martes, 19 de enero de 2021

 La Abuela Nanny y la primera revolución jamaiquina 

Nanny de los Maroons era una mujer ashanti que fue secuestrada cuando niña en la costa de la Guinea africana y vendida como esclava en la colonia española de Jamaica en la segunda mitad del siglo XVII. 
Cuenta la tradición que poco tiempo después de su llegada a la isla logró escaparse de su cautiverio junto con otros esclavos refugiándose en las regiones montañosas y selváticas del país.
Los africanos fugados, a los que se incorporaron algunos sobrevivientes de la sufrida población indígena taína, formaron una comunidad libre en la espesura. Era una sociedad matriarcal y autosuficiente de insurrectos conocidos bajo la denominación genérica de maroons (o "cimarrones" como se les llamaba en Cuba).
Debido a su carisma Nanny asumió la jefatura de la comunidad y, al mando de su gente, enfrentó a las fuerzas militares coloniales. Los españoles primero y luego los ingleses fueron derrotados en varias oportunidades. Finalmente los maroons forzaron un tratado de paz con las autoridades británicas donde se reconocía la libertad de los antiguos esclavos.
Todavía sobreviven algunas aldeas maroons en las montañas jamaiquinas: Moore Town, Charles Town, Scotts Hall y Accompong Town, algunas de las cuales tuvimos oportunidad de visitar en uno de los viajes que realizamos a la isla.
En el imaginario isleño contemporáneo, la Reina Nanny fue quien fundó los valores más profundos de la identidad jamaiquina.
De "Crónicas de la Peripecia Humana", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

domingo, 17 de enero de 2021

 Agua en la luna: la NASA se enorgulleció de descubrir algo que los científicos soviéticos habían descubierto hace 45 años

Según la NASA, los científicos del Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA) detectaron moléculas de agua (H2O) en el cráter Clavius, en el hemisferio sur de la luna. El informe señala que la concentración es de aproximadamente 100 a 412 partes por millón, o el equivalente a una botella de agua de  medio litro en un metro cúbico de suelo. Eso es 100 veces menos humedad que la que se puede encontrar en las zonas secas del desierto del Sahara.

"Teníamos indicios de que H2O, el agua familiar que conocemos, podría estar presente en el lado iluminado por el sol de la Luna", dijo en el comunicado de prensa Paul Hertz, director de la División de Astrofísica de la Dirección de Misiones Científicas en la Sede de la NASA. “Ahora sabemos que está ahí. Este descubrimiento desafía nuestra comprensión de la superficie lunar y plantea preguntas intrigantes sobre los recursos relevantes para la exploración del espacio profundo ".

Sin embargo, si los científicos de la NASA hubieran leído un poco más de trabajo de sus colegas soviéticos, podrían haberse dado cuenta de que la sonda Luna 24 de la Unión Soviética hizo este descubrimiento en 1976. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) envió docenas de sondas a varios objetos en el espacio exterior, incluidas la luna y Venus, haciendo importantes contribuciones al conocimiento de la humanidad sobre el sistema solar. Sin embargo, su trabajo fue a menudo mal interpretado por los científicos occidentales.

Un artículo publicado en 1978 en Geokhimiia (Geochemistry), la revista científica mensual de la Academia de Ciencias de la URSS, declaró de manera bastante definitiva que había descubierto agua en la superficie lunar en el cráter Mare Crisium. Si bien se titula Possible Water in Luna 24 Regolith from the Sea of ​​Crisis en la edición en inglés de la publicación, el artículo de M.V. Akhmanova, B.V. Dementyev y M.N. Markov hace afirmaciones definitivas sobre haber descubierto el agua.

Según Arlin Crotts, quien fue profesor de astronomía en la Universidad de Columbia hasta su muerte en 2015, el trío examinó muestras de suelo traídas de la Luna a la Tierra por la sonda Luna 24.

Esa sonda había perforado dos metros en Mare Crisium y extraído 170 gramos de suelo lunar. Mediante el uso de espectroscopía de absorción de infrarrojos, demostraron que el suelo lunar estaba compuesto de aproximadamente un 0,1% de agua en masa, y que aparecía más agua a medida que se profundizaba en el muestreo.

Los científicos soviéticos hicieron todo lo posible para proteger sus muestras de la contaminación una vez que regresaron a la Tierra, mucho más que los astronautas Apolo de los Estados Unidos, pero no obstante, el trío soviético “no estaba dispuesto a arriesgar su reputación en una declaración absoluta de que la contaminación terrestre fue evitado por completo ", aunque señalaron que tomaron" todas las precauciones posibles "para protegerlo, escribió Crotts en 2012.

A pesar de esto, según Crotts, en 2012 su trabajo no había sido citado ni una sola vez. En el comunicado de prensa de la NASA el lunes, la agencia espacial del gobierno de EE. UU. Deja en claro que cuando se refieren a "indicaciones" anteriores de que el agua podría estar presente en el lado iluminado por el sol de la luna, se refieren a los esfuerzos de EE. nave espacial y orbitador Lunar Prospector 1998, no a ningún hallazgo soviético.

https://sputniknews.com/science/202010261080884753-us-scientists-ignored-soviet-unions-discovery-of-water-on-moon-decades-ago/


miércoles, 13 de enero de 2021

 El drama de la islas Aleutianas (2) 

La destrucción de la Isla Amchitka

"Con 68 kilómetros de largo y entre 3 y 6 kilómetros de ancho, la Isla de Amchitka está localizada en el grupo de Islas Rat que hace parte de la cadena de las Islas Aleutianas en el Estado de Alaska en Estados Unidos. Amchitka fue utilizada por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en lo que se conoció como la “Campaña de las Islas Aleutianas” durante la Segunda Guerra Mundial pero fue abandonada en 1950 y, a partir de ese momento, la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos la consideró como un lugar ideal para la realización de pruebas nucleares subterráneas. Sin embargo, debido a la inestabilidad de la isla y el gran número de sismos que se presentaban frecuentemente en la zona, las pruebas tuvieron que ser postpuestas por más de una década mientras se realizaban los trabajos de construcción de los túneles y estudio de las condiciones sísmicas particulares de la isla.
Las pruebas se iniciaron en 1965 con la operación Long Shot que incluyó la detonación de una bomba de 80 kilotones, continuaron en 1969 con la operación Milrow en la cual se detonó una carga de 1 megatón y terminaron en 1971 con la operación Cannikin en la que se detonó una carga de 5 megatones que hacían parte de las pruebas del programa Spartan de intercepción 
de misiles antibalísticos. 
Cannikin fue además la prueba subterránea más grande jamás realizada por Estados Unidos y dejó, según la Universidad de Alaska, un saldo de 2.000 nutrias marinas muertas en los días que siguieron a la explosión.  Luego de la operación Cannikin en 1973, la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos abandonó la isla y clausuró el campo de pruebas nucleares. Desde entonces, el Departamento de Energía realiza visitas periódicas para monitorear los niveles de radioactividad en la zona y, en 2001, se realizó un proceso de descontaminación general en la isla. Sin embargo, según un informe de Greenpeace, aún existen escapes de la prueba Cannikin que están vertiendo plutonio y americio en el Océano Pacífico norte. Se espera que en 2025 el Departamento de Energía haya eliminado por completo la radiación de la isla y ésta se convierta en un refugio de vida salvaje de acceso restringido para humanos."
Extraido de Blog de Banderas
https://blogdebanderas.com/2012/12/04/10-islas-convertidas-en-campos-de-pruebas-nucleares-durante-el-siglo-xx/

domingo, 10 de enero de 2021

 Nada que festejar

Una fiesta luctuosa: el comienzo de la colonizaciòn britànica en Australia

Traducido de Al Jazeera

Mientras la mayoría de los australianos encienden la barbacoa y rompen cervezas para celebrar el día nacional del viernes, el veterarno líder aborigen Robbie Thorpe marchará a la sombra del parlamento estatal de Victoria.
Al igual que muchos aborígenes e isleños del Estrecho de Torres, no cree que haya motivo para festejar el Día de Australia, que marca la llegada de la Primera Flota en 1778 para establecer una colonia penal británica.
Para él, el 26 de enero es el "Día de la Invasión", un recordatorio del despojo, la violencia y la pérdida que la colonización infligió a los primeros pueblos del continente. En lo que respecta al veterano activista indígena, es un día de luto, reflexión solemne y resistencia.
"El colonialismo es una enfermedad y este país tiene un problema de salud mental conocido como negación de sus actos genocidas", dice Thorpe, quien marchará en la manifestación anual del Día de la Invasión de Melbourne con el objetivo de cambiar la fecha del feriado nacional.
"Si no fuera por sus actos de terror y su política de genocidio, Australia no existiría".
'Quieres por nada'
Más que simplemente simbolizar una historia dolorosa, el 26 de enero sirve como un recordatorio para muchos de cómo los aborígenes siguen marginados hasta el día de hoy. Casi 250 años después de la colonización europea, los indígenas australianos en promedio mueren una década antes que la población en general y tienen acceso a dos tercios de la cantidad de ingresos disponibles.
"La gente no se da cuenta de cuán pacífico y cuán hermoso era este país cuando llegaron aquí", dice Thorpe, quien auspicia un programa sobre asuntos indígenas en la radio comunitaria. "No queríamos nada".
Los aborígenes y los isleños del Estrecho de Torres, que representan solo el tres por ciento de la población, se han organizado en masa contra el Día de Australia desde al menos 1938, cuando el activista William Cooper celebró el primer "Día de Luto" en el centro de Sydney.
Más recientemente, sin embargo, el esfuerzo por cambiar la fecha ha cobrado impulso a medida que un número cada vez mayor de australianos blancos y no indígenas se han sintonizado con las sensibilidades de la fecha.
A principios de este mes, el líder de los Verdes australianos de izquierda, la tercera fuerza en la política del país, dijo que el movimiento del Día de Australia sería una de las prioridades del partido en el próximo año.
Richard Di Natale, hijo de inmigrantes italianos, citó la creciente concienciación, especialmente entre los jóvenes, de que ese día representaba "dolor y sufrimiento" para los aborígenes.
En noviembre, Triple J, una estación de radio pública orientada a los jóvenes, anunció que cambiaría su popular cuenta regresiva anual de música del 26 de enero al día siguiente, señalando la controversia alrededor de esa fecha.

http://www.aljazeera.com/news/2018/01/australia-national-day-fuels-debate-colonial-180124153019791.html

viernes, 8 de enero de 2021

OK es una palabra de origen indígena  (Choctaw)

El término OK se ha internacionalizado y se usa en todo el mundo y en diferentes idiomas. El origen de la palabra ha ido atribuido a una expresión irónica bastante insólita "oll korrect" o a una expresión militar O killed. Mucho más probable es la hipótesis que establece su origen en la lengua de la nación choctaw que fue lengua de relación (lingua franca) entre los indígenas y colonos de América del Norte central y meridional en el período colonial. En Choctaw Oke quiere decir "trato hecho", "así". Como es habitual los descendientes de los invasores conciente o inconcientemente rechazan las raices indígenas de sus costumbres y expresiones idiomáticas. En otras palabras la palabra OK es de origen nativo americano. Vale la pena que se conozca para ir corriendo las cortinas de la ocultación y el genocidio cultural de este continente. Nosotros lo incluimos como un dato más en nuestro libro "Amerrique, los Huérfanos del Paraiso". 

A continuación una transcripción de un sitio que plantea la etimología de OK.
"El "Diccionario de la lengua Choctaw" publicado en 1915 da la primera evidencia de eso. Como misionero cristiano que trabaja con el Choctaw de Mississippi, el autor Cyrus Byington catalogó la lengua del pueblo ampliamente. De acuerdo con él e incluso diccionarios publicados más tarde, "Okeh" significaba "es así y no de otra manera". Así que el origen de la palabra se reduce a una etimología nativa americana."
http://www.swagger.mx/radar/cual-es-el-origen-de-la-palabra-ok

 El pueblo choctaw 

Los choctaw son una nación indígena de América del Norte que se extendía por el sur de América del Norte en la porción oriental de la cuenca del río Mississippi  y que hoy se encuentra reducida a unos 160,000 individuos en varias reservas en los estados de Mississippi, Louisiana y Oklahoma.  Hablan una lengua de la familia Muscogean que era utilizada como lingua franca en toda la región suroriental de América del Norte hasta el Golfo de México y al este hasta la región litoral atlántica. Varias expresiones de la lengua choctaw se incorporaron al inglés norteamericano como la palabra okei (que quería decir “trato hecho”) y de esa lengua al resto del mundo.

Originalmente, vivían en las orillas del río Yazoo (Mississippi inferior) y al Oeste de los ríos Alabama y Tombigbee en un área de 200,000 km2  Al igual que otros pueblos del sureste de América del Norte practicaban la agricultura del maíz, de las calabazas, frijoles, girasol y tabaco. Vivían en casas de techo de paja hechas con troncos o corteza y cubiertas de barro.

Como herramientas para el cultivo empleaban bastones de hueso de búfalo remover la tierra y plantar las semillas, mientras que para cavar empleaban utensilios hechos con la omóplato de búfalo o una piedra tallada unida a un bastón. Construían graneros donde almacenaban los productos de la cosecha.  La pesca era comunal, con redes, arco y flechas o bien arrojando sustancias adormecedoras en el agua. Al igual que otros pueblos de la región norteamericana utilizaban arcos, flechas y lanzas como armamento. Como otras tribus de América del Norte, celebraban la ceremonia del maíz verde (busk) para lo cual habían construido templos rituales en la ciudad del Nanih Waiya, creada alrededor del año 500 dc.

Tenían un cuerpo especial de sacerdotes que se encargaba de limpiar los huesos y dejarlos sin carne. Los huesos limpios se guardaban en un osario, sobre el cual había un catafalco con escenas de caza, coronas e imágenes grabadas para asistir a los espíritus. Cuando ya estaba lleno de huesos, se realizaba una fiesta para los muertos y los huesos eran enterrados en un túmulo cónico de tierra. Jugaban al ishtaboli, llamado lacrosse por los franceses y chunckey por los ingleses, juego de pelota similar al hockey con una pelota de piel y raquetas llamadas kapucha, o bien con un disco redondo.

Los primeros europeos que llegaron a su territorio fueron los españoles de la expeición de Hernando de Soto quien les llamó chaetas. A partir de esa visita hubo una gran mortandad y su población disminuyó a menos de la mitad. En 1673 sus tierras fueron invadidas por los franceses quienes en 1699 construyeron el Fort Maurepas, al igual que las villas de Mobile (1702) y Fort Rosalie en 1716. Hacia el año 1746 se rebelaron contra los franceses aliándose con el gobierno colonial de Carolina del Sur.

El conflicto acabaría con la ejecución del caudillo, tras la cual se vieron obligados a someterse nuevamente a las autoridades coloniales francesas. Tras la derrota francesa en la guerra de 1756-1760, fueron forzados a ceder territorio a los británicos por lo que en 1780 se vieron obligados a trasladarse hacia el Oeste. Entonces vivían en 60 o 70 poblados en las riberas de los ríos Pearl, Pascagoula y Chickasawhay. El 3 de enero de 1786 firmaron con los colonos de los EE. UU. el Tratado de Hopewell, por el cual les declaraban "paz perpetua", tratado que fue renovado en 1792. Por este motivo, no ayudaron a los ingleses en la guerra de 1812. De todas maneras, como era habitual el tratado no fue cumplido y fueron obligados a ceder tierra a los Estados Unidos.

En 1801 por el Tratado de Fort Adams debieron ceder el cantón del Mississippi; en 1803 por el Tratado de Hoe Buckintopae, debieron ceder toda Alabama (853.760 acres); en 1805  por el Tratado de Mound Dexter, debieron ceder 4.142.720 acres más entre el sur de Alabama y Misisipi; en 1816 por el Tratado de Fort Saint Stephens, la parte externa del río Tombigbee (Alabama), que suponía unos 3 millones de acres; y en 1820 por el de Doak’s Strand, 5.169.788 acres más. Con todo ello fueron prácticamente despojados de todos sus territorios. Aún así por otro tratado de 1825 firmado por el jefe Mushulatubbee cedieron otros 2 millones de acres a cambio de que no les distribuyeran las tierras.

En 1831 unos 14.000 choctaw fueron forzados a cruzar el Mississippi y unos 2.500 murieran en el traslado por hambre y cólera. Y además no les pagaron la indemnización que les habían prometido. En Oklahoma levantarían de nuevo escuelas, iglesias y tribunales, e incluso crearían una milicia.

Durante la guerra de secesión de los EEUU apoyaron al Sur, a partir de la cual se vieron obligados a firmar un nuevo tratado en 1866 quedando limitados a una reserva restringida. .En 1907 reserva choctaw fue parcelada en propiedades individuales, y el resto vendido a blancos En 1944 les reconocieron como tribu y les devolvieron 16.000 acres. En 1960 todavía unos 17.500 choctaw vivían en tierras tribales, en una especie de reserva informal.

Demografía

Se calcula que en 1650 eran unos 15.000 individuos. Hacia 1780 eran unos 20.000 individuos en 60 ó 70 poblaciones. En 1872 eran 16.000, en 1885 unos 12.816, y en  1890 unos 10.017, y hacia 1900 censaron 25.000, de los cuales 18.981 vivían en Oklahoma y 1.639 en Mississippi.

Según datos de 1990 había un total de 45.000 choctaw tribales, de los cuales 8.100 vivían en Mississippi, 27.500 en Oklahoma y 11.200 en  California, Louisiana y otros estados. Su lengua, sin embargo, era hablada por unos 12.000 individuos en 1980. Finalmente, según el censo de 2000 los choctaw eran 158.774

Actualmente, la nación choctaw vive en siete reservas en el estado de Mississippi, algunos en Louisiana y el resto en Oklahoma.

miércoles, 6 de enero de 2021

 ¿Por qué todavía es la marihuana ilegal? (en la mayor parte del mundo)

Mucha gente asume que la marihuana se hizo ilegal a través de algún tipo de proceso que implicó audiencias gubernamentales médicas científicas; que se trataba de proteger a los ciudadanos de lo que se determinó que era una droga peligrosa. La historia real muestra una imagen muy diferente. Los que votaron declarando el destino legal de esta planta nunca manejaron información, pues dependían de la información suministrada por los que tenían una agenda específica para engañar a los legisladores. La primera votación federal para prohibir la marihuana se basó enteramente en una mentira documentada en el Senado de los EEUU.
Se comprueba que la historia de la criminalización de la marihuana está compuesta de:
- Racismo
- Miedo
- Protección de los beneficios empresariales
- Periodismo amarillista
- Legisladores corruptos, ignorantes e incompetentes
- Búsqueda de adelantos en la carrera personal de individuos involucrados
- Codicia
Estos son los motivos reales por lo que la marihuana fue declarada ilegal en EEUU.
Extraido de:
DrugWarrant.com por Pete Guither

lunes, 4 de enero de 2021

El cambio climático: hechos y ficciones

D.A.


Durante los últimos años se ha extendido la teoría de que se está produciendo un cambio climático a nivel global que estaría modificando las condiciones ambientales planetarias intensamente con graves riesgos para las civilizaciones humanas.

Esta afirmación no introduce ningún elemento nuevo. Los climas planetarios han “cambiado” durante toda la historia geológica y, por supuesto, siguen cambiando. Se encuentran numerosos testimonios sedimentarios y fosilíferos que representan los vestigios de los diversos climas que se han sucedido desde tiempos primigenios. En cuanto al tipo de cambio que se estaría produciendo y su intensidad, considero que no tenemos elementos todavía para definirlo. En todo caso, los cambios que se han producido (aún no confirmados) parecen pequeños frente a las grandes modificaciones climáticas que ocurrieron en la historia planetaria. El cambio que se identifica ahora estaría provocado por la emisión de dióxido de carbono proveniente de la combustión de hidrocarburos lo cual implicaría un aumento de la temperatura atmosférica planetaria.

Al mismo tiempo, se señala que, debido a dicho calentamiento, se generan profundos cambios climáticos a nivel global con fusión de los hielos polares y ascenso continuado de los niveles oceánicos creando una grave amenaza para las zonas costeras. Esta teoría ha provocado una alarma generalizada a muchos niveles desencadenando decisiones políticas y económicas internacionalesl y de muchos gobiernos.

Sin embargo, cuando se analizan los datos rigurosos este modelo teórico no parece confirmado por la realidad. En los hechos, en los datos meteorológicos, ese aumento generalizado de la temperatura no parece tan obvio. Disponemos de un conjunto de series térmicas ubicadas en las más variadas localizaciones geográficas, excluyendo los datos de zonas urbanizadas que deformarían los resultados, que no muestran ningún aumento claro de la temperatura.

La fusión generalizada de glaciares no ha sido demostrada. Hay varios trabajos científicos que concluyen que ni en la Antártida ni en Groenlandia se ha producido una disminución de los volúmenes congelados.

Con relación a los niveles marinos, que se supone estarían ascendiendo, sucede algo similar. Hay muchas incertidumbres. Las oscilaciones periódicas que producen las mareas y vientos, así como el dinamismo de los bloques continentales que están permanentemente hundiéndose o elevándose por motivos tectónicos y geológicos varios, impiden obtener certezas. Por otra parte, las cifras de elevación del nivel oceánico que se manejan no excederían los 2 milímetros anuales y la información recogida en las islas bajas del Pacífico tiende a mostrar una relativa estabilidad de los niveles marinos en dicha región.

Por su parte, el aumento del CO2 en la atmósfera, que ha sido registrado durante las últimas décadas, es en realidad poco significante al considerar las cifras globales atmosféricas (menos de dos millonésimos por año), existiendo discrepancias acerca de su rol efectivo como gas invernadero frente a otros factores que parecen más importantes como la presencia de vapor de agua y condensaciones en nubes y los aerosoles naturales y antrópicos.

Resumiendo podemos decir que las temperaturas de la atmósfera muestran aumentos en las zonas urbanizadas (que es una pequeña parte del área planetaria) y prácticamente ninguna en el resto de la superficie terrestre. Tampoco se ha contabilizado un balance negativo del volumen de agua inmobilizada como hielo en las zonas polares. Por el contrario hay quien sostiene, con datos serios, que la cantidad de hielo está aumentando. Los supuestos incrementos de los niveles marinos a nivel global tampoco han sido demostrados, alejando la alarma de presuntos riesgos catastróficos en las zonas costeras.

En los hechos, lo que sí ha quedado expuesto es la persistencia de una campaña mediática, impulsada por intereses económicos y políticos, tendiente a demostrar que se aproxima un desastre para la humanidad debido al consumo exorbitante de combustibles de origen mineral. Para evitar caer en errores en el futuro a la hora de tomar las decisiones y definir las estrategias, la humanidad necesita apoyarse más en los datos de la ciencia y menos en los conveniencias coyunturales de carácter económico o político.

De "Cambio climático: hechos y ficciones", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

sábado, 2 de enero de 2021

Una geografía ignorada, el mapa de la América profunda todavía está pendiente

Hay más de 35 estados en el continente americano cuya existencia se relaciona con la historia de su colonización por las potencias europeas. Hay 18 que surgieron de la subdivisión del imperio colonial español, y por tanto utilizan el idioma español como lengua oficial, hay un gran estado de lengua portuguesa (Brasil) que ha heredado los territorios coloniales portugueses indivisos. A éstos hay que agregar varios estados de lengua inglesa, dos de los cuales (los Estados Unidos y el Canadá) poseen dimensiones subcontinentales y el resto son unidades políticas mucho menores (p.ej. Guyana, Trinidad y Tobago, Jamaica y otras islas más pequeñas) y un par de estados territoriales relacionados con la antigua colonización francesa (Haití) y holandesa (Surinam). Los geógrafos debemos empezar a reconocer que al lado del mapa político oficial, existe un mapa cultural real, diferente y profundo, que incluye todas las Primeras Naciones sobrevivientes en el marco de sus territorios tradicionales.

Este mapa no está hecho. Apenas existen algunas cartas denominadas etnográficas en donde se incluye la localización aproximada de los pueblos indígenas o mapas políticos que reducen la nacionalidad de las Primeras Naciones a los débiles contornos de sus reservas, prácticamente indistinguibles de los límites de las grandes fazendas o concesiones mineras.
En realidad, el mapa verdadero de América está por hacerse. Este mapa ha de mostrar claramente todas las naciones de América, sin exclusiones. Debe mostrar el país mapuche. Hay todavía hoy un millón y medio de mapuches, muchos de los cuales se resisten a identificarse con los estados que los conquistaron y oprimieron: Chile y Argentina. La nación mapuche no ha podido obtener su estado. Tampoco ha logrado que se la incluya en ningún mapa. Debe mostrar el país guaraní. Existen todavía varios centenares de miles de guaraní distribuídos en varios cientos de comunidades: los mbya desperdigados a lo largo y a lo ancho de su antiguo territorio ancestral que ahora se llama Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, los ava chiripá y los pai tavyterá/ kaiova en la banda occidental del Alto Paraná, los ñandeva y ava-guaraní en el chaco occidental. No tienen territorio, ni autogobierno, ni siquiera el derecho a viajar en su propia tierra sin los documentos que les exigen los estados que hoy ocupan sus antiguos territorios. Tampoco hay un mapa que incluya a la antiquísima nación de los tobas, emparentada con los mocovíes actuales y con los desaparecidos (?) abipones y charrúas. Ningún mapa nos muestra donde está la nación de los quechua. Su antiguo territorio: el Tahuantisuyu, hoy está pintado de varios colores correspondiendo a varios países que se llaman: Perú, Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina. Tampoco aparece la nación aymara, cuyos representantes han quedado divididos en tres países (Perú, Bolivia y Chile) por sendas fronteras artificiales. Lo mismo se puede decir de los arawaks y caribes desperdigados a lo largo de las selvas desde los chaná del sur (terena y guaná) hasta los guajiros del norte de América del Sur.
Del mismo modo, no existe un mapa de América Central o Meso-América que pinte de colores el territorio de los kuna en el istmo de Panamá e islas vecinas, ni el territorio maya en Guatemala, México y Belice, ni el país de los nahuatl en el valle de México o el hogar de la nación purépecha, en el estado mexicano de Michoacán. Tampoco figura en ningún mapa político la numerosa nación de los navajos, la confederación iroquesa o la hermosa patria de los Haida, el archipiélago de Haidaway, que figuró injusta y grotescamente hasta hace muy poco en los mapas con el nombre irrelevante de Queen Charlotte Islands.
El nuevo mapa de colores del continente americano está pendiente. Por supuesto que están pendientes muchas otras cosas: entuertos que enderezar, derechos a reconocer, historias a revisar. Sin embargo, los geógrafos podemos y debemos cumplir con nuestra cuota parte enesta necesaria rectificación de la cultura geográfica de América. Desdibujar fronteras, pintar nuevos colores, mirar con otros ojos los viejos territorios y la naturaleza que nos rodea. Tal vez ese es el primer paso para construir la nueva sociedad en donde se acepten y reconozcan todas las diversidades. D.Antón, Las Primeras Naciones del Sur, Piriguazú Ediciones. Continúa en daniloanton.blogspot.com y daniloanton-en.blogspot.com

jueves, 24 de diciembre de 2020

Los hijos de Botnia

(lo que dejó la instalación de una megaplanta de celulosa en Fray Bentos, Uruguay)

Les dicen botnios o botnianos. Son “un montón de niños rubios”, discursean los vecinos en los zaguanes. Abandonados por sus padres, los crían los abuelos. Nadie indica dónde golpear para conocer más sobre ellos. Es raro porque en Fray Bentos, como en cualquier pueblo chico, todos saben a quién hay que acudir en cada caso. A nadie se le niega una a mano, excepto para encontrar a los hijos de Botnia.

Son vástagos del repunte económico concebidos durante la construcción de la planta de celulosa más escandalosa del planeta. Son parte de lo que dejó la crecida de Fray Bentos, la capital del departamento de Río Negro, tras la finalización de las obras de Botnia, luego absorbida por la empresa UPM, también finlandesa. De alguna manera también son un producto de la tormentosa crisis económica de 2002. La gente habla de ellos, pero nadie sabe bien qué mujeres parieron a esos botnios hijos de gringos. Los evocan por lo bajo; acusan a las madres de no tener corazón. Y también se compadecen de su futuro.

Las autoridades matan a pura indiferencia. “Acá no pasó nada”, niega la subdirectora de la Dirección Departamental de Salud rionegrina, que corta la conversación telefónica audiblemente enojada cuando escucha los datos del Instituto Nacional de Estadística. Las cifras hablan de un pico de nacimientos en Fray Bentos durante 2006, año en el que empezaron las obras. En ese momento nació la mayor cantidad de bebés del decenio 2000-2010. Se trata de 544 nacimientos: 86 más que dos años antes. Desde el Ministerio de Desarrollo Social son más amigables pero previenen: “Nadie habla de esas cosas”.

Sin embargo, hubo quienes entreabrieron sus puertas. Fueron las mujeres que conocieron, se enamoraron, se enredaron o incluso se casaron con alguno de aquellos tipos que llegaron en malón entre 2005 y 2007 para revolucionar el calmo transcurrir de la ciudad.

Muchos fraybentinos trazan la analogía entre Botnia, con el fenomenal movimiento que supuso su edificación, y el mítico frigorífico Anglo, que se alojó en la zona a mediados del siglo XIX. La empresa era propiedad de ingleses que atracaban en el muelle buscando corned beef para la guerra y besos etílicos para la noche. Los dos complejos albergaron unos 5.000 trabajadores y salpicaron de esplendor los escaparates, la vida social pública y también la privada. Claro que uno perduró 100 años —si se cuenta su fundación en 1865 bajo el nombre Liebig Extract of Meat Company— mientras que el otro sólo dos y algo. El frigorífico era empujado por la mano de obra local —y directa o indirectamente daba trabajo a toda la ciudad—, mientras que fueron los ciudadanos extranjeros los que más gastaron durante la construcción de la planta. Los jornaleros del Anglo tenían estabilidad y los trabajos se heredaban de generación en generación. En Botnia, en cambio, los contratos aparecían y desaparecían.

Otra diferencia fue que los requerimientos de Botnia —especialmente los asociados a las tecnologías digitales— superaron la capacidad de la mano de obra local. Por eso se establecieron entre el río Negro y el Uruguay miles de trabajadores especializados. Algunos vinieron acompañados por sus familias; otros eran veinteañeros europeos embarcados en una aventura tanto laboral como hormonal.

Desde que llegaron, la sagrada hora de la siesta en el poblado recostado contra el río Uruguay se tuvo que postergar. Los cajeros automáticos nunca tenían dinero. A veces las sucursales locales del mismo Banco República tampoco. Los comercios permanecían abiertos después del mediodía y dejaban las puertas entornadas hasta las nueve de la noche. En una especie de furor shoppingesco, los negocios atendían de lunes a lunes. La clientela quería gastar. Supermercados y tiendas de ropa montevideanos se instalaron en esa 18 de Julio que está a 300 kilómetros de la de la capital y que atraviesa las 30 cuadras de una ciudad con 24.000 habitantes. Los restoranes —o confiterías, como dicen los fraybentinos— no daban abasto. Se inauguraron pubs, prostíbulos y discotecas. El meneo mayor empezaba a las seis de la tarde, cuando los obreros abandonaban la soldadora halógena, los andamios o la computadora para tomarse unas cervezas reparadoras.

Nuevos fleteros cargaban y descargaban muebles relucientes todo el día en casas recién alquiladas por el doble de su precio anterior. Como en un balneario en verano, familias enteras de fraybentinos cedían su techo, escribano mediante, y las acondicionaban como podían. Todos aprovechaban: los empleados públicos y los profesionales alquilaban sus modestas mansiones a los extranjeros más pudientes. Las inmobiliarias también despertaron de la siesta. Encontraron su El Dorado entre albinos, musulmanes, chilenos, brasileños o turcos que amontonaron, para hacer unos pesos extra, en modestas casas arregladas de apuro. Los barraqueros chocaban a diario las palmas de constructores, albañiles, sanitarios, electricistas y también algunos improvisados en busca del mango.

Quienes tenían garaje pero no auto abrieron kioscos o cibercafés. A nadie le fue mal. Todo estaba a la venta. Todo se consumía como leña en el fuego. Miles de motos encontraron flamantes dueños, que las echaban a rugir desde las seis de la mañana hasta bien entrada la medianoche. La venta de electrodomésticos también se disparó. Un vecino evoca a sus coterráneos fraybentinos cargando orgullosos, de a pie o en moto, estilizados televisores durante cuadras y cuadras. Lo hacían a la vista de todos, para que el pueblo oliera el progreso del buen gastar.

La calma había sido alterada. Algunos funcionarios municipales —verdaderos motores de la economía local en el interior— pidieron licencia sin goce de sueldo y se dedicaron de una u otra manera a Botnia.

Los buenos sueldos y las changas se multiplicaron. Desde los floristas hasta los que plantaban papas, todos disfrutaron de la bonanza. Los peones ganaban 10.000 pesos por quincena. Los taxistas, antes bostezones, ya no descansaban. Los conversadores almaceneros tampoco. Las profesoras daban clases de español a finlandeses, holandeses, turcos, austríacos, alemanes, croatas o polacos. Las amas de casa lavaban, planchaban y cocinaban para ellos. Pagaban bien. Los gringos y los rebosantes jornaleros eran el corazón de aquella chimenea que a finales de 2007 empezó a humear. Muchos vieron multiplicar sus ingresos cuando se pusieron a la orden de gerentes tercerizados que les pedían a los obreros que tuvieran empresas unipersonales. En el pueblo todos dicen que 3.000 fraybentinos trabajaron directamente en la obra civil. Dicen.

El impulso frenético tuvo una ayuda extra con el corte del puente que une a Río Negro y Entre Ríos. Provincia y sede “piquetera” de una patota de militantes, sojeros e industriales —que tiran sus desechos negruzcos al mismo río que lo hace UPM— y localidad de un pueblo azuzado, Gualeguaychú, aislada en protesta ante un posible Chernóbil criollo. Resultado: las divisas permanecían en Fray Bentos y los gringos también.

La cadena del capital giraba. Hasta los robos bajaron: todos estaban ocupados.

***

Rita porta vitalidad y belleza con sus 50 años. El cabello negruzco como sus ojos y un rostro afilado expresan lo indígena que lleva en los genes. Todavía le parece escuchar el batir de las palmas en la puerta de su casa, que queda en el centro de la ciudad. Llegaban madres y niños que extendían la mano pidiendo algo para comer. Ella no estaba mucho mejor. La crisis de 2002 le había dejado la economía familiar patas para arriba. Nunca había visto gente pidiendo. Nunca había plantado vegetales. Nunca había pensado en talar el duro laurel del fondo, que tanto estimaba, para calentar las manos de sus hijas porque no tenía ni para el gas. El olor al humo del laurel las acompañó a todas partes durante el duro invierno de 2003. Se movían a caballo: tampoco había plata para el transporte. Los comercios estaban vacíos y la siesta se extendía un poco más de lo habitual, hasta que los hoteles, las pensiones y las casas plagadas de telarañas se vieron desbordados. Todos coinciden: Fray Bentos no estaba preparada para el aluvión de gente. Casi todos recuerdan aquel momento como uno de los más importantes de sus vidas.

En 2005, después de que el gobierno de Jorge Batlle firmara con Finlandia un tratado de libre comercio de cláusulas más que beneficiosas para los extranjeros, Botnia desmalezó el terreno en la cabecera sur del puente San Martín mientras los agrimensores mensuraban, los eléctricos tendían redes y los desarrolladores de software programaban sin tiempo para pestañear. Los arquitectos dibujaban y mandaban comprar hormigón premezclado. Los ingenieros planificaban grandes movimientos de tierra, desarrollaban planes de gestión ambiental y perforaban el suelo hasta el agua. Incluso arqueólogos, sociólogos y comunicólogos hicieron de las suyas mientras los peones se relamían. La fiebre contagió a los pueblos vecinos e incluso a alguna ciudad no tan cercana, como Paysandú. Los orientales llegaban de todas partes.Rita tenía miedo del ajetreo. Pensaba que los “gringos” ya nos habían colonizado una vez, robando las riquezas originarias que dilapidaron al otro lado del océano. Ahora los imaginaba desembarcando por el agua, lo único que quedaba en Uruguay después de la aftosa, las corridas bancarias y la sangría de jovencísimos emigrantes.

En 2006 el movimiento ya era palpable. En agosto la empresa había completado prácticamente la obra civil, se mostraba orgullosa de los 2.900 trabajadores que a diario alimentaban el barullo y anunciaba 5.000 puestitos para la próxima añadidura.

***

Por entonces la familia Taskinen se instaló en la calle Rincón de esa misma ciudad, donde Jorge Luis Borges puso a recordar y recordar a Irineo Funes, el memorioso. Fue una de las tantas familias que vinieron a Uruguay desde tantísimos países. Botnia proveía de educación a los hijos de sus altos mandos mediante un convenio con el colegio franciscano Los Laureles, que trajo maestras y profesoras desde Finlandia, la tierra donde la empresa cotiza en bolsa de valores. Las instalaciones se mejoraron y se construyó un edificio anexo para dar las clases. El barrio Jardín pasó a llamarse Residencial Botnia para albergar a las familias europeas cuyos jefes de hogar eran un ejército de imprescindibles para la multinacional. Se paseaban recreando a Finlandia entre las instalaciones perimetrales que compartían y tenían su spa propio. Tomaban sol desnudos y comían carnes que cocinaban en vinagre y con demasiado picante, según recuerdan los fraybentinos.

Frente al complejo de 80 confortables viviendas estaba la escuela. Niños uruguayos y extranjeros se veían las caras en los actos conjuntos, haciendo gimnasia, en fechas patrias y durante otros festejos. Unos bailaban el pericón y los otros sus músicas típicas. La interacción no era frecuente. Pero los Taskinen querían que sus niños se zambulleran en Uruguay. Vesa —por entonces de 10 años— y Tero —de 16— se integraron al aula franciscanovareliana y escucharon hablar de Gardel, del dulce de leche, del mate y de la rambla. Venían de una breve estadía en Finlandia, después de algún tiempo en Holanda. El señor Taskinen los hizo viajar, a ellos y a su esposa, por Japón y por diversos países europeos, entre maletas y maletines con contratos firmados. A diferencia del mundo que conocían, Fray Bentos los sedujo lo suficiente para quedarse. El movimiento del pequeño pueblo era “majestuoso”, su gente, cálida, y la seguridad, altísima: los niños salían de noche, podían volver a cualquier hora y no les iba a pasar nada malo.

A Tero le encantó Fray Bentos. De haber estado en Europa tendría que haber esperado unos cuantos años más para ver los amaneceres entre amigos. Con sus 16 años salió por las callejas y se hizo de los mejores compinches que ha tenido en la vida, amigos que ya son familia. Lo dice en el plácido fondo de la casa familiar, bajo un alero cercano a una pérgola y sobre un colchón de dos plazas coronado de almohadones. Es un rubio menudo de ojos clarísimos. Viste una casaca aurinegra que invita a cliquear en un sitio web que abrieron los manyas fraybentinos. Habla español como se habla al oriente del río. En realidad es uruguayo: fue el primer finlandés en obtener la ciudadanía celeste. Sus amigos bromeaban: “Ahora somos tres millones y uno”.

—¿Tuviste suerte con las chicas aquí?
—Podría decirse que sí —contesta sin más detalles. Luego admitirá que “se hizo hombre” en Fray Bentos.
—Claro que sí —afirma con orgullo Daïvi, su madre—. Vinimos con dos rubios. Todavía son bastante populares con las chicas.

***

En el pueblo todos lo saben. Hubo muchas parejas entre uruguayos y extranjeros: algunas momentáneas, otras con ciertas pretensiones, y unos pocos matrimonios que terminaron en Finlandia o algún otro país. Y también hubo relaciones por dinero, por necesidad o porque sí.

—Pateabas gringos, pateabas euros, dólares. Hubo amor y hubo dinero— aventura Melissa, de 35 años.

Melissa trabajaba entre las copas rojas de los lupanares. Sus carnes rollizas, su aplomo, un amplio escote y una gran simpatía eran sus armas allí. La conocieron los de afuera y los de adentro, los que tenían más y los que menos, el soldador y el ingeniero. La especulación también afectó al mercado del cuerpo. La cerveza servida entre sugerencias candorosas ahora sale 100 pesos, pero hace ocho años la cobraban a 120. El piso para los servicios sexuales era de 1.000 pesos. Los hombres del pueblo se enervan cuando recuerdan que les cerraban en la cara la puerta del cabaret. Cafishos y madamas cerraban con llave para desatar en los locales las bacanales de los extranjeros que bajaban en shuttles contratados, entre vozarrones alcohólicos ininteligibles. Muchas chicas de otras ciudades se instalaron en Fray Bentos para alimentar la maquinaria sexual masculina, para calmar la sed de la carga.

A Melissa los rusos le daban asco “por sucios”, pero la piel tersa de los austríacos la cautivó: ni pelos tenían. Uno de ellos fue Markus, que tenía 26 años. Ella tenía 29.

—Conocí un montón de gringos. Pero me dediqué a uno solo por un año y medio.

Durante dos años más mantuvieron la relación a punta de aeropuertos y videollamadas por Skype. Viajaron juntos a Buenos Aires, Brasil y Austria, entre otros lugares. Se veían cada seis meses y se cachondeaban entre computadoras cada vez que podían. Pero el tiempo pasó como pasa para la mayoría de las parejas.

La propuesta de Markus fue clara: vivir juntos mientras durara aquello. Así que Melissa abandonó Las Canteras, el barrio más humilde de la ciudad, y el que está más cerca del fogón de Botnia. Por entonces estaba terminando de construir la casa donde vive hoy con sus seis hijas, pero durante los años dorados se mudó a un chalet en Las Cañas, un lugar “pipí cucú”, según rememora. Se llevó a sus niñas más pequeñas y armaron rancho aparte con el joven austríaco.

Cuando se conocieron él pidió exclusividad. Pagaba 2.000 pesos la hora de compañía, así que a veces Melissa encajonaba 7.000 u 8.000 pesos en un día. Dejó la noche y se dedicó a la gran vida. En el barrio la veían pasear con ropas caras, lentes de sol, altiva, hecha una gran señora en el Chevrolet Corsa que Botnia le había facilitado a Markus. Tenía otros novios que al verla en la pizzería con su nuevo enamorado la tentaban con cerveza. A veces aceptaba los tragos y Markus, que estaba haciendo sus primeras armas con el español, le advertía: “Yo no estúpido”. Aquellos descendientes de los súbditos del Imperio Austrohúngaro eran celosos: si una chica salía con ellos no podía andar dispensando besos por ahí. Pero cuando Melissa volvió cierta tarde de Maldonado y encontró panchos con fideos en la heladera y sobre la mesa del comedor una servilleta con un beso dedicado a Markus, no pataleó. Un taxista le dijo que una mercedaria había visitado a su pareja. Él, para desentenderse, mandó echar a las domésticas que limpiaban la casa argumentando que se lo querían levantar. “Mentiras”.

Melissa cocinaba y hacía algunas tareas de la casa. A Markus le gustaba tanto su arte que pronto dejaron de salir a comer. A ella, el silencioso arreglo tácito no le cayó en gracia. Así que planteó que los miércoles pizzería y los viernes restorán. Y así fue.

***

Dicen que los gringos eran —y todavía son, porque algunos aún trabajan allí— los dueños del pueblo. Hubo un tiempo, incluso, en el que a los locales les costó pagar las pizzerías, las birras, la noche, las prostitutas y los regalos para las mujeres del pueblo.

Hubo chicas que dejaron sus trabajos formales para abanicar a tiempo completo a los finlandeses. Mujeres jóvenes que nunca se habían acostado con alguien por dinero empezaron a hacerlo. Chicas que trabajaban en los servicios domésticos también les sacaron algún peso de más a los gringos, y los gringos les sacaron a ellas lo que buscaban.

Los europeos llegaron a un paraje que los recibió con una parsimonia ejemplar. Todo se demoraba más. Aprendieron a soportar la impuntualidad y el “un día de éstos”. Decían “Llueve, uruguayo no trabaja. Nublado, no trabaja. Uruguayo no quiere trabajar”. Pero sacaron ventaja de la pachorra.

—Las mujeres les daban bola porque había gringos que te regalaban flores y bombones. ¿Cuándo uno de Fray Bentos vino con una caja de bombones con moñita y todo, tipo telenovela? —se pregunta Melissa—. Nunca.

Los fraybentinos se granjearon entre las mujeres la fama de perezosos. La ley del mínimo esfuerzo amoroso y el menosprecio eran, según ellas, las principales características de los varones, que incluso llegaban a administrar el sueldo de sus parejas.

—Te quitan la autoestima y se meten en la toma de decisiones. Acá las mujeres tienen como gran meta de la vida casarse y adiós que te vaya bien —dice  Rita con algo de molestia.

El uruguayo es duro con las patas. No baila. Los extranjeros danzarines y joviales invitaban vinos y comida a las chicas, algunas ya entradas en años, que rara vez recibían tales invitaciones y agasajos. Ellos hablaban de otros mundos mágicos, de cadencias virtuosas y maravillas desarrollistas.

—¡Una reina! Te digo que me sentía una reina. Nunca había visto a un hombre mirarme con esos ojos de amor. Se preocupaba, me llamaba, me mimaba. Yo no estaba acostumbrada. Un día me paró frente a una vidriera y me preguntó, “¿qué querés?” A mí me daba vergüenza —reconoce Rita, que al final eligió una prenda de ropa.

Sus hijas la veían más joven. Ella sentía el corazón con 30 años menos.

—Los europeos en general son muy educados y caballeros. Son atentos, te corren la silla, te preguntan qué comés. Si tenés frío te dan su campera. El uruguayo no, es todo lo contrario. Te dicen “dame la campera que tengo frío” y hasta terminás pagando la cuenta.

—A mí me tocó uno medio turco —dice Fabiana como si hubiera jugado a la tómbola.

Nunca había lavado ropa, pero un grupo de extranjeros recién llegados necesitaba lavandera. Un amigo la invitó a la confitería. Le hablaron de dinero antes de la cita y ella, que como casi todos los demás estaba en apuros, aceptó sin ver media alguna. Los gringos se presentaron sin otra ropa que la puesta. Uno de ellos la convidó a sentarse a su lado, pidió descorchar una botella de tinto y “un buen plato para la señorita”. Tendría 45 años y hablaba español sólo para escanciar cuando el cáliz amenazaba a vaciarse: “¿Más?”.

—Se terminó la bebida y otro amigo le pidió que comprara más bebida para la dama. ¡Yo era una dama! Me conquistó por caballero. Me puso a prueba para lavar la ropa y rompí el lavarropas —recuerda Fabiana.

La segunda cita transcurrió entre gestos vagos y sin comunicación verbal más allá de alguna onomatopeya y ciertas palabras en un inglés traído de los pelos. En la tercera cena el finlandés intentó decirle lo evidente mediante una anotación de cuaderno. Era un término en su lengua que significaba “barrera de idiomas”. A los dos o tres meses tenían una serie de vocablos básicos que licuaban entre el frenesí de los cuerpos. El franeleo antecedió a la convivencia. Fabiana se fue a vivir con su príncipe azulado, que también cobijó a sus dos hijas. “¡Era mi casita!”, añora.

—Él no entendía nada. Yo le decía, “ay, ay, ay, cosita, te quiero con mamita. ¿Me queré’? ¿Me queré’?”. Y él decía “sí, mamitaaaaa”. Nos mirábamos a los ojos y sabíamos lo que queríamos.

La cuidaron y cuidó. Relata paseos y mandados juntos y los atardeceres en el río. Advierte que le hace mal recordar: extraña. Él se quedaba mirando el atardecer en las barrancas del río y cuando el único resplandor que se adivinaba era el de las luces argentinas, Fabiana le decía que quería volver a casa y él trataba de quedarse un rato más. Decía: “Acá romántico”.

Todos los días él le entregaba “platita”. No hacía como otras, que les robaban dinero a los extranjeros de sus regordetas billeteras. Algunas prostitutas incluso los mandaron golpear. A Melissa le alcanzaba con salir a comprar un litro de leche con 1.000 pesos: él no preguntaba por el vuelto. Los taxistas y los almaceneros se hacían los vivos. Un litro de agua mineral podía costarles cuatro dólares; una cerveza, 30. Cuando se dieron cuenta, abandonaron el almacén de la esquina por el Tata de 18 de Julio, que acepta tarjetas bancarias. Una señora, responsable de un club social, evoca cómo le manotearon la billetera a un gringo en una curda fatal.

Los fraybentinos los recuerdan orinando los árboles en la plaza Constitución, sudando la gota gorda para aprender español, animando las fiestas mamados hasta el tuétano, descubriendo a los mosquitos, la humedad y el sol rajante que los dejaba colorados como frutillas. Trabajaban mucho. Eran adictos al trabajo. Se colocaban todas las cervezas que podían y a las seis de la mañana del otro día estaban bañados, afeitados y marcando tarjeta uniformadísimos.

El tiempo pasó y hacia finales del 2007 el fuego pasó a ser brasa. Los pubs cerraron, algunos restoranes también y sobrevinieron los despidos. El vox populi era que iban a quedar trabajando en Botnia 1.000 fraybentinos, pero terminaron siendo poco más de 300, muchos de ellos con contratos zafrales. Al año siguiente, todo había vuelto a ser como antes de Botnia.

Muchos televisores, motos, lavarropas, aparatos de aire acondicionado, teléfonos y lustrosos mobiliarios se pusieron a la venta a precio de bicoca para pagar las cuotas de los préstamos, que habían pasado a ser incómodas. La bonanza no duró lo que parte de la población esperaba. Otros lo planificaron mejor y pudieron terminar de pagar el auto, refaccionar la casa, ponerse al día con los acreedores o hacer el viajecito.

Alejandra camina con su pequeño hacia la escuela. Pasa por el almacén, compra la merienda y sigue el camino. Es un mediodía de abril y hace calor en las afueras de Fray Bentos. Ella estuvo en Finlandia pero se volvió con su hijo: no quería vivir allá. Está tratando de que el padre del niño envíe dinero, pero no lo hace. Poco tiempo después de regresar a Fray Bentos, volvió a trabajar en la whiskería repleta de viejos verdes. No quiere entrar en detalles, dice estar ocupada, es lunes, cuelga la ropa en el fondo de su casa, pide disculpas y se mete adentro. Hay por lo menos otras dos chicas en su situación, pero ninguna quiso hablar del tema.

Jessica, de 26 años, se para en sus talones. Conoció en 2006 a su ex pareja, un finlandés. Viajó con 19 años a Europa. Armó las valijas, apretó los dientes y se despidió de sus alumnos de danza. Cruzó a Buenos Aires y de Ezeiza partió a Helsinki. De ahí a Uusikaupunki, un pueblito de 15.000 habitantes al suroeste de Finlandia en el golfo de Botnia, cerca de Suecia. Todo era precioso. Hasta que al tiempo volvió de vacaciones a Fray Bentos y se reencontró con las enfermedades de sus padres, la rambla, el mate, el idioma y el laburo que había dejado porque su esposo le decía que no tenía necesidad de trabajar. En Europa habían intentado ser padres, sin suerte. Primero aplazó un mes el regreso al frío. Después lloró en la terminal de ómnibus de Fray Bentos. Una amiga la acompañó al baño: quería tirar entre los desperdicios su pasaporte europeo. No lo tiró, pero llegó a Buenos Aires y no pudo con el ataque de pánico que le vino en el check–in y que otros pasajeros calmaron con tranquilizantes.

—Le dije: “Mi vida está acá. Yo te adoro, te voy a extrañar siempre, te voy a querer siempre. Pero no puedo cambiar lo que soy por vos. Aunque seas el amor de mi vida”. Fray Bentos es un pueblo muy chico. Si no me hubiera ido me hubiera quedado con la duda. Fui y tuve la experiencia, y dimos lo mejor de nosotros. Pero me quedé.

Algunas de las mujeres que habían abandonado a su pareja volvieron con ellos tras la partida de los extranjeros. Otras no.

Daniela es maestra, una de las tantas que no vivían la noche. Tiene unos 40 años y nunca pensó en algo serio hasta que se enamoró, en su caso de Osman, un cañista turco que anduvo soldando medio mundo y terminó en Fray Bentos. Se casaron en 2009. Un año antes volvió a Fray Bentos a esperar por Ence, el proyecto de planta pastera que estaba planeada para instalarse en Río Negro pero terminó en Colonia. Ahora Osman, como tantos fraybentinos, está en Conchillas, ligando tuberías. También hubo parejas que se establecieron en Finlandia, porque el país ofrece a los extranjeros facilidades para estudiar la lengua e iniciarse en la vida laboral.

Rita empezó a comunicarse con su ex pareja, que había vuelto a Europa, por videollamadas que se cortaban y le impedían escuchar a ese hombre que tanto quiere todavía. Pensaba irse, pensaba quedarse. Pero una de sus hijas quedó embarazada y se decidió por ella y su nieto, haciendo fuerza para olvidar los proyectos en República Checa. Tiene una amiga que ya hace cinco años que está por allá y está bien.

—Tuve tanto dolor como esperanzas. Tengo tantos recuerdos… Había tanta gente que desbordaba todo y vino el bajón. Fray Bentos nuevamente se volvió un pueblo fantasma. Un amigo me dijo que estuvimos en una burbuja. Y luego vino la sensación de plafón bajo. Yo lo noté en la parte sentimental.

Las lucecitas amarillas se apagaron y se llevaron a los muñecos del tinglado. Fray Bentos se volvió lúgubre otra vez. Los anuncios de “se alquila” se multiplicaron entre los balcones y las ventanas del pueblo. Los pubs cerraron. La siesta volvió a ocupar el lugar de privilegio de siempre. Los trabajadores retornaron a sus ciudades y se despidieron entre abrazos, besos y unos cuantos “nos vemos”.

Sanseacabó. Los municipales, los jubilados, un puñado de profesionales, los funcionarios públicos, entre ellos militares y policías, volvieron ser los que empujaban la economía.

Ahora el pueblo está en calma. Canta la chicharra. Un puñado de gerentes, ingenieros y trabajadores de confianza se miran de reojo entre ellos, cada uno en su mesa. Visten jeans o bombachas gauchas del siglo XXI, camisas a cuadrillé, chalecos de guata revestidos de polyester. Trabajan para que Botnia escupa humo. Son pocos, pero animan los restoranes al mediodía y a la noche. Piden la cuenta, pagan y dejan regada de migas de pan la mesa que la moza recoge comedidamente. Son lo que dejó la crecida.

Las volutas de humo fino y blanco se observan desde la placidez de Las Canteras como foto de un pasado mejor. Una comadrona avisa que no quedó nada, y les aconseja a los de Conchillas que no se hagan ilusiones porque Fray Bentos sigue siendo el pueblo fantasma de antes. Aunque puede que tal vez algún día alguien lo redescubra, como hicieron los ingleses con el Anglo y los finlandeses con Botnia. Que los extranjeros otra vez se maravillen con su geografía y la bondad de sus gentes.

Entonces Katy, una chica de 23 años, madre soltera de dos, uno de ellos bien rubio, volverá a ser agasajada por sus hermanos varones, que le compraban de todo en las épocas de bonanza. Caminando hacia la ruta, Katy evoca aquellas semanas con sus amigas cuando decidía a qué bar acudir a observar a los gringos tomarse hasta el agua de los floreros de lunes a lunes. Hasta ahora no tiene un trabajo fijo, pero ese día una van pasaba a buscarla: la necesitaban para recoger niños. Mientras construían andamios en Botnia atendió una tienda de insumos informáticos, pero desde entonces, maternidad de por medio, no había conseguido trabajo. Ese día, después de mucho tiempo, su quehacer sería remunerado. Estaba contenta y linda.

Durante el boom de Botnia los embarazos aumentaron, como aumentan cuando la gente se siente con el coraje para mantener niños. Una doctora que atiende una policlínica de Las Canteras dice que antes de las obras unas 20 chicas embarazadas se controlaban mensualmente. Desde la llegada de los europeos pasaron a ser 30 y hoy son 40. El aumento no significa que la natalidad se haya duplicado en diez años, sino que las mujeres se controlan más, aclara una partera del barrio. Ahora las mujeres piden anticonceptivos, piden exámenes luego de una relación de riesgo, preguntan y van con sus compañeros. Cosas que antes de Botnia no pasaban.

Las mujeres sabían que los gringos se les iban y tomaron las precauciones del caso. En estos años aprendieron a utilizar preservativos y anticonceptivos orales en una zona donde antes de las obras era difícil que usaran un condón. Hablar de sexo —no practicarlo— era tabú, o más tabú que ahora, afirma sin dudar la partera.

—¿Hubo un boom de la sexualidad además de lo económico?
—Pienso que sí. La situación económica lo planteó. Había que hacer dinero. Pero además la gente se educó y tomó conciencia de que cada uno es responsable de su salud. Pienso que hubo un clic. Al tomar contacto con gente de otros lugares siempre hay un enriquecimiento personal. El intercambio que existió entre la gente fue lindo. Ésta era una zona donde no se hablaba mucho. El tema estaba quietito, no sé si por vergüenza o qué. Pero ahora las pacientes están informadas, preguntan, cuestionan, aceptan, y se trabaja muy bien.

Exceptuando los precios de la vivienda y los comestibles, todo volvió a su cauce. Fray Bentos parece esperar otro milagro global que la despierte del sopor, del letargo. Que la desplace como capital de departamento con una de las mayores tasas de desempleo y con la mayor tasa de desempleo juvenil de Uruguay. Es comprensible la nostalgia.

Para el pueblo es prácticamente imperceptible el beneficio de lo que se produce a unas pocas cuadras: UPM es una empresa que ronda anualmente 10.000 millones de euros en ventas. No quedaron monedas y tampoco nacieron muchos niños. El mayor premio que tuvo Fray Bentos fue la efímera posibilidad de conocer gente nueva y quedarse con sus memorias en algún lugar entre el deseo y la razón, otros dos hijos de Botnia.

Referencia:

https://cronicasperiodisticas.wordpress.com/2015/03/11/los-hijos-de-botnia/?fbclid=IwAR2VUGDyrpVseakmT4u5UozBHXT9Sip_5-Fs_KvhPDcWDGh_dg7CRW5sprA

  ¿Existió Jesús?  

Una  historia complicada y difícil de confirmar 
La mayoría de los estudiosos de hoy coinciden en que los Evangelios no pueden considerarse estrictamente como historia; pero tal vez muchos no estén preparados para admitir cuán poca historia contienen en realidad.
Fueron escritos probablemente entre aproximadamente el año 70 y 100 dC, los cuatro evangelios canónicos han sido atribuidos por la tradición cristiana a cuatro apóstoles: dos de ellos (Mateo y Juan) habrían sido compañeros de Jesús; los otros dos (Marcos y Lucas) compañeros de Pablo.

Pablo, cuyos escritos son más antiguos que los Evangelios más antiguos conocidos, no creía que todas las historias sobre Jesús circularan en su tiempo por los apóstoles en Jerusalén fueran verdaderas.

Para él, algunas de estas historias eran meras leyendas "sin más verdades históricas que los informes falsos que estos mismos apóstoles circularan sobre el mismo Pablo.

Teniendo en cuenta que los Evangelios, al menos en parte, probablemente repitan lo que los apóstoles de Jerusalén habían enseñado originalmente sobre la persona y la misión de Jesús, es muy poco probable que Pablo haya respaldado plenamente la verdad de su contenido.

Por ejemplo, si bien estuvo de acuerdo con los cuatro Evangelios de que Jesús era descendiente de David, está claro que rechazó la exactitud de las diversas genealogías, entre ellas, sin duda, las dos conflictivas que finalmente encontraron su camino en los textos. de Mateo y Lucas.

Sin embargo, Pablo, en sus propios escritos, dijo muy poco acerca de Jesús como ser humano. Para obtener información sobre Jesús, el hombre, en las escrituras cristianas, nuestra principal fuente son los Evangelios.

Debido a que con frecuencia éstos hablan de eventos políticos generales relacionados con la vida y la carrera de Jesús (lo que técnicamente se llaman 'sincronismos'), los Evangelios canónicos dan la impresión de que sus autores hicieron su trabajo histórico y sabían exactamente de lo que estaban hablando.

Sin embargo, tras un examen más detallado, sus afirmaciones resultan ser en gran parte incorrectas Los eruditos de hoy día comúnmente admiten que los Evangelios fueron escritos para probar que el Jesús histórico era de hecho el esperado Mesías israelita, o Cristo, en lugar de proporcionar una biografía precisa. Es por esta razón que están repletos de referencias a las profecías de las escrituras israelitas, lo que los cristianos llaman el Antiguo Testamento.

Por ejemplo, si bien estuvo de acuerdo con los cuatro Evangelios de que Jesús era descendiente de David, está claro que rechazó la exactitud de las diversas genealogías, entre ellas, sin duda, las dos conflictivas que finalmente encontraron su camino en los textos. de Mateo y Lucas. Sin embargo, Pablo, en sus propios escritos, dijo muy poco acerca de Jesús como ser humano.
¿Quien era Jesús?  (2ª parte)
Para apreciar la medida real en la que el material evangélico es en realidad la elaboración exegética del material del Antiguo Testamento, consideremos el ejemplo de la historia de Navidad que se narra en Mateo. Este Evangelio explica que María, la madre de Jesús, estaba comprometida con José, pero antes de casarse, descubrió que estaba encinta por el Espíritu Santo. Mateo agrega inmediatamente: "Todo esto sucedió para hacer que lo que el Señor había dicho por medio del profeta Isaías se hiciera realidad", “una virgen quedará embarazada y tendrá un hijo ... " '(1: 22-3, refiriéndose a Isaías 7:14).

Luego, Mateo explica que Jesús nació en la ciudad de Belén, en Judea, "porque esto es lo que el profeta escribió:" Belén, de la tierra de Judá, tú no eres de ninguna manera la más pequeña de las ciudades de Judá, porque de ti vendrás un líder que guiará a mi pueblo de Israel "'

Cuando el rey Herodes de Judea oyó que los Magos estaban preguntando dónde nació el bebé que estaba destinado a ser el "rey de los judíos", ordenó matar a todos los niños de Belén y sus alrededores que tenían dos años o menos ( Mateo 2:16). El Rey Herodes de Judea (37 a. C.-AD 4), como es bien sabido, fue una figura histórica importante en la Palestina romana primitiva, pero los registros disponibles no indican que nunca ordenó una matanza de todos los niños del distrito de Belén.

Sin embargo, después de relatar este episodio en su historia de Navidad, Mateo se detiene a señalar que: "De esta manera, lo que el profeta Jeremías dijo se hizo realidad: se escucha un sonido en Ramá, el sonido del llanto amargo. Rachel llora por ella hijos, ella rehúsa ser consolada, porque están muertos "'(2: 17-18, citando Jeremías 31:15).

Raquel, debe explicarse aquí, se menciona en el Antiguo Testamento como una esposa de Jacob, el ancestro común reclamado por las tribus israelitas, y según la tradición murió en las cercanías de Belén y fue enterrado allí (Génesis 35:19). Mateo luego dice que José, para mantener a Jesús a salvo de la masacre ordenada por Herodes, llevó al bebé y a su madre a Egipto, y luego los trajo después de la muerte de Herodes, todo esto para hacer realidad lo que el Señor había dicho por medio del profeta. , "Llamé a mi hijo fuera de Egipto.

A Jesús se le menciona en Marcos (6: 3) como 'el carpintero' (tekton en griego) y en Mateo (13:55) como 'el hijo del carpintero'. Esto podría significar que Jesús en realidad vino de una familia que tradicionalmente practicaba carpintería. Por otro lado, puede simplemente indicar que el apellido de Jesús fue el nombre arameico Bar Nagara, que significa 'Hijo del Carpintero'. En los apellidos semíticos (como en los árabes modernos) la parte de la denominación que indica descendencia o realidad (en Arameo Bar, que significa "hijo de") se puede mantener o eliminar. Por lo tanto, el apellido de Jesús podría haber sido indicado como Bar Nagara (es decir, "Hijo del Carpintero"), o más simplemente como Nagara (es decir, "el Carpintero").  

El padre de Jesús se llamaba José. En este punto, los cuatro Evangelios concuerdan (Mateo 1: 16 ss., 2: 13 ss., Lucas 1:27, 2: 4 ss., 3:23, Juan 1:45, 6:42). No es seguro que la madre del Jesús histórico se llamara María. Mientras Mateo, Marcos y Lucas la identifican con este nombre, pero no dicen nada sobre su familia inmediata, Juan parece indicar que no la nombre (2: 1, 3, 5, 12, 6:42, 19:25, 26 ), pero habla de ella en un caso como cuando asistió a la crucifixión de su hijo acompañado por una hermana (adelphe en griego) llamada María, identificada como María la esposa de Cleofás (19:25). La madre de Jesús no podría haber sido llamada María si realmente tuviese una hermana con el mismo nombre.

Ante este problema, la tradición cristiana ha asumido que las dos mujeres eran medio hermanas por la misma madre pero por diferentes padres, aunque no hay nada en los Evangelios que respalde esta suposición.

Jesús tenía cuatro hermanos llamados Santiago, Simón, José y Judas, y más de una hermana (Mateo 13: 55; * Marcos 6: 3).  Comenzó a atraer la atención del público poco después del reinado del emperador romano Tiberio (es decir, 28 DC o 29 DC, Lucas 3: 1), cuando tenía alrededor de 30 años (Lucas 3:23); cuando Herodes Antipas fue tetrarca de Galilea (4 aC-año 39 dC, Mateo 14: lff; Marcos 6: 14ff, Lucas 3: lff.); y cuando Poncio Pilato fue procurador de Judea (26-36 dC, Lucas 3: 1). De esta información, la edad reportada de Jesús es la única que plantea una pregunta, porque parece abogar por dos paralelos del Antiguo Testamento: primero, es la edad reportada del Antiguo Testamento de José cuando entró al servicio de Faraón (Génesis 41: 46); segundo, también es la edad de David cuando comenzó a reinar como rey (2 Samuel 5: 4). Jesús tenía discípulos y amigos (hombres y mujeres) cuyos nombres se citan en los Evangelios, aunque no siempre con consistencia. Dirigió un disturbio en el templo de Jerusalén, después de lo cual fue juzgado en presencia de Poncio Pilato y ejecutado en vísperas de la Pascua judía (Mateo 27: 2 ss; Marcos 15: ss., Lucas 23: ss.) , o el día anterior (Juan 18: 29ff). Aquí, uno puede dudar de que la crucifixión de Jesús tuvo lugar necesariamente uno o dos días antes de la pascua.

Uno puede dudar de que la crucifixión de Jesús tuvo lugar necesariamente uno o dos días antes de la Pascua judía, porque esto puede implicar una comparación esotérica entre su ejecución y el asesinato del cordero pascual judío. Parte de esta información del Evangelio acerca de Jesús es validada por otras fuentes. Ya se ha observado que tanto el apóstol Pablo como el historiador judío Jospehus dan fe del hecho de que Jesús tenía un hermano llamado Santiago, que era su contemporáneo. Pablo lo conoció (también fue su contemporáneo).  

En su Historia Eclesiástica, Eusebio de Caesaria (c.3 AD c.340) refiere que era  “grandioso * Mateo, repitiendo la información de Marcos, también llama José a José. El Evangelio evidencia 41 hijos de otro hermano de Jesús, Judas, que vivían en Galilea durante el reinado del emperador romano Domiciano (81-96 dC). Citando la autoridad del historiador cristiano del segundo siglo Hegesipo, cuya obra original se ha perdido, Eusebio (3: 19-20) relata la siguiente historia sobre ellos: el mismo emperador ordenó la ejecución de todos los que pertenecían a la línea de David. . . Y aún sobrevivieron de la familia del Señor los nietos de Judas, de quien se decía que era su hermano, humanamente hablando. Estos fueron informados como de la línea de David, y traídos. . . antes de Domiciano César.
Fuente: Kamal Salibi; Who was Jesus?

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Ejército saharaui mantiene bombardeos a tropas de ocupación


Los bombardeos siguen causando pérdidas humanas y materiales en las fuerzas marroquíes.

El Ministerio de Defensa de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), informó este miércoles que el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS) continúa por vigésimo séptimo día consecutivo los bombardeos contra las posiciones enemigas del Reino de Marruecos. 

Según el parte de guerra número 27 de la entidad saharaui sobre el conflicto militar, el ELPS ha atacado los atrincheramientos de las fuerzas de ocupación marroquí ubicados en las regiones de Al-Feiyin, sector de Hauza, la región de Grarat Ar-ramaz, Sector de Farsía, y otras. 

De acuerdo con la fuente oficial, los enfrentamientos que se han mantenido de manera ininterrumpida en el Sahara Occidental siguen "provocando considerables pérdidas humanas y materiales a las fuerzas de ocupación marroquí a lo largo del Muro de la Vergüenza". 

La beligerancia entre las partes fue desencadenada tras la agresión marroquí contra manifestantes saharauis en la región de El Guerguerat, el  pasado13 de noviembre.

Por su parte, el secretario general del Frente Polisario y presidente de la RASD, Brahim Ghali, pidió el lunes a la Unión Africana (UA) que aplique sanciones al Reino de Marruecos por su ocupación del Sahara Occidental y tome una postura contudente para "frenar sus prácticas expansionistas".

Durante la XIV Sesión Extraordinaria de la Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno  de la UA, celebrada de manera virtual, Ghali sostuvo que la situación es "muy crítica", e insistió en que existe una guerra desde que hace tres semanas las tropas marroquíes violaran el acuerdo de alto el fuego de 1991. "Silenciar las armas requiere un compromiso serio y un esfuerzo firme por parte del continente para restaurar la paz en la región", expresó.

Fuente: Telesur

lunes, 7 de diciembre de 2020

Al fin de cuentas, parece que el nivel de mar no está subiendo (por lo menos en el océano Pacífico)

(los atolones aumentan su tamaño)



Los atolones bajos en el Océano Pacífico han sido considerados durante mucho tiempo algunas de las áreas más vulnerables al cambio climático. Parece que no es así. 
Pero durante la última década, los científicos han notado un fenómeno desconcertante: algunas islas se están haciendo más grandes.

Un nuevo estudio publicado la semana pasada examinó la evolución de la isla Jeh, un atolón escasamente poblado que forma parte de las Islas Marshall, una nación del Pacífico formada por una cadena remota de atolones de coral e islas volcánicas entre Filipinas y Hawai.

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Los investigadores encontraron que la superficie terrestre de la isla ha aumentado en un 13% desde 1943 debido a la acumulación de sedimentos del arrecife de coral existente. Los arrecifes de coral saludables producen sedimentos de forma natural; de hecho, de eso están hechos los atolones.

 

La isla Jeh, un atolón que forma parte de la isla Marshall, ha crecido en masa terrestre durante los últimos 70 años.

"Todavía se puede ver crecer una isla en un momento en que la mayoría de las personas y la mayoría de los modelos sugerirían que deberían estar erosionándose", dijo el coautor del estudio Murray Ford, experto en sistemas de islas de arrecifes del Pacífico de la Universidad de Auckland.

Ford y Paul Kench, de la Universidad Simon Fraser en Canadá, compararon la masa terrestre de la isla en fotografías aéreas de 1943 y 2015. También se depositaron en la isla sedimentos fechados por radiocarbono para averiguar cuándo estaban vivos los restos de coral, y descubrieron que los sedimentos en partes de la isla se habían depositado después de 1950, lo que sugiere que el crecimiento de la isla es relativamente nuevo.

Al mismo tiempo, los niveles globales del mar han ido aumentando. Los datos satelitales muestran que las aguas alrededor de las Islas Marshall han aumentado alrededor de 7 milímetros (0,3 pulgadas) cada año desde 1993, según un informe de país de Pacific Climate Change Science. Eso es más que el promedio global de 2.8 a 3.6 milímetros (0.11 a 0.14 pulgadas) por año.

 

El nuevo estudio es significativo porque muestra que las islas pueden seguir creciendo, incluso cuando el nivel del mar está aumentando.

"Hemos descubierto que las islas son resistentes ante el aumento del nivel del mar y que el suministro de sedimentos a algunos atolones está superando el aumento del nivel del mar", dijo Ford. "Lo que no sabemos es cómo se desarrollará eso en las próximas décadas".

¿Que esta pasando?

Los atolones suelen estar a solo dos metros (6,6 pies) sobre el nivel del mar, pero el nivel del mar podría aumentar más que eso para fines de este siglo, según los científicos. Los niveles del mar están aumentando porque las emisiones de gases de efecto invernadero están calentando los océanos y el planeta, derritiendo los casquetes polares y los glaciares.

Un estudio del Servicio Geológico de EE. UU. De 2018 encontró que muchos atolones bajos serán inhabitables a mediados de este siglo.

Y el año pasado, el presidente del Banco Asiático de Desarrollo, Takehiko Nakao, dijo que las cuatro naciones del atolón, las Islas Marshall, Tuvalu, Kiribati y Maldivas, que albergan juntas a más de medio millón de personas, eran las más vulnerables del planeta. al cambio climático.

 

 

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"Para las naciones de los atolones, el cambio climático no es una amenaza lejana para una generación futura, sino una emergencia inmediata, con tormentas tropicales y mares crecientes que cobran su precio en vidas humanas, medios de vida e infraestructura", dijo Nakao.

Pero durante la última década, varios estudios han encontrado que algunos atolones en realidad se están haciendo más grandes. Un estudio de 2010 mostró que algunas islas del Pacífico no se habían erosionado, y un estudio de 2018 de 30 atolones del Océano Pacífico e Índico, incluidas 709 islas, encontró que ningún atolón había perdido superficie terrestre. Más del 88% de las islas se mantuvieron estables o aumentaron su área, según el estudio.

"Eso inició una pequeña fiebre del oro en términos de estudios", dijo Ford. "La señal fue bastante consistente: no hay una erosión crónica generalizada de las islas de los atolones en el Pacífico".

Ford dice que su estudio es el primero no solo en mostrar una isla aumentando de tamaño, sino también en establecer de manera concluyente por qué eso podría estar sucediendo de forma natural con el tiempo.

"Esta es la primera vez que podemos ver cómo se forman las islas, y podemos decir que el material que la hace es moderno ... así que debe provenir del arrecife alrededor de la isla", dijo Ford. "Son completamente los esqueletos del arrecife y los organismos que viven en él".

¿Qué significa esto para las islas?

El hecho de que algunas islas no se estén "hundiendo" no significa que el cambio climático no sea un problema, sigue siendo una gran preocupación.

La investigación publicada en septiembre por científicos de la Universidad de Hawai'i en Manoa muestra que las islas de los atolones enfrentan una variedad de amenazas por el aumento del nivel del mar. A medida que aumenta el nivel del mar, las islas pueden experimentar inundaciones más frecuentes que podrían deteriorar las reservas de agua dulce y hacer que los atolones sean inhabitables. Las mareas extremas también podrían causar erosión costera.

 

La mitad del coral de la Gran Barrera de Coral se ha ido 01:20

Y los científicos no saben con certeza si los atolones continuarán produciendo sedimentos a un ritmo que se mantenga por encima del nivel del mar, pero los investigadores de la Universidad de Hawai'i estimaron que los atolones se verían afectados de manera diferente, dependiendo de su elevación.

"Incluso dentro de una nación, existen diferencias en cómo responderán las islas", dijo Haunani Kane, estudiante de posgrado en geología y geofísica. Y eso puede ser difícil de predecir.

Los atolones se forman a partir de sedimentos de arrecifes de coral, pero es posible que los arrecifes no sigan produciendo los mismos niveles de sedimentos en el futuro si la ecología del arrecife se ve afectada.

La investigación muestra que el cambio climático ya está teniendo un gran impacto en los arrecifes de coral: un estudio presentado a principios de este año estimó que se espera que alrededor del 70-90% de todos los arrecifes de coral existentes desaparezcan en los próximos 20 años debido al calentamiento de los océanos, el agua ácida y contaminación.

 

"Lo que suceda con la ecología del arrecife en el futuro es un gran impulsor de lo que sucederá con la ecología de la isla en el futuro", dijo Ford. "Si apagas esa sala de máquinas de generación de sedimentos, entonces potencialmente verás ese efecto en la isla".

Ford dijo que los científicos aún no comprenden las escalas de tiempo: si un arrecife muere hoy, por ejemplo, no está claro si tomaría un año o una década o más para que tenga un efecto en los niveles de sedimento producido.

Pero para las personas que viven en las islas, el hecho de que la masa de tierra esté creciendo puede no aliviar sus temores de perder su hogar por el cambio climático.

Según Ford, la mayoría de las personas que viven en atolones viven en partes de las islas que han sido modificadas o desarrolladas por personas. Es poco probable que las estructuras artificiales experimenten una acumulación natural de sedimentos, dijo Ford, en parte debido a su construcción y al deseo de los residentes de mantenerlas.

"No van a tolerar que la arena caiga sobre la superficie de la isla e interrumpa sus actividades", dijo.

De; CNN.com