Las comunidades guayayara agredidas por madereros en Maranhão
Colectivos sociales han denunciado el asesinato de un
guardián indígena que protegía zona de selva en las tierras demarcadas de
Arariboia donde habitan los pueblos guayayara en el centro del estado de
Maranhao en Brasil. El ataque habría sido perpetrado por madereros ilegales el
viernes, en medio de una emboscada en las tierras de Arariboia, en el
estado de Maranhão.
Asesinan otro guardián indígena guayayara en la reserva de Arariboia
Varias organizaciones sociales responsabilizan directamente
a las autoridades y acusan al Gobierno de tener "sangre indígena en sus
manos".
Paul Paulino Guayayara, conocido como el 'Lobo', fue atacado
mientras cazaba en la zona y tras una "intensa confrontación",
recibió un disparo en la cara que ocasionó su muerte. Además, el
líder indígena Laércio Guayayara también resultó herido antes de lograr
escapar, y ahora se encuentra internado, informó la Articulación de
los Pueblos Indígenas Brasileños (APIB).
El caso ha causado conmoción entre las comunidades, pues
aseguran que sus tierras están siendo invadidas mientras sus líderes son
"atacados, asesinados y criminalizados", y responsabilizan a las
políticas de la actual Administración. "El gobierno de Bolsonaro
tiene sangre indígena en sus manos", señala el comunicado de APIB.
Por su parte, el ministro de Justicia y Seguridad Pública,
Sergio Moro, anunció el inicio de las investigaciones por parte de la Policía
federal. "No escatimaremos esfuerzos para llevar a los responsables de
este grave delito ante la justicia", escribió el funcionario en
Twitter.
El Instituto Socioambiental (ISA) instó a las agencias
gubernamentales a "poner fin a las invasiones" para interrumpir el
"ciclo de violencia al que están sometidos los pueblos indígenas",
pues aseguran que los pueblos siguen amenazados.
Los casos de invasiones se han duplicado
Los activistas hablan de un descuido del Gobierno en la
defensa de los derechos de los pueblos indígenas y el medioambiente. De hecho,
un informe del Consejo Indigenista Misionero (CIMI) ha denunciado 160
nuevos casos de invasión, registrados entre enero y septiembre de 2019,
duplicando las cifras del año pasado.
"Hoy no es exagerado decir que los pueblos indígenas
ya no pueden moverse con seguridad dentro de sus territorios",
señala CIMI en un comunicado en el que culpa directamente al
Gobierno. Además, considera a los discursos del presidente Jahir Bolsonaro como
el "principal vector de invasiones y violencia".
Breve descripción de la nación de los Guayayaras.
Los guayayaras, también conocidos como teneteharas son un pueblo
originario de los bosques de las cuencas alta y media de los ríos Mearim,
Pindaréy y Grajaú, en el centro del estado de Maranhão, Brasil. Su idioma es el
tenetehara, de la familia tupi-guarani.
En 1615, en el rìo Pindaré tuvieron contacto con una
expedición exploradora francesa. Hasta mediados del siglo fueron
diezmados por las incursiones esclavistas de los portugueses. Esta situación
cambió con la instalación de misiones jesuitas entre 1653 y 1755, que
los protegieron de la esclavitud, pero imponían un sistema paternalista de
dependencia y servidumbre. Tras la expulsión de los jesuitas por el rey de
Portugal, los guayayara redujeron sus contactos con los colonos. A partir de
mediados del siglo XIX fueron sometidos a formas de de explotación extrema,
como cosecheros, cargueros o remeros, por ejemplo.
En 1901 se rebelaron contra los misioneros capuchinos y los
colonos establecidos desde 1897 en Alto Alegre. El cacique Cauiré Imana reunió
aun gran número de aldeas para destruir la misión y expulsar a todos los
blancos de la región entre las ciudades de Barra do Corda y Grajaú. Los indígenas
fueron derrotados después de varios meses por el Ejército, la Policía Militar
que acudieron a apoyar las milicias de los colonos.7
Entre 1952 y 1995 se estableció en territorio indígena una
colonización ilegal denominada São Pedro dos Cacetes, la cual siempre estuvo
enfrentada con los Guayayara. Nuevos conflictos violentos surgieron en la
década de 1970, debido a la expansión de los latifundios en el centro
de Maranhão. Otros problemas aparecieron desde los años 1980 con las empresas
madereras y con el Programa Grande Carajá.
Actualmente, las tierras indígenas homologadas de Araribóia,
Bacurizinho y Caña Brava albergan cerca del 85% de la población guayayara. En
Carú y Araribóia, además de los Guayayara viven grupos de Guajá; grupos
Tabayara en Governador y Río Pindaré; y, Guaraní, Krenyê y Kokuiregatejê, en
Río Pindaré. Los Guayayara viven en minoría en Gobernador, donde los Gavião-Pukobyê
son mayoría, y en Krikatí, donde son mayoría los Timbira-Krikatí, que ya no
hablan su propio idioma.
Viven actualmente en once tierras indígenas, en los
municipios de Grajaú, Amarante, Bom Jardim, Santa Luzia, Montes Altos, Sítio
Novo, Barra do Corda y Monção.
Las tierras demarcadas y ocupadas por comunidades guayayara
son Araribóia (donde ocurrió la invasión y homicidio), Bacurizinho, Caña Brava,
Carú, Urucú-Juruá, Lagoa Comprida, Rio Pindaré, Rodeador, Morro Blanco,
Gobernador y Krikatí.
Referencias:
Texto parcialmente
modificado
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