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viernes, 18 de agosto de 2017




Revisando el modelo geológico de la evolución de la corteza terrestre

Refkexiones sobre los cambios paradigmáticos
El desarrollo de los enfoques y teorías geológicas sobre el origen y evolución planetaria terrestre, y en particular de la corteza, ha sido continuo durante los últimos dos siglos e incluso anteriormente. En ese lapso temporal las hipótesis aceptadas han variado considerablemente. A principios del siglo XXI predominan teorías que sostienen que el planeta está dividido en placas más o menos rígidas que se desplazan horizontalmente, convergen, divergen, se sobreponen o subducen unas por encima de otras produciendo cambios lentos y graduales en la configuración de los continentes y océanos.
Del mismo modo hay acuerdo general que la composición del manto superior difiere geoquímica, mineralógica y petrográficamente de la composición de la corteza y que la principal fuente de energía interior terrestre proviene de la desintegración de algunos elementos radioactivos.
Hay también coincidencia en que todos estos procesos ocurren sin cambios significativos en el volumen terrestre. Por otra parte, también predomina la idea que los procesos internos en la corteza se dan fundamentalmente en presencia de agua en estado líquido o gaseoso y que los fluidos carbonosos (gas natural, petróleo) son el resultado de la evolución de los r          restos de organismos que han sido sepultados en las diversas cuencas sedimentarias.
Finalmente existe la convicción que los núcleos elementos químicos estables son permanentes y que, con la excepción de los elementos radioactivos, los átomos no transmutan en las temperaturas planetarias. Por lo tanto tanto en la superficie de la Tierra como en su interior los elementos químicos no radioactivos permanecen sin cambios ni transmutaciones.
Todos estos modelos geofísicos y geoquímicos aparecen como absolutamente probados y  no se consideran seriamente las opiniones discordes. Quien no está de acuerdo con alguna de estas afirmaciones no logra acogida en las revistas científicas ni obtiene fondos para realizar investigaciones para ratificar o rectificar sus opiniones.
El objetivo de este trabajo es describir algunas de las teorías discrepantes con el modelo oficial, aclarando, que estas descripciones no implican la aceptación de las mismas, sino simplemente, destacar que los modelos aceptados a nivel de los estamentos científicos y académicos, pueden ser sustituidos por otros modelos, tal vez más adecuados, y que no se deben censurar las ideas nuevas, que por lo contrario, deben ser consideradas y, en los casos que los datos las demuestren coherentes, incorporadas al conocimiento  humano universal.   
De alguna manera en este informe se introducen  algunas incertidumbres en las certezas aceptadas, replanteando algunos postulados geológicos que han sido considerados axiomas y que creemos merecen ser visitados nuevamente. Como reflexiona J. Lovelock en “The Agess of Gaia” y el propio Thomas S. Kuhn en “The Structure of Scientific Revolutions” (1962), el avance científico requiere constantes replanteos de las teorías aceptadas desde diversos ámbitos científicos para acercarse a la verdad.

Propuestas revisionistas
Uno de las propuestas innovativas y revisionistas acerca de los procesos que dieron origen a la corteza terrestre ha sido desarrollado por Vicente Sánchez Cela en numerosos trabajos (1999, 2005, 2012) donde replantea el origen del granito como el resultado de un cambio de fase exotérmico con aumento de volumen de los minerales silicatados del manto dando lugar a los diversos procesos geológicos corticales. La teoría de Sánchez Cela implica un aumento gradual del volumen terrestre producto de la disminución de densidad antes señalada. Este aumento de volumen ha sido considerado especialmente por los geólogos australianos  S.W.Carey y J. Maxlow que no aceptan la teoría de la tectónica de placas y en cambio imaginan un aumento de volumen planetario que habría sido la responsable de los cambios de configuración de los continentes y  la aparición y expansión de los océanos.
A ello se agregan las propuestas radicalmente heréticas de algunos autores  acerca de la posibilidad de transmutaciones nucleares de elementos químicos en condiciones mantélicas de presión y temperatura (Louis Kervran, Pierre Baranger y otros)   Estos autores destacan la posibilidad, que ha sido  negada absolutamente por la ortodoxia académica, que algunos elementos puedan transformarse en otros debido a la pérdida o ganancia de protones (H+) o de núcleos de oxígeno (12O -2)_Por ejemplo, la transmutación regresiva del silicio al aluminio (Si –H = Al), del calcio al magnesio (Ca – O = Mg), o del sodio al potasio (Na + O = K)    Estas transformaciones podrían darse, según estos autores, en ambientes geotérmicos de alta presión y temperatura, o incluso, sugiere Louis Kervran, como resultado de procesos biológicos en condiciones normales en la superficie terrestre..
A nivel petrogenético, si estas transmutaciones ocurrieran efectivamente implicarían cambios mineralógicos y petrográficos fundamentales. Los feldespatos sódicos y potásicos podrían transformarse en anortitas (cálcicas) por la pérdida de una valencia positiva (Si a Al) que permitiría la integración de Ca bivalente. Esto sería posible sobre todo teniendo en cuenta que en general el Ca es más abundante que el Na y el K. En ese caso los granitos se transformarían en gabros y las riolitas en basaltos.
Con relación al rol cumplido por los fluidos hídricos y carbonosos en el interior del manto superior y la corteza se explaya Thomas Gold quien considera que los principales fluidos profundos están constituidos por hidrocarburos, fundamentalmente metano, que se modifica (oxida) gradualmente durante su ascenso enfatizando el rol que las hipertermobacterias cumplirían en estos procesos que culminarían en la acumulación de los hidrocarburos en diversas trampas estratigráficas.  
Más info en los siguientes links:
http://daniloanton.blogspot.com.uy/search/label/S%C3%A1nchez%20Cela
http://daniloanton.blogspot.com.uy/search/label/Transmutacion%20de%20elementos
http://daniloanton.blogspot.com.uy/search/label/Thomas%20Gold

viernes, 30 de junio de 2017

Los paradigmas científicos son difíciles de cambiar
D.Antón
El paradigma de la ciencia normal definido por Thomas S. Kuhn es el conjunto de teorías, reglas, procedimientos y conocimientos que permean una sociedad en particular en un momento determinado de su historia.
Hoy en día se refiere al "modelo" científico ampliamente adoptado en la sociedad global contemporánea.
El tema de los hidrocarburos, así como el marco geofísico y geológico que conduciría a su formación y evolución, es un paradigma establecido que resiste a ser cambiado a pesar de los numerosos datos que deben inducir una revisión radical y profunda.
En esta sociedad "globalizada" se supone que el modelo científico oficial desarrollado a través de la acumulación de datos científicos permitiría "progresar" en el conocimiento, en particular logrando mayor detalle en la aplicación específica de modelos científicos aceptados.
Desafortunadamente, no hay un método oficial en este paradigma (o cualquier otro paradigma dominante) que acepte otras teorías y aplique otras reglas o procedimientos que puedan terminar modificándolo radicalmente.
Por eso, en el campo de la geología del petróleo, es tan difícil cuestionar la validez de muchos conceptos cuya exactitud se contradice cada día con la realidad, y en particular el paradigma del "petróleo fósil".
La dificultad de cambiar el paradigma oficial es que esta modificación, no sólo modifica los conceptos, sino principalmente porque también altera las relaciones de poder, ya sea por su papel en la atribución de fondos para proyectos, o meramente para preservar sus protagonismos.
Políticamente, aquellos que poseen "el poder paradigmático", son los mismos que controlan la toma de decisiones.
Desde el punto de vista económico son los que se benefician de las decisiones tomadas sobre la base de los postulados oficialmente aceptados
En el ámbito académico hay quienes defienden su prestigio y seguridad económica que dan posiciones profesionales o académicas que ocupan y eventualmente estarían amenazados por un posible cambio de paradigma (Lovelock, 1988).
Cuando analizamos la teoría aceptada sobre el origen del petróleo y el gas natural y sus defensores principales en el mundo académico e industrial, encontramos una situación similar similar a la que definieron por Kuhn y Lovelock.
La teoría biótica de la formación del petróleo implica la inevitabilidad de la escasez futura, que produciría sostenidos aumentos de precios en el futuro.
Las compañías y los estados petroleros están particularmente interesados ​​en defender este punto de vista para mantener sus enormes ingresos.
El interés de investigadores y académicos por mantener el paradigma de los minerales fósiles se basa en los privilegios otorgados por las estructuras institucionales y el poder económico y organizativo del establecimiento.
En resumen, la lucha por la preservación del paradigma de los combustibles fósiles, no es sólo una discusión teórica. Como tantos otros temas, también surge en términos de poder económico, político y social.
Las ideas de Thomas Gold y otros astrónomos, astrofísicos y geólogos que han propuesto la teoría de la desgasificación planetaria han sido ignorados e incluso desautorizados, pero no han sido refutados con información científica relevante.
No tenemos duda de que tarde o temprano ocurrirá el cambio de paradigma. Cuando la masa crítica de investigadores y científicos y el apoyo del público son suficientes, cuando pasen las décadas y se disponga de nuevos datos que confirmen la nueva visión de la historia y dinámica de nuestro planeta, las estructuras de poder serán desarticuladas y un nuevo paradigma basado en la Los datos reales serán aceptados oficialmente.
En ese momento se crearán las condiciones para redefinir las estrategias políticas y económicas para desarrollar y establecer un nuevo enfoque de las relaciones humanas con los recursos y entornos del planeta.
De: "Inagotables? Gas natural y petróleo". Danilo Antón, Piriguazu Ediciiones