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jueves, 24 de mayo de 2018



El dogma del calentamiento global

Danilo Antón

La teoría del calentamiento global, así como sus supuestas consecuencias catastróficas, se basa en datos incompletos y parciales y parece tener como fin favorecer los intereses personales e institucionales de las empresas, universidades y ONGs que se beneficiarían con los recursos financieros volcados para resolver estos hipotéticos problemas.
Durante los últimos años se ha extendido la teoría de que se está produciendo un calentamiento global, provocado, de acuerdo a la opinión de algunos, por la emisión de dióxido de carbono de origen antrópico producto de la combustión de hidrocarburos y otros combustibles.
Al mismo tiempo, se señala que, debido a dicho calentamiento, se generan profundos cambios climáticos a nivel global con fusión de los hielos polares y ascenso continuado de los niveles oceánicos creando una grave amenaza para las zonas costeras. La conclusión lógica de este modelo hipotético es que nos estamos aproximando a la ocurrencia de un desastre de carácter dramático e irreversible. Esta creencia, que prácticamente se ha elevado al rango de dogma, ha provocado una alarma generalizada a muchos niveles desencadenando todo tipo de iniciativas y proyectos, así como decisiones políticas y económicas en muchos gobiernos y agencias internacionales. Sin embargo, cuando se analizan los datos rigurosos y fríos, sin preseleccionarlos para acomodarlos a las conveniencias, este modelo teórico no parece confirmado por la realidad.
Cuando se habla de calentamiento global se señala que ello está probado por los incrementos registrados de las temperaturas en los numerosos observatorios instalados a través del mundo. En los hechos, cuando se analizan los datos meteorológicos sin prejuicios, ese aumento generalizado de la temperatura no parece tan obvio. Disponemos de un conjunto de series térmicas ubicadas en las más variadas localizaciones geográficas, excluyendo los datos de zonas urbanizadas que deformarían los resultados, que no muestran ningún aumento claro de la temperatura.
A los efectos de ilustrar esta incertidumbre nos remitimos a las investigaciones de John Daly, profusamente inventariadas en el sitio www.john-daly.com
Si bien en ciertos estudios se han logrado demostrar procesos de disminución de glaciares y calotas polares en contextos locales, su fusión generalizada tampoco ha sido demostrada. Por el contrario, hay varios trabajos científicos que concluyen que ni en la Antártida ni en Groenlandia se ha producido una disminución de los volúmenes congelados. Hay numerosas referencias al respecto entre las cuales destacamos los trabajos de Thompson, D.W.J. and Solomon, S. 2002, Rohling et al. (2003), Dahl-Jensen et al (1998), Wagner and Melles (2001) Lassen et al. (2004), Chylek et al.(2004), Taurisano et al. (2004), Hanna and Cappelen (2003), Laidre and Heide-Jorgensen (2005).
Con relación a los niveles marinos, que se supone estarían ascendiendo, sucede algo similar. Hay muchas incertidumbres que se relacionan con la dificultad que existe para medir apropiadamente dichos niveles con precisión. En efecto, las oscilaciones periódicas que producen las mareas, vientos, etc, y el dinamismo de los bloques continentales que están permanentemente hundiéndose o elevándose por motivos tectónicos y geológicos varios, impiden obtener certezas.
Las cifras de elevación del nivel oceánico que se manejan no exceden los 2 milímetros anuales, lo cual parece demostrar la osadía de dichas afirmaciones. También en este tema abundan las referencias en donde se presentan gran diversidad de datos y opiniones mostrando el carácter dudoso de las estimaciones (ver S. J. Holgate, 2006, Russel S.Hannon et al, 1981).
Por su parte, el aumento del C02 en la atmósfera, que ha sido registrado durante las últimas décadas, es en realidad poco significante al considerar las cifras globales atmosféricas (apenas dos millonésimos por año), existiendo fuertes discrepancias acerca de su rol efectivo como gas invernadero frente a otros factores que parecen más importantes (p.ej. la presencia de vapor de agua y condensaciones en nubes, aerosoles, etc). También en este tema una revisión de la bibliografía permite apreciar una diversidad de opiniones (ver en Wikipedia: Global Warming and Carbon Dioxide, también en C. R. de Freitas, 2002 y Thomas Gold, 1999).
En cuanto la idea del “cambio climático” no se trata de ninguna anomalía. Los climas planetarios han “cambiado” durante toda la historia geológica y, por supuesto, siguen cambiando. Se encuentran numerosos testimonios sedimentarios y fosilíferos que representan los vestigios de los diversos climas que se han sucedido desde tiempos primigenios. En cuanto al tipo de cambio que se estaría produciendo y su intensidad, considero que no tenemos elementos todavía para definirlo. En todo caso, los cambios que se han producido (aún no confirmados) parecen pequeños frente a las grandes modificaciones climáticas que ocurrieron en la historia planetaria.
Resumiendo podemos decir que las temperaturas de la atmósfera muestran aumentos en las zonas urbanizadas (que es una pequeña parte del área planetaria) y prácticamente ninguna en el resto de la superficie terrestre. Tampoco se ha contabilizado un balance negativo del volumen de agua inmobilizada como hielo en las zonas polares. Por el contrario hay quien sostiene, con datos serios, que la cantidad de hielo está aumentando. Los supuestos incrementos de los niveles marinos a nivel global tampoco han sido demostrados, alejando la alarma de presuntos riesgos catastróficos en las zonas costeras.
En los hechos, hemos asistido a una campaña mediática, impulsada por intereses económicos y políticos, tendiente a demostrar que se aproxima un desastre para la humanidad debido al consumo exorbitante de combustibles (a nuestro juicio mal llamados “fósiles”) de origen mineral.
Estaríamos en presencia de otro gran pecado humano que se va a manifestar a través de un castigo ecológico que “nos” merecemos por nuestra irresponsabilidad ambiental. Tal vez hay algunos, incluso muchos, “pecados” humanos que están causando daños y sufrimientos, pero no estoy de acuerdo que para identificarlos o explicarlos se modifiquen los datos de la realidad dándoles un carácter científico que no tienen.
Este supuesto desastre que nos augura la elite académico-política mundial podrá venir o no, tal vez ocurra algún otro desastre que ni siquiera imaginamos, pero lo que no se puede aceptar es la deshonestidad en la argumentación y en el manejo de la información.
Parece cada vez más claro que, en los hechos, esta campaña alarmista y seudocientífica tiene como fin principal beneficiar los intereses personales e institucionales de las empresas, universidades y ONGs que recogen los beneficios financieros volcados para solucionar estos supuestos problemas aún no demostrados.

Referencias
1. Chylek, P., Box, J.E. and Lesins, G. 2004. Global warming and the Greenland ice sheet. Climatic Change 63: 201-221.

2. C. R. de Freitas, 2002; Are observed changes in the concentration of carbon dioxide in the atmosphere really dangerous? School of Geography and Environmental Science, University of Auckland, PB 92019, Auckland, New Zealand, Bulletin of Canadian Petroleum Geology; June 2002; v. 50; no. 2; p. 297-327

3. Dahl-Jensen, D., Mosegaard, K., Gundestrup, N., Clow, G.D., Johnsen, S.J., Hansen, A.W. and Balling, N. 1998. Past temperatures directly from the Greenland Ice Sheet. Science 282: 268-271.

4. Daly, John L., Still Waiting for Greenhouse; A lukewarm view of global warming, mainly 2004; www.john-daly.com

sábado, 9 de enero de 2016

Calentamiento global: un fraude extremadamente caro
No hay consenso sobre el calentamiento global

Recientemente, el Grupo No Gubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (NIPCC) dio a conocer un informe donde refuta las conclusiones presentadas repetidamente por el International Panel on Climatic  Change (IPCC).
Este Panel afirma rotundamente la casi unanimidad entre los científicos sobre la existencia de un preocupante calentamiento global. En realidad hay numerosos especialistas en temas climáticos de alto nivel
que no están de acuerdo (basta realizar una simple búsqueda en gooble para comprobarlo). El informe del Grupo No Gubernamental (NIPCC) que analiza el tema en profundidad se titula:
"¿Por qué los científicos no se ponen de acuerdo sobre el calentamiento global?" escrito por el climatólogo Dr. Craig Idso del Centro para el Estudio de Dióxido de Carbono y Cambio Global en Arizona. el geólogo Dr. Robert Carter, ex jefe del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad James Cook de Australia, y el físico Dr. S. Fred Singer, profesor emérito de Ciencias Ambientales de la Universidad de Virginia y fundador del NIPCC,
El nuevo informe refuta totalmente las afirmaciones de los alarmistas del clima. Las principales afirmaciones en que los autores discreptan con el oficialista International Panel on Climate Change (IPCC)  son las siguientes:
• "No hay encuesta o estudio que muestre" que haya
 consenso "sobre las cuestiones científicas más importantes en el debate sobre el cambio climático."
como sostiene la IPCC.
• "Ni la velocidad ni la magnitud del calentamiento de la superficie de acuerdo a los informes del siglo XX están fuera de la variabilidad natural normal."
• "No existe evidencia de que ... [un futuro calentamiento de 2 ° C] fuere perjudicial para el medio ambiente mundial o para el bienestar humano."
• "No existe una estrecha correlación entre la variación de la temperatura en los últimos 150 años y el dióxido de carbono de origen antrópico"
• "MCG sistemáticamente sobre-estima la sensibilidad del clima al CO2".
"Existen correlaciones significativas entre el clima ... y la actividad solar en los últimos cien años ... las proyecciones a plazo de ciclos solares anticipan que las próximas décadas pueden ser marcados por el enfriamiento global en lugar de calentamiento, a pesar de que continúan las emisiones de CO2". •
• "El derretimiento de los hielos marinos y polares casquetes del Ártico no se está produciendo a ritmos 'antinaturales'."
• "el aumento del nivel del mar no se está acelerando."
• "No hay relación convincente que se haya establecido entre el calentamiento en los últimos 100 años y el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos."
La cruzada ingenua para detener el supuesto cambio climático en el mundo sería risible si no fuera por el costo. El informe de noviembre de 2015 del Climate Policy Initiative sede en San Francisco muestra que $ 395,000 millones de dólares se gastaron en 2014 en el financiamiento climático. De esta cantidad, sólo el 6 por ciento es asistencia a las personas vulnerables para adaptarse al cambio climático real de hoy. El resto de los más de $ 1 mil millones al día se gastó en la mitigación, tratando de afectar a eventos que pueden, o no, algún día suceder. Los líderes de opinión de todo el espectro político están empezando a considerar a la gente dejando que sufran hoy en día con el fin de ayudar a los que posiblemente aún están por nacer.  ....
... Los activistas creen que el susto climático también va a sobrevivir mientras los políticos siguen aplaudiendo. Su tiempo se detuvo y dejó esto, el engaño más caro en la historia de la ciencia ".
Tom Harris
Citado de http://www.independent.com/news/2016/jan/04/climate-change-expensive-hoax/
Tom Harris es director ejecutivo de la Coalición Internacional de Ciencias del Clima. Los informes NIPCC pueden verse en atclimatechangereconsidered.org.