Cuando
se habla de extinciones de especies o ecosistemas, como se está haciendo ahora dramáticamente
a nivel global, es útil recurrir a la geología que nos muestra como ocurren
esos procesos a lo largo de la historia del planeta.
En
primer lugar hay que comprender la dimensión inmensa del
tiempo geológico, las especies surgen y se extinguen en procesos que pueden
duran miles o millones de años. Lo mismo
ocurre con los ecosistemas. Cuando cambian las condiciones naturales, por
ejemplo climáticas, enteros ecosistemas desaparecen y otros toman su lugar.
En
segundo lugar, hay señalar que las extinciones tienen lugar periódicamente A veces afectan unas pocas especies, en otros
momentos de la historia geológica muchas especies se extinguen simultáneamente.
En la mayor parte de los casos no sabemos a ciencia cierta cuales fueron las
causas que las provocaron.
Por
otra parte, las extinciones pueden ser regionales, o sea pueden afectar ciertas
áreas geográficas excluyendo otras que quedaron fuera del proceso de extinción.
Un
ejemplo es el desarrollo y la desaparición de los bosques, Las selvas y
formaciones boscosas perecieron varias veces en la historia geológica. Ahora es
la acción humana, antes fueron, obviamente, causas naturales.
Por
ejemplo las areniscas ferrificadas del Palacio en Uruguay (formación del Cretácico
Superior modificada por la tropicalización en el Eoceno) se formaron bajo selva
hace aproximadamente 60 millones de años y dejaron de formarse y/o
desaparecieron hace unos 55 millones. Esto ocurrió muchas veces y en diferentes
lugares.
O
sea que para los ecosistemas terrestres las extinciones no son una novedad y la Tierra, como
organismo supra-biológico se va a recuperar tan pronto se terminen las
agresiones (que son características de las sociedades humanas y que en la
actualidad son el producto del capitalismo salvaje operando en países del
llamado “Tercer Mundo”).
En
los últimos tres milenios un 10 o 15 % de los bosques globales fueron eliminados (por
ejemplo los bosques de la región mediterránea que sufrieron procesos degradatorios a partir
del año 1,000 a.e.c.).
Sin
embargo, la gran destrucción de bosques y selvas empezó mucho más
recientemente.
En Europa ocurrió en el siglo XIX, en América del Norte a fines del siglo XIX y principios del
siglo XX. Luego le tocó el turno a las
selvas tropicales que están siendo taladas o quemadas a gran ritmo (Africa
Tropical, Amazonia, Nueva Guinea, Malasia, etc).
Al
mismo tiempo hay que tener en cuenta que para la Tierra los cambios ecológicos
no son un drama pero para muchas especies y pueblos que la habitan pueden serlo.
A
menudo, con las selvas y bosques se produce a la vez, la eliminación de la existencia y culturas nativas de los pueblos silvícolas, como lo están experimentando muchas comunidades nativos amazónicas o los papúas en Nueva Guinea.
Al mismo tiempo, es bueno recordar que muchos
bosques, por ejemplo, los bosques boreales, han sobrevivido con pocas
modificaciones debido a su menor potencial agrícola o utilidad económica- En ellos la degradación generalmente es ocasionada por los emprendimientos
mineros, represas hidroeléctricas y empresas madereras. En ese contexto, los pueblos nativos de los bosques boreales también están siendo agredidos de diversas
maneras, a veces de forma sutil (caso de los pueblos indígenas de Canada o de Siberia).
Por
esa razón consideramos que además de los efectos ambientales, la degradación,
desaparición o reformulación productiva de los bosques afecta sobre todo a los
pueblos que allí habitan, y que en ellos han desarrollado su identidad y culturas con dramáticos
efectos sobre su calidad de vida y que pueden provocar su efectiva extinción física y cultural.

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