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martes, 18 de septiembre de 2018


Las aguas subterráneas y las aguas superficiales

Es imposible establecer una diferenciación clara y permanente de las «aguas superficiales» de las «aguas subterráneas». La principal distinción es el lugar donde se encuentran y los procesos a los que se ven sometidas en dicha situación.
Las aguas llamadas «superficiales» se encuentran en la superficie de contacto entre la atmósfera y la corteza sólida de la tierra: aguas de escurrimiento en los interfluvios, cursos de agua, lagos, pantanos, mares.
Las aguas subterráneas están contenidas dentro de las formaciones geológicas sólidas de la corteza: poros, intersticios, fracturas, anfractuosidades, cavernas y otras oquedades de variados tamaños que existen en las porciones superiores de la litósfera terrestre.
Los diversos sistemas geológicos de ocurrencia de las aguas subterráneas se llaman sistemas acuíferos, y la disciplina que los estudia «hidrogeología».
Las aguas superficiales pueden infiltrarse en el interior de las formaciones geológicas pasando a formar parte del ámbito subterráneo, nutriendo los acuíferos, y las aguas subterráneas de los acuíferos pueden alumbrar en la superficie transformándose
en aguas superficiales.
Este pasaje de aguas subterráneas a superficiales y/o viceversa, es frecuente, y forma parte de la dinámica natural del ciclo hídrico.
Por esa razón, las aguas superficiales y subterráneas deben ser estudiadas en forma integrada, teniendo en cuenta la «recarga» a partir de las superficie, y las descargas de las aguas de los acuíferos en las zonas de manantiales.
Los sistemas subterráneos o acuíferos pueden ser deliminados geométrica e hidráulicamente de acuerdo a ciertos criterios que permiten su consideración y gestión en forma rigurosa y práctica.
Generalmente los acuíferos son unidades geológicas más permeables limitadas por encima, por debajo y lateralmente por unidades geológicas menos permeables.
Los acuíferos reciben agua a partir de la superficie (recarga) o a partir de formaciones geológicas contiguas ( que pueden estar por encima, por debajo o a los costados del sistema acuífero  considerado).
A su vez, evacúan sus caudales hacia la superficie (descarga) o hacia otras formaciones contiguas.
Del mismo modo, los acuíferos pueden ser caracterizados o incluso divididos de acuerdo a la composición de sus aguas, en particular su salinidad (aguas saladas, salobres, dulces, y gradaciones intermedias), presencia de ciertos aniones (carbonatadas, sulfatadas, cloruradas) o cationes (cálcicas, magnesianas, sódicas, etc).
A los efectos de su consideración, los acuíferos pueden ser considerados como unidades de gestión, con su situación, geometría particular, estructura hidrogeológica, volúmenes almacenados, influjos, eflujos, dinámicas hidráulicas e hidroquímicas, potencial de utilización, vulnerabilidad, etc
Consideramos que a partir de estos criterios es posible describir y evaluar en forma comparativa los distintos acuíferos tanto a nivel mundial como de América Latina.
Del libro "Los Acuíferos de América Latina", D.Antón, Piriguazú Ediciones