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martes, 27 de agosto de 2019

Brasil, genocidio y degradación ambiental
Danilo Antón

Antes de la invasión y conquista portuguesa el actual territorio de Brasil estaba poblado por varios centenares de naciones indígenas con una población total estimada de más de 20 millones de habitantes.
La muerte, esclavización, trabajo forzado, enfermedades infecciosas, el desplazamiento y la ocupación de las tierras llevó a una disminución dramática de ese número de personas. Durante los siguientes siglos el proceso de eliminación demográfica no cesó y aún en pleno siglo XXI continúa afectando la existencia física y cultural de las naciones sobrevivientes.
En la actualidad (2019) hay más de un centenar de etnias nativas diferenciadas, muchas de ellas en grave peligro de extinción con una población estimada de algo más de 1 millón de habitantes en sus territorios tradicionales y otros 3 o 4 millones viviendo fuera de sus reservas.
Algunos grupos étnicos son particularmente resilientes y han resistido los continuos embates de los intereses empresariales agropecuarios y mineros, así como la complicidad de los poderes políticos federales y estaduales.
Esta situación se ha agravado con la toma del poder de los grupos de extrema derecha que buscan modificar o impedir la demarcación de las reservas indígenas y la protección ambiental de muchos territorios valiosos desde el punto de vista ecológico y ambiental. Las políticas anti-indígenas que se han acentuado con el gobierno de Jair Bolsonaro ya existían anteriormente pero en la actualidad se intensificaron fuertemente.
La ocupación y explotación de las tierras indígenas y otras zonas de alta biodiversidad se lleva a cabo mediante la destrucción de los bosques tropicales (mediante tala y especialmente quema) dando lugar a numerosos incendios que año a año producen una destrucción acumulativa de ecosistemas y productividad de los suelos. Esta situación dificulta o impide la regeneración de la cobertura vegetal selvática desarrollándose procesos erosivos y contaminantes en las cuencas..
Una vez que los tierras han sido ocupadas por las corporaciones agropecuarias y mineras, o simplemente colonos individuales, se logra impedir la implantación de nuevos brotes arbóreos a través de sucesivas quemas, generalmente anuales, que pueden alcanzar varias decenas de miles en incendios detectables a partir de imágenes satelitales.
Los incendios continúan aumentando dando lugar a cambios climáticos locales y regionales con efectos nocivos en la salud y la calidad de vida de las poblaciones.
Hay que destacar que muchas organizaciones indígenas e indigenistas nacionales e internacionales están combatiendo estas políticas genocidas del sistema político-económico de Brasil y, en cierto modo, han retardado o impedido las acciones depredadores en el territorio.
Los principales pueblos nativos que han logrado sobrevivir con un número relativamente importante de habitantes son los siguientes.
1) Guarani (todos) 270,000 

(incluyendo los Kaiwá o Pai Tavytera, los Ñandeva o Ava Chiripá, los M’byá, Los Ava Guaraní o chiriguanos, y los Izoceños o Guarayos y los Ava Guayakíes).

2) Ticuna 70,000

3) Yanomami  35,000

4) Pai Tavytera o Kaa'wa, 40,000

5) Ñandeva o Pai Tavyterá, 25,000

6) Kaingang  30,000

7) Mbya guaraní 28,000

8) Xavantes 16,000

9) Potiguara 12,000

10) Pataxó 11,800

11) Kayapo  10,000
12) Terena 20,000

13) Sateré-Mawé  14,000

14) Xakriabá  10,000

15) Xucurú-Kariri 8,500

16) Karajá  3,000

17) Tupinambá de Olivença 3,000,

18) Tupiniquim 2,630, 

19)  Parecis  2,200

20) Bororo 1,500

21) Kadiweu   1,500

Y otras 100 naciones con poblaciones de menos de 1,500 habitantes.


sábado, 27 de abril de 2019

La crueldad de Tunatiuh  (Pedro de Alvarado)
Brutalidad y muerte en la conquista del país maya
El pueblo maya, habitante ancestral de las montañas 
de Guatemala y de las llanuras de Yucatán, había logrado altos niveles tecnológicos y sociales. Una agricultura diversificada, ciudades planificadas,  grandes pirámides, un alfabeto complejo, conocimientos astronómicos sofisticados y sistemas de irrigación eficaces. Los avatares de la historia los había golpeado muchas veces y siempre habían logrado rehacer sus vidas.
La ciudad de Tikal fue destruida por razones que ignoramos y permaneció silenciosa por varios siglos. Durante ese tiempo brotaron muchos otros núcleos urbanos en otras partes. Los volcanes tronaban y descargaban sus lavas y escorias sobre aldeas y poblados, matando gente y destruyendo casas y sembrados. Cuando así sucedía había que enterrar a los muertos y, a veces, mudarse a otros lugares.
La historia estaba llena de dificultades y asperezas. Los mayas lo sabían. Estaba registrado en sus documentos ancestrales. Pero nada los había preparado para lo que cayó sobre sus pueblos que a partir de aquel año veinticinco, que los cristianos de Europa llamaban 1517. La viruela, una enfermedad desconocida para ellos, se extendió como el fuego en las hojeas secas, matando a la mayoría de la gente. Reyes, sacerdotisas y guerreros cayeron por igual bajo la lúgubre loza de la peste. Varios años de desgracias so sucedieron. Parecía que ya no habría más infortunios, que el rnal tiempo habría de pasar. Pero no fue así. Apenas siete años después del comienzo de la gran mortandad (1524) se hizo presente otra peste, más mortífera que la viruela.
Apareció don Pedro Alvarado, Adelantado del Rey de España que llegaba con 135 caballeros, cientos de soldados mercenarios y una ambición por riquezas y poder que no tenía límites.
Los indígenas le llamaban Tunatiuh (el amarillo, por su cabello rubio). Alvarado tenía antecedentes tétricos. Había sido responsable de innumerables muertes en. Tenochtitlán y en su camino había sembrado terror y desolación. Los mayas quiché, que sospechaban de las intenciones de los extranjeros, los enfrentaron en el valle de Quetzaltenango.
El ejército quiché estaba compuesto por10,000 guerreros, pero no pudo contrarrestar la superioridad de armamentos de los españoles. La batalla terminó con su derrota total.
Los mayas sufrieron miles de bajas. Después de la batalla los reyes quiché se vieron obligados a invitar al jefe español a su capital: Gaumarcoah. Alvarado retribuyó en forma poco habitual la invitación quemando vivos a sus anfitriornes« En una carta a Cortés le informó: "Quemé a los señores vivos, y ordené que la ciudad fuera quemada y derrumbada hasta sus cimientos".
Hay una descripción de la matanza en una crónica cakchikel (los cakchikel eran enemigos de los quiché): “En la ciudad de Gumarcaah, (los españoles) fueron recibidos por...el Ahpop y el Ahpop Qamahay y los quichés le pagaron tributo. Pero inmediatamente fueron torturados por Tunatiuh (sobrenombre indígena de Alvarado". “En el día Cuatro Lagarto... (9 de marzo de 1524) ...el Ahpop y el Ahpop Quamahay fueron quemados por Tunatiuh. El corazón de Tunatiuh no tenía compasión”.. Un documento quiché, escrito un siglo después de la matanza,„ daba una versión mitológica de los acontecimientos: "Los Españoles comenzaron a pelear con 10,000 nativos que este capitán Tecum trajo con él...Pelearon por tres horas y los Españoles mataron muchos Indios. Los muertos eran incontables. Luego el Capitán Tecum se lanzó al aire, pues se había transformado en un águila, cubierta con plumas de quetzal que le crecieron de adentro, no eran falsas. Tenía alas que le brotaban del cuerpo y usaba tres coronas, una de oro, otra de perlas y otra de diamantes y esmeraldas. El capitán...trató de matar a (Alvarado) que venía a caballo... y cortó la cabeza del caballo de un lanzazo... pero entonces el Adelantado ...atravesó al Capitán Tecum en el medio. Luego... llamó a sus soldados para ver la belleza del. Indio de Quetzal. Y dijo a sus soldados que nunca había visto un In-dio tan elegante, señorial... envuelto en hermosas plumas de quetzal, ni en México, ni en Tlaxcala, ni en ninguna parte... Y por eso... (hizo llamar a la ciudad) ...Quetzaltenango (la Ciudadela del Quetzal)',28. Una vez que derrotó a los quichés, Alvarado se dirigió a la capital del reino cakchikel, Iximché, donde llegó en abril de 1525. Los cakchikel lo recibieron hospitalariamente. Los españoles se establecieron en la ciudad y, a partir de la misma, organizaron la conquista del país tzutuhi sobre el lago Atitlán y de Cuzcatlán (hoy El Salvador). Cuando hubo asegurado el control de todas las naciones de los alrededores decidió dedicar las energías represivas a sus propios aliados cakchikeles. En el día Diez Flor (23 de julio de 1524) regresó de Cuzcatlán... pidió una de las hijas del Rey y los señores se la dieron.
Luego pidió a los reyes que le dieran oro. Quería que le dieran pilas de este metal, sus joyas y coronas. Y como no lo trajeron inmediatamente, Tunatiuh se enojó con los reyes y dijo: "¿Porque no me han traído el metal? Si no me traen toda la riqueza... los quemaré y colgaré." 
Luego los sentenció a pagar mil doscientos pesos de oro. Los reyes trataron que lo redujera, pero... les dijo "Consigan el metal y tráiganlo en cinco días. ¡Y cuídense de no traerlo!...".29 La situación se fue haciendo insostenible. En setiembre de 1525 los habitantes de Iximché escaparon a las montañas y comenzó la guerra. Los cakchikels, que habían sido aliados de los españoles, conocían los armamentos europeos y en particular la caballería. Evitaron los enfrentamientos en las zonas llanas y en el campo abierto, cavaron fosos con estacas afiladas para que cayeran los caballos y tendieron emboscadas. La lucha duró cinco años. Lentamente el hambre y las enfermedades comenzaron a hacer estragos debilitando la resistencia rebelde. Al fin, el 10 de mayo de 1530, los reyes cakchikel se rindieron, entregándose en Panchoy, lugar donde Alvarado estaba construyendo la nueva ciudad de Guatemala. Las represalias de Alvarado fueron brutales. Así lo relata el cronista cakchikel Hernández Xahil: Durante ese año (1530-1531) se impusieron terribles tributos. Se pagó oro como tributo a Tunatiuh; teníamos que darle cuatrocientos hombres y mujeres para ir a batear oro. Toda la gente extraía oro. (También) cuatrocientos hombres y mujeres fueron enviadas para trabajar en Pangan, a las órdenes de Tunatiuh para construir la ciudad del Señor. Todas esas cosas, todo eso, vimos, ¡oh mis hijos! En el segundo mes del tercer año que había pasado desde que se rindieron los señores, el Rey Belehé Qat murió; murió en el día Siete Ciervo (26 de septiembre de 1532) mientras bateaba oro. Después de la muerte del rey, Tunatiuh (nombró un sucesor). El Señor Don Jorge fue instalado en el cargo solo por la orden de Tunatiuh. No hubo una elección de la comunidad para nombrarlo." El resultado de la conquista española de los países quiché y cakchikel fue dramático. De los ocho reyes que son mencionados por las crónicas, cinco murieron de viruela, dos fueron quemados vivos y el octavo fue obligado a trabajar hasta su muerte.
Alvarado continuó destruyendo, robando y esclavizando por muchos años. Hizo tantos esclavos que el precio de un esclavo (indio) en Guatemala pasó a ser un vigésimo de su valor en la ciudad de México. Durante los siguientes años los españoles prosiguieron su tarea represiva y de dominio, quemando reyes y caciques y explotando hasta la muerte al resto de la gente. En mayo de 1540 colgaron al Ahpo Zotzil y a Quiyavit Caok. Algunos meses después hicieron matar a Chuuy Tziquinú, Señor de la ciudad, porque estaban de mal humor. Finalmente, el 18 de marzo de 1841, los Señores Chicbal y Nimabah Quehchun fueron colgados juntos por orden de Alvarado. El terror que creó el siniestro adelantado español no cesó hasta su muerte, ocurrida por un accidente al caérsele un caballo encima. Su mujer española lo sucedió en el cargo de gobernador de Guatemala. Fue en ese mismo momento que el volcán Hunahpu entró en erupción. Seiscientos españoles fueron enterrados vivos por el lodo que descendió desde la cima. Entre ellos estaba la Señora de Alvarado, Gobernadora de Guatemala. Con la muerte de Alvarado terminó la primera parte de la pesadilla histórica de las naciones mayas. Durante los próximos siglos los pueblos de Guatemala, Chiapas y Yucatán se habrían de rebelar de muchas formas. Abiertamente, escondiéndose en las selvas y montañas, organizando nuevas o antiguas religiones o simplemente quitándose la vida.
Del libro "Amerrique, los huérfanos del paraiso", D.Antón, Piriguazú Ediciones

lunes, 1 de abril de 2019



No olvidar la Masacre del pueblo pilagá en Rincón Bomba en el Chaco


Hay mucha impunidad en la "construcción" de las naciones criollas de América. Un caso ilustrativo y muy grave ocurrió en 1947 cuando la gendarmería argentina masacró varios cientos de personas de la nación pilagá. 
Este cruel episodio genocida fue ignorado por los medios en la República Argentina porque ponía en tela de juicio la legitimidad histórica de la soberanía argentina en el territorio de las naciones aborígenes del Chaco.
La nación de los pilagás es un grupo nativo que habita en las actuales provincias de Formosa, Chaco y Santa Fe. Junto con los tobas, mocovíes y abipones (hoy extinguidos por la invasión criolla) constituyen la familia de los guaycurúes (palabra guaraní con las que habitualmente se la designa).
El genocidio provocado por los criollos de Buenos Aires llevó a la desaparición de los abipones y la disminución demogràfica de estos pueblos chaqueños. Los métodos utilizados para atacar a las naciones de El Chaco fueron varios, efectivos e inescrupulosos: matanzas, saqueo, envenenamiento, contagio premeditado de enfermedades letales, usurpación de tierras, aculturación forzada y otras estrategias similares. Como resultado de estas acciones sistemáticas el gobierno de Buenos Aires logró la dominación del territorio y la incorporación forzada del Chaco a la soberanía argentina (imperialismo criollo). Esto ocurrió a fines del siglo XIX y principios del siglo XX.
Una de las últimas acciones agresivas ocurrió en 1947 en la llamada “Masacre de Rincón Bomba”.en donde fueron asesinados más de 500 pilagás, incluyendo mayoría de mujeres y niños.
En la Argentina actual, donde se tomaron acciones para terminar con la impunidad de la època dictatorial, todavía hay total impunidad por estos actos genocidas de 1947 (que, por otra parte siguen ocurriendo hasta el día de hoy).
Actualmente hay unos 8,000 pilagás en el territorio de la Argentina. La ECPI (Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas) 2004-2005 de ese país registró que se autorreconocieron 4465 pilagás, viviendo 3867 en unas 25 comunidades.
Aquí adjunto una descripción de la matanza de Rincón Bomba
Matanza de Rincón Bomba por Luis Zapiola
La llamada "Matanza de Rincón Bomba", acaecida en las cercanías de la hoy ciudad de Las Lomitas, ocurrió entre el 10 y el 30 del mes de octubre del año 1947, hace 58 años, en el entonces Territorio Nacional de Formosa.
El Juzgado Federal de Formosa recibió una denuncia de una supuesta violación de derechos humanos por crímenes de "lesa humanidad", contra el Estado nacional por estos hechos. Por la misma se solicita la indemnización de daños y perjuicios, lucro cesante, daño emergente, daño moral y determinación de la verdad histórica, a favor del pueblo de argentinos de etnia Pilagá.
Dicha demanda fue presentada por el Abogado Julio César García con el patrocinio del Doctor Carlos Alberto Díaz. A continuación, la presentación hecha por Díaz y García narrando la forma en que habrían ocurrido los hechos hace casi 60 años en territorio formoseño. El informe señala que: En el mes de abril de 1947 miles de braceros Pilagás, Tobas y Wichís son despedidos sin indemnización alguna del Ingenio San Martín de El Tabacal.
Un mes antes habían sido traídos, desde el Territorio Nacional de Formosa, caminando cientos de kilómetros, cargando al hombro sus pobres enseres, sus mujeres y sus niños con la promesa que se les pagaría $ 6 por día. Una vez en El Tabacal se les quiso abonar la suma de $ 2,50 por día. "...Considerándose defraudados recurrieron ante las autoridades respectivas de El Tabacal y no pudieron obtener justicia, por el contrario, cuando insistieron en sus reclamaciones fueron despedidos inhumanamente. El pueblo condolido les ayudó dentro de sus posibilidades.
Del Tabacal volvieron a pie hasta Las Lomitas porque carecían de medios para hacerlo por ferrocarril..."(Diario "Norte", de Formosa del 13 de mayo de 1947). Allí se reúnen entre 7.000 a 8.000 indígenas según Teófilo Ramón Cruz, Revista Gendarmería Nacional, ed.120-3-1991. Las primeras víctimas de la hambruna y las enfermedades comenzaron a ser los niños y los ancianos. Luego los hombres y las mujeres. La situación expulsa a esta población a salir de su ámbito natural y buscar ayuda en las poblaciones cercanas, ubicándose en el paraje conocido como "Rincón Bomba". Una delegación encabezada por el Cacique Nola Lagadick y Luciano Córdoba piden ayuda a la Comisión de Fomento de Las Lomitas y al Jefe del Escuadrón 18 Lomitas de Gendarmería Nacional, Comandante Emilio Fernández Castellanos.
Se trasladan hasta un descampado, ubicado a 500 metros, aproximadamente, del pueblo "para que se vean nuestras miserias...". Comienzan a mendigar las madres con sus hijos en brazos, puerta por puerta, pidiendo tan sólo un poco de pan. Al principio algunos se solidarizan, inclusive el Jefe del Escuadrón de Gendarmería, como algunos de sus hombres a su mando, se preocupan por la desesperante situación, les dan yerba, azúcar y ropas. Pero al transcurrir de los días las puertas ya no se abren y no se les recibe más en el Escuadrón.
"Mandaron lenguaraces al poblado y lograron se concretara el primero de sus pedidos, consistente en víveres diversos y ropa para vestir (de pies a cabeza) a seis indios, con la misión de posibilitarles su traslado a Buenos Aires para entrevistar a las autoridades y al Presidente Perón. El jefe de Unidad reunió entonces a comerciantes y ganaderos obteniendo de su colaboración víveres y ganado en pie que eran distribuidos por personal del Escuadrón. Así al principio. Pero al poco tiempo, los indios ya no pedían: exigían. De que primero quisieron ver al Presidente en Buenos Aires, es cierto, tan cierto, como que después desistieron proponiendo que el Presidente los visitara a ellos "para que viera cómo vivían"... hubo muchas indigestiones, y hasta dos muertes, más la madre del propio Pablito (el cacique). Amanecieron indigestados y debido al fuerte descenso de la temperatura en horas de la noche, resfriados y engripados, aduciendo entonces "haber sido envenenados".
El Presidente de la Comisión de Fomento, telegráficamente, lo impone de la situación al Gobernador Federal solicitándole el urgente envió de ayuda humanitaria.
El Gobernador se comunica diligentemente con el Ministro del Interior de la Nación haciéndole saber la gravedad de la situación y la falta de recursos en el territorio para afrontarla. Este a su vez le hace saber al presidente Juan Domingo Perón quien ordena inmediatamente, como parte de una ayuda mayor y planes de desarrollo social, el envió de tres vagones por el ferrocarril General Belgrano, con alimentos, ropas y medicinas. La carga llega a la ciudad de Formosa en la segunda quincena del mes de septiembre consignada al delegado de la entonces Dirección Nacional del Aborigen Miguel Ortiz.
Permanece en la estación, a la intemperie, diez días aproximadamente. Enterado el gobernador Hertelendy de la injustificada demora y consiente de la situación de los indígenas, conmina por intermedio y en persona del Jefe de la Policía Nacional de Territorios, al delegado de la Dirección Nacional del Aborigen la inmediata partida del cargamento.
A la estación de Las Lomitas, llega un solo vagón lleno, dos semivacíos, los primeros días de octubre de 1947, sólo con alimentos, la mayoría en mal estado por el tiempo transcurrido entre el envío y la irresponsable dilación en su entrega por parte del Delegado de la Dirección Nacional del Aborigen: harina con gorgojos y moho; grasa para cocinar derretida por el calor; azúcar; yerba, galletas ya verdes en bolsas. Son distribuidos y consumidos rápidamente por los miles de famélicos, hambrientos, enfermos, semidesnudos y debilitados seres humanos.
A las pocas horas comienzan a sentir los síntomas de una intoxicación masiva. Fuertes dolores intestinales, vómitos, diarreas, desvanecimientos, temblores y nuevamente la muerte... primeramente de los que se encontraban más débiles que llegó a más de cincuenta, mayormente niños y ancianos. Los gritos y quejidos de dolor en las noches de las madres que aún sostienen en sus brazos a sus bebes muertos retumbaban en la noche formoseña. No tenían consuelo. Los primeros son enterrados en el cementerio "cristiano" de Las Lomitas. Al ser tantos se les niega que lo sigan haciendo en el mismo, evitando el acceso de los cadáveres al mismo. No les queda otra posibilidad que hacerlo en el monte. Las ceremonias mortuorias, con sus danzas rituales marcadas con el ritmo de instrumentos milenarios, retumban noche tras noche.
El jefe del Escuadrón lo llama al Delegado Nacional del Aborigen, increpándolo y pidiéndole explicaciones sobre las faltas en los abastecimientos y el mal estado en que habían llevado y se habían distribuidos. Este, al parecer de carácter muy soberbio, le contesta en forma descomedida diciéndole que "...que tanto se preocupaba si al final son indios...". Fernández Castellanos, muy nervioso por la situación que le toca manejar e indignado, seguramente, por el desprecio hacia los indígenas demostrado por Ortíz, le pega una cachetada que lo tira de espaldas en la puerta de su despacho, adelante de algunos de sus subordinados. Ortiz sale corriendo del Escuadrón y desaparece de Las Lomitas.
Comienza a circular el rumor, lanzado a rodar por no se sabe quién, que aquellas sombras de seres humanos no sólo ahora hambrientos, desarmados, indefensos, sino también enfermos, estarían por atacar a no se sabe quién. Comienza a hablarse del "peligro indio". Gendarmería Nacional forma un "cordón de seguridad" alrededor del campamento aborigen. No se les permite traspasarlo ni ingresar al pueblo a los Pilagás. Se colocan ametralladoras en "nidos", en distintos sitios "estratégicos". Ya son más de 100 los gendarmes, armados con pistolas automáticas y fusiles a repetición que día y noche custodian el "ghetto".
Hasta que sucede lo inexorablemente esperado. En el atardecer del 10 de octubre "...el cacique Pablito pidió hablar con el Jefe (del escuadrón), por lo que concerté una entrevista a campo abierto. Los indios, ubicados detrás de un madrejón, nos enfrentaban a su vez, hallándonos con dos ametralladoras pesadas, apuntando hacia arriba. En los aborígenes (más de 1.000) se notaba la existencia de gran cantidad de mujeres y niños, quienes portando grandes retratos de Perón y Evita avanzaban desplegados en dirección nuestra".
En tales instantes se escucharon descargas cerradas de disparos de fusil ametralladora, carabinas y pistolas, origen de un intenso tiroteo del que el Cte. Fernández Castellanos ordenó un alto de fuego, pensando procedía de sus dos ametralladoras, lo que no fue así: el 2º Cte. Alia Pueyrredón, sin que nadie lo supiera, hizo desplegar varias ametralladoras en diferentes lugares del otro lado del madrejón, o sea unos 200 metros de nuestra posición y en medio del monte...".
Se lanzan bengalas para iluminar la dantesca escena y determinar mejor los blancos a tirar. Cientos de mujeres con sus niños en brazos, ancianos y hombres comienzan a huir hacia ninguna parte que los lleva fatalmente a la muerte. Con las primeras luces del alba la imagen es dantesca. Más de 300 cadáveres yacen. Los heridos son rematados. Niños de corta edad, desnudos, caminan o gatean, sucios, entre los cadáveres, envueltos en llanto.
Luego del ametrallamiento "...pensando que al llegar la noche atacarían avanzando sobre Las Lomitas, efectuamos tiros al aire desde todos lados para dispersarlos. El tableteo de la ametralladora, en la oscuridad, debemos recordarlo, impresiona bastante. Muchos huyeron escondiéndose en el monte, al que obviamente conocían palmo a palmo..." (Comandante Mayor (R) Teófilo Ramón Cruz, ob. cit.).
Pero allí no termina la matanza. Comienza la persecución de los que pudieron escapar, "para que no queden testigos", contando la Gendarmería Nacional con la "colaboración" de algunos civiles. Van en dirección a Pozo del Tigre la mayoría, otros para Campo del Cielo, miles se guarnecen en la espesura de los pocos montes que quedan. En los días subsiguientes son rodeados por las partidas. Y allí nuevamente son masacrados en distintos lugares (Campo del Cielo, Pozo del Tigre, etc.) más de 200 personas. Entre los represores ninguna víctima. Se hubiera podido seguir la trayectoria de las tropas por las piras de cadáveres humanos que se quemaban, porque "no había tiempo para enterrarlos", a medida que avanzaban.
La presentación de los abogados Díaz y García habla de que "en total son asesinados en la "campaña" entre 400 a 500 argentinos de etnia Pilagá, aproximadamente, además de los heridos y más de 200 "desaparecidos". Ello sumado a los más de 50 muertos por intoxicación, hambre y falta de atención médica y la desaparición de un número indeterminado de niños, elevan las bajas a más de 750, entre niños, ancianos, mujeres y hombres. La locura llega al extremo de solicitar la intervención de dos aviones caza-bombardeos"


viernes, 29 de marzo de 2019

Los yaganes: un genocidio reciente
Danilo Antón
La eliminación de una de las culturas más resilientes de América debido a la conquista y colonización chileno-argentina de sus territorios.
Los yaganes o yamanes constituyeron uno de los pueblos nativos de América que vivían en uno de los ambientes más hostiles del continente. Allí pudieron desarrollar estrategias efectivas que les permitieron adaptarse eficazmente.
Vivían al sur de la Tierra del Fuego, desde la margen norte del canal de Beagle al Cabo de Hornos e Isla de los Estados. 

Es una zona de clima frío, con temperaturas mensuales que varían entre -2 y 9 grados de promedio, con abundantes precipitaciones en forma de lluvia o nieve y frecuentes vientos fuertes provenientes del oeste. El agua que puede ser más o menos salada dependiendo de la estación, permanece fría todo el año oscilando entre 2 y 8 grados sobre cero.
Así como las condiciones climáticas son poco confortables, la presencia de aguas frías, ricas en oxígeno con abundante fauna de peces, invertebrados, mamíferos y aves marinas proporciona una importante fuente de alimentación. Por otra parte en las laderas protegidas de las montañas adyacentes crecen árboles de diversas especies también adaptados al carácter frío y ventoso del clima local. Son árboles (generalmente del género Nothofagus), con capacidad para vivir en una delgada capa de suelo, temperaturas frías todo el año y vientos muy fuertes.


Los yaganes aprovecharon este medio ambiente hábilmente desarrollando una cultura pesquera y arponera que les permitía alimentarse y obtener otras materias primas para fabricar sus vestimentas, herramientas y otros enseres necesarios para su subsistencia. Los yaganes vivían en vivendas construidas con estructuras de ramas de árboles cubiertas por cueros. Su indumentaria la fabricaban con cueros de lobos marinos o localmente, de guanacos. Las canoas las construían con cortezas de árboles cubriendo el fondo de las mismas de arena y guijarros donde conservaban un fuego permanente.

Las canoas las manejaban las mujeres desde atrás y los hombres se ocupaban de arponear (delfines y ballenas) desde la proa del bote. Cuando se lograba arponear una presa eran las mujeres que se zambullían al agua a recogerlas.
Según las referencias de los primeros cronistas la población de los yaganes era originalmente de unos 3,000 a 5,000 individuos.
La colonización criolla (chilena y argentina) del territorio yagan se produjo tardíamente a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. El impacto de la llegada de las avanzadas criollas fue letal. Los recién llegados se apoderaron de las tierras y zonas costeras, desplazando, esclavizando e incluso matando a quienes presentaran resistencia. El avance chileno fue brutal, un latifundista colonizador, José Menéndez, creó una especie de señorío en al Sur basado en la explotación de la lana de oveja y otros productos locales no vacilando en ejecutar las familias indígenas como si fueran presas de caza. La llegada de las avanzadas criollas de Argentina fue similar. Los yaganes fueron rápidamente eliminados con el fin de apoderarse de las tierras, establecer estancias, y afirmar la soberanía criolla de las autoridades de Buenos Aires. Los yaganes no pudieron impedir que sus lugares de habitación y caza fueran ocupados por los recién llegados. Matanzas, enfermedades y aculturación eliminaron sin pausa a las vulnerables comunidades yaganes.

Según se señala, en la actualidad hay una sola mujer yagan pura sobreviviente (de edad avanzada). Su nombre es Cristina Calderón, y vive en el poblado Villa Ukika en las cercanías de Puerto Williams (isla Navarino) en la orilla sur del Canal de Beagle.
El genocidio chileno-argentino de una de las culturas más asombrosas y resilientes de las Américas está casi terminado. Las soberanías australes de Argentina y Chile están consolidadas.
Quedará la mención habitual que se hará de estos antiguos habitantes en los circuitos turísticos y, tal vez, la venta de artesanías, más o menos relacionadas con las antiguas culturas, que no será más que una pálida caricatura de la intrépida, esforzada e indómita antigua nación de los yaganes en el extremo austral del continente americano. 


jueves, 14 de febrero de 2019


América: sobrevivencia y genocidio

Son ellos. Los pueblos originarios que han logrado sobrevivir la invasión, la colonización y el genocidio.
Todavía están vivos en todos los rincones del continente, luchan para mantener sus culturas, lenguas e identidades.
La colonización continua. Hay varios centenares de naciones indígenas en toda la extensión del continente americano. Cada nación nativa tiene su cultura, su lengua, sus costumbres, su historia. La mayoría de ellas fueron desalojadas de sus tierras tradicionales, fueron agredidas física o militarmente, en muchos casos prácticamente eliminadas. Los invasores, colonos, y finalmente, inmigrantes (mayoritariamente europeos) ocuparon los territorios robados a los pueblos autóctonos. Los imperios colonizadores se retiraron debido a la presión de las oligarquías criollas, pero éstas últimas mantuvieron políticas de agresión, intimidación, discriminación y en muchos casos de genocidios. Los estados actuales son el resultado de esta  historia de latrocinios . Muchos de ellos son las antiguas provincias o territorios coloniales que lograron reconocimiento internacional,  se sientan en los organismos internacionales insistiendo repetidamente en sus derechos soberanos sobre el terriotio que controlan.
De acuerdo al discurso constante, repetido y deformante de la realidad, las naciones indígenas que han logrado sobrevivir al gigantesco genocidio pasan desapericibdas. Muchos pueblos indígenas que en número de varios millones todavía subsisten, generalmente viven en la pobreza, a veces pobreza extrema, con expectativas de vida inferiores a los 50 años, más bajas que cualquier otro estado del planeta. Mortalidad infantil, enfermedades infecciosas, alcoholismo, discriminación, desterrados en su propia tierra, las comunidades indígenas de América fueron invisibilizadas.
Las numerosas poblaciones urbanas de los estados criollos modenros no se percatan que pocas decenas o cientos de kilómetros de los límites urbanos, y a veces en los propios barrios suburbanos de las ciudades todavía están ellos.
Ellos son los portadores de las culturas antiguas, ellos son los que se esfuerzan a resistir el atropello cultural de los medios de difusión, de las iglesias y de los burócratas de los gobiernos con variado éxito.
Personalmente, ocupo los espacios del blog, fbook, twitter, mis clases y charlas para recordar que ellas y ellos existen, quienes son, donde están, como se llaman, que lengua hablan y fundamentalmente que las sociedades alienadas sepan que los pueblos nativos de América son muchos, aún están vivos en todos los rincones del continente y conservan un potencial para ser ciudadanos orgullosos de sus comunidades conservando todos los elementos que consideren necesarios  para mantener su identidad.

lunes, 7 de enero de 2019

Pueblos indígenas de Brasil
Impedir la continuación y agravamiento del genocidio de las 240 naciones indígenas de Brasil por parte del gobierno de Jair Bolsonaro




Cuando llegaron los invasores portugueses a Brasil la población de las diversas naciones que poblaban el actual territorio brasilero ascendían más de 300 naciones nativas adaptadas a los múltiples ambientes que constituían sus paisajes. Desde la densa selva amazónica y los bosques atlánticos del sur, hasta la sabana del norte y el árido interior del nordeste, se calcula que habitaban la región de Brasil más de 30 millones de habitantes.
Los conquistadores portugueses desarrollaron una política de explotación de los recursos naturales utilizando personas capturadas en las numerosas comunidades del país.
Gradualmente fueron ocupando mayores áreas, deforestando los bosques, yy esclavizando decenas de miles de integrantes de las diferentes comunidades indígenas del país.
La separación de Brasil de la corona portuguesa no cambió la expansión del proceso de degradación de los ecosistemas naturales y la eliminación y degradación de las culturas indígenas del país.
En la sociedad criolla brasilera surgieron grupos que comenzaron a denunciar política y socialmente las continuas violaciones a los derechos humanos que sufrían los pueblos autóctonos. La creación de la FUNAI implicó una relativa amortiguación de las agresiones a las comunidades nativas, incluyendo la demarcación de reservas indígenas y controlando los casos más extremos de   acometidas más violentas en algunas zonas del país.


Sin embargo, la reciente evolución política de Brasil, con la asunción al poder de Jair Bolsonaro permite pronosticar una agravación de la situación de las Primeras Naciones de Brasil, el desconocimiento de las reservas, la invasión de las tierras indígenas por los latifundistas y compañías mineras, en fin, la continuación de los procesos genocidas que han marcado la historia de Brasil durante los últimos 5 siglos.
A  pesar de las agresiones continuas, desplazamientos forzados, esclavización y eliminación física, todavía sobreviven en Brasil aproximadamente 1 millón de indígenas pertenecientes a 240 naciones con sus propias lenguas, tradiciones y creencias.
La tarea de todos los seres humanos que no aceptan la continuación del genocidio de pueblos nativos en Brasil es unir fuerzas, no solo en la sociedad brasilera o latinoamericana sino a lo largo y lo ancho del mundo entero.
A continuación presento una lista resumida de las principales naciones nativas de Brasil y la población de cada una de ellas.
Guarani (todos) 270,000 
(incluyendo los Kaiwá o Pai Tavytera, los Ñandeva o Ava Chiripá, los M’byá, Los Ava Guaraní o chiriguanos, y los Izoceños o Guarayos y los Ava Guayakíes).
Ticuna 70,000
Yanomami  35,000
Pai Tavytera o Kaa'wa, 40,000
Ñandeva o Pai Tavyterá, 25,000
Kaingang  30,000
Mbya guaraní 28,000
Xavantes 16,000
Potiguara 12,000
Pataxó 11,800
Kayapo  10,000
Terena 20,000
Sateré-Mawé  14,000
Xakriabá  10,000
Xucurú-Kariri 8,500
Karajá  3,000
Tupinambá de Olivença 3,000,
Tupiniquim 2,630, 
Parecis  2,200
Bororo 1,500

Kadiweu   1,500

Actualizo este artículo luego de localizar y describir las principales naciones indígenas de Brasil como como forma de que todos podamos identificar sus geografías, historias y tradiciones.
He seleccionado 21 naciones que se destacan por su población e impor tancia histórica. Hay muchas otras, generalmente más pequeñas que sería importante considerar, espero poder hacerlo en el futuro.
D.Antón

miércoles, 10 de enero de 2018

El genocidio continúa

Los guaraní-kaiowa de Mato Grosso do Sul continúan siendo asesinados y desaparecidos por los latifundistas locales con la complicidad de los gobiernos.

Hoy en día, los guaraní de Mato Grosso, que mayoritariamente pertenecen a la etnia guaraní-kaiowá, suman alrededor de 50 mil personas divididas en 30 reservas indígenas y en poco más de 30 asentamientos precarios situados en los bordes de las carreteras y orillas de los cursos de agua. Los principales niveles de violencia se concentran en la zona de Dourados, al suroeste de Mato Grosso de Sul en el que alrededor de 15 mil indígenas comparten una reservación de 3,5 hectáreas. En ese espacio se enfrentan a una total falta de perspectivas, debido a la carencia crónica de espacio y la incompetencia y la negligencia de los gobiernos locales y federales. Cuando se trasladan a otras tierras que tradicionalmente les pertenecen al agotarse su paciencia, están sujetos a la agresividad, codicia y crueldad de los latifundistas.
Los conflictos surgen de las acciones gubernamentales que favorecen a la expansión del complejo agroindustrial en tierras tradicionalmente consideradas indígenas. De acuerdo al antropólogo Spensy Pimentel: “Varias multiunacionales importantes, las más grande en sus sectores, se instalan o trabajan en ellas (con plantas industriales, proporcionando suministros y equipo, o financiando la compra y el transporte de la producción mundial) entre ellas: Bunge, Cargill, ADM, Monsanto , Syngenta, JBS Friboi, BR Foods, etc. Este complejo siempre ha tenido un amplio apoyo del gobierno brasileño, en varios niveles, en forma de financiación y cualquier tipo de subsidio directo o indirecto ". Y añade: "El resultado de esta política de Estado fue desastroso: en pocos años, estos pueblos indígenas cuentan con altas tasas de suicidios, homicidios y muertes de niños por desnutrición - un síntoma extremo del hambre, y la inseguridad alimentaria generalizada.” Para escapar de este entorno procuraron acampar en bordes de caminos y ríos y antiguas tierras tradicionales exponiéndose a la prepotencia de estas bandas oligárquicas rurales.
En este marco hay que interpretar el asesinato y desaparición de líderes indígenas guaraníes con la complicidad de los gobiernos federal, estadual y municipales de Dourados y Caarapó.


La noticia reciente es la siguiente (traducida del portugués) :
Sesai - Especial de Salud Indígena · Martes, 14 de junio 2016
La Secretaría Especial de Salud Indígena del Ministerio de Salud (SESA / MS) expresó su pesar a las familias del funcionario de la salud indígena, Cloudione Rodrigues Souza, de 26 años, de la etnia guaraní kaiowá, que murió el martes (14/6) debido a los conflictos étnicos en la región Caarapo en Mato Grosso do Sul.
El joven oficial fue asesinado cobardemente por hombres armados que dispararon contra unos mil indígenas, incluyendo cuatro trabajadores de la salud, que estaban reunidos en el territorio cerca del pueblo de Te 'Ýikuê, cuando fueron sorprendidos por hombres armados en unos 60 vehículos (furgonetas ).
Que Dios proteja y dé confort todos los pueblos indígenas y lsa familias en este momento de dolor.
Rodrigo Rodrigues Secretario Especial de la India Ministerio de Salud de la Salud
Original en portugués
Sesai – Secretaria Especial de Saúde Indígena·Terça, 14 de junho de 2016
A Secretaria Especial de Saúde Indígena do ministério da Saúde (Sesai/MS) manifesta pesar aos familiares do agente de saúde indígena, Cloudione Rodrigues Souza, 26 anos, da etnia guarani-kaiowá, falecido nesta terça-feira (14/6), em decorrência de conflitos étnicos na região de Caarapó, em Mato Grosso do Sul.

O jovem agente foi morto covardemente, por homens armados que atiraram em cerca de mil indígenas, incluindo quatro agentes de saúde indígena, que estavam reunidos no território próximo a aldeia Te’ Ýikuê, quando foram surpreendidos por homens armados, em aproximadamente 60 veículos (camionetes).
Que Deus proteja e conforte todos os povos indígenas e familiares neste momento de dor.
Rodrigo Rodrigues Secretário Especial de Saúde Indígena Ministério da Saúde



miércoles, 11 de octubre de 2017

El drama de las islas Aleutianas (1)

Este archipiélago, que está compuesto por 300  islas volcánicas tiene una superficie de 37,000 km2 y se extiende por 1,900 kilómetros desde la península de Alaska hasta la costa continental de Rusia. Su población actual es de unas 17,000 personas. En tiempos antiguos, debido a que las islas proporcionaban pocos recursos, los aleutos obtenian sus alimentos, vestimentas, e incluso herramientas, del mar adyacente. Eran excelentes navegantes utilizando pequeñas embarcaciones manufacturadas con pieles de focas. Pescaban y cazaban mamíferos marinos con arpones empleando técnicas naúticas y de caza de gran sofistificación.
La llegada de los europeos, particularmente de los rusos traficantes de  pieles, cambió radicalmente su forma de vida. Algunos náufragos japoneses que llegaron a la isla Amchitka en 1783, encontraron a los rusos explotando cruelmente a los nativos aleutos. 
Uno de ellos al volver a Japón expresó en su testimonio:
“Los rusos robaban las pieles que tenían los aleutianos. Si se enfadaban o no les daban pieles o no les daban las suficientes, los aleutianos eran golpeados casi hasta la muerte. Si no obedecían las órdenes, los mataban.”    
La producción obtenida por las pieles (de foca y de nutrias marinas), se repartía en partes iguales entre el empresario[1], los trabajadores y el Imperio Ruso pero los aleutos que obtenían las riquezas sólo recibían castigos. En años sucesivos siguieron llegando grupos de traficantes de pieles y gradualmente la población nativa fue disminuyendo hasta desaparecer de Arnchitka en 1832.
Muchos aleutos de las otras islas que sufrieron agresiones similares durante la dominación rusa también vieron reducido su número considerablemente. 
A partir de 1867, cuando los Estados Unidos compraron Alaska y ocuparon las islas, se desencadenó un avance de colonización intenso. El sistema autoritario-burocrático imperial ruso fue sustituido por un régimen liberal que cambió radicalmente pasando a un laissez-faire capitalista. Los aleutos orientales fueron invadidos por un flujo de estadounidenses que buscaban enriquecerse rápidamente. La caza desmedida terminó extinguiendo las poblaciones de nutrias marinas y focas antes de terminar el siglo XIX. Los aleutos que habían sobrevivido fueron relegados a los trabajos y sitios menos atractivos.
Para completar el panorama desolador, en 1971 los Estados Unidos decidieron detonar una bomba nuclear en la isla de Amchitka que había sido despoblada por la explotación rusa y que desde entonces estaba deshabitada. Esta explosión provocó contaminación en esta isla  y otras vecinas, que probablemente aùn subsista.
En la actualidad la actividad económica de las islas Aleutianas gira alrededor de la pesca del arenque y el salmón. El principal puerto pesquero del archipiélago es Amaknak, situado en la isla del mismo nombre, que a su vez se encuentra en una bahía de otra isla mayor (isla Unalaska con 2,720 km2).
Hoy sobreviven unos 10,000 aleutos que mayoritariamente han perdido el uso de su lengua ancestral que probablemente se extinguirá en los próximos años. Hay solamente unos pocos centenares de adultos mayores que todavía  utilizan algunos de los dialectos originales.
La tragedia de las islas Aleutianas es uno de los genocidios menos conocidos y más crueles de la  historia contemporánea.


De "Crónicas de la Peripecia Humana", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones






[1]  El empresario moscovita que organizaba las expediciones en el momento en que llegaron los japoneses se llamaba Vassily Yaklovevic Zigarev.

viernes, 8 de septiembre de 2017

El genocidio filipino

"Entre los años 1899 y 1913 los Estados Unidos de América escribieron las páginas más oscuras de su historia: la invasión de Filipinas, sin otra razón que la adquisición de posesiones imperiales, provocó una feroz reacción del pueblo filipino. a consecuencia de lo cual, 400.000 "insurrectos" filipinos murieron bajo el fuego estadounidense y un millón de civiles filipinos murieron a causa de las torturas, asesinatos masivos y tácticas de tierra quemada llevadas a cabo por los norteamericanos En total, la guerra estadounidense contra un pueblo pacífico que ignoró la existencia de los estadounidenses hasta su llegada borró 1/6 de la población del país.Cien años han pasado.¿No es hora de que el ejército de EE.UU., el Congreso y el Gobierno se disculparon por los crímenes horrendos y monstruosa sufrimientos que infligieron a los pueblos de Filipinas?
Alfonso Velázquez

"A principios de siglo, la política de Estados Unidos era matar a tantos filipinos como fuera posible, y la razón era sencilla:" Con muy pocas excepciones, prácticamente toda la población nos ha sido hostil ", escribió el General de Brigada J. Franklin Bell, una proposición de nuestra incautación de Filipinas ". Para combatir tal población, es necesario hacer el estado de guerra tan insoportable como sea posible, y no hay manera más eficaz de lograr esto que manteniendo las mentes de los personas en tal estado de ansiedad y aprensión que vivir bajo tales condiciones pronto se hará intolerable ".
La comparación de esta exitosa operación con nuestra aventura menos exitosa en Vietnam fue hecha, entre otros, por Bernard Fall, quien se refirió a nuestra conquista de Filipinas como "la guerra colonial más sangrienta (en proporción a la población) jamás combatida por un poder blanco en Asia, que costó la vida de 3.000.000 de Filipinos ". El General Bell mismo, el viejo amor, estimó que matamos a una sexta parte de la población de la isla principal de Luzón ("La Teoría y Falacias de la Contrainsurgencia", The Nation, 2 de agosto de 1971) -unos 600.000 personas.
Ahora, un Sr. Creamer cita a un Sr. Hill ("que creció en Manila", presumiblemente contando cráneos) que sugiere que el cuerpo de todas las islas es de 300.000 hombres, mujeres y niños -o la mitad de lo que el General Bell admitió.
Me divierte aprender que he vagado "tan lejos del hecho fácilmente verificado". No hay hechos fácilmente verificados cuando se trata de este experimento particular en genocidio. En el momento en que hice referencia a los 3.000.000 (NYR, 18 de octubre de 1973), una filipina me escribió para decir que estaba escribiendo su tesis de maestría sobre el tema. Ella estaba inclinada a aceptar las cifras de Otoño, pero dijo que, como se guardaban pocos registros y aldeas enteras totalmente destruidas, no había manera de descubrir, exactamente, esos "hechos" a los historiadores les gusta "verificar". En cualquier caso, nada de esto se supone que ha sucedido y por lo tanto, en lo que respecta a los libros de historia que utilizamos para adoctrinar a los jóvenes ir, no sucedió.
Gore Vidal

"EXCEPTO durante los años sesenta cuando la guerra filipino-americana de 1899-1902 fue referida como" el primer Vietnam ", la muerte de 1.4 millones de filipinos se ha considerado generalmente como daño colateral o víctimas de la insurrección contra la autoridad imperial del Estados Unidos El primer estudioso filipino en hacer una documentación completa de la carnicería es el difunto Luzviminda Francisco en su contribución a Filipinas: El fin de una ilusión (Londres, 1973).

Este hecho ni siquiera se menciona en el minúsculo párrafo de la mayoría de los libros de texto de los Estados Unidos. Stanley Karnow en nuestra imagen (1989), la aclamada historia de esta intervención, cita la cifra de 200.000 filipinos muertos en peleas abiertas. Entre los historiadores, sólo Howard Zinn y Gabriel Kolko se han referido al carácter "genocida" de la catástrofe. Kolko, en su magistral Main Currents in Modern American History (1976), reflexiona sobre el contexto del asesinato en masa: "La violencia alcanzó un crescendo contra el indio después de la Guerra Civil y encontró una manifestación aún más sangrienta durante la prolongada conquista de Filipinas de 1898 hasta bien entrado la próxima década, cuando entre 200.000 y 600.000 filipinos fueron asesinados en una orgía de matanza racista que evocó muchas felicitaciones y aprobación ... "La historia de los pueblos de Zinn de los Estados Unidos (1980) cita a 300.000 filipinos muertos en Bat @ ngas solo, mientras que el Neocolonialismo Americano de William Pomeroy (1970) cita 600.000 filipinos muertos en Luzón solo en 1902. La cifra real de 1,4 millones abarca el período de 1899 a 1905 cuando la resistencia de las fuerzas revolucionarias filipinas mutó de un combate directo en batalla a las escaramuzas de la guerrilla; no incluye los miles de moros (musulmanes filipinos) muertos en las dos primeras décadas de la dominación colonial de los Estados Unidos ".
E. San Juan Jr.

En una historia popular de los Estados Unidos Howard Zinn escribe del sadismo americano durante la guerra filipino-americana:
En noviembre

"A principios de siglo, la política de Estados Unidos era matar a tantos filipinos como fuera posible, y la razón era sencilla:" Con muy pocas excepciones, prácticamente toda la población nos ha sido hostil ", escribió el General de Brigada J. Franklin Bell, una proposición de nuestra incautación de Filipinas ". Para combatir tal población, es necesario hacer el estado de guerra tan insoportable como sea posible, y no hay manera más eficaz de lograr esto que manteniendo las mentes de los personas en tal estado de ansiedad y aprensión que vivir bajo tales condiciones pronto se hará intolerable ".
La comparación de esta exitosa operación con nuestra aventura menos exitosa en Vietnam fue hecha, entre otros, por Bernard Fall, quien se refirió a nuestra conquista de Filipinas como "la guerra colonial más sangrienta (en proporción a la población) jamás combatida por un poder blanco en Asia, que costó la vida de 3.000.000 de Filipinos ". El General Bell mismo, el viejo amor, estimó que matamos a una sexta parte de la población de la isla principal de Luzón ("La Teoría y Falacias de la Contrainsurgencia", The Nation, 2 de agosto de 1971) -unos 600.000 personas.
Ahora, un Sr. Creamer cita a un Sr. Hill ("que creció en Manila", presumiblemente contando cráneos) que sugiere que el cuerpo de todas las islas es de 300.000 hombres, mujeres y niños -o la mitad de lo que el General Bell admitió.


Me divierte aprender que he vagado "tan lejos del hecho fácilmente verificado". No hay hechos fácilmente verificados cuando se trata de este experimento particular en genocidio. En el momento en que hice referencia a los 3.000.000 (NYR, 18 de octubre de 1973), una filipina me escribió para decir que estaba escribiendo su tesis de maestría sobre el tema. Ella estaba inclinada a aceptar las cifras de Otoño, pero dijo que, como se guardaban pocos registros y aldeas enteras totalmente destruidas, no había manera de descubrir, exactamente, esos "hechos" a los historiadores les gusta "verificar". En cualquier caso, nada de esto se supone que ha sucedido y por lo tanto, en lo que respecta a los libros de historia que utilizamos para adoctrinar a los jóvenes ir, no sucedió.
Gore Vidal
"EXCEPTO durante los años sesenta cuando la guerra filipino-americana de 1899-1902 fue referida como" el primer Vietnam ", la muerte de 1.4 millones de filipinos se ha considerado generalmente como daño colateral o víctimas de la insurrección contra la autoridad imperial del Estados Unidos El primer estudioso filipino en hacer una documentación completa de la carnicería es el difunto Luzviminda Francisco en su contribución a Filipinas: El fin de una ilusión (Londres, 1973).

Este hecho ni siquiera se menciona en el minúsculo párrafo de la mayoría de los libros de texto de los Estados Unidos. Stanley Karnow en nuestra imagen (1989), la aclamada historia de esta intervención, cita la cifra de 200.000 filipinos muertos en peleas abiertas. Entre los historiadores, sólo Howard Zinn y Gabriel Kolko se han referido al carácter "genocida" de la catástrofe. Kolko, en su magistral Main Currents in Modern American History (1976), reflexiona sobre el contexto del asesinato en masa: "La violencia alcanzó un crescendo contra el indio después de la Guerra Civil y encontró una manifestación aún más sangrienta durante la prolongada conquista de Filipinas de 1898 hasta bien entrado la próxima década, cuando entre 200.000 y 600.000 filipinos fueron asesinados en una orgía de matanza racista que evocó muchas felicitaciones y aprobación ... "La historia de los pueblos de Zinn de los Estados Unidos (1980) cita a 300.000 filipinos muertos en Bat @ ngas solo, mientras que el Neocolonialismo Americano de William Pomeroy (1970) cita 600.000 filipinos muertos en Luzón solo en 1902. La cifra real de 1,4 millones abarca el período de 1899 a 1905 cuando la resistencia de las fuerzas revolucionarias filipinas mutó de un combate directo en batalla a las escaramuzas de la guerrilla; no incluye los miles de moros (musulmanes filipinos) muertos en las dos primeras décadas de la dominación colonial de los Estados Unidos ".
E. San Juan Jr.
En una historia popular de los Estados Unidos Howard Zinn escribe del sadismo americano durante la guerra filipino-americana:
En noviembre"En noviembre de 1901, el corresponsal de Manila de The Philadelphia Ledger informó:
"La guerra actual no es un compromiso sin sangre, de opera bouffe; nuestros hombres han sido implacables, han matado para exterminar a hombres, mujeres, niños, prisioneros y cautivos, insurgentes activos y personas sospechosas de muchachos de diez, la idea de que el filipino como tal era poco mejor que un perro ...
"Nuestros soldados han bombeado agua salada a hombres para hacerlos hablar, y han tomado prisioneros a personas que sostienen sus manos y se rindieron pacíficamente, y una hora más tarde, sin un átomo de evidencia que demuestre que eran insurrectos, puente y los derribó uno por uno, para caer en el agua abajo y flotar abajo, como ejemplos a los que encontraron sus cadáveres bala-cargados. "
En Manila, un marine estadounidense llamado Littletown Waller, un comandante, fue acusado de disparar a once filipinos indefensos, sin juicio, en la isla de Samar. Otros oficiales marinos describieron su testimonio:
El comandante dijo que el general Smith le había ordenado matar y quemar, y dijo que cuanto más matara y quemara mejor estaría complacido, que no era el momento de tomar prisioneros y que haría de Samar un desierto salvaje. El Mayor Waller le pidió al General Smith que definiera el límite de edad para matar, y él respondió "todo más de diez".
En la provincia de Batangas, el secretario de la provincia estimó que de la población de 300.000 habitantes, un tercio había sido asesinado por el combate, el hambre o la enfermedad.
El poder de fuego americano era abrumadoramente superior a cualquier cosa que los rebeldes filipinos pudieran juntar. En la primera batalla, el almirante Dewey vaporizó el río Pasig y disparó cáscaras de 500 libras en las trincheras filipinas. Los filipinos muertos se amontonaron tan alto que los estadounidenses usaron sus cuerpos para los escudos.
Un testigo británico dijo:
"Esto no es guerra; es simplemente masacre y carnicería asesina ".
Mark Twain dijo además del brutal genocidio estadounidense:
"... he visto que no pretendemos liberar, sino subyugar al pueblo de Filipinas. hemos ido a conquistar, no a redimir ... y por eso soy un antiimperialista. me opongo a que el os águila [americana] ponga sus garras en cualquier otra tierra ".
Mark Twain
15 de octubre de 1900
El Herald de Nueva York

"Hemos pacificado a miles de isleños y los hemos enterrado; se destruyeron sus campos; se quemaron sus aldeas y se crearon innumerables viudas y huérfanos; enviando al exilio a decenas de patriotas; se subyugaron los diez millones restantes por la asimilación benevolente, que es el nuevo nombre piadoso del mosquete; hemos adquirido propiedades en las trescientas concubinas y otros esclavos de nuestro socio comercial, el sultán de Sulu, y alzamos nuestra bandera protectora sobre ese botín.
"Y por lo tanto, por estas providencias de dios - y la frase es el gobierno, no el mío - somos un Poder Mundial".

Mark Twain

Reproducido de   http://fonsucu.blogspot.com.uy/2005/11/filipino-genocide.html
de Jesús Almori