sábado, 25 de agosto de 2018

La resistencia a la conquista de los pueblos mexicanos
En el año cristiano de 1502 los pueblos mexicanos eligieron un nuevo supremo sacerdote, décimo Tlatoani de la dinastía azteca de México. Su nombre era Mohtecuhzoma Xocoyotzin, que luego habría de ser conocido como Montezuma o Moctezuma II. Los aztecas habían llegado al "gran valle entre las montañas" hacía menos de dos siglos, emigrando desde las tierras áridas del norte. Se establecieron en una isla del lago de México donde construyeron su ciudad capital, a la que denominaron Tenochtitlán. A partir de esta base lacustre lograron imponer su dominio en casi todos los estados y comunidades vecinas e incluso hicieron llegar su influencia a tierras alejadas, en la dirección de las mesetas, hacia los valles de los ríos y sobre las costas de los mares. Los pueblos que habitaban el Valle de México tenían una historia rica y antigua. Durante muchos siglos construyeron ciudades y monumentos y desarrollaron una gran diversidad de sistemas de producción y de cultivos. Igual que otros pueblos americanos, su vida se desenvolvía en un marco religioso y ceremonial complejo y místico. 
Era el mundo de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, maestro de las artes y de la cultura, que protegía a los cultivos y a las gentes y de su esposa, la  madre de todos Tonintzin. Al consolidar su dominio sobre las tierras lacustres mexicanas, los aztecas procuraron destronar el viejo Dios y en su lugar imponer a su propia divinidad: Huitzilopochtli. El Dios azteca Huitzilopochtli había sido representado originalmente con la imagen de un colibrí, ser delicado y suave. Luego de la invasión del valle, el Dios comenzó a pedirles sacrificios humanos, y asi, la pequeña ave se transformó en algo muy diferente. Los pueblos tributarios debían aportar sus propias víctimas para los sacrificios que él solicitaba.
Más tarde, Sahagun describiría a Huitzilopochtli como una especie de "Hércules" azteca. Quetzalcoatl quedó relegado a un segurido piano. Debido a ese origen impostado, la clase sacerdotal mexicana conservaba un temor oculto de que en algún momento podría aparecer el antiguo señor de los espíritus, Quetzacoatl, a pediries una rendición de cuentas. Fue entonces cuando llegó Hernan Cortés con su expedición española de aventureros obsesivos. Al desembarcar cerca de la población nativa de Cempoala, Cortés y los suyos se enteraron de que existía un imperio rico y poderoso en un valle de las montañas al que rendían tributo los pueblos de la costa, y hacia allí se dirigieron. El camino hacia México fue accidentado. Los españoles debieron enfrentarse a la resistencia nativa en varias oportunidades pero, aprovechándose de su caballeria, los perros guerreros y sus mejores armamentos, fueron venciendo uno a uno los escollos. Finalmente, al Ilegar al valle de México, donde los esperaba Moctezuma, ya habían logrado constituir un numeroso ejército, incluyendo varios miles de aliados de la nación de los tlaxcaltecas.
"Al frente venían cuatro hombres a caballo guiando a los o tro s... Constantemente se daban vuelta, avanzando y retrocediendo...entrando en las calles laterales, examinando las casas, constanternente mirando hada las azoteas. Sus perros hacían lo mismo, corrían adelante... oliendo y jadeando... Adelante solo, venía uno que llevaba su bandera... Detrás a venían los hombres con las espadas de hierro; iban con las espadas desenvainadas, relampagueanclo. En los hombros tenían escudos de madera y cuero. Luego en un escuadrón venian los caballos, Ilevando hombres en sus espaldas. Estos caballos...sudaban copiosamente, el sudor fluía como agua y espuma de sus bocas goteaba sobre la sierra. Yal final, dirigiendo descle atras, venla su c-apitan, quien parecta ser el equivalente de nuestro comandante de guerra, el tlateccatl.”
Cortés y su gente fueron alojados en el exuberante palacio de Axayacatl, fallecido padre de Moctezuma. Era suficientemente grande como para albergar a 400 españoles, 6,000 tlaxcaltecas, los caballos y todas sus vituallas. A los pocos días de su llegada, y luego de comprobar las riquezas que existían en la ciudad, los espanoles decidieron pasar a la acción secuestrando a Moctezuma, quien a partir de entonces, y hasta su muerte, habría de ser su prisionero. Una de las primeras órdenes que Cortés le dio a Moctezuma fue mandar a buscar un gobernador que, supuestamente, había maltratado a algunos españoles. Totalmente dominado, Moctezuma acató la orden y el gobernador acusado fue traído a México, donde fue quemado en una hoguera ante la vista de todos. Esta ejecución fue una demostración pública de que los invasores estaban en control de la situación en Tenochtitlán. Aprovechando la transitoria pasividad de la población se dedicaron a saquear las arcas del palacio, incluyendo numerosas obras de arte de alto valor. Algunas de ellas fueron enviadas a Europa donde fueron expuestas a la vista del público. Albert Durer, celebre artista alemán que las pudo examinar, las describio gráficamente "".Vi las cosas que fueron traidas al Rey de la nueva Tierra Dorada: un sol enteramente de oro, una braza (casi dos metros) de ancho, de la misma forma, una luna enteramente hecha de plata, igual de grande ... Nada que haya visto en toda mi vida recocijaron tanto mi corazón como estos objetos. Porque en ellos vi trabajos asombrosos de arte y me maravillé sobre el ingenio sutil de estos hombres de tierras lejanas”
Pocos años más tarde, ambas obras de arte fueron fundidas para acuñar monedas.
Una noche de horror
En mayo de 1520 se produjo el desembarco de los adversarios españoles de Cortés y el capitán español decidió organizar una salida con 250 hombres para ir a confrontar a sus rivales a la costa. En México quedó al mando Pedro de Alvarado.
Apenas se fue Cortés, se llevó a cabo un festival de danzas ceremoniales en el Templo de Huitzilopochtli, para el cual el propio capitán español había dado su autorización antes de partir. Sin embargo, Alvarado tenía sus ideas personales sobre como enfocar este tipo de fiestas y decidió aprovechar la ocasión para satisfacer sus propios impulsos. En pleno festival, cuando los bailarines, desarmados, estaban danzando dio la orden de ataque. Fue una noche de horror. "el baile había empezado, ya había cantos... en ese oportuno momento los españoles decidieron matar a la gente. Aparecieron de pronto, en posición de combate, bloquearon las salidas... los pasajes... y cuando esto estuvo hecho, corrieron al Patio Sagrado a matar a la gente... rápidamente rodearon los bailarines; luego corrieron entre los tambores... le cortaron las dos manos al que tocaba el tambor, le cortaron la cabeza que cayó lejos. Luego corrieron la gente con lanzas de hierro y los cortaron con espadas de hierro. A algunos los cortaron desde atrás y estos cayeron por tierra con sus intestinos para afuera... Y cuando trataron vanamente de escaparse, meramente arrastraron sus entrañas y sus pies se enredaron. No tenían donde ir. Aquellos que trataron de escaparse fueron apuñalados y cortados en el portón. Pero algunos escalaron las paredes... Otros se quedaron yaciendo entre los muertos y fingiendo pudieron escaparse, pero si alguno parecía respirar lo cortaban también. La sangre... corría como agua... Y los españoles iban a todas partes, buscando en los edificios públicos blandiendo sus armas."
Luego de esta masacre se produjo una revuelta general. Los pueblos de Tenochtitlan y de otras localidades vecinas se alzaron en armas quemando el palacio de Axayacatl y sitiando a los españoles y sus aliados. Mientras tanto Cortés habia tenido éxito en su incursión costera. Derrotó al adversario recién llegado de España (Pánfilo de Narvaez) y logró convencer a los hombres de éste para sumarse a la campaña de saqueo que estaba programando. Cuando el contingente de Cortés reforzado llegó de regreso a Tenochtitlan se encontró con un panorama dificil. Los españoles estaban sitiados y cortos de provisiones. Las penurias alimenticias aumentaron aún más con la llegada de varios centenares de hombres.
Fue en ese momento que Moctezuma convenció a Cortes de que liberara a su hermano Cuitlahuac, que habia sido preso por "actividades antiespañolas". Supuestamente su liberación permitiría "calmar" los ánimos del lado de los sitiadores. Cortes aceptó la propuesta y Cuitlahuac quedó en libertad. La reacción fue exactamente la contraria. Una vez libre, Cuitlahuac Ilarnó a todos los jefes a una gran reunión con el fin de deponer a Moctezuma y lograr su propio nombramiento. La reunión se realizó y Cuitlahuac fue consagrado como nuevo Tlatoani de los mexicas. Relata el Codex Florentino que los españoles, en represalia por la designación de Cuitlahuac, ultimaron a Moctezuma. Mientras tanto el cerco se cerró y la situación de los sitiados fue empeorando diariamente. A medida que pasaban los días se agudizaban el hambre y las enfermedades. Frente a esa situación desesperante, Cortes decidió organizar un escape nocturno. El intento se produjo a través del puente de Tlacopan. Españoles y tlaxcaltecas fabricaron puentes de madera portátiles y comenzaron a deslizarse sigilosamente en un grupo compacto, guardando el mayor de los silencios. Cuando habían logrado cruzar tres canales rumbo a la tierra firme, se dió la voz de alarma. Inmediatamente las fuerzas sitiadoras mexicanas atacaron desde todas las direcciones. Españoles y aliados morían como moscas. Los que lograron cruzar lo hicieron pisando cadáveres y empapados en sangre. Al fin de esa noche, que se habría de conocer en la historia de México como “la noche triste”, habían caido 900 españoles, varios miles de tlaxcaltecas y 46 caballos. Esta historia, que se enseña año a año en muchas escuelas y colegios del continente, no recuerda todas las noches tristes olvidadas en las que las víctimas fueron los pueblos americanos indefensos. Ellos también merecen una mención que hasta ahora les ha sido negada.
Las dos plagas
Cuando parecía que Tenochtitlan se salvaba de la plaga de los hombres, cayó infectada por la plaga de la viruela. Decenas de miles de habitantes de la ciudad y de sus alrededores cayeron víctimas de la peste. Muchos otros murieron de hambre o por falta de atención. La sociedad del valle se desarticuló completamente y el poder mexica quedó críticamente debilitado. Entre los muertos estaba Cuitlahuac. El sucesor y nuevo Tlatoani fue Cuauhtemoc, quien desde entonces y hasta su muerte, habria de liderar la lucha de resistencia contra el invasor. Mientras la epidemia hacia estragos en Tenochtitlán, Cortes, que se había retirado a una cierta distancia del valle, logró capturar nuevas provisiones y refuerzos destinados para Narváez. Ello le permitió reorganizar sus fuerzas y retornó a la capital azteca. Apenas Ilegado a las orillas del lago de México, corto los acueductos e inicio el asedio.  
Luego de varias semanas de cerco, el hambre, la sed y la enfermedad comenzaron a diezmar a la población de Tenochtitlán. El sitio duró ochenta días y, al fin, cuando los españoles consideraron que los mexicas estaban suficientemente debilitados, comenzaron el ataque final. La lucha fue ardua. Bajo el liderazgo de Cuauhtemoc, los sobrevivientes se defendieron heroicamente.
Se peleó en los canales, calle a calle, casa a casa.
"En las calles yacen las lanzas rotas. Sin techos están las casas Y sus paredes están rojas de sangre  Hay gusanos en las calles y plazas Y los parapetos están salpicados con cerebros. Las aguas se han vuelto rojizas, como si estuvieran teriidas. Y cuando las bebemos están saladas por la sangre. En los escudos estaba nuestra defensa. Pero los escudos no pueden contener la desolación. Hemos comido...bocados de adobe. Lagartos y ratas. Suelo que se volvió polvo, e incluso los gusanos.""
En el día Tres Casa de los mexicanos, 13 de agosto de 1521 para los europeos, Cuauhtemoc fue apresado y la resistencia terminó. La ciudad volvió a sus origenes: un pantano en un lago.
El regreso de Tonantzin
El fin de Tenochtitlán representó en realidad un principio. Cuando parecia que los pueblos nahuatl se resignaban a la ocupación, a la explotación y a la servidumbre, comenzaron a aparecer voces denunciando a los opresores y llamando a la rebelión. Martin Ocelotl, profeta mexicano, decia que los frailes eran tzitzime, demonios de las estrellas, seres apocalípticos que traían el fin del mundo. Ocelotl fue acallado, pero nuevos Ocelotl aparecieron por todas partes. Algunos reproducían literalmente las viejas tradiciones, otros las ocultaban detrás de las estatuas de vírgenes y santos. La esposa de Quetzalcoatl era Coatlicue, tambien Ilamada Tonantzin, Nuestra Madre.
Ella y Quetzalcoatl formaban Ometeotl, la Dualidad, la Pareja Divina. Su templo estaba en Tepeyacac, una de las salidas de México. Hasta allí acudían miles de personas para adorar a la Diosa en su día. Fue en ese lugar que, en 1531, apropiadamente, Juan Diego, un azteca bautizado, habría experimentado una aparición de la Virgen María, quien le explico que habia curado de la viruela a su tio e hizo aparecer una pintura de ella misma sobre su manto.
En realidad había sido una representación teatral realizada por un sacerdote a principios del siglo XVII que la iglesia logró transformar en una tradición aceptada: la Virgen de Guadalupe (que en realidad era una creencia vigente en Extremadura, lugar de origen de Hernán Cortés).
El supuesto milagro fue aceptado por todos. Para los pueblos nativos había sido Tonantzin. Para los frailes era un instrumento de conversión y dominio. En el sitio del templo de Nuestra Madre, Tonantzin, se construyó la iglesia de Nuestra Senora de Guadalupe. Por muchos siglos, y aún hoy, se llevan a cabo multitudinarias peregrinaciones a su altar. Muchos mexicanos saben que la Virgen de Guadalupe es en realidad la Madre Tonantzin protegiendo a sus hijos nahua más allá de las muertes.
https://www.youtube.com/watch?v=ZMF2C_jXt98


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