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jueves, 17 de agosto de 2017


El petróleo y el gas natural NO son de origen fósil

La teoría abiogénica del origen de los hidrocarburos


De acuerdo a la teoría abiogénica del origen mineral de los hidrocarburos se requiere una revisión esencial de los procesos geológicos de subsuperficie.  Las explicaciones ortodoxas acerca de las causas internas de la orogénesis (formación de relieves), de la  petrogénesis (formación de rocas), del volcanismo, de la sismicidad, de la formación de hidrocarburos y carbones,  e incluso de los yacimientos minerales deben ser revisadas radicalmente.  De acuerdo a T. Gold, el motor principal de la dinámica interna de la corteza y parte superior del manto terrestre está constituido por la desgasificación planetaria, en particular por la formación, ascenso y evolución del metano y otros hidrocarburos (y fluidos carbonosos) derivados. En ese proceso cumple un rol principal la oxidación biológica de los hidrocarburos, concomitantemente con la reducción (también biológica) del azufre y del hierro.}
A medida que el metano se desplaza por los poros y fracturas de las formaciones rocosas en profundidad, entra en contacto con varios minerales oxigenados, en especial óxidos férricos y sulfatos. Como resultado de este contacto las moléculas de metano se oxidan. La disponibilidad de oxígeno es limitada, y por eso son los átomos de hidrógeno, más fácilmente oxidables, los que se combinan con el oxígeno, dando lugar a la formación de agua. En su ascenso las moléculas de metano van perdiendo su hidrógeno, se produce una concentración del carbono. Las valencias libres del carbono permiten su encadenamiento generando moléculas con proporciones C/H cada vez mayores: etano (C2H6 ), propano (C3H8), butano (C4H10), pentano (C5H12),  etc. Estos  nuevos compuestos dan lugar a una mezcla de hidrocarburos gaseosos y líquidos (dependiendo de la presión y temperatura) que normalmente recibe el nombre de «petróleo».
 El proceso de oxidación del hidrógeno y de concentración del carbono puede continuar hasta la casi total eliminación del hidrógeno formando acumulaciones de carbón (carbono casi puro). Por esa razón, es común que existan acumulaciones de gas (sobre todo metano) subyacentes a los yacimientos de petróleo, los que a su vez son coronados por vetas de carbón. 

La oxidación del hidrógeno produce sobre todo agua y la oxidación del carbono, dependiendo de la disponibilidad de oxígeno, genera monóxido de carbono (CO) y dióxido de carbono (CO2). 
Por otra parte, la pérdida de oxígeno de los sulfatos (reducción), produce sulfuros de diverso tipo incluyendo gases sulfurados (ver sección «Formación de yacimientos minerales metálicos» en este mismo capítulo). El conjunto de fluidos, incluyendo líquidos y gases carbonosos, metano y otros hidrocarburos, vapores sulfurosos, dióxido y monóxido de carbono y agua, tiende a ascender envolviendo e impregnando las capas superiores, y localmente emanando en la superficie bajo la forma de volcanes de barro, solfataras, géyseres, varias surgencias hidrotermales submarinas y otras emisiones análogas. Una vez que los compuestos carbonosos, incompletamente oxidados, llegan a la superficie y establecen contacto con el oxígeno del aire se produce su oxidación total.  Cuando aflora en el fondo del mar el metano se hidrata (se combina con el agua) para formar hidratos de metano (hielo de agua con un contenido elevado de metano; más del 10%). Los depósitos de hidratos de metano  son muy abundantes en los fondos oceánicos. 
En condiciones de superficie, el metano y otros hidrocarburos se combinan rápidamente con el oxígeno formando dióxido de carbono y agua. A su vez el dióxido de carbono puede ser absorbido por las plantas generándose materia orgánica o combinándose con los elementos térreos (calcio, sodio, magnesio, potasio) para formar carbonatos. Estos últimos se puede acumular en el fondo de los mares y lagos produciendo calizas y en las redes de fracturas de la corteza  más o menos profundas. Considerando los volúmenes conocidos de calizas es probable que solo una mínima parte del carbono terrestre se haya movilizado a la superficie a través de los procesos de desgasificación. 
En resumen, es razonable pensar que el potencial terrestre para producir hidrocarburos en el proceso de desgasificación es grande, probablemente muy por encima de los niveles de extracción actual de hidrocarburos.   De acuerdo a este enfoque desaparecería el concepto de «reservas» que debería ser sustituido por la idea de vías de ascenso y sitios de concentración de los fluidos carbonosos y de los hidrocarburos. Las zonas productivas son en realidad los lugares donde se concentran estas vías de ascenso y por ende donde tiene lugar la acumulación de los hidrocarburos 
Del libro "Inagotables? Petróleo y Gas Naturaj", D.Antón, Piriguazú Ediciones.


martes, 9 de mayo de 2017

Paradigmas geológicos que se resisten a ser cambiados

Danilo Antón

El paradigma de la ciencia normal definido por Thomas S. Kuhn es el conjunto de teorías, reglas, procedimientos y conocimientos que impregnan una sociedad determinada en un momento concreto de su historia. En la actualidad se refiere al “modelo” científico adoptado en forma generalizada en la sociedad globalizada contemporánea.
El tema de la evolución planetaria, actualmente restringida a la generalmente aceptada “teoría de la tectónica de placas”, con un planeta de volumen constante complementada con la hipótesis del origen biológico (“fósil”) del petróleo constituyen ámbitos paradigmáticos establecidos que se resisten a ser modificados a pesar de los numerosos datos que deberían inducir a su revisión radical y profunda.
En esta sociedad “globalizada” se supondría que la construcción científica oficial funcionaría a través de la acumulación de datos científicos que permitirían “avanzar” en el conocimiento, en particular lograr un mayor detalle en la aplicación concreta de los modelos científicos aceptados.
Desafortunadamente, no existe ningún método en este paradigma oficial (ni en ningún otro paradigma dominante) que permita descartar “todo el modelo” para poder aceptar otras teorías y aplicar otras reglas o procedimientos que terminen modificándolo radicalmente.
Por esa razón, en el campo de la geología planetaria, resulta muy difícil replantear la validez de muchos conceptos cuya vigencia está siendo desmentida cotidianamente por la realidad.
La dificultad de cambiar el paradigma oficial estriba en que esta modificación también altera las relaciones de poder.
A nivel político, quienes detentan «el poder paradigmático», son los mismos que controlan los mecanismos decisorios.
Desde el punto de vista económico ellos son los que se benefician de las decisiones que se toman basadas en los postulados aceptados oficialmente
En la esfera académica son las personas que defienden su prestigio y la seguridad económica que dan las posiciones profesionales o universitarias que ocupan y que eventualmente se verían amenazadas por un posible cambio de paradigma (Lovelock, 1988).
No tenemos dudas que tarde o temprano el cambio paradigmático se producirá. Cuando la masa crítica de investigadores y científicos y el apoyo de la opinión pública sea suficiente, cuando pasen las décadas y se disponga de nuevos datos confirmando la nueva visión acerca de la historia y dinámica de nuestro planeta, las estructuras del poder cederán y el nuevo paradigma basado en los datos de la realidad será aceptado oficialmente.
En ese momento se crearán las condiciones para replantear las estrategias políticas y económicas que permitan desarrollar y establecer un nuevo enfoque de las relaciones humanas con los recursos y ambientes del planeta.


jueves, 6 de octubre de 2016

Una teoría geológica revolucionaria

Danilo Antón

Acá transcribo muy sintetizada una teoría geológica revolucionaria que debe ser tenida en cuenta para plantear o replantear algunas hipótesis dogmáticas existentes en geología.
De acuerdo al Profesor Sánchez Cela la fusión de las masas rocosas del manto superior 50 a 500 km de profundidad) que generó las erupciones basálticas en las dorsales oceánicas se produjo debido al calor generado por la conversión exotérmica de minerales de mayor densidad a minerales de menor densidad (coesita a cuarzo, holanditas a feldespatos, etc). 
Los materiales graníticos fundidos en ascenso «digieren» los sedimentos de las cuencas oceánicas constituidos por calizas y margas. ricas en CaCO3 y MgCO3, y arcillas dando lugar a los basaltos (que en cierto modo pueden ser definidos como granitos enriquecidos en calcio, hierro y magnesio).  Si no hubiera incorporación de sedimentos calcáreos a las masas fundidas no hay erupciones basálticas sino intrusiones de granitoides (granitos) en profundidad y efusiones de lavas “ácidas” en la superficie Se señala que la principal diferencia (aunque no la única) entre basaltos y granitoides está señalada por enriquecimiento en Ca, Mg y Fe y menos sílice en los basaltos. Para V.Sánchez Cela, a diferencia de los que se sostiene en las teorías geológicas oficiales,  NO hay convección (ascensos generalizados de masas rocosas)  sino cambio de fases minerales en las capas superiores mantélicas con aumento de volumen e incremento de temperatura.  Estos procesos dan lugar a la formación de corteza granítica y luego al “hinchamiento” por ese aumento de volumen. El "hinchamiento" da lugar a los relieves continentales. También este autor pone en duda los movimientos de deriva continental (los continentes no se mueven horizontalmente). Al igual que S.W. Carey y J.Maxlow, Sánchez Cela opina que NO existe subducción (ningún continente se "zambulle" debajo de otro continente). 


viernes, 8 de enero de 2016

Teoría revolucionaria sobre las causas de los terremotos

Un factor principal en los fenómenos sísmicos: la desgasificación planetaria

 D. Antón
 Del mismo modo que la teoría de la desgasificación planetaria promueve una revisión profunda de las creencias dominantes acerca del origen de los hidrocarburos y del carbón, también introduce elementos removedores en la geofísica planetaria.
La teoría ortodoxa atribuye los sismos, terremotos o temblores a los movimientos de placas de la corteza que se empujan, presionan, chocan y/o superponen según los casos.
Estos movimientos de grandes masas sólidas con comportamientos plásticos o rígidos, dependiendo de la temperatura, la presión y otros factores, producen tensiones que al cabo del tiempo pueden dar lugar a fracturas.

Las fracturas generan vibraciones que llegan a la superficie donde son percibidas como «terremotos» o «temblores».
Del mismo modo, cuando estas fracturas se producen en el fondo del mar, dan lugar a perturbaciones y movimientos de las masas de agua que llegan a las costas como olas de granlongitud de onda produciendo inundaciones súbitas en las zonas litorales contiguas a la línea de costa.
Estas «olas», que a veces tienen un gran efecto destructivo, son denominadas «maremotos» o «tsumamis».
Gold tiene una visión muy diferente a las creencias cómunmente aceptadas sobre las causas de los terremotos y tsunamis.
De acuerdo a la teoría de la desgasificación planetaria «la tierra expele fluidos constantemente de las grandes profundidades, incluyendo volátiles juveniles que provienen del manto»
Una parte de los fluidos asciende junto con las lavas fundidas en los procesos volcánicos. Otra parte llega a la superficie en forma más continua y tranquila, a través de los volcanes de barro y otras emanaciones hidrotermales.

Según Gold, estos fluidos ascendentes generan fracturas en las rocas de cobertura a medida que disminuye la presión y las materiales se vuelven menos resistentes.´
Las rocas no se fracturan simplemente debido a la liberación de tensiones acumuladas, sino más bien como resultado de la la presión del gas que a su vez cumple el rol de lubricante para el movimiento lateral o vertical de los grandes compartimentos rocosos.
Hay numerosas pruebas testimoniales de la relación entre algunos grandes sismos y las emanaciones simultáneas de gases.
Algunos de los testimonios son muy antiguos, otros más recientes, pero en general, proporcionan claros indicios de la asociación entre los temblores, los tsunamis y los movimientos de gases.La emanación de gases puede también ser percibida por los animales. Ya sea por sus diferencias térmicas o por sus olores, muchos animales sienten la perturbación existente y cambian sus comportamientos. Algunos mamíferos que viven en nidos bajo tierra salen de sus cuevas antes de la ocurrencia del evento sísmico.
El registro y constatación de cambios de temperatura y emanaciones de gas fueron tenidos en cuenta en la ciudad de Haicheng en China y permitieron prevenir destrucciones y muertes en el sismo de esta ciudad en febrero de 1975.
Por otra parte, hay muchas descripciones de emisiones gaseosas a veces acompañadas de llamaradas que tuvieron lugar durante el transcurso de un fenómeno sísmico.
1) Terremoto en Norcia y Aquila (Italia), 14 de enero y 2 de febrero de 1703
En Aquila y Norcia, y en otros lugares.... la tierra aquí y allá se fracturaba y por las fracturas salían olores feos a azufre y bitúmen; y los hombres de Aquila dignos de confianza escriben que después del terremoto azufre y fuego salían de la grietas abiertgas en la tierra” (citado por Galli, 1911)-
2) Terremoto y tsunami en Lisboa, Noviembre 1 de 1755
...comenzamos a escuchar un ruido atronador, como de carruajes, que aumentó hasta igualar el ruido del cañon más estruendoso, e inmediatamente sentimos el primer temblor, que fue seguido or un segundo temblor y un tercero, y en éste, al igual que en el cuarto, ví varias llamas luminosas de fuego saliendo de los costados de las montañas, parecidas a las que pueden ser observadas en las brasas del carbón. Observé en una de las colinas llamada el Fojo, cerca de la playa de Adraga (cerca de Colares) que allí salió una gran cantidad de humo, muy espeso, pero no muy negro, que aumentó todavía más luego del cuarto temblor, y después continuó saliendo en mayor o menor grado. Justo cuando escuchábamos los truenos subterráneos, observamos que explotaban en el Fojo, pues la cantidad de humo era siempre proporcional al ruido subterráneo.” (Stoqueler, 17564).
3) Terremoto en Komarón, Hungría, 28 de junio de 1763
Las fracturas del suelo se originaron en miles de sitios. En casi todos ellos había emisiones de agua y arenas movedizas junto con llamas y humo de olor desagradable.... el río Danubio aumentó su nivel y el agua comenzó a burbujear como si estuviera hirviendo. Tenía olor sulfuroso. La mayoría de las fracturas ocurrieron cerca de la orilla del río y de algunas de ellas emergían llamas alternativamente con arena y humo. En el lago Ferto, 100 km. al oeste de Komarom comenzaron a emitirse ruidos atronadores formándose mucha espuma. Llamas del temaño de barriles fueron vistas sobre el río mismo. Ganado con cuernos pereció en el vapor desagradable que emanaba de la tierra. En la orilla de otro río más pequeño, el Vag, surgían aceleradamente llamas a partir de las fracturas, seguidas por aguas sulfurosas. En algunos lugares, las aguas que venían de la tierra eran claramente negras. El agua del río Bag, parecía estar hirviendo.” Citado por Rethly, 19525.
4) Terremoto en Lima, 30 de marzo de 1828
El agua en la bahía «silbaba como si se hubiera sumergido hierro al rojo, subían a la superficie burbujas y peces muertos, y la cadena del ancla se fundió parcialmente mientras yacía en el barro del fondo” (Bagnold, 18296)
Se señala que la cadena del ancla está en exhibición en el Museo de la Marina de Londres
5) Terremoto en Owens Valley, California, 26 de marzo de 1872.
La gente que vivía cerca de Independencia.....decía que en cada temblor sucesivo podían ver claramente en un centenar de lugares al mismo tiempo, saliendo de las rocas fracturadas grandes láminas llameantes aparentemente de unos treinta o cuarenta pies de largo y que se enrollaban y doblaban momentáneamente y luego desaparecían” (San Francisco Chronicle, 2 de abril del 1872).
6) Terremoto en Sonora, México, 3 de mayo de 1887
Otro efecto del terremoto que aterrorizara a los asustados habitantes de esos lugares, fue el fuego en todas las montañas que rodeaban el epicentro e incluso algunas situadas en el territorio de Arizona, entre otras la cresta de San José. Algunos de estos, se dice continuaron llameando por muchos días” (Aquilera, 1920).

Extraido de “¿Inagotables? Gas y petróleo.”, Danilo Antón, Piriguazú Ediciones

miércoles, 6 de enero de 2016

La teoría del petróleo  de origen "fosil" es insostenible
D.Antón 
Más argumentos a favor del origen mineral del petróleo 
La teoría abiótica o mineral del origen del petróleo considera que los hidrocarburos son abundantes a nivel galáctico y planetario pudiéndose deducir que en nuestro planeta también lo son. Las observaciones astronómicas obtenidas a través del estudio de las rayas de absorción luminosa en las nubes de polvo y gas de la galaxia y en los cuerpos del sistema solar (planetas, satélites, cometas, meteoritos) permitieron comprobar la abundancia de los hidrocarburos. Obviamente, estos compuestos hidrocarbonosos no se originaron a partir de organismos fósiles. La pregunta que se nos aparece es: ¿Porqué habrían de serlo en La Tierra?

Esta teoría tiene en cuenta en forma mucho más adecuada los datos de la realidad, sostiene que el petróleo, el gas natural y las formaciones carbonosas asociadas son de origen mineral y sus existencias son prácticamente inagotables en el corto plazo. Los conocimientos obtenidos a partir de las exploraciones espaciales recientes, con imágenes y mediciones aportadas por las sondas interplanetarias, incluyendo los datos del telescopio espacial Hubble y de los nuevos telescopios de base terrestre, permiten mirar a nuestro planeta y los procesos que en él ocurren con una óptica diferente. La información obtenida hasta el presente muestra el parentesco de los diversos cuerpos del Sistema Solar y la similitud de los procesos que les dieron origen. De acuerdo a estos nuevos datos, tiende a confirmarse la teoría de la formación de planetas, planetoides y cometas. por aglomeración de planetesimales.
También se considera que el calentamiento de estos cuerpos ocurrió, a posteriori de su constitución inicial, por efecto de la contracción gravitatoria, la radioactividad de ciertos elementos y en tiempos posteriores `por procesos de cambios de fase de minerales en el interior de dichos astros. En todos ellos se ha constatado gran abundancia de carbono, generalmente bajo la forma de hidrocarburos u óxidos de carbono.
De la información disponible se deduce también que la estructura interna de los astros antedichos fue originalmente heterogénea, y que, si bien se pueden haber producido procesos de homogeneización, muchos componentes de la heterogeneidad original debe estar aún presentes en el interior de los cuerpos planetarios.
Uno de los principales procesos del dinamismo interno de estos astros parece ser la desgasificación. Ésta implica el ascenso gradual de ciertos elementos o compuestos relativamente livianos, que asumen estado gaseoso en rangos de presión y temperatura subsuperficiales y superficiales. Las principales moléculas que forman parte de las envolturas gaseosas de los planetas son de nitrógeno, de metano, de dióxido de carbono y de agua. El nitrógeno es relativamente abundante a nivel astronómico y por lo tanto al contraerse y calentarse el interior planetario tiende a exudarse hacia el exterior formando «atmósferas nitrogenadas» en aquellos cuerpos en que la masa y gravedad son suficientes para retenerlas. Debido a su carácter químicamente estable no se combina mayormente en su ascenso o en su estancia en la atmósfera.
El carbono y sus compuestos hidrogenados, por el contrario, suelen tener un comportamiento químico mucho más activo, particularmente en presencia de algunos (tal vez todos) minerales oxigenados, como son los óxidos metálicos y los sulfatos. Las fracturas producidas en el interior de los astros planetarios por la compresión y distención y calentamiento focalizado así como por las mareas astronómicas, solares y planetarias, facilitan el ascenso.

Al combinarse con el oxígeno, el metano o CH4 (que es la molécula más común en los interiores planetarios) genera CO2, CO y H2O, dependiendo de la disponibilidad de oxígeno. Los fluidos carbonosos así formados se inyectan en las masas sólidas generando presiones laterales en las fracturas, ensanchándolas y lubricándolas. De esa forma se posibilita el movimiento de los bloques rocosos, con producción de sismos y eyecciones de gases. 
Cuando el metano y otros gases carbonosos ven obstruido su ascenso por capas impermeables pueden acumularse formando yacimientos de gas natural. Si continúan en su ascenso pierden parte de su hidrógeno por oxidación y se tranforman en hidrocarburos líquidos o "petróleo". También éste se acumula si su ascenso se ve interrumpido y da lugar a los yacimientos de "petróleo". La teoría biótica, por el contrario, atribuye todos estos hidrocarburos a organismos antiguos que fueron enterrados en períodos pretétitos y luego "maduraron" formando gas y petróleo. Personalmente, esta hipótesis, aunque aceptada generalmente, me parece que no se ajusta para nada a la realidad geológica y extractiva.
De "Inagotables? Gas  y Petróleo", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones
Blog in English: dnailoanton-en.blogspot.com

lunes, 4 de enero de 2016

Una teoría geológica revolucionaria

La evolución planetaria y los procesos geológicos vistos en forma integrada
Danilo Antón
En este artículo y otros subsiguientes procuraré introducir algunos elementos a una teoría de la evolución planetaria que constituye una revisión paradigmática radical basada en las hipótesis de varios autores que plantean nuevas visiones acerca de los orígenes y la dinámica de nuestro planeta (ver bibliografía). 

Introducción: un paradigma que se resiste a ser cambiado
El paradigma de la ciencia normal definido por Thomas S. Kuhn es el conjunto de teorías, reglas, procedimientos y conocimientos que impregnan una sociedad determinada en un momento concreto de su historia. En la actualidad se refiere al “modelo” científico adoptado en forma generalizada en la sociedad globalizada contemporánea.

El tema de la evolución planetaria, actualmente restringida a la generalmente aceptada “teoría de la tectónica de placas”, con un planeta de volumen constante complementada con la hipótesis del origen biológico (“fósil”) del petróleo constituyen ámbitos paradigmáticos establecidos que se resisten a ser modificados a pesar de los numerosos datos que deberían inducir a su revisión radical y profunda.
En esta sociedad “globalizada” se supondría que la construcción científica oficial funcionaría a través de la acumulación de datos científicos que permitirían “avanzar” en el conocimiento, en particular lograr un mayor detalle en la aplicación concreta de los modelos científicos aceptados.
Desafortunadamente, no existe ningún método en este paradigma oficial (ni en ningún otro paradigma dominante) que permita descartar “todo el modelo” para poder aceptar otras teorías y aplicar otras reglas o procedimientos que terminen modificándolo radicalmente.
Por esa razón, en el campo de la geología planetaria, resulta muy difícil replantear la validez de muchos conceptos cuya vigencia está siendo desmentida cotidianamente por la realidad.
La dificultad de cambiar el paradigma oficial estriba en que esta modificación también altera las relaciones de poder.
A nivel político, quienes detentan «el poder paradigmático», son los mismos que controlan los mecanismos decisorios.
Desde el punto de vista económico ellos son los que se benefician de las decisiones que se toman basadas en los postulados aceptados oficialmente
En la esfera académica son las personas que defienden su prestigio y la seguridad económica que dan las posiciones profesionales o universitarias que ocupan y que eventualmente se verían amenazadas por un posible cambio de paradigma (Lovelock, 1988).
No tenemos dudas que tarde o temprano el cambio paradigmático se producirá. Cuando la masa crítica de investigadores y científicos y el apoyo de la opinión pública sea suficiente, cuando pasen las décadas y se disponga de nuevos datos confirmando la nueva visión acerca de la historia y dinámica de nuestro planeta, las estructuras del poder cederán y el nuevo paradigma basado en los datos de la realidad será aceptado oficialmente.

En ese momento se crearán las condiciones para replantear las estrategias políticas y económicas que permitan desarrollar y establecer un nuevo enfoque de las relaciones humanas con los recursos y ambientes del planeta.
(continuará)  blog in English:  daniloanton-en.blogspot.com

Bibliografía: algunas publicaciones fundamentales en los temas de evolución planetaria terrestre.
  • Carey, Samuel Warren, 1988, Theories of the earth and universe: a history of dogma in the earth sciences, Stanford University Press
  • Gold, Thomas, 1992-1999 The deep hot biosphere, Copernicus-Springer Verlag, New York.
  • Kuhn, Thomas S. (ed.or.1962), 2005. La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica de España.
  • Lovelock, James, 1988. The ages of Gaia, The Commonwealth Fund, Londres
  • Maxlow, James, 2005, Terra non Firma Earth: Plate Tectonics is a Myth”, Terella Press, Perth, Australia.
  • Sánchez Cela, Vicente, 2005. La energía en los procesos geológicos. Prensa Universitaria de Zaragoza
  • Wegener, Alfred, 1915: Die Entstehung der Kontinente und Ozeane. Sammlang Vieweg, 23, 94 págs. Braunschweig 
  • Wegener, Alfred, 1983 (edición en español). El origen de los continentes y océanos. Ediciones Pirámide, S.A. Ciencias del hombre y la naturaleza. 230 págs. Madrid. 


domingo, 29 de noviembre de 2015

Desafiando  al paradigma geológico oficial

Una teoría innovativa y original del Prof. Vicente Sánchez Cela

Quisiera compartir algunas ideas del geólogo español Profesor Vicente Sánchez Cela porque considero que ha desarrollado una teoría sobre la formación de la corteza terrestre, incluyendo el origen de los granitos (las rocas más comunes en la corteza) que revoluciona muchos conceptos que se manejan habitualmente en geología,
El Prof. Sánchez Cela es un geólogo de vasta experiencia y muy importantes conocimientos de petrología, petrografía, mineralogía y geología estructural. En su teoría sostiene que las rocas profundas del manto tienen una composición química similares a la corteza pero diferentes estructuras cristalinas y mayor densidad. Las rocas densas del manto se transforman gradualmente en rocas menos densas generando calor, provocando fusiones magmáticas, intrusiones y vulcanismo, neoformando corteza y expandiendo la circunferencia terrestre. También pone en tela de juicio la teoría actual aceptada de las placas tectónicas y la deriva continental.
La teoría es revolucionaria y provocará sonrisas de desdén en muchos académicos que se conformen con los paradigmas vigentes y no acepten el desafío de analizar otras miradas que eventualmente podrían terminar cambiando (o no) el paradigma vigente.
Creo que el sistema que propone Sánchez Cela es original, innovativo y seduce desde el punto de vista lógico. Puede no ser verdadero, o tal vez serlo solo parcialmente, pero estoy seguro que podrá aportar elementos muy valiosos a las interpretaciones geológicas actuales sobre el origen de la corteza terrestre y de los continentes. En texto separado presento las líneas generales de la teoría de Vicente Sánchez Cela que considero debe tomarse en cuenta muy seriamente y finalmente rendir homenaje a este científico español de larga trayectoria que se ha atrevido a replantear las ortodoxia geológica y geofísica a partir de su extensa experiencia y conocimientos teóricos profundos. Invito a compartir alguna de sus ideas en un posteado de este mismo blog.titulado Revolucionaria Teoría acerca del Origen de la Corteza Terrestre. 

Danilo Antón, 29/11/2015
Revolucionaria teoría acerca  del origen
de la corteza terrestre 
Todo comenzó con la agregación y compactación de planetesimales dando lugar a la formación de La Tierra.
Como consecuencia de los impactos se formaron minerales de alta densidad, emparentados con las impactitas (rocas con minerales formados tras un impacto meteórico). Estos minerales densos tenían una composición muy parecida a la corteza terrestre actual, pero con alta densidad.
Eran minerales de la familia química del cuarzo, los feldesptatos y otros silicatos comunes tal como es la composición del planeta Tierra en la actualidad.
Los minerales de alta densidad formados eran minerales silicatados emparentados con el cuarzo, los feldespatos y otros silicatos comunes.


                                                                    Coesita

El dióxido de silicio con la fórmula SiO2, que actualmente cristaliza sobre todo como cuarzo, cristalizaba con mayor densidad formando coesita y stishovita.
Es de hacer notar que el cuarzo tiene densidad 2.65, la coesita densidad 2.92 y la stishovita 4.35. Los tres tiene la misma fórmula (SiO2). Otra diferencia es el empaquetamiento de los átomos. El cuarzo es trigonal, la coesita monoclínica y la stishovita tetragonal.
Del mismo modo los feldespatos que tienen densidad 2.56 (feldespato potásico) y 2.61 (feldespato sódico) comunes en la corteza actual, habrían sido precedidos cuando la formación planetaria y en las siguientes eras geológicas por mineerales de alta densidad: la hollandita K y la hollandita Na con densidad aproximada 4. Ambas cristalizan en el sistema monoclínico. Otros minerales de alta densidad que se consideran existentes en el manto son la perovskita silicatada (silicato de hierro y magnesio y silicato de calcio) y la post-perovskita (silicato de magnesio). Estas últimas tienen densidades superiores a 3.5.1
De acuerdo a este enfoque podemos considerar que en todo el manto y por supuesto en la corteza predominan la familia de minerales silicatados de baja densidad (de tipo granítico) y en el manto la familia de minerales silicatados de alta densidad (que Sanchez Cela denomina “densialitas”).
A pesar de tener diferencias de densidad la composición química de ambas cortes petro-mineralógicas es similar.
La teoría de Sánchez Cela se basa en el cambio de fase de los minerales densos del manto (coesita, stishovita, hollanditas, perovskitas y post-perovskitas) que aumentan su volumen y disminuyen su densidad cambiando de fase a los minerales típicos de la corteza de menor densidad (cuarzo, feldesptatos). Este cambio de fase es exotérmico produciendo fusiones magmáticas, intrusiones y efusiones volcánicas.
Al mismo tiempo se produce la expansión en volumen de las masas rocosas dando lugar a la formación de continentes, cadenas oceánicas y otros elementos orogénicos.
Fórmulas de los principales minerales presentes en la corteza; Cuarzo, coesita, stishovita: SiO2,
Feldespato K KalSi3O8, Feldespato Na NaAlSi3O8
Fórmulas de los principales minerales que se estima existen en el manto terrestre: hollanditas (K,Na)AlSi3O8. perovskita silicatada: (Mg,Fe) SiO3 y CaSiO3, post-perovskita: MgSiO3 (pPv)

Basado en la teoría del Profesor Vicente Sánchez Cela, recientemente fallecido..
Otros links:
https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=8025187884986679518#allposts/postNum=4

sábado, 7 de noviembre de 2015

Gas y Petróleo. ¿Inagotables?

El tema del petróleo está constantemente en la primera plana de los periódicos.
Se considera que es el recurso más valioso en nuestra civilización contemporánea hambrienta de energía.
El petróleo y sus derivados son imprescindibles para hacer marchar los automóviles, los aviones, las usinas termoeléctricas y las industrias de los plásticos. Su importancia económica es indiscutible.
Los intereses geopolíticos han generado inestabilidad en varios países productores dando lugar a conflictos y guerras por una parte, y por otra, al aumento sostenido de los precios.
Uno de los principales argumentos para el incremento de precios se basa en la creencia generalizada de que la génesis del petróleo y demás hidrocarburos es de naturaleza biológica, y que por lo tanto, los yacimientos se encontrarían restringidos exclusivamente a las cuencas sedimentarias del planeta.
La mayoría de los científicos suponen que es en estas cuencas donde se han acumulado geológicamente las plantas y/o animales fósiles que dieron origen al petróleo y al gas natural.
Tanto es así, que en el vocabulario común los hidrocarburos son denominados “combustibles fósiles”.
Por esa razón las existencias de petróleo y gas estarían limitadas, y constituirían, por definición, recursos no renovables.
Los volúmenes relativamente escasos, el carácter no renovable de los depósitos y su función “imprescindible” a nivel mundial, explicarían y justificarían el aumento constante de los precios, hasta transformarlos en un rubro desequilibrante de la economía de los países.
En la actualidad (fines del siglo XX y principios del siglo XXI) estas premisas son generalmente aceptadas, y es en base a ellas que se definen las estrategias políticas de los estados y de las organizaciones empresariales.
Es la teoría del origen biológico o biogénico de los hidrocarburos.

Sin embargo, con los elementos de juicio disponibles actualmente, y en base a los puntos de vista de algunos astrofísicos y geólogos, es posible afirmar que la creencia de que el petróleo y el gas tienen un origen fósil posee un asidero científico muy débil.
La teoría sustitutiva, que consideramos tiene en cuenta en forma mucho más adecuada los datos de la realidad, sostiene que el petróleo, el gas natural y las formaciones carbonosas asociadas son de origen mineral y sus existencias son prácticamente inagotables.
Es la teoría del origen mineral o abiogénico de los hidrocarburos .

De acuerdo a este enfoque, los hidrocarburos se generarían a través de procesos de desgasificación planetaria. Estos son procesos por los cuales los diversos compuestos de carbono e hidrógeno ascienden desde el interior del planeta y se recombinan (adaptándose a nuevas condiciones de presión y temperatura) acumulándose en las zonas en que dicho ascenso está obstruido (a menudo, precisamente, en las cuencas sedimentarias).
Algunos adherentes a la teoría mineral, en particular el astrofísico austríaco Thomas Gold, sostienen que los hidrocarburos ascendentes se oxidan en profundidad merced a la acción de ciertas bacterias, formando agua y dióxido de carbono, y dejando como residuos diversos minerales (a menudo metálicos), constituyendo a veces verdaderos yacimientos.
Estos fenómenos se darían en todos los planetas del Sistema Solar (y probablemente en otros sistemas estelares también), por lo que sería razonable suponer que este tipo de vida subterránea sería la regla (a nivel de otros planetas en el universo), mientras que la vida superficial (la nuestra) sería la excepción.

Del mismo modo, Gold expresa que los movimientos de fluidos hidrocarbonosos en profundidad y sus emisiones superficiales son los que provocan la mayor parte de los fenómenos sísmicos y tsunamis (tal vez todos).
En definitiva, la teoría integral y sistémica desarrollada por el astrofísico austríaco replantea en forma radical, no sólo las creencias acerca del origen del petróleo y otros hidrocarburos, sino los fundamentos mismos de la geología y la astrofísica planetaria.
El libro que presentamos aquí pretende proporcionar una síntesis de estas ideas, enmarcadas en los nuevos enfoques acerca de la naturaleza de la vida y su distribución en el espacio, desarrollados por Fred Hoyle y otros investigadores del Instituto de Astrobiofísica de Cardiff, con el fin de introducir nuevos elementos de juicio en un tema que hasta ahora ha sido considerado en forma unilateral, e incluso dogmática, por muchos científicos y académicos, con importantes repercusiones a nivel de la economía y la sociedad.

Del libro "Gas y Petróleo. ¿Inagotables?" de Danilo Antón publicado por Piriguazú Ediciones



lunes, 2 de noviembre de 2015

El petróleo es mucho más abundante de lo que se sostiene
1) Historia geológica de los hidrocarburos y su utilización económica y social
Durante largos períodos de tiempo, millones de años transcurridos, mucho antes de la aparición de la especie humana, en la superficie terrestre había numerosas surgencias de hidrocarburos, gaseosos, líquidos y viscosos. Emanaban fluidos hidrocarbonosos en las fumarolas y volcanes de barro a los que se agregaban los escapes de gases de las erupciones volcánicas y de las emisiones submarinas hipertermales.
Esto ocurrió desde el comienzo de la historia planetaria hace 4,000 millones de años. Gradualmente los hidrocarburos emitidos se incorporaron a la atmósfera, a la hidrósfera y a las capas superiores de la corteza. Se combinaron con el oxígeno y otros elementos formando CO2, agua, carbonatos y otros compuestos químicos ricos en carbono. Ese proceso continuó durante las sucesivas eras geológicas hasta épocas recientes e incluso continúa en la actualidad.
Cuando se desarrollaron las primeras sociedades humanas organizadas hace unos 10,000 años las comunidades que las componían se las ingeniaron para utilizar estas surgencias con diversos fines prácticos. Gases carbonosos y petróleos líquidos fueron usados para quemar y producir calor; las breas y bitúmenes eran útiles para cementar o impermeabilizar casas y embarcaciones. Al principio el uso de hidrocarburos era local, solamente relacionado con la presencia de afloramientos y las necesidades comunitarias. Luego se extendió a las zonas urbanas de los primeros estados. Había surgencias en diversos sitios del planeta: en la cuenca mesopotámica de los ríos Tigris y Eufrates, en Egipto, en India, en China y en otras regiones.

En los siglos XVIII y XIX, cuando se construyeron y difundieron los primeros motores, se procuraron obtener combustibles apropiados para permitir su funcionamiento. Al principio se utilizaron la leña y el carbón (vegetal y mineral) para hacer funcionar las máquinas a vapor, y más adelante, a partir de 1886, cuando comenzaron a propagarse los motores a explosión, se emplearon combustibles líquidos, fundamentalmente petróleo y derivados. Estos combustibles se impusieron pues su extracción, transporte y manipulación resultaba más sencilla. Más tarde comenzaron a utilizarse los hidrocarburos líquidos de mayor refinación, en particular gasolinas, naftas y querosenos. Progresivamente estos combustibles tomaron preeminencia frente a otras fuentes de energía minerales y orgánicas. Concomitantemente, y aprovechando su versatilidad, el petróleo crudo fue utilizado como materia prima para nuevos productos.

En la segunda mitad del siglo XX este proceso se aceleró. Se produjo un vigoroso crecimiento económico basado en la globalización del comercio internacional y en la aplicación generalizada de los derivados del petróleo para muchos propósitos. A partir del petróleo crudo se manufacturaban solventes, aceites, ceras, pinturas, neumáticos, plásticos, diversos tipos de envases, shampús, muebles, telas, vestimentas, carrocerías de automóviles y embarcaciones y una larga lista de productos análogos. Gradualmente la mayor parte de las sociedades se tornaron dependientes de la disponibilidad de hidrocarburos líquidos.

La disponibilidad de recursos hidrocarbonosos depende de muchos factores. Una condición básica es la existencia de yacimientos geológicos apropiados de donde se puedan extraer petróleo y gas natural. Sin embargo, no basta con poseer yacimientos importantes conocidos y factibles de extracción, sino que además deben ser refinados en complejas instalaciones industriales y distribuidos a nivel regional o global. Se requiere que los petróleos y gases sean transportados a los sitios de procesamiento o consumo que frecuentemente se encuentran muy distantes requiriendo el tendido de costosos y vulnerables oleoductos o gasoductos y la utilización de costosos buques petroleros o metaneros para su traslado. El procesamiento de los crudos implica disponer de refinerías apropiadas que muchos países petroleros no poseen. A ello se agrega el establecimiento y operación de las redes de distribución necesarias para llevar el combustible a las estaciones de gasolina locales. Estas redes están compuestas por oleoductos y gasoductos locales, barcazas y buques petroleros y metaneros de cabotaje, transportes ferroviarios y camiones-tanque.

2) Costos y precios

El precio del combustible al consumidor debería estar relacionado con el costo operativo del circuito de búsqueda, extracción, transporte, industrialización y comercialización de los hidrocarburos y sus subproductos derivados, pero no es así. La cotización de los hidrocarburos, en particular del petróleo, no está determinada por los costos reales de su extracción y procesamiento, sino que es muy superior. En los hechos los aumentos de precios están sobre todo vinculados a factores políticos y a las estrategias comerciales de las empresas y países petroleros.

Los precios de los barriles de petróleo experimentaron su primer fuerte suba a raíz de la constitución efectiva de la OPEP (Organización de los Países Exportadores de Petróleo) y el embargo petrolero de 1973 (como consecuencia de la Guerra de Yon Kippur entre Israel y los países árabes). Antes de 1973 el precio del barril era de U$S 3.00 y pasó a U$S 12.00 luego del embargo. Esta suba obligó a implementar restricciones y políticas de conservación en los EEUU que era el principal consumidor de crudo del mundo. Otro ascenso de precios tuvo lugar cuando estalló la guerra entre Irán e Irak en 1980. En ese momento el precio del barril subió rápidamente hasta un pico de 67 dólares para luego descender estabilizándose en U$S 20-25 (o sea el doble que antes de la guerra). Hubo un nuevo aumento durante la Primera Guerra del Golfo (invasión de Kuwait por el régimen iraquí y posterior invasión de los EEUU y aliados a Irak) cuando llegó a U$S 30 el barril. En los años posteriores el precio disminuyó a menos de U$S 20, sobre todo a raíz de los incrementos de producción decididos por OPEP. Volvió a aumentar como consecuencia de las guerras de Afganistán, y sobre todo, la Segunda Guerra del Golfo, alcanzando U$S 60 en el año 2006. Nuevas guerras y conflictos (revolución Libia, conflicto de EEUU con Irán, rebelión en Siria) ocurridos en los últimos años (2009-2012), a los que se agregó el crecimiento económico de China e India, continuaron influyendo en el ascenso de los precios que en la actualidad (2012) han sobrepasado largamente los U$S 100 dólares el barril. Como se puede observar los aumentos de precio del barril de petróleo están más vinculados a la situación político-económica internacional que a su escasez.

Sin embargo esta supuesta escasez es esgrimida como argumento para explicar el encarecimiento de los hidrocarburos. En los hechos este precio, que ya es alto por las circunstancias políticas antes enumeradas, está además sobrevaluado debido a la creencia generalizada de que las existencias de hidrocarburos están llegando a su fin. Esta creencia se basa en un paradigma polémico, el origen fósil de los hidrocarburos.

3) La teoría biogénica

En esta hipótesis genética (paradigma biogénico) el petróleo y el gas natural se formarían a partir de la acumulación de organismos (fósiles) en condiciones geoquímicas reductoras en las cuencas sedimentarias continentales y de las plataformas oceánicas. Tanto es así, que en el vocabulario común los hidrocarburos son denominados “combustibles fósiles”.

Las cuencas sedimentarias son discontinuas ocupando menos de la mitad de las superficies continentales y plataformas. El espesor de las secuencias sedimentarias que en ellas están contenidas es unos de pocos kilómetros. Consecuentemente los volúmenes sedimentarios existentes efectivos están limitados a una capa superficial muy delgada (menos de 10 km) en un planeta que tiene un radio de 6,380 km. A su vez, sólo algunas cuencas contendrían depósitos de hidrocarburos y éstos estarían exclusivamente en ciertos estratos. Basada en estas afirmaciones la teoría biogénica sostiene que las existencias de crudos y gas natural son limitadas y que su agotamiento es inminente. Debido a esta creencia se piensa que los combustibles “fósiles" deben ser catalogados como "recursos no renovables”. Los volúmenes relativamente escasos, el carácter no renovable de los depósitos y su función “imprescindible” a nivel mundial, explicarían y justificarían en gran medida el aumento constante de los precios.

4) La teoría abiótica

La teoría abiótica o abiogénica parte de un paradigma completamente diferente. Los hidrocarburos son abundantes a nivel galáctico y planetario pudiéndose deducir que en nuestro planeta también lo son. Las observaciones astronómicas obtenidas a través del estudio de las rayas de absorción luminosa en las nubes de polvo y gas de la galaxia y en los cuerpos del sistema solar (planetas, satélites, cometas, meteoritos) permitieron comprobar la abundancia de los hidrocarburos. Obviamente, estos compuestos hidrocarbonosos no se originaron a partir de organismos fósiles. La pregunta que se nos aparece es: ¿Porqué habrían de serlo en La Tierra?

La teoría abiogénica, que consideramos tiene en cuenta en forma mucho más adecuada los datos de la realidad, sostiene que el petróleo, el gas natural y las formaciones carbonosas asociadas son de origen mineral y sus existencias son prácticamente inagotables en el corto plazo.

5) Los datos de la realidad

Los conocimientos obtenidos a partir de las exploraciones espaciales recientes, con imágenes y mediciones aportadas por las sondas interplanetarias, incluyendo los datos del telescopio espacial Hubble y de los nuevos telescopios de base terrestre, permiten mirar a nuestro planeta y los procesos que en él ocurren con una óptica diferente. La información obtenida hasta el presente muestra el parentesco de los diversos cuerpos del Sistema Solar y la similitud de los procesos que les dieron origen.

De acuerdo a estos nuevos datos, tiende a confirmarse la teoría de la formación en frío y por aglomeración de planetas, planetoides y cometas. También se comprueba que el calentamiento de estos cuerpos ocurrió, a posteriori de su constitución inicial, por efecto de la contracción gravitatoria y la radioactividad de ciertos elementos. En todos ellos se ha constatado gran abundancia de carbono, generalmente bajo la forma de hidrocarburos u óxidos de carbono.

De la información disponible se deduce también que la estructura interna de los astros antedichos fue originalmente heterogénea, y que, si bien se pueden haber producido procesos de homogeneización, muchos componentes de la heterogeneidad original debe estar aún presentes en el interior de los cuerpos planetarios.

Uno de los principales procesos del dinamismo interno de estos astros parece ser la desgasificación. Ésta implica el ascenso gradual de ciertos elementos o compuestos relativamente livianos, que asumen estado gaseoso en rangos de presión y temperatura subsuperficiales y superficiales. Las principales moléculas que forman parte de las envolturas gaseosas de los planetas son de nitrógeno, de metano, de dióxido de carbono y de agua. El nitrógeno es relativamente abundante a nivel astronómico y por lo tanto al contraerse y calentarse el interior se exuda hacia el exterior formando «atmósferas nitrogenadas» en aquellos cuerpos en que la masa y gravedad son suficientes para retenerlas. Debido a su carácter químicamente estable no se combina mayormente en su ascenso o en su estancia en la atmósfera.

El carbono y sus compuestos hidrogenados, por el contrario, suelen tener un comportamiento químico mucho más activo, particularmente en presencia de algunos (tal vez todos) minerales oxigenados, como son los óxidos metálicos y los sulfatos. Las fracturas producidas en el interior de los astros planetarios por la compresión y calentamiento desparejo y por las mareas astronómicas, solares y planetarias, facilitan el ascenso.
Al combinarse con el oxígeno, el metano o CH4 (que es la molécula más común en los interiores planetarios) genera CO2, CO y H2O, dependiendo de la disponibilidad de oxígeno. Los fluidos carbonosos así formados se inyectan en las masas sólidas generando presiones laterales en las fracturas, ensanchándolas y lubricándolas. De esa forma se posibilita el movimiento de los bloques rocosos, con producción de sismos y eyecciones de gases.

Los gases emitidos pueden permanecer en la superficie de los planetas más masivos formando parte de la atmósfera (o combinados con las formaciones superficiales sólidas) o escapar de la atracción gravitacional dispersándose en el espacio interplanetario en los cuerpos más pequeños. Normalmente, en la superficie sólida de los planetas el agua se congela o transforma en vapor (rara vez permanece en estado líquido, una excepción es precisamente La Tierra), el dióxido de carbono se congela o queda en estado gaseoso, mientras que el metano puede pasar a cualquiera de los tres estados (gaseoso, líquido o sólido) dependiendo de la temperatura y la presión reinante.

En los planetas mayores del Sistema Solar, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, la atmósferas están formadas de hidrógeno, hidrocarburos (principalmente metano), nitrógeno y otras sustancias en menor cantidad. Los porcentajes de metano varían entre un mínimo de 0.1 % en Júpiter y 5% en Urano. Venus mantiene una atmósfera de gran densidad compuesta por dióxido de carbono (96.5 %) que puede interpretarse como metano oxidado, nitrógeno (2.5%) y dióxido de azufre (0.015%), con cantidades muy pequeñas de argón, monóxido de carbono y helio. Marte, que tiene una masa bastante menor que La Tierra y Venus, conserva una atmósfera de densidad relativamente baja (la presión atmósférica es 150 veces menor que la terrestre). Está compuesta sobre todo por dióxido de carbono (95.32%) que también se puede interpretar como el producto de la oxidación del metano. Hay además 0.13% de oxígeno, 0.07% de monóxido de carbono y 0.03% de vapor de agua. Un caso particular se puede observar en Titán, el mayor satélite de Saturno, que tiene una atmósfera de gran densidad. La atmósfera de Titán está compuesta por 98.4 % de nitrógeno y 1.6% de metano. En resumen, se comprueba que los gases principales de los planetas mayores son el hidrógeno y el helio, mientras que en los planetas menores y satélites mayores son el nitrógeno, el dióxido de carbono y el metano.

La atmósfera de La Tierra tiene una densidad menor a la de Venus y mayor que la de Marte. Su composición es nitrogenada (78.08% de N), con una importante proporción de oxígeno (20.95%). La presencia de dióxido de carbono (0.0360%) es escasa y el metano aparece en concentraciones muy pequeñas (aproximadamente 0.00017 %). Se considera que la mayor parte del carbono atmosférico y oceánico terrestre se ha inmobilizado bajo la forma de carbonatos. Esta composición puede ser explicada lógicamente a través de las teorías de la desgasificación planetaria, del origen mineral del petróleo y gas y de la ocurrencia de procesos de oxidación en las capas subsuperficiales de los cuerpos planetarios. Algunos autores (Thomas Gold, 1999) atribuyen al metabolismo de poblaciones hipertermobacterianas subterráneas la ocurrencia de dicho proceso.

6) Antecedentes de la hipótesis abiótica

La hipótesis abiótica, que sostiene el origen mineral de los hidrocarburos, es muy antigua. A fines del siglo XIX, Dmitri Mendeleev, padre de la química moderna, afirmaba que el petróleo y el gas eran de origen mineral y provenían de las profundidades de la tierra. En tiempos posteriores, varios geólogos rusos (particularmente Nikolai Alexandrovitch Kudryavtsev en 1951) y ucranianos (Emmanuil Chekaliuk en 1967) continuaron desarrollando la hipótesis con datos experimentales orientando las búsquedas petroleras en la Unión Soviética en ese sentido. Basada en esta hipótesis la URSS se convirtió en el primer productor mundial de hidrocarburos en la década de 1980. Recientemente, el astrofísico austriaco Thomas Gold replanteó la teoría abiótica incluyendo varios elementos innovativos desarrollando una verdadera revisión paradigmática del tema expresada en su reciente libro “La biosfera profunda y caliente”.

En base a los autores rusos y ucranianos mencionados y a los trabajos de Thomas Gold, se puede sostener que NO hay suficientes elementos científicos como para seguir afirmando a rajatablas que el petróleo y el gas son de origen fósil. Existen numerosos yacimientos de petróleo contenidos en rocas ígneas y metamórficas inexplicables con la teoría “fósil”. Los yacimientos petroleros no se agotan de acuerdo a las previsiones. Extrañamente, parecería que los reservorios se “recargan” desde las profundidades. La composición química de los hidrocarburos es contradictoria con un origen orgánico (p.ej. su elevado contenido en helio que no existe en los restos biológicos). Hay muchos otros argumentos y datos en el mismo sentido que desarrollaremos en artículos sucesivos.
7) Conclusión

Todos estos elementos tienden a mostrar que la teoría del origen “fósil” es, por lo menos, insatisfactoria. De acuerdo a la visión de los geólogos rusos y ucranianos antes mencionados y de Thomas Gold, el petróleo y el gas resultan de la desgasificación geológica del planeta que comenzó hace 3,000 millones de años y continúa en la actualidad. Los volúmenes de petróleo y gas existentes constituirían un porcentaje muy elevado de la masa del planeta, con volúmenes muchísimo mayores a los estimados actualmente (tal vez cientos o miles de veces mayores). En otras palabras, a todos los efectos de nuestra arrogante civilización humana, las existencias de petróleo y gas serían inagotables.

Esto quiere decir que el gas y el petróleo no se van a acabar (por lo menos en los próximos miles de años) y que las principales limitantes para las sociedades humanas podrían ser sus impactos ambientales en la atmósfera, pero no el agotamiento de las “reservas”. Estos impactos incluirían el aumento del dióxido de carbono (que podría dar lugar a un posible efecto invernadero, cosa que aún no está probada) y la disminución del porcentaje de oxígeno contenido en el aire (hecho mucho más grave aunque sus efectos no parecen inminentes).

Otra consecuencia de la teoría es que pueden existir acumulaciones o emanaciones petroleras y gasíferas en TODA la superficie del planeta. Por supuesto que hay zonas donde la presencia de fracturas y trampas estructurales permiten o permitieron la acumulación de grandes volúmenes de hidrocarburos y allí se encuentran los yacimientos más grandes y accesibles. Sin embargo, es dable esperar la surgencia de hidrocarburos en TODAS las zonas fracturadas de la corteza, especialmente en la periferia de las regiones montañosas, en las zonas de fallas, en los bordes continentales, y por supuesto en todas las cuencas sedimentarias que permitieron el entrampamiento de los hidrocarburos ascendentes (por ejemplo, en las cuencas del Golfo en el Medio Oriente).

8) Consecuencias prácticas de la adopción de la hipótesis abiótica

Las consecuencias de esta revisión paradigmática son inmensas. En primer lugar, las reservas efectivas de hidrocarburos se multiplicarían por un factor de 100, 1000 o aún mayor. Su explotación estaría sobre todo limitada por las posibilidades tecnológicas y económicas de su extracción. Puede haber petróleo o gas en los escudos graníticos, en los fondos basálticos de los océanos, en las zonas volcánicas y en áreas sedimentarias hasta ahora consideradas estériles. Los métodos de búsqueda y las tecnologías requeridas para la explotación deberán ser revisadas cuidadosamente. El cambio del enfoque y el desarrollo de nuevas tecnologías pueden dar lugar a un aumento importante de la producción de hidrocarburos en muchos países y lugares, y consecuentemente a una reducción de los precios. Esta posibilidad generará resistencia de las grandes corporaciones y países petroleros. Durante mucho tiempo han sido subsidiados por el resto del mundo. Este "privilegio" llegaría a su fin en el momento que se internalice social y económicamente el paradigma abiótico.

9) Las preocupaciones ambientales continúan

De todas maneras las preocupaciones ambientales que existen por el elevado consumo de hidrocarburos continuarán e incluso podrán incrementarse. Deberá estudiarse rigurosamente el impacto del incremento del CO2 atmosférico, cuyas consecuencias sobre la biósfera y temperatura global no están demostradas. Deberá tenerse en cuenta el efecto que la extracción continuada de fluidos puede tener en la estabilidad de la corteza terrestre, en particular la vulnerabilidad sísmica de las diferentes regiones del planeta. En fin, toda una nueva línea de pensamiento e investigación deberá gestarse. Este ensayo tiene como fin alertar acerca de las posibilidades, pero también de los desafíos y riesgos de la adopción de este nuevo enfoque acerca de los efectos reales y potenciales de la acción antrópica sobre la superficie del planeta, y los contraefectos que estos cambios pueden tener sobre las propias sociedades humanas.

Danilo Antón, marzo 3, 2012
dantonster@gmail.com


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