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domingo, 26 de agosto de 2018



Las lenguas indígenas de América del Sur




América del Sur es una de las zonas más complicadas del mundo desde el punto de vista lingüístico.
A la llegada de los europeos, fueron identificadas más de quinientas naciones con múltiples idiomas y dialectos claramente diferenciadas desde el punto de vista lingüístico y cultural, estabilizadas étnica y territorialmente. 
Para llegar a esta heterogeneidad, en particular idiomática, se requieren dos condiciones básicas, por un lado una multiplicidad histórico-cultural original (varios pueblos muy diferentes entre sí llegando al continente en épocas distintas) y por otro una larguísima evolución que permitió la diferenciación gramátical y semántica dentro de los troncos étnicos originales y el intercambio de influencias
entre las diversas ramas lingüísticas.
Tan solo en el sur del continente hay unas veinticinco a treinta familias lingüísticas claramente identificables, con parentescos o influencias escasas o muy remotas entre sí.
Estas familias están compuestas por varias lenguas y/o dialectos cada una, con variados grados de diferenciación, que permiten estimar en forma aproximada el tiempo de separación cultural de sus hablantes.
El número de lenguas (o dialectos) mutuamente ininteligibles era probablemente de varios centenares, tal vez miles. el sur del continente, así como las lenguas que las constituyen y su localización geográfica.
A las familias descriptas en el Cuadro 5.1 (que son las que llegaron a nuestro conocimiento), habría que agregar otras que se han perdido y seguramente un millar de lenguas y dialectos de estas lenguas principales.
Como se señalaba anteriormente, esta heterogeneidad lingüística indica que el continente fue poblado en diferentes fases, seguramente por pueblos distintos y que, además, estos pueblos originales permanecieron varios milenios en la región dando lugar a diferenciaciones
lingüísticas marcadas entre comunidades que estaban emparentadas étnicamente al principio.
Dichas diferencias entre lenguas de la misma familia dan una idea del tiempo de separación o aislamiento de las comunidades arribadas a la región en épocas diversas.
En principio habría cuatro´familias lingüísticas con relevancia para la región del Cono Sur del continente correspondientes a cuatro “olas” migratorias. Las más recientes estuvieron representadas por los pueblos tupí-giaramíes, que se establecieron al este del río Paraguay y hasta la costa atlántica, y por las naciones chaqueñas (namkom, mocovíes, pilagás, etc). En un nivel cronológico anterior se ubican las etnias de raíz arazak (chanás, chanés, guanás, terenas, paresís, etc). Finalmente en un estrato más antiguo habrían migrado algunos pueblos pampeanos y chaqueños (charrúas, minuanes, wichis, nivaclés, macá, etc).
En las páginas siguientes presentaremos una descripción somera de algunas de dichas familias lingüísticas, en particular aquellas con relevancia para la región del Cono Sur del continente (continúa)
Del libro "Los pueblos del jaguar", D.Antón, Piriguazú Ediciones

viernes, 14 de octubre de 2016


Palabras del último hablante chaná:

"Don Jaime contó en varias ocasiones que aprendió la lengua de su madre, abuela y bisabuela, quienes se decidieron a transmitírsela cuando murió la última descendiente mujer. Al menos en su familia, los hombres no hablaban la lengua porque eran los que tenían que salir a trabajar y, como ocurre a la mayoría de los aborígenes aun en la actualidad, utilizar un idioma nativo puede ocasionar rechazo. Por eso la tradición se resguardaba en las casas bajo el control femenino. “Según cuenta Don Jaime, la sociedad chaná era matriarcal; el hombre no debía lastimar jamás a una mujer, hasta el punto de que las adolescentes eran desvirgadas por un familiar utilizando un falo de cerámica. Cuando su madre ve que no tiene una mujer a la que pasar la lengua y las tradiciones, le empieza a enseñar a Don Jaime, que tenía 14 años. Después de la muerte de la madre y con el paso de los años fue perdiendo la fluidez. Hoy dice las palabras con pronunciación española y la gramática también está bastante españolizada. Por ejemplo, no dice en chaná, siguiendo el orden de las partes de la oración que según Larrañaga era normal, ‘yo la lengua chaná hablo’ sino ‘yo hablo la lengua chaná’.


http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/13-1344-2005-11-19.html