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jueves, 27 de febrero de 2020

Una historia masculinista y falsa
La visión oficial acerca de la historia de la humanidad está construida desde un punto de vista masculinista y falso. 
Gran parte de los antropólogos e historiadores repiten una versión que procura enfatizar el rol del varón y relegar a un segundo plano el papel que cumplieron y cumplen las mujeres.
De acuerdo a ella, los primeros “hombres” (sic) fueron cazadores y recolectores. La tarea más importante y (supuestamente) difícil de la caza quedaba en manos de los varones, mientras que las mujeres estaban apenas “relegadas” a la recolección de frutos y hierbas.
Hoy sabemos que esta visión es errónea.
Algunas investigaciones rigurosas recientes sobre pueblos tradicionales cazadores y recolectores muestran que la actividad femenina de la recolección es fundamental, que ocupa la mayor parte del tiempo de trabajo comunitario, luego de las interacciones sociales, y proporciona el grueso de la alimentación. 
La caza aparece como una actividad relativamente secundaria que contribuye de forma limitada a la alimentación del grupo y tiene más que nada el fin de mantener a los varones coordinados en el rol de defensa física de la comunidad.
Siempre de acuerdo a la versión oficial masculinista, en tiempos posteriores, el “hombre” aprendió a cultivar las plantas, inventó el arado (revolución neolítica), descubrió los metales, creó los estados, permitiendo el desarrollo de las primeras “civilizaciones”.
En esta versión de la historia los varones conservaron su rol protagónico en todo  momento: manejaban los arados, forjaban las herramientas metálicas, dirigían los ejércitos, gobernaban los estados y controlaban los movimientos religiosos.
Los libros generalmente considerados sagrados, como la Biblia y el Corán tienden a confirmar este punto de vista masculinista. En el Génesis, el primer hombre no fue parido por una mujer (!!) sino que ésta fue creada por Dios a partir de una costilla del varón.
La Santísima Trinidad evangélica, incluye un Padre y un Hijo (varones), y el Espíritu Santo, cuyo sexo permanece indefinido. 
Este tipo de enfoque es común a las principales religiones del desierto (judaísmo, cristianismo e Islam).
La Madre no figura.
El enfoque machista continuó a lo largo de los siglos. La historia, que es sobre todo un relato erudito que trata de la política de los estados, aparece protagonizada por hombres (o mujeres masculinizadas, que a sus efectos es lo mismo).
Los reyes, generales, líderes políticos, filósofos e ideólogos mencionados en los textos son predominantemente individuos del sexo masculino. Las escasas mujeres que aparecen, salvo honrosas excepciones, lo son en general en carácter de hijas, madres o esposas de “hombres famosos”.
La versión oficial exclusivamente basada en los roles masculinos no es verdadera, surge de una secuencia de falsificaciones y se extiende a las culturas contemporáneas deformando la historia con el fin no confesado de mantener a los varones en una situación de predominancia y poder.
Reproducido del libro "Pueblos, drogas y serpientes" de D.Antón, Piriguazú Ediciones.

lunes, 20 de junio de 2016

Homenaje a Nenette, una gran compositora franco-canadiense de música criolla. Compuso 65 canciones, incluyendo la música de El Arriero y Luna Tucumana. Utilizó un seudónimo masculino (Pablo del Cerro).

Antonietta Paule Pepin Fitzpatrick nació en las pequeñas islas francesas de Saint Pierre et Michelon, en las orillas de Terranova, Canadá. Estudió en Francia, y por esas cosas del destino, Nenette, como se la llamaba, terminó casándose con Héctor Roberto Chavero (también conocido como "Atahualpa Yupanqui"). Nenette compuso más de 65 canciones criollas (sambas, milongas, etc) sola o con su esposo. Entre ellas "El Arriero" y "Luna Tucumana" (autora de la música). En la mentalidad machista de la época tuvo que asumir una identidad masculina "Pablo del Cerro". Aquí va mi recuerdo para esta valiosísima artista franco-criolla que frecuentemente es olvidada.
A continuación algunas de sus composiciones:

• Agua escondida
• Baguala del pobrecito
• Basta ya
• Burruyacú
• Chacarera de las piedras
• Chacarera del pantano
• Chaya triste
• Coplas del caminador
• Córdoba norte
• Cuando duerme la guitarra
• Danza rústica
• De aquellos cerros vengo
• De tanto dir y venir
• Don Emiliano
• El tulumbano o Danza de paisanos o El tucumano
• El alazán
• El arriero va
• El bien perdido
• El cielo está dentro de mí
• El coyita o El coyita
• El maldormido
• El niño duerme sonriendo
• El primer verso o Nada más o Nane o Primera canción
• El vendedor de yuyos
• Eleuterio Galván
• Felicidad
• Flor del cerro
• Guitarra dímelo tú o Guitarra mía
• Indiecito dormido
• La copla o Baguala
• La del campo o La flecha ya está en el aire o Fleche
• La lluvia y el sembrador o Campito mío
• La mano de mi rumor
• La montaraza
• La nadita
• La pura verdad
• La tarde
• La vuelta al pago
• Los dos abuelos
• Luna tucumana o Yo le canto a la luna o Yareach
• Madre del monte
• Me gusta mirarlo al hombre
• Melodía del adiós
• Memoria para el olvido
• Mi pago viejo
• Mi tierra, te están cambiando
• Milonga del paisano
• Monte callado
• Paisaje con nieve
• Payando
• Payo Solá
• Pero a mí nunca jamás o Ça suffit ça o Nunca jamás
• Pobrecito mi cigarro
• Punay o La pastorcita perdida
• Ranchito de Colalao
• Sin caballo y en Montiel
• Vidala del yanarca
• Vidalita tucumana
• Yo me he criao' a puro campo
• Yo quiero un caballo negro
• Zamba del ayer feliz
• Zamba del otoño
• Zamba soñadora y
• Zambita del buen amor.

    Nenette quiso que sus cenizas fueran arrojadas al mar en la diminuta isla de Saint Pierre