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jueves, 23 de julio de 2020

Genocidio contemporáneo: el asesinato sistemático de un pueblo extremadamente adaptado al clima frío del sur de las Américas




Antes de que los blancos comenzaran a colonizar Tierra del Fuego en el siglo XIX, la población indígena en la isla de 44.000 km2 habitaban varios miles de indígenas y decenas de miles de guanacos, un pequeño animal parecido a un ciervo.La mitad norte de la isla estaba cubierta de pastos, ideal para los rebaños de guanaco. Los densos bosques dieron paso a las montañas en el suroeste. En la costa sur, las montañas dieron paso a los bosques y, en una franja estrecha a lo largo de la costa, a pastizales más naturales.
Uno de los primeros colonos describió el clima de la isla como 65 días desagradables por año junto con 300 días de lluvia y tormentas.
Yaganes
Los Yahgan vivían a lo largo de la costa sur de Tierra del Fuego y en las islas más pequeñas al sur y oeste. Debido a su ubicación directamente en el océano, probablemente fueron las primeras personas contactadas por los marineros europeos, en algún momento del siglo XVI. A lo largo de los siglos, el contacto se intensificó hasta finales del siglo XIX cuando, según un viajero, rara vez pasaba un día en que un barco no estaba a la vista de Tierra del Fuego. Durante el primer viaje del Capitán Cook (1768-1771) los habitantes de la isla ya tenían una serie de bienes europeos: velas y telas de lana, cuentas, clavos y vidrio que se usaban para puntas de flecha, presumiblemente obtenidas de los numerosos naufragios en el área .
A partir de 1850, el contacto se intensificó. Los capitanes de barcos intercambiaban alcohol y baratijas por pieles, y los selladores y balleneros cazaban a lo largo de la costa. Al mismo tiempo, la Sociedad Sudamericana de Misiones (SAMS) comenzó sus intentos de trabajar con los Yahgan, y finalmente estableció una misión permanente en Ushuaia en 1869.
Población indígena Yahgan y Ona (por año, numerosas fuentes)

        Yaghan Ona
1850 3000 3500
1868 2500 3600
1872 2000
1884 1000
1890 300 2000
1900 800
1908 600
1912 175 300
1916 100 800
Entre 1863 y 1870, un autor estimó que la mitad de la población de Yahgan murió a causa de enfermedades epidémicas introducidas por marineros y selladores e indirectamente a través de Alakalouf que viven al noroeste y comerciaron con europeos. A partir de la década de 1870, el número de muertes superó el número de nacimientos. Además de las enfermedades epidémicas, los Yahgan sufrían de sífilis, suicidio, asesinatos intestinos e "histeria". La tuberculosis y el sarampión fueron enfermedades comunes en la década de 1880.
La falta de alimentos probablemente hizo que los Yahgan fueran más susceptibles a las enfermedades. Los sellos que cazaron fueron agotados por selladores que solo querían sus pieles. Las ballenas que fueron varadas y comidas por el grupo fueron más ocasionales que antes, ya que su población también fue agotada por los blancos.
(reproducido de ltural Survival)

martes, 5 de marzo de 2019

Los yaganes: un genocidio reciente
Danilo Antón
La eliminación de una de las culturas más resilientes de América debido a la conquista y colonización chileno-argentina de sus territorios.



Los yaganes o yamanes constituyeron uno de los pueblos nativos de América que vivían en uno de los ambientes más hostiles del continente. Allí pudieron desarrollar estrategias efectivas que les permitieron adaptarse eficazmente.
Vivían al sur de la Tierra del Fuego, desde la margen norte del canal de Beagle al Cabo de Hornos e Isla de los Estados. 

Es una zona de clima frío, con temperaturas mensuales que varían entre -2 y 9 grados de promedio, con abundantes precipitaciones en forma de lluvia o nieve y frecuentes vientos fuertes provenientes del oeste. El agua que puede ser más o menos salada dependiendo de la estación, permanece fría todo el año oscilando entre 2 y 8 grados sobre cero.
Así como las condiciones climáticas son poco confortables, la presencia de aguas frías, ricas en oxígeno con abundante fauna de peces, invertebrados, mamíferos y aves marinas proporciona una importante fuente de alimentación. Por otra parte en las laderas protegidas de las montañas adyacentes crecen árboles de diversas especies también adaptados al carácter frío y ventoso del clima local. Son árboles (generalmente del género Nothofagus), con capacidad para vivir en una delgada capa de suelo, temperaturas frías todo el año y vientos muy fuertes.


Los yaganes aprovecharon este medio ambiente hábilmente desarrollando una cultura pesquera y arponera que les permitía alimentarse y obtener otras materias primas para fabricar sus vestimentas, herramientas y otros enseres necesarios para su subsistencia. Los yaganes vivían en vivendas construidas con estructuras de ramas de árboles cubiertas por cueros. Su indumentaria la fabricaban con cueros de lobos marinos o localmente, de guanacos. Las canoas las construían con cortezas de árboles cubriendo el fondo de las mismas de arena y guijarros donde conservaban un fuego permanente.

Las canoas las manejaban las mujeres desde atrás y los hombres se ocupaban de arponear (delfines y ballenas) desde la proa del bote. Cuando se lograba arponear una presa eran las mujeres que se zambullían al agua a recogerlas.
Según las referencias de los primeros cronistas la población de los yaganes era originalmente de unos 3,000 a 5,000 individuos.
La colonización criolla (chilena y argentina) del territorio yagan se produjo tardíamente a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. El impacto de la llegada de las avanzadas criollas fue letal. Los recién llegados se apoderaron de las tierras y zonas costeras, desplazando, esclavizando e incluso matando a quienes presentaran resistencia. El avance chileno fue brutal, un latifundista colonizador, José Menéndez, creó una especie de señorío en al Sur basado en la explotación de la lana de oveja y otros productos locales no vacilando en ejecutar las familias indígenas como si fueran presas de caza. La llegada de las avanzadas criollas de Argentina fue similar. Los yaganes fueron rápidamente eliminados con el fin de apoderarse de las tierras, establecer estancias, y afirmar la soberanía criolla de las autoridades de Buenos Aires. Los yaganes no pudieron impedir que sus lugares de habitación y caza fueran ocupados por los recién llegados. Matanzas, enfermedades y aculturación eliminaron sin pausa a las vulnerables comunidades yaganes.

Según se señala, en la actualidad hay una sola mujer yagan pura sobreviviente (de edad avanzada). Su nombre es Cristina Calderón, y vive en el poblado Villa Ukika en las cercanías de Puerto Williams (isla Navarino) en la orilla sur del Canal de Beagle.
El genocidio chileno-argentino de una de las culturas más asombrosas y resilientes de las Américas está casi terminado. Las soberanías australes de Argentina y Chile están consolidadas.
Quedará la mención habitual que se hará de estos antiguos habitantes en los circuitos turísticos y, tal vez, la venta de artesanías, más o menos relacionadas con las antiguas culturas, que no será más que una pálida caricatura de la intrépida, esforzada e indómita antigua nación de los yaganes en el extremo austral del continente americano. 


viernes, 6 de julio de 2018

Mamihlapinatapai, una palabra yagan que quiere decir algo muy específico pero difícil de definir
Mamihlapinatapai (a veces escrita incorrectamente como "mamihlapinatapei") es una palabra del idioma de los nativos yaganes de Tierra del Fuego, pueblo que fue víctima de un genocidio perpetrado por los estados criollos de Argentina y Chile.
El idioma fue descripto desde el punto de vista lingüístico hace un tiempo, pero actualmente está a punto de desaparecer.
La palabra fue listada en el Libro Guinness de los Récords como la "palabra más concisa del mundo", y es considerada como uno de los términos más difíciles de traducir.. 
Describe «Una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambas desean pero que ninguna se anima a iniciar».1
La palabra consta de un prefijo ma(m)- de corte reflexivo pasivo (marcado por la segunda m antes de una partícula iniciada por vocal); la raíz ihlapi, que significa "estar confundido sobre lo que hacer después"; seguida por el sufijo condicionante -n y por el sufijo -at(a), que implica "logro"; y coronada por -apai, que al ser compuesto con ma(m) adquiere un significado de reciprocidad.
Los yaganes eran (son) un pueblo nativo de los canales e islas al sur de la isla Grande de Tierra del Fuego que fueron agredidos por navegantes británicos (p.ej. el navío Beagle, desde el cual realizó sus observaciones Charles Darwin), y luego por el avance invasor de los gobiernos de Chile y Argentina.
La lengua yagan fue descripta por el misionero británico Thomas Bridge en 1871 y la lengua se dejó de hablar en los últimos años del siglo XX. 
Con la lengua desapareción la utilización de esta palabra de sentido tan complejo y conciso, De todas maneras, parece que se la ha rescatado y tal vez pueda comenzar a utilizarse.  

lunes, 12 de junio de 2017

Los yaganes: un genocidio reciente
Danilo Antón
La eliminación de una de las culturas más resilientes de América debido a la conquista y colonización chileno-argentina de sus territorios.


Los yaganes o yamanes constituyeron uno de los pueblos nativos de América que vivían en uno de los ambientes más hostiles del continente. Allí pudieron desarrollar estrategias efectivas que les permitieron adaptarse eficazmente.
Vivían al sur de la Tierra del Fuego, desde la margen norte del canal de Beagle al Cabo de Hornos e Isla de los Estados. 

Es una zona de clima frío, con temperaturas mensuales que varían entre -2 y 9 grados de promedio, con abundantes precipitaciones en forma de lluvia o nieve y frecuentes vientos fuertes provenientes del oeste. El agua que puede ser más o menos salada dependiendo de la estación, permanece fría todo el año oscilando entre 2 y 8 grados sobre cero.
Así como las condiciones climáticas son poco confortables, la presencia de aguas frías, ricas en oxígeno con abundante fauna de peces, invertebrados, mamíferos y aves marinas proporciona una importante fuente de alimentación. Por otra parte en las laderas protegidas de las montañas adyacentes crecen árboles de diversas especies también adaptados al carácter frío y ventoso del clima local. Son árboles (generalmente del género Nothofagus), con capacidad para vivir en una delgada capa de suelo, temperaturas frías todo el año y vientos muy fuertes.


Los yaganes aprovecharon este medio ambiente hábilmente desarrollando una cultura pesquera y arponera que les permitía alimentarse y obtener otras materias primas para fabricar sus vestimentas, herramientas y otros enseres necesarios para su subsistencia. Los yaganes vivían en vivendas construidas con estructuras de ramas de árboles cubiertas por cueros. Su indumentaria la fabricaban con cueros de lobos marinos o localmente, de guanacos. Las canoas las construían con cortezas de árboles cubriendo el fondo de las mismas de arena y guijarros donde conservaban un fuego permanente.

Las canoas las manejaban las mujeres desde atrás y los hombres se ocupaban de arponear (delfines y ballenas) desde la proa del bote. Cuando se lograba arponear una presa eran las mujeres que se zambullían al agua a recogerlas.
Según las referencias de los primeros cronistas la población de los yaganes era originalmente de unos 3,000 a 5,000 individuos.
La colonización criolla (chilena y argentina) del territorio yagan se produjo tardíamente a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. El impacto de la llegada de las avanzadas criollas fue letal. Los recién llegados se apoderaron de las tierras y zonas costeras, desplazando, esclavizando e incluso matando a quienes presentaran resistencia. El avance chileno fue brutal, un latifundista colonizador, José Menéndez, creó una especie de señorío en al Sur basado en la explotación de la lana de oveja y otros productos locales no vacilando en ejecutar las familias indígenas como si fueran presas de caza. La llegada de las avanzadas criollas de Argentina fue similar. Los yaganes fueron rápidamente eliminados con el fin de apoderarse de las tierras, establecer estancias, y afirmar la soberanía criolla de las autoridades de Buenos Aires. Los yaganes no pudieron impedir que sus lugares de habitación y caza fueran ocupados por los recién llegados. Matanzas, enfermedades y aculturación eliminaron sin pausa a las vulnerables comunidades yaganes.

Según se señala, en la actualidad hay una sola mujer yagan pura sobreviviente (de edad avanzada). Su nombre es Cristina Calderón, y vive en el poblado Villa Ukika en las cercanías de Puerto Williams (isla Navarino) en la orilla sur del Canal de Beagle.
El genocidio chileno-argentino de una de las culturas más asombrosas y resilientes de las Américas está casi terminado. Las soberanías australes de Argentina y Chile están consolidadas.
Quedará la mención habitual que se hará de estos antiguos habitantes en los circuitos turísticos y, tal vez, la venta de artesanías, más o menos relacionadas con las antiguas culturas, que no será más que una pálida caricatura de la intrépida, esforzada e indómita antigua nación de los yaganes en el extremo austral del continente americano.