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viernes, 8 de marzo de 2019


Judaismo, Cristianismo e Islam
Las religiones monoteístas de Medio Oriente y la búsqueda del poder por cualquier medio (reflexiones)
Danilo Antón
Estas reflexiones tan solo buscan mostrar algunos aspectos de las religiones monoteístas organizadas que prácticamente desde su comienzo fueron utilizadas como herramientas para obtener y conservar el poder y para lograr el control de los territorios, los recursos, las sociedades y las mentes.
En los países del Oriente Medio surgieron algunas de las religiones más importantes, desde el punto de vista del número de creyentes y su influencia en la geografía política y social de esas naciones.
El judaísmo surgió como un conjunto de tradiciones, al principio trasmitidas por vía oral, que narran la historia legendaria de un pueblo influida por la intervención de un Dios único. Jehová (en hebreo יהוה transliterado YHWH). Esta historia está contenida en la Torah, un libro sagrado que contiene la narrativa fundacional del pueblo judío: sus pruebas y tribulaciones, y su pacto con su Dios, que consiste en seguir una forma de vida plasmado en un conjunto de obligaciones morales y religiosas y leyes civiles. Si bien el primer profeta (Abraham) habría vivido en el siglo XX AEC y el segundo profeta que recibió los mandamientos divinos en el siglo XII AC, La mayoría de los expertos bíblicos creen que la Torah fue efectivamente escrita entre los siglos VI y IV AEC, aunque algunos componentes pueden ser anteriores.
Por su parte, la segunda religión monoteísta que adquirió importancia históric
a, derivada del judaísmo, es el cristianismo. Se basa en las enseñanzas de un profeta, Jesús, cuya vida es narrada en un libro sagrado generalmente llamado Nuevo Testamento, que está constituido por cuatro evangelios
oficialmente autorizados o canónicos (Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan). El cristianismo también incluye los libros sagrados del judaísmo, denominados genéricamente Antiguo Testamento. La existencia real de Jesús ha sido solamente confirmada por los diferentes Evangelios, no solo los oficiales, sino también varios otros que se han conservado o se conocen fragmentos, pero que no fueron reconocidos por las autoridades eclesiásticas. Según los historiadores bíblicos los evangelios fueron trasmitidos oralmente y solamente fueron escritos entre los años 65 y 100 DEC o sea más de 30 años después de la fecha en que habría sido crucificado Jesús.
Al igual que el judaísmo, el cristianismo basa su sistema religioso en la existencia de un solo Dios y la confirmación de la llegada del Mesías anunciado por los profetas del Antiguo Testamento, y cuya muerte permitiría redimir a la humanidad de sus pecados. Los libros incluyen enseñanzas morales trasmitidas por Jesús durante su vida.
El Islam, que también es una religión monoteísta, se desarrolló como religión en Arabia donde un profeta (Mahoma), considerado por sus fieles como enviado por Dios (Alá), predicó una fe basada en los antiguos libros judíos y cristianos a los que se agregó un nuevo mensaje último y definitivo, el Corán, que contiene las premisas fundamentales de la nueva religión. En él se establece que “No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta. El Corán también define las obligaciones de los musulmanes (fieles del Islam) incluyendo los cinco pilares del Islam, profesión de fe, oraciones diarias, zakat (limosna), ayuno en el mes de ramadán y peregrinación a la Meca por lo menos una vez en la vida, y varias enseñanzas morales, muchas de las cuales están comprendidas en los otros libros sagrados (Antiguo y Nuevo Testamento) y relatos de la vida de los profetas anteriores principalmente Abraham, Moisés y Jesús. Al igual que la Torah y los Evangelios Cristianos, el Corán fue memorizado por los seguidores de Mahoma y solamente fue escrito o recopilado varios años más tarde. En definitiva las tres religiones monoteístas comenzaron siendo tradiciones orales y solo más tarde, algunos años, décadas o siglos después fueron registradas por escrito.
Los fieles de estas tres religiones son numerosos. Hay unos 2,000 millones de cristianos, 1,500 millones de musulmanes y 15 millones de judíos. Por esa razón, en gran medida, los pensamientos y acciones de muchas sociedades que abrazan estas fes están influidas directa o indirectamente por los mandatos morales, sociales o políticos cumplidos o no cumplidos de estas religiones.
Ahora bien, todas estas religiones son originarias del Medio Oriente (Palestina, Israel, Arabia) y desde sus comienzos se han disputado la adhesión de los pueblos de esa región. La historia del Medio Oriente es en gran medida la confrontación de grupos organizados que en nombre de estas religiones se enfrentaron en sucesivas guerras por el control de territorios, recursos y sociedades. En los hechos estas religiones fueron el motivo o la excusa de enfrentamientos sangrientos, muertes, violaciones, saqueos, torturas, intolerancia racial o religiosa, esclavización o limpiezas étnicas que comenzaron hace más de veinte siglos y todavía continúan hoy. No solo se han enfrentado violentamente estas tres religiones entre sí, sino también diferentes tendencias o sectas en estas religiones también lo han hecho.
Estos conceptos se refieren a las religiones organizadas, las diferentes iglesias, y sobre todo los estados y gobernantes que basan su poder en la religión. En ese sentido podemos considerar que las religiones monoteístas organizadas, prácticamente desde sus comienzos fueron utilizadas como herramientas para obtener y conservar el poder, y para mejor controlar los recursos, los territorios, las sociedades y las mentes.
Y todavía lo son.

domingo, 24 de febrero de 2019

El monoteismo surgió en Arabia

Hay indicios que permiten deducir que fue precisamente en las tie­rras del corazón de Arabia, Al Hejaz, el Asir y el vecino Nejd, que se iniciaron las principales religiones monoteístas del mundo. Ciertos datos documentales y toponímicos llevan a pensar que fue en estos países que tuvieron su origen las antiquísimas corrientes religiosas hebreo-israelitas y sus derivados históricos, el judaismo, el cristia­nismo, el Islam y la antigua religión de Etiopía.
La creencia generalmente aceptada sostiene que los eventos des­criptos en los relatos bíblicos ocurrieron en las tierras del Cercano Oriente, en el país denominado Palestina o Israel. Del mismo modo se suele aceptar que la primitiva ciudad de Jerusalén, donde habi­taron los reyes David y Salomón, cuya edad sería superior a 3,000 años, es la misma población que fue reconocida como tal durante la época romana, en tiempos posteriores y hasta el día de hoy.
Sobre este tema últimamente han aparecido opiniones discordes.
Desde fines del siglo XX algunos autores notaron contradicciones entre los sitios mencionados en los libros sagrados judíos y cristia­nos y la toponimia contemporánea de Palestina e Israel
Al mismo tiempo, ciertos investigadores, en particular el académico libanés Kamal Salibi, encontraron similitudes curiosas entre los nom­bres de los lugares bíblicos de la época salomónica y la nomenclatura geográfica de Arabia suroccidental y central.
Las páginas que siguen exponen sintética y parcialmente algunas de las ideas expuestas por Salibi, recientemente fallecido, en sus múltiples publicaciones y que últi­mamente ha difundido en su blog en Internet.
La región sudoccidental y central de Arabia, que incluye Al Hejaz, el Asir y el Nejd, está vertebrada hacia el oeste por la imponente escarpa montañosa de As-Surat. Estos territorios se extienden a lo largo del bor­de occidental de Arabia, entre Yemen y Tabuk. Allí se ubicaría, según Salibi, el país natal de los patriarcas bíblicos.
La hipótesis se basa en las repetidas inconsistencias de los diversos libros religiosos judíos y cristianos cuando se refieren a los paisajes geográficos recorridos por los profetas y a la falta de evidencias arqueológicas en Pa­lestina, Siria, Iraq y Egipto que pudieran confirmarlos.

Salibi y otros autores llegaron a la conclusión polémica de que la tierra bíblica de Abraham, David y Salomón era Arabia, y arribaron a esta hi­pótesis con diferentes métodos de análisis e investigación. Del mismo modo consideraron que la antigua ciudad de Jerusalén, la que se mencio­na en los libros, también habría estado ubicada en la península arábiga.
Jerusalén es un nombre judeo-cristiano que se refiere a una urbe que ha jugado un rol protagónico en la historia religiosa de los pueblos del Oriente Cercano. Según algunos autores quiere decir casa de la paz (jeru salem) o casa de salem (dios del sol poniente en las religiones semíticas). Otra interpretación menos ortodoxa sostiene que esta toponimia puede provenir de Yeru Shulaym, palabra compuesta que denomina dos antiguos lugares de Arabia (el Yeru y el Suleyman).31 Todas estas etimologías posibles introducen incertidumbres acerca del origen y localización de la ciudad sagrada de las religiones monoteistas.
De acuerdo a Salibi, la toponimia de la Biblia hebrea alude a sitios identificables con topónimos en Arabia pero que, en tiempos posterio­res, habrían de ser reinterpretados como situados en Palestina, donde siglos más tarde se establecería el reino Hasmoneo fundado por Si­món Maccabaeus (último de los macabeos) en el segundo siglo a.e.c.
Una proposición central de la teoría es que el rasgo geográfico cono­cido como Jordan, que generalmente se toma como el río Jordán, en realidad se referiría a la impresionante escarpa de Arabia Occidental, las montañas As Surat o Sarawat. El área de Israel antiguo se identificaría con los territorios a ambos lados de la sección sur de la escarpa, o sea el sur del Hejaz y el Asir, de Taif a la frontera con Yemen en los alrededores de las actuales ciudades de Abha y Khamis Mushayt.
Salibi acepta que Palestina estaba habitada por hebreo-parlantes, o que hablaban un lenguaje parecido al hebreo, desde tiempos muy tempra­nos, pero considera que estos pueblos no eran los mismos que los que llegaron a esa zona a mediados del primer milenio a.e.c..
Nota:  K.Salibi escribió en su blog: Zion era la ciudad de David y subsecuentemente la capital de Salomón y los reyes de Judah que lo sucedieron, ubicada en las alturas montañosas de Qa’wat Siyan en las cercanías de Jerusalem, las Alturas de Rijal Alma, al sur de las elevaciones que rodean la ciudad actual de Abha. Jerusalem estaba situada adyacente a este Zion en dirección norte” Referencia: http://kamalsalibi. blogspot.com/2010/07/sundial-experiments-in-abha-saudi.html