miércoles, 13 de noviembre de 2019

El Alto, llave social de la estabilidad y política del Estado Plurinacional de Bolivia
La configuración geográfica de Bolivia es extraña. En particular la situación orográfica de la capital del país, la ciudad de La Paz.                                                                                                                                    El Alto
La Paz se encuentra en un valle en el margen del Altiplano a  unos 3,600 metros de altura.
En el margen propiamente dicho del Altiplano, a 4,000 metros de altura, donde se encuentra el aeropuerto, se desarrollaron algunos barrios habitados por gente de escasos recursos. 
A ese lugar se le llama El Alto. Los terrenos y viviendas son más económicas porque es un lugar árido bastante inhóspito, en el que hace frío todas las mañanas y radiación intensa todos los mediodías. 
Los alteños se han debido acostumbrar a la escasez de oxígeno y muchos deben viajar diariamente a La Paz a trabajar y vender sus productos.                                                                                                                                           La Paz
Se ha instalado tanta gente en El Alto que en el día de hoy tiene más población que la propia ciudad de La Paz. El Alto tiene 800,000 habitantes y La Paz propiamente dicha 700,000,
Una curiosidad de La Paz es que solo se accede por arriba, para llegar al centro de la ciudad hay que pasar por El Alto. Incluso si uno llega por aire debe pasar por El Alto, que es donde se encuentra el aeropuerto.
Hay que hacer notar que hay caminos que llegan a La Paz desde las sierras y de los valles a menor altura, desde la región conocida como “los yungas” pero son impracticables, limitándose al acceso a La Paz por las rutas del altiplano y por lo tanto pasando por El Alto.
Los caminos hacia los yungas son muy difíciles de transitar debido a las pendientes abruptas, Por esa razón se le denomina el “camino de la muerte”  está inhabilitado para vehículos mayores. 
Desde el punto de vista étnico los alteños son predominantemente aymaras y están muy organizados social y políticamente. No es posible controlar La Paz, y consecuentemente gobernar Bolivia, contra la voluntad de la población alteña.                                                                                                                                                                                                           Camino a los yungas
Por esa razón cualquier gobierno que se trate de instalar tiene que negociar con los alteños.
Si lo desean las organizaciones de El Alto pueden paralizar la ciudad de La Paz, tanto por la necesidad de los viajeros de pasar por El Alto para llegar a la capital, como también por la posibilidad que tienen los alteños de bloquear el acceso de productos e incluso de los trabajadores de La Paz, que en gran número vienen de El Alto.
O sea que tarde o temprano esta situación se ha de resolver, el fascismo crudo que se trata de imponer en Bolivia va a tener que lidiar con una oposición numerosa, étnicamente  homogénea y políticamente organizada, la población y las organizaciones de El Alto.

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