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martes, 19 de diciembre de 2017

El origen del gaucho tuvo lugar en las zonas serranas del este de la Banda  Oriental

Los faeneros montaracess, al margen de las leyes imperiales, que recorrían la Banda Oriental tropeando o carneando los ganados silvestres que abundaban en las praderas desde mediados del siglo XVII hasta mediados del siglo XVIII eran conocidos como changadores o gauderios. 
La denominación “gaucho” recién se comienza a utilizar en forma habitual en las últimas décadas del siglo XVIII, denominando un cierto tipo rural independiente y rebelde, que no obedece ni acepta las rutinas sociales y de trabajo impuestas por las autoridades.
La palabra propiamente dicha aparece por primera vez en un documento escrito en 1771 refiriéndose a ciertos “malhechores” que se escondían en la Sierra a una cierta distancia de Maldonado, probablemente  en la región serrana rochense, tal vez en la misma Sierra de los Rocha o sus adyacencias.
Se trata de una comunicación del Comandante de Maldonado, Don Pablo Carbonell a Vértiz, fechada el 23 de octubre de 1771 .
Dice así:
“Muy señor mío; haviendo noticia que algunos gahuchos se havian dejado ver a la Sierra mande a los tenientes de Milicias dn Jph Picolomini y dn Clemente Puebla, pasasen a dicha Sierra con una Partida de 34 hombres entre estos algunos soldados del Batallón a fin de hacer una descubierta en la expresada Sierra, por ver si podían encontrar a los malechores, y al mismo tiempo viesen si podía recoger algún ganado; y haviendo practicado…” 
En ese mismo año una referencia similar de Santo Domingo de Soriano (31 de marzo de 1771) habla de “faeneros montaraces” para referirse a personajes parecidos sin utilizar la palabra gaucho. Esta denominación recién aparece tres años más tarde en un documento escrito referido a tres faeneros apresados en las Puntas del Bequeló (unos 40 km al sureste del sitio actual de la ciudad de Mercedes).
Si bien no sabemos exactamente la zona geográfica a que se refiere el informe de Maldonado a que nos referíamos anteriormente pensamos que la “Sierra” mencionada debería estar en algún lugar de las “Serranías del Este”, que se extienden por los departamentos actuales de Maldonado o Rocha.  Como se trataba de contrabandistas, que buscaban guarecerse fuera del alcance de las autoridades imperiales en las zonas fronterizas y necesitaban paso libre hacia las tierras controladas por Portugal, es probable que sus refugios se encontraran en las zonas serranas más orientales, en la proximidad de las “angosturas” que permitían facilitar el pasaje hacia Brasil. Otra ruta utilizada para el contrabando de ganado se internaba a Brasil cerca de las puntas del Yaguarón (actual departamento de Cerro Largo). Más al sur el pasaje de ganado era más difícil por la presencia de la Laguna Merin y del río Yaguarón que constituían obstáculos para los arreos.
Fernando Assunçao en su clásico libro “El Gaucho” interpreta estos hechos en forma análoga.  De acuerdo a este autor el proceso de formación del gaucho fue “un continuo devenir transformativo” y que en ese proceso se inclina en ubicar el nacimiento del gaucho en “tierras que hoy son nuestro país (Uruguay) y las zonas fronterizas más adyacentes de Río Grande do Sul”.
En particular, señala Assunçao que los antiguos vaqueros entrerrianos, los primitivos changadores y los gauderios que vió Concolocorvo (en la década de 1760) son diferentes a “los gauchos de las sierras de Maldonado y Rocha”, los cuales, según este autor, serían los primeros gauchos propiamente dichos .  

La pradera y sus grandes tropas ganaderas
Como expresábamos antes, el pasaje de ganado desde la mitad sur de la Banda Oriental hacia el Brasil era posible ya sea por las zonas costeras, a lo largo de las lagunas, donde además había rinconadas naturales que facilitaban la faena, o por la Cuchilla Grande en tierras del Cerro Largo. La zona de Cerro Largo que era un camino natural, era un área descampada dominantemente ondulada de praderas sin mayores escondites naturales. Los caminos de la costa, en cambio, tenían numerosas zonas serranas en sus cercanías en donde los “gauchos” podían refugiarse cuando venían las patrullas españolas. Las serranías de Animas, Carapé y de la Ballena tenían la desventaja de estar demasiado cerca de los destacamentos militares de Maldonado. Por esa razón es probable que los primeros núcleos gauchos se hayan refugiado en las zonas serranas de Rocha, en particular atrás de la Sierra de los Rocha.
Es de hacer notar, además, que a partir del Tratado de Madrid y hasta la modificación de los límites  algunos años más tarde, la frontera entre España y Portugal había estado ubicada en la zona de los Castillos (hoy conocida como Cabo Polonio), el primer marco estaba en una punta rocosa al oeste de  este Cabo, en el Cerro Buena Vista, en el Cerro de la India Muerta y así sucesivamente hasta llegar a la Cuchilla Grande.


miércoles, 15 de noviembre de 2017



La Sierra de los Rocha: cuna del gancho

La Sierra de los Rocha era la última antes de llegar a  dicha línea fronteriza y tal vez por ese motivo, ya sea atrás de  dicha sierra o hacia el norte de la misma se habrían localizado los primeros refugios gauchos.
Ya en la época de los gauderíos, algunos años antes, se hablaba de una “republiqueta” de gauderíos en la zona de Cebollatí. En ese lugar, habían “fortificado los principales puntos con cañones, fosos y palizadas, en las estancias que eran de los indios guaraníes…” (referencia de Louis Antoine de Bougainville, aprox. 1767).
Desde las épocas en que los franceses llegaban a comerciar legal o ilegalmente a principios del siglo dieciocho dando lugar a grandes arreos en la zona costera, la Vaquería del Mar rochense era un lugar preferido para recoger o transportar grandes rebaños a los buques que llegaban clandestinamente a las costas o a las ciudades portuguesas de Laguna (hoy situada en el estado de Santa Catarina) y Porto dos Casais (Porto Alegre).
La palabra propiamente dicha aparece por primera vez en un documento escrito en 1771 refiriéndose a ciertos “malhechores” que se escondían en la Sierra a una cierta distancia de Maldonado, probablemente  en la región serrana rochense, tal vez en la misma  Sierra de los Rocha o sus adyacencias.
Se trata de una comunicación del Comandante de Maldonado, Don Pablo Carbonell a Vértiz, fechada el 23 de octubre de 1771 .
Dice así:
“Muy señor mío; haviendo noticia que algunos gahuchos se havian dejado ver a la Sierra mande a los tenientes de Milicias dn Jph Picolomini y dn Clemente Puebla, pasasen a dicha Sierra con una Partida de 34 hombres entre estos algunos soldados del Batallón a fin de hacer una descubierta en la expresada Sierra, por ver si podían encontrar a los malechores, y al mismo tiempo viesen si podía recoger algún ganado; y haviendo practicado…” 
Algunos años más tarde, en 1780, otro documento originado en Montevideo vuelve a mencionar la palabra “gaucho”. En él se expresa…. “que el expresado Díaz no consentirá en dicha estancia que se abriguen ningunos contrabandistas, bagamundos u ociosos que aqui se conocen por Gauchos.” (8 de agosto de 1780).
Al decir “aquí” el documento se refiere a la jurisdicción de Montevideo que se extiende sobre todo al sur y al este de la Banda Oriental  (las zonas occidentales, que pertenecían directamente a la jurisdicción de Buenos Aires eran referidas a los núcleos poblados más antiguos, como Colonia, Santo Domingo de Soriano,  Espinillo, San Juan, Misiones de Yapeyú, etc).
Durante este período de indefinición jurisdiccional (segunda mitad del siglo XVIII) se fue definiendo una cultura cimarrona y rural alrededor de las actividades corambreras y de la desobediencia a la autoridad lejana. A esta cultura particular del oriente de la Banda Oriental, pero que gradualmente luego se extendería al oeste de la Banda y a otras provincias del sur, se la denominó “gauchesca”.
Una descripción posterior del científico inglés Charles Darwin (1831) es ilustrativa. Decía Darwin: “Los gauchos. son muy superiores a los habitantes de las ciudades. Invariablemente el gaucho es muy obsequioso, muy cortés, muy hospitalario; jamás he visto un caso de grosería e inhospitalidad. Lleno de modestia cuando habla de él o de su país, es al mismo tiempo atrevido y bravo.”
De "Crónicas de la Peripecia Humana". D.Antón, Piriguazú Ediciones

sábado, 12 de agosto de 2017


La Sierra de los Rocha

La Sierra de los Rocha era la última antes de llegar a  dicha línea fronteriza y tal vez por ese motivo, ya sea atrás de  dicha sierra o hacia el norte de la misma se habrían localizado los primeros refugios gauchos.
Ya en la época de los gauderíos, algunos años antes, se hablaba de una “republiqueta” de gauderíos en la zona de Cebollatí. En ese lugar, habían “fortificado los principales puntos con cañones, fosos y palizadas, en las estancias que eran de los indios guaraníes…” 
Desde las épocas en que los franceses llegaban a comerciar legal o ilegalmente a principios del siglo dieciocho dando lugar a grandes arreos en la zona costera, la Vaquería del Mar rochense era un lugar preferido para recoger o transportar grandes rebaños a los buques que llegaban clandestinamente a las costas o a las ciudades portuguesas de Laguna (hoy situada en el estado de Santa Catarina) y Porto dos Casais (Porto Alegre).
Algunos años más tarde, en 1780, otro documento originado en Montevideo vuelve a mencionar la palabra “gaucho”. En él se expresa…. “que el expresado Díaz no consentirá en dicha estancia que se abriguen ningunos contrabandistas, bagamundos u ociosos que aqui se conocen por Gauchos.” (8 de agosto de 1780).
Al decir “aquí” el documento se refiere a la jurisdicción de Montevideo que se extiende sobre todo al sur y al este de la Banda Oriental  (las zonas occidentales, que pertenecían directamente a la jurisdicción de Buenos Aires eran referidas a los núcleos poblados más antiguos, como Colonia, Santo Domingo de Soriano,  Espinillo, San Juan, Misiones de Yapeyú, etc). 
Durante este período de indefinición jurisdiccional (segunda mitad del siglo XVIII) se fue definiendo una cultura cimarrona y rural alrededor de las actividades corambreras y de la desobediencia a la autoridad lejana. A esta cultura particular del oriente de la Banda Oriental, pero que gradualmente luego se extendería al oeste de la Banda y a otras provincias del sur, se la denominó “gauchesca”.
Una descripción posterior del científico inglés Charles Darwin (1831) es ilustrativa. Decía Darwin: “Los gauchos. son muy superiores a los habitantes de las ciudades. Invariablemente el gaucho es muy obsequioso, muy cortés, muy hospitalario; jamás he visto un caso de grosería e inhospitalidad. Lleno de modestia cuando habla de él o de su país, es al mismo tiempo atrevido y bravo.”
l gaucho se originó en las sierras costeras
En conclusión, el “gaucho” (y su pariente cercano: el gauderio) como personaje y como cultura se originó en la zona serrana rochense y  de Maldonado. Desde sus “refugios” en las sierras del este, los gauchos y gauderíos se trasladaban al oeste para ir a buscar sus tropas y rebaños y los llevaban hacia el este, ya sea a lo largo de la costa, llevándolos a las poblaciones portuguesas más cercanas, o en algunas ocasiones a la costa de Castillos en donde las vendían a las expediciones  europeoa (sobre todo franceses). Es el caso del capitán francés Etienne Moreau que llegó a las costas de Valizas allá por el 1720 para comerciar con las comunidades guenoas (recogiendo pieles a cambio de productos productos europeos como cuchillos y otras herramientas, telas, aguardiente, etc). Los españoles enviaron una patrulla militar para expulsar a los “piratas”  y luego de un enfrentamiento sangriento mataron a los franceses y a varios guenoas.  Vale la pena recordar que los españoles reclamaban como propias las costas de las vaquerías del mar, a pesar que habían sido territorio de la nación guenoa y otros grupos nativos desde tiempos ancestrales. Por esa razón, los navegantes y comerciantes que llegaban sin el “permiso” de las autoridades españolas eran considerado “piratas”.
Gradualmente, el tipo humano y cultura se fue extendiendo hacia el oeste del río Uruguay, a fines del siglo XVIII no solo se aplicaba a todos los pobladores “cimarrones” de la Banda Oriental, sino también en  Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Tucumán.
Ya a principios del siglo XIX el apelativo se había extendido al resto de las Provincias Unidas del Sur, aunque la cultura característica que definía Darwin permaneció sobre todo en la tierras orientales.

En Rocha sobrevivieron los descendientes de aquellos primeros gauchos. Debido a su carácter  “ilegal” y “cimarrón”  sus identidades y hazañas no son recogidas fidedignamente por los documentos españoles. De todas maneras los apellidos de aquellas personas, primeros gauchos, changadores y gauderios se recogen en muchos nombres de la toponimia local más antigua.
Tal vez la denominación más representativa de esto es precisamente el nombre de las sierras, cerros  y arroyo de los Rocha.  Antiquísima nomenclatura que luego le diera su toponímico a la propia ciudad de “Nuestra Señora de los Remedios de Rocha”, y subsecuentemente al departamento.

Los descendientes de los primeros «Rocha»
Aquellos changadores y gauchos de las sierras atlánticas que le dieran el nombre a la geografía esteña de la Banda Oriental del Uruguay dejaron numerosos descendientes.
 No por casualidad estos descendientes (muchos de los cuales se apellidan Rocha, e incluso Rocha Rocha) se encuentran concentrados en las ciudades de Castillos, Rocha, Chuy y Maldonado, en ese orden. (sin contar Montevideo que ha recibido migración desde la zona atlántica desde hace mucho tiempo).
Probeblemente algunas de las principales familias y protagonistas en el tiempo que se originaron las comunidades gauchescas se apellidaran efectivamente Rocha como lo indica la toponimia y la frecuencia del apellido en las poblaciones del sureste del país.



La tribu gauchesca de los Rocha

Si bien la palabra “gaucho” o “gauchesco” se ha utilizado en diferentes circunstancias con sentidos variados, con referencia tanto al poblador de las zonas rurales del sur de América, como a un tipo de cultura, en los primeros tiempos se utilizó para designar un tipo de habitante de las Sierras del Este de la Banda Oriental del Uruguay.
En efecto, durante  la segunda mitad del siglo XVIII, se llamó “gauchos” a las personas que habitaban las agrestes y mal llamadas “tierras de nadie”.  las fronteras entre los dominios español y portugués.  Estas personas, familias y comunidades habitaban el extensísimo País Guenoa, área de praderas, montes serranos, bañados y arenales, que había quedado, afortunadamente para sus pobladores ancestrales, relativamente libre (aunque no totalmente ni mucho menos) de la codicia genocida de los imperios español y portugués .
Los “gauchos” y sus antecesores los “gauderios”  y “changadores” lograban subsistir, compartiendo los recursos naturales de la zona con guenoas y otros pueblos nativos,  y más especialmente, al abundante ganado cimarrón que se había reproducido ampliamente en las praderas de la  Banda Oriental. 
Los rebaños les permitían abastecerse de los productos derivados como la carne, el cuero y el sebo, y además, burlando el control de las patrullas españolas, podían vender las tropas a las poblaciones portuguesas más cercanas a la frontera.
Originalmente se utilizaban las palabras vagabundo o bagamundo, changador, forajidos, y más tardíamente, gauderíos, para este grupo social “cimarrón” de las praderas uruguayas y orientales, e incluso en algunos casos aislados a habitantes de comarcas distantes de la frontera (p.ej. Tucumán)

Los márgenes de la ley imperial
Los términos anteriores se aplicaban por igual a los faeneros montaraces como a aquellas personas que se encontraban al “margen de la ley imperial”.

La denominación “gaucho” recién se comienza a utilizar en forma habitual en las últimas décadas del siglo XVIII, denominando un cierto tipo rural independiente y rebelde, que no obedece ni acepta las rutinas sociales y de trabajo impuestas por las autoridades.
La palabra propiamente dicha aparece por primera vez en un documento escrito en 1771 refiriéndose a ciertos “malhechores” que se escondían en la Sierra a una cierta distancia de Maldonado, probablemente  en la región serrana rochense, tal vez en la misma  Sierra de los Rocha o sus adyacencias.
Se trata de una comunicación del Comandante de Maldonado, Don Pablo Carbonell a Vértiz, fechada el 23 de octubre de 1771 .
Dice así:
“Muy señor mío; haviendo noticia que algunos gahuchos se havian dejado ver a la Sierra mande a los tenientes de Milicias dn Jph Picolomini y dn Clemente Puebla, pasasen a dicha Sierra con una Partida de 34 hombres entre estos algunos soldados del Batallón a fin de hacer una descubierta en la expresada Sierra, por ver si podían encontrar a los malechores, y al mismo tiempo viesen si podía recoger algún ganado; y haviendo practicado…” 
En ese mismo año una referencia similar de Santo Domingo de Soriano (31 de marzo de 1771) habla de “faeneros montaraces” para referirse a personajes parecidos sin utilizar la palabra gaucho. Esta denominación recién aparece tres años más tarde en un documento escrito referido a tres faeneros apresados en las Puntas del Bequeló (unos 40 km al sureste del sitio actual de la ciudad de Mercedes).
Si bien no sabemos exactamente la zona geográfica a que se refiere el informe de Maldonado a que nos referíamos anteriormente pensamos que la “Sierra” mencionada debería estar en algún lugar de las “Serranías del Este”, que se extienden por los departamentos actuales de Maldonado o Rocha.  Al tratarse de contrabandistas, que buscaban guarecerse fuera del alcance de las autoridades imperiales en las zonas fronterizas y necesitaban paso libre hacia las tierras controladas por Portugal, es probable que sus refugios se encontraran en las zonas serranas más orientales, en la proximidad de las “angosturas” que facilitaban el pasaje hacia Brasil. Otra ruta utilizada para el contrabando de ganado se internaba a Brasil cerca de las puntas del Yaguarón (actual departamento de Cerro Largo). Más al sur el pasaje de ganado era más difícil por la presencia de la Laguna Merin y del río Yaguarón que constituían obstáculos para los arreos.
Fernando Assunçao en su clásico libro “El Gaucho” interpreta estos hechos en forma análoga.  De acuerdo a este autor el proceso de formación del gaucho fue “un continuo devenir transformativo” y que en ese proceso se inclina en ubicar el nacimiento del gaucho en “tierras que hoy son nuestro país (Uruguay) y las zonas fronterizas más adyacentes de Río Grande do Sul”.
En particular, señala Assunçao que los antiguos vaqueros entrerrianos, los primitivos changadores y los gauderios que vió Concolocorvo (en la década de 1760) son diferentes a “los gauchos de las sierras de Maldonado y Rocha”, los cuales, según este autor, serían los primeros gauchos propiamente dichos.
Tomado de "Crónicas de la Peripecia Humana", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones   

martes, 4 de julio de 2017


Charrúas y gauchos (1)

Danilo Anton


Changadores y camiluchos


La influencia de las cultura nativas en las primeras poblaciones rurales del Uruguay fue muy grande. Esta influencia se hizo sentir con especial intensidad durante el siglo XVIII cuando unos pocos corambreros y contrabandistas («changadores») y vaqueros misioneros («camiluchos») compartían el territorio con varias decenas de tolderías minuanes y charrúas. La vida en las praderas abiertas requería prácticas y destrezas que habían sido desarrolladas por las comunidades de "indios bravos"(1) como resultado de las persecuciones y guerras a que se vieron obligados por las incursiones de los invasores europeos. Los charrúas, minuanes, yaros y otras naciones de las praderas se hicieron excelentes jinetes, desarrollaron nuevas técnicas de arquería incorporando flechas con puntas de hierro, y perfeccionaron la boleadora como arma de guerra para enfrentar a la caballería enemiga.

Durante las primeras décadas del período llamado colonial (siglos XVI y XVII) la población rural dispersa (excluídas las comunidades indígenas) estaba constituída por pescadores, cazadores, en menor medida agricultores y más tarde corambreros. Entre estos paisanos sueltos, había guaraníes y chanáes cimarrones, collas, charrúas «sueltos», africanos escapados, criollos alzados y europeos rebeldes. Esta población vivía de la pesca, la caza y la recolección y complementariamente de cultivos que escondían en la espesura de los montes fluviales. Más tarde incorporaron las actividades corambreras que habrían de volverse centrales durante el siglo XVII. 

Gauchos y gauderíos

La población rural independiente y sin mayor estructura social de la Banda Oriental o "de los Charrúas" fue aumentando gradualmente hasta formar comunidades autónomas que se establecieron en las zonas más apartadas del territorio. }
En la segunda mitad del siglo XVIII, estos grupos se enriquecieron por el aporte guaraní misionero o tape, sobre todo después de las derrotas que los guaraníes misioneros sufrieron en manos de la alianza hispano-portuguesa. Como resultado de estas influencias culturales guaraní-misioneras aparecieron dos tipos humanos antecesores del gaucho, en primer lugar el «changador» y en segundo lugar el «gauderío». 
Tanto changadores como gauderíos eran individuos, familias o a lo sumo pequeñas comunidades que se dedicaban al contrabando entre Portugal y España, a la corambre de reses cimarronas y a diversas actividades de recolección, caza y pesca. Ya en la década de 1760 hay informes acerca del fuerte crecimiento de algunas de estas comunidades.
Las primeras referencias de los gauderios son de Bougainville y se remontan al año 1766. Señala este autor:
«Se ha formado desde algunos años atrás, en el Norte del río (de la Plata), una tribu de montaraces que podrá convertirse cada vez en más peligrosa para los españoles si no toman medidas prontas para su destrucción. Algunos malhechores escapados de la justicia, se habían retirado al Norte de Maldonado; a ellos se agregaron muchos desertores. Insensiblemente el número acreció y con las mujeres tomadas a los indios han comenzado una raza que no vive sino del pillaje. Se asegura que ellos pasan ya de seiscientos
Unos pocos años más tarde, en 1773, otro viajero de nombre Concolocorvo los describe de la siguiente manera: «Los gauderíos son unos mozos nacidos en Montevideo y en los vecinos pagos. Mala camisa y peor vestido procuran encubrir con uno o dos ponchos, de que hacen camas con los sudaderos del caballo, sirviéndoles de almohada la silla.... Se pasean a su albedrío por toda la campaña y con notable complacencia de aquellos semibárbaros colonos, comen a su costa y pasan las semanas enteras cantando y tocando... Si pierden el caballo o se lo roban, les dan otro o lo toman de la campaña enlazándolo con un cabestro muy largo que llaman rosario. También cargan otro, con dos bolas en los extremos, del tamaño de las regulares con que se juega a los trucos, que muchas veces son de piedra que foran de cuero, para que el caballo se enrede en ellas, como asimismo en otras que llaman ramales, porque se componen de tres bolas..."
(1) Término que usaba José Artigas para designar a Charrùas y Minuanes.
(continuará)

De "Los Pueblos del Jaguar",  Danilo Antón, Piriguazú Ediciones