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miércoles, 20 de marzo de 2019


¿Estos asteroides son cometas agonizando?

Dos asteroides pequeños  (de 262 y 900 metros de diámetro respectivamente) que orbitan aproximadamente a la misma distancia al Sol que la Tierra han sido el objeto de visita de dos sondas, una estadounidense y otra japonesa. Los primeros resultados muestran que ambos asteroides son muy ricos en compuuestos de carbono (son casi negros con 0.03 de albedo). Ryugu tiene muy poca agua (prácticamente seco) mientras que Bennu tiene una escasa actividad de partículas emitidas esporádicamente. Probablemente esto último se debe a la presencia de algunos hielos remanentes de un pasado más "húmedo". En resumen, ambos asteroides parecen ser cometas que perdieron el hielo debido a su proximidad al sol y a su gran antigüedad. Más datos vendrán cuando se produzca el retorno previsto de las muestras extraidas de ambos asteroides.

La NASA y Japón desvelan los misterios de los asteroides Bennu y Ryugu
Los científicos han revelado que Ryugu es un asteroide más reseco de lo que se pensaba y que Bennu es un asteroide activo, que expulsa partículas al espacio y donde será más difícil de lo previsto recuperar muestras para traerlas a la Tierra. 

Este martes los científicos de la NASA y la japonesa JAXA han publicado los últimos detalles sobre sus exploraciones en los asteroides Bennu (de 262 metros de diámetro) y Ryugu (de 900 metros), respectivamente. El equipo japonés ha presentado tres artículos en la revista Science y la NASA ha celebrado una teleconferencia para anunciar sus últimos avances. Estos resultados científicos son fruto de las misiones OSIRIS-REX A Bennu, lanzada en septiembre de 2016, y Hayabusa2 a Ryugu lanzada en diciembre de 2014.
Los tres estudios publicados en Science por los japoneses han revelado la masa, forma, tamaño, densidad, giro y propiedades geológicas de Ryugu, un asteroide descripto como una «pila de escombros» porosa. Los resultados proporcionan el contexto necesario para estudiar las muestras que la JAXA espera recoger en el asteroide y traer de vuelta a la Tierra a finales de 2020, y permiten entender mejor un objeto que ha sorprendido por su bajo contenido en agua. En gran medida, este detalle influye en los intentos de estimar las cantidades y tipos de materiales esenciales para la vida que existían cuando la Tierra se formó.
Por otra parte, la NASA ha revelado los últimos detalles recopilados en Bennu por parte de la misión OSIRIS-REx, que ha estado explorando el asteroide desde diciembre de 2018. En primer lugar, los análisis han revelado que la superficie del objeto es mucho más pedregosa de lo previsto, lo que pondrá en peligro el futuro intento de la sonda de recoger muestras arenosas. En segundo lugar, los científicos han anunciado que han detectado, por primera vez desde una nave, lapresencia de partículas eyectadas desde la superficie de un asteroide. Esto convierte a Bennu en uno de la docena de asteroides considerados como activos, en los que varios fenómenos provocan la expulsión de partículas al espacio y generan una pequeña coma, que recuerda a la de los cometas. Los investigadores han averiguado que, en ocasiones, estas partículas vuelven a caer sobre el asteroide.
Últimas noticias desde Ryugu
Sei-Ichiro Watanabe y colegas han presentado sus resultados sobre la masa, forma y densidad de Ryugu, que sugieren que este objeto está formado por un agregado de rocas sueltas. Además, estos investigadores han identificado posibles zonas de contacto para que la Hayabusa 2 recoja muestras del asteroide y las traiga a la Tierra.
En un segundo estudio, Koher Kitazato y colegas han usado los datos recogidos por el espectrómetro de infrarrojos cercanos NIRS3 para estudiar la composición de la superficie de Ryugu. Han podido descubrir que casi toda la superficie del objeto está cubierta por minerales hidratados, aunque no han podido identificar su naturaleza.
Gonzalo López Sánchez
ABC Science
https://www.abc.es/ciencia/abci-nasa-y-japon-desvelan-misterios-asteroides-bennu-y-ryugu-201903192017_noticia.html







lunes, 23 de mayo de 2016

En el espacio la soledad tiene muchos ceros

Danilo Antón
Los seres humanos poseen una dimensión terrestre de la soledad. La Antártida, los grandes desiertos, los bosques despoblados, los grandes océanos, son todos ambientes en que es posible estar en soledad, lejos de otras personas, de pueblos y ciudades. En todos esos lugares las distancias que separan a los individuos aislados de las zonas pobladas es apenas de unos cientos de kilómetros, tal vez miles.
Una soledad parecida pero relacionada con las dificultades técnicas para llegar y para regresar se dan en las órbitas terrestres. Los astronautas no están demasiado lejos de la superficie de nuestro planeta (apenas unos 300 o 400 kilómetros), pero parece que fuera mucho más por los riesgos involucrados en el ascenso y descenso de los niveles orbitales.
Viajar a la luna agrega nuevos elementos de soledad. Los astronautas lunares estuvieron todo el tiempo a una distancia de 350,000 kilómetros de sus hogares, con un solo vehículo frágil para retornar, a lo que se agregaba la vulnerabilidad del ambiente lunar, sin atmósfera significativa y temperaturas que pueden oscilar de 130 grados centígrados al mediodía lunar a 150 bajo cero en la noche (1 día lunar dura 29 días terrestres):
Sin embargo, la luna es cerca cuando la comparamos con Marte, adonde se han enviado numerosas sondas algunas de las cuales reposan, e incluso están activas en la superficie marciana. La distancia a Marte varía debido a los movimientos orbitales respectivos de Marte y La Tierra. En el momento en que están más ceerca es de 60,000,000 de kilómetros y cuando están más lejos la distancia es de 400,000,000 de kilómetros.

Si uno piensa en las distancias a los grandes planetas hay que seguir agregando ceros. A Jupiter la distancia puede variar entre 800,000,000 y 1,100,000,000 km. A Saturno, 1,200,000,000 cuando está más próximo y 1,700,000,000 cuando está más lejos. Urano es aún más remoto: 2,600,000,000 cuando está cerca, 2,900,000,000 cuando está lejos. El último gran planeta, Neptuno 4,300,000,000 y 4,700,000,000 y finalmente el ahora clasificado como “planeta enano”, Plutón, está a 4,280,000,000 kilómetros cuando está “cerca” y 7,500,000,000 kilómetros en su máxima distancia.
Claro, que estos son solo números. Cuesta sentir la sensación de soledad en estas grandes distancias simplemente con estos números.
Tal vez ayude a percibir lo que es la soledad si se examina la historia de la sonda New Horizons que hizo el viaje a Plutón desde La Tierra en los últimos años. Lanzada desde nuestro planeta el 19 de enero de 2006, tuvo que viajar más de 9 años para acercarse a Plutón adonde llegó el 17 de julio del 2015.

Fueron 9 años en la soledad y vacío del espacio. A una elevada velocidad de 30,000 a 50,000 km por hora demoró más de 9 años. La distancia recorrida no fue rectilínea por lo que viajó por 12,500,000,000 de kilómetros.
Durante su viaje estuvo sometida a temperatura extremas que bajaron a 240-250 grados bajo cero o aún menos (en Plutón, la temperatura de la superficie varía entre -220 y -230).
Aún así estuvo comunicada con la tierra en los momentos que se requirió enviando durante varios meses una riquísima información que todavía se está evaluando.
La sonda continúa su navegación espacial rumbo a un pequeño objeto planetario de unos 100 kilómetros de diámetro denominado 2014 MU69 para lo que necesita recorrer otros 1.500,000,000 kilómetros a una ligeramente reducida velocidad de 15,000 km/ hora en el frío cercano al cero absoluto y la indescriptible soledad, para llegar a 2014 MU69. Y durante todo ese trayecto continuará informando a la base de operaciones en La Tierra.
Llegará al objeto señalado el primero de enero de 2019, recogerá la información que se planifique y continuará su deriva espacial enviando los datos por varios meses perdiéndose el contacto en el año 2023 o 2024. Su viaje continuará, saldrá del sistema solar, y divagará en el espacio interestelar por varios miles, decenas de miles, millones de años.
Probablemente pase cerca de alguna estrella que se encuentre a unos 10 años luz, dentro de 100,000 años.
Entonces, la distancia a nuestro planeta será 100,000,000,000,000 de kilómetros.
Tal vez en ese momento la humanidad e incluso la propia especie humana podría haber desaparecido.
O viajado a distancias aún mayores.
D.A.