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martes, 13 de marzo de 2018


La biosfera profunda: un mundo biológico totalmente diferente

Se han estudiado últimamente las poblaciones bacterianas que se encuentran en los niveles profundos de los fangos y sedimentos de los fondos oceánicos.
En los niveles más profundos sedimentario los microambientes de los fluidos en los poros tienen niveles de oxígeno muy bajos, prácticamente inexistentes (generando ambientes anaeróbicos) y mínima presencia de nutrientes de origen oceánico. /1)
Cuando las bacterias de los niveles más profundos fueron cultivadas en disco de Petri no se logró hacerlas sobrevivir o reproducirse.
La hipótesis es que debido a la escasez de nutrientes y de oxígeno y la estabilidad del ambiente su metabolismo es extremadamente lento.
Se señala que la energía necesaria para que cada uno de estos microorganismos pueda vivir es pequeñísima, calculada en 10-21 watts  (o sea  0.00000000000000000000 watts). Este nivel seria la energía diaria que necesita una bacteria habitando los niveles profundos de los sedimentos oceánicos.
Por el contrario una bacteria en la superficie del planeta, por ejemplo una bacteria que viven en las gargantas humanas requiere 10-10 watts o sea que necesita 1,000,000,000 de veces más energía que una bacteria ultraprofunda del fondo marino. Eso porque en la superficie las bacterias y otros organismos que allí viven utilizan la energía del sol que obtienen directamente a través de la fotosíntesis o indirectamente a través de los proceso de descomposición biológica y química. Esta fuente de energía  depende de los ciclos de variaciones diurnas y anuales con períodos de tiempo muy rápidos, a los que los organismos han debido adaptarse. Ello no ocurrió en la biósfera profunda, donde hay la situación es de una gran estabilidad.
Eso quiere decir que su escala de tiempo metabólica es millones o miles de millones de veces más rápida en la biósfera superficial que en la bióstera ultraprofundas.
Para comparar podemos recordar que un ser humano para vivir necesita aproximadamente 100 watts diarios.
Relacionando las bacterias de sedimentos marinos ultraprofundas con las hipertermobacterias que habitan en los poros o fisuras de las rocas (que fueran definidas por Thomas Gold en The Deep Hot Biosphere) podemos a llegar a una conclusión similar.
Estas bacterias, que están en el interior de las rocas profundas (hasta varios miles de metros), reciben sus nutrientes de la alteración de los minerales o de los fluidos intergranulares o interfisurales. Estos fluidos circulan con extrema lentitud (milímetros por año o por siglo) y por ende proporcionan muy lentamente sus compuestos o nutrientes que permiten la vida de estos organismos de la profundidad.  Por esa razón, habiéndose adaptado a este medio, probablemente tengan un gasto de energía metabólica similar o incluso mucho menor al de las bacterias de los lodos oceánicos profundos. Esto puede querer decir que algunas funciones metabólicas  (p.ej. la reproducción) pueden ocurrir en períodos muy prolongados, de decenas, cientos o miles de años.
En otras palabras, en profundidad existe una  diferente flujo del tiempo,
Como la vida en la superficie recibe su energía directa o indirectamente del sol las funciones metabólicas se han acelerado por factores de millones, cientos o miles de millones de veces.
La vida en profundidad, tanto en los sedimentos oceánicos como en las fisuras y poros de las rocas profundas, se parecería bastante a la que nos imaginamos en la difusión vital a través de la panspermia en cometas, asteroires o meteoritos. Para que estos fenómenos de transporte de la vida entre sistemas estelares  se requeriría organismos (bacterias) que tuvieran un metabolismo extremadamente lento, medible en millones o cientos de millones de años para que la dispersión puede efectivamente realizarse.

(1) (1) Teoría originalmente desarrollada por John Parkes, ecólogo microbiano británico. Referencias:  https://www.ted.com/talks/karen_lloyd_this_deep_sea_mystery_is_changing_our_understanding_of_life

https://www.sciencenewsforstudents.org/article/living-long-beneath-sea




viernes, 8 de diciembre de 2017

Reflexiones acerca del supuesto origen biológico del metano atmosférico y la acción de las hipertermobacterias


Debe haber pocos temas en las teorías geológicas oficiales que estén tan poco relacionados con los datos de la realidad como el ciclo del metano en la corteza, en la superficie y en la atmósfera terrestre.
Se señala generalmente que las fuentes de metano son de tipo orgánico (pantanos, flatulencias de herbívoros, etc).  De acuerdo a este enfoque, si se quiere reducir las emisiones de metano hay que limitar la cría de ganado y desecar pantanos. El aporte de gas natural no es considerado especialmente.
Por el contrario, de acuerdo a la teoría abiótica del origen de los hidrocarburos el metano es el principal gas que se forma a nivel del manto terrestre a 200-300 km de profundidad y luego asciende emanándose a partir de la superficie, acumulándose localmente, u oxidándose en dióxido de carbono y agua.
De acuerdo a esta teoría las fuentes de metano son muy numerosas, en particular en los fondos oceánicos y en las zonas volcánicas. En el mapa adjunto se registran las fuentes de metano identificadas a nivel global. Probablemente solo se registran una pequeña porción de las emergencias de metano e hidratos de metano existentes. Habría muchísimas más mostrando la enorme importancia del metano en la dinámica de la corteza terrestre (como se aprecia a nivel astronómico, p.ej en Titán, el satélite de Saturno)..
Limitar la formación de metano a pantanos y gases de herbívoros parece totalmente irracional, casi disparatado, pero a pesar de ello, aunque es difícil de creer, esta es la teoría “aceptada” que conduce a la definición y aplicación de políticas (!!!!) .
Para comprender el funcionamiento de los fluidos internos planetarios hay que tener en cuenta el ciclo del metano, uno de los gases más importantes de los cuerpos planetarios del Sistema Solar.
Hay vida en todas partes en el Universo donde la temperatura no es demasiado elevada
Insisto: el petróleo NO ES DE ORIGEN FÓSIL

Acerca de las hipertermobacterias

Los sistemas hidrotermales del fondo de los océanos reposan en una flora bacteriana muy rica que aprovecha la energía química y térmica de las emanaciones para desarrollar su metabolismo.
Las fuentes de energía en dichos ambientes se basan en la oxidación de hidrocarburos (en particular del metano, generando hidratos de metano) y sulfuro de hidrógeno.
Muchas de estas bacterias pertenecen al grupo de las arqueobacterias (archaea), incluyendo las denominadas genéricamente «hipertermófilas». Las hipertermófilas pueden vivir en temperaturas muy elevadas de 45o. centígrados o más. Algunas incluso se desarrollan mejor con temperaturas por encima de los 80o .
En los poros de las rocas, a gran profundidad, tal vez hasta 6 o 10 km. existe una abundante población de hipertermófilas que utilizan la energía química que se puede extraer de la oxidación del metano y otros hidrocarburos.
El metano es un combustible biológico particularmente deseable en profundidad porque su densidad aumenta considerablemente. A 6 kilómetros de profundidad el metano es 400 veces más denso que en la superficie. Con esa densidad las chances de que las moléculas de metano atraviesen las membranas de las «arqueas» son muchísimo mayores. El resultado final de estas reacciones metabólicas es la formación de hidrocarburos líquidos (petróleos) y carbones. Resumiendo: el petróleo NO ES DE ORIGEN FÓSIL pero en su formación hay acción bacteriana. Ademas los volúmenes disponibles son prácticamente ilimitados.
Sintetizado del libro "¿Inagotables? Petróleo y Gas", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.