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martes, 15 de enero de 2019


Cometas y asteroides, la clave del origen y expansión de la vida en el Universo
D.Antón
No es fácil distinguir entre asteroides y cometas. Cuando están relativamente lejos del sol, digamos a más de 500 millones de kilómetros, a la distancia ambos aparece tan solo como débiles puntos luminosos. Cuando se acercan a distancias menores los cometas pueden aparecer como manchas difusas e incluso desarrollar “colas” apuntando en dirección opuesta al sol. En cambio, los asteroides, exceptuando su mayor brillo, por recibir  mejor iluminación, no cambian sensiblemente. Esto es porque los cometas están compuestos fundamentalmente de hielos de agua, dióxido de carbono, monóxido de carbono, metano, amoníaco, nitrógeno molecular y argón, además de polvo y rocas.
Al acercarse al sol estos hielos se subliman (se transforman en gas) y forman una especie de nube alrededor del núcleo (cuya estructura está constituida por un esqueleto rocoso). Los asteroides, en cambio, son fundamentalmente rocosos y no poseen o poseen pequeñas cantidades de hielos.
Otra diferencia son sus órbitas. En los cometas son  muy extendidas y excéntricas llegando a distancias de varios miles de U.A. (Unidades Astronómicas; 1 U.A.= 150,000,000 km) del Sol. El número de cometas es desconocido pero puede ser superior a 1 billón. Debido a que la inmensa mayoría se encuentran muy lejos solos e han registrado hasta ahora 3572 cometas.
Los asteroides, que están más cerca pueden ser identificados más fácilmente y en la actualidad alrededor de medio millón han sido registrados.
Por otra parte, los asteroides pueden alcanzar un tamaño mayor. Algunos asteroides como Ceres, tiene 1,000 km de diámetro y es considerado un “planeta enano”. Hay muchos otros asteroides con diámetros que varían entre 100 y 500 kilómetros.
Los cometas son mucho más pequeños. Generalmente sus diámetros no exceden de 20 kilómetros, y la inmensa mayoría son mucho más pequeños.
Hay que resaltar también que los cometas que pasan o pasaron cerca del Sol muchas veces pueden haber perdido sus “hielos” y solo conservan el núcleo rocoso, asemejándose a los asteroides. En los hechos, muchos asteroides pequeños pueden haber sido cometas en tiempos remotos.
Otra diferencia fundamental, que no es menor, es la presencia de abundantes sustancias carbonosas en los cometas, que se observan en mucho menor medida en los asteroides. Por esa razón el albedo de los cometas es muy bajo. Generalmente de 0.02 a 0.06. El color de la superficie de los cometas es gris oscuro o negro.  Los asteroides, en cambio, tienen un albedo mayor, que en algunos casos como en Vesta es de más de 0.40.
Eso se debe a la presencia de compuestos de carbono, incluso moléculas orgánicas complejas, en la superficie de los cometas, mucho menos frecuentes en los asteroides. El cometa que ha sido estudiado con mayor detenimiento (por la sonda europea Rosetta)  es 67¨/Churyumov-Gerasimenko que es un pequeño cometa (5  x 3 km aproximadamente) y cuyo polvo fuera analizado resultando que las moléculas orgánicas representan 45% del total en peso, de lo cual se desprende que este cometa es uno de los cuerpos con más carbono del sistema solar. El resto del material está compuesto de otras sustancias (55%), particularmente silicatos. No se encontraron compuestos hidratados.
Probablemente la composición de muchos cometas, tal vez la mayoría, sea similar a la de 67¨/Churyumov-Gerasimenko.
 La presencia preponderante de las moléculas orgánicas en los cometas hace pensar que es a través de ellos que las moléculas de la vida e incluso los microorganismos biológicos se transporten y hayan llegado a la Tierra (y porque no a otros planetas) a través del aporte de los cometas.
Es más, no sería extraño deducir, de acuerdo a los astrofísicos Fred Hoyle y Chandra Wickramasinghe, que los cometas, no solo transportan moléculas orgánicas, sino también organismos biológicamente viables e incluso activos en su interior.

lunes, 8 de enero de 2018


El comportamiento de los cometas resulta de difícil explicación

El comportamiento de los cometas es impredecible. Aparecen de la nada, se sumergen en el interior del sistema solar, subliman sus hielos, arrojan chorros fuertes de sus superficies, expulsan partículas de polvo que son arrastradas por el viento solar formando la "coma" o una cola.
Son muy oscuros, su albedo es menor que 5%. Son más oscuros que el carbón. 
Cambian su brillo sin ninguna razón aparente.
Un ejemplo es el cometa 67P/ Churyumov–Gerasimenko que fue recientemente visitado y estudiado por la sonda Rosetta,  Esta misiòn permitiò comprobar sus caracterìsticas, su forma irregular, sus dimiensiones (4 x 4 km) y su composición. De acuerdo a los registros de Rosetta 67P està compuesto por agua, monóxido de carbono, dióxido de carbono, amonìaco, metano y metanol.
Fred Hoyle, Chandra Wikramasinghe y otros creen que dentro de las cometas existen esporas bacterianas y que la vida llegó a la Tierra dentro de estos cuerpos celestes (teoría llamada "panspermia"). De vez en cuando nuevos cometas golpean nuestro planeta. Probablemente esto es lo que sucedió en Tunguska, Siberia, en 1908.

Algunos cometas anòmalos

Cuando un típico cometa se acerca al sol, los hielos y polvo existentes en su interior pueden sublimarse y eyectarse al espacio . Se piensa que esto ocurren porque el calor del sol en la superficie irregular del cometa actúa asimétricamente.
Sin embargo, algunos cometas como Chiron y Schwassmann-Wachmann 1 mostraron un comportamiento inusual; estando muy lejos del sol se apaguen y encienden a pesar que están a distancias demasiado grandes como para que este mecanismo funcione.
Hale-Bopp es otro cometa en esta categoría. Incluso el cometa Halley tuvo un encendido inesperado en 1991; se iluminó por un factor de 300, a pesar que estaba más allá de la órbita de Saturno. Las explicaciones estrictamente químicas de estos eventos anómalos explican estos hechos por medio de procesos que no pueden prolongarse largo tiempo, apenas unos pocos cientos de años.
K. Wallis y Wickramasinghe propusieron otra explicación; a saber, que un ciclo de congelación superficial, compresión y agrietamiento puede hacer que el líquido o gas comprimido se eyecte en chorro desde el interior de un cometa. Una tercera posibilidad, que Hoyle y Wickramasinghe han considerado, es que en algunos cometas el metabolismo celular de algunas bacterias que pueden subsistir en su interior sea la causa de estos fenómenos. Este metabolismo podría generar gases que pueden, directa o indirectamente, dar cuenta del aumento de brillo.
El reciente descubrimiento de abundante metano y etano en el “coma” del cometa Hyakutake refuerza esta posibilidad. En cualquier caso, el brillo anómalo de estos cometas necesita explicación. La presencia de agua en estado líquido o incluso de vida en estos cometas podrían ayudar a explicarlo. Más investigación se hace necesaria.