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sábado, 10 de noviembre de 2018


La vasta región amazónica de Brasil en peligro.

En el planeta hay aproximadamente 12 millones de kilómetros cuadrados de bosques tropicales. La tercera parte, o sea 4 millones de km2, están en territorio de Brasil.
Con motivo de la tala y las quemas, sobre todo para generar áreas de pastoreo para la explotación ganadera, para establecer zonas de cultivo, o para una colonización indiscriminada,  esta superficie ha venido disminuyendo a un ritmo de unos 15,000 a 20,000 km2 por año. Desde 1990 a 2006 la deforestación se mantuvo alrededor de 16,000 km2 con un máximo de 29,000 km2 en el año 1995.
En 2005, el área perdida fue de 18,8 mil km², lo que representó una caída de más del 30% en relación al año anterior. En 2006 fue registrada una caída aún más relevante, con 13,1 mil km². Entre 2005 y 2010 la tendencia continuó siendo de caída, reduciendo el 63% de sus pérdidas en todo el país. En 2012 el Inpe (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales) a través de las imágenes satelitales anunció que la deforestación había disminuido considerablemente, en un año fueron deforestados 4.571 km². Esta tendencia se mantuvo por tres años más hasta fines del año 2015.
Esta disminución coincidió con el período en que en la presidencia del país estaban Luiz Inacio Lula da Silva primero (2003 a 2011) y Dilma Vana Rousseff después (2011 a 2016).
Hay que notar que desde el 2005 hasta el 2015, el Gobierno brasileño avanzó mucho en reducir y mantener a raya la deforestación amazónica. Estas reducciones fueron reconocidas por el movimiento ambientalista internacional. 
A partir del 2016 (cuando se inicia la presidencia de Michel Temer) la tendencia comenzó a revertirse.
Entre agosto de 2017 y mayo del 2018 la deforestación para toda la cuenca amazónica aumentó un 22 %, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Tal vez lo que sea más importante es que la degradación forestal creció un 218 %. Luego de la degradación suele seguir la deforestación.
Se considera que con la asunción de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil, apoyado por la oligarquía ganadera y agrícola, esta tendencia  va a aumentar considerablemente.
No hay que extrañarse que pueda llegarse a procesos de deforestación mucho mayores, del orden de 40,000 o 50,000 km2 por año. Si así fuera más de 500,000 km2 de bosques tropicales amazónicos podrían ser perdidos definitivamente con profundos efectos en la climatología regional y mundial.
Igualmente grave serán las consecuencias en las naciones indígenas que actualmente habitan los territorios que podrán ser deforestados, Probablemente, se trata de más de 30 naciones nativas con una población total del orden de 100,000 personas, cuyas vidas y culturas se verán crecientemente amenazadas. 
(continuará)


viernes, 6 de mayo de 2016

El gigantesco incendio de Fort McMurray

No ha salido mayormente en los diarios de la región una noticia importante que ha sido titular en las principales agencias de prensa. Se trata de un gigantesco incendio en la ciudad de Fort McMurray al norte de la provincia de Alberta, Canadá. El incendio abarca 100,000 hectáreas hasta ahora y continúa creciendo y 90,000 debieron ser evacuadas. La ciudad de 100,000 habitantes ha sido casi totalmente quemada. Un detalle no menor es que a 5 kilómetros de Fort McMurray están las explotaciones de arenas bituminosas a cielo abierto (tar sands) de Atabasca. Si bien el incendio no ocurrió en las mega-canteras no es imposible que la presencia en el subsuelo de hidrocarburos viscosos en subsuperficie haya colaborado en el fuego, aunque esto no se ha mencionado en las noticias. En Fort McMurray se destruyeron miles de hectáreas de bosques. se modificó la hidrografía, se vertieron enormes cantidades de contaminantes al río Atabasca y se desplazaron comunidades indígenas locales con el objetivo de extraer el bitumen y producir petróleo que luego es exportado a los Estados Unidos. Se dice que este incendio es el más grande que haya registro, no solo en Canadá sino en América del Norte y tal vez en todo el planeta.


Datos geológicos

Las arenas bituminosas están contenidas en una formación geológica de edad Cretácica Inferior, la formación Fort McMurray que yace encima de las capas más antiguas: Formaciones Waterways, Banff y Wabamun y por debajo de la formación Clearwater compuesta de areniscas y esquistos, que es geneeralmente impermeable y localmente también contiene hidrocarburos.
La formación Clearwater aflora en el área al sur de Fort McMurray mientras que al norte aflora la formación Fort McMurray (allí se explotan los yacimientos). El río Atabasca cruza la zona de sur a norte y en su valle también aflora la formación Fort McMurray. 
Una duda que se presenta es si la presencia de suelos ricos en hidrocarburos (localmente) puede haber ayudado a alimentar el incendio. Seguramente en los próximos meses nos iremos enterando la influencia que las explotaciones pueden haber tenido en la intensificación del fuego.