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jueves, 23 de junio de 2022

Un físico subversivo y el cambio climático

Freeman Dyson fue un famoso físico inglés nacido en 1923 y fallecido hace dos años a la edad de 96 años. Estudió en la universidad de Cambridge donde al terminar la guerra se graduó en Matemáticas.

Su amigo, el neurólogo y escritor, Oliver Sacks dijo sobre Dyson: "La palabra favorita de Freeman sobre la ciencia y creatividad es la palabra subversivo. Él siente que no es importante ser ortodoxo, sino subversivo, y es lo que ha hecho toda su vida."

Se desplazó a los EEUU estableciéndose en la universidad de Birmingham primero, en  la de Cornell después y finalmente en 1953 en el Instituto de Estudios Avanzados en Princeton, Nueva Jersey donde permanecería 60 años.

Dyson fue una de las principales personalidades de la física a nivel mundial, participó en varios proyectos de gran importancia como el Proyecto Orión y el reactor nuclear Triga. También trabajó en una variedad de temas en matemáticas, como topología, análisis, teoría de números y matrices aleatorias. Su contribuciones a la física son innumerables. Invito a la audiencia a consultar su copiosa trayectoria en las enciclopedias disponibles en la red.  En este video específicamente nos referiremos a sus opiniones sobre el cambio climático.

Primera parte

En una de sus tantas conferencias Freeman Dyson relataba que en los años sesenta, el experto en dinámica de fluidos Syukuro Manabe estaba ejecutando modelos climáticos globales en

la supercomputadora del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos en Princeton.

Los modelos los ejecutaba con dióxido de carbono con cantidades variables en la atmósfera y en la salida de la computadora sus modelos mostraban un aumento de la temperatura promedio de suelo, algo que 50 años más tarde pasó a llamarse calentamiento global

Munabe les dijo a todos que no creyeran los números. Pero los políticos en Washington creyeron. Querían números, él les dio números, así que naturalmente creyeron en los números.

No era descabellado que los políticos creyeran en las cifras de Manabe. La política y la ciencia son dos juegos muy diferentes. En ciencia, se supone que no debes creer los números hasta que hayas examinado la evidencia cuidadosamente. Si la evidencia es dudosa, un buen científico suspenderá el juicio. En política, se supone que debes tomar decisiones. Los políticos están acostumbrados a tomar decisiones basadas en evidencia inestable. Tienen que votar sí o no, y generalmente no pueden darse el lujo de suspender el juicio. Los números de Manabe eran claros y simples. Dijeron que si el dióxido de carbono aumenta, el planeta se calentará. Así que era razonable que los políticos les creyeran. No es lo mismo creer para un político que creer para un científico.

Los números de Manabe no eran fiables porque sus modelos informáticos no simulaban realmente los procesos físicos que tenían lugar en la atmósfera. Una y otra vez dijo que su propósito cuando ejecutaba modelos informáticos no era predecir el clima sino comprenderlo. Pero nadie escuchó. Todos pensaron que estaba prediciendo el clima, todos creyeron sus números. Y aquí estamos todavía.

Segunda parte

La biosfera de la tierra contiene cuatro reservorios de carbono: la atmósfera, el océano, la vegetación y el suelo. Los cuatro reservorios son de tamaño comparable, por lo que el problema del clima se mezcla inevitablemente con los problemas de la vegetación y el suelo. El entrelazamiento entre los cuatro embalses es tan fuerte que no tiene sentido considerar solo la atmósfera y el océano. Los modelos informáticos de la atmósfera y el océano, incluso si pueden hacerse fiables, dan, en el mejor de los casos, una visión parcial del problema. Los grandes efectos de la vegetación y el suelo no pueden calcularse, pero deben observarse y medirse.

La forma en que habitualmente se presenta el problema al público es seriamente engañosa. Se hace creer al público que el problema del dióxido de carbono tiene una sola causa y una sola consecuencia. La única causa es la quema de combustibles  (fósiles), la única consecuencia es el calentamiento global. En realidad hay múltiples causas y múltiples consecuencias. El dióxido de carbono atmosférico que impulsa el calentamiento global es solo la cola del perro. El perro que mueve la cola es la ecología global: bosques, granjas y pantanos, así como centrales eléctricas, fábricas y automóviles. Y el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera tiene otras consecuencias que pueden ser al menos tan importantes como el calentamiento global: aumentar el rendimiento de los cultivos y el crecimiento de los bosques, por ejemplo. Para manejar el problema de manera inteligente, necesitamos comprender todas las causas y todas las consecuencias.

Tercera parte

Para resumir lo que hemos aprendido desde entonces, Dyson nos da buenas noticias y malas noticias. La buena noticia es que por fin se está haciendo un gran esfuerzo en las observaciones locales. Las observaciones locales son laboriosas y lentas, pero son esenciales si alguna vez queremos tener una imagen precisa del clima. La mala noticia es que los modelos climáticos en los que se invierte tanto esfuerzo no son confiables porque todavía usan factores de simulación en lugar de la física para representar cosas importantes como la evaporación y la convección, las nubes y la lluvia.

Además de la prevalencia general de los factores engañosos, los modelos climáticos más recientes y más grandes tienen otros defectos que los hacen poco confiables. Con una excepción, no predicen la existencia de El Niño. Dado que El Niño es una característica importante del clima observado, cualquier modelo que no pueda predecirlo es claramente deficiente. Las malas noticias no significan que los modelos climáticos sean inútiles. Son, como decía Manabe hace treinta años, herramientas imprescindibles para entender el clima. Todavía no son herramientas adecuadas para predecir el clima. Si perseveramos pacientemente en observar el mundo real y mejorar los modelos, llegará el momento en que seremos capaces tanto de comprender como de predecir. Hasta entonces, debemos seguir advirtiendo a los políticos y al público: no crean en los números solamente porque salen de una supercomputadora.

Freeman J. Dyson, profesor emérito de física en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, Nueva Jersey, recibió el premio APS Joseph Burton Forum de 1999 y es autor de varios libros sobre ciencia para el público en general. El más reciente es El sol, el genoma e Internet, que se publicará este año.

sábado, 28 de septiembre de 2019

 Mi opinión sobre el cambio climático: los datos de la realidad.
 1)      La biosfera, o sea la zona del planeta Tierra donde predominan los procesos vitales, es una delgada capa de poco más de 10 kilómetros de espesor. 
En términos astronómicos y geológicos es un ambiente frágil que requiere ser observado sistemática y preventivamente por las sociedades humanas que la habitan.
2)      Precisamente, la presencia creciente y acumulativa de las sociedades humanas en la biosfera está produciendo efectos a nivel local y regional. Hay modificaciones de los ecosistemas, de los cuerpos y cursos de agua y de la composición y comportamiento de la atmósfera en sus capas inferiores.
3)      A nivel global, también hay efectos aunque es mucho más difícil identificarlos y evaluarlos.
4)      La composición de la atmósfera está sufriendo variaciones, una de las más importantes es el aumento del CO2 que pasó de 0.03% a 0.04% en los últimos 100 años.
5)      Este aumento puede deberse a la utilización generalizada de combustibles minerales, aunque puede también deberse en parte a emisiones volcánicas y liberación de CO2 disuelto en los océanos.
6)      El C02 es un gas de invernadero (greenhouse gas) que puede tener efecto aumentando la temperatura global.
7)      Al mismo tiempo el CO2 (que no es un contaminante sino un nutriente) tiene el efecto de aumentar la producción vegetal con impacto (positivo) en la vegetación natural y cultivos.
8)      El vapor de agua es un fuerte gas de invernadero (produce calentamiento) mucho más que el CO2, pero al condensarse en nubes, genera el efecto opuesto. Por esa razón la dinámica del agua atmosférica es extremadamente importante en la definición de los procesos meteorológicos y tendencias climáticas.
9)      La acción humana ha arrojado enormes cantidades de aerosoles en la atmósfera, sobre todo en las regiones áridas e industriales y urbanas.
10)  Los aerosoles funcionan como puntos de condensación del vapor de agua formando nubes, que generalmente no son nubes de lluvia. 
11)  Las  nubes tienen un fuerte albedo (capacidad reflectiva de las radiaciones) por lo que, como indicábamos antes, producen enfriamiento.
12)  Los impactos combinados de aerosoles y gases de invernadero se compensan. Es difícil saber si el efecto final es calentamiento o enfriamiento.
13)  Los glaciares están fundiéndose en algunos lugares (península antártica, Groenlandia) pero el hielo está aumentando su espesor en el centro de la Antártida. El balance global de la fusión de los hielos es difícil de medir pero probablemente sea negativo. Requiere confirmación.
14)  Los niveles de los océanos han estado aumentando 2 mm por año medido por satélites. Se puede estimar que este aumento corresponde a unos 20 cm por siglo. De modo que no hay urgencia para tomar medidas radicales en las costas por varias decenas de años. A largo plazo (siglos) algunas medidas pueden ser necesarias.
15)  Estos cambios de niveles oceánicos son difíciles de percibir localmente porque hay zonas continentales que emergen y otras se sumergen por razones geológicas. Por lo tanto puede ser que en algunas áreas costeras no haya ascenso marino y en otras éste sea más intenso. En todo caso, si lo consideramos a escalas de décadas, el ascenso es imperceptible. Las islas coralinas oceánicas en general no sufrirán ningún efecto porque tienen un comportamiento geológico ascendente debido a la acumulación de capas coralinas que compensan el pequeño ascenso oceánico experimentado.
16)  Por otra parte, los registros geológicos muestran que ese ascenso es pequeño comparado con la subida de los niveles oceánicos al fin de la época glacial hace unos 11,000 a 10,000 años y en otros períodos geológicos que alcanzó a varias decenas de metros.
17)  El calentamiento global no está comprobado. Han aumentado las temperaturas en las zonas urbanas donde hay efectivamente aumento de la temperatura local con relación a zonas rurales adyacentes. En las zonas menos pobladas y océanos ese calentamiento no ha sido medido efectivamente. Puede haber alguna variación térmica pero es muy difícil registrarla. Los comportamientos térmicos a nivel del suelo son muy variables dependiendo del relieve y la circulación atmosférica. A nivel de unos miles de metros (mediciones satelitales) no se la ha comprobado.
18)  No han aumentado la frecuencia ni intensidad de los huracanes.
19)  Todo lo anterior no quiere decir que no haya cambio climático. Sin lugar a dudas lo hay a nivel local y regional y seguramente lo haya nivel global pero se trataría de cambios que requieren muchas décadas e incluso siglos para registrar y evaluar, y que en la actualidad son inciertos,
20)  A escala de siglos, o tal vez de milenios, entonces, la acción humana puede modificar la atmósfera de modo que la haga perjudicial para la vida humana y de algunas clases de organismos superiores.
21)  La reducción de la generación de CO2 ý de la emisión de aerosoles pueden ser medidas que reduzcan la magnitud de esos cambios.
22)  La contaminación de aguas continentales y zonas costeras no tiene mayor efecto globalmente pero puede provocar graves daños a la vida acuática y a las sociedades humanas que dependen de ella en la franja costera.
23)  Otras modificaciones de la atmósfera (p.ej. aumento de la acidez expresada en la lluvia ácida, concentraciones de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono, plomo, etc) tienen efecto local o regional pero su incidencia a nivel global no parece significativa.
24)  En función de lo anterior, y sobre todo por el registro geológico de los paleoclimas, se puede presumir que efectivamente se estaría produciendo un cambio climático global pero este cambio es muy lento (a escala de muchas décadas o siglos) y lo que es más significativo, muy difícil de medir.
25)  En definitiva, si bien no hay lugar para alarma inmediata, se requiere definir objetivos y métodos, basados en datos científicos (y no en información periodística catastrófica) en donde las autoridades políticas puedan plantearse estrategias adecuadas a mediano y largo plazo.
26)  Para desarrollarlas e implementarlas se deberá vencer un complejo de intereses corporativos y políticos a quienes esas estrategias puedan perjudicar.
27) En todo lo anterior, no hemos considerado las implicancias que las desigualdades geopolíticas y sociales tendrían en el desarrollo de las posibles estrategias requeridas, incluyendo cambios de uso del suelo  (p.ej. deforestación), aumento del escurrimiento, disminución o aumento de la evaporación y las migraciones humanas.
Danilo Anton
28 de septiembre de 2019

sábado, 7 de septiembre de 2019

Cambio climático: un engaño costoso
Por Tom Harris(1)
Activistas viven en un país de “Neverland” climático
Para muchos, 2015 fue el año en que las Naciones Unidas y los gobiernos de todo el mundo abandonaron el pensamiento racional sobre el cambio climático. En lugar de centrarse en prepararse para los problemas muy reales de un clima en constante cambio, se concentraron en cambio en el objetivo políticamente correcto, pero científicamente imposible, de "detener el cambio climático". Todos parecen haber sido transportados a Neverland.
El autor de Peter Pan, J. M. Barrie, nos dice que Neverlands se encuentra en la mente de los niños. Allí, con la ayuda del polvo de hadas, Peter Pan puede volar y enseñar a los niños a ignorar su sentido común y volar también. Peter afirma grandeza, puede sentir peligro cuando está cerca e incluso puede imaginar que las cosas existan. No hay casi nada que el héroe de Neverland no pueda hacer, siempre que se mantenga como un niño y olvide todo lo que aprendió sobre el mundo real.
La realidad para la ONU y la mayoría de los políticos está ahora más determinada por lo que dicen Al Gore y otros activistas climáticos igualmente imaginativos que lo que realmente muestra la ciencia real y la evidencia observacional. La conferencia climática de diciembre de las Naciones Unidas en París es un buen ejemplo.
Sonando más como un episodio del cuento de hadas de Barrie que como una reunión seria de líderes mundiales, los políticos se comprometieron a evitar que la "temperatura global" se eleve más de dos grados centígrados. Que todavía no podamos predecir significativamente el clima con décadas de anticipación, y mucho menos controlarlo, no importó. Simplemente ignoraron el hecho de que cada predicción climática que la ONU haya hecho alguna vez resultó ser errónea. La humanidad tiene un termostato global, se imaginan.
Los delegados creían que los científicos tienen poderes similares a los de Peter Pan para detectar el peligro climático con décadas de anticipación. Sueñan con que los modelos climáticos globales (GCM) de hoy, simulaciones que no lograron pronosticar la actual "pausa" de 18 años en el calentamiento, brinden a los legisladores el conocimiento "inequívoco" que necesitan para promulgar políticas energéticas de billones de dólares.
Para respaldar sus afirmaciones extraordinarias, se nos dice que existe un "consenso abrumador" de científicos que están de acuerdo con la posición de la ONU. Miles de escépticos bien calificados son simplemente imaginados fuera de existencia.
El 7 de diciembre, el Panel Internacional No Gubernamental sobre el Cambio Climático (NIPCC) publicó el informe "Por qué los científicos no están de acuerdo con el calentamiento global". Creado por el climatólogo Dr. Craig Idso del Centro para el Estudio del Dióxido de Carbono y el Cambio Global en Arizona, el geólogo Dr. Robert Carter, ex jefe del Departamento de Ciencias de la Tierra en la Universidad James Cook en Australia, y físico Dr. S. Fred Singer, profesor emérito de Ciencias Ambientales en la Universidad de Virginia y fundador de NIPCC, el nuevo informe refuta totalmente las afirmaciones de alarmismos climáticos. Por ejemplo, el informe NIPCC establece:
• "No hay una encuesta o estudio que muestre" consenso "sobre los temas científicos más importantes en el debate sobre el cambio climático".
• "Ni la tasa ni la magnitud del calentamiento de la superficie reportado a fines del siglo XX quedaba fuera de la variabilidad natural normal".
• "No existe evidencia de que ... [un calentamiento futuro de 2 ° C] sería netamente dañino para el medio ambiente global o para el bienestar humano".
• "No existe una estrecha correlación entre la variación de temperatura en los últimos 150 años y las emisiones de dióxido de carbono (CO2) relacionadas con los humanos".
• “Los GCM sobreestiman sistemáticamente la sensibilidad del clima al CO2”.
• "Existen correlaciones significativas entre el clima ... y la actividad solar en los últimos cientos de años ... Las proyecciones futuras de la ciclicidad solar implican que las próximas décadas pueden estar marcadas por el enfriamiento global en lugar del calentamiento, a pesar de las continuas emisiones de CO2".
• "La fusión del hielo marino ártico y los casquetes polares no está ocurriendo a tasas" no naturales "".
• "El aumento del nivel del mar no se está acelerando".
• "No se ha establecido una relación convincente entre el calentamiento en los últimos 100 años y el aumento de eventos climáticos extremos".
La cruzada ingenua para detener el cambio del clima mundial sería ridícula si no fuera por el costo. El informe de noviembre de 2015 de la Iniciativa de Política Climática con sede en San Francisco muestra que en 2014 se gastaron $ 395 mil millones en financiamiento climático. De esto, solo el 6 por ciento fue a adaptación, ayudando a las personas vulnerables a adaptarse al cambio climático real en la actualidad. El resto de los más de $ 1 mil millones por día se gastó en mitigación, tratando de afectar los eventos que pueden suceder o no algún día. Los líderes de opinión de todo el espectro político están comenzando a considerar dejar que las personas sufran hoy para posiblemente ayudar a aquellos que aún no han nacido como inmorales.
Después de beber el veneno que el Capitán Garfio había destinado a Peter Pan, Tinker Bell sobrevivió solo porque los niños de todo el mundo aplaudieron para mostrar su creencia en las hadas. Los activistas creen claramente que el susto climático también sobrevivirá mientras los políticos sigan aplaudiendo. Es hora de que se detengan y dejen morir este, el engaño más caro de la historia de la ciencia.
Lunes 4 de enero de 2016
(1)Tom Harris es un ingeniero canadiense basado en Ottawa que es director ejecutivo de la International Climate Science Coalition. 
Los informes de NIPCC se pueden ver en climatechangereconsidered.org.
Reproducido de: https://www.independent.com/news/2016/jan/04/climate-change-expensive-hoax/

lunes, 27 de mayo de 2019

Cinco científicos escépticos del llamado "cambio climático"

A menudo se nos dice que la ciencia del calentamiento global está “establecida”, “asentada”, “sin discusión”. Afirman que nuestro planeta se está calentando, los humanos somos la causa principal, y que tenemos que hacer algo o la tierra muy pronto se parecerá a esto:
Pero realmente es así? Como resulta ser, muchos distinguidos científicos no están a bordo del barco del alarmismo climático. Acá tienen a 5 distinguidos científicos que no están de acuerdo con la ridiculez de la “ciencia establecida”:
1.    Richard Lindzen, M.I.T.
El Dr Rixhard Lindzen es Profesor Emérito de Meteorología en el Instituto de Tecnología de Massachusetts. Adquirió su Ph.D. en matemáticas aplicadas en la Universidad de Harvard en 1964 y desde entonces ha publicado unos 200 libros y artículos.
En 2009 el Dr. Lindzen declaró en la conferencia Internacional del Cambio climático, “No hay una base sustan-cial para la predicción de un gran calentamiento global debido al aumento observado en algunos gases inver-nadero como el dióxido de carbono, el metano y los clorofluorocarbonos.”
Más tarde, en 2016 el Dr. Lindzen le comentó al The Daily Caller.:
“Se trata de propaganda. Todos los científicos están de acuerdo en que ahora es probablemente más cálido que al final de la Pequeña Edad de hielo. Casi todos los científicos están de acuerdo, también, que si se añade CO2 se tendrá un poco más de calor. Quizás un pequeño calentamiento. Pero es propaganda para traducir eso a que es peligroso y tenemos que reducir las emisiones de CO2.”
2.    Harrison Schmitt, Ph.D.
Además de su doctorado en geología de la Universidad de Harvard, servir como Senador de los Estados Unidos, y ser el último hombre que caminó en la luna (como parte de la misión Apolo 17), el Dr. Schmitt enseñó en Harvard y ha servido en las agencias nacionales de geología norteamericana y de Noruega.
Además, ha servido en Subcomité de ciencia, tecnología y Espacio del Senado, presidió al Consejo Asesor de la NASA, fue nombrado en el gabinete del gobernador de Nueva México en el Departamento de Recursos Naturales, y fue presidente del Centro de Calidad Ambiental Annapolis.
El Dr. Schmitt expuso sus preocupaciones con el cambio climático en 2013.
“El cese del calentamiento global observado durante la década pasada ha mostrado cuán exageradas son las predicciones de la NASA y de otros modelos computarizados sobre el calentamiento supuestamente causado por el hombre –y que poca correlación tiene el calentamiento con las concentraciones del dióxi-do de carbono atmosférico. Como muchos científicos lo hicieron notar, las variaciones en la temperatura global correlacionan mucho mejor con la actividad solar y con complicados ciclos oceánicos y atmosféri-cos. No existe ni la más mínima evidencia de que una mayor cantidad de dióxido de carbono haya causado más tiempo extremo.”
En 2016 el Dr. Schmitt expresó similares comentarios en im artículo separado en The Wall Street Journal.:
“El miedo por un excesivo calentamiento a partir de más CO2 en la atmósfera, incluyendo al liberado por la actividad humana, hizo que mucha gente abogara por sustanciales y costosas reducciones en la emisiones de CO2. … Los costos de las regulaciones para las emisiones, que serán pagadas por todos, serán sumamente altos y no proveerán ningún beneficio a la mayoría de la población del mundo.”
Will Happer, Princeton
Happer, Profesor Emérito de física en la Universidad de Princeton, obtuvo su Ph.D. en física de su alma mater. Trabajó como profesor en la Universidad de Columbia y sirvió como Director de la Oficina de Ciencia del Departamento de Energía bajo George Bush antes de regresar a Princeton.
A principios de este año 2017, el Dr. Happer le comentó al The Guardian que él piensa “Hay un área completa de la así llamada ciencia del clima que realmente es más un culto que ciencia. Es como el Hare Krishna o algo como eso. Tienen los ojos vidriosos y cantan. Potencialmente causarán un gran daño a toda la ciencia.”
En una entrevista en enero 2017, el Dr. Happer expresó dudas similares en relación a los peligros del cambio climático. Predijo que el calentamiento planetario será modesto u en realidad muy beneficioso para el planeta y la gente.
“El calentamiento predicho por más CO2 está groseramente exagerado. El equilibrio del calentamiento por una duplicación del CO2 no será de 3º C, que podría considerado marginalmente como un problema, pero más cercano a 1º C, que será muy beneficioso. No se debe olvidar que el 'calentamiento global' es un valor promedio. … De manera que el resultado neto de más CO2 será fuertemente beneficioso para la humanidad,”
3.    Neil Frank, Ph.D.
Después de servir en la fuerza Aérea de Estados Unidos como oficial del tiempo, el Dr. Frank trabajó para el Centro Nacional de Huracanes. Y después de obtener su Ph.D. en meteorología de la Universidad del Estado de Florida, más tarde se convirtió en el director del Centro. También sirvió como Meteorólogo en Jefe de la CBS en Houston durante dos décadas como también en la Sociedad Americana de Meteorología.
En un escrito de opinión escrito pera el The Daily Center en 2016, en respuesta a comentarios hechos por la candidata presidencial Hillary Clinton durante la campaña, el Dr. Frank dijo lo siguiente.
“Sí, la atmósfera de la Tierra se calienta. Lo ha sido, de hecho, durante 150 años. ¿Qué lo causa? ¿El CO2, ciclos naturales, o alguna combinación? El sol y los ciclos de las corrientes oceánicas correlacionan mejor con las temperaturas que el CO2. Si el CO2 no controla a la temperatura de la tierra, ¿por qué nuestro gobierno ha gastado más de $150 mil millones de dólares sólo en “energía verde” –sin mencio-nar miles de millones más en investigaciones para asegurar la creencia en el calentamiento antropogé-nico- durante los últimos 15 años? ¿Qué tenemos para mostrar por ello? … Los costos futuros son estremecedores.
En 2010 el Dr. Happer había ya expresado preocupaciones similares en un editorial para el Houston Chronicle.
“Tercero, y más importante, los escépticos creen que los modelos del clima están exagerando la predic-ción del futuro calentamiento por las crecientes concentraciones de dióxido de carbono. Se nos está diciendo que los modelos numéricos, que no pueden hacer pronósticos del tiempo precisos a 5 y 10 días, pueden ser simplificados y corridos hacia adelante 100 años con resultados tan confiables que nos pueden imponer un desastre económico a los Estados Unidos y al mundo entero.”
4.    Roy Spencer, ex científico de NASA
El Dr.Spencer es un meteorólogo de la Universidad de Alabama-Huntsville. Antes de sus estudios en la universidad, él trabajó para la NASA como Científico Senior para Estudios del clima en el Centro de Vuelos Espaciales Marshall. Además, fue el desarrollador del sistema de mediciones de temperatura por satélites. Recibió su doctorado en meteorología de la Universidad de Wisconsin, Madison.
En 2007 el Dr. Spencer declaró públicamente su opinión a través de un editorial que apareció en el The New York Post.:
“Contrariando los relatos populares, muy pocos científicos en el mundo –posiblemente ninguno- tienen una suficiente compresión del sistema climático para resultar confiable en una predicción de la magnitud del calentamiento global. Para el público, podemos vernos como expertos, pero la vasta mayoría de nosotros trabajamos solamente en una pequeña porción del problema.
Además, el Dr. Spencer elaboró sobre sus sentimientos acerca del cambio climático durante una entrevista con Rush Limbaugh:
“La gente que ha construido modelos del clima que predicen calentamiento global creen que tienen la suficiente física en esos modelos que les permite predecir el futuro. Yo creo que no la tienen. Creo que el sistema climático, el tiempo al como es hoy en el mundo real muestra una estabilidad que ellos no tienen en esos modelos.”
(#) Artículo de Eduardo Fereyra, tomado del sitio mitosyfraudes.org

domingo, 28 de abril de 2019


Estado del clima 2018: el calentamiento
global no se está acelerando
Fuente: State of the Climate 2018
GWPF
Abril 4, 2019

La Organización Meteorológica Mundial está engañando al público al sugerir que el calentamiento global y sus impactos se están acelerando. De hecho, desde 2016 la temperatura media global ha seguido disminuyendo.
Eso es según el profesor noruego Ole Humlum, cuya revisión anual del clima mundial es publicada hoy por la Fundación para la Política del Calentamiento Global.
La semana pasada, la OMM publicó su propia revisión del clima, que insinuaba que el calentamiento global estaba empeorando. Sin embargo, el profesor Humlum señala que los datos cuentan una historia muy diferente:
“Al leer el informe de la OMM, uno pensaría que el calentamiento global estaba empeorando. Pero, de hecho, está cuidadosamente redactado para dar una impresión falsa. Los datos son mucho más sugerentes de una mejora que de un deterioro".
Y la falta de cualquier motivo de alarma es clara en una serie de medidas, dice el profesor Humlum:
“Después del año cálido de 2016, las temperaturas del año pasado continuaron retrocediendo a los niveles de la llamada "pausa"de 2000-2015. No hay signos de aceleración en la temperatura global, los huracanes o el aumento del nivel del mar. Estas observaciones empíricas no muestran signos de aceleración alguna”.
Los principales hallazgos del profesor Humlum:
En 2018, la temperatura promedio global de la superficie continuó un descenso gradual hacia el nivel que caracteriza los años anteriores al fuerte episodio de El Niño 2015–16.
Desde 2004, cuando los flotadores Argo entraron en operación, los océanos globales por encima de los 1900 m de profundidad se han calentado un poco en promedio. El calentamiento máximo (entre la superficie y 120 m de profundidad) afecta principalmente a los océanos cerca del ecuador, donde la radiación solar entrante es máxima. En contraste, el enfriamiento neto se ha pronunciado para el Atlántico Norte desde 2004.
Los datos de las mareas en todo el mundo sugieren un aumento promedio del nivel del mar global de 1 a 1.5 mm / año, mientras que el registro satelital sugiere un aumento de aproximadamente 3.2 mm / año. La gran diferencia entre los dos conjuntos de datos aún no tiene una explicación ampliamente aceptada.
La extensión de la cobertura de nieve en el hemisferio norte ha experimentado importantes variaciones loca-les y regionales de un año a otro. Sin embargo, la tendencia global global desde 1972 es para la extensión total de la nieve estable.
Los valores de energía de ciclones (ACE) de tormentas tropicales y huracanes acumulados desde 1970 han mostrado grandes variaciones de un año a otro, pero ninguna tendencia general hacia una actividad más baja o más alta. Lo mismo se aplica para la cantidad de huracanes en los Estados Unidos continentales, para los cuales el registro comienza en 1851.



Morsas y osos polares, un engaño dramático y cinematográfico.


Ahora nos vamos enterando que los osos polares no han muerto en respuesta a una disminución del hielo marino como se había prometido sino todo lo contrario
Por esa razón, los alarmistas del clima están buscando un nuevo símbolo para su causa. 
Creen que lo han encontrado en la morsa. Y para su propósito, las morsas muertas son más útiles que las vivas , y todavía mejor si se estrellan contra rocas afiladas cayendo desde una gran altura. Eso es lo que aprovecharon los productores de un episodio ahora famoso de la serie documental "Nuestro Planeta" de Netflix, lanzado este mes y narrado por el veterano locutor de la BBC David Attenborough. Este documental presenta morsas que caen desde lo alto de un acantilado y rebotan indefensas sobre las rocas hasta su muerte. 
El incidente ocurre después de lo que se llama una "gran concentración de animales en la costa", que es cuando grandes manadas de hembras de morsas y terneros emergen del agua para reunirse y descansar en una playa. El programa culpa estos desplazamientos a tierra en masa, y las muertes causadas por caídas desde acantilados, directamente a la falta de hielo marino debido al cambio climático causado por el hombre. "Estarían en el hielo si pudieran, pero no hay más opción que venir a tierra", dice el productor del episodio. La afirmación no es cierta. De hecho, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. Determinó en octubre de 2017 que las morsas del Pacífico no se han visto afectadas por la reciente pérdida de hielo marino y no se espera que se dañen en el futuro previsible.
La causa de estas muertes está sobre todo relacionada con la presencia de osos polares que asustan a las morsas y a la actividad de los propios productores que con drones aumentan el pánico de los animales (el cambio climático no tiene nada que ver). En este caso, como los productores dijeron que no había osos polares en la parte alta del acantilado, pueden haber sido los drones que permitieron tomar las imágenes aéreas los que causaron la tragedia de las morsas.
Sin embargo, las brutales escenas de muerte horrorizaron a los espectadores sensibles (mientras que otros negaron con la cabeza ante las afirmaciones cuestionables). La productora de cine Sophie Lanfear defendió su inclusión de la secuencia como una "verdad" esencial, aunque Netflix finalmente emitió una advertencia a los "amantes de los animales" de que podrían querer saltarse la secuencia de la muerte. Pero los amantes de los animales y los espectadores sensibles son el público objetivo. La única intención de que las imágenes de las morsas caigan en una muerte aplastante es provocar indignación, hacer que los espectadores tomen en serio el cambio climático. Lanfear lo admite tanto. "Me gustaría que la gente piense sobre sus vidas y los combustibles fósiles que usan en sus vidas y se sienta inspirada para apoyar las energías renovables y para tratar de encontrar soluciones a este problema", dijo a la revista People. Y el Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF), que se asoció con Netflix para la serie, ahora promueve activamente las morsas como el "nuevo símbolo del cambio climático".
 La táctica recuerda el truco infame de 2017 cuando la revista National Geographic publicó un video de un demacrado oso polar, al que culpó falsamente del calentamiento global. Este tipo de material de película de la naturaleza perturbadora se conoce como "pornografía de tragedia". Está infundido con una narrativa que tergiversa o oculta hechos importantes con el único propósito de manipular a los espectadores emocionalmente inmaduros para que se sientan angustiados y enojados. Y tanto el oso polar hambriento como las morsas que se desploman cuentan con espectadores que están bien conectados para ventilar su consternación y difundir la alarma del cambio climático.

Traducido y adaptado de
https://business.financialpost.com/opinion/netflix-is-lying-about-those-falling-walruses-its-another-tragedy-porn-climate-hoax

miércoles, 30 de enero de 2019

Hace mucho frío porque el mundo se está calentando (?)

El dogma del calentamiento global se extiende ampliamente en los círculos superiores de las sociedades, las élites internacionales, los dirigentes políticos y las autoridades académicas. Muchos gobiernos definen sus políticas y decisiones basadas en este paradigma básico: el mundo se está calentando y la causa principal es la quema de combustibles minerales (o como suele decirse de los combustibles "fósiles"). Debido a este consumo de hidrocarburos, el CO2 aumenta en el aire y, como consecuencia de su "efecto invernadero", la temperatura de la atmósfera aumenta. Estas ideas se han expresado como un dogma (no se aceptan opiniones discordantes) e incluso los periodos de fríos extremos se interpretan (al margen del sentido común) como el resultado del calentamiento global. Hace frío porque la atmósfera se calienta, Siempre se encuentran argumentos, parece que debido al calentamiento global se desarrollan vórtices en los polos que empujan el aire frío a las latitudes templadas y por eso hace tanto frío. Se procura señalar que la inmensa mayoría de los científicos apoyan esta teoría.
Esta afirmación no es cierta, basta recorrer algunos sitios de internet para comprobar que hay opiniones variadas,.  Por otro lado, aún si fuera parcialmente cierto, que no lo es, las verdades científicas nunca se han definido por mayorías.
En conclusión hay que comprender que la ciencia atmosférica es muy compleja y hay demasiadas incertidumbres para embanderarse con algún dogma.
A modo de ejemplo, reproduzco parcialmente un artículo de la CNN que describe la situación en América del Norte durante una ola de frío extremadamente riguroso en todo el continente. Podría incluir varios artículos que explican porque este enfriamiento es provocado por el calentamiento global (?).
D.A.
'El aire más frío en una generación' llega al Medio Oeste. Funcionarios advierten de congelación casi instantánea
Incluso para los estadounidenses más duros y probados en frío, la congelación que se extiende sobre el Medio Oeste será brutal.
Las autoridades advirtieron de una congelación casi instantánea cuando las temperaturas en la región cayeron a cero el miércoles. Algunas oficinas estatales están cerradas y los trabajadores postales no entregarán correo en 10 estados. Miles de vuelos han sido cancelados junto con docenas de servicios de trenes, la mayoría dentro y fuera de Chicago.
Hasta la mañana del miércoles, aproximadamente 224 millones de personas, es decir, más de 7 de cada 10 estadounidenses, estaban experimentando condiciones de congelación y más de una quinta parte del país sufría temperaturas bajo cero.
Sólo se está poniendo más frío. Los meteorólogos predicen que al menos 40 mínimos récord se establecerán en el Medio Oeste y el Noreste después de la puesta del sol del miércoles, incluso en Nueva York y Washington, que esperan temperaturas de un dígito.
Con al menos cinco muertes relacionadas con las condiciones extremas de esta semana, las autoridades están instando a las personas a abrigarse, quedarse adentro y controlar a los ancianos y vulnerables en lo que los expertos describen como "el aire más frío de una generación".  (continúa)
By Faith Karimi and Steve Almasy, CNN

martes, 29 de enero de 2019

Reflexiones sobre el cambio climático y los episodios de tiempos extremos


En primer lugar definir precisamente la diferencia entre tiempo y clima, conceptos que en general son conocidos pero vale la pena recordarlos.
El estado del tiempo es la situación meteorológica de un momento dado, por ejemplo durante un día específico: tiempo nublado, con temperaturas medias xxx, máximas xxx, mínimas xxx, sin lluvias, presión de xxx hectopascales, etc. Al día siguiente los datos serán diferentes y así sucesivamente durante el resto del año y años anteriores y siguientes. Es lo que en inglés se dice weather (idioma que tiene una terminología algo más precisa que en español)  (en español la palabra “tiempo” tiene otros significados que pueden confundir las ideas).
El clima, en cambio, NO se refiere al tiempo de hoy, de mañana o de antes de ayer, sino al comportamiento habitual durante un período prolongado (digamos 30 años).  En otras palabras es la sucesión normal de tiempos en ese lapso que se considera.
Para constatar que EFECTIVAMENTE hubo algún cambio climático (por ejemplo, aumento de la temperatura media en un mes determinado, o de las lluvias, se requiere obtener datos históricos por largos períodos.  Estos datos pueden ser obtenidos de estaciones meteorológicas, información de satélites, etc.0
Las sensaciones de las personas acerca de supuestos cambios climáticos que habrían experimentado en el pasado están teñidas de fuertes subjetividades. Obviamente los recuerdos de la niñez no son comparables a las sensaciones actuales. Las personas experimentan los tiempos meteorológicos en formas diferentes en momentos diferentes de sus vidas (no el clima, el clima NO se experimenta porque está constituido por promedios estadísticos).
A ello se agrega la información meteorológica (NO climática) que recibimos diariamente de los medios de información.  Por ejemplo, cuando hay un tornado en algún lugar, hoy nos enteramos inmediatamente, algunos minutos después nos llegan mensajes, imágenes o videos. Hace 30 o 40 años muchos tornados pasaban prácticamente inadvertidos. Lo mismo pasa con las lluvias copiosas, granizadas, fuertes calores o fríos.
Por esa razón es un error subjetivo comparar tiempos (meteorológicos) actuales con tiempos de  hace 10, 20 o 30 años basado en nuestras sensaciones en esos momentos diferentes.
Los cambios climáticos que pueden haber ocurrido, tienen que estar validados por datos de varias décadas.  Aun así los datos meteorológicos antiguos pueden haber sido obtenidos en lugares que han cambiado (p.ej. se urbanizó el sitio de la estacíón meteorológica y algún cambio puede deberse a esta modificación urbana y no a un cambio climático global o regional.
La conclusión es que los supuestos cambios climáticos deben ser ratificados por muchas observaciones de varios parámetros meteorológicos durante un largo período de tiempo.
Un ejemplo de lo anterior puede ser la actual ola de calor en Uruguay y más particularmente en Montevideo. Las temperaturas según informó el INUMET han llegado a los 34 y 35 grados en la ciudad y hasta 37 grados en el litoral. Estas temperaturas no son inusuales. La temperatura máxima absoluta de Montevideo medida en la Estación Meteorológica del Prado para el período 1901-1994 fue de 42.8 grados, que no se ha superado en los últimos 25 años. La máxima absoluta para Paysandú en el período 1901- 1994 fue de 44 grados, 7 grados mas que la actual.


viernes, 7 de diciembre de 2018


No hay razón para el alarmismo:
el cambio climático siempre existió 
fue mucho más intenso que en la actualidad

En el paradigma político-climático contemporáneo se habla sistemáticamente del cambio climático.  Hay que aclarar que en la práctica, hablar de “cambio climático” no aclara absolutamente nada. El clima cambió y cambia en forma permanente, o sea que no es novedad.
Quienes hemos estudiado geología sabemos que en gran medida, la geología es la historia del cambio climático. O sea que decir “cambio climático”  es una afirmación que no agrega información más allá de lo que siempre supimos.
Con mayor precisión a veces se habla de “calentamiento global”, implicando que la atmósfera y los océanos se estarían calentando gradualmente como consecuencia de las actividades humanas, más precisamente por el aumento del CO2 en la atmósfera supuestamente debido a la utilización de combustibles minerales (muy impropiamente llamados combustibles fósiles) tal como se ha venido registrando en las últimas décadas.
Los datos acerca de este supuesto calentamiento son inciertos y claramente no constituyen elementos suficientes para predecir el futuro térmico de la atmósfera terrestre.
De todas maneras, aún en el caso de que este calentamiento global efectivamente ocurra  en el futuro próximo, no estaríamos frente a un fenómeno inusitado en la historia geológica de la Tierra. 
En el período Cenozoico (Terciario), límite de las épocas Paleoceno-Eoceno (hace 56 millones de años), se produjo un aumento considerable de la temperatura media de la atmósfera (muy superior a la que algunos climatólogos están actualmente prediciendo hipotéticamente).
Se le llama Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (MTPE, PETM en inglés). Fue un cambio climático relativamente brusco.
 Este cambio es el resultado y/o la causa de las alteraciones de las circulaciones oceánicas y atmosféricas. También coincidió con la extinción de muchos foraminíferos (protozoarios) y provocó cambios importantes en los mamíferos terrestres dando nacimiento a muchos de los linajes actuales.  En apenas 20 000 años, la temperatura media  terrestre aumentó en 6 °C, con un correspondiente aumento del nivel del mar, así como un calentamiento de los océanos. ​ El   calentamiento pudo desencadenarse por multitud de causas. Es posible que haya influido un cambio (aumento de la radiación solar) relacionado con el pasaje del sol por áreas galácticas con relativamente elevados niveles de hidrógeno. Hay quien piensa que estaría relacionado con la liberación de metano que se encontraba almacenado en los clatratos de metano de los sedimentos oceánicos, que habría liberado a la atmósfera grandes cantidades de carbono empobrecido en el isótopo carbono-13
Además, se constató que las concentraciones atmosféricas de CO2 aumentaron de forma significativa cosa que seguramente fue la causa de la explosión ecosistémica a la vez que  provocó la disminución del oxígeno disuelto en el agua oceánica y lacunar provocando numerosas extinciones de ciertos linajes acuáticos.
Como conclusión podemos afirmar que no se avizora ninguna catástrofe en lo inmediato y que, incluso si hubiera un aumento de la temperatura atmosférica, cosa que no ha sido probada, este no sería muy diferente de muchos otros períodos de calentamiento climático que hubo en el pasado.

lunes, 17 de septiembre de 2018


Los dogmas no son buenos para el avance de la ciencia
Desde hace un tiempo, y como observador imparcial de algunos de los principales paradigmas científicos de las últimas décadas procuré analizar estas concepciones a la luz de mis experiencias y conocimientos.
Como todos sabemos el conocimiento científico es relativo. Lo que hoy se acepta como una gran verdad, mañana será desmentida por otras “verdades”  y lo que es más contundente , por los propios datos de la realidad.
Un paradigma que se impuso en los últimos 25 años es que se está produciendo un calentamiento climático, y que la causa del mismo es la acción humana a través de la combustión de hidrocarburos, lo que se ha dado en llamar (con un apelativo por lo menos dudoso) “combustibles fósiles”.
Tiene lógica. La necesidad o la codicia, ha llevado a utilizar los hidrocarburos disponibles en la corteza (petróleo, carbón, gas natural, etc) para proporcionar energía a las industrias, hogares, automóviles, ferrocarriles, navíos y otros medios tecnológicos característicos de las sociedades industriales globalizadas.
Debido al consumo incontrolado se generan enormes cantidades de dióxido de carbono que se acumula en la atmósfera produciendo un efecto invernadero que aumenta la temperatura, generando un cambio climático, que, de acuerdo a este enfoque “muy lógico”  es culpa de los seres humanos (o del  “hombre” si usamos la terminología patriarcal dominante).
Es todo muy lógico. Sin embargo la realidad es terca. Los datos concretos (crudos, NO modificados) muestran que este razonamiento falla en varios aspectos.
En primer lugar, como todos los geólogos sabemos, hablar d4e cambio climático es equivalente a no decir nada. En La Tierra los climas han cambiado durante toda su historia. En diferentes épocas y lugares han habido climas cálidos húmedos, áridos, fríos, edades glaciares, en sucesivos períodos geológicos y hay numerosas formaciones rocosas que dan testimonio de ellos. Por lo tanto hablar de “cambio climático” es como no decir nada nuevo.
En cuanto a la terminología también utilizada, aunque en menor grado, se habla de calentamiento global, deshielo de la Antártida, ascenso del nivel de los océanos, tropicalización de climas templados, aumento del número de huracanes y otros fenomenos análogos producto de ese calentamiento que se afirma.
En cada uno de estos fenómenos se encuentran datos contradictorios. Para empezar es muy difícil demostrar el calentamiento con los métodos tradicionales de medir la temperatura (estaciones meteorológicas de distribución heterogénea que tienden a medir la influencia de las islas urbanas). La temperatura de los océanos, ha demostrado tener variaciones periódicas, y en los últimos años NO se ha apreciado un calentamiento generalizado. Las mediciones de los satélites tamboco han sido concluyentes. La temperatura de la atmósfera inferior no ha aumentado significativamente.
En cuanto al CO2, es de notar que el contenido de la atmósfera es muy pequeño, apenas del 0.04 %. Como las plantas (sustento de toda la vida en el planeta) requieren imprescindiblemente CO2 para realizar su metabolismo, su aumento, que en la actualidad es del orden de 0.0001 %  por año, tiene como principal efecto ayudar al crecimiento de los ecosistemas vegetales (como selvas, praderas o formaciones de algas).
En cuanto al C02 como gas de “invernadero”, no parece que pueda tener influencia cuando se le compara con el efecto invernadero del vapor de agua (muchísimo más abundante y con efecto más intenso) y sobre todo con la influencia de las variaciones de la radiación solar (que es, absolutamente, y casi única, la principal fuente de energía de atmósfera).
O sea, que no es probable que los minúsculos aumentos del CO2 en la atmósfera, puedan tener efecto en la temperatura global, y que sus principales efectos SON POSITIVOS, o sea el aumento de la productividad de los ecosistemas vegetales.
Claro, que esto es irrelevante para los poderes fácticos, que no se interesan en la verdad científica (verdaderamente, más allá de sus discursos) los datos de la realidad son irrelevantes.
Esto incluye por supuesto, a las autoridades académicas (que no pueden apartarse del paradigma so pena de perder sus subvenciones o cargos), las dirigencias políticas (que no saben mucho del tema y tratan de acomodar sus afirmaciones a lo que se espera de ellos desde el punto de vista de la conveniencia) y los dirigentes de empresas (que en general lograr extraer ganancias de cualquier paradigma imperante, sea cual sea).
Y por otro lado están los herejes.  Aquellos que analizan los datos de la realidad sin prejuicios ni preconceptos.  En este mundo globalizado hay muchos científicos (y no científicos) herejes.
Por supuesto que quienes discrepan con  la absurda idea del cambio climático no tienen buena prensa.  Son criticados como acientíficos, procurando no llevar la discusión al terreno de los argumentos porque los herejes tienen (tenemos) muchas dudas.
No hay certeza de que está produciendo un calentamiento global de la atmósfera (lo datos NO son concluyentes), no hay certeza que se están derritiendo los inlandsis de Antártida y Groenlandia. Los ascensos de los niveles de los océanos son muy lentos (un par de milímetros por año) y pueden ser el resultado de la inercia geológica posterior a la deglaciación reciente.
Las cosas NO están claras.
Cuando no hay certeza sobre los procesos, las decisiones políticas (y económicas) apresuradas pueden ser un arma de doble filo.
No es razonable dogmatizar los argumentos. No hay que olvidar que en gran medida los avances científicos de la humanidad fueron el resultado de las ideas y concepciones de los grandes herejes. Copérnico, Galileo, Newton, Lamark, Darwin y muchos otros han permitido generar nuevos jalones en el conocimiento humano que pueden servirnos de antecedente ilustrativos.
Los dogmas no son buenos para el avance de la ciencia.