Mostrando entradas con la etiqueta Prohibicionismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Prohibicionismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de junio de 2019

Historia de la Caza de Brujas 
Danilo Antón
Los varios sistemas religiosos mistéricos greco-latinos y orientales antiguos fueron una forma de rebelión contra el autoritarismo imperial, que imponía por fuerza su religión en todos los territorios conquistados. Además de los rituales dionisíacos o báquicos antes mencionados, se desarrollaron los ceremoniales órficos, de gran influencia en la génesis de las primeras comunidades cristianas, los cultos a Isis (de origen egipcio), los de Mitra (provenientes de Persia) y los Misterios de Attis (cultos de la Gran Madre, originarios de Frigia).
En varios momentos históricos estos movimientos religiosos fueron ilegalizados y censurados. Finalmente, fue precisamente uno de ellos, el cristianismo, que habría de imponerse en la propia ciudad de Roma, dando lugar a la disgregación del imperio.
El cristianismo triunfante, otrora perseguido, pasó a ocupar el lugar de la autoridad. En tanto que tal, evolucionó gradualmente hacia modelos intolerantes adoptando actitudes crecientes de arbitrariedad que llevaron a políticas estatales y eclesiásticas de «caza de brujas» con una intensidad desconocida hasta ese momento.
Sobre el fin de la Edad Media europea y durante los primeros dos siglos de la llamada “Edad Moderna” este proceso se desencadenó con una virulencia extrema.
La institución que tuvo a su cargo la persecución fue el llamado Tribunal del Santo Oficio instaurado por el papado en el siglo XV.
Este tribunal, habitualmente llamado “la Inquisición”, se dedicó a perseguir a las personas que se desviaban de la fe católica, en particular los judíos, los musulmanes, o simplemente aquellas personas que todavía llevaban a cabo prácticas medicinales tradicionales, las “brujas”.
Según Amador de los Ríos, de 1359 a 1525 fueron ejecutadas en España 36060 personas por judaismo, a 350,000 se le confiscaron los bienes en ese mismo período, luego de pasar estancias en mazmorras inquisitoriales.
Entre los siglos XV y XVIII bajo la acusación de “brujería” fueron muertas alrededor de medio millón de personas, la mayoría mujeres, En un estudio realizado en el suroeste de Alemania, de 1562 a 1604, sobre 1258 ejecuciones, 82% eran del sexo femenino, generalmente viejas y comadronas de estratos humildes (Midlefort).
El sistema de acusación incluía rutinariamente el uso de la tortura. Los sistemas eran variados, incluyendo el “trato de cuerda” (en que el torturado era colgado con un peso atado a los pies y luego soltado para provocar dislocaciones), la prueba del agua (por la cual se obligaba a tragar agua al detenido con su espalda apoyada sobre una barra transversal), y la “prueba del fuego” (se untaban los pies al detenido con materia combustible y luego se acercaban al fuego).
No se consideraba indicio de inocencia soportar el suplicio, pues ello podía deberse a “encantamiento diabólico”, y el inculpado era condenado a pesar de su negativa a confesar.
Las bulas papales habían creado un sistema muy eficaz de realimentación para la persecución, pues no sólo el acusado debía pagar su propio alimento mientras pasaba meses o años en el calabozo, sino que la totalidad de sus bienespasaba al Santo Oficio, y sus parientes quedaban sometidos a exacción.
Para justificar este tratamiento de personas aún no condenadas se decía que no podían ser considerados de la misma manera los “sospechosos” y las personas intachables.
Los familiares de las “brujas” estaban obligados a pagar la factura por los servicios de los torturadores y verdugos. Asimismo, la familia corría con el costo de los haces de leña y el banquete que los jueces daban después de la quema.
Las acusaciones más frecuentes incluían la utilización de plantas y sustancias psicoactivas (a menudo definidas como «pociones» o «ungüentos diabólicos”).
Juana de Arco, que fuera quemada en la hoguera en el siglo XVI, fue acusada de “llevar siempre una mandrágora en su seno”.
En tiempos posteriores, el avasallamiento de las prácticas tradicionales en Europa fue menos evidente. El fortalecimiento de los movimientos rebeldes que cristalizó en la revolución de las colonias inglesas de América del Norte en la década de 1770 y, a partir de 1789, en Francia, obstruyó la persecución de curanderos y médicos tradicionales.
Tanto en Europa como en las sociedades criollas americanas, la “caza de brujas” se desvió a la persecución de los revolucionarios que propugnaban subvertir los sistemas absolutistas.
A medida que los movimientos de resistencia ideológica y utopistas se multiplicaban en los países centrales, y en algunas de sus principales colonias, las elites económicas y políticas de éstos, continuaban trasladando sus impulsos expansivos al resto del mundo
Así se fueron generando extensos imperios que abarcaban casi todo el orbe conocido. Gradualmente fueron cayendo en manos de las potencias europeas extensos territorios en Africa, Asia y Oceanía.
Este proceso implicó un proceso aparentemente contradictorio. Si bien por un lado fue posible obtener una gran variedad de plantas desconocidas con usos nuevos e interesantes y dichas plantas se incorporaron al acervo cultural de la metrópoli, por otro lado, en las colonias, se imponían prácticas religiosas y sociales que limitaban la utilización de esas mismas plantas en los países de origen. En los hechos, la “caza de brujas” se fue desplazando a la periferia del sistema imperial. Así, a fines del siglo XIX, varias de las sustancias hoy prohibidas (como la cocaína y la morfina) se pusieron de moda entre la elite intelectual y profesional de los países europeos. Fue recién a partir de la primera década del siglo XX que se reiniciarían con más intensidad los empujes prohibicionistas de las plantas psicoactivas y los compuestos de ellas derivados.
De "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones
Blog in English: daniloanton-en.blogspot.com

domingo, 6 de enero de 2019


Podcast en Radio Pedal- Las drogas y el prohibicionismo

El profesor Danilo Antón, en el espacio Artilugios, habló de las drogas, su vínculo con el desarrollo del pensamiento abstracto en el ser humano a lo largo de la humanidad y el porqué de las estrategias de control por parte de los gobiernos.
“Tal vez, después de las guerras, el prohibicionismo es el principal problema de la humanidad”. Con estas palabras Danilo abre el tema y comienza así la reflexión de un militante contra el prohibicionismo que lleva un cuarto de siglo en ello. Esta militancia se materializó, entre otras cosas, con un libro, Pueblos, drogas y serpientes, en 2002. Libro que fue la guía de la charla.
“No podía hablar de cosas tan diferentes como el origen de la humanidad y la composición del opio, es muy difícil juntarlos”, dice Antón. Fue así que lo estructuró en dos niveles: la evolución histórica, cultural y biológica del ser humano, y las diferentes sustancias psicoactivas en las distintas culturas y tiempos históricos. Cual Rayuela de Cortázar, admite diferentes modos de lectura.
Antón comienza su análisis describiendo las diferencias entre el ser humano y los primates. La principal: la posibilidad de crear e interpretar símbolos. Explica cuál es su teoría de cómo se desarrolló la capacidad de pensamiento abstracto: “Para mí, el pensamiento abstracto es el producto del consumo de sustancias psicoactivas. El consumo de estas sustancias durante cientos de miles de años puso a algunos seres humanos en ventaja con relación a los otros. Porque el que consume aumenta su acuidad visual y auditiva”.
Danilo hace también un recorrido por las sustancias psicoactivas de diferentes culturas en el mundo. Ayahuasca en los pueblos indígenas de la Amazonia, coca en los Andes, peyote en el norte de México, semillas de la virgen del mundo azteca, cola en África occidental, soma en India, aoma entre los persas, amapola, y opio en particular, en Esculapio, o vino en las ceremonias dionisíacas griegas, son algunos de los ejemplos que ilustran las afirmaciones de Danilo.
“Las sustancias generan estados de conciencia no controlables, libera la conciencia, por eso los estados autoritarios las prohíben. La prohibición no es una casualidad, es la prohibición de la libertad en los lugares más íntimos que son el espíritu humano, el cerebro, las sensaciones del sistema nervioso”. Danilo cita al antropólogo colombiano Eduardo Restrepo para explicar por qué cree que la guerra contra las drogas es una lucha del capitalismo contra sí mismo.
La charla se cerró con una reflexión sobre la posibilidad, o no, de que en Uruguay se podrían llegar a legalizar todas las drogas. Los invito a escuchar la entrevista completa en el siguiente link.

domingo, 13 de agosto de 2017

Como comenzó el prohibicionismo

La llegada de miles de inmigrantes chinos a fines del siglo XIX y principios del siglo XX generó reacciones racistas en los EEUU.
Los chinos inmigrados tenían la costumbre de fumar opio, hábito que le habían impuesto los ingleses después de la guerra del opio en 1840.
Se desarrolló una campaña contra los trabajadores chinos y en particular sobre el consumo de opio (que dicho sea de paso, había sido una sustancia medicinal en el Mediterráneo y Medio Oriente desde tiempos históricos muy remotos).
Por otra parte ya existía un sentimiento racista y segregacionista muy fuerte contra la población negra y de origen mexicano que se consideraban muy “vulnerables” a este “vicio” que se expandía.
La campaña comenzó a expresarse a nivel político cuando el presidente de los EEUU Theodore Roosevelt designó al Dr. Hamilton Wright (1908) como el primer Comisionado del Opio de los Estados Unidos.
En 1909, Wright asistió a la Comisión Internacional del Opio en Shanghai en representación de los EEUU. Fue acompañado por Charles Henry Brent, el Obispo Episcopal.
El 12 de marzo de 1911, el Dr. Wright manifestó en un artículo del New York Times: "El opio, es la droga más perniciosa conocida por la humanidad, está rodeado, en este país, con muchas menos garantías que cualquier otra nación en Europa ".
Wright afirmó además que "se ha afirmado con autoridad que la cocaína es a menudo el incentivo directo para el delito de violación de los negros del Sur y otras partes del país", aunque no se proporcionó ninguna prueba de su afirmación.
Wright también afirmó que "una de los más desafortunadas fases de fumar opio en este país es el gran número de mujeres que se han involucrado y vivían como concubinas o cohabitando con chinos en los barrios chinos de nuestras diferentes ciudades ".
La culminación del proceso represivo fue la legislación Harrison Antinarcóticos (1914) que consistió en tres proyectos de la Cámara EE.UU. imponiendo restricciones a la disponibilidad y el consumo de la droga psicoactiva de opio.
Los redactores se basaban en los temores de que había "negros drogados, maniáticos sexuales” y hacían referencias a los negros bajo la influencia de drogas asesinando blancos, mexicanos degenerados fumando marihuana, y chinos seduciendo a las mujeres blancas con las drogas. [20] el Dr. Hamilton Wright, declaró en una audiencia de la Ley Harrison “las drogas hacen los negros incontrolables, les dieron poderes sobrehumanos y les provocaron a rebelarse contra la autoridad blanca”. El Dr. Christopher Koch, de la Junta de Farmacia del Estado de Pensilvania declaró que "La mayoría de los ataques a las mujeres blancas del sur son el resultado directo de un negros enloquecidos por la cocaína".
Antes de que la ley fuera aprobada, el 8 de febrero de 1914, The New York Times publicó un artículo titulado "Demonios negros drogados con cocaína' son la nueva amenaza en el Sur: El asesinato y la locura son cada vez mayores entre los negros de clase baja negros" dijo Edward Huntington Williams, que informó de que en el sur los alguaciles habían aumentado el calibre de sus armas a .32 a .38 para derribar los negros bajo el efecto de la cocaína.
A pesar de la extrema deformación racial de la cuestión que tuvo lugar en la previa de la aprobación de la Ley, la investigación contemporánea sobre el tema indica que los estadounidenses negros consumían cocaína y opio a tasas mucho más bajas que los americanos blancos.
Tiempo después, el 17 de enero de 1920 se aprobaría la Enmienda XVIII a la Constitución de los Estados Unidos que instauraba “la Lay Seca” donde se prohibía el alcohol hasta que debido a su estruendoso fracaso creando “mafias” y organizaciones delictivas fue derogada el 5 de diciembre de 1933
En 1937 se prohibiría la marihuana a través de la Marihuana Tax Act y años más tarde se ejercería presión a nivel internacional hasta obligar al resto del mundo a embarcarse en una cruzada prohibicionista absurda y cruel que ha causado y sigue causando millones de víctimas desde hace hace varias décadas.


jueves, 25 de febrero de 2016

La absurda guerra de las drogas se originó en los EEUU
Como se llegó a la guerra de las sociedades humanas contra sí mismas
Theodore Roosevelt designó al Dr. Hamilton Wright (1908) como el primer Comisionado del Opio de los Estados Unidos en 1908.
En 1909, Wright asistió a la Comisión Internacional del Opio en Shanghai como los delegados americanos. Fue acompañado por Charles Henry Brent, el Obispo Episcopal
El 12 de marzo de 1911, el Dr. Wright manifestó en un artículo del New York Times: "El opio, es la droga más perniciosa conocida por la humanidad, está rodeado, en este país, con muchas menos garantías que cualquier otra nación en Europa ".
Wright afirmó además que "se ha afirmado con autoridad que la cocaína es a menudo el incentivo directo para el delito de violación de los negros del Sur y otras partes del país", aunque no se menciona específicamente las que las autoridades habían declarado que, e hizo no proporciona ninguna prueba de su afirmación.
Wright también afirmó que "una de los más desafortunadas fases de fumar opio en este país es el gran número de mujeres que se han involucrado y vivían como concubinas o cohabitando con chinos en los barrios chinos de nuestras diferentes ciudades ".
La culminación del proceso represivo fue la legislación Harrison Antinarcóticos (1914) que consistió en tres proyectos de la Cámara EE.UU. imponiendo restricciones a la disponibilidad y el consumo de la droga psicoactiva de opio.
Los redactores se basaban en los temores de que había "negros drogados, maniáticos sexuales” y hacían referencias a los negros bajo la influencia de drogas asesinando blancos, mexicanos degenerados fumando marihuana, y "chinos" seduciendo a las mujeres blancas con las drogas. [19] [20] el Dr. Hamilton Wright, declaró en una audiencia de la Ley Harrison “las drogas hacen los negros incontrolables, les dieron poderes sobrehumanos y les provocaron a rebelarse contra la autoridad blanca." El Dr. Christopher Koch, de la Junta de Farmacia del Estado de Pensilvania declaró que "La mayoría de los ataques a las mujeres blancas del sur son el resultado directo de un negros enloquecidos por la cocaína". [6]
Antes de que la ley fuera aprobada, el 8 de febrero de 1914, The New York Times publicó un artículo de Edward Huntington Williams titulado "Demonios negros drogados con cocaína'" y luego dijo "son la nueva amenaza en el Sur: El asesinato y la locura son cada vez mayores entre los negros de clase baja negros" también informó que en el Sur los alguaciles habían aumentado el calibre de sus armas a .32 a .38 para derribar los negros bajo el efecto de la cocaína.
A pesar de la extrema racialización de la cuestión que tuvo lugar en la previa de la aprobación de la Ley, la investigación contemporánea sobre el tema indica que los estadounidenses negros consumían cocaína y opio a tasas mucho más bajas que los americanos blancos.
Tiempo después, el 17 de enero de 1920 se aprobaría la Enmienda XVIII a la Constitución de los Estados Unidos que instauraba “la Lay Seca” donde se prohibía el alcohol, hasta que debido a su estruendoso fracaso creando “mafias” y organizaciones delictivas fue derogada el 5 de diciembre de 1933.
En 1937 se prohibiría la marihuana a través de la Marihuana Tax Act y años más tarde se ejercería presión a nivel internacional hasta obligar al resto del mundo a embarcarse en una cruzada prohibicionista absurda y cruel que ha causado y sigue causando millones de víctimas desde hace varias décadas.


lunes, 8 de febrero de 2016

Drogas, alucinógenos, narcóticos, estupefacientes: una terminología inadecuada e imprecisa

D.Antón
Uno de los principales problemas del tema de las drogas es la inadecuada y arbitraria utilización de la terminología, demostrativa de la ignorancia generalizada que existe en la materia.
En la cultura contemporánea hay costumbre de hablar de “alucinógenos” refiriéndose a todas las plantas psicoactivas. En realidad, la mayoría de los compuestos catalogados como drogas o declarados ilegales no son alucinógenos.
También se usa frecuentemente la expresión “narcóticos”. Contradictoriamentre, la palabra se aplica a muchas sustancias cuyo efecto es precisamente el contrario, como es el caso de la cocaína, que como se sabe es un estimulante del sistema nervioso central y de narcótico no tiene nada. Las palabras derivadas, como “narco” o “narcotraficantes” referidas a los traficantes o a la comercialización de cocaína, son igualmente inadecuadas.
Otro término utilizado comúnmente, de significado bastante impreciso, es “estupefacientes” (sustancias que producen estupor). El vocablo “estupor” tiene dos sentidos principales: a) asombro y b) adormecimiento, insensibilidad. Desde ese punto de vista puede decirse que hay numerosos fármacos que producen “estupor” en cualquiera de los dos sentidos, la mayoría de los cuales pueden ser utilizados legalmente.
La expresión “droga” es también muy general e inadecuada para designar los compuestos ilegales. En farmacología botánica se llama droga simplemente a la parte de la planta que se usa. En sentido genérico se utiliza droga como sinónimo de “fármaco”, una sustancia con efectos biológicos sobre el cuerpo cuyas características e intensidad varían con las dosis. En el primer caso podría ser también llamada “medicina” y en el segundo caso “veneno”. En los hechos, ninguna sustancia es medicina o veneno, tan sólo las dosis lo son.
En cuanto a la calidad de “adictivas” atribuida a ciertas sustancias prohibidas, es totalmente inapropiado. Muchas de las “drogas” ilícitas no son adictivas, mientras que existe un gran número de productos legales que producen fuertes adicciones.
En definitiva, el vocabulario del prohibicionismo es sistemáticamente impreciso y contradictorio. Las únicas razones que determinan la designación de una sustancia como droga ilícita son de tipo histórico-cultural y se refieren a calificaciones irracionales promovidas por sectores dogmáticos más allá de toda lógica científica.
En los hechos, para poder referirse al tema en forma objetiva, se requiere tener en cuenta la relatividad de los usos y efectos de las diversas sustancias psicoactivas. Solamente de esa manera se logrará la precisión conceptual necesaria para enfocar el tema en forma dialogada y razonable.
D.Antón

miércoles, 27 de enero de 2016

Los gobiernos reprimen los estados de conciencia

La ola prohibicionista del siglo XX

La “caza de brujas”, referida a los consumidores de sustancias psicoactivas, se reinició en los Estados Unidos durante el período habitualmente llamado de “la Ley Seca”. Durante esa época, que aproximadamente se extendió desde el 1915 a 1932, se intentó restringir el consumo de bebidas alcohólicas. Al limitarse o prohibirse la producción y comercialización de estas bebidas, se desencadenó una ola represiva que culminó en la aparición de grupos organizados que se dedicaron a satisfacer las demandas en alcohol de la población por cualquier medio. Estas bandas mantuvieron al propio estado en jaque por varios años, hasta que la prohibición fue derogada.
Al mismo tiempo, las sociedades centrales concentraban sus energías en perseguir a los opositores ideológicos internos. La fiebre anticomunista que invadió la Alemania nazi, la Italia fascista y la España del franquismo, y que luego se extendiera a los Estados Unidos con el fenómeno macarthista, concentraron la atención de las fuerzas policiales de los estados por varias décadas.
Una vez que se comprobó que el supuesto enemigo subversivo había disminuido su influencia, particularmente después de la caida del llamado “Bloque del Este”, las elites de los países centrales, y en particular de los Estados Unidos, se dedicaron a buscar un nuevo objetivo para ocupar sus fuerzas represivas “ociosas”.
Nuevamente, como en los tiempos del Tribunal del Santo Oficio, lo hallaron en la producción, tráfico y consumo de ciertas sustancias psicoactivas.
Así fueron prohibidos y estigmatizados la amapola, el opio y sus derivados, el cáñamo (marihuana) y el hachís, la coca y la cocaína, el LSD, el éxtasis y muchas otras sustancias tanto naturales como sintéticas que tienen la propiedad de modificar el estado de la conciencia.
Los nuevos cazadores de brujas están parapetados atrás de oficinas estatales y policiales, poseen jets y helicópteros de gran potencia, tienen presupuestos casi ilimitados y una impunidad prácticamente asegurada.
Mientras tanto, mucha gente común, personas que sólo buscan satisfacer las demandas sanas de su mente y de su cuerpo, se han visto obligadas a prescindir de las sustancias antiguas y sagradas, o a obtenerlas de modo “ilegal” arriesgando la persecución y el arresto.
La antigua lógica de la Inquisición todavía continúa, pero ahora con una propaganda más sutil y muchos más medios materiales.
De "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

miércoles, 20 de enero de 2016

Las drogas psicoactivas son parte esencial de la dieta humana
La Luz al Fin del Desfiladero
«Las dietas son espacios privilegiados
para el trabajo sobre nosotros mismos1
Ninguna cultura sobre la Tierra está tan profundamente alienada de la naturaleza que la rodea como el mundo industrial-consumista contemporáneo.
A pesar de la situación creciente de crisis, y las contradicciones irreconciliables entre las estrategias y los recursos, se continúa avanzando hacia la catástrofe con total indiferencia.
Debemos reconocer la profundidad de nuestro dilema histórico en tanto que especie.
Si permitimos que las autoridades de la política, de la economía y de la seudociencia continúen decidiendo dónde se puede o no enfocar legítimamente la curiosidad humana, continuaremos frustrando nuestras posibilidades potenciales. Las restricciones autoritarias y tutoriales a la imaginación son degradantes y grotescas.
Los gobiernos interfieren en la dieta, se entrometen en qué cosas se pueden ingerir y cuáles están prohibidas.
Restringen la investigación sobre las sustancias psicoactivas, que podrían proporcionar enfoques  psicológicos y médicos valiosos, y además impiden su uso religioso y espiritual.
No se reprime simplemente UNA sensibilidad religiosa, sino LA sensibilidad religiosa, la «religación» espiritual que se basa en la relación entre plantas y humanos que existían mucho antes del advenimiento de la «historia».
No se puede posponer más una reevaluación honesta de los verdaderos costos y beneficios del uso de dichas plantas contra los costos y beneficios de su NO USO.
La cultura global está en peligro de sucumbir a un esfuerzo para excluir el problema de su propia falta de conciencia a través de  un terrorismo militar y policial arbitrario y cruel contra usuarios y productores de ciertas sustancias que han sido catalogadas como «drogas».
Esta actitud está basada en desinformación e ignorancia histórica.
Los prejuicios profundamente enraizados explican porqué la mente industrial y consumista se pone repentinamente ansiosa y represiva frente a «las drogas».
Los cambios de conciencia que inducen las sustancias fuertes revelan irrevocablemente que la vida mental de los seres humanos tiene bases físicas. En ese sentido, las drogas psicoactivas enfrentan el principio de la inviolabilidad y estatus especial del alma, que ha sido impuesto por la ideología “cristiana” y otros paradigmas religiosos análogos por más de dos milenios.
Las plantas sagradas y sus efectos psicosociales también se enfrentan a la idea moderna del ego, su inviolabilidad y sus estructuras de control.
El ego siente terror al ver disueltas sus fronteras con el mundo. Esto explica la supresión de lo femenino, que es nuestro vínculo más carnal con la naturaleza y el pasado remoto, el prejuicio profundo que impide evaluar correctamente lo extraño y lo exótico, y el terror irracional frente a las experiencias trascendentales propias y ajenas.
En resumen,  los encuentros con las plantas psicoactivas ponen en tela de juicio toda la visión paradigmática de la sociedad de dominación.
Por esa razón, no se las puede permitir. Deben ser eliminadas, estigmatizadas. Ellas simbolizan la peor subversión, la subversión que provoca la verdad y el conocimiento cuando se alumbran en el interior de la conciencia.
Hay que encarcelar a todos los intrépidos que se atrevan a jugar con la base del sistema.
La cultura global, auto-intoxicada por los subproductos venenosos de su tecnología, es la heredera infeliz de la actitud persecutoria que sostiene que la alteración de conciencia a través de las plantas es de alguna manera, errónea, onanística y perversamente antisocial.
En síntesis, la supresión del conocimiento chamánico, con su insistencia en la disolución extásica del ego, está robándonos del significado de la vida y nos ha hecho enemigos del planeta, de nosotros mismos y de nuestros descendientes.
Los dominadores, con su actitud de cazadores de brujas están matando la sabiduría matriarcal,  y en ella, la verdad final que nos define: nuestra condición irrenunciable de seres naturales.
Es tiempo para el cambio.

 1 Ref. Rosa Giove, «Descubriendo la cuadratura del círculo, el ikono de la A»;  Revista Takiwasi Nº5 año 3, Setiembre 1997.
De "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

miércoles, 6 de enero de 2016

¿Por qué es la marihuana ilegal? (con  la excepciòn relativa de Uruguay)  en la mayor parte del mundo)

Mucha gente asume que la marihuana se hizo ilegal a través de algún tipo de proceso que implicó audiencias gubernamentales médicas científicas; que se trataba de proteger a los ciudadanos de lo que se determinó que era una droga peligrosa. La historia real muestra una imagen muy diferente. Los que votaron declarando el destino legal de esta planta nunca manejaron información, pues dependían de la información suministrada por los que tenían una agenda específica para engañar a los legisladores. La primera votación federal para prohibir la marihuana se basó enteramente en una mentira documentada en el Senado de los EEUU.
Se comprueba que la historia de la criminalización de la marihuana está compuesta de:
Racismo
Miedo
Protección de los beneficios empresariales
Periodismo amarillo
Legisladores corruptos, ignorantes e incompetentes
Búsqueda de adelantos en la carrera personal de individuos involucraods
Codicia
Estos son los motivos reales por lo que la marihuana fue declarada ilegal en EEUU.

Durante la mayor parte de la historia humana, la marihuana ha sido completamente legal. No es una planta recientemente descubierta, ni la ley que la prohibe es de larga data. La marihuana ha sido ilegal por menos de 1% del tiempo que ha estado en uso. Sus usos conocidos se remontan más allá de 7000 aC. Era legal en fecha tan reciente como cuando Ronald Reagan era un niño. La marihuana (cáñamo), por supuesto, tiene una increíble cantidad de usos. Se utilizaba como fibra para tejidos y con el paso de los siglos para la comida, como incienso, para telas, cuerdas, y mucho más. Esto se suma a la confusión sobre su introducción en los Estados Unidos, ya que la planta era conocida desde principios de la década de 1600, pero no llegó a la conciencia pública como una droga recreativa, hasta principios de 1900. La primera ley de marihuana de Estados Unidos se promulgó en colonia de Jamestown, Virginia en 1619. Era una ley "ordenando" a todos los agricultores a cultivar cáñamo indio. Había varias otras leyes "de promoción obligatoria" en los siguientes 200 años (alguien podía ser encarcelado por NO cultivar cáñamo en tiempos de escasez en Virginia entre 1763 y 1767), y durante la mayor parte de ese tiempo, el cáñamo era moneda de curso legal (incluso se podría pagar sus impuestos con cáñamo, prueba que en esa época el cáñamo era un cultivo importante para muchos propósitos (incluidos insumos esenciales en la guerra, p.ej. cuerdas, papel, etc.), Por esa razón el gobierno trató de estimular su cultivo. El Censo de 1850 Estados Unidos contaba 8327 "plantaciones" de cáñamo (mínima granja de 2000 acres) utilizándose el cáñamo paños, lienzo e incluso el cordaje utilizado para el algodón prensado.

La conexión mexicana
A principios de 1900, los estados occidentales desarrollaron tensiones significativas en cuanto a la afluencia de mexicano-americanos. La revolución en México en 1910 se extendió en la frontera, con el ejército del general Pershing enfrentándose al caudillo Pancho Villa. Más tarde en esa década, se desarrollaron conflictos entre el pequeño agricultor y las grandes explotaciones que utilizaban mano de obra mexicana barata. Luego, vino la depresión y el aumento de las tensiones, debido a la desocupación y los recursos de asistencia social comenzaron a escasear.
En esa época muchos mexicanos fumaban marihuana y habían llevado a la planta con ellos, y fue a través de este hecho que se “justificó” la prohibición. En California se aprobó la primera ley de marihuana prohíbiendo "los preparados de cáñamo."
Sin embargo, una de las primeras leyes estatales que prohíben la marihuana puede haber sido influenciada, no sólo por el hecho que los mexicanos consumían la droga, sino, por extraño que parezca, a causa de los mormones que también la utilizaban. Algunos mormones que viajaron a México en 1910 regresaron a Salt Lake City con marihuana. La reacción de la iglesia frente a este hecho puede haber contribuido a que se aprobara la ley prohibicionista de la marihuana en el estado. Otros estados siguieron rápidamente el ejemplo con las leyes de prohibición de la marihuana, incluyendo Wyoming (1915), Texas (1919), Iowa (1923), Nevada (1923), Oregon (1923), Washington (1923), Arkansas (1923) y Nebraska (1927 ). Estas leyes tendían a ser dirigidos específicamente contra la población mexicano-estadounidense.

viernes, 1 de enero de 2016

La ola prohibicionista del  siglo XX
 D,Antón
 La “caza de brujas”, referida a los consumidores de sustancias psicoactivas, se reinició en los Estados Unidos durante el período habitualmente llamado de “la Ley Seca”. Durante esa época, que aproximadamente se extendió desde el 1915 a 1932, se intentó restringir el consumo de bebidas alcohólicas. Al limitarse o prohibirse la producción y comercialización de estas bebidas, se desencadenó una ola represiva que culminó en la aparición de grupos organizados que se dedicaron a satisfacer las demandas en alcohol de la población por cualquier medio. Estas bandas mantuvieron al propio estado en jaque por varios años, hasta que la prohibición fue derogada.
Al mismo tiempo, las sociedades centrales concentraban sus energías en perseguir a los opositores ideológicos internos. La fiebre anticomunista que invadió la Alemania nazi, la Italia fascista y la España del franquismo, y que luego se extendiera a los Estados Unidos con el fenómeno macarthista, concentraron la atención de las fuerzas policiales de los estados por varias décadas.
Una vez que se comprobó que el supuesto enemigo subversivo había disminuido su influencia, particularmente después de la caida del llamado “Bloque del Este”, las elites de los países centrales, y en particular de los Estados Unidos, se dedicaron a buscar un nuevo objetivo para ocupar sus fuerzas represivas “ociosas”.
Nuevamente, como en los tiempos del Tribunal del Santo Oficio, lo hallaron en la producción, tráfico y consumo de ciertas sustancias psicoactivas.
Así fueron prohibidos y estigmatizados la amapola, el opio y sus derivados, el cáñamo (marihuana) y el hachís, la coca y la cocaína, el LSD, el éxtasis y muchas otras sustancias tanto naturales como sintéticas que tienen la propiedad de modificar el estado de la conciencia.
Los nuevos cazadores de brujas están parapetados atrás de oficinas estatales y policiales, poseen jets y helicópteros de gran potencia, tienen presupuestos casi ilimitados y una impunidad prácticamente asegurada.
Mientras tanto, mucha gente común, personas que sólo buscan satisfacer las demandas sanas de su mente y de su cuerpo, se han visto obligadas a prescindir de las sustancias antiguas y sagradas, o a obtenerlas de modo “ilegal” arriesgando la persecución y el arresto.
La antigua lógica de la Inquisición todavía continúa, pero ahora con una propaganda más sutil y muchos más medios materiales.
De "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones



sábado, 19 de diciembre de 2015

Historia de la Caza de Brujas 
Danilo Antón
Los varios sistemas religiosos mistéricos greco-latinos y orientales antiguos fueron una forma de rebelión contra el autoritarismo imperial, que imponía por fuerza su religión en todos los territorios conquistados. Además de los rituales dionisíacos o báquicos antes mencionados, se desarrollaron los ceremoniales órficos, de gran influencia en la génesis de las primeras comunidades cristianas, los cultos a Isis (de origen egipcio), los de Mitra (provenientes de Persia) y los Misterios de Attis (cultos de la Gran Madre, originarios de Frigia).
En varios momentos históricos estos movimientos religiosos fueron ilegalizados y censurados. Finalmente, fue precisamente uno de ellos, el cristianismo, que habría de imponerse en la propia ciudad de Roma, dando lugar a la disgregación del imperio.
El cristianismo triunfante, otrora perseguido, pasó a ocupar el lugar de la autoridad. En tanto que tal, evolucionó gradualmente hacia modelos intolerantes adoptando actitudes crecientes de arbitrariedad que llevaron a políticas estatales y eclesiásticas de «caza de brujas» con una intensidad desconocida hasta ese momento.
Sobre el fin de la Edad Media europea y durante los primeros dos siglos de la llamada “Edad Moderna” este proceso se desencadenó con una virulencia extrema.
La institución que tuvo a su cargo la persecución fue el llamado Tribunal del Santo Oficio instaurado por el papado en el siglo XV.
Este tribunal, habitualmente llamado “la Inquisición”, se dedicó a perseguir a las personas que se desviaban de la fe católica, en particular los judíos, los musulmanes, o simplemente aquellas personas que todavía llevaban a cabo prácticas medicinales tradicionales, las “brujas”.
Según Amador de los Ríos, de 1359 a 1525 fueron ejecutadas en España 36060 personas por judaismo, a 350,000 se le confiscaron los bienes en ese mismo período, luego de pasar estancias en mazmorras inquisitoriales.
Entre los siglos XV y XVIII bajo la acusación de “brujería” fueron muertas alrededor de medio millón de personas, la mayoría mujeres, En un estudio realizado en el suroeste de Alemania, de 1562 a 1604, sobre 1258 ejecuciones, 82% eran del sexo femenino, generalmente viejas y comadronas de estratos humildes (Midlefort).
El sistema de acusación incluía rutinariamente el uso de la tortura. Los sistemas eran variados, incluyendo el “trato de cuerda” (en que el torturado era colgado con un peso atado a los pies y luego soltado para provocar dislocaciones), la prueba del agua (por la cual se obligaba a tragar agua al detenido con su espalda apoyada sobre una barra transversal), y la “prueba del fuego” (se untaban los pies al detenido con materia combustible y luego se acercaban al fuego).
No se consideraba indicio de inocencia soportar el suplicio, pues ello podía deberse a “encantamiento diabólico”, y el inculpado era condenado a pesar de su negativa a confesar.
Las bulas papales habían creado un sistema muy eficaz de realimentación para la persecución, pues no sólo el acusado debía pagar su propio alimento mientras pasaba meses o años en el calabozo, sino que la totalidad de sus bienespasaba al Santo Oficio, y sus parientes quedaban sometidos a exacción.
Para justificar este tratamiento de personas aún no condenadas se decía que no podían ser considerados de la misma manera los “sospechosos” y las personas intachables.
Los familiares de las “brujas” estaban obligados a pagar la factura por los servicios de los torturadores y verdugos. Asimismo, la familia corría con el costo de los haces de leña y el banquete que los jueces daban después de la quema.
Las acusaciones más frecuentes incluían la utilización de plantas y sustancias psicoactivas (a menudo definidas como «pociones» o «ungüentos diabólicos”).
Juana de Arco, que fuera quemada en la hoguera en el siglo XVI, fue acusada de “llevar siempre una mandrágora en su seno”.
En tiempos posteriores, el avasallamiento de las prácticas tradicionales en Europa fue menos evidente. El fortalecimiento de los movimientos rebeldes que cristalizó en la revolución de las colonias inglesas de América del Norte en la década de 1770 y, a partir de 1789, en Francia, obstruyó la persecución de curanderos y médicos tradicionales.
Tanto en Europa como en las sociedades criollas americanas, la “caza de brujas” se desvió a la persecución de los revolucionarios que propugnaban subvertir los sistemas absolutistas.
A medida que los movimientos de resistencia ideológica y utopistas se multiplicaban en los países centrales, y en algunas de sus principales colonias, las elites económicas y políticas de éstos, continuaban trasladando sus impulsos expansivos al resto del mundo
Así se fueron generando extensos imperios que abarcaban casi todo el orbe conocido. Gradualmente fueron cayendo en manos de las potencias europeas extensos territorios en Africa, Asia y Oceanía.
Este proceso implicó un proceso aparentemente contradictorio. Si bien por un lado fue posible obtener una gran variedad de plantas desconocidas con usos nuevos e interesantes y dichas plantas se incorporaron al acervo cultural de la metrópoli, por otro lado, en las colonias, se imponían prácticas religiosas y sociales que limitaban la utilización de esas mismas plantas en los países de origen. En los hechos, la “caza de brujas” se fue desplazando a la periferia del sistema imperial. Así, a fines del siglo XIX, varias de las sustancias hoy prohibidas (como la cocaína y la morfina) se pusieron de moda entre la elite intelectual y profesional de los países europeos. Fue recién a partir de la primera década del siglo XX que se reiniciarían con más intensidad los empujes prohibicionistas de las plantas psicoactivas y los compuestos de ellas derivados.
De "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones
Blog in English: daniloanton-en.blogspot.com

lunes, 2 de noviembre de 2015



Introducción al libro Pueblos, Drogas y Serpientes.
Danilo Antón, México, Costa Rica, 2001


Nuevamente están haciendo de las suyas.
Vienen acusando, persiguiendo, agrediendo.
Se creen dueños de la verdad.

En realidad, no tienen la menor idea de lo que dicen, pero igual afirman con suficiencia, con prepotencia.
En otras épocas torturaban y quemaban a las hechiceras que curaban los males de los pobres.
Hoy son más sofisticados, pero igual siguen maltratando, encarcelando, matando.
Han logrado ilegalizar las medicinas antiguas, prohibir las plantas más sagradas, cortar nuestros vínculos con la naturaleza, y con la Madre Tierra.
Son los cazadores de brujas.
Generalmente se trata de gente bien vestida que gana buenos salarios por su misión de hostigamiento. Tienen oficinas bien acondicionadas y conducen vehículos de alto precio.
Los hay de diversas profesiones. Algunos son sacerdotes, otros policías, y un buen número, se dedican a la política para redactar las leyes que los autorizan a violar la libertad ajena.
En realidad, los cazadores de brujas pueden ser cualquier cosa, refugiados detrás de sus máscaras falsas de gente seria y honorable, esconden los más viles instintos.
En lo más profundo de su alma no quieren a nadie. Ni siquiera a sí mismos.
Tal vez porque saben muy bien el contenido de sus oscuros recovecos.
Señalan con su índice a los jóvenes, a las mujeres, a todos los seres humanos que disienten, a los izquierdistas, a los homosexuales, a las madres solteras, y sobre todo, a quienes se atreven a explorar las profundidades de sus propios estados de conciencia. Gastan millones en perseguir aEl mundo contemporáneo ha creado sus propios sistemas ideológicos más o menos dogmáticos que se dan por verdaderos, y por tanto, según las normas culturales vigentes, no merecen dudas. Algunos fueron desarrollados y son promovidos y defendidos por los sectores académicos y cieentíficos, y otros por las élites políticas y religiosas de los países centrales.
quienquiera se niegue a obedecer sus órdenes malsanas. Difunden propaganda por todos los medios a su alcance, que son muchos. Presentan datos erróneos a su conveniencia. Mienten a sabiendas. Persiguen a los campesinos que plantan porque saben, y quienquiera se niegue a obedecer sus órdenes malsanas. Difunden propaganda por todos los medios a su alcance, que son muchos. Presentan datos erróneos a su conveniencia. Mienten a sabiendas. Persiguen a los campesinos que plantan porque saben, y estigmatizan a los pobres de las ciudades porque consumen lo que quieren.
Los cazadores de brujas no son muchos. Pero saben ubicarse en las posiciones de poder que les permiten ordenar y cometer sus arbitrariedades.
¿Que es lo que puede llevar a algunos seres humanos a consagrar su existencia a buscar pecados ajenos dentro de una moral donde las mejores cosas de la vida son pecado?
¿Porque alguien puede gastar tanta energía y desvelos en causar perjuicios a mucha gente buena, inofensiva y pobre?
Tal vez sea el afán desmedido de poder. La necesidad de algunos individuos de tratar con prepotencia a sus semejantes para compensar su propia inseguridad.
Sea cual sea la causa, esta es una herencia que nos acompaña desde hace mucho tiempo.
En otras épocas las desviaciones alienantes eran contenidas a través de la relación permanente e íntima que las comunidades tenían con los vegetales sagrados.
Hoy las plantas maestras, generadoras de visiones, son desconocidas o estigmatizadas por las autoridades y las jerarquías.
Sus actitudes se basan en la ignorancia y la hipocresía. En la falta de respeto a la sabiduría contenida en la complejidad de la naturaleza.
Por ello debemos hacer lo posible por aclarar las cosas, por arrojar luz, por descubrir la verdad.
Tenemos que defender la libertad de ser nosotros mismos. De comulgar con las plantas que queramos. De viajar al cosmos y regresar cada noche de éxtasis y ceremonia sin pedirle permiso a nadie.
Luchar por la libertad de creer y de ser, en un marco de respeto de todos los derechos.

Queremos que este planeta sea una sociedad sin cazadores ni víctimas. Un mundo en donde los seres humanos puedan sentirse semejantes y hermanos, entre sí y con todos los demás organismos, plantas o animales, que nos acompañan en nuestra viaje existencial hacia el futuro.