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jueves, 20 de septiembre de 2018

El origen del agua en la Tierra

El tema del origen del agua terrestre está sujeto a especulaciones. Tradicionalmente se pensaba que el agua formaba parte de la composición «original» del planeta y que su volumen había permanecido relativamente incambiado.
De acuerdo a ciertos enfoques más recientes (Fred Hoyle y otros), se sostiene que la cantidad de agua ha aumentado con el tiempo debido al aporte de cometas y meteoroides.
Thomas Gold va más lejos, argumentando que una parte importante del agua es el resultado de la oxidación bacteriana del gas metano ascendente en el proceso de desgasificación del planeta. El hidrógeno del metano sería oxidado por las hipertermobacterias que viven en profundidad formándose CO2 y H2O como resultado de su metabolismo.
Si bien no se ha encontrado aún agua líquida en la superficie de ningún planeta conocido es probable que exista en volúmenes considerables en profundidad en muchos planetas y satélites..
De todos modos, el agua en forma de hielo fue identificada en la superficie de muchos astros del Sistema Solar.
Se sabe que hay hielo de agua en Marte, varios satélites de Jupiter y Saturno y en los astros más alejados del sistema, por ejemplo, Tritón (un satélite de Neptuno), Plutón y en la mayoría de los cometas.
A partir del agua traida por cometas, asteroides y meteoritos, y la formada por el proceso metabólico bacteriano y/o debido a otros procesos de oxidación del hidrógeno, se fueron formando mares y lagos en las depresiones de la corteza, una parte permaneció o se infiltró dentro de las formaciones rocosas y el resto se congeló en las zonas más frías cercanas a los polos o montañosas elevadas.
Las aguas oceánicas quedaron expuestas a la radiación solar dando lugar a procesos de evaporación generalizados a lo largo de su superficie de contacto con la atmósfera.
El calentamiento del agua y de las superficies continentales provocó, y aún provoca, fenómenos de convección de las capas troposféricas inferiores, elevando el vapor de agua hasta los niveles de condensación, formando nubes.
La circulación atmosférica generada por las diferencias de temperatura empuja las nubes hacia los continentes, donde parte del agua cae bajo la forma de lluvia.
Este proceso, que nos resulta tan familiar, es el producto de las condiciones térmicas y de presión atmosférica particulares de La Tierra, que permiten que la mayor parte del agua se encuentre en estado líquido y que se desarrollen fenómenos de evaporación y condensación, con formación de nubes y su caida en forma de lluvia.
En los hechos, este proceso ocurrió simultáneamente con la expansión de la vida. Ya sea a partir de formas bacterianas subterráneas o extraterrestres, los mares fueron “colonizados” por innumerables organismos, más tarde se extendieron a los
cuerpos de agua continentales, y finalmente al resto de los ambientes subaéreos.
El ciclo del agua fue (y aún es) influenciado por la vida. Los organismos modifican las propiedades físico-químicas de las aguas en donde viven. No hay parámetro hidrológico que no se vea modificado por la presencia de seres vivos en el agua el albedo (reflectividad), la tensión superficial, la viscosidad, la turbidez, , los
tenores en sales y gases disueltos, la composición química, etc.
Debido a la complejidad del proceso es muy difícil reconstruir el proceso que dio lugar a la evolución planetaria, y en particular a los cambios a nivel de la hidrósfera.
El registro geológico nos presenta una información fragmentaria. Las dimensiones y forma de los océanos cambiaron. Hubieron épocas en que parte del agua permaneció congelada en las zonas más frías (épocas glaciares) descendiendo el nivel y extensión de los océanos, y otras en que todo el hielo se fundió subiendo
el mar a sus niveles máximos.
La forma de los continentes, y por ende de las cubetas oceánicas, también varió.
Algunos continentes se dividieron, los fragmentos así formados migraron lentamente y, en algunos casos, se fusionaron con otros fragmentos formando nuevas masas continentales de contornos diferentes. Concomitantemente cambiaron de forma los oceános. Algunas depresiones oceánicas, como el océano Atlántico,
se formaron en tiempos geológicos relativamente recientes (hace unos 100 millones de años). Otros son mucho más antiguos (el océano Pacífico, cuya época de formación se desconoce.
Durante los miles de millones de años transcurridos, las aguas oceánicas recibieron enormes volúmenes de sales hasta estabilizarse en la composición actual.
Parte de estas sales fueron inmovilizadas y sepultadas en el fondo del mar por  mucho tiempo. Algunas reaparecerieron en las nuevas montañas formadas en las márgenes orogenéticas de los continentes.
También desde el principio, las aguas subterráneas estuvieron expuestas a las fuentes de gas y calor del interior del planeta. Estas corrientes ascendentes de origen predominantemente radiactivo1 , fueron un factor principal en la dinámica terrestre. Muchos procesos geológicos se dan en presencia de agua. El registro mineralógico incluye numerosos minerales hidratados originados en ambientes
acuosos subterráneos: las micas, los anfíboles, las arcillas y yesos, etc. El agua líquida o gaseosa se introduce por las fisuras arrastrando solutos variados que finalmente van a cristalizar bajo la forma de minerales. Una gran parte de los minerales de las rocas se originan de esa forma (p.ej. los feldespatos y el cuarzo).
Los fenómenos volcánicos también se dan en presencia de agua. Una causa desencadenante de algunas erupciones volcánicas puede ser la vaporización del agua caliente al descender la presión que la mantenía en estado líquido. Las “burbujas” de vapor liberadas del agua en ebullición, junto con otros gases, actúan como “pistón” que empuja las lavas y clastos volcánicos a lo largo de fracturas y chimeneas, y termina derramándolas en el exterior. A la vez, la mezcla de vapor de agua y otros gases con el agua líquida, tiene un efecto lubricante que facilita el flujo de las lavas. De no ser así, éstas, cuya viscosidad es muy elevada no podrían escurrirse
por los estrechos conductos de efusión. Las grandes columnas de “humo” que salen de los cráteres volcánicos, están formadas, entre otros componentes, por vapor de agua emitido durante los procesos efusivos. Del mismo modo, los géyseres y fumarolas son eyecciones acuosas y gaseosas calientes comunes en las
zonas volcánicas. El agua es también el factor principal en la génesis de las rocas sedimentarias. Con muy pocas excepciones, los sedimentos se forman debido al arrastre de las partículas y materiales por las corrientes de agua líquida (ríos, corrientes marinas y lacunares, etc) o sólida (glaciares).
Cuando los sedimentos son sepultados, sufren procesos de compactación y deshidratación. Parte del agua, sometida a condiciones de elevadas presiones y temperaturas, migra fuera de los sedimentos, reduciendo el contenido hídrico de
los mismos. 
A pesar de ello, el material sedimentario retiene un contenido importante de agua, parte del cual puede incorporarse a los nuevos minerales que se forman durante los procesos diagenéticos.
Como se ve, el agua juega un rol fundamental en la dinámica de la corteza terrestre y en la formación de las rocas. No sólo es el agua el factor central en el ciclo hidrológico, sino también lo es en el ciclo petrogenético.
Introducción al llibro "Acuíferos de América Latina". Danilo Antòn, Piriguazú Ediciones

lunes, 10 de septiembre de 2018


4.29 El Sistema Acuífero del Valle de México


La mayor parte del agua consumida por la ciudad de México es abastecida por un acuífero sedimentario de origen aluvial que subyace gran parte de la región urbana. Una porción considerable del agua es traída desde fuera de la cuenca (desde el sistema hidrográfico Lerma-Cutzamala), aunque este aporte representa menos de una quinta parte del total.
El transporte de agua hacia el valle se está volviendo una operación poco práctica y sumamente cara. Si bien la posibilidad de ampliar la extracción de los recursos de la cuenca Lerma-Cutzamala se está agotando, la utilización de las aguas del río Balsas o su afluente el Amacuzac permitiría cubrir el deficit de abastecimiento.
Esta extracción imlicaría bombear las aguas ladera arriba a través de una diferencia de altitud de 1.200 a 1.500 m. así como construir largas tuberías, embalses de almacenamiento y otros costosos trabajos de ingeniería. Del mismo modo se considera que la utilización de aguas alóctonas al valle implicaría un perjuicio
insoslayable a las comuniades que actualmente dependen de esos recursos hídricos para su consumo doméstico y para el riego.
Geología e hidrogeología del valle
El acuífero de México está contenido en varias formaciones geológicas del Terciario y del Cuaternario cuyo espesor va desde unos pocos metros a cerca de 2.000 m. Estas unidades comprenden una vasta gama de materiales sedimentarios,
incluyendo sedimentos piroclásticos y retrabajados aluvialmente, brechas, conglomerados y aglomerados, varios tipos de formaciones arenosas volcánicas, cenizas volcánicas, lentes lacustres y coladas de lava intercaladas. Estos depósitos
están estrechamente relacionados con la actividad volcánica que tuvo lugar durante la formación del cinturón volcánico trans-mexicano y la epirogénesis sincrónica a esta petrogénesis.
La secuencia se apoya sobre las calizas cretácicas de la Formación Morelos, una unidad kárstica de 1.000 m de espesor, que constituye el “piso” de la secuencia volcánica. La base del paquete sedimentario- volcánico está compuesta de conglomerados y areniscas del grupo Balsas (épocas Eoceno a Oligoceno). Este
grupo molásico rellenó los graben que se desarrollaron durante el período orogénico post-laramídico. Comprende hasta 500 m de conglomerados, cubiertos por depósitos más finos poco variados sobre todo arenosos, pero también limosos y arcillosos, de hasta 2.000 m de espesor.
Por encima del grupo Balsas hay una compleja secuencia volcánica del Mioceno superior, compuesta de diferentes tipos de piroclastos (tobas, brechas y aglomerados), sedimentos clásticos aluviales intercalados y coladas de lava. Su espesor varía entre 390 y 1.750 m. Sobre las capas del Mioceno se formó una secuencia
volcánica de 300 a 800 m de espesor que incluye lavas andesíticas, brechas volcánicas y tobas, cubiertas a su vez por material volcánico andesítico y dacítico del Plioceno Superior, incluyendo lava y piroclastos no consolidados (300-600 m de espesor). Encima de estas rocas extrusivas se encuentran los flujos piroclásticos
de la Formación Otomi, con coladas de lava y tobas de caída de cenizas, brechas y lavas andesíticas asociadas.
La Formación Otomi está cubierta por una compleja secuencia de unidades volcánicas, que comprenden las Formaciones Las Cruces, Zempoala y Navaja, piroclastos indiferenciados del Plioceno y las Formaciones cuaternarias de Llano Grande, El Pino, Tlaloc, Popocatépelc, Chichihuanitsin e Iztaccihuatl.
Por último, las depresiones de la meseta en el valle de México están rellenas con una secuencia de acumulaciones aluviales y piroclásticas de 500 m de espesor, llamada Formación Taranco, sobre la que depositaron sedimentos lacustres durante
el Pleistoceno Superior y Holocenos, que en algunas áreas alcanzan hasta los 400 m de profundidad.
Resumiendo: el Valle de México se formó como resultado de una contínua acumulación volcánica, en la cual los formaciones molásicas detríticas del Terciario superior fueron cubiertas por una prolongada y compleja sucesión de extrusiones volcánicas, incluyendo abundante material piroclástico -en cierta medida retrabajado por acción fluvial- y coladas de lavas intercaladas. Durante las erupciones volcánicas se formaron tobas, brechas, cenizas y lava. Entre estos episodios se depositaron sedimentos aluviales y lacustres.
Los acuíferos con mayor potencial hídrico están contenidos en la Formación Tarango y en los materiales aluviales y la secuencia cenozoica de piroclastos fracturados y coladas de lava. Estos acuíferos están a menudo cubiertos por sedimentos lacustres más jóvenes, que confinan el acuífero principal. Toda la secuencia puede alcanzar un espesor de hasta 2.000 m, de los cuales los 1.500 m inferiores se encuentran más consolidados. La baja porosidad efectiva de la porción inferior, que solamente permite un cierto flujo en las fracturas -da lugar
a una baja producción potencial en esta parte de la secuencia. Dado que el techo del acuífero se encuentra demasiado cerca de las arcillas lacustres, el contínuo bombeo puede producir el desecamiento y la consolidación de las arcillas desencadenando
procesos de subsidencia. La porción utilizable del acuífero está
comprendida entre los 100 y 500 m por debajo del nivel del suelo.
El acuífero del valle de México es recargado en la Sierra Chichinautzin en el sur, en la Sierra Las Cruces en el oeste y en la Sierra Nevada en el este. Se estima que el volumen total de recarga oscila entre el 25 y el 50% de la precipitaciones (25% en Sierra Las Cruces, 35% en Sierra Nevada y 50% en Sierra Chichinautzin).
La mitad aproximada de este volumen fluye hacia el Valle de México, en tanto el resto se dirige hacia otras cuencas.
Resulta difícil obtener cifras precisas del volumen de agua que recibe el acuífero del valle cada año. Sin embargo puede indicarse que el volumen de recarga es por cierto menor a 50 m3/segundo, que es la tasa de extracción (dado que el acuífero se está agotando). Una estimación de 30-40 m3/segundo es seguramente más razonable. De seguir descendiendo el nivel de agua del acuífero se provocará un aumento del flujo desde las sierras debido al aumento del gradiente. Sin embargo, no es probable que este aumento llegue a compensar el déficit, especialmente en
caso de que la tasa de extracción aumente.
Para poder predecir en forma precisa de qué modo reaccionará el acuífero frente a un bombeo prolongado se necesitara de un modelo adecuado. En los últimos años ha sido posible la obtención de información precisa acerca de las propiedades geométricas e hidráulicas del acuífero. Investigadores del Instituto de Geofísica
de la Universidad Nacional Autónoma de México han desarrollado un modelo del acuífero (Herrera et al., 1982) que se presenta como muy promisorio para despejar esas incógnitas. Se espera que la utilización de dicho modelo junto a la información recientemente obtenida finalmente habrán de permitir evaluarfehacientemente los recursos hídricos subterráneos del valle.
No obstante, los problemas de México no podrán ser resueltos tan solo con cálculos precisos. Muy por el contrario, éstos solamente permitir saber con más exactitud algo que ya se sospecha desde hace bastante tiempo: el modelo de desarrollo de la ciudad de México es insostenible a largo plazo. El desarrollo del valle
ha alcanzado su límite y la megaciudad cada vez es menos viable. Para revertir el proceso será necesario implementar a nivel nacional un modelo de desarrollo menos concentrado y centralizado, que busque armonizar la ocupación del territorio
y el medio ambiente. Sólo un drástico cambio de rumbo habrá de permitir la sobrevivencia del valle más allá de su agonía actual.
1. El material de esta sección fue extraído de Herrera et al. (1982), Castillo Berthier (1983), Granados Velazco (1988), Ortega (1988), Cortes et al. (1989), González Morán y Rodríguez Castillo (1989), Herrera (1989), Ryan (1989), Ward (1990) y Yepes (1990,
Del libro "Los Acuíferos de América Latina,". D.Antón, Piriguazú Ediciones

viernes, 10 de agosto de 2018

El Sistema Acuífero Amazónico (Brasil)

Si bien las aguas superficiales son extremadamente abundantes en la región amazónica, pueden tener problemas de calidad debido a las altas temperaturas y humedad habitual (contaminación biológica) y a la presencia de "garimpos" mineros de oro en algunas cuencas altas con presencia de metales pesados.
Los acuíferos, que tienen menores riesgos de contaminación y pueden ser más fácilmente accesibles, son utilizados en la mayor parte de las zonas pobladas y ciudades de esta región.

Los principales sistemas acuíferos de la zona amazónica central y oriental son de edad cretácica (formación Alter do Chão) y Terciarios.
Los sistemas acuíferos principales de la región amazónica central y oriental son de edad cretácica (formación Alter do Chão) y Terciarios.
En Belem, Santarem y Manaus, principales ciudades de este sector centro-oriental,
los espesores varían entre 200 y 600 metros. Los caudales de los pozos varían
entre 50 y 450 m3/hora. En general las aguas son de calidad buena, y pueden ser consumidas sin tratamiento previo.
Al oeste de la región amazónica, en el Estado de Acre y oeste del Estado de Amazonas
se encuentra el sistema acuífero Solimões, con un área de recarga estimada
en 457,664 km2.
Al igual que sucede con el Acuífero Alter do Chão, la calidad del agua de Solimões es buena, pero se la considera muy vulnerable a la contaminación debido a su nivel poco profundo (cercano a la superficie) y a las deficiencias de construcción de muchos pozos.
El caso de Manaus
Manaus, con 2 millones de habitantes en su área metropolitana,  se encuentra situada en la margen izquierda del río Negro próximo en su confluencia con el río Solimões en una posición central de la cuenca amazónica.
El clima es de tipo ecuatorial con una pluviosidad de 2,000 a 2,200 mm y temperatura media anual de 25.6 C con una amplitud térmica de 4 C. La humedad del aire es elevada entre 77% y 88%
El abastecimiento hídrico se realiza a partir de pozos que explotan el acuífero Alter do Chão y captaciones de aguas superficiales en el río Negro.
La zona urbana de Manaos se ubica sobre los sedimentos continentales de la formación Alter do Chão, e insertada en el Planalto disecado de los ríos Trombetas
y Negro. El relieve está compuesto por interfluvios tabulares y colinas con cimas de unos cientos de metros de extensión, separados por valles abiertos y débil profundización.
La mayor parte de los pozos de Manaus obtienen su agua de niveles libres o semiconfinados
dentro de la formación Alter do Chão, que está cubierta por capas de arcillas y de las areniscas Manaus.
Las aguas subterráneas en general de calidad aceptable, encontrándose dentro de
los límites de potabilidad establecidos por la legislación brasilera vigente. Desde
el punto de vista químico presentan niveles bajos de Ca, Na y Mg, y relativamente
altos de K (probablemente debido a la alteración de los feldespatos potásicos).
Desde el punto de vista mineralógico se nota la prevalencia de las arcillas
caoliníticas en suelos y formaciones superficiales que parecen fijar el magnesio
reduciendo sus tenores en el agua.
En la zona urbana hay varios miles de pozos perforados y excavados de bajo
rendimiento que explotan el acuífero en zonas de niveles freáticos elevados, sin
controles y con riesgo de contaminación desde la superficie. Estos pozos sirven
para abastecer a varios cientos de miles de personas en la ciudad y constituyen
un importante riesgo sanitario que deberá resolverse.
Del libro "Acuíferos de América Latina",  D.Antón, Piriguazú Ediciones

sábado, 24 de marzo de 2018


El Sistema Acuífero Pantanal

El Pantanal matogrossense o Gran Pantanal es una llanura aluvial que se extiende en el oeste de los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul en Brasil y partes aledañas de Bolivia y Paraguay.
Es uno de los humedales más grandes del mundo con una extensión total de 340 500 km².
Está apoyado en una depresión a la que se atribuye origen tectónico rellena con arenas provenientes de las areniscas mesozoicas del sistema geológico Gondwana que constituyen el subsuelo de las “chapadas” (colinas mesetiformes) que rodean al Pantanal en su mitad oriental. 
Precisamente esta mitad presenta una forma  planimétrica semicircular y en nuestra opinión esta morfología especial pudo ser debido al impacto de un gran meteorito en el Mesozoico Superior o Cenozoico Inferior.
El subsuelo del Pantanal es arenoso presentando una morfología dunar heredada de un período árido de fines del Pleistoceno (unos 10,000 a 20,000 años de antigüedad) que puede ser observada en las imágenes aéreas.
La depresión pantanera recibe en influjo de varios ríos, todos afluentes del curso superior del río Paraguay (los ríos São Lorenço,  Cuiaba, Taquarí, Miranda, Negro y Aquidauana), que forman un enorme delta interno en el que vuelcan sus sedimentos.
Durante la estación húmeda, entre diciembre y mayo, el nivel de agua sube hasta 3 m y el Pantanal se anega en un 80%, dando lugar a un sistema en el que predomina la flora acuática, que alcanza aquí una expresión sin igual en ningún otro lugar del mundo.
Desde el punto de vista ecológico es un ecosistema de gran diversidad, incluyendo zonas de selvas de franja fluvial, praderas, donde se practica la ganadería, y pajonales.
El Sistema Acuífero
El Sistema Acuífero Pantanal se encuentra contenido en las formaciones más recientes (cenozoicas) de la depresión del Pantanal del río Paraguay.
Esta depresión, de origen tectónico y dimensiones regionales (aproximadamente 200,000 km2 ), está localizada en Brasil (Mato Grosso do Sul, Mato Grosso), Bolivia (región oriental), y Paraguay (zona chaqueña y  norte del Paraguay oriental).
El sistema acuífero Pantanal, que se desarrolló en la parte cuspidal de la depresión tectónica “pantaneira”, está contenido en formaciones predominantemente arenosas, resultantes de la desagregación, erosión y deposición de las areniscas mesozoicas (p.ej. formación Botucatú) y Terciarias (p.ej. formación Baurú). Durante el Cuaternario la depresión del Pantanal se rellenó de depósitos arenosos, con intercalaciones más finas (arcillas, limos) y lentes de gravas.  
Las unidades más recientes (holocenas) están constituidas preferentemente por arenas, aunque hay también lentes limosos, arcillosos y gravillosos. Los sedimentos pleistocenos son arenosos y areno-conglomerádicos con lentes arcillo-arenosos.  El espesor de este complejo detrítico alcanza 200 metros en las zonas más potentes.
La zona de captación de aguas superficiales se extiende a las colinas y chapadas que rodean a la llanura principal. La recarga del acuífero se da en  una franja al pie de dichas colinas y en la parte superior de las llanuras aluviales de los ríos que penetran en la depresión «pantaneira». Es el caso de los río Alto Paraguay,  Cuiabá, Miranda, São Lorenço,  Aquidauana y  Taquari entre otros.
Debido a su carácter somero, el Sistema Acuífero Pantanal está compuesto de napas libres, y está estrechamente vinculado con la hidrología de superficie obteniéndose generalmente caudales superiores a los 20,000- 50,000 litros hora.  Debido a ese mismo carácter de escasa profundidad el acuífero Pantanal es vulnerable a la contaminación, que hasta ahora no ha tenido lugar debido a uso extensivo y ecoturístico del área.
Los sectores intermedios pueden ser zonas de recarga y de descarga, alternativamente, dependiendo de las condiciones hidrológicas periódicas que se presentan.
Los pozos son de poca profundidad y generalmente abastecen a establecimientos agropecuarios y pequeñas poblaciones.
La zona de descarga se encuentra en el centro de la depresión asociada a las posiciones topográficas más bajas e inundables, particularmente en la llanura del río Paraguay y el curso inferior de sus afluentes.
Adaptado del libro "Acuíferos de América Latina",  D.Antón, Piriguazú Ediciones





lunes, 17 de abril de 2017

El Sistema Acuífero Puelche

D.Antón

El Acuífero Puelche (puelche en mapudungún quiere decir «pueblo del este») es un extenso acuífero que se extiende en la porción oriental de la región pampeana en la República Argentina.  
Está contenido en un complejo de formaciones sedimentarias del Terciario Superior y del Cuaternario de la llanura pampeano-paranaense que se extiende por 230,000 kilómetros cuadrados desde el norte de la Bahía de San Borombón en Buenos Aires hasta el sur de Santa Fe en Argentina con un espesor medio de unos 20 a 30 metros.
El acuífero llega hasta la mitad de la provincia de Santa Fé, este de Córdoba y NE de Bs. As hasta la Bahía de Samborombón. Generalmente se trata de un acuifero

accesible utilizable en establecimientos rurales y viviendas
con pozos de menos de 50 metros y caudales de 5,000 a 30,000 libros por hora. quiere decir «pueblo del este») es un extenso acuífero que se extiende en la porción oriental de la región pampeana en la República Argentina.  
Está contenido en un complejo de formaciones sedimentarias del Terciario Superior y del Cuaternario de la llanura pampeano-paranaense que se extiende por 230,000 kilómetros cuadrados desde el norte de la Bahía de San Borombón en Buenos Aires hasta el sur de Santa Fe en Argentina con un espesor medio de unos 20 a 30 metros.
El acuífero llega hasta la mitad de la provincia de Santa Fé, este de Córdoba y NE de Bs. As hasta la Bahía de Samborombón. Generalmente se trata de un acuifero

accesible utilizable en establecimientos rurales y viviendas
con pozos de menos de 50 metros y caudales de 5,000 a 30,000 libros por hora.

El Sistema Puelche se extuende hasta la mitad de la provincia de Santa Fé, este de Córdoba y NE de Bs. As hasta la Bahía de Samborombón. 
Hacia Córdoba sus aguas son salobres y hacia el Paraná dulces.
Desde el punto de vista sedimentológico el Acuífero Puelche está constituido por arenas cuarzosas de granulometría fina y media (entre 50 y 75% del espesor total del mismo) con algunas capas de arcilla intercaladas. 
El agua que satura las Arenas Puelches proviene de las lluvias que percolan atravesando los sedimentos superiores (generalmente limoso) de las formaciones pampeanas.
El agua fluye en forma casi horizontal, a una velocidad que varía entre 2 y 10 metros por día; el acuífero se recarga de lluvia en su centro (más o menos la zona de la ciudad de Pilar) y se descarga hacia sus bordes, que se ubican en las costas del río Paraná y d el Plata, por el Nor-Nordeste, y hacia el río Salado, por el Sur.
Es un acuífero confinado y semiconfinado. Su confinamiento se debe a la cobertura de materiales limo-arcillosos  (p.ej. formación Pampeana)  lo que hace que, por un lado, tenga una elevada protección natural contra el ingreso de agua de otras fuentes, y que, por otro, posea una cierta presión que lo hace ascender dentro de las perforaciones que lo alumbran. La profundidad a la cuál comienza la arena puelche varía de lugar a lugar, pero frecuentemente es de unos 20 a  40 metros, aunque el nivel que alcanza el agua dentro de las perforaciones (nivel estático) es del orden de los 10 metros.
El barro o arcilla azul  es precisamente el piso del acuífero puelche, es decir donde terminan las arenas. Su profundidad es de unos 50-80 metros dependiendo del lugar. 
El espesor del acuífero explotado es de unos 20 metros (espesor de la arena).  
El agua existente en el acuífero es naturalmente potable con un muy adecuado balance de sales y libre de contaminación bacteriológica. En algunos sitios  poseen un elevado tenor de hierro.
La extracción de agua de un acuífero como el puelche debe mantenerse dentro de los valores compatibles con su recarga natural. Cuando se supera la extracción comienzan a manifestarse una serie de fenómenos sobre los cuales hay sobrada experiencia nacional e internacional.   La degradación del acuífero se manifiesta en  descenso pronunciado del nivel estático, contaminación y salinización creciente.
Los problemas de gestión  se relacionan generalmente con la sobreexplotación: comienza a ocurrir un descenso en el nivel piezométrico (el acuífero pierde presión al extraerse más agua de la que ingresa) y se generan gradientes o diferencias de presión que permiten que agua de otras fuentes o de acuíferos más profundos puedan introducirse en las arenas puelches. Como ejemplo del primer caso se da el ingreso de agua de la capa freática (llamada vulgarmente «primer agua») siempre contaminada por las descargas de los pozos absorbentes o pozos negros, y en general por los derrames de aguas contaminadas sobre el suelo que luego se infiltran profundamente. En el segundo caso se han verificado ascensos de los acuíferos más profundos fuertemente salinizados que terminan por mudar la calidad del agua del puelche de «dulce» en «salada». 
Lamentablemente no hay ningún tipo de estudio permanente, organismo o sistema de control que abarque el área de la cuenca y nos pueda indicar que está sucediendo exactamente y cuánta agua se puede bombear efectivamente desde el acuífero sin causar perturbaciones como las señaladas. A falta de los mismos lo mejor es controlar lass extracciones limitando los caudales máximos por unidad de superficie (por ejemplo, por  hectárea) no siendo conveniente en ningún caso superar caudales máximos de extracción por pozo del orden de los 60 a 70 m3/hora. También se deben tomar medidas a través del control de la construcción de las perforaciones y pozos.
Extraido de Los Acuíferos de América Latina de Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

El "Sistema Acuífero Litoral" de amplia utilización en la región litoral del río Uruguay (del libro  "Acuíferos de América Latina").
Danilo Antón
4.4 El Sistema Acuífero Litoral del Uruguay
El Sistema Acuífero Litoral (S.A.L.) es el más importante del valle medio e inferior del río Uruguay extendiéndose por más de 50,000 km2 en ambas bandas de este curso fluvial, aproximadamente la mitad en territorio uruguayo y la otra mitad en territorio argentino.
En Uruguay, esta cuenca sedimentaria cubre más de 20,000 km2 , sobre todo en los departamentos de Paysandú, Río Negro, Soriano y Colonia, pero también, en menor grado, en los departamentos de Salto, Flores, Durazno y Florida.
El reservorio hídrico subterráneo está contenido en varias formaciones porosas detríticas (arenosas, conglomerádicas, areno-arcillosas) de edad Cretácica Superior (tal vez los niveles superiores sean del Terciario Inferior; Ford, 1988), con un espesor que llega a más de 200 metros hacia el centro de la cuenca.
En la banda oriental del río se han definido tres formaciones constituyentes que han sido agrupadas en el Grupo Paysandú. La unidad más antigua es la formación Guichón (areniscas arcillosas) con permeabilidad baja a media, recubierta por la formación Mercedes (conglomerados, areniscas) de elevada permeabilidad, y en su parte superior la formación Asencio (areniscas, areniscas arcillosas, areniscas ferruginosas) de permeabilidad media a baja. Del lado argentino estas formaciones han sido agrupadas en una sola unidad denominada Puerto Yeruá.
En Uruguay, el Grupo Paysandú reposa sobre las coladas basálticas de Arapey y hacia el oeste está cubiertos por las areniscas limosas de la formación Fray Bentos (del Terciario Medio, y que recibe el mismo nombre en Argentina), y en las adyacencias del río Uruguay por los depósitos fluviales de la formación Salto (Formación Ituzaingó en Argentina).
El acuífero es utilizado ampliamente en Uruguay. Ello ocurre debido a su accesibilidad, los caudales elevados, y la calidad aceptable de las aguas. Su profundidad generalmente no excede los 50 metros y los niveles de las napas son también poco profundos. Los niveles estáticos llegan hasta 20 metros y los dinámicos (niverles de bombeo) hasta unos 30 metros. En Argentina su uso es menos importante.
Tan solo en los departamentos de Paysandú y Río Negro hay más de 320 pozos que explotan este acuífero con fines de abastecimiento y riego (220 pozos en Paysandú, más de 100 en Río Negro). Es de hacer notar que el acuífero subyace algunos de los suelos agrícolas más fértiles del país y por lo tanto su utilización adquiere una importancia económica singular.
La formación Mercedes, que es el principal nivel acuífero del Grupo, fue identificada por Lambert (1939) en el valle del arroyo Chileno en Durazno y definida estratigráficamente por Serra (1945) quien propuso su denominación actual.
Se trata de areniscas conglomerádicas incluyendo niveles de areniscas, con abundante carbonato de calcio, ya sea como cemento de la roca o formando lentes de verdaderas calizas. Estos niveles se transforman en estratos extensos y potentes en la parte superior de la formación (Bossi y Navarro, 1991).
Se trata de aguas dulces con porcentajes variables de sólidos disueltos. En algunas zonas sus aguas son ligeramente duras (con mayor contenido en sales), sobre todo cuando la recarga se produce a través de la formación Fray Bentos, que está cargada con importante contenido de carbonatos de calcio, De todos modos, en toda su extensión el Sistema Acuífero Litoral posee aguas de potabilidad aceptable y de allí su importancia. Debido a la cercanía a la superficie del terreno (generalmente menor a los 20-30 metros) puede existir riesgo de contaminación, sobre todo cuando subyace áreas urbanas...
No existe un plan integrado sistemático para su explotacion.
A continuación se presenta un mapa del Sistema Acuífero Litoral relacionándolo geográficamente con otros sistemas acuíferos del Uruguay. (continúa)