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domingo, 18 de septiembre de 2016


Las guerra son crueles y siempre lo fueron

En las "Tierras de Pocas Lluvias" del Medio Oriente para controlar a los pueblos se utilizaron muchos métodos, pero el más común fue la guerra y el dominio por la fuerza.
El objetivo de la guerra es causar daño al enemigo para derrotarlo. Para ello se requiere, matar, destruir, si fuera posible, aniquilar las fuerzas oponentes y sus bastiones principales.
En los 5,000 años de historia del Medio Oriente hubo cientos de guerras, decenas de miles de batallas, cientos de millones de muertos, innumerables obras humanas destruidas, sociedades enteras eliminadas, culturas excluidas, emigraciones en masa, limpiezas étnicas, esclavitud, torturas sistemáticas.
No consideremos que las sociedades del Medio Oriente son peores que otras sociedades que hay en el mundo. Tan solo son más antiguas, y por tanto tuvieron más tiempo para desarrollar el expansionismo estatal y el imperialismo, expresados en sus múltiples formas.
Tampoco debemos olvidar que durante mucho tiempo y en múltiples ocasiones, las sociedades del Medio Oriente fueron víctimas del expansionismo y el imperialismo de potencias externas. En los últimos siglos estas agresiones fueron muy frecuentes. Las potencias de Europa Occidental, la Rusia zarista y más tarde soviética, los Estados Unidos, comenzaron a intervenir en el Medio Oriente con el fin de apoderarse de sus recursos. Para ello aprovecharon las disensiones internas, que ya existían, en su propio beneficio. Promovieron las luchas sectarias, cristianos contra musulmanes, musulmanes contra judíos, chiitas contra sunitas. Las guerras de Afganistán e Irak en la primera década del siglo XXI (que todavía siguen) y la guerra de Siria, desatadas por los Estados Unidos y sus aliados con variadas excusas, y a partir de las contradicciones existentes, desencadenaron fuerzas de odio y agresión que llevaron a matanzas y destrucción en esos países. A ello se agregó la intervención política y militar de Rusia que tiene sus propios intereses en la región medio-oriental. Las potencias externas inyectaron armamentos, cada vez más mortíferos, que multiplicaron la muerte y la destrucción.
El precio es la sangre vertida por los pueblos que ya no pueden trabajar, relacionarse pacíficamente o vivir vidas productivas y armoniosas. Solo queda la muerte, la destrucción, la emigración.
En fin, en las Tierras de Pocas Lluvias sigue habiendo mucha sangre derramada.
Del libro "Las Tierras de Pocas Lluvias y Mucha Sangre, de D.Antón, Piriguazú Ediciones.

martes, 7 de junio de 2016

El expansionismo del estado argentino 
y la ocupación británica de las islas Falkland (Malvinas)


Danilo Antón
En 1833 cuando el Reino Unido ocupó las islas Malvinas (Falkland) la República Argentina no existía (recién fue establecida formalmente en 1853 y efectivamente después de la batalla de Pavón en 1861). El Virreinato de la Plata (desde donde supuestamente España ejercía su soberanía sobre las islas) se había desarticulado. Las gobernaciones de Paraguay y Montevideo se habían transformado en países independientes. Las restantes provincias habían constituido una confederación escasamente consolidada denominada “Provincias Unidas del Río de la Plata”. El territorio de esta confederación se extendía algunos kilómetros al sur de la sierra de Tandil debido a la campaña de Juan Manuel de Rosas. Los valles de los ríos Colorado y Negro eran territorio de los pueblos mapuches que estaban organizados políticamente en la Confederación de Salinas Grande cuyo jefe era Kalfukurá.

Hacia el sur la Patagonia estaba poblada por tehuelches, onas-alakaluf y yaganes.
La invasión del país mapuche fue coordinada por los gobiernos de Argentina y Chile en la década de 1880. El resultado de la guerra (mal llamada guerra del desierto) fue la ocupación de las tierras de la Confederación, a través de la muerte, prisión o desplazamiento de la población nativa. El resultado de la campaña fue más de mil muertos, diez mil prisioneros y la expulsión del resto a las tierras periféricas. En ese momento (1885) cuando Argentina ocupó la Patagonia ya hacía más de 50 años que el Reino Unido ocupaba las islasFalkland. La cercanía de las costas patagónicas es utilizada como argumento para justificar la soberanía sobre las islas.
La expansión de Argentina hacia el Chaco ocurrió más tarde. Tobas, mocovíes, pilagás y wichís se resistieron a dicho avance obligando a ocupar militarmente el territorio. En la guerra entre el gobierno argentino y los pueblos chaqueños murieron varios centenares de indígenas, un número mayor fue hecho prisionero o desplazado.
La guerra del Chaco duró hasta la década de 1910.

La guerra del Paraguay permitió a Argentina expandirse hacia el norte para ocupar la actual provincia de Formosa (territorios entre los ríos Bermejo y Pilcomayo) en 1871.
Como se ve la historia de Argentina ha sido una sucesión de conquistas militares, ya sea apoderándose de tierras indígenas o aprovechando una victoria bélica (contra Paraguay).
Los derechos argentinos sobre las Malvinas se basan (o podrían basarse) exclusivamente en su poder político, económico o militar. Como la potencia ocupante actual (el Reino Unido) es más poderosa que Argentina por ahora no se avizora un cambio en el statu quo.
Todo lo anterior no quiere decir que el Reino Unido tiene derecho sobre las islas. No lo tiene. Su posesión también se basa en su fuerza política y militar. Sin embargo es muy diferente la situación de los falklanders (malvinenses británicos) que han vivido en el lugar por varias generaciones. Su destino será similar al de tantas otras micro-naciones que no tienen suficiente población como para asumir una independencia efectiva. 
De todos modos es absolutamente necesario tomar en consideración su opinión ante de definir su destino futuro.