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lunes, 27 de agosto de 2018


Las principales familias lingüísticas del sur de Sud América
Adaptado del libro Los Pueblos del Jaguar de D. Antón, Piriguazú Ediciones

En América del Sur, especialmente referidos a las regiones meridionales del continente, durante varios miles de años evolucionaron muchas lenguas relacionadas con las primeras oleadas migratorias provenientes de otros continentes y a los frecuentes traslados de las comunidades nativas durante su historia.
Las migraciones pudieron deberse a diferentes motivos. Uno de los principales es la presión demográfica que obligó a ciertos grupos a buscar otras zonas con menor densidad de población o no ocupadas adaptando sus culturas y tecnologías a los nuevos ecosistemas.
Esta es probablemente la causa de la ocupación de los costas meridionales del continente, Tierra del Fuego, canales fueguinos, islas de la costa pacífica, que requirió el desarrollo de tecnologías de pesca y navegación muy específicas de los ambientes litorales del Sur.
El desarrollo de ciertas especies de cultivos o animales de cría también fue una causa de traslados, En particular señalamos la domesticación del maíz, proveniente de mesoamérica,y de la yuca o mandioca desarrollada probablemente en el trópico amazónico.
También influyeron en los traslados la aparición de canoas fluviales más eficaces, así como armas de caza previamente inexistentes (p.ej. arcos y flechas, cerbatanas, arpones).
En ambientes disputados entre naciones o comunidades algunos grupos se vieron obligados a trasladarse debido a que tribus más poderosas los desplazaron.
Debido a esta historia de dinamismo demográfico y geográfico las diferentes regiones fueron ocupadas por diversos pueblos a lo largo de la historia.
Se puede estudiar su antigüedad local a través de la diferenciación de sus lenguas próximas o dialectos. De acuerdo a esta estratigrafía lingüística histórica en el sur las lenguas más antiguas parecen ser de la familia wichi-nivaclé-charrúa y macro-ge (probablemente más de 6,000 años), luego habrían arribado pueblos de lenguas arawak-chaná- guaná (hace unos 3,000 a  4,000 años) y las últimas migraciones incluirían a los pueblos nam qom (conocidos también como guaycurúes) en la región chaqueña, y los tupi-guaraní en las selvas tropicales y subtropicales del centro del continente y la costa atlántica sudamericana.  Estas últimos movimientos demográficos habrían tenido lugar hace unos 2000 años
En próximos artículos desarrollaremos en detalle cada una de estas familias lingüísticas.
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domingo, 26 de agosto de 2018



Las lenguas indígenas de América del Sur




América del Sur es una de las zonas más complicadas del mundo desde el punto de vista lingüístico.
A la llegada de los europeos, fueron identificadas más de quinientas naciones con múltiples idiomas y dialectos claramente diferenciadas desde el punto de vista lingüístico y cultural, estabilizadas étnica y territorialmente. 
Para llegar a esta heterogeneidad, en particular idiomática, se requieren dos condiciones básicas, por un lado una multiplicidad histórico-cultural original (varios pueblos muy diferentes entre sí llegando al continente en épocas distintas) y por otro una larguísima evolución que permitió la diferenciación gramátical y semántica dentro de los troncos étnicos originales y el intercambio de influencias
entre las diversas ramas lingüísticas.
Tan solo en el sur del continente hay unas veinticinco a treinta familias lingüísticas claramente identificables, con parentescos o influencias escasas o muy remotas entre sí.
Estas familias están compuestas por varias lenguas y/o dialectos cada una, con variados grados de diferenciación, que permiten estimar en forma aproximada el tiempo de separación cultural de sus hablantes.
El número de lenguas (o dialectos) mutuamente ininteligibles era probablemente de varios centenares, tal vez miles. el sur del continente, así como las lenguas que las constituyen y su localización geográfica.
A las familias descriptas en el Cuadro 5.1 (que son las que llegaron a nuestro conocimiento), habría que agregar otras que se han perdido y seguramente un millar de lenguas y dialectos de estas lenguas principales.
Como se señalaba anteriormente, esta heterogeneidad lingüística indica que el continente fue poblado en diferentes fases, seguramente por pueblos distintos y que, además, estos pueblos originales permanecieron varios milenios en la región dando lugar a diferenciaciones
lingüísticas marcadas entre comunidades que estaban emparentadas étnicamente al principio.
Dichas diferencias entre lenguas de la misma familia dan una idea del tiempo de separación o aislamiento de las comunidades arribadas a la región en épocas diversas.
En principio habría cuatro´familias lingüísticas con relevancia para la región del Cono Sur del continente correspondientes a cuatro “olas” migratorias. Las más recientes estuvieron representadas por los pueblos tupí-giaramíes, que se establecieron al este del río Paraguay y hasta la costa atlántica, y por las naciones chaqueñas (namkom, mocovíes, pilagás, etc). En un nivel cronológico anterior se ubican las etnias de raíz arazak (chanás, chanés, guanás, terenas, paresís, etc). Finalmente en un estrato más antiguo habrían migrado algunos pueblos pampeanos y chaqueños (charrúas, minuanes, wichis, nivaclés, macá, etc).
En las páginas siguientes presentaremos una descripción somera de algunas de dichas familias lingüísticas, en particular aquellas con relevancia para la región del Cono Sur del continente (continúa)
Del libro "Los pueblos del jaguar", D.Antón, Piriguazú Ediciones

jueves, 29 de marzo de 2018


Los yacimientos de petróleo y gas natural en América del Sur



Los yacimientos de hidrocarburos en América del Sur están principalmente situados al este de la cordillera de los Andes, asociados a formaciones sedimentarias que se extienden desde el pie de monte de la cadena andina por algunas decenas o cientos de kilómetros.
Así, se encuentran yacimientos en Chubut, Neuquén, Mendoza y Salta en Argentina, en Tarija y Santa Cruz en Bolivia, a lo largo del piedemonte amazónico de Peru y Ecuador, en la franja de los llanos colombianos cercana a la cordillera oriental  y en Venezuela donde los Andes se curvan hacia el este formando un gran bucle que ha dado lugar a formación de grandes campos petrolíferos en Maracaibo y la cuenca del Orinoco.
También se formaron yacimientos en la plataforma atlántica y  zonas aledañas de Brasil. Allí el petróleo se encuentra por debajo de una capa de casi 2,000 metros de sal acumulada en las primeras etapas de la separación de América del Sur de Africa. En ese momento el clima era muy árido y la evaporación de las aguas someras de este océano en formación dio lugar a la acumulación de sales que finalmente oficiaron como sellos para los yacimientos de hidrocarburos subyacentes.   En nuestra opinión los horizontes ricos en hidrocarburos son el resultado de surgencias relacionadas con la formación de fracturas corticales y subcorticales de edad pre-Cretácica.
Con excepción de Venezuela, los países sudamericanos no están entre los primeros productores mundiales de petróleo y gas, ni tampoco parecen poseer reservas comparables con las grandes zonas productoras del Medio Oriente.  Sin embargo, la mayoría de los países productores satisfacen sus demanda interna e incluso algunos logran tener márgenes de producción para la exportación como Colombia (exportación 800,000 barriles diarios), Brasil (530,000 barriles por día) y  Ecuador (370,000 barriles por día).
Las reservas petrolíferas de Brasil se estiman en 13,000 millones de barriles de petróleo y 471,100  millones de gas natural y su producción es de 2,2 millones de barriles por día (13º productor a nivel mundia).
Por su parte, Ecuador tiene reservas de 8,000 millones de barriles con una producción de 569,000 barriles por día (27º productor a nivel mundial) y reservas de 11,00 millones de m3 de gas natural.
Las reservas de Argentina ascenderían a 2,200 millones de barriles de petróleo (gas natural_ 330,000 millones de m3) con una producción de 530,000 bbd   (28º productor a nivel mundial),  Existe además en Argentina  un gran yacimiento petrolífero y gasífero (Vaca Muerta) que podría multiplicar estas cifras (ver abajo) (1).  
Colombia tiene reservas probadas de unos 2,000 millones de bb (135.000 millones de m3 de gas natural) con una producción de casi 1 millón de barriles diarios (vigésimo productor en el mundo)..
En Perú las reservas que se han identificado son de 500 millones de barriles de petróleo (producción de 70,000 bbd) y 410,000 millones de m3 de gas natural, mientras que Bolivia tiene sobre todo reservas de gas natural estimadas en 300,000 millones de m3 y 50,000 bbd de petróleo..

(1)  El yacimiento petrolíefo y gasífero de Vaca Muerta en Argentina

Vaca Muerta es una yacimiento de hidrocarburos contenido sobre todo en esquistos, que tiene un enorme potencial para la obtención de gas. Se extiende en las provincias de Neuquén, Río Negro, Mendoza y La Pampa.
Cuenta con importantísimos recursos de petróleo que alcanzan los 27 mil millones de barriles lo que significa multiplicar por diez las actuales reservas de la Argentina.  La formación tiene entre 60 y 520 metros de espesor, lo que permite en algunos casos el uso de perforación vertical, con lo que se reduce significativamente los costos de extracción y mejora la viabilidad económica para la extracción de estos recursos.


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jueves, 8 de junio de 2017

La nación charrúa
(fragmento de Los Pueblos del Jaguar)


Danilo Antón

La nación charrúa fue la más importante de la región estuárico-ribereña del Paraguazú
Debido a su localización a la entrada de la gran cuenca uruguayo-paranaense fue una de las primeras naciones contactadas por los europeos. De acuerdo a las descripciones de Gaboto, Pero Lope de Souza, Schmidl y otros cronistas, se trataba de un pueblo de pescadores, hábiles canoeros que vivían en aldeas de unos pocos cientos de habitantes, en la zona que se extendía a lo largo de la costa estuárica y fluvial en los actuales departamentos uruguayos de San José, Colonia y Soriano, en la costa de Buenos Aires, en ciertas islas del delta del Paraná y al sur de la actual provincia de Entre Ríos. 
Es difícil conocer los datos demográficos precisos de la población charrúa. Algunos indicios permiten estimar que era relativamente numerosa, probablemente del orden de 20,000 a 30,000 individuos.
Antonio de Herrera en su Historia señalaba que al llegar la expedición de Juan Díaz de 
Solís “descubrían muchas casas de indios, y gente que con mucha atención estaba mirando pasar el navío, y con señas ofrecían lo que tenían, poniéndolo en el suelo, Juan Díaz de Solís quiso en todo caso ver que gente era esta, y tomar algún hombre para traer a Castilla”19 
En 1530 llegó la expedición portuguesa de Pero Lope de Souza a las costas de los actuales departamentos de Colonia y San José donde encontró una aldea, probablemente charrúa, que según estimaciones estaba constituida por un grupo de canoeros. El testimonio. De acuerdo a la crónica de esta incursión, al llegar ésta a la costa norte del río de la Plata la salieron a recibir cuatro almadías (canoas) que tenían entre 16 y 20 metros de largo aproximadamente (10 a 12 brazas) y poco men”os de un metro de ancho (media braza). En cada una de ellas venían cuarenta remeros de pie. En su segundo encuentro salieron seis almadías. Es decir, que tan sólo los remeros sumaban unos 240 hombres. Anota de Sousa que había muchas almadías más en tierra, y finalmente estima la población masculina de ese grupo en unos 600 hombres. Si le agregamos mujeres, niños y ancianos, podríamos llegar a una cifra total de alrededor de 2.000 a 2,500 personas en esa sola aldea.

Según esta misma crónica los nativos expresaron gran alegría y demostraron su amistad a través de obsequios y demostraciones de júbilo, nadando rápidamente cerca de las naves, y enviando varias canoas enormes con unos cuarenta remeros cada una para recibir a los visitantes,. «estaban tan felices que parecían locos».
Con todo, los expedicionarios, que seguramente tenían referencias de la experiencia trágica del navegante español Juan Díaz de Solís prefirieron no arriesgarse a desembarcar y prosiguieron viaje.
Esta descripción es probablemente la más ilustrativa de una comunidad charrúa en condiciones “pre-coloniales”.
Si imaginamos que había una veintena o poco más de comunidades charrúas en el estuario y delta y reduciendo el promedio poblacional de cada una a unas mil personas, la población charrúa total puede ser estimada razonablemente entre 20,000 y 30,000 personas, lo cual sería coherente con la cantidad de guerreros que describe en 1536 el aventurero y cronista alemán Schmidl que acompañó la expedición de Pedro de Mendoza afirmaba que en el sitio de Buenos Aires. En su crónica Schmidl describe unos 23,000 guerreros de cuatro naciones: “vinieron los indios contra nuestro asiento de Buenos Aires con gran poder e ímpetu hasta veintitrés mil hombres y eran en conjunto cuatro naciones; una se llamaba querandíes, la otra Guaraníes, la tercera Charrúas, la Cuarta Chaná- timbúes.”
Si los charrúas hubieran sido una cuarta parte de ese total que menciona Schmidl, cosa que parece probable, los guerreros charrúas involucrados en el sitio serían unos 5,000- 6,000 guerreros, lo que correspondería efectivamente a una población total de unos 20,000- 30,000 habitantes.
Setenta años más tarde, en 1607, cuando los charrúas se habían desplazado hacia el noroeste para alejarse de los centros de poder españoles, el gobernador de Asunción, Hernando Arias de Saavedra, todavía se refería a la región del Uruguay como “una provincia muy fértil y de gran suma de indios....”20 . 
 Poco después, en 1610, en la recientemente establecida ciudad de Buenos Aires, el gobernador Marín Negrón envió una carta al rey en que estima la población charrúa en unos “cuatro mil indios infieles”. Aunque no sabemos si en ese número se incluía toda la población o solo los “indios de armas” como solía hacerse se puede apreciar una cierta disminución de la población, seguramente relacionada al impacto de la colonización.
De "Los Pueblos del Jaguar". D-Antón, Piriguazú Ediciones.

Más info en daniloanton.blogspot.com