Era
el mundo de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, maestro de las artes y de la
cultura, que protegía a los cultivos y a las gentes y de su esposa, la madre de todos Tonintzin. Al consolidar su
dominio sobre las tierras lacustres mexicanas, los aztecas procuraron destronar
el viejo Dios y en su lugar imponer a su propia divinidad: Huitzilopochtli. El
Dios azteca Huitzilopochtli había sido representado originalmente con la imagen
de un colibrí, ser delicado y suave. Luego de la invasión del valle, el Dios
comenzó a pedirles sacrificios humanos, y asi, la pequeña ave se transformó en
algo muy diferente. Los pueblos tributarios debían aportar sus propias víctimas
para los sacrificios que él solicitaba.
Más tarde,
Sahagun describiría a Huitzilopochtli como una especie de "Hércules"
azteca. Quetzalcoatl quedó relegado a un segurido piano. Debido a ese origen
impostado, la clase sacerdotal mexicana conservaba un temor oculto de que en
algún momento podría aparecer el antiguo señor de los espíritus, Quetzacoatl, a
pediries una rendición de cuentas. Fue entonces cuando llegó Hernan Cortés con
su expedición española de aventureros obsesivos. Al desembarcar cerca de la
población nativa de Cempoala, Cortés y los suyos se enteraron de que existía un
imperio rico y poderoso en un valle de las montañas al que rendían tributo los
pueblos de la costa, y hacia allí se dirigieron. El camino hacia México fue
accidentado. Los españoles debieron enfrentarse a la resistencia nativa en
varias oportunidades pero, aprovechándose de su caballeria, los perros
guerreros y sus mejores armamentos, fueron venciendo uno a uno los escollos.
Finalmente, al Ilegar al valle de México, donde los esperaba Moctezuma, ya habían
logrado constituir un numeroso ejército, incluyendo varios miles de aliados de
la nación de los tlaxcaltecas.
"Al
frente venían cuatro hombres a caballo guiando a los o tro s... Constantemente
se daban vuelta, avanzando y retrocediendo...entrando en las calles laterales,
examinando las casas, constanternente mirando hada las azoteas. Sus perros hacían
lo mismo, corrían adelante... oliendo y jadeando... Adelante solo, venía uno
que llevaba su bandera... Detrás a venían los hombres con las espadas de
hierro; iban con las espadas desenvainadas, relampagueanclo. En los hombros tenían
escudos de madera y cuero. Luego en un escuadrón venian los caballos, Ilevando
hombres en sus espaldas. Estos caballos...sudaban copiosamente, el sudor fluía
como agua y espuma de sus bocas goteaba sobre la sierra. Yal final, dirigiendo
descle atras, venla su c-apitan, quien parecta ser el equivalente de nuestro
comandante de guerra, el tlateccatl.”
Cortés y su
gente fueron alojados en el exuberante palacio de Axayacatl, fallecido padre de
Moctezuma. Era suficientemente grande como para albergar a 400 españoles, 6,000
tlaxcaltecas, los caballos y todas sus vituallas. A los pocos días de su
llegada, y luego de comprobar las riquezas que existían en la ciudad, los
espanoles decidieron pasar a la acción secuestrando a Moctezuma, quien a partir
de entonces, y hasta su muerte, habría de ser su prisionero. Una de las
primeras órdenes que Cortés le dio a Moctezuma fue mandar a buscar un
gobernador que, supuestamente, había maltratado a algunos españoles. Totalmente
dominado, Moctezuma acató la orden y el gobernador acusado fue traído a México,
donde fue quemado en una hoguera ante la vista de todos. Esta ejecución fue una
demostración pública de que los invasores estaban en control de la situación en
Tenochtitlán. Aprovechando la transitoria pasividad de la población se
dedicaron a saquear las arcas del palacio, incluyendo numerosas obras de arte
de alto valor. Algunas de ellas fueron enviadas a Europa donde fueron expuestas
a la vista del público. Albert Durer, celebre artista alemán que las pudo
examinar, las describio gráficamente "".Vi las cosas que fueron
traidas al Rey de la nueva Tierra Dorada: un sol enteramente de oro, una braza
(casi dos metros) de ancho, de la misma forma, una luna enteramente hecha de
plata, igual de grande ... Nada que haya visto en toda mi vida recocijaron tanto
mi corazón como estos objetos. Porque en ellos vi trabajos asombrosos de arte y
me maravillé sobre el ingenio sutil de estos hombres de tierras lejanas”
Pocos años
más tarde, ambas obras de arte fueron fundidas para acuñar monedas.
Una noche
de horror
En mayo de
1520 se produjo el desembarco de los adversarios españoles de Cortés y el capitán
español decidió organizar una salida con 250 hombres para ir a confrontar a sus
rivales a la costa. En México quedó al mando Pedro de Alvarado.
Apenas se
fue Cortés, se llevó a cabo un festival de danzas ceremoniales en el Templo de
Huitzilopochtli, para el cual el propio capitán español había dado su
autorización antes de partir. Sin embargo, Alvarado tenía sus ideas personales
sobre como enfocar este tipo de fiestas y decidió aprovechar la ocasión para
satisfacer sus propios impulsos. En pleno festival, cuando los bailarines,
desarmados, estaban danzando dio la orden de ataque. Fue una noche de horror.
"el baile había empezado, ya había cantos... en ese oportuno momento los
españoles decidieron matar a la gente. Aparecieron de pronto, en posición de
combate, bloquearon las salidas... los pasajes... y cuando esto estuvo hecho,
corrieron al Patio Sagrado a matar a la gente... rápidamente rodearon los
bailarines; luego corrieron entre los tambores... le cortaron las dos manos al
que tocaba el tambor, le cortaron la cabeza que cayó lejos. Luego corrieron la
gente con lanzas de hierro y los cortaron con espadas de hierro. A algunos los
cortaron desde atrás y estos cayeron por tierra con sus intestinos para
afuera... Y cuando trataron vanamente de escaparse, meramente arrastraron sus
entrañas y sus pies se enredaron. No tenían donde ir. Aquellos que trataron de
escaparse fueron apuñalados y cortados en el portón. Pero algunos escalaron las
paredes... Otros se quedaron yaciendo entre los muertos y fingiendo pudieron
escaparse, pero si alguno parecía respirar lo cortaban también. La sangre...
corría como agua... Y los españoles iban a todas partes, buscando en los
edificios públicos blandiendo sus armas."
Luego de
esta masacre se produjo una revuelta general. Los pueblos de Tenochtitlan y de
otras localidades vecinas se alzaron en armas quemando el palacio de Axayacatl
y sitiando a los españoles y sus aliados. Mientras tanto Cortés habia tenido éxito
en su incursión costera. Derrotó al adversario recién llegado de España (Pánfilo
de Narvaez) y logró convencer a los hombres de éste para sumarse a la campaña
de saqueo que estaba programando. Cuando el contingente de Cortés reforzado
llegó de regreso a Tenochtitlan se encontró con un panorama dificil. Los españoles
estaban sitiados y cortos de provisiones. Las penurias alimenticias aumentaron
aún más con la llegada de varios centenares de hombres.
Fue en ese
momento que Moctezuma convenció a Cortes de que liberara a su hermano
Cuitlahuac, que habia sido preso por "actividades antiespañolas".
Supuestamente su liberación permitiría "calmar" los ánimos del lado
de los sitiadores. Cortes aceptó la propuesta y Cuitlahuac quedó en libertad.
La reacción fue exactamente la contraria. Una vez libre, Cuitlahuac Ilarnó a
todos los jefes a una gran reunión con el fin de deponer a Moctezuma y lograr
su propio nombramiento. La reunión se realizó y Cuitlahuac fue consagrado como
nuevo Tlatoani de los mexicas. Relata el Codex Florentino que los españoles, en
represalia por la designación de Cuitlahuac, ultimaron a Moctezuma. Mientras
tanto el cerco se cerró y la situación de los sitiados fue empeorando
diariamente. A medida que pasaban los días se agudizaban el hambre y las
enfermedades. Frente a esa situación desesperante, Cortes decidió organizar un
escape nocturno. El intento se produjo a través del puente de Tlacopan. Españoles
y tlaxcaltecas fabricaron puentes de madera portátiles y comenzaron a
deslizarse sigilosamente en un grupo compacto, guardando el mayor de los
silencios. Cuando habían logrado cruzar tres canales rumbo a la tierra firme,
se dió la voz de alarma. Inmediatamente las fuerzas sitiadoras mexicanas
atacaron desde todas las direcciones. Españoles y aliados morían como moscas.
Los que lograron cruzar lo hicieron pisando cadáveres y empapados en sangre. Al
fin de esa noche, que se habría de conocer en la historia de México como “la
noche triste”, habían caido 900 españoles, varios miles de tlaxcaltecas y 46
caballos. Esta historia, que se enseña año a año en muchas escuelas y colegios
del continente, no recuerda todas las noches tristes olvidadas en las que las víctimas
fueron los pueblos americanos indefensos. Ellos también merecen una mención que
hasta ahora les ha sido negada.
Las dos
plagas
Cuando
parecía que Tenochtitlan se salvaba de la plaga de los hombres, cayó infectada
por la plaga de la viruela. Decenas de miles de habitantes de la ciudad y de
sus alrededores cayeron víctimas de la peste. Muchos otros murieron de hambre o
por falta de atención. La sociedad del valle se desarticuló completamente y el
poder mexica quedó críticamente debilitado. Entre los muertos estaba
Cuitlahuac. El sucesor y nuevo Tlatoani fue Cuauhtemoc, quien desde entonces y
hasta su muerte, habria de liderar la lucha de resistencia contra el invasor.
Mientras la epidemia hacia estragos en Tenochtitlán, Cortes, que se había
retirado a una cierta distancia del valle, logró capturar nuevas provisiones y
refuerzos destinados para Narváez. Ello le permitió reorganizar sus fuerzas y
retornó a la capital azteca. Apenas Ilegado a las orillas del lago de México,
corto los acueductos e inicio el asedio.
Luego de
varias semanas de cerco, el hambre, la sed y la enfermedad comenzaron a diezmar
a la población de Tenochtitlán. El sitio duró ochenta días y, al fin, cuando
los españoles consideraron que los mexicas estaban suficientemente debilitados,
comenzaron el ataque final. La lucha fue ardua. Bajo el liderazgo de
Cuauhtemoc, los sobrevivientes se defendieron heroicamente.
Se peleó en
los canales, calle a calle, casa a casa.
"En
las calles yacen las lanzas rotas. Sin techos están las casas Y sus paredes están
rojas de sangre Hay gusanos en las
calles y plazas Y los parapetos están salpicados con cerebros. Las aguas se han
vuelto rojizas, como si estuvieran teriidas. Y cuando las bebemos están saladas
por la sangre. En los escudos estaba nuestra defensa. Pero los escudos no
pueden contener la desolación. Hemos comido...bocados de adobe. Lagartos y
ratas. Suelo que se volvió polvo, e incluso los gusanos.""
En el día
Tres Casa de los mexicanos, 13 de agosto de 1521 para los europeos, Cuauhtemoc
fue apresado y la resistencia terminó. La ciudad volvió a sus origenes: un
pantano en un lago.
El regreso
de Tonantzin
El fin de
Tenochtitlán representó en realidad un principio. Cuando parecia que los
pueblos nahuatl se resignaban a la ocupación, a la explotación y a la
servidumbre, comenzaron a aparecer voces denunciando a los opresores y llamando
a la rebelión. Martin Ocelotl, profeta mexicano, decia que los frailes eran
tzitzime, demonios de las estrellas, seres apocalípticos que traían el fin del
mundo. Ocelotl fue acallado, pero nuevos Ocelotl aparecieron por todas partes.
Algunos reproducían literalmente las viejas tradiciones, otros las ocultaban
detrás de las estatuas de vírgenes y santos. La esposa de Quetzalcoatl era
Coatlicue, tambien Ilamada Tonantzin, Nuestra Madre.
Ella y
Quetzalcoatl formaban Ometeotl, la Dualidad, la Pareja Divina. Su templo estaba
en Tepeyacac, una de las salidas de México. Hasta allí acudían miles de
personas para adorar a la Diosa en su día. Fue en ese lugar que, en 1531,
apropiadamente, Juan Diego, un azteca bautizado, habría experimentado una
aparición de la Virgen María, quien le explico que habia curado de la viruela a
su tio e hizo aparecer una pintura de ella misma sobre su manto.
En realidad
había sido una representación teatral realizada por un sacerdote a principios
del siglo XVII que la iglesia logró transformar en una tradición aceptada: la
Virgen de Guadalupe (que en realidad era una creencia vigente en Extremadura,
lugar de origen de Hernán Cortés).
El supuesto
milagro fue aceptado por todos. Para los pueblos nativos había sido Tonantzin.
Para los frailes era un instrumento de conversión y dominio. En el sitio del
templo de Nuestra Madre, Tonantzin, se construyó la iglesia de Nuestra Senora
de Guadalupe. Por muchos siglos, y aún hoy, se llevan a cabo multitudinarias
peregrinaciones a su altar. Muchos mexicanos saben que la Virgen de Guadalupe
es en realidad la Madre Tonantzin protegiendo a sus hijos nahua más allá de las
muertes.
https://www.youtube.com/watch?v=ZMF2C_jXt98
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