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miércoles, 27 de diciembre de 2017


Esporas y bacterias en el espacio


En el espacio interplanetario e interestelar, en el frío extremo, puede haber esporas bacterianas viables (e incluso bacterias activas).
Un nuevo paradigma revolucionario acerca de la presencia de organismos y fenómenos vitales en pequeños cuerpos celestes como cometas, asteroides, planetas-enanos y los objetos del cinturón de Kuiper ha sido considerada por los astrónomos Fred Hoyle, Chandra Wikramasinghe y M. K. Wallis. Estamos de acuerdo con ellos, e incluso podríamos ir un paso más allá. Sorpresivamente objetos situados muy lejos del Sol, con temperaturas inferiores a -230o centígrados (40-45 K), han demostrado tener una intensa actividad geológica (como por ejemplo Plutón y Tritón). Probablemente dentro de esta cuerpos lejanos las temperaturas no son tan frías como tradicionalmente se creyó. En el interior de algunos pequeños planetas remotos asteroides, e incluso en los cometas, las temperaturas pueden ser lo suficientemente altas como para permitir la presencia de fluidos líquidos y gaseosos. Estos fluidos están a menudo ligados a la presencia de moléculas orgánicas, incluso esporas bacterianas que en ciertas circunstancias se pueden activar. En otras palabras, de acuerdo con este nuevo paradigma, la vida puede estar presente en todas partes, siempre y cuando las temperaturas no sean demasiado elevadas. Esta teoría cambia completamente el alcance de la presente enfoque dominante muy reacios a aceptar la existencia de vida fuera de nuestro planeta.
El siguiente texto se reproduce a partir de panspermia.org

Comportamiento anómalo por algunos cometas
Cuando un típico cometa se acerca al sol, los hielos y polvo existentes en su interior pueden sublimarse y eyectarse al espacio . Se piensa que esto ocurren porque el calor del sol en la superficie irregular del cometa actúa asimétricamente. Sin embargo, algunos cometas como Chiron y Schwassmann-Wachmann 1 mostraron un comportamiento inusual; estando muy lejos del sol se apaguen y encienden a pesar que están a distancias demasiado grandes como para que este mecanismo funcione. Hale-Bopp es otro cometa en esta categoría. Incluso el cometa Halley tuvo un encendido inesperado en 1991; se iluminó por un factor de 300, a pesar que estaba más allá de la órbita de Saturno. Las explicaciones estrictamente químicas de estos eventos anómalos explican estos hechos por medio de procesos que no pueden prolongarse largo tiempo, apenas unos pocos cientos de años.
M. K. Wallis y Wickramasinghe propusieron otra explicación; a saber, que un ciclo de congelación superficial, compresión y agrietamiento puede hacer que el líquido o gas comprimido se eyecte en chorro desde el interior de un cometa. Una tercera posibilidad, que Hoyle y Wickramasinghe hanconsiderado, es que en algunos cometas el metabolismo celular que sean la causa de estos fenómenos. Este metabolismo podría generar gases que pueden, directa o indirectamente, dar cuenta del aumento de brillo. El reciente descubrimiento de abundante metano y etano en el “coma” del cometa Hyakutake refuerza esta posibilidad. En cualquier caso, el brillo anómalo de estos cometas necesita explicación. La presencia de agua en estado líquido o incluso de vida en estos cometas podrían ayudar a explicarlo. Más investigación se hace necesaria._
Reproducido de "¿'Inagotables? Petróleo y Gas Natural"!, D.A., Piriguazú Ediciones


lunes, 23 de mayo de 2016

En el espacio la soledad tiene muchos ceros

Danilo Antón
Los seres humanos poseen una dimensión terrestre de la soledad. La Antártida, los grandes desiertos, los bosques despoblados, los grandes océanos, son todos ambientes en que es posible estar en soledad, lejos de otras personas, de pueblos y ciudades. En todos esos lugares las distancias que separan a los individuos aislados de las zonas pobladas es apenas de unos cientos de kilómetros, tal vez miles.
Una soledad parecida pero relacionada con las dificultades técnicas para llegar y para regresar se dan en las órbitas terrestres. Los astronautas no están demasiado lejos de la superficie de nuestro planeta (apenas unos 300 o 400 kilómetros), pero parece que fuera mucho más por los riesgos involucrados en el ascenso y descenso de los niveles orbitales.
Viajar a la luna agrega nuevos elementos de soledad. Los astronautas lunares estuvieron todo el tiempo a una distancia de 350,000 kilómetros de sus hogares, con un solo vehículo frágil para retornar, a lo que se agregaba la vulnerabilidad del ambiente lunar, sin atmósfera significativa y temperaturas que pueden oscilar de 130 grados centígrados al mediodía lunar a 150 bajo cero en la noche (1 día lunar dura 29 días terrestres):
Sin embargo, la luna es cerca cuando la comparamos con Marte, adonde se han enviado numerosas sondas algunas de las cuales reposan, e incluso están activas en la superficie marciana. La distancia a Marte varía debido a los movimientos orbitales respectivos de Marte y La Tierra. En el momento en que están más ceerca es de 60,000,000 de kilómetros y cuando están más lejos la distancia es de 400,000,000 de kilómetros.

Si uno piensa en las distancias a los grandes planetas hay que seguir agregando ceros. A Jupiter la distancia puede variar entre 800,000,000 y 1,100,000,000 km. A Saturno, 1,200,000,000 cuando está más próximo y 1,700,000,000 cuando está más lejos. Urano es aún más remoto: 2,600,000,000 cuando está cerca, 2,900,000,000 cuando está lejos. El último gran planeta, Neptuno 4,300,000,000 y 4,700,000,000 y finalmente el ahora clasificado como “planeta enano”, Plutón, está a 4,280,000,000 kilómetros cuando está “cerca” y 7,500,000,000 kilómetros en su máxima distancia.
Claro, que estos son solo números. Cuesta sentir la sensación de soledad en estas grandes distancias simplemente con estos números.
Tal vez ayude a percibir lo que es la soledad si se examina la historia de la sonda New Horizons que hizo el viaje a Plutón desde La Tierra en los últimos años. Lanzada desde nuestro planeta el 19 de enero de 2006, tuvo que viajar más de 9 años para acercarse a Plutón adonde llegó el 17 de julio del 2015.

Fueron 9 años en la soledad y vacío del espacio. A una elevada velocidad de 30,000 a 50,000 km por hora demoró más de 9 años. La distancia recorrida no fue rectilínea por lo que viajó por 12,500,000,000 de kilómetros.
Durante su viaje estuvo sometida a temperatura extremas que bajaron a 240-250 grados bajo cero o aún menos (en Plutón, la temperatura de la superficie varía entre -220 y -230).
Aún así estuvo comunicada con la tierra en los momentos que se requirió enviando durante varios meses una riquísima información que todavía se está evaluando.
La sonda continúa su navegación espacial rumbo a un pequeño objeto planetario de unos 100 kilómetros de diámetro denominado 2014 MU69 para lo que necesita recorrer otros 1.500,000,000 kilómetros a una ligeramente reducida velocidad de 15,000 km/ hora en el frío cercano al cero absoluto y la indescriptible soledad, para llegar a 2014 MU69. Y durante todo ese trayecto continuará informando a la base de operaciones en La Tierra.
Llegará al objeto señalado el primero de enero de 2019, recogerá la información que se planifique y continuará su deriva espacial enviando los datos por varios meses perdiéndose el contacto en el año 2023 o 2024. Su viaje continuará, saldrá del sistema solar, y divagará en el espacio interestelar por varios miles, decenas de miles, millones de años.
Probablemente pase cerca de alguna estrella que se encuentre a unos 10 años luz, dentro de 100,000 años.
Entonces, la distancia a nuestro planeta será 100,000,000,000,000 de kilómetros.
Tal vez en ese momento la humanidad e incluso la propia especie humana podría haber desaparecido.
O viajado a distancias aún mayores.
D.A.