Mostrando entradas con la etiqueta Drogas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Drogas. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de octubre de 2018


Fragmento de “La fruta prohibida” de Luis Carlos Restrepo
La guerra del capitalismo contra sí mismo

La lucha contra las drogas es una guerra del capitalismo contra sí mismo. Curiosa guerra que pretende erradicar la manifestación más plena y neoliberal del fetichismo de la mercancía. Guerra contra una de las más ansiadas y efectivas formas de acumulación del capital, que no obstante irrigar de manera generosa al sistema financiero, provoca en los espíritus puritanos un ánimo de cruzada que envidiarían esos piadosos inquisidores que en el siglo XV redactaron, con gracia de detalles, el Malleus Maleficarum.
Dentro de algunos años, cuando se hayan aplacado los ánimos y olvidado la procedencia de los capitales acumulados, la guerra contra las drogas será recordada como una de las más estúpidas de la humanidad, de igual manera como hoy recordamos las guerras religiosas de siglos pasados. La comparación va más allá de ser una simple metáfora. Hablar de las drogas es adentramos en un espinoso asunto teológico, herencia del combate que libró Yahvé contra Baal por dotar a las tribus hebreas de un territorio propio.
El Dios del desierto declaró la guerra a los cultos cananeos que recurrían a la embriaguez para comunicarse con sus dioses, convirtiéndose Baal-Zebuth en una fuerza diabólica —Beelzebub— que se identifica desde entonces con las orgías del aquelarre. La lucha contra los profetas -nebiim- de Baal fue asumida por Elías amo una guerra santa. Mostrándose renuente a la utilización de euforizantes, Elías llama a la abstinencia y a la previsión, criticando al pueblo por caminar indeciso entre dos cultos. Después de retar a los profetas de Baal para que invoquen a sus loses a través de la gimnasia religiosa propia del éxtasis colectivo, Elías les demuestra que Yahvé  es más poderoso. La repugnancia que causa a los profetas de Yahvé el éxtasis cananeo se torna explícita en las palabras de Isaías: "Profetas y sacerdotes se tambalean aturdidos por el vino..., porque todas las mesas están llenas y no queda en ellas espacio libre" -Is 28,7-. Herederos de este sentimiento de aversión, los Padres de la Iglesia se opusieron al uso de SPA' , identificando la embriaguez cúltica con lá concupiscencia y el pecado. A diferencia de los oficiantes de E1eusis y otros cultos extáticos que existieron en la cuenca mediterránea hasta la antigüedad tardía, rabinos hebreos y sacerdotes cristianos exhiben una sobriedad profesional que excluye cualquier trance alucinado'. El dogma católico reemplaza la experiencia embriagada por una profesión de fe.  
És imposible una definición objetiva de la palabra droga, pues no se 1e un concepto sino de una consigna cuyo valor social está dado poi: su capacidad para encarnar y canonizar el mal. Como es imposible hablar de las rogas sin invocar su poder destructor, utilizaremos de manera alternativa el término sustancia psicoactiva para referirnos a los mediadores químicos entre el cerebro y la cultura, consumen para modificar nuestra percepción del mundo. Un proceso similar se vivió en la tradición persa con la condena del soma de Zoroastro (McKENNA, T.. El manjar de -los dioses, Barcelona, Paidós, 131). Escohotado habla de una "promesa enteogénica traicionada" (Escohotado, A., Historia de las drogas, Madrid. Alianza Editorial, 1989, T. I, p 235).
Pasarán, sin embargo, muchos siglos para que la proscripción moral asuma la forma de una guerra mundial para modificar los deseos de los ciudadanos y asegurar que la sobriedad se imponga de manera celosa tanto en el ámbito público como en el privado. Pues no obstante las restricciones religiosas que desde sus inicios impone el judeocristianismo al uso de SPA, sólo en el siglo XX la cruzada puritana del naciente imperio estadounidense logrará que la interdicción moral se convierta en interdicción legal. impulsada por una cofradía de abstemios que recurre al poder político para imponer a la sociedad una guerra santa. Se termina así con una larga tradición de tolerancia frente al consumo de SPA que se mantuvo hasta finales del siglo XIX, momento de transición hacia la moderna sociedad industrial en que el uso autorregulado de los derivados del opio empieza a ser desplazado por la  masificación consumista. Desde Galeno los europeos se sirvieron del opio de manera generosa, siguiendo la tradición romana que dejaba el consumo del psicoactivo a la libre elección del individuo. Uti-lizado como remedio para enfermedades pulmonares e intestinales, para calmar la ansiedad, los síntomas de la gota, los  dolores de muela o las molestias de las almorranas, sus efectos se interpretaban en el marco de un combate entre la sustancia y el cuerpo del usuario, quien debía ser cuidadoso con la dosis que tomaba para no sufrir molestos síntomas de rebote. Pero dejando en un segundo plano los usos médicos, apareció en los albores de la modernidad un grupo de consumidores habituales que reivindicó las bondades que acompañan a la modificación química presentándose a sí mismos corno viajeros de un mundo interior y miembros de una raza contemplativa que buscaban el apagamiento de las sensaciones dolorosas y de los deseos tamales, a fin de estimular los intereses metafísicos. Desinteresados de la materia y la gravedad, entregados a los deleites de la memoria y a la contemplación de las ideas, los opiómanos renunciaron al disfraz de la sobriedad para fundirse en un alma universal más plena pero más inerte, abatiendo su voluntad para entregarse a un paraíso extático situado más allá del bien y del mal.


miércoles, 18 de julio de 2018

El prohicionismo perdió la guerra
Hace mucho tiempo que el prohibicionismo de las sustancias psicoactivas ha demostrado que solo produce violencia y muerte. La legalización de las sustancias psicoactivas es la única forma de minimizar los perjuicios.
Uruguay ha dado un tímido paso con la legalización de cannabis marcando una tendencia. Canadá está legalizando cannabis en los próximos meses. Ahora sería el nuevo gobierno mexicano que inicia un proceso para terminar con el nefasto prohibicionismo.
La lucha contra la represión absurda que genera violencia y mantiene millones de personas en las prisiones a nivel mundial está tomando fuerza. Esperemos que esto sea el comienzao de una liberalización del consumo y a la búsqueda libre de estados de conciencia sin daños ni represión.
Los demonios de la sociedad industrial terminan acabando con sus propios inventores.
El tráfico y el consumo de sustancias ilícitas se han extendido como reguero de pólvora por todo el mundo industrializado. No hay rincón en los países llamados “ricos” que esté libre de este mal.
De poco sirven los esfuerzos policiales internacionales, la imaginación de los consumidores, traficantes y productores parece estar siempre un paso adelante de los esfuerzos represivos de las autoridades. A medida que la represión se profundiza, al mismo tiempo se incrementa el precio de la “droga” al consumidor, aumentando los incentivos económicos para producirla y traficarla.
La represión del consumo es muy difícil, tal vez imposible. Los consumidores potenciales son muchos. Todos los individuos que componen la sociedad pueden, en un contexto favorable, transformarse en adictos a las drogas. Ello sucede aún en el seno de las fuerzas represivas propiamente dichas, entre los políticos que toman decisiones o formulan políticas en este campo, o sus familiares.
En una sociedad que privilegia los valores hedonistas, el último escape sensual son las drogas sicoactivas. Los ricos tienen el dinero con qué comprarlas.
Aunque las drogas sean caras, siempre aparecerán personas con los recursos necesarios dispuestas a pagar sumas exorbitantes para procurárselas. Los pobres no tienen el dinero para obtener la “mercancía” de forma lícita. Por esa razón se ven impulsados a procurársela por otros medios. La represión del consumo de drogas fomenta la delincuencia.
Los traficantes, que se ven obligados a enfrentarse a los poderes de los
estados, deben crear sus propios aparatos para contrarrestar la acción represiva.
Aparecen organizaciones delictivas multifacéticas e internacionales, ejércitos privados. El dinero de la droga inunda y “contamina” todos los campos de la economía y sectores de la sociedad.
Políticos, profesionales, militares y empresarios están implicados en este
tráfico. Favorecido por la globalización, el lavado del dinero producido por las
drogas ha pasado a ser un elemento importante en la economía mundial. No
hay voluntad política ni interés a nivel de las instituciones financieras para
ejercer ningún tipo de control significativo.
En muchos casos, la supuesta lucha contra las drogas, contiene un doble
discurso, no existe real disposición para que el tráfico y el consumo se elimine, usándoselos como excusa para lograr otros fines políticos, como por ejemplo, reprimir los movimientos sociales, rebeliones de campesinos, luchas guerrilleras de origen popular, etc.
Los productores, en cambio, son agricultores de países pobres que han
encontrado en la producción agrícola de las plantas prohibidas una fuente de ingreso que no pueden lograr con otro tipo de cultivos.
Estos campesinos son muy vulnerables a la represión. En general, no están
organizados para enfrentar las fuerzas policiales y militares, y son fácil víctima de las operaciones represivas, de la quema y confiscación de cultivos, del envenenamiento con desfoliantes, del arresto, maltrato y matanzas de las fuerzas represivas al servicio de los gobiernos e intereses económicos internacionales.
Desde hace tiempo las autoridades globales están dedicadas a luchar contra
los campesinos más pobres en algunas de las regiones más aisladas o desvalidas del mundo.
Para ello utilizan todos los recursos, políticos, económicos y militares.
En esta lucha desigual son los pobres quienes pagan el precio más costoso.
Los traficantes disponen de bases de operación y escondites, de aviones, helicópteros y mucho dinero. Los campesinos productores, en cambio, no pueden escapar, su único recurso es la tierra y la voluntad de cultivarla. Debido a su vulnerabilidad están sometidos a la arbitrariedad y al atropello. Los gobiernos dependientes y corruptos, azuzados por la presión imperial y transnacional, se dedican a combatir a sus propios ciudadanos sin ofrecer alternativas viables.

domingo, 13 de agosto de 2017

Como comenzó el prohibicionismo

La llegada de miles de inmigrantes chinos a fines del siglo XIX y principios del siglo XX generó reacciones racistas en los EEUU.
Los chinos inmigrados tenían la costumbre de fumar opio, hábito que le habían impuesto los ingleses después de la guerra del opio en 1840.
Se desarrolló una campaña contra los trabajadores chinos y en particular sobre el consumo de opio (que dicho sea de paso, había sido una sustancia medicinal en el Mediterráneo y Medio Oriente desde tiempos históricos muy remotos).
Por otra parte ya existía un sentimiento racista y segregacionista muy fuerte contra la población negra y de origen mexicano que se consideraban muy “vulnerables” a este “vicio” que se expandía.
La campaña comenzó a expresarse a nivel político cuando el presidente de los EEUU Theodore Roosevelt designó al Dr. Hamilton Wright (1908) como el primer Comisionado del Opio de los Estados Unidos.
En 1909, Wright asistió a la Comisión Internacional del Opio en Shanghai en representación de los EEUU. Fue acompañado por Charles Henry Brent, el Obispo Episcopal.
El 12 de marzo de 1911, el Dr. Wright manifestó en un artículo del New York Times: "El opio, es la droga más perniciosa conocida por la humanidad, está rodeado, en este país, con muchas menos garantías que cualquier otra nación en Europa ".
Wright afirmó además que "se ha afirmado con autoridad que la cocaína es a menudo el incentivo directo para el delito de violación de los negros del Sur y otras partes del país", aunque no se proporcionó ninguna prueba de su afirmación.
Wright también afirmó que "una de los más desafortunadas fases de fumar opio en este país es el gran número de mujeres que se han involucrado y vivían como concubinas o cohabitando con chinos en los barrios chinos de nuestras diferentes ciudades ".
La culminación del proceso represivo fue la legislación Harrison Antinarcóticos (1914) que consistió en tres proyectos de la Cámara EE.UU. imponiendo restricciones a la disponibilidad y el consumo de la droga psicoactiva de opio.
Los redactores se basaban en los temores de que había "negros drogados, maniáticos sexuales” y hacían referencias a los negros bajo la influencia de drogas asesinando blancos, mexicanos degenerados fumando marihuana, y chinos seduciendo a las mujeres blancas con las drogas. [20] el Dr. Hamilton Wright, declaró en una audiencia de la Ley Harrison “las drogas hacen los negros incontrolables, les dieron poderes sobrehumanos y les provocaron a rebelarse contra la autoridad blanca”. El Dr. Christopher Koch, de la Junta de Farmacia del Estado de Pensilvania declaró que "La mayoría de los ataques a las mujeres blancas del sur son el resultado directo de un negros enloquecidos por la cocaína".
Antes de que la ley fuera aprobada, el 8 de febrero de 1914, The New York Times publicó un artículo titulado "Demonios negros drogados con cocaína' son la nueva amenaza en el Sur: El asesinato y la locura son cada vez mayores entre los negros de clase baja negros" dijo Edward Huntington Williams, que informó de que en el sur los alguaciles habían aumentado el calibre de sus armas a .32 a .38 para derribar los negros bajo el efecto de la cocaína.
A pesar de la extrema deformación racial de la cuestión que tuvo lugar en la previa de la aprobación de la Ley, la investigación contemporánea sobre el tema indica que los estadounidenses negros consumían cocaína y opio a tasas mucho más bajas que los americanos blancos.
Tiempo después, el 17 de enero de 1920 se aprobaría la Enmienda XVIII a la Constitución de los Estados Unidos que instauraba “la Lay Seca” donde se prohibía el alcohol hasta que debido a su estruendoso fracaso creando “mafias” y organizaciones delictivas fue derogada el 5 de diciembre de 1933
En 1937 se prohibiría la marihuana a través de la Marihuana Tax Act y años más tarde se ejercería presión a nivel internacional hasta obligar al resto del mundo a embarcarse en una cruzada prohibicionista absurda y cruel que ha causado y sigue causando millones de víctimas desde hace hace varias décadas.


jueves, 20 de julio de 2017

Cannabis legal en Uruguay

Un primer paso


Uruguay ha dado un primer paso autorizando la venta de cannabis recreativo en farmacias. Un paso tímido, con unas pocas farmacias y paquetes pequeños de 5 y 10 gramos, límite de compra semanal y bajas dosis.
Hay dos variedades: Alfa 1 y Beta 1. Una contiene 2% de Tetrahidrocannabinol (THC) y un 7% de Cannabidiol (CBD)..
La segunda tiene un porcentaje de THC idéntico a la anterior, pero tiene un 6% de CBD y es de variedad sativa. .
Aclaro para los que no saben que cannabis (también llamada marihuana) se cultiva hace 5,000 años y que fue considerada una planta sagrada durante mucho tiempo, incluso ingerida por Buda durante sus ayunos..
La demonización de cannabis es un ejemplo de los inmensos prejuicios e ignorancias de las elites represoras a nivel mundial. 
Curiosísimamente, este tímido paso de Uruguay es considerado revolucionario en el resto del mundo, demostrando la obcecación desinformada de las burocracias políticas y policiales internacionales..
Como era previsible, en menos de un día se agotaron las existencias.
Si bien Uruguay ha avanzado en este tema, permanece una falta total de información (y muchísimos prejuicios) en gran parte de la población uruguaya, que en cierta medida piensa que no debió legalizarse la producción y el consumo.
Personalmente no soy fumador ni de marihuana ni tabaco pero me anoté como comprador para manifestar mi apoyo a este intento y mi oposición total al prohibicionismo prejuicioso y cruel. También pienso consumir el cannabis como parte de la dieta (por ejemplo en infusión u otras formas que ya iré viendo). 

Refiero a un libro que publiqué hace más de 15 años sobre el tema de las drogas (incluyendo cannabis) que se titula "Pueblos, Drogas y Serpientes" de Piriguazú Ediciones que se puede solicitar a dantonster@gmail.com

lunes, 8 de febrero de 2016

Drogas, alucinógenos, narcóticos, estupefacientes: una terminología inadecuada e imprecisa

D.Antón
Uno de los principales problemas del tema de las drogas es la inadecuada y arbitraria utilización de la terminología, demostrativa de la ignorancia generalizada que existe en la materia.
En la cultura contemporánea hay costumbre de hablar de “alucinógenos” refiriéndose a todas las plantas psicoactivas. En realidad, la mayoría de los compuestos catalogados como drogas o declarados ilegales no son alucinógenos.
También se usa frecuentemente la expresión “narcóticos”. Contradictoriamentre, la palabra se aplica a muchas sustancias cuyo efecto es precisamente el contrario, como es el caso de la cocaína, que como se sabe es un estimulante del sistema nervioso central y de narcótico no tiene nada. Las palabras derivadas, como “narco” o “narcotraficantes” referidas a los traficantes o a la comercialización de cocaína, son igualmente inadecuadas.
Otro término utilizado comúnmente, de significado bastante impreciso, es “estupefacientes” (sustancias que producen estupor). El vocablo “estupor” tiene dos sentidos principales: a) asombro y b) adormecimiento, insensibilidad. Desde ese punto de vista puede decirse que hay numerosos fármacos que producen “estupor” en cualquiera de los dos sentidos, la mayoría de los cuales pueden ser utilizados legalmente.
La expresión “droga” es también muy general e inadecuada para designar los compuestos ilegales. En farmacología botánica se llama droga simplemente a la parte de la planta que se usa. En sentido genérico se utiliza droga como sinónimo de “fármaco”, una sustancia con efectos biológicos sobre el cuerpo cuyas características e intensidad varían con las dosis. En el primer caso podría ser también llamada “medicina” y en el segundo caso “veneno”. En los hechos, ninguna sustancia es medicina o veneno, tan sólo las dosis lo son.
En cuanto a la calidad de “adictivas” atribuida a ciertas sustancias prohibidas, es totalmente inapropiado. Muchas de las “drogas” ilícitas no son adictivas, mientras que existe un gran número de productos legales que producen fuertes adicciones.
En definitiva, el vocabulario del prohibicionismo es sistemáticamente impreciso y contradictorio. Las únicas razones que determinan la designación de una sustancia como droga ilícita son de tipo histórico-cultural y se refieren a calificaciones irracionales promovidas por sectores dogmáticos más allá de toda lógica científica.
En los hechos, para poder referirse al tema en forma objetiva, se requiere tener en cuenta la relatividad de los usos y efectos de las diversas sustancias psicoactivas. Solamente de esa manera se logrará la precisión conceptual necesaria para enfocar el tema en forma dialogada y razonable.
D.Antón

sábado, 23 de enero de 2016

¿La ilegalidad promueve el consumo de drogas?  
El prohibicionismo, una guerra perdida 
D.Antón
Una tarea endemoniada
Los demonios creados por la sociedad  dustrial parecen querer acabar con sus propios inventores.2 
El tráfico y el consumo de sustancias ilícitas se han extendido como reguero de pólvora por todo el mundo industrializado. No hay rincón en los países llamados “ricos” que esté libre de este  mal.
De poco sirven los esfuerzos policiales internacionales, la imaginación de los consumidores, traficantes y productores parece estar siempre un paso adelante de los esfuerzos represivos de las autoridades.
A medida que la represión se profundiza, al mismo tiempo se incrementa el precio de la “droga” al consumidor, aumentando los incentivos económicos para producirla y traficarla.
La represión del consumo es muy difícil, tal vez imposible. Los consumidores potenciales son muchos. Todos los individuos que componen la sociedad pueden, en un contexto favorable, transformarse en adictos a las drogas. Ello sucede aún en el seno de las fuerzas represivas propiamente dichas, entre los políticos que toman decisiones o formulan políticas en este campo, o sus familiares.
En una sociedad que privilegia los valores hedonistas, el último escape sensual son las drogas sicoactivas. Los ricos tienen el dinero con qué comprarlas. Aunque las drogas sean caras, siempre aparecerán personas con los recursos necesarios dispuestas a pagar sumas exorbitantes para procurárselas. Los pobres no tienen el dinero para obtener la “mercancía” de forma lícita. Por esa razón se ven impulsados a procurársela por otros medios. La represión del consumo de drogas fomenta la delincuencia.
Los traficantes, que se ven obligados a enfrentarse a los poderes de los estados, deben crear sus propios aparatos para contrarrestar la acción represiva. Aparecen organizaciones delictivas multifacéticas e internacionales, ejércitos privados. El dinero de la droga inunda y “contamina”  todos los campos de la economía y sectores de la sociedad.
Políticos, profesionales, militares y empresarios están implicados en este tráfico.
Favorecido por la globalización, el lavado del dinero producido por las drogas ha pasado a ser un elemento importante en la economía mundial.  No hay voluntad política ni interés a nivel de las instituciones financieras para ejercer ningún tipo de control significativo.
En muchos casos, la supuesta lucha contra las drogas, contiene un doble discurso, no existe real disposición para que el tráfico y el consumo se elimine, usándoselos como excusa para lograr otros fines políticos, como por ejemplo, reprimir los movimientos sociales, rebeliones de campesinos, luchas guerrilleras de origen popular, etc.
Los productores, en cambio, son agricultores de países pobres que han encontrado en la producción agrícola de las plantas prohibidas una fuente de ingreso que no pueden lograr con otro tipo de cultivos.
Estos campesinos son muy vulnerables a la represión. En general, no están organizados para enfrentar las fuerzas policiales y militares, y son fácil víctima de las operaciones represivas, de la quema y confiscación de cultivos, del envenenamiento con desfoliantes, del arresto, maltrato y matanzas de las fuerzas represivas al servicio de los gobiernos e intereses económicos internacionales.
Desde hace tiempo las autoridades globales están dedicadas a luchar contra los campesinos más pobres en algunas de las regiones más aisladas o desvalidas del mundo.
Para ello utilizan todos los recursos, políticos, económicos y militares.
En esta lucha desigual son los pobres quienes pagan el precio más costoso. Los traficantes disponen de bases de operación y escondites, de aviones, helicópteros y mucho dinero. Los campesinos productores, en cambio, no pueden escapar, su único recurso es la tierra y la voluntad de cultivarla. Debido a su vulnerabilidad están sometidos a la arbitrariedad y al atropello. Los gobiernos dependientes y corruptos, azuzados por la presión imperial y transnacional, se dedican a combatir a sus propios ciudadanos sin ofrecer alternativas viables.

jueves, 7 de enero de 2016

Las sociedades industriales  crearon sus propias drogas
Danilo Antón
La sociedad industrial introdujo modificaciones sustanciales en las costumbres de la población. Con relación a las sociedades rurales pre-existentes, las nuevas ciudades significaron un pronunciado descenso en la calidad de vida. Miles de trabajadores y sus familias fueron forzados a vivir en barracones insalubres. Las tareas eran repetitivas y agotadoras. Los trabajadores, muchas veces muy jóvenes, laboraban 14 o 15 horas por día, para volver en las noches al hacinamiento de sus hogares.
El trabajo industrial era insostenible para los obreros, pero también era muy exigente para gerentes y empresarios. Se trataba de un nuevo ritmo operativo social que no se regía, a diferencia con lo que ocurría en épocas pasadas, por los ciclos naturales, sino por la capacidad de producir más en menos tiempo para satisfacer los mercados y aumentar las ganancias.
En la sociedad agrícola las actividades productivas y sociales estaban vinculadas a los fenómenos de la naturaleza: la siembra en primavera, la cosecha en verano, el almacenamiento en otoño, y la comercialización en invierno.
Esto se terminó cuando se impuso la sociedad industrial. La población rural debió mudarse a las ciudades perdiendo los referentes naturales de sus culturas tradicionales.
Al desarraigarse los campesinos, y al desvincularse las actividades productivas y sociales de los ciclos de la naturaleza, se fueron destruyendo gradualmente los remanentes de las antiguas sociedades de tipo comunitario que aún existían en muchos rincones del mundo rural.
Si bien algunos de estos elementos de solidaridad y cooperación sobrevivieron en las ciudades industriales, las nuevas condiciones fueron creando otras formas de relacionamiento que debilitaron los antiguos lazos.
La vida dura, que no dejaba descanso, llevó a que muchos individuos, se refugiaran en los nuevos brebajes que la propia sociedad industrial iba desarrollando para facilitar su funcionamiento. Los productos artificiales que se difundieron más rápidamente, probablemente debido a su precio bajo, fueron las aguardientes.
El proceso industrial imperialista facilitó el acceso a estas nuevas bebidas. Portugueses y españoles primero, y luego los franceses, ingleses y holandeses, habían establecido numerosas plantaciones de caña de azúcar en tierras coloniales con mano de obra esclava. Una parte importante de la producción de caña era utilizada para la preparación de bebidas alcohólicas destiladas, que luego eran transportadas a las ciudades europeas. Debido a ello, una de los primeras impactos que tuvo la urbanización industrial en la clase trabajadora fue la difusión masiva del alcoholismo.
Atrás del alcohol destilado llegaron los tabacos industriales. En poco tiempo toda la sociedad, ricos y pobres, estaban consumiendo tabaco en forma indiscriminada. Todos los días se fumaban miles de toneladas de tabaco, ya sea bajo la forma de cigarros o, a partir de mediados del siglo XIX, de cigarrillos, también armados industrialmente, dentro de una hoja de papel inflamable.
Al mismo tiempo el poder imperial inglés comenzó a promover la difusión de otras sustancias estimulantes con fines análogos: el té de Asia, el café de Africa y del Medio Oriente y el chocolate americano. Todos estos productos son ricos en cafeína, un estimulante moderado, con efectos relativamente inocuos sobre la salud en el corto plazo. A largo plazo, en cambio, el consumo de este alcaloide da lugar a una hiperactividad que se manifiesta en trastornos nerviosos y circulatorios.
Gradualmente, los habitantes de las ciudades industriales se fueron acostumbrando a una dosis diaria relativamente elevada de cafeína que facilitó el ambiente de competencia necesario en sociedades de ese tipo.
A ello se agregó el aumento paulatino del consumo del azúcar refinada, que a menudo se combinaba con el té, el café y el chocolate, multiplicando el efecto estimulante.
Hacia fines del siglo XIX se fueron incorporando nuevos productos traídos de América o importados de las nuevas colonias asiáticas o africanas. Entre ellos se encontraban la kola de Africa Occidental, la coca andina y el opio de la India2 . Estas incorporaciones habrían de continuar a escala cada vez mayor y con un ritmo crecientemente acelerado a fines del siglo XIX y durante todo el siglo XX.
A instancias de las políticas gubernamentales de inyectar a los soldados para calmar el dolor de las heridas, se popularizaron los derivados de la amapola y del opio (como la morfina y más tarde la heroína), se amplió el consumo de hachís y cáñamo (que antes estaba restringido al Medio Oriente y luego se habría de extender considerablemente), se difundió la cocaína, a mediados del siglo XX se comenzó a utilizar el LSD (preparado sintético, que se relaciona con el principio activo del ololiuhqui mexicano y el cornezuelo europeo), y otros compuestos artificiales con propiedades similares.
El consumo de estas sustancias cambio cualitativamente cuando se estableció la prohibición. La represión dio lugar a la aparición del consumo clandestino de productos frecuentemente adulterados con diversos elementos espúreos. En algunos casos, la utilización fue promovida por las propias agencias de inteligencia estatales. El resultado de este proceso fue el desencadenamiento de graves problemas sociales graves que se fueron extendiendo globalmente en forma acelerada.

Ante esta situación, que ellos mismos crearon, los gobiernos se embarcaron en una campaña represiva aún más fuerte. La espiral perversa de la prohibición había comenzado a dar vueltas cada vez más rápido.
Al aumentar la represión se generaba un mayor retorno para los traficantes que ante la perspectiva de ganar mucho dinero estaban dispuestos a arriesgar cada vez más, reforzándose de ese modo las redes criminales. Al acentuarse las actividades criminales, se ampliaba el aparato represivo, logrando una mayor escasez de las sustancias prohibidas que, por ese motivo, veían incrementado su precio constantemente. A su vez este aumento de precio hacía rentable los riesgos que conllevaban las actividades de producción, tráfico y consumo de las sustancias ilegales.
El genio se había salido de la botella.
Del libro: Pueblos, Drogas y Serpientes, Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

miércoles, 6 de enero de 2016

¿Por qué es la marihuana ilegal? (con  la excepciòn relativa de Uruguay)  en la mayor parte del mundo)

Mucha gente asume que la marihuana se hizo ilegal a través de algún tipo de proceso que implicó audiencias gubernamentales médicas científicas; que se trataba de proteger a los ciudadanos de lo que se determinó que era una droga peligrosa. La historia real muestra una imagen muy diferente. Los que votaron declarando el destino legal de esta planta nunca manejaron información, pues dependían de la información suministrada por los que tenían una agenda específica para engañar a los legisladores. La primera votación federal para prohibir la marihuana se basó enteramente en una mentira documentada en el Senado de los EEUU.
Se comprueba que la historia de la criminalización de la marihuana está compuesta de:
Racismo
Miedo
Protección de los beneficios empresariales
Periodismo amarillo
Legisladores corruptos, ignorantes e incompetentes
Búsqueda de adelantos en la carrera personal de individuos involucraods
Codicia
Estos son los motivos reales por lo que la marihuana fue declarada ilegal en EEUU.

Durante la mayor parte de la historia humana, la marihuana ha sido completamente legal. No es una planta recientemente descubierta, ni la ley que la prohibe es de larga data. La marihuana ha sido ilegal por menos de 1% del tiempo que ha estado en uso. Sus usos conocidos se remontan más allá de 7000 aC. Era legal en fecha tan reciente como cuando Ronald Reagan era un niño. La marihuana (cáñamo), por supuesto, tiene una increíble cantidad de usos. Se utilizaba como fibra para tejidos y con el paso de los siglos para la comida, como incienso, para telas, cuerdas, y mucho más. Esto se suma a la confusión sobre su introducción en los Estados Unidos, ya que la planta era conocida desde principios de la década de 1600, pero no llegó a la conciencia pública como una droga recreativa, hasta principios de 1900. La primera ley de marihuana de Estados Unidos se promulgó en colonia de Jamestown, Virginia en 1619. Era una ley "ordenando" a todos los agricultores a cultivar cáñamo indio. Había varias otras leyes "de promoción obligatoria" en los siguientes 200 años (alguien podía ser encarcelado por NO cultivar cáñamo en tiempos de escasez en Virginia entre 1763 y 1767), y durante la mayor parte de ese tiempo, el cáñamo era moneda de curso legal (incluso se podría pagar sus impuestos con cáñamo, prueba que en esa época el cáñamo era un cultivo importante para muchos propósitos (incluidos insumos esenciales en la guerra, p.ej. cuerdas, papel, etc.), Por esa razón el gobierno trató de estimular su cultivo. El Censo de 1850 Estados Unidos contaba 8327 "plantaciones" de cáñamo (mínima granja de 2000 acres) utilizándose el cáñamo paños, lienzo e incluso el cordaje utilizado para el algodón prensado.

La conexión mexicana
A principios de 1900, los estados occidentales desarrollaron tensiones significativas en cuanto a la afluencia de mexicano-americanos. La revolución en México en 1910 se extendió en la frontera, con el ejército del general Pershing enfrentándose al caudillo Pancho Villa. Más tarde en esa década, se desarrollaron conflictos entre el pequeño agricultor y las grandes explotaciones que utilizaban mano de obra mexicana barata. Luego, vino la depresión y el aumento de las tensiones, debido a la desocupación y los recursos de asistencia social comenzaron a escasear.
En esa época muchos mexicanos fumaban marihuana y habían llevado a la planta con ellos, y fue a través de este hecho que se “justificó” la prohibición. En California se aprobó la primera ley de marihuana prohíbiendo "los preparados de cáñamo."
Sin embargo, una de las primeras leyes estatales que prohíben la marihuana puede haber sido influenciada, no sólo por el hecho que los mexicanos consumían la droga, sino, por extraño que parezca, a causa de los mormones que también la utilizaban. Algunos mormones que viajaron a México en 1910 regresaron a Salt Lake City con marihuana. La reacción de la iglesia frente a este hecho puede haber contribuido a que se aprobara la ley prohibicionista de la marihuana en el estado. Otros estados siguieron rápidamente el ejemplo con las leyes de prohibición de la marihuana, incluyendo Wyoming (1915), Texas (1919), Iowa (1923), Nevada (1923), Oregon (1923), Washington (1923), Arkansas (1923) y Nebraska (1927 ). Estas leyes tendían a ser dirigidos específicamente contra la población mexicano-estadounidense.

viernes, 1 de enero de 2016

La ola prohibicionista del  siglo XX
 D,Antón
 La “caza de brujas”, referida a los consumidores de sustancias psicoactivas, se reinició en los Estados Unidos durante el período habitualmente llamado de “la Ley Seca”. Durante esa época, que aproximadamente se extendió desde el 1915 a 1932, se intentó restringir el consumo de bebidas alcohólicas. Al limitarse o prohibirse la producción y comercialización de estas bebidas, se desencadenó una ola represiva que culminó en la aparición de grupos organizados que se dedicaron a satisfacer las demandas en alcohol de la población por cualquier medio. Estas bandas mantuvieron al propio estado en jaque por varios años, hasta que la prohibición fue derogada.
Al mismo tiempo, las sociedades centrales concentraban sus energías en perseguir a los opositores ideológicos internos. La fiebre anticomunista que invadió la Alemania nazi, la Italia fascista y la España del franquismo, y que luego se extendiera a los Estados Unidos con el fenómeno macarthista, concentraron la atención de las fuerzas policiales de los estados por varias décadas.
Una vez que se comprobó que el supuesto enemigo subversivo había disminuido su influencia, particularmente después de la caida del llamado “Bloque del Este”, las elites de los países centrales, y en particular de los Estados Unidos, se dedicaron a buscar un nuevo objetivo para ocupar sus fuerzas represivas “ociosas”.
Nuevamente, como en los tiempos del Tribunal del Santo Oficio, lo hallaron en la producción, tráfico y consumo de ciertas sustancias psicoactivas.
Así fueron prohibidos y estigmatizados la amapola, el opio y sus derivados, el cáñamo (marihuana) y el hachís, la coca y la cocaína, el LSD, el éxtasis y muchas otras sustancias tanto naturales como sintéticas que tienen la propiedad de modificar el estado de la conciencia.
Los nuevos cazadores de brujas están parapetados atrás de oficinas estatales y policiales, poseen jets y helicópteros de gran potencia, tienen presupuestos casi ilimitados y una impunidad prácticamente asegurada.
Mientras tanto, mucha gente común, personas que sólo buscan satisfacer las demandas sanas de su mente y de su cuerpo, se han visto obligadas a prescindir de las sustancias antiguas y sagradas, o a obtenerlas de modo “ilegal” arriesgando la persecución y el arresto.
La antigua lógica de la Inquisición todavía continúa, pero ahora con una propaganda más sutil y muchos más medios materiales.
De "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones



jueves, 24 de diciembre de 2015

El opio y la amapola 

 Danilo Antón
 La amapola (Papaver somniferum) es una de las plantas medicinales más antiguas del mundoafro-eurasiático. 
Se trata de una planta herbácea anual que crece naturalmente en el Asia Menor y en otras regiones del Cercano y Medio Oriente. Sus semillas son edibles y no son psicoactivas. Sin embargo, cuando se araña la cápsula sale un material lechoso y gomoso que al endurecerse se vuelve marrón. Esta substancia, que tiene propiedades muy especiales, se llama opio.
La amapola fue domesticada en tiempos muy antiguos. Hay registros sumerios en Mesopotamia (hace 6,000 o 7,000 años) que mencionan la amapola, y las tabletas medicinales asirias se refieren a su poder curativo. En el siglo XVII a.e.c. un tratado médico egipcio prescribía el opio para los niños que lloran, del mismo modo que, muchos siglos más tarde, las niñeras de la época victoriana habrían de utilizar opiatos para calmar a los bebitos.
Históricamente, el opio no se fumaba, sino que era más bien bebido con vino o tragado como píldoras. Se le usaba para calmar el dolor, lograr un estado de euforia o como afrodisíaco.
En Creta antigua se plantaba la amapola desde tiempos minoicos (tercer y segundo milenio antes de la era común).
Existen jarras de cerámica del año 1,500 a.e.c. provenientes de Chipre que muestran incisiones estilizadas con la forma de las cápsulas de amapola18 . También se han encontrado pipas de marfil del siglo XII a.e.c. en un templo de esta misma isla que según se piensa eran utilizadas para inhalar los vapores del opio (uno de los pocos ejemplos de «pipas de fumar» de que se tiene noticia en el Mediterráneo, anteriores a la expansión europea en América).
La deidad femenina griega Demeter, la Diosa Madre, era al mismo tiempo Diosa de los granos y de las amapolas.
En Grecia y Roma el opio era habitualmente administrado como calmante del dolor. Con ese fin era recomendado por los fundadores de la medicina europea: Hipócrates (c.400 a.c.), Dioscórides y Galeno (130-200 d.c.).
Se piensa que la poción que preparaba Helena de Troya en la Odisea de Homero «para acallar el dolor y la pena y traer olvido a cada malestar» estaba preparada en base al opio de amapola. Del mismo modo, hay quien sostiene que el vinagre mezclado con «hiel» que se ofreció a Cristo en la Cruz (Mateo 27:34) también contenía esta sustancia. Es sintomático que en el antiguo idioma hebreo, la palabra utilizada para designar la «hiel», rôsh, se usaba también para denominar al opio.
A partir de los siglos VII y VIII, la medicina del opio también formó parte de la civilización islámica. Los comerciantes árabes difundieron el opio en Persia, la India, el país malayo y finalmente China.
En el año 1530 el médico suizo-alemán  Paracelsus19 desarrolló un nuevo tipo de medicina que, en cierto modo, integró las prácticas clásicas y medievales. Paracelsus era un admirador de los poderes del opio al que llamaba «la piedra de la inmortalidad» que siempre transportaba en «el pomo de la silla de montar».
El medicamento basado en el opio que tuvo más trascendencia fue la tintura de láudano que se prepara disolviendo opio en alcohol. Este receta de Paracelsus tuvo éxito singular difundiéndose rápidamente en todo el continente europeo.
Durante más de tres siglos el láudano fue «la» medicina que no podía faltar en ningún botiquín médico. Su consumo se extendió a las clases acaudaladas en todos los estados del continente, a los clubes de sociedad de Londres y París y a las altas esferas políticas y militares. Durante casi todo el siglo XIX la mayor parte de los aristócratas se habían hecho aficionados al láudano, o sea, al opio con alcohol.
El avance musulmán llevó el consumo del opio hasta la India, país que, con el tiempo, habría de terminar siendo el mayor productor mundial de amapola. En los siglos diecisiete y dieciocho, los monarcas mogules le deban opio a los soldados, y el propio emperador Shah Jahan, constructor del Taj Mahal, bebía opio en su vino. Todavía hoy, en ese país, los trabajadores de la construcción y los peones agrícolas se introducen una pequeña pelota de opio en la boca ingiriéndola con su té. Sin embargo, en el subcontinente hindú, el consumo del opio nunca alcanzó la dimensión social que luego habría de alcanzar en China, sobre todo durante el siglo XIX.

De "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.
Blog in English: daniloanton-en.blogspot.com

sábado, 19 de diciembre de 2015

Historia de la Caza de Brujas 
Danilo Antón
Los varios sistemas religiosos mistéricos greco-latinos y orientales antiguos fueron una forma de rebelión contra el autoritarismo imperial, que imponía por fuerza su religión en todos los territorios conquistados. Además de los rituales dionisíacos o báquicos antes mencionados, se desarrollaron los ceremoniales órficos, de gran influencia en la génesis de las primeras comunidades cristianas, los cultos a Isis (de origen egipcio), los de Mitra (provenientes de Persia) y los Misterios de Attis (cultos de la Gran Madre, originarios de Frigia).
En varios momentos históricos estos movimientos religiosos fueron ilegalizados y censurados. Finalmente, fue precisamente uno de ellos, el cristianismo, que habría de imponerse en la propia ciudad de Roma, dando lugar a la disgregación del imperio.
El cristianismo triunfante, otrora perseguido, pasó a ocupar el lugar de la autoridad. En tanto que tal, evolucionó gradualmente hacia modelos intolerantes adoptando actitudes crecientes de arbitrariedad que llevaron a políticas estatales y eclesiásticas de «caza de brujas» con una intensidad desconocida hasta ese momento.
Sobre el fin de la Edad Media europea y durante los primeros dos siglos de la llamada “Edad Moderna” este proceso se desencadenó con una virulencia extrema.
La institución que tuvo a su cargo la persecución fue el llamado Tribunal del Santo Oficio instaurado por el papado en el siglo XV.
Este tribunal, habitualmente llamado “la Inquisición”, se dedicó a perseguir a las personas que se desviaban de la fe católica, en particular los judíos, los musulmanes, o simplemente aquellas personas que todavía llevaban a cabo prácticas medicinales tradicionales, las “brujas”.
Según Amador de los Ríos, de 1359 a 1525 fueron ejecutadas en España 36060 personas por judaismo, a 350,000 se le confiscaron los bienes en ese mismo período, luego de pasar estancias en mazmorras inquisitoriales.
Entre los siglos XV y XVIII bajo la acusación de “brujería” fueron muertas alrededor de medio millón de personas, la mayoría mujeres, En un estudio realizado en el suroeste de Alemania, de 1562 a 1604, sobre 1258 ejecuciones, 82% eran del sexo femenino, generalmente viejas y comadronas de estratos humildes (Midlefort)4 .
El sistema de acusación incluía rutinariamente el uso de la tortura. Los sistemas eran variados, incluyendo el “trato de cuerda” (en que el torturado era colgado con un peso atado a los pies y luego soltado para provocar dislocaciones), la prueba del agua (por la cual se obligaba a tragar agua al detenido con su espalda apoyada sobre una barra transversal), y la “prueba del fuego” (se untaban los pies al detenido con materia combustible y luego se acercaban al fuego).
No se consideraba indicio de inocencia soportar el suplicio, pues ello podía deberse a “encantamiento diabólico”, y el inculpado era condenado a pesar de su negativa a confesar.
Las bulas papales habían creado un sistema muy eficaz de realimentación para la persecución, pues no sólo el acusado debía pagar su propio alimento mientras pasaba meses o años en el calabozo, sino que la totalidad de sus bienespasaba al Santo Oficio, y sus parientes quedaban sometidos a exacción.
Para justificar este tratamiento de personas aún no condenadas se decía que no podían ser considerados de la misma manera los “sospechosos” y las personas intachables.
Los familiares de las “brujas” estaban obligados a pagar la factura por los servicios de los torturadores y verdugos. Asimismo, la familia corría con el costo de los haces de leña y el banquete que los jueces daban después de la quema.
Las acusaciones más frecuentes incluían la utilización de plantas y sustancias psicoactivas (a menudo definidas como «pociones» o «ungüentos diabólicos”).
Juana de Arco, que fuera quemada en la hoguera en el siglo XVI, fue acusada de “llevar siempre una mandrágora en su seno”5 .
En tiempos posteriores, el avasallamiento de las prácticas tradicionales en Europa fue menos evidente. El fortalecimiento de los movimientos rebeldes que cristalizó en la revolución de las colonias inglesas de América del Norte en la década de 1770 y, a partir de 1789, en Francia, obstruyó la persecución de curanderos y médicos tradicionales.
Tanto en Europa como en las sociedades criollas americanas, la “caza de brujas” se desvió a la persecución de los revolucionarios que propugnaban subvertir los sistemas absolutistas.
A medida que los movimientos de resistencia ideológica y utopistas se multiplicaban en los países centrales, y en algunas de sus principales colonias, las elites económicas y políticas de éstos, continuaban trasladando sus impulsos expansivos al resto del mundo
Así se fueron generando extensos imperios que abarcaban casi todo el orbe conocido. Gradualmente fueron cayendo en manos de las potencias europeas extensos territorios en Africa, Asia y Oceanía.
Este proceso implicó un proceso aparentemente contradictorio. Si bien por un lado fue posible obtener una gran variedad de plantas desconocidas con usos nuevos e interesantes y dichas plantas se incorporaron al acervo cultural de la metrópoli, por otro lado, en las colonias, se imponían prácticas religiosas y sociales que limitaban la utilización de esas mismas plantas en los países de origen. En los hechos, la “caza de brujas” se fue desplazando a la periferia del sistema imperial. Así, a fines del siglo XIX, varias de las sustancias hoy prohibidas (como la cocaína y la morfina) se pusieron de moda entre la elite intelectual y profesional de los países europeos. Fue recién a partir de la primera década del siglo XX que se reiniciarían con más intensidad los empujes prohibicionistas de las plantas psicoactivas y los compuestos de ellas derivados.
De "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones
Blog in English: daniloanton-en.blogspot.com

viernes, 18 de diciembre de 2015

Las principales  plantas psicoactivas

Danilo Anton
 Las principales factores psicoactivos incluyen un gran número de sustancias, generalmente de origen vegetal. A continuación presentamos una lista sintética de las principales plantas que han sido utilizadas históricamente con fines psicoactivos y de los compuestos que se extraen de ellas.
1. La amapola (Papaver somniferum) es una planta con flor de porte herbáceo de cuya semilla se obtiene el opio. Contiene varios principios activos con propiedades psicoactivas: la morfina (de donde también se extrae la heroína), la codeina y otras.
2. El cáñamo (Cannabis sativa), también llamada impropiamente marihuana, es una planta arbustiva, originaria del sur de Asia, que posee alcaloides con propiedades psicoactivas bien definidas. De ella se extrae el hachís y se utilizanlas hojas para fumar.
3. El peyote (Lophophora williamsii) es un cactus cuyo principio activo más importante es la mescalina. El peyote crece en las zonas áridas de América del Norte subtropical.
4. El teonanacatl (Psilocybe mexicana y Stropharia cubensis) está constituido por varias especies de hongos psicoactivos que crecen en las montañas de Mesoamérica (Oaxaca, Chiapas, Guatemala). Contienen psilocibina y psilocina
5. El matamoscas (Amanita muscaria) es un hongo psicoactivo que crece en los bosques nórdicos y templados de montaña en Eurasia. Contiene muscarina y muscimol.
6. La ayahuasca es una infusión preparada a partir de una enredadera que crece en la región amazónica. Esta enredadera, llamada Banisteriopsis caapi, contiene harmina13  (C13H12N2O), un alcaloide con fuertes propiedades sicoativas.
7. El cornezuelo o ergot (Claviceps purpurea) es un hongo que parasita el centeno, el trigo y otras gramíneas. Es fuertemente psicoactivo y presenta una importante tóxicidad que puede ser eliminada en su preparación. Es de origen eurasiático o norafricano. Contiene varios alcaloides psicoactivos del ácido lisérgico, estrechamente emparentados al LSD-25 (ácido d-lisérgico dietilamida) el conocido compuesto sintético psicodélico.
8. El ololiuhqui (Turbina corymbosa), también llamado “semillas de la virgen” es una enredadera que se encuentra en México cuyas semillas tienen propiedades visionarias. Al igual que el cornezuelo contiene alcaloides del ácido lisérgico, con carácter fuertemente psicoactivo.
9. La aguacolla, también llamada San Pedro o gigantón (Trichocereus pachanoi) es un cactus de gran dimensión (5 a 8 metros de altura) que crece en los Andes centrales y noroccidentales de América del Sur (Ecuador, Perú). Del mismo modo que el peyote contiene mescalina.
10. La coca es una planta arbustiva propia del piedemonte andino en América del Sur cuyas hojas contienen numerosos alcaloides, entre ellos la cocaína.
11. El tabaco es un arbusto nativo de origen americano cultivado en la mayor parte de las sociedades nativas. Posee varios alcaloides, entre los cuales se destaca la nicotina.
12. El beleño (Hyoscyamus niger) es una hierba de la familia de las solanáceas característica de Europa y de la región Mediterránea. Contiene alcaloides del tropano, en particular la hiosciamina y la escopolamina. Esta última tiene propiedades visionarias.
13. La belladonna (Atropa belladonna) es una planta herbácea de la familia de las solanáceas, típica del continente europeo, que contiene varios alcaloides del tropano incluyendo la hiosciamina y la escopolamina.
14. La mandrágora (Mandragora officinarum) es una planta solanácea de porte herbáceo de origen europeo que posee una raiz gruesa e irregular de aspecto antropomórfico. Contiene varios alcaloides del tropano incluyendo la hiosciamina, la escopolamina, la atropina y la mandragorina.
15. La iboga (Tabernanthe iboga)es un arbusto de Africa Central cuyas raíces son utilizadas por sus propiedades visionarias. Es una especie de la familia de las apocináceas , constituida por arbustos y àrboles caracterizada por sus hojas sencillas, flores coloridas y un jugo lechoso. Contiene ibogaína y 11 indol-alcaloides más.
16. La ruda siria (Peganum harmala) es un arbusto pequeño originario de las áreas desérticas del Oriente Mediterráneo. Contiene alcaloides beta-carbolínicos como la harmina, la harmalina y la tetrahidro-harmina que tienen propiedades visionarias.
17. El toloache (Datura inoxia) es una hierba perenne que puede llegar a más de 1 m de altura que crece en México. Se utilizan la raíz, las semillas y en menor grado las hojas. Contiene escopolamina e hiosciamina.
Del Capítulo 1 del libro "Pueblos, Drogas y Serpientes", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.
Blog in English: