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martes, 25 de octubre de 2022

El ADN bacteriano puede producir señales de radio


La investigación matemática ha llevado a un nuevo descubrimiento que puede probar la teoría de que el ADN bacteriano puede producir señales de radio.

La investigación matemática, dirigida por Allan Widom de la Northeastern University en Boston, ha descubierto un posible mecanismo que permite que el ADN bacteriano produzca señales de radio. Esta prueba “teórica” explicaría los resultados obtenidos en 2009 por el profesor Luc Montagnier, biólogo y virólogo, co-ganador del Premio Nobel por el descubrimiento del virus VIH.

Los estudios de Luc Montagnier habían sido objeto de mucha controversia, y la mayoría de los investigadores negaron los resultados porque no se había encontrado una explicación del mecanismo que genera las ondas de radio, Este nuevo descubrimiento debería avivar los ánimos en este debate que aparentemente no está cerrado.

En 2009, con la publicación de dos artículos, Luc Montagnier avanzó una nueva teoría: la de las ondas magnéticas. En primer lugar, un poco de historia: una de las mayores polémicas del mundo científico la inicia un artículo publicado por el equipo del médico e inmunólogo Jacques Benveniste en la revista Nature en junio de 1988. El estudio publicado concluye que la desgranulación de los basófilos que son leucocitos en cantidades menores (1 a 2%). Tienen una activa participación en la respuesta inmunitaria, a través de la liberación de histaminaserotonina en bajas concentraciones, y otras sustancias químicas.

La desgranulación de los basófilos se activó gracias a los anticuerpos IgE que permite detectar reacciones inmunes mientras que estos últimos se diluyen hasta tal punto que, estadísticamente, ninguno está presente en la solución: este descubrimiento se denomina “memoria del agua”. La hipótesis se basa en el concepto de que el agua, una vez en contacto con las moléculas, conserva una huella de las propiedades de las moléculas, aunque estadísticamente no quedan moléculas en el agua.

Los resultados obtenidos causaron un impacto significativo y los experimentos, repetidos por otros equipos, no arrojaron resultados. En julio de 1988, luego de una contrainvestigación, la conclusión fue que: "El fenómeno descrito no es reproducible en el sentido habitual del término. No hay argumentos sólidos para afirmar que el anticuerpo en alta dilución retiene actividad biológica, y que la idea de que se pueda imprimir en el agua el recuerdo de los solutos que lo atravesaron es tan inútil como fantasiosa. . "

En 2009, Luc Montagnier también publicó artículos sobre las propiedades del agua frente a moléculas muy diluidas. Así, afirma que tras la filtración y por tanto la eliminación total del patógeno (Mycoplasma pireus) presente en la sangre de pacientes con sida, el micoplasma reaparece unos veinte días después. Luego atribuye estos resultados a la memoria del agua. Respecto a la producción de ondas magnéticas por el ADN, Luc Montagnier dice que el ADN bacteriano produce cambios estructurales en el agua, que persisten en altas diluciones y que conducen a señales electromagnéticas.

La falta de explicación de Montagnier sobre la fuente exacta de estas señales electromagnéticas reaviva la controversia sobre el trabajo de Benveniste. Luego se exilió en diciembre de 2010 en Shanghai, a la edad de 78 años, para continuar con su investigación.

Conclusión

Hoy, algunos científicos dudan del valor del estudio matemático que da una explicación a la emisión de ondas electromagnéticas por parte del ADN bacteriano, otros también cuestionan los resultados obtenidos en 2009 por Luc Montagnier. Por tanto, será necesario seguir trabajando para convencer a la comunidad científica de la memoria del agua y la emisión de ondas electromagnéticas por el ADN bacteriano. Luc Montagnier exclamó al final de una conferencia en 2007: "La ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia, Carl Sagan".

viernes, 5 de abril de 2019

La biosfera profunda: un mundo biológico totalmente diferente

Se han estudiado últimamente las poblaciones bacterianes que se encuentran en los niveles profundos de los fangos y sedimentos de los fondos oceánicos.
En los niveles más profundos sedimentarios los microambientes de los fluidos en los poros tienen niveles de oxígeno muy bajos, prácticamente inexistentes (generando ambientes anaeróbicos) y mínima presencia de nutrientes de origen oceánico. /1)
Cuando las bacterias de los niveles más profundos fueron cultivadas en disco de Petri no se logró hacerlas sobrevivir o reproducirse.
La hipótesis es que debido a la escasez de nutrientes y de oxígeno y la estabilidad del ambiente su metabolismo es extremadamente lento.
Se señala que la energía necesaria para que cada uno de estos microorganismos pueda vivir es pequeñísima, calculada en 10-21 watts  (o sea  0.00000000000000000000 watts). Este nivel seria la energía diaria que necesita una bacteria habitando los niveles profundos de los sedimentos oceánicos.
Por el contrario una bacteria en la superficie del planeta, por ejemplo una bacteria que viven en las gargantas humanas requiere 10-10 watts o sea que necesita 1,000,000,000 de veces más energía que una bacteria ultraprofunda del fondo marino. Eso porque en la superficie las bacterias y otros organismos que allí viven utilizan la energía del sol que obtienen directamente a través de la fotosíntesis o indirectamente a través de los proceso de descomposición biológica y química. Esta fuente de energía  depende de los ciclos de variaciones diurnas y anuales con períodos de tiempo muy rápidos, a los que los organismos han debido adaptarse. Ello no ocurrió en la biósfera profunda, donde hay la situación es de una gran estabilidad.
Eso quiere decir que su escala de tiempo metabólica es millones o miles de millones de veces más rápida en la biósfera superficial que en la bióstera ultraprofundas.
Para comparar podemos recordar que un ser humano para vivir necesita aproximadamente 100 watts diarios.
Relacionando las bacterias de sedimentos marinos ultraprofundas con las hipertermobacterias que habitan en los poros o fisuras de las rocas (que fueran definidas por Thomas Gold en The Deep Hot Biosphere) podemos a llegar a una conclusión similar.
Estas bacterias, que están en el interior de las rocas profundas (hasta varios miles de metros), reciben sus nutrientes de la alteración de los minerales o de los fluidos intergranulares o interfisurales. Estos fluidos circulan con extrema lentitud (milímetros por año o por siglo) y por ende proporcionan muy lentamente sus compuestos o nutrientes que permiten la vida de estos organismos de la profundidad.  Por esa razón, habiéndose adaptado a este medio, probablemente tengan un gasto de energía metabólica similar o incluso mucho menor al de las bacterias de los lodos oceánicos profundos. Esto puede querer decir que algunas funciones metabólicas  (p.ej. la reproducción) pueden ocurrir en períodos muy prolongados, de decenas, cientos o miles de años.
En otras palabras, en profundidad existe una  diferente flujo del tiempo,
Como la vida en la superficie recibe su energía directa o indirectamente del sol las funciones metabólicas se han acelerado por factores de millones, cientos o miles de millones de veces.
La vida en profundidad, tanto en los sedimentos oceánicos como en las fisuras y poros de las rocas profundas, se parecería bastante a la que nos imaginamos en la difusión vital a través de la panspermia en cometas, asteroires o meteoritos. Para que estos fenómenos de transporte de la vida entre sistemas estelares  se requeriría organismos (bacterias) que tuvieran un metabolismo extremadamente lento, medible en millones o cientos de millones de años para que la dispersión puede efectivamente realizarse.

(1) (1) Teoría originalmente desarrollada por John Parkes, ecólogo microbiano británico. Referencias:  https://www.ted.com/talks/karen_lloyd_this_deep_sea_mystery_is_changing_our_understanding_of_life

https://www.sciencenewsforstudents.org/article/living-long-beneath-sea



martes, 12 de marzo de 2019

La biosfera profunda: un mundo biológico totalmente diferente

Se han estudiado últimamente las poblaciones bacterianas que se encuentran en los niveles profundos de los fangos y sedimentos de los fondos oceánicos.
En los niveles más profundos de las capas sedimentarias del fon do marino, los microambientes de los fluidos en los poros tienen niveles de oxígeno muy bajos, prácticamente inexistentes (generando ambientes anaeróbicos) y mínima presencia de nutrientes de origen oceánico. (1)
Cuando las bacterias de los niveles más profundos fueron cultivadas en disco de Petri no se logró hacerlas sobrevivir o reproducirse.
La hipótesis es que debido a la escasez de nutrientes y de oxígeno y la estabilidad del ambiente su metabolismo es extremadamente lento.
Se señala que la energía necesaria para que cada uno de estos microorganismos pueda vivir es pequeñísima, calculada en 10-21 watts  (o sea  0.000000000000000000001 watts). Este nivel seria la energía diaria que necesita una bacteria habitando los niveles profundos de los sedimentos oceánicos.
Por el contrario una bacteria en la superficie del planeta, por ejemplo una bacteria que viven en las gargantas humanas requiere 10-10 watts o sea que necesita 1,000,000,000 de veces más energía que una bacteria ultraprofunda del fondo marino. Eso porque en la superficie las bacterias y otros organismos que allí viven utilizan la energía del sol que obtienen directamente a través de la fotosíntesis o indirectamente a través de los proceso de descomposición biológica y química. Esta fuente de energía  depende de los ciclos de variaciones diurnas y anuales con períodos de tiempo muy rápidos, a los que los organismos han debido adaptarse. Ello no ocurrió en la biósfera profunda, donde hoy la situación es de una gran estabilidad.
Eso quiere decir que su escala de tiempo metabólica es millones o miles de millones de veces más rápida en la biósfera superficial que en la bióstera ultraprofundas.
Para comparar podemos recordar que un ser humano para vivir necesita aproximadamente 100 watts diarios.
Relacionando las bacterias de sedimentos marinos ultraprofundas con las hipertermobacterias que habitan en los poros o fisuras de las rocas (que fueran definidas por Thomas Gold en The Deep Hot Biosphere) podemos llegar a una conclusión similar.
Estas bacterias, que están en el interior de las rocas profundas (hasta varios miles de metros), reciben sus nutrientes de la alteración de los minerales o de los fluidos intergranulares o interfisurales. Estos fluidos circulan con extrema lentitud (milímetros por año o por siglo) y por ende proporcionan muy lentamente sus compuestos o nutrientes que permiten la vida de estos organismos de la profundidad.  Por esa razón, habiéndose adaptado a este medio, probablemente tengan un gasto de energía metabólica similar o incluso mucho menor al de las bacterias de los lodos oceánicos profundos. Esto puede querer decir que algunas funciones metabólicas  (p.ej. la reproducción) pueden ocurrir en períodos muy prolongados, de decenas, cientos o miles de años.
En otras palabras, en profundidad existe una  diferente flujo del tiempo,
Como la vida en la superficie recibe su energía directa o indirectamente del sol las funciones metabólicas se han acelerado por factores de millones, cientos o miles de millones de veces.
La vida en profundidad, tanto en los sedimentos oceánicos como en las fisuras y poros de las rocas profundas, se parecería bastante a la que nos imaginamos en la difusión vital a través de la panspermia en cometas, asteroides o meteoritos. Para que estos fenómenos de transporte de la vida entre sistemas estelares  se requeriría organismos (bacterias) que tuvieran un metabolismo extremadamente lento, medible en millones o cientos de millones de años para que la dispersión puede efectivamente realizarse.

(1) (1) Teoría originalmente desarrollada por John Parkes, ecólogo microbiano británico. 

Referencias:  https://www.ted.com/talks/karen_lloyd_this_deep_sea_mystery_is_changing_our_understanding_of_life
https://www.sciencenewsforstudents.org/article/living-long-beneath-sea



miércoles, 14 de noviembre de 2018


Las bacterias obtienen nuevos fragmentos de ADN del exterior de sus cuerpos

En un sorprendente nuevo video, una bacteria  se extiende, arrebata un trozo de ADN del exterior y lo mete dentro suyo. Su apéndice, mucho más largo que su propio cuerpo, vaga y se dobla un poco, pero parece moverse con intención hacia su objetivo. Y todo el acto es parte del esfuerzo del microbio por evolucionar.
El video es la primera observación directa de bacterias que usan apéndices llamados pili para "arponear" el ADN suelto e incorporarlo en las estructuras genéticas de la bacteria. Muestra cómo los organismos unicelulares logran un buen truco llamado "transferencia horizontal de genes" que les permite adaptarse rápidamente a nuevos entornos. Esto sería un poco como si una persona que es alérgica al polen solo tuviera que extenderse, arrebatarle la carne a un amigo no alérgico y tragarla para que llegue a la primavera sin estornudar.
Los investigadores ya sabían que las bacterias necesitaban sus pili para realizar la transferencia horizontal de genes, pero nunca habían visto la maniobra en acción, en parte porque los pili son demasiado pequeños para observarse fácilmente a través de un microscopio. Un solo pilus, según los camarógrafos, tiene menos de una décima parte del ancho de un cabello humano. Y el agujero que usan las bacterias para transportar el ADN suelto a sus propios "cuerpos" unicelulares es "casi el ancho exacto de una hélice de ADN doblada a la mitad", dijeron los investigadores en un comunicado.
Referencia:
https://www.livescience.com/62797-dna-harpoon-bacteria-evolution-horizontal-transfer.html

jueves, 25 de octubre de 2018


Para reflexionar
Una investigación en bacterias extraídas de sedimentos profundos del fondo oceánico muestra la extremada lentitud de su metabolismo demorando cientos de años para reproducirse. Tal vez esa es la regla en el universo donde la energía no siempre está fácilmente disponible (como sucede en general en la Tierra).

Bacterias con metabolismo extremadamente lento enterradas en el fondo del océano

Cuando las algas mueren, se desplazan hacia el fondo del océano, y sus cuerpos se vuelven uno con la suciedad del fondo marino. Esta lluvia de algas cae constantemente y, a medida que las capas de materia orgánica se acumulan con el paso de los años, entierran las bacterias que crecen en el fondo marino. Subsumido en el fango, muchas bacterias mueren. Pero algunos, unos pocos resistentes, sobreviven. Y cuando los geoquímicos y biólogos profundizan en el lecho marino y levantan largos núcleos negros que reflejan cientos o miles de años de acumulación, encuentran a los descendientes vivos de los internados bacterianos originales.

¿Cómo logran los microbios mantenerse vivos allí abajo? Como nada entra o sale, deben tener alguna forma de subsistir con los restos de algas que enterraron a sus antepasados ​​hace tanto tiempo. Entonces, una respuesta podría ser que han evolucionado para hacer un uso más eficiente de los recursos extremadamente escasos con los que están enterrados.
Pero un estudio reciente en PNAS sugiere que algo muy diferente es cierto: las bacterias que viven a la deriva, con menos de 5,000 años de algas muertas, apenas parecen estar evolucionando. De hecho, se están reproduciendo de manera extremadamente lenta, por lo que cualquier adaptación, si está sucediendo, no tendría muchas posibilidades de tener efecto. Aunque muchas bacterias se duplican en cantidad cada pocos minutos, los cálculos de estos investigadores sugieren que en las bacterias de los fondos marinos, lleva cientos de años.
Se cree que las bacterias de los fondos marinos son un grupo peculiar, dice Kasper Kjeldsen, un bioquímico de la Universidad de Aarhus en Dinamarca. Debes serlo para vivir como ellos: "Hay muy poca energía disponible cuando tienes que seguir comiendo en la misma lonchera" durante miles de años, dice. "Es uno de los entornos con más energía limitada de nuestro planeta". Pero ha sido difícil estudiar la biología de los microbios, ya que no crecerán en una placa de Petri. En cambio, los investigadores han tenido que desarrollar técnicas para inferir cosas sobre ellos a partir de su ADN, que pueden extraer de las columnas de estiércol. Debido a que las diferentes profundidades representan épocas conocidas (la edad del lodo puede ser identificada con la datación por carbono) es posible estudiar el cambio de la bacteria a lo largo del tiempo.
Para ese fin, Kjeldsen y sus colegas extrajeron núcleos de cuatro sitios en la bahía de Aarhus, y tomaron muestras de cinco puntos diferentes a lo largo de la longitud de cada núcleo. Luego secuenciaron el ADN de bacterias individuales de cada punto de tiempo y lo compararon con todos los demás. Descubrieron que las especies de bacterias que viven en las profundidades también existen en la superficie del fondo marino, aunque son relativamente raras entre las poblaciones allí. Eso refuerza la idea de un grupo selecto, más adecuado para los desafíos de ser enterrado vivo, persistiendo después de que los otros mueren.
El equipo también encontró que una vez que los microbios fueron enterrados, su ADN no cambió. "Lo que vimos fue que hay una diversidad genética muy baja con una población que atraviesa la profundidad y el tiempo, en el sedimento", dice Kjeldsen. "Esto nos dice que el cambio evolutivo en el tiempo es muy, muy, muy bajo".
Continúa: “Básicamente significa que las bacterias que se encuentran en la superficie del sedimento son más o menos genéticamente idénticas a las que subsisten bajo la limitación energética extrema en el sedimento profundo del subsuelo. ... Ya poseen esta habilidad desde el principio ".
A continuación, los investigadores monitorearon el metabolismo de las bacterias, utilizando isótopos radioactivos. Podrían estimar cuánto tiempo tomaría, a la tasa observada de convertir los alimentos en energía, que las bacterias creen suficiente biomasa nueva para reproducirse. En los sedimentos de 400 años, la tasa fue de una réplica por año. Más profundo, en la capa de 4,900 años, era del orden de uno por cien años. Este no es el tiempo de generación más largo jamás calculado para las bacterias; incluso más profundo en el lodo, se estima que otros crecen mucho más lentamente, dice Kjeldsen. 1204/5000
Pero estos números encajan con lo que otros grupos han encontrado a esta profundidad.
Las mutaciones a menudo surgen de errores en el ADN cometidos cuando las células se duplican. Y si hay tan poca energía que la replicación ocurra solo muy lentamente, entonces tiene sentido que las mutaciones solo surjan muy raramente, y que si alguna de ellas fuera útil, les tomaría las edades correspondientes para que compitan menos en forma hermanos. Es un mundo que se mueve en cámara lenta, encerrado en gelatina o, más bien, en sedimento.
Aún así, las técnicas que sostienen el documento utilizan ciertas suposiciones, advierte Kjeldsen. Por ejemplo, no está seguro de si las bacterias están formando nuevas células o si solo están usando la energía para repararse a sí mismas.
Podría haber cambios genéticos muy pequeños que la técnica no revela, también.
"Lo que no sabemos", dice, "es cuánto cambio genético se necesita para obtener una ventaja competitiva? Hay un límite a qué tan sutiles son las diferencias genéticas que podemos detectar con nuestro método aquí ”. Estos cambios más pequeños aún podrían ser capaces de hacer una diferencia, de alguna manera, en la capacidad de un microbio para sobrevivir en un entorno con escasez de recursos. "Esto es algo que estamos tratando de abordar ahora", dice.
Por Veronique Greenwood
Ref.
https://www.theatlantic.com/science/archive/2017/04/bacteria-buried-alive/524214/

lunes, 16 de abril de 2018

Polvo de estrellas, semillas de la vida

Parecía difícil de creer. Cuando Chandra Wickramasinghe, y más tarde, Shirwan Al-Mufti, allá en la década de los setenta y principios de los ochenta, trabajando bajo la supervisión del Prof. Fred Hoyle estudiaron la composición de los polvos interestelares, llegaron a la conclusión que las partìculas estaban constituidas en gran medida por polìmeros orgánicos, cuyos espectros de absorción luminosa se revelaban muy similares (casi idénticos) a los que producían las esporas de bacterias desecadas.
¡El polvo interestelar estaba hecho de bacterias!
Los trabajos que reportan los hallazgos fueron publicados en 1974 (Wickramasinghe, N.C., Nature, 252, 462, 1974 y Wickramasinghe, N.C., M.N.R.A.S., 170, 1974)11, en 1977  (Hoyle, Fred y Wickramasingh, N.C., Nature, 268, 610, 1977)12 y en 1982 (Hoyle, Fred, Wickramasinghe y Al-Mufti, S., Astrophys. Sp.Sci. 86, 341, 1982)13.
A  pesar que la información había sido rigurosamente obtenida, analizada e interpretada, la comunidad científica internacional decidió rechazar sin  màslas nuevas revelaciones. No era posible que hubiera bacterias en el espacio sideral. Ellas no sobrevivían en el vacìo. No resistían el intenso frío del espacio. Las bacterias sòlo existían en la Tierra como producto de una evolución propia de nuestro planeta. Era imposible.
De ser ciertas las alegaciones de Hoyle, Wickramasinghe y Al-Mufti, se derrumbaría el paradigma reinante. Habría que reescribir los libros de ciencia.
Otra vez, como había ocurrido tantas veces en la historia de la ciencia y de la humanidad se decretó que los  nuevos datos eran inadmisibles, inapropiadamente obtenidos y/o mal interpretados.
Pasaron algunos años. La nueva información que se recogió durante las dos décadas siguientes parece confirmar la hipótesis del polvo interestelar bacteriano. Meteoritos con restos de bacterias fosilizadas, múltiples pruebas acerca de la resistencia de las esporas, algunas bacterias contenidas en el aparato digestivo de abejas fosilizadas en ámbar fueron vueltas a la vida luego de 25 millones de años. Se sabe que hubieron bacterias terrestres que resistieron casi tres años en el ambiente inhóspito lunar y fueron traidas de regreso a la Tierra por una sonda rusa en la dècada de 1960, se han encontrado bacterias viables a gran altura, en la estratósfera14, y recientemente la sonda Stardust registró polímeros orgánicos que parecen bacterianos en pleno espacio interplanetario. Resulta cada vez más difìcil contradecir las evidencias.
El universo está poblado de vida. En las cortezas, océanos y atmósferas de losgrandes planetas, en el interior de los pequeños asteroides y cometas, en los fragmentos de hielos errantes, y hasta en el polvo cósmico microscópico. Innumerables esporas bacterianas recorren los espacios oscuros y gélidos en busca de un lugar donde despertar, vivir y reproducirse.
Una vida que siempre existió y siempre existirá. Sin principio ni fin.
De ellas provenimos. Nuestros innumerables e inmortales ancestros cósmicos15. Las diminutas serpientes celestiales.
Del libro "Pueblos, Drogas y Serpientes", D.Antòn, Piriguazù Ediciones

miércoles, 27 de diciembre de 2017


Esporas y bacterias en el espacio


En el espacio interplanetario e interestelar, en el frío extremo, puede haber esporas bacterianas viables (e incluso bacterias activas).
Un nuevo paradigma revolucionario acerca de la presencia de organismos y fenómenos vitales en pequeños cuerpos celestes como cometas, asteroides, planetas-enanos y los objetos del cinturón de Kuiper ha sido considerada por los astrónomos Fred Hoyle, Chandra Wikramasinghe y M. K. Wallis. Estamos de acuerdo con ellos, e incluso podríamos ir un paso más allá. Sorpresivamente objetos situados muy lejos del Sol, con temperaturas inferiores a -230o centígrados (40-45 K), han demostrado tener una intensa actividad geológica (como por ejemplo Plutón y Tritón). Probablemente dentro de esta cuerpos lejanos las temperaturas no son tan frías como tradicionalmente se creyó. En el interior de algunos pequeños planetas remotos asteroides, e incluso en los cometas, las temperaturas pueden ser lo suficientemente altas como para permitir la presencia de fluidos líquidos y gaseosos. Estos fluidos están a menudo ligados a la presencia de moléculas orgánicas, incluso esporas bacterianas que en ciertas circunstancias se pueden activar. En otras palabras, de acuerdo con este nuevo paradigma, la vida puede estar presente en todas partes, siempre y cuando las temperaturas no sean demasiado elevadas. Esta teoría cambia completamente el alcance de la presente enfoque dominante muy reacios a aceptar la existencia de vida fuera de nuestro planeta.
El siguiente texto se reproduce a partir de panspermia.org

Comportamiento anómalo por algunos cometas
Cuando un típico cometa se acerca al sol, los hielos y polvo existentes en su interior pueden sublimarse y eyectarse al espacio . Se piensa que esto ocurren porque el calor del sol en la superficie irregular del cometa actúa asimétricamente. Sin embargo, algunos cometas como Chiron y Schwassmann-Wachmann 1 mostraron un comportamiento inusual; estando muy lejos del sol se apaguen y encienden a pesar que están a distancias demasiado grandes como para que este mecanismo funcione. Hale-Bopp es otro cometa en esta categoría. Incluso el cometa Halley tuvo un encendido inesperado en 1991; se iluminó por un factor de 300, a pesar que estaba más allá de la órbita de Saturno. Las explicaciones estrictamente químicas de estos eventos anómalos explican estos hechos por medio de procesos que no pueden prolongarse largo tiempo, apenas unos pocos cientos de años.
M. K. Wallis y Wickramasinghe propusieron otra explicación; a saber, que un ciclo de congelación superficial, compresión y agrietamiento puede hacer que el líquido o gas comprimido se eyecte en chorro desde el interior de un cometa. Una tercera posibilidad, que Hoyle y Wickramasinghe hanconsiderado, es que en algunos cometas el metabolismo celular que sean la causa de estos fenómenos. Este metabolismo podría generar gases que pueden, directa o indirectamente, dar cuenta del aumento de brillo. El reciente descubrimiento de abundante metano y etano en el “coma” del cometa Hyakutake refuerza esta posibilidad. En cualquier caso, el brillo anómalo de estos cometas necesita explicación. La presencia de agua en estado líquido o incluso de vida en estos cometas podrían ayudar a explicarlo. Más investigación se hace necesaria._
Reproducido de "¿'Inagotables? Petróleo y Gas Natural"!, D.A., Piriguazú Ediciones


martes, 10 de octubre de 2017

Supervivencia de las bacterias en el vacío del espacio
Reproducido de panspermia.org
de Brig Klyce

"Siempre pensé que lo más significativo que encontramos en toda la maldita Luna era que las pequeñas bacterias que volvían y vivían y nadie decía ni una mierda sobre eso." - Pete Conrad


"El 20 de abril de 1967, el módulo lunar no tripulada Surveyor 3 aterrizó cerca de Oceanus Procellarum en la superficie de la luna. Una de los instrumentos a bordo era una cámara de televisión. Dos años y medio más tarde, el 20 de noviembre de 1969, astronautas del Apollo 12 Pete Conrad y Alan L. Bean recuperaron la cámara. Cuando los científicos de la NASA la examinaron de nuevo en la Tierra se sorprendieron al encontrar muestras de Streptococcus mitis que todavía estaban vivos. Debido a las precauciones que habían tomado los astronautas, la NASA determinó que los gérmenes estaban dentro de la cámara cuando se recuperó, por lo que deben haber estado allí antes de lanzar el Surveyor 3. Al parecer, estas bacterias habían sobrevivido durante 31 meses en el vacío de la atmósfera de la Luna. Tal vez la NASA no debería haberse sorprendido porque hay otras bacterias que prosperan con presiones muy bajas en la Tierra hoy en día. De todos modos, ahora sabemos que el vacío del espacio no es un problema fatal para las bacterias.

¿Qué pasa con la baja temperatura y la posible falta de agua líquida en el espacio? Las bacterias en la cámara recuperada de la Luna habrían sufrido enormes oscilaciones mensuales de temperatura y la completa falta de agua. La congelación y el secado, en presencia de los protectores adecuados, son en realidad dos formas en que las bacterias normales pueden entrar en un estado de animación suspendida. Y, curiosamente, si los correctos protectores no se suministran originalmente, las bacterias que mueren primero suministran elementos para el beneficio de los sobrevivientes! El microbiólogo inglés John Postgate discute este hecho en The Outer Reaches of Life
Cuando una población de bacterias se seca sin un protector, muchas de las células se abren y liberan su contenido interno. Entre estos contenidos están las proteínas, las encías y los azúcares, todos los cuales son protectores. Si la población es suficientemente densa, de modo que se liberan cantidades significativas de protector, el material liberado de la mayoría que murió primero puede proteger a algunos de sus compañeros supervivientes.
"Consideraciones comparables se aplican a la muerte por congelación .... sustancias protectoras tales como glicerol son bien conocidos y ampliamente utilizados, son llamados crioprotectores Las bacterias congeladas sin tales productos químicos se filtran contenidos internos, entre los que muchas sustancias que son crioprotector.".
Postgate dice que las bacterias han sobrevivido aparentemente durante 4.800 años en el ladrillo de las pirámides peruanas, y tal vez incluso 300 millones de años en el carbón, utilizando la estrategia de secado. También describe bacterias que aparentemente sobrevivieron durante 11.000 años en el intestino de un mastodonte bien conservado, aunque en este caso la colonia puede haber seguido viviendo y multiplicándose usando los nutrientes disponibles en la canal. Postgate da varios otros ejemplos de bacterias de larga supervivencia, y tiene cuidado de mencionar la posibilidad de que algunos de los cultivos bacterianos hayan sido contaminados, por lo que no todos los informes son necesariamente confiables.
Algunas bacterias tienen otra estrategia de supervivencia aún más eficaz: forman esporas. Las esporas son células bacterianas en latencia completa, con capas protectoras gruesas. En términos de nuestra analogía con la computadora, una espora bacteriana es como una calculadora de mano que se ha vuelto a empaquetar en su cartón protector original y se apagó.
"La resistencia de algunas células bacterianas a la destrucción del medio ambiente es impresionante. Algunas bacterias forman células resistentes llamadas endosporas. La célula original se replica su cromosoma y una copia queda rodeado por una pared resistente. El exterior de la célula se desintegra, pero la endospora contiene sobrevive todo tipo de trauma, como la falta de nutrientes y agua, calor o frío extremos, y la mayoría de los venenos. por desgracia, hervir el agua no es lo suficientemente caliente como para matar a la mayoría de endosporas en un plazo razonable de tiempo .... Las endosporas pueden permanecer latentes durante siglos".
Postgate concluye su capítulo sobre las esporas, titulado "La inmortalidad y el gran sueño", diciendo: "Puede haber muchas esporas más antiguas por ahí, esperando a que los microbiólogos enérgicos los revivan". Y efectivamente las hay.

jueves, 4 de febrero de 2016

Hay vida en todas partes del Universo donde la temperatura no es demasiado elevada

Incluso en el espacio interplanetario e interestelar, en el frío extremo, puede haber esporas bacterianas viables (e incluso bacterias activas).

Un nuevo paradigma revolucionario acerca de la presencia de organismos y fenómenos vitales en pequeños cuerpos celestes como cometas, asteroides, planetas-enanos y los objetos del cinturón de Kuiper ha sido considerada por los astrónomos Fred Hoyle, Chandra Wikramasinghe y M. K. Wallis. Estamos de acuerdo con ellos, e incluso podríamos ir un paso más allá. Sorpresivamente objetos situados muy lejos del Sol, con temperaturas inferiores a -230o centígrados (40-45 K), han demostrado tener una intensa actividad geológica (como por ejemplo Plutón y Tritón). Probablemente dentro de esta cuerpos lejanos las temperaturas no son tan frías como tradicionalmente se creyó. En el interior de algunos pequeños planetas remotos asteroides, e incluso en los cometas, las temperaturas pueden ser lo suficientemente altas como para permitir la presencia de fluidos líquidos y gaseosos. Estos fluidos están a menudo ligados a la presencia de moléculas orgánicas, incluso esporas bacterianas que en ciertas circunstancias se pueden activar. En otras palabras, de acuerdo con este nuevo paradigma, la vida puede estar presente en todas partes, siempre y cuando las temperaturas no sean demasiado elevadas. Esta teoría cambia completamente el alcance de la presente enfoque dominante muy reacios a aceptar la existencia de vida fuera de nuestro planeta.
El siguiente texto se reproduce a partir panspermia.org
Comportamiento anómalo por algunos cometas
Cuando un típico cometa se acerca al sol, los hielos y polvo existentes en su interior pueden sublimarse y eyectarse al espacio . Se piensa que esto ocurren porque el calor del sol en la superficie irregular del cometa actúa asimétricamente. Sin embargo, algunos cometas como Chiron y Schwassmann-Wachmann 1 mostraron un comportamiento inusual; estando muy lejos del sol se apaguen y encienden a pesar que están a distancias demasiado grandes como para que este mecanismo funcione. Hale-Bopp es otro cometa en esta categoría. Incluso el cometa Halley tuvo un encendido inesperado en 1991; se iluminó por un factor de 300, a pesar que estaba más allá de la órbita de Saturno. Las explicaciones estrictamente químicas de estos eventos anómalos explican estos hechos por medio de procesos que no pueden prolongarse largo tiempo, apenas unos pocos cientos de años.
M. K. Wallis y Wickramasinghe propusieron otra explicación; a saber, que un ciclo de congelación superficial, compresión y agrietamiento puede hacer que el líquido o gas comprimido se eyecte en chorro desde el interior de un cometa. Una tercera posibilidad, que Hoyle y Wickramasinghe hanconsiderado, es que en algunos cometas el metabolismo celular que sean la causa de estos fenómenos. Este metabolismo podría generar gases que pueden, directa o indirectamente, dar cuenta del aumento de brillo. El reciente descubrimiento de abundante metano y etano en el "coma" del cometa Hyakutake refuerza esta posibilidad. En cualquier caso, el brillo anómalo de estos cometas necesita explicación. La presencia de agua en estado líquido o incluso de vida en estos cometas podrían ayudar a explicarlo. Más investigación se hace necesaria.
http://www.panspermia.org/comets.htm
Por more información consultar  "Inagotables? Petróleo y Gas Natural", D.Anton, Piriguazú Ediciones