia de las estaciones húmeda y seca, caza y agricultura, hembra y macho (el cacto y el venado son masculinos, el agua es femenina) (5). Lo emplean para combatir una gran variedad de males físicos, para aliviar la fatiga y, a menudo, sólo para obtener sensaciones psíquicas agradables (5). Su uso también es imprescindible en los rituales iniciáticos, donde el candidato a mara’akáme debe ingerirlo para poder entrar en contacto con las divinidades que se convertirán en sus apuntadores en los variados y usuales ceremoniales (9).
A lo largo del país, se usa contra dolores reumáticos, musculares y de aire, frotando las partes afectadas con la tintura de la planta o con un macerado alcohólico; se aplica molido y en forma de emplasto para tratar el dolor de muelas; se macera en agua o vinagre, y se frota sobre el cuerpo para controlar la fiebre.
De acuerdo con varios autores, el uso de este cacto como psicotrópico y recurso medicinal es uno de los más antiguos conocido por las culturas prehispánicas, según consta en las diversas fuentes de los cronistas de los tiempos de la Conquista y en los descubrimientos arqueológicos que sugieren su uso ceremonial desde hace más de tres mil años. Los primeros testimonios europeos son los de Bernardino de Sahagún, quien relató su empleo entre los chichimecas de las mesetas desérticas del norte.
Hay otra yerba como tunas de tierra, se llama peyotl, es blanca, se encuentra en el norte del país, los que la comen o beben, ven visiones espantosas o irrisibles: dura esta borrachera dos o tres días y después se quita; es común manjar de los chichimecas, pues los mantiene y les da ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed, ni hambre y dicen que los guarda de todo peligro (10:132).
La etimología de la palabra peyote tiene diversos significados, todos ellos alusivos a su aspecto físico o a sus efectos. En su Vocabulario, Molina traduce peyutl por “capullo de seda o de gusano”, debido a su aspecto lanuginoso; también hace referencia al verbo pepeyoca, “relumbrar el agua o los campos con la claridad y reverberación del Sol o la Luna”. Hernández señala la acepción de “medicina resplandeciente”. Otra palabra de igual raíz es el verbo peyonia inic, que según Urbina quiere decir estimular, aguijonear. Respecto a lo anterior, Aguirre Beltrán menciona: “Resplandecer, relumbrar, estimular, son verbos que fácilmente se aplican cuando se define la acción fisiológica del peyote, en lo particular, si se trata de alucinaciones visuales coloridas” (11:147).
En efecto, su acción es alucinógena, puesto que induce modificaciones notables en la esfera sensorial, fundamentalmente visuales, aunque también auditivas, táctiles, olfativas y gustativas. Sobre esto Schultes comenta que:
Los efectos del peyote sobre la mente y el cuerpo son de tal manera sobrenaturales y fantásticos, que es fácil entender la creencia de los nativos de que el cacto es el asiento de las fuerzas de espíritu o de una divinidad. El más espectacular de los múltiples efectos del peyote es el juego caleidoscópico de visiones coloridas de indescriptible belleza… Antes de que aparezcan las visiones, unas tres horas después de haber comido el peyote, se perciben destellos y centellas de colores, cuya intensidad y pureza desafían cualquier descripción. Frecuentemente las visiones llevan una secuencia que va de figuras geométricas a objetos extraños y grotescos cuyas características varían de un individuo a otro (12:118-119).
Son dos los periodos observables durante su ingesta: uno inicial, caracterizado por un estado de sobrexitación y euforia en que se presenta enrojecimiento de la piel, dilatación pupilar, excitabilidad refleja cutánea con anestesia parcial de la piel, modificaciones en la frecuencia respiratoria y cardiaca y en presión arterial, aumento en la salivación, diuresis e insomnio. En el segundo periodo (la etapa de intoxicación propiamente dicha) queda afectada la coordinación de los movimientos finos y la locomoción; hay sensación de hinchazón de la cara, lengua, labios, etcétera; la percepción del espacio se modifica, “se oyen los colores, se palpan los ruidos y los mismos colores” y, en general, se presentan las alucinaciones que son matizadas y brillantes, predominando los tonos amarillos y rojos (2) (13).
Es pertinente aclarar que la intoxicación con este cactus o con otros psicotrópicos, produce un conjunto de alteraciones del sistema nervioso difícil de analizar, pues sus efectos, en especial la naturaleza de las visiones, tienen una relación directa con el contexto cultural de quien lo experimenta, y “resulta simplista tratar de extrapolar los efectos buscados al terreno de la clínica en culturas ajenas a dicha cosmovisión” (1: 285).
Se han aislado más de treinta principios que interactúan en forma sinérgica y son responsables de su actividad psicoactiva. Destacan los alcaloides del tipo de las feniletilaminas e isoquinoleínas, pero es la mezcalina la que produce las visiones coloridas, la cual debe su nombre a los “botones de mezcal”, denominación que se da en el sur de los Estados Unidos a la parte aérea del cacto seco, de donde se extrajo por primera vez dicho alcaloide (12).
Índice de Autores
(1) Aguilar Contreras, A. et al., 1982.
(2) Lozoya Legorreta, X. et al., 1982.
(3) Pérez de Barradas, J., 1957.
(4) Díaz, J. L, 1984.
(5) Furst, P., 1980.
(6) Bennett, W. C. et al., 1978.
(7) González Torres, Y., 1991.
(8) Dobkin de Ríos, M., 1975.
(9) Gutiérrez Gutiérrez, J. A., 1987.
(10) Schultes, E. R. et al., 1982.
(11) Aguirre Beltrán, G., 1963.
(12) Schultes, E. R., 1982.
(13) La Barre, W., 1980.
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Las plantas psicoactivas y sus efectos

Danilo Antón
 Los contenidos necesarios para que estas sustancias tengan efectos apreciables son variables. Se necesitan unos 500 mg de mescalina o 0.1 mg de LSD para desencadenar procesos de psicoactividad en un individuo adulto. La psilocibina actúa a los 20-30 minutos de ingerida y su efecto dura unas 5 a 6 horas. La mescalina comienza a tener resultado a las dos o tres horas, pero su influencia dura más de 12.
Con el tiempo, y luego de su consumo repetido, los individuos desarrollan una cierta tolerancia fisiológica para la mayoría de las sustancias psicoactivas.
En un marco ambiental y social apropiado, la persona que se somete a la experiencia psicoactiva puede sentirse inundada con experiencias visuales y auditivas, la luz y los sonidos se perciben intensificados, los colores se ven vivos y brillantes, las imágenes son numerosas y persistentes, los detalles agudos y la percepción del espacio se acentúa. Al mismo tiempo, se produce un cambio en los sentimientos y en la conciencia, se funden el objeto y el sujeto, se tiene la sensación de flotar, la persona puede sentirse vacía o en comunión con el universo.
Todas estas sensaciones varían de acuerdo al tipo de sustancia, dosis, personalidad del individuo receptor y contexto en que ocurre la experiencia.
Cuando la administración o ingestión del compuesto se hace en condiciones inapropiadas, o en dosis excesivas, los efectos pueden ser negativos, y en casos extremos, letales.
De todas maneras, estas características no son únicas de las plantas psicoactivas. Todas las sustancias naturales pueden causar daños en la salud e incluso la muerte cuando se las consume inadecuadamente.

Comunicación entre ciertas plantas especiales y los seres humanos

Algunas plantas con propiedades psicoactivas, tal vez todas, son capaces de comunicarse de alguna forma con los seres humanos que se ponen en contacto con ellas, ya sea ingiriéndolas, masticándolas o fumándolas. Las experiencias obtenidas parecen ser el resultado de algún tipo de intercambio. Es difícil saber si se trata de un mensaje real que proviene de la planta, ya sea químico o electromagnético, si es simplemente una reacción del individuo que experimenta la visión, o si se producen ambas cosas a la vez.
Para el paradigma científico oficial, las alucinaciones no son más que eso, alucinaciones. Para los chamanes del pasado y del presente son mensajes que provienen de las plantas. De acuerdo a ellos, las plantas son las "Maestras"; en ellas están contenidos el conocimiento, la sabiduría, las esencias del pasado y las verdades del futuro.
Del libro "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones
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