El Sistema Acuífero Maya es uno de los acuíferos más extensos del continente americano abarcando unos 400,000 km2 en el sureste de México, norte de Guatemala, Belice y franjas costeras aledañas.
Es un acuífero kárstico, lo que quiere decir que está
contenido en las fisuras y oquedades de calizas que se depositaron en el
Çenozoico (hace 20 a 50 M años) en la península de Yucatán y litorales
adyacentes y que luego sufrieron procesos de disolución formando redes de
grutas, cavernas y fisuras abiertas que hoy constituyen un sistema acuífero que
presenta continuidad hidrológica. Luego de formadas las grutas pueden continuar
experimentando procesos de disolución con frecuente desmoronamiento de los
techos formando depresiones, que a menudo contienen agua y que reciben el
nombre de “cenotes”. En Yucatán hay unos 6,000 cenotes formados de esa
forma.
Investigaciones arqueológicas en el Sistema Acuífero Maya
En el subsuelo de la Península de Yucatán se realiza la
mayor exploración subacuática de la historia en México "Sabíamos que
existía un acuífero natural debajo de la Península que comprenden los estados
de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, pero una de las misiones fue
caracterizarlo primero con un nombre y los descubrimientos que hemos hecho es
que su extensión es mucho mayor de lo que pensábamos, son miles de
kilómetros de cuevas inundadas con agua dulce. En el estado de Quintana Roo,
por ejemplo, hallamos la conexión de dos grandes sistemas de cuevas, Sac Aktún
y Ox bel ha, con lo que logramos tener la cueva inundada más larga del mundo,
de 379 kilómetros", cuenta Guillermo de Anda, director del proyecto Gran
Acuífero Maya (GAM)..
Red hidrogeológica
Bajo la península de Yucatán, en el sureste de México, hay
un extenso sistema de cuevas, cavidades y ríos subterráneos que abastecen de agua
dulce a millones de personas que poco se conoce.
El proyecto Gran Acuífero Maya que se realizará en dicha zona se inició hace unos días y concluirá
en cinco años.
Hasta ahora las investigaciones se han realizado en algunos
cenotes, nombre con el que los antiguos mayas llamaron a los depósitos de agua.
Pero ahora un grupo de especialistas inició una
exploración de lo que se conoce como el Gran Acuífero Maya, que representa la
investigación en su tipo más grande en la historia del país.
El objetivo, según le dice a BBC Mundo el jefe del proyecto,
Guillermo de Anda Alanís, es conocer lo que existe en el subsuelo de los
estados que componen la península: Yucatán, Campeche y Quintana Roo.
"El componente fundamental es conocer el estado del
agua en diferentes zonas vitales y entender lo que sucede", explica.
El objetivo, dice Guillermo de Anda, es conocer la realidad
del acuífero para aprovecharlo de manera sustentable.
"No sabemos cuál es estado real de todo esto, el nivel
o no de contaminación o el impacto social que pueden tener".
La investigación se realizará en ocho zonas distintas de los
estados en la Península.
"Hay una gran cantidad de materiales arqueológicos muy
antiguos, de la edad del hielo (Pleistoceno Superior)", dice Guillermo de
Anda.
El equipo buceará por las corrientes subterráneas y con
equipo especial tomará imágenes de los vestigios que se encuentren, y que
formarán parte de un museo virtual del acuífero.
Además, explica el arqueólogo de Guillermo de Anda, se
analizará la calidad del agua en varias partes.
"Tenemos noticias muy alarmantes sobre elementos
tóxicos y hasta cancerígenos. No sabemos hasta que punto es exacto",
explica.
En etapas futuras se pretende incluso utilizar un robot que
ayude en la investigación, sobre todo en cavidades donde no puede ingresar un
ser humano.
Hasta ahora las exploraciones del Acuífero "se quedan
en la orilla, los muestreos se hacen desde afuera se hacen los muestreos",
dice Guillermo de Anda.
La información permitirá elaborar una estrategia oficial
para preservar el acuífero y donde sea necesario aplicar acciones de
rehabilitación.
"Hay una gran presión de crecimiento urbano y
turístico.
Los sitios cada vez son más afectados. Es el momento de
parar esta tendencia y de alguna manera tengamos una excelente forma de
sanearlo".
En la Península de Yucatán hay unos 6.000 cenotes, la
mayoría inexplorados.
Y existe, además, la posibilidad de adentrarse en una parte
desconocida en la historia de lo que también se conoce como "el
inframundo" maya.
En sus recorridos por aguas subterráneas, el grupo
encontró sitios a donde ningún ser humano había llegado desde hace miles de
años.
Los acuíferos kársticos y los sistemas de grutas
Las calizas (rocas carbonatadas) son abundantes en todo el
mundo. Algunas se encuentran en los fondos marinos y cerca de la costa, a
diferentes profundidades (lodos oceánicos orgánicos, corales, llanuras de marea
y playas calcáreas). Otras están en ambientes lacustres, palustres o incluso
aluviales. Su origen puede ser ígneo (carbonatitas) o pueden haber estado
sujetas a transformaciones metamórficas (mármol).
Algunos acuíferos carbonatados contienen materiales de alta
porosidad primaria, como las formaciones de corales, las lumaquelas, las
calcarenitas y otras calizas detríticas escasamente consolidadas. La mayor
parte de los acuíferos calcáreos, en cambio, basan su potencial en la porosidad
secundaria, desarrollada a través de procesos de disolución química a lo largo
de las fracturas, como sucede en las calizas y dolomitas compactas.
Hidrogeológicamente, las rocas carbonatadas suelen ser muy
dinámicas. Con el tiempo, los procesos diagenéticos tienden a reducir su
porosidad primaria. En la masa de la roca se van produciendo disoluciones
graduales y recristalizaciones de los minerales carbonatados. A nivel de las
fracturas, la circulación de agua tiende a disolver los minerales de las
paredes, “erosionándolas” y formando cursos subterráneos, cuya dimensión se va
incrementando. Dado que estos procesos pueden suceder simultáneamente, algunos
acuíferos carbonatados tienen una porosidad primaria relativamente alta,
todavía no completamente afectada por procesos diagenéticos, y una porosidad
secundaria en desarrollo, en las fracturas.
Estas rocas pueden contener volúmenes considerables de agua
en sus espacios intergranulares y redes de fracturas. La acción del agua
aumenta el tamaño de las fractura y, por lo tanto, tiende a facilitar su propia
circulación. Estos mecanismos son conocidos como procesos kársticos, por lo que
los acuíferos contenidos en tales formaciones se denominan a menudo acuíferos
kársticos. Cuando los pozos o los manantiales se conectan con los principales
cursos kársticos, estos acuíferos pueden resultar sumamente productivos y muy
convenientes como fuentes de agua
para su uso destinado al consumo de grandes ciudades y al
riego.
No obstante, cabe señalar una serie de limitantes para la
utilización de este recurso. En primer término, dado que los acuíferos
carbonatados suelen ser discontinuos, no todas las perforaciones resultan ser
productivas. En estos casos los pozos pueden secarse rápidamente si no están en
contacto con los sistemas de fracturas
principales. En segundo lugar, si bien los rendimientos
inmediatos pueden ser impresionantes, a veces resultan incapaces para sostener
la extracción de grandes volúmenes de agua. En muchos casos sus reservóreos
contienen menos agua, a veces mucho menos, que otro tipo de formaciones que
presentan menores rendimientos.
Por último, otro elemento a tener en cuenta es el rápido
flujo del agua subterránea a través de las fracturas abiertas. Este flujo veloz
no permite la degradación de los contaminantes que pueden llegar de la
superficie y ser consumidos sin tiempo de tomar medidas correctivas.
Aún a pesar de estos problemas, los acuíferos kársticos
siguen siendo de las mejores y más confiables fuentes de agua para el consumo a
nivel urbano.
Las formaciones carbonatadas están muy difundidas en todo el
mundo. Son especialmente abundantes en casi toda Europa, desde la península
ibérica a la región alpina. Los sistemas kársticos son comunes a lo largo de la
costa del Adriático, en el Jura y en muchas otras zonas del perímetro
mediterráneo (p.ej. el Magreb, en la cuenca del Mar Egeo).
En América Latina, los acuíferos carbonatados altamente
productivos se encuentran sobretodo en el Caribe y en el Golfo de México. Hay
sistemas kársticos en Barbados, en Cuba, en Jamaica, en Puerto Rico, en varias
islas del archipiélago de Las Bahamas, en las proximidades de las penínsulas de
Yucatán y Florida, en varias zonas del interior mexicano (Nuevo León,
Tamaulipas, Coahuila,
Guerrero, Morelos y en el propio estado de México) y en las
áreas costeras del norte de América del Sur.
Bridgetown (Barbados), La Habana (Cuba), Montego Bay
(Jamaica), Mérida (México) y Miami (EE.UU.) dependen exclusivamente del agua
subterránea obtenida de los acuíferos carbonatados. Otras de las ciudades que
dependen en gran medida de este tipo de acuíferos son: Nassau (Las Bahamas),
donde también se utiliza agua desalinizada, Kingston (Jamaica) y varias de las
mayores ciudades de Puerto Rico, como San José, Ponce y Arecibo.
3.22 Potencial de los acuíferos kársticos. Las formaciones
carbonatadas de América Latina son heterogéneas por su composición y génesis,
poseen variada porosidad, grado de fractura y consolidación.
Igualmente diversas son sus propiedades hidrogeológicas.
Algunas de ellas son muy compactas, de baja porosidad y un volumen casi nulo de
agua utilizable, como las calizas o dolomitas no fracturadas.
Por el contrario, existen numerosas formaciones carbonatadas
de alta porosidad, intensamente fracturadas, que pueden suministrar grandes
volúmenes de agua y tienen un excelente potencial para el abastecimiento de
zonas de alto consumo.
En las cuencas molásicas (de conglomerados) de la Sierra
Madre del Sur, en México (por ejemplo, en la cuenca del Río Huacapa, cerca de
Chilpacingo), en las laderas bajas de las tierras altas de Jamaica hacia la
parte norte de la isla, en el sur de Puerto Rico y a lo largo de la costa de
Venezuela, se encuentran acuíferos carbonatados altamente porosos. Los
acuíferos kársticos típicos, con flujo de fractura, se dan en numerosos sitios
del continente: en el sur de La Habana (Cuba), en Montego Bay (Jamaica), en la
península de Yucatán, en la zona de Torreón- Gómez Palacio, México y en muchas
otras zonas.
Estos acuíferos son muy vulnerables a la contaminación
debido a la rápida circulación del agua en el interior del sistema que no
permite una adecuada infiltración y purificación del agua de recarga., sobre
todo cuando se encuentran localizados en las proximidades de las ciudades. En
estos casos los reservóreos subterráneos pueden ser fácilmente alcanzados por
desechos de origen industrial y oméstico.
En las zonas de agricultura también existen riesgos debido
al uso de agroquímicos.
Estos problemas están presentes en todas las regiones
kársticas del continente.
Es así que los acuíferos urbanos de Kingston, en Jamaica, y
Mérida, en México, están contaminados por desechos industriales y domésticos.
Se cree que la intensa actividad agrícola que se desarrolla en el área de
recarga del sur de La Habana puede perjudicar la calidad del acuífero kárstico,
que constituye la principal fuente de agua de esa ciudad y de las áreas vecinas.
Los acuíferos carbonatados son muy sensibles a las
interferencias antropogénicas, por lo que requieren de un manejo cuidadoso para
su uso en forma continua.
Referencias:
https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/05/160509_mexico_mayor_exploracion_subacuatica_mundo_maya_cultura_an
Parcialmente reproducido del libro "Los acuíferos de América Latina",
Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.



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