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lunes, 3 de septiembre de 2018


La Argentina actual es un país mestizo
A pesar de las afirmaciones de los folletos turísticos que expresan con orgullo que la República Argentina está poblada por blancos y europeos, que hay muy pocos “indios”, y que los mestizos son minoría, la realidad es muy diferente.
La contribución de las naciones autóctonas a la composición étnica del país ha sido muy importante en la mayor parte de las provincias.
La región noroccidental (Salta, Jujuy, Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca y Tucumán) ha recibido una influencia muy grande de las culturas nativas locales.
Cuando llegaron los españoles a esta zona de América, los quechua y los colla- aymara  constituían sociedades complejas, con una rica historia y tradiciones bien establecidas. Los colonizadores establecieron sistemas semi-esclavistas en que se obligaba a los individuos al trabajo forzado en las minas o al servicio de un “encomendero”.
En esas condiciones, se produjo un fuerte mestizaje, dando lugar a la aparición de una población criolla compuesta por mezclas variadas de nativos con los señores de origen español que controlaban sus vidas. Muchos mestizos adoptaron actitudes y comportamientos europeizantes y prefirieron conservar el apellido de sus padres españoles, porque ello significaba un mejor status en la sociedad colonial.
En los hechos, las principales familias “aristocráticas” del noroeste de Argentina están constituidos por troncos mestizos en donde la componente indígena es notoriamente dominante, genéticamente, frente a la europea. En el resto de la población la proporción genética aborigen es aún mayor.
En las provincias del noreste, Misiones, Corrientes, noreste de Formosa, el mestizaje tuvo lugar con la población autóctona guaraní. Los habitantes criollos de estas provincias están también fuertemente mestizados, no sólo desde el punto de vista biológico, sino también cultural. Es de hacer notar que en Corrientes, Misiones y este de Formosa el guaraní se habla habitualmente junto con el español, y que el Paraguay, país limítrofe con estas provincias es una nación totalmente bilingüe español- guaraní.
En las provincias del suroeste y centrales se destaca el mestizaje mapuche y pampa. En Neuquén, la Pampa, Río Negro, San Luis y Suroeste de Buenos Aires, las poblaciones y estados nativos mapuches y pampas fueron conquistados recién en las décadas de 1870 y 1880. Si bien originalmente, la mayor parte de las comunidades fueron desplazadas a tierras periféricas de baja productividad, en los años sucesivos generaron una corriente migratoria hacia los nuevos pueblos y ciudades constituyendo en la actualidad un importante aporte a la composición étnica de la población de los mismos.
Estas influencias fueron también importantes en Mendoza, San Juan y en las provincias centrales (Córdoba y Santa Fe). Incluso en las zonas más europeizadas, como el norte de Buenos Aires y Entre Ríos, los aportes étnicos nativos, aunque minoritarios, son también claramente visibles.
La región metropolitana de Buenos Aires, y en menor grado las áreas conurbadas de Rosario y Córdoba, fueron focos de destino de muchos inmigrantes a fines del siglo XIX, y primera mitad del siglo XX. Debido a la migración interna, que fue intensificada debido a los procesos de industrialización y urbanización promovidos durante el gobierno de Juan Domingo Perón y, en cierta medida, por los gobiernos que lo sucedieron, estas ciudades también recibieron un importante contingente proveniente de otras zonas del país.
Por esa razón, tanto Buenos Aires, como Rosario y Córdoba se enriquecieron con un porcentaje relativamente elevado de población mestiza, que llegó a las ciudades con su bagaje tradicional a cuestas  modificando en gran medida las culturas de dichos núcleos urbanos.
A estos mestizos de origen  local se agregaron durante las últimas décadas los provenientes de los países vecinos o cercanos: Paraguay, Bolivia, Perú y Chile. La contribución demográfica de los inmigrantes de estos países latinoamericanos fue muy importante. Los argentinos de ese origen representan un porcentaje importante de la población total, seguramente más del 10% a nivel nacional, alcanzando proporciones mayoritarias en ciertas provincias limítrofes (chilenos en el sur, bolivianos en el noroeste, paraguayos en el noreste). 
A pesar de que es posible establecer ciertos hechos muy generales, resulta difícil determinar el porcentaje preciso de mestizaje de   la  Argentina contemporánea, y aún más, definir en forma precisa como se distribuye a lo largo y a lo ancho del país.
De todas maneras, se puede afirmar con bastante seguridad que los mestizos de europeo y nativo americano representan la mayoría de la población de la República.

El estereotipo étnico oficial
Esta aseveración no coincide con las descripciones oficiales acerca de la composición étnica de la Argentina, supuestamente compuesta por una mayoría aplastante de población de origen europeo.
Ello se debe a que el país se formó a partir de la negación de todos sus elementos indígenas. Debido a la discriminación flagrante que existía y existe en la sociedad  colonial y criolla contra los nativos, la mayor parte de los mestizos de primera o segunda generación prefirieron “olvidarse” de sus antepasados indígenas, renegaron de la cultura autóctona, cambiaron sus apellidos imaginando o exagerando una historia familiar europea que justificara su carácter no-indio ante la sociedad.
El racismo “estructural” de la sociedad colonial continuó prácticamente incambiado en la sociedad republicana criolla.
En la actualidad, la auto-imagen europea está muy incorporada a la cultura argentina y es difícil lograr que se reconozca este hecho tan sencillo como obvio, el carácter mestizo del país.
Del libro "Los fantasmas de la memoria", D.Antón, Piriguazú Ediciones

lunes, 4 de diciembre de 2017


Las Primeras Naciones del Chaco: los pueblos qom (tobas)

Los qom, también llamados toba constituyen la principal etnia sobreviviente después de la invasión multinacional que terminó con la independencia de las naciones chaqueñas.
Están emparentados con los mbayá (también denominados kadijeu) de Mato Grosso, los mocoví del norte de Santa Fe y sur de la provincia del Chaco, los pilagá del noroeste chaqueño, los abipón y los payaguá (estos dos últimos hoy desaparecidos).
El complejo étnico mbayá- mocoví- qom ocupó tradicionalmente la orilla occidental del eje hidrográfico Paraná- Paraguay, tenían una relación relativamente inamistosa con los pueblos guaraní del este y se opusieron tenazmente a la colonización española y criolla  a partir de Paraguay y Buenos Aires.
Lograron mantener su independencia hasta finales del siglo XIX, en particular hasta la ofensiva militar argentina de 1884, que determinó su subordinación al poder del gobierno central de ese país.
Originalmente, los toba se dividían en cuatro subgrupos con diferencias dialectales: los iolojpí (pueblos de la “papa del agua”), los kolpi (gente el monte) y los eadgaipí (gente del fuego en las casas) y los diapicoche (cuyo significado se desconoce). Cuando el gobierno argentino desencadenó la guerra  los tobas  se organizaron bajo la  jefatura de Meguexogochí.
Su derrota implicó que muchos qom debieron refugiarse en los arenales de Santiago del Estero y en otras tierras remotas

Mano de obra en los obrajes
A partir de la conquista del  Chaco por el gobierno argentino se instauró un proceso colonizador agrícola y forestal en que los qom fueron utilizados como mano de obra de las plantaciones y obrajes.
Para resistir la aculturación forzada desarrollaron múltiples estrategias, una de las cuales fue “cristianizarse” en el culto valdense. En efecto, existe una fuerte iglesia qom- valdense, en que los qom han logrado mantener muchas de sus prácticas ceremoniales sin mayor interferencia de las autoridades gubernamentales o religiosas.
Algunos qom mantienen una economía  tradicional  plantando, cazando y pescando, y vendiendo sus productos en los mercados locales. Otros se ven obligados a migrar acampando a orillas de los caminos o en las riberas de los ríos.
Muchas comunidades no tienen tierras y otras sobreviven con enormes dificultades en territorios de escasa productividad.
Debido a ello, los qom de la Argentina se encuentran en una situación de extrema pobreza, que ha obligado a muchos de ellos a emigrar a las ciudades, donde se localizan importantes colonias en las “villas” de Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Resistencia, Formosa y Salta. La poblaciòn total de los qom es de unas 130,000 personas, Algunas decenas de miles todavìan habitan sus antiguos territorios, despojados de sus tierras y en situación de extrema pobreza, Tal vez màs de 60,000  se han visto obligados a emigrar a las ciudades, donde se localizan importantes colonias en las “villas” de Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Resistencia, Formosa y Salta.
También existen  algunas comunidades qom en el chaco paraguayo. Generalmente se ubican al costado de las rutas, donde venden animales nativos y artesanías al costado del camino.  Se esto,a ña población qom de Paraguay en 2,000 personas.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Prólogo del libro "Los Fantasmas de la Memoria en las tierras del Puelmapu"
D.A.

Las esperanzas y las frustraciones son sentimientos penosamente e inevitablemente relacionados en la vida de las personas y los pueblos.Muchas veces en la vida de la Argentina se generaron sentimientos de esperanza que se vieron frustrados por acontecimientos posteriores dando lugar a períodos de tristeza y abatimiento.
Hace más de tres décadas, en 1972, cuando asumió la presidencia Hector Cámpora luego de muchos años de control militar de la política, se generaron sentimientos de esperanza. En esa oportunidad, desafortunadamente, las ilusiones cedieron su lugar a las tristezas. Al poco tiempo los grupos oligárquicos militaristas recuperaron el poder en forma subrepticia primero, y desembozada y sangrientamente después.
En 1983 y en 1999, al  iniciarse  las presidencias de Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa también se inauguraron épocas de optimismo que luego se vieron frustradas por una realidad económica, social y política obstinada.
En la actualidad el país parece retomar una senda de esperanza e ilusión en un marco social y político, independiente, latinoamericanista y solidario.
Deseamos que esto inaugure un nuevo enfoque en la sociedad argentina.
Que permita al fin de cuentas revisar el pasado, el  presente y el futuro, reconociendo todas las luces y sombras de la historia. 
La imagen  proyectada por la República Argentina durante el último siglo nos ha mostrado un país con dificultades para reconocer su identidad, una sociedad que a menudo, y equivocadamente, se ha enorgullecido de los aspectos más frívolos de su cultura, que ha negado las raíces autóctonas, y que intentó, infructuosamente, basar su existencia en una historia falsificada y extranjerizante.
Argentina ha querido ser una nación europea, pero no lo es.
Las élites culturales han intentado una y otra vez renegar de sus ancestros aborígenes.
Pero no han tenido éxito.
Los viejos espíritus reaparecen en las maneras de sentir y de pensar de la gente en cada oportunidad que se les presenta.
Gauchos, chinas y caudillos asoman por todos los rincones de los sentimientos.
Las quenas y los bombos suenan en las noches de Salta o del Gran Buenos Aires.
Los tererés ayudan a calmar la sed en los mediodías calurosos de Corrientes y Formosa.
Las mujeres cocinan tortas de harina de algarrobo en los pueblos del Chaco.
Filetes de surubí con mandioca en Goya o en Posadas. Los ranchos de paja y terrón en Entre Ríos. Rukas mapuches en Neuquen.
El mundo antiguo sobrevive con fuerza en todas partes. Aunque se procure negarlo en las versiones historiográficas antisépticas que se escriben en libros y tratados.
Creemos que vale la pena repensar crítica y honestamente los estereotipos de la nación.
No se trata solamente de recuperar la posición de  sociedad próspera.  Casi diría que eso es lo de menos.
Para cambiar donde realmente importa,  se requiere construir el futuro basándose exclusivamente en la verdad y la solidaridad con los semejantes.
Hay que ponerse de pie  y caminar por la “cuchilla moral”. De nada sirve recoger beneficios en huecos y pantanos pútridos, cuando uno puede sucumbir atrapado por el barro de la corrupción y la codicia.
Cabalgar las pampas en los pingos parejeros de la libertad y la justicia, recoger  la energía inagotable de la naturaleza, compartir  la emoción de estar vivos  en el sendero bueno que conduce a los amplios horizontes de las utopías renovadas.
Pròlogo de "Los Fantasmas de la Memoria en las Tierras del Puelmapu", D.Antòn, Piriguazù Ediciones 

jueves, 22 de junio de 2017

Sobrevivencia de una antigua cultura: la nación selknam

D.Antón


La nación selknam, conocida también como  ona vivía en el Estrecho de Magallanes desde tiempos muy antiguos. Había desarrollado un modo de vida adaptado a las rigurosas condiciones de las aguas frías del sur. Eran cazadores de guanacos, de focas, de aves marinas y pescadores. Cuando se produjo la expansión de los estados criollos de Argentina y Chile, los selknam fueron desplazados, agredidos, se organizaron partidas de cazadores para eliminarlos y apoderarse de sus tierras y su cultura se fue perdiendo hasta casi desaparecer. En pocos años, las otrora saludables comunidades selknam fueron reducidas a unos pocos sobrevivientes. Los estados criollos de Chile y Argentina han expandidos sus territorios y los pueblos del sur sufrieron en carne propia esa expansión. Su lengua De todos modos, no todo está perdido, hay algunos sobrevivientes que tratan de recuperar algunos elementos de la cultura, en particular la lengua. Merecen nuestro apoyo.

"Youbert Yanten Gomez, que usa su nombre indígena Keyuk Selk'nam, de 24 años, no sabía que por sus venas corría sangre indígena.  
Sólo cuando cumplió ocho años se enteró de que la familia de su madre descendía de los selk'nam (conocidos también como ona), una tribu nómada que se estableció en Tierra del Fuego, en la provincia correspondiente a Chile. Keyuk ha dedicado su tiempo a recuperar el idioma selk'nam, viajando a la tierra de sus ancestros. Mi madre no me dijo que tenía antecedentes selk'nam porque pertenece a una generación de nietos de indígenas que cortaron la transmisión de su herencia. En aquel entonces lo socialmente aceptable era ser blanco, y ser indígena era motivo de vergüenza, no era algo bien visto por la sociedad. Mi papá desciende de colonos blancos, pero se crió en una comunidad mapuche. Yo crecí con gente indígena a mi alrededor."
Ref: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150717_finde_selknam_idioma_unico_hablante_ac

lunes, 12 de junio de 2017

Los yaganes: un genocidio reciente
Danilo Antón
La eliminación de una de las culturas más resilientes de América debido a la conquista y colonización chileno-argentina de sus territorios.


Los yaganes o yamanes constituyeron uno de los pueblos nativos de América que vivían en uno de los ambientes más hostiles del continente. Allí pudieron desarrollar estrategias efectivas que les permitieron adaptarse eficazmente.
Vivían al sur de la Tierra del Fuego, desde la margen norte del canal de Beagle al Cabo de Hornos e Isla de los Estados. 

Es una zona de clima frío, con temperaturas mensuales que varían entre -2 y 9 grados de promedio, con abundantes precipitaciones en forma de lluvia o nieve y frecuentes vientos fuertes provenientes del oeste. El agua que puede ser más o menos salada dependiendo de la estación, permanece fría todo el año oscilando entre 2 y 8 grados sobre cero.
Así como las condiciones climáticas son poco confortables, la presencia de aguas frías, ricas en oxígeno con abundante fauna de peces, invertebrados, mamíferos y aves marinas proporciona una importante fuente de alimentación. Por otra parte en las laderas protegidas de las montañas adyacentes crecen árboles de diversas especies también adaptados al carácter frío y ventoso del clima local. Son árboles (generalmente del género Nothofagus), con capacidad para vivir en una delgada capa de suelo, temperaturas frías todo el año y vientos muy fuertes.


Los yaganes aprovecharon este medio ambiente hábilmente desarrollando una cultura pesquera y arponera que les permitía alimentarse y obtener otras materias primas para fabricar sus vestimentas, herramientas y otros enseres necesarios para su subsistencia. Los yaganes vivían en vivendas construidas con estructuras de ramas de árboles cubiertas por cueros. Su indumentaria la fabricaban con cueros de lobos marinos o localmente, de guanacos. Las canoas las construían con cortezas de árboles cubriendo el fondo de las mismas de arena y guijarros donde conservaban un fuego permanente.

Las canoas las manejaban las mujeres desde atrás y los hombres se ocupaban de arponear (delfines y ballenas) desde la proa del bote. Cuando se lograba arponear una presa eran las mujeres que se zambullían al agua a recogerlas.
Según las referencias de los primeros cronistas la población de los yaganes era originalmente de unos 3,000 a 5,000 individuos.
La colonización criolla (chilena y argentina) del territorio yagan se produjo tardíamente a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. El impacto de la llegada de las avanzadas criollas fue letal. Los recién llegados se apoderaron de las tierras y zonas costeras, desplazando, esclavizando e incluso matando a quienes presentaran resistencia. El avance chileno fue brutal, un latifundista colonizador, José Menéndez, creó una especie de señorío en al Sur basado en la explotación de la lana de oveja y otros productos locales no vacilando en ejecutar las familias indígenas como si fueran presas de caza. La llegada de las avanzadas criollas de Argentina fue similar. Los yaganes fueron rápidamente eliminados con el fin de apoderarse de las tierras, establecer estancias, y afirmar la soberanía criolla de las autoridades de Buenos Aires. Los yaganes no pudieron impedir que sus lugares de habitación y caza fueran ocupados por los recién llegados. Matanzas, enfermedades y aculturación eliminaron sin pausa a las vulnerables comunidades yaganes.

Según se señala, en la actualidad hay una sola mujer yagan pura sobreviviente (de edad avanzada). Su nombre es Cristina Calderón, y vive en el poblado Villa Ukika en las cercanías de Puerto Williams (isla Navarino) en la orilla sur del Canal de Beagle.
El genocidio chileno-argentino de una de las culturas más asombrosas y resilientes de las Américas está casi terminado. Las soberanías australes de Argentina y Chile están consolidadas.
Quedará la mención habitual que se hará de estos antiguos habitantes en los circuitos turísticos y, tal vez, la venta de artesanías, más o menos relacionadas con las antiguas culturas, que no será más que una pálida caricatura de la intrépida, esforzada e indómita antigua nación de los yaganes en el extremo austral del continente americano. 


sábado, 22 de abril de 2017

Las distintas etnias del Gran Chaco llegan a Buenos Aires para hacer oír sus reclamos

Son pilagás, wichí, tobas y guaraníes, entre otras etnias del Norte argentino, Bolivia y Paraguay, que reclaman la propiedad comunitaria de su tierra y el respeto a su identidad cultural.

La tierra fue y será el principal reclamo de las diferentes etnias de los pueblos aborígenes. La tierra entendida como entidad colectiva, propiedad cultural, desprendida de la lógica individual y económica. Su cultura está aferrada a la naturaleza. Y si esto no existe para ellos, la ley se convierte en letra muerta y por eso, en muchos casos, no se reconocen sus derechos territoriales y son desalojados. Con estas reivindicaciones a cuestas, mujeres y hombres de diversos pueblos de la Argentina, Bolivia y Paraguay, que conforman el Gran Chaco Sudamericano, llegaron hasta Buenos Aires para unificar propuestas y hacer oír sus reclamos. Ayer, en el Día del Aborigen, dialogaron con Página/12.

“Mi cultura nunca dice que vaya con mi hijo a pasar una tarde a la plaza o a tomar un helado. Mi cultura me dice que necesito un espacio donde podamos renovar nuestra espiritualidad, donde practique la caza, la pesca, donde pueda ver crecer el algarrobo, donde le pueda mostrar a mi hijo qué indica el vuelo del ave. Entonces, mis hijos pierden su cultura porque no la vivencian.” Así es como Israel Alegre, un hombre toba de Formosa, de 47 años, describe las preocupaciones sobre lo que dejará a sus cuatro hijos. El forma parte de la Comunidad Nam-Qom, que significa comunidad toba, junto a ochocientas familias. “No tenemos título comunitario de la tierra, tenemos títulos individuales provisorios”, comentó a Página/12 un día antes de dar a conocer la Declaración de los Pueblos Originarios del Gran Chaco.
En 1970, “el gobierno dictatorial de la Argentina entregó a nuestra comunidad lo que se llama Lote 68. En el ’84 se reconoce la propiedad comunitaria y en el ’85 se mensura distribuyendo terrenos individuales de 25 por 50. Eso no era lo que queríamos, pero el Estado quiso subdividirnos. Así no tenemos la garantía jurídica de propiedad colectiva”, señaló.
El Gran Chaco abarca un millón de kilómetros cuadrados de los cuales cincuenta por ciento corresponde al territorio del Noreste argentino, el treinta y cinco por ciento pertenece a tres departamentos de Paraguay y el quince por ciento, a tres departamentos de Bolivia.
“Nosotros aceptamos la evolución, pero tenemos que tener nuestro propio espacio para que haya una verdadera integración”, subrayó Israel. En ese sentido, para Valentín Ribero, wichí de la localidad de Embarcación, Salta, “las comunidades están cada día más avasalladas por el avance de empresas, muchas sojeras, y el Estado, porque ellos van hacia un macrodesarrollo, del cual nosotros no estamos en contra, pero queremos que se respete nuestro espacio”.
Hoy, en todas las comunidades “hay un desmonte exagerado, nos quitan el alimento natural, las yerbas, las medicinas, los animales. Nosotros somos parte del ambiente”. Valentín tiene 46 años, 5 hijos, y es trabajador social en comunidades aborígenes de su provincia. En el departamento en el que vive hay más de 20 mil wichí, además de los que habitan en otras provincias y en Bolivia. Las fronteras de los países fueron trazadas sin tener en cuenta los pueblos preexistentes, por eso quedaron divididos.
La ley, en teoría, está de su lado. En el artículo 75, inciso 17, la Constitución nacional reconoce la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas, a la vez que impide enajenarlas, transmitirlas, gravarlas o embargarlas, pero esto “no tiene aplicabilidad, porque lo que ocurre es que no nos toman como partícipes de los procesos en los que deberíamos estar inmersos”, advirtió Israel. Por ejemplo, cuando les dan un pequeño territorio a cientos de familias impidiendo que desarrollen las actividades propias de su cultura. Con el título provisorio que poseen, “hoy nosotros estamos en esas tierras y mañana se las pueden dar a otros”. En torno de eso manifestó que en el Registro de Propiedad Nacional “muchas propiedades indígenas figuran como tierras fiscales”.
Hace poco se presentó un conflicto “cuando el Estado provincial (de Formosa) quiso remodelar el barrio, achicando terrenos. Claro que norecordó que ahí vive una comunidad toba. Entonces, ante nuestra resistencia, hubo desalojo, reubicación de gente, persecución de la policía que violó el derecho de reunión”.
La comunidad rechazó ese cambio “porque las viviendas que nos ofrecían no son acordes a nuestras necesidades y hace 26 años que vivimos ahí”. Por eso, a fines de febrero decidieron tomar la sede de Instituto de Comunidades Aborígenes (ICA) denunciando, “por violación a los derechos humanos, a Esteban Ramírez, presidente de ese organismo”.
María Dolores de Moreira es guaraní y vive en Paraguay. Para ella, sus 4 hijos “tienen que aprender nuestra cultura y la de otros”. También recalcó que sufren discriminación “en la salud y en la educación”, y recordó que “en la escuela me obligaban a hablar castellano”. Valentín, que entiende perfecto su idioma, también indicó que en la escuela “no nos dejaban hablar en nuestro idioma”.
Eso fue cuando ellos eran niños. Ahora, en la comunidades rurales hay docentes bilingües dentro de la llamada educación intercultural, pero “el docente indígena es simplemente un acompañante, un traductor del maestro y nosotros decimos que los chicos tienen que aprender las dos culturas”, enfatizó Valentín. Israel advirtió que “no hay cargo pedagógico indígena dentro del Ministerio de Educación en la elaboración de los programas educativos”, por eso pasa lo que pasa.

Informe: M. Sol Wasylyk Fedyszak


lunes, 17 de abril de 2017

El Sistema Acuífero Puelche

D.Antón

El Acuífero Puelche (puelche en mapudungún quiere decir «pueblo del este») es un extenso acuífero que se extiende en la porción oriental de la región pampeana en la República Argentina.  
Está contenido en un complejo de formaciones sedimentarias del Terciario Superior y del Cuaternario de la llanura pampeano-paranaense que se extiende por 230,000 kilómetros cuadrados desde el norte de la Bahía de San Borombón en Buenos Aires hasta el sur de Santa Fe en Argentina con un espesor medio de unos 20 a 30 metros.
El acuífero llega hasta la mitad de la provincia de Santa Fé, este de Córdoba y NE de Bs. As hasta la Bahía de Samborombón. Generalmente se trata de un acuifero

accesible utilizable en establecimientos rurales y viviendas
con pozos de menos de 50 metros y caudales de 5,000 a 30,000 libros por hora. quiere decir «pueblo del este») es un extenso acuífero que se extiende en la porción oriental de la región pampeana en la República Argentina.  
Está contenido en un complejo de formaciones sedimentarias del Terciario Superior y del Cuaternario de la llanura pampeano-paranaense que se extiende por 230,000 kilómetros cuadrados desde el norte de la Bahía de San Borombón en Buenos Aires hasta el sur de Santa Fe en Argentina con un espesor medio de unos 20 a 30 metros.
El acuífero llega hasta la mitad de la provincia de Santa Fé, este de Córdoba y NE de Bs. As hasta la Bahía de Samborombón. Generalmente se trata de un acuifero

accesible utilizable en establecimientos rurales y viviendas
con pozos de menos de 50 metros y caudales de 5,000 a 30,000 libros por hora.

El Sistema Puelche se extuende hasta la mitad de la provincia de Santa Fé, este de Córdoba y NE de Bs. As hasta la Bahía de Samborombón. 
Hacia Córdoba sus aguas son salobres y hacia el Paraná dulces.
Desde el punto de vista sedimentológico el Acuífero Puelche está constituido por arenas cuarzosas de granulometría fina y media (entre 50 y 75% del espesor total del mismo) con algunas capas de arcilla intercaladas. 
El agua que satura las Arenas Puelches proviene de las lluvias que percolan atravesando los sedimentos superiores (generalmente limoso) de las formaciones pampeanas.
El agua fluye en forma casi horizontal, a una velocidad que varía entre 2 y 10 metros por día; el acuífero se recarga de lluvia en su centro (más o menos la zona de la ciudad de Pilar) y se descarga hacia sus bordes, que se ubican en las costas del río Paraná y d el Plata, por el Nor-Nordeste, y hacia el río Salado, por el Sur.
Es un acuífero confinado y semiconfinado. Su confinamiento se debe a la cobertura de materiales limo-arcillosos  (p.ej. formación Pampeana)  lo que hace que, por un lado, tenga una elevada protección natural contra el ingreso de agua de otras fuentes, y que, por otro, posea una cierta presión que lo hace ascender dentro de las perforaciones que lo alumbran. La profundidad a la cuál comienza la arena puelche varía de lugar a lugar, pero frecuentemente es de unos 20 a  40 metros, aunque el nivel que alcanza el agua dentro de las perforaciones (nivel estático) es del orden de los 10 metros.
El barro o arcilla azul  es precisamente el piso del acuífero puelche, es decir donde terminan las arenas. Su profundidad es de unos 50-80 metros dependiendo del lugar. 
El espesor del acuífero explotado es de unos 20 metros (espesor de la arena).  
El agua existente en el acuífero es naturalmente potable con un muy adecuado balance de sales y libre de contaminación bacteriológica. En algunos sitios  poseen un elevado tenor de hierro.
La extracción de agua de un acuífero como el puelche debe mantenerse dentro de los valores compatibles con su recarga natural. Cuando se supera la extracción comienzan a manifestarse una serie de fenómenos sobre los cuales hay sobrada experiencia nacional e internacional.   La degradación del acuífero se manifiesta en  descenso pronunciado del nivel estático, contaminación y salinización creciente.
Los problemas de gestión  se relacionan generalmente con la sobreexplotación: comienza a ocurrir un descenso en el nivel piezométrico (el acuífero pierde presión al extraerse más agua de la que ingresa) y se generan gradientes o diferencias de presión que permiten que agua de otras fuentes o de acuíferos más profundos puedan introducirse en las arenas puelches. Como ejemplo del primer caso se da el ingreso de agua de la capa freática (llamada vulgarmente «primer agua») siempre contaminada por las descargas de los pozos absorbentes o pozos negros, y en general por los derrames de aguas contaminadas sobre el suelo que luego se infiltran profundamente. En el segundo caso se han verificado ascensos de los acuíferos más profundos fuertemente salinizados que terminan por mudar la calidad del agua del puelche de «dulce» en «salada». 
Lamentablemente no hay ningún tipo de estudio permanente, organismo o sistema de control que abarque el área de la cuenca y nos pueda indicar que está sucediendo exactamente y cuánta agua se puede bombear efectivamente desde el acuífero sin causar perturbaciones como las señaladas. A falta de los mismos lo mejor es controlar lass extracciones limitando los caudales máximos por unidad de superficie (por ejemplo, por  hectárea) no siendo conveniente en ningún caso superar caudales máximos de extracción por pozo del orden de los 60 a 70 m3/hora. También se deben tomar medidas a través del control de la construcción de las perforaciones y pozos.
Extraido de Los Acuíferos de América Latina de Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.