lunes, 24 de abril de 2017



El agua en la vida del planeta

Danilo Antón

En nuestro planeta el agua se encuentra en todas partes, en los mares, en las selvas y praderas, en los ríos, lagos y pantanos, incluso en los desiertos más áridos y en las calotas glaciares. Hay agua en las entrañas volcánicas y en las altas capas de la atmósfera. No hay proceso terrestre ni biológico que no la involucre de alguna manera, directa o indirectamente.
También en la vida de las sociedades el agua juega un papel principal e inevitable. No sólo es un elemento indispensable de la fisiología humana, sino que permite la producción agrícola e industrial, el funcionamiento de las grandes ciudades,
y por supuesto, la preservación y salud de los ecosistemas naturales.
A pesar de su trascendental importancia, reconocida universalmente por todas las culturas, la ciencia moderna, a menudo reduccionista, ha pasado por alto el carácter abarcativo y holístico del fenómeno hídrico, mostrándose incapaz de enfocarlo en forma integrada y sabia, como correspondería de acuerdo a su esencialidad vital indiscutible.
Durante muchos milenios, a través de enfoques espirituales, los pueblos nativos de América habían logrado preservar la mayor parte de los recursos hídricos del continente sin mayor deterioro ni degradación.
Para ellos el agua era y es sagrada, de alguna manera en ella residen los espíritus de los ancestros, la sangre de la tierra, la fuerza de la fecundidad, el porqué de la vida. No necesitaron estudios sesudos de laboratorio para comprender estas verdades.
En el mundo de la ciencia industrial, saturado de información especializada y compleja, no quedó mucho espacio para los espíritus. Tampoco se tomaron en serio las precauciones que las comunidades indígenas asumieron al adoptar y desarrollar sus prácticas ambientales y culturales.
En su búsqueda afanosa del conocimiento, los científicos se especializaron más y más en asuntos cada vez más restringidos. Perdieron la noción del todo, de la integralidad de la naturaleza.
Y en ese camino de la especialización a menudo se olvidaron del más esencial y general de los elementos naturales, el agua.
Por esa razón, en este mundo contemporáneo donde nos toca vivir, resulta tan complejo encarar el estudio del agua. Hay demasiados puntos de vista y pocas vías de comunicación que permitan relacionarlos.
Aún más difícil es armonizar las decisiones y acciones humanas para utilizar, gestionar y preservar el agua en sus múltiples formas y regímenes.

Desde el punto de vista científico el agua atraviesa transversalmente todas las disciplinas. El tema hídrico es multidisciplinario por definición.
Tal vez por eso mismo es que son casi inexistentes los “especialistas” en el líquido vital.
El agua es objeto de estudio en las ciencias físicas y químicas, en las ciencias de la tierra, en la biología y la ecología, en la economía y las ciencias sociales y humanas, en la cultura y la religión. Es también un elemento o herramienta imprescindible en las áreas constructivas y productivas, en la ingeniería, en la agronomía, en la medicina, en la política.
La coordinación de todos estos profesionales y especialistas con ópticas tan variadas, es muy difícil, a veces casi imposible.
Sin embargo, no parece viable desarrollar una calidad de vida humana y social saludable y próspera sin integrar todas esas partes que parecen funcionar en forma tan separada.

De eso se trata. De hacer realidad la interdisciplinariedad en las especialidades hidrológicas, en las que podríamos llamar “ciencias del agua”.
Fragmanto del Prólogo del libro "Recursos Hídricos: Conceptos básicos y estudios de caso en Iberoamerica” escrito por Danilo Antón. El libro fue editado por Carlos Díaz Delgado, María Vicenta Esteller Alberich y Fernando López-Vera, México.

sábado, 22 de abril de 2017


El Camino hacia Eleusis - Albert Hofmann - “Una Pregunta Inquietante”

E

En julio de 1975 me encontraba visitando a mi amigo Gordon Wasson en su residencia de Danbury, cuando repentinamente él me planteó la pregunta siguiente: ¿creía. yo que el hombre primitivo, en la antigua Grecia, podría haber descubierto algún método para aislar un enteógeno a partir del cornezuelo que pudiese haberle proporcionado una experiencia comparable a la que da la LSD o la psilocibina? Le respondí que bien podría haber sido así y prometí enviarle, después de que lo hubíere pensado mejor, un comentario sobre nuestros conocimientos presentes acerca del tema; los cuales, según yo sospechaba entonces, apoyarían mi posición tentativa. Han pasado dos años, y ahora he aquí mi respuesta.
Cornezuelo es el nombre castellano de un producto fúngico, el esclerocio de un hongo que los micólogos conocen como Claviceps purpurea (Fr.) Tul. Es un parásito del centeno y de otros cereales como la cebada v el trigo, así como de algunos pastos silvestres. Otras especies del género Claviceps, como C. paspali Stev. y Hall, C. iiigricans Tul. y C. glabra Langdon, entre otras, parasitai-i muchas clases y variedades de pasto. El cornezuelo mismo carece de una composición química uniforme: se presenta en razas “químicas” o “biológicas” que difieren entre sí sobre todo por la composición de los alcaloides que contienen. (Los químicos definen los alcaloides como sustancias alcalinas que contienen nitrógeno y que representan los principios activos, desde un punto de vista farmacológico, de numerosas plantas.) Así, en Suiza existen tres variedades de cornezuelo de] centeno: 1) En la planicie suiza una que contiene sobre todo el alcaloide ergotamina; 2) En el Valais una con alcaloides del grupo de la ergotoxina, y 3) En los Grisones una que no contiene alcaloides. Además, en otras clases de cornezuelo -del trigo, de la cebada, del mijo, de la cizaña, etcétera- existen grandes variaciones en cuanto a los alcaloides que contienen, a veces según la localización geográfica.
Con mucho, el más importante de todos los tipos de cornezuelo es eI del centeno, un cuerpo pardo-violáceo que aparece en las espigas y provoca la hipertrofia del grano. En inglés al cornezuelo del centeno se le llama horned rye, spiked rye, spurred rye, y más comúnmente ergot of rye, que es una traducción del término francés ergot de seigle (en la nomenclatura científica, Secale cornutum). La palabra ergot aparece definida en el Petit Larousse como “petit ongle pointu derriére le’pied du coq” (”pequeña uña puntiaguda en la parte posterior de la pata del gallo”) mas la procedencia del término francés ergot es incierta. Otras designaciones francesas son blé cornu, seigle ergoté, seigle ivre. Parece ser que en alemán hay más variantes que en otras lenguas: Mutterkorn, Rockeiimutter, Afterkorn, Todtenkorn, Tollkorn y muchas más. En el folklore germano existía la creencia de que cuando el cereal ondulaba con el viento la madre de los granos (un demonio) pasaba por el campo; sus hijos eran los lobos del centeno (el cornezuelo). De acuerdo con nuestro argumento observamos que dos de los nombres mencionados, seigle ivre (”centeno embriagado”) y Tollkoriz (”grano enloquecido”) dejan ver un conocimiento de los efectos enteogénicos del cornezuelo. Esta conciencia popular de las secuelas del cornezuelo sobre la mente muestra un conocimiento íntimo de sus propiedades, al menos entre los herbolarios, profundamente arraigado en las tradiciones europeas.
El cornezuelo de centeno tiene un pasado histórico. Otrora un veneno temible, ha llegado a convertirse en una rica fuente de valiosos productos farmacéuticos.
Durante la Edad Media hubo en Europa extrañas epidemias en que millares de personas perdieron la vida, provocadas por el pan elaborado con centeno contaminado por el cornezuelo. Dichas epidemias se presentaban en dos formas: el ergotismus convulsivus, caracterizado por síntomas epileptiformes y convulsiones nerviosas, y el ergotismus gangraenosus, en el que un rasgo dominante eran las manifestaciones gangrenosas que causaban la momificación de las extremidades. El ergotismo se conocía también como ignis sacer (”fuego sagrado”) o como “fuego de San Antonio”, porque San Antonio era el patrono de una orden religiosa fundada para prestar atención a las víctimas de dicha enfermedad. La causa de tales epidemias -pan contaminado con el cornezuelo- se descubrió apenas en el siglo XVII, y a partir de entonces los brotes de envenenamiento por el cornezuelo del centeno han sido sólo esporádicos.
El cornezuelo fue mencionado como un remedio por primera vez en 1582, por el médico alemán Adam Lonitzer, quien informó que las comadronas lo utilizaban para inducir los alumbramientos. La primera comunicación científica sobre las aplicaciones del cornezuelo como un agente uterotónico fue presentada en 1808 por el médico estadunidense John Stearns: “Account of the pulvis parturiens”. Pero ya en 1824 el doctor David Hosack, también estadunidense, reconoció los peligros de utilizar el cornezuelo para apresurar los partos, y recomendó que la droga fuese empleada solamente para inhibir la hemorragia post partum. De esa fecha en adelante el cornezuelo ha sido usado en obstetrícia, sobre todo con dicho propósito.’ (El tal doctor Hosack fue un hombre eminente. Era el médico de muchos de los neoyorquinos distinguidos de la época, y acompañó a Alexander Hamilton a Weehawken, en ocasión de su trágico duelo con Aaron Burr. Esto llegó a mi conocimiento al través de la admirable biografía de Hosack que escribió Christine Robbins.)
El último y el más importante capítulo en la historia del cornezuelo lo examina como una rica fuente de alcaloides con aplicaciones farmacológicas. Más de treinta alcaloides han sido aisla dos del cornezuelo y es improbable que puedan ser descubiertos muchos más. Cientos de modificaciones químicas de dichos alcaloides naturales han sido’ preparadas e investigadas desde el punto de vista farmaco lógico. Hoy en día todos esos alcaloides tam-r bién pueden ser obtenidos mediante síntesis total.
Los alcaloides con aplicaciones medicinales más importantes proceden del cornezuelo del centeno. El primero que tuvo un uso terapéutico amplio fue la ergotamina, que A. Stoll aisló en 1918. La ergotamina es el ingrediente esencial de preparados farmacéuticos como el Cafergot y el Bellergal, medicamentos que se utilizan contra la migraña y los trastornos nerviosos. Dos preparados modernos especialmente útiles son la Hydergina, desarrollada por A. Stoll y A. Hofmann en los laboratorios Sandoz, de Basilea, que contiene alcaloides de ergotoxina hidrogenados y se emplea en el tratamiento de algunas alteraciones geriátricas, y el Dihydergot, que contiene dihidroergotamina como ingrediente activo y se utiliza en la terapéutica de trastornos circulatorios.
Las investigaciones sobre el alcaloide ergonovina, que es el principio uterotónico específico del cornezuelo, soluble en agua, son de especial importancia para los asuntos que estamos tratando. En 1932 H. W. Dudlev y C. Moir descubrieron, en Inglaterra, que los extractos del cornezuelo hidrosolubles, que no contenían ninguno de los alcaloides insolubles en agua del tipo ergotamina-ergotoxina, inducían una intensa actividad uterotónica.
Esta observación llevó, tres aiíos después, al aislamiento del alcaloide causante de dicha acción, en forma simultánea en cuatro diferentes laboratorios que lo llamaron “ergometrina”, “ergobasina”, “ergotocina” y “ergostetrina”, respectivamente. La Comisión de la Farmacopea Internacional propuso un nombre que fuera aceptado internacionalmente para reemplazar a tales sinónimos: esto es, idergonovina”.
En 1937, a partir de ácido lisérgico natural preparé la ergonovina, que por su composición química es la propanolamida del ácido lisérgico como se muestra en la imagen. El ácido lisérgico es el núcleo común de la mayoría de los alcaloides del cornezuelo. Se extrae de cultivos especiales de cornezuelo, y en la actualidad también sería posible prepararlo mediante una síntesis total, si no fuese porque tal procedimiento es demasiado caro. Yo utilicé el método desarrollado para la síntesis de la ergonovina con el objeto de preparar numerosas modificaciones químicas de dicha sustancia. Uno de estos derivados de la ergonovina, en parte sintéticos, fue la butanolamida del ácido lisérgico. Hoy en día se utiliza en obstetricia con el nombre comercial de Methergina para contener la hemorragia post partum y prácticamente ha reemplazado a la ergonovina.
Otro derivado del ácido lisérgico que sinteticé en el curso de estos trabajos, con la intención de obtener un analéptico (es decir, un agente con propiedades estimulantes de la respiración y de la circulación), fue la dietilamicia del ácido lisérgico (Fig. l). Los exámenes farmacológicos revelaron que el compuesto tenía una actividad uterotónica claramente intensa, casi tan vigorosa como la de la ergonovina. En 1943 descubrí, al someterme a experimentos con la droga, la alta potencia enteogénica de la dietilamida del ácido lisérgico, que llegó a ser Conocida en todo el mundo por su nombre en clave en el laboratorio: LSD-25.
Mi interés por los agentes enteogénícos, originado en 1943 a partir de mi trabajo con la LSD, me llevó a conocer a Gordon Wasson, precursor como etnomicólogo y precursor también en el estudio del antiguo culto de los hongos en México. Roger Heim, en aquel tiempo jefe del Laboratoire de Crvptogainie y director del célebre Muséum National d’Histoire Naturelle de París, a quien Wasson invitó a estudiar e identificar en el campo los hongos divinos, me envió muestras de ellos con el objeto de que analizara su composición química. Junto con mi ayudante de laboratorio, Hans Tscherter, logré aislar los principios enteoclénicos de los hongos sagrados de México, a los que llamé psilocibina y psilocina. En compañía de mis colegas de los Laboratorios de Investigación Sandoz conseguí elucidar la estructura química de la psilocibina y la psilocina, así como sintetizarlas.
Inspirado por las conversaciones con mi amigo Wasson y animado por nuestro buen éxito con los hongos enteogénicos, decidí abordar también el problema presentado por otra planta enteogénica mexicana, el ololiuhqui. Con la ayuda de Wasson obtuve una gran cantidad de auténticas semillas de ololiuhqui, de las dos especies de maravilla que los indios mesoamericanos han utilizado: semillas de Turbina corymbosa (L.) Raf. y de Ipomoea violacea L. Cuando las analizamos llegamos a un resultado inesperado: estas antiguas drogas que estábamos dispuestos a llamar “mágicas” y que los indios consideran divinas, contenían como principios psicoactivos algunos de nuestros ya familiares alcaloides del cornezuelo. Los componentes principales eran la amida del ácido lisérgico y la hidroxietilamida del ácido lisérgico, ambos alcaloides hidrosolubles, estrechamente relacionados con la dietilamida del ácido lisérgico (LSD), como resulta evidente incluso para quien no sea químico (Figura l). Otro constituyente de los alcaloides del ololiuhqui era la ergonovina, el principio uterotónico del cornezuelo.
La propiedad enteogénica de estas amidas simples del ácido lisérgico, estrechamente relacionadas con la LSD, está bien establecida. La cuestión que entonces surgía por sí misma era si la ergonovina -un componente alcaloide no sólo del cornezuelo sino también del ololiuhqui- poseía actividad enteogénica. A la luz de su estructura química esto no parecía improbable: no difiere mucho de la LSD. Mas uno puede inquirir por qué, si es un enteógeno, este hecho sorprendente no ha sido comunicado, en vista de que ha venido empleándose en obstetricia durante las últimas décadas. Sin duda la respuesta se encuentra en la dosis extremadamente baja de ergonovina que se emplea para contener la hemorragia post partum, esto es, de 0.1 a 0.25 mg. La dosis eficaz de la amida del ácido lisérgico es de 1 a 2 mg por vía bucal. Así pues, decidí administrarme una dosis correspondiente de ergonovina.
1º de abril de 1976
12:20 h: 2.0 mg de maleato ácido de ergonovina, que contienen 1.5 mg de base de ergonovina, ingeridos en un vaso de agua.
13:00 h: náusea ligera, mismo efecto que siempre he experimentado en mis ensayos con LSD o con psilocibina; cansado, necesidad de recostarme; con los ojos cerrados, figuras de colores.
13:30 h: los árboles del bosque vecino parecen animarse; sus ramas se mueven de manera amenazadora.
14:30 h: intenso deseo de soñar, incapacidad para el trabajo sistemático; con los ojos cerrados o abiertos, acosado por sensaciones y formas moluscoides.
16: 00 h: los motivos y colores se han hecho más claros, pero aún encierran peligros ocultos.
17:00 h: tras una breve siesta me despierta una especie de explosión interior de todos los sentidos.
18:00 h: una visita inesperada me obliga a entrar en actividad, pero durante toda la tarde viví más en un mundo interior que en el exterior.
22:00 h: todos los efectos desaparecidos, sensaciones normales.
Fue una experiencia realizada sin un procedimiento riguroso, mas prueba que la ergonovina posee una ligera actividad enteogénica modificadora del estado de ánimo, siempre que se tome en la misma cantidad que la de una dosis eficaz de la amida del ácido lisérgico, el constituyente principal del ololiuhqui. Su potencia corresponde aproximadamente a una vigésima parte de la que tiene la LSD, Y a unas cinco veces la de la psilocibina.
Hay un hallazgo más que podría ser de la mayor importancia para considerar la pregunta de Wasson. Los componentes principales de las semillas de maravilla mexicana son: 1) Amida del ácido lisérgico (= “ergina”), y 2) Hidroxietilamida del ácido lisérgico. Tales son también los alcaloides más importantes del cornezuelo que crece en el pasto silvestre Paspalum distichum L. Este pasto crece en torno de toda la cuenca del Mediterráneo y a menudo es infectado por Claviceps paspali. En 1960, F. Arcamone et al.’ fueron los primeros en descubrir estos alcaloides en el cornezuelo de P. distichum.
Entre las clases de cornezuelo producidas por las diferentes especies del género Claviceps y sus numerosos huéspedes cereales y pastos silvestres-, por supuesto existen algunas que contienen alcaloides enteogénicos, los mismos alcaloides que hay en las maravillas enteogénicas de México. Estos alcaloides, principalmente la amida del ácido lisérgico, la hidroxietilamida del ácido lisérgico y la ergonovina, son solubles en agua, en contraste con los alcaloides no enteogénicos que tienen aplicaciones medicinales, del tipo de la ergotamina y la ergotoxina. Con las técnicas y el equipo disponibles en la Antigüedad era pues sencillo preparar un extryto enteogénico a partir de los tipos de cornezuelo apropiados.
¿Cuáles eran esos tipos de cornezuelo apropiados de que podían disponer los antiguos griegos? En su tierra no había centeno, aunque sí trigo y cebada, y el Claviceps purpurea medra en ambos. Analizamos en nuestro laboratorio el cornezuelo del trigo y el de la cebada, y encontramos que contienen básicamente los mismos alcaloides que el del centeno, es decir, la ergonovina y los del grupo de la ergotoxina y la ergotamina, y en ocasiones también trazas de la amida del ácido lisérgico.
Según dije con anterioridad, la ergonovina y la amida del ácido lisérgico, ambas enteogénicas, son hidrosolubles, mieñ demás alcaloides no lo son. Como todos sabemos, el cornezuelo difiere en su composición química de acuerdo con la geografía y con la planta huésped. No tenemos manera de saber cuál era la composición del cornezuelo de la cebada o del trigo que se cosechaban en la llanura Rariana, vecina a Eleusis, en el segundo milenio antes de Cristo. Pero ciertamente no es disparatado suponer que la cebada cultivada allí era huésped de un cornezuelo que contenía, quizás entre otros, los alcaloides enteogénicos solubles. La vecindad con la fértil llanura sin duda habrá influido en la elección de Eleusis para levantar ahí el templo de Deméter, y en la formación del ramillete de vigorosos mitos en torno a este lugar y a Triptólemo, que todavía hoy ejercen su fascinación sobre nosotros.
La separación de los agentes enteogénicos, mediante su simple disolución en agua, de los alcaloides no solubles -la ergotamina y la ergotoxina- bien se encontraba al alcance de las posibilidades abiertas al hombre primitivo en Grecia. Un método aún más sencillo habría sido recurrir a alguna clase de cornezuelo como el que crece en el pasto Paspalum distichum, que contiene sólo alcaloides aue son enteogénicos y que podría incluso haber sido usado directamente en forma de polvo. Como dije antes, P. distichum crece por todas partes en torno a la cuenca del Mediterráneo. Durante los muchos siglos en que los misterios eleusinos mantuvieron fascinado al mundo de la antigua Grecia, ¿no pudieron los hierofantes de Eleusis haber ampliado su conocimiento y perfeccionado sus habilidades? Para el mundo griego, como para nosotros, los misterios se encuentran vinculados con Deméter y Core; ellas junto con Triptólemo son los afamados progenitores míticos del cultivo del trigo y la cebada.
Mas en el curso del tiempo, los hierofantes pudieron fácilmente haber descubierto el Claviceps paspali, que crecía como parásito en el pasto Paspalupii distichziiii. Entonces podrían haber obtenido su enteógeno directamente, puro y sin necesidad alguna de disolverlo.
Pero si menciono esto es sólo como una posibilidad o una probabilidad, y no porque P. distichitm haga falta para dar respuesta a la pregunta de Wasson.
Por último, debemos también comentar un cornezuelo que parasita un pasto silvestre llamado Lolium lemulentum L. en la nomenclatura científica. Esta hierba, que en castellano llamamos cizaña, es ampliamente conocida en inglés como darnel o cockle o, en la Biblia, tares, y es una plaga para los sembradíos de gramíneas. A veces también se le llama en inglés wild rye grass (literalmente, “pasto de centeno silvestre”), que es un nombre poco afortunado pues el centeno silvestre nada tiene que ver con el verdadero centeno (en español se llama ballico): el rye de ivild rye grass tiene una etimología totalmente distinta. En el griego clásico la cizaña era aira, y en el latín clásico lolium. Su nombre en francés es ivraie y en alemán Taumellolch, términos ambos que apuntan hacia una,creencia en su actividad enteogénica por parte del conocimiento popular de los herbolarios europeos tradicionales. Se ha encontrado una mención de ivraie en el año 1236, y puede suponerse que el término es mucho más antiguo.
El análisis de Lolium temulentum en mi laboratorio, así como un amplio estudio botánico, químico y farmacológico realizado por I. Katz, mostraron que esta planta no contiene alcaloides ni posee ninguna actividad farmacológica. Pero las especies del género Lolium (L. temulentum y L. perenne) son presas notorias del hongo Claviceps. Así, la reputación enteogénica de la cizaña debe atribuirse a su infestación por el cornezuelo. Muestras de cornezuelo que crecía en L. temulentum y en L. perenne recogidas en Alemania, Francia y Suiza revelaron una kran variación en el contenido de alcaloides. Algunas poseían cantidades importantes de ergonovina junto con alcaloides del grupo de la ergotamina y la ergotoxina.’En la antigua Grecia pudo haber existido una especie de cornezuelo de la cizaña que contuviera sobre todo alcaloides enteogénicos tales como los que hemos encontrado en el cornezuelo de Paspalum.
En conclusión, ahora doy respuesta a la pregunta de Wasson: la respuesta es sí; el hombre primitivo en la antigua Grecia pudo haber obtenido un enteógeno del cornezuelo. Pudo haberío extraído del cornezuelo del trigo o de la cebada. Un procedimiento más sencillo habría sido utilizar el cornezuelo del pasto común Paspalum. Esto se apoya en la suposición de que los herbolarios de la Grecia antigua eran tan inteligentes y hábiles como los del México prehispánico.
BIBLIOGRAFIA:
* La monografía de consulta obligada sobre la botánica y la historia del cornezuelo es la de G. Barger: Ergot aizd Ergotisiii, Gurney and Jackson, Londres, 1931.
* En su monografía Die Mietterkoriialkaloide (F. Enke Verlag, Stuttgart, 1964), A. Hofmann revisa los resultados de las investígac;ones médicas, farmacológicas v químicas sobre ‘los alcaloides del cornezuelo realizadas en laboratorios de todo el mundo.
* I. Katz: “Contribution á I’étude de I’ivraic enivrante (Loliiiiil teiizíileizttiiii L.).” Tesis presentada en la rcole Polytechnique Fédérale, Zurich, 1949.
* H. Kobel, Sandoz Rescarch Laboratories, Basilea. Comunicación personal.



Las distintas etnias del Gran Chaco llegan a Buenos Aires para hacer oír sus reclamos

Son pilagás, wichí, tobas y guaraníes, entre otras etnias del Norte argentino, Bolivia y Paraguay, que reclaman la propiedad comunitaria de su tierra y el respeto a su identidad cultural.

La tierra fue y será el principal reclamo de las diferentes etnias de los pueblos aborígenes. La tierra entendida como entidad colectiva, propiedad cultural, desprendida de la lógica individual y económica. Su cultura está aferrada a la naturaleza. Y si esto no existe para ellos, la ley se convierte en letra muerta y por eso, en muchos casos, no se reconocen sus derechos territoriales y son desalojados. Con estas reivindicaciones a cuestas, mujeres y hombres de diversos pueblos de la Argentina, Bolivia y Paraguay, que conforman el Gran Chaco Sudamericano, llegaron hasta Buenos Aires para unificar propuestas y hacer oír sus reclamos. Ayer, en el Día del Aborigen, dialogaron con Página/12.

“Mi cultura nunca dice que vaya con mi hijo a pasar una tarde a la plaza o a tomar un helado. Mi cultura me dice que necesito un espacio donde podamos renovar nuestra espiritualidad, donde practique la caza, la pesca, donde pueda ver crecer el algarrobo, donde le pueda mostrar a mi hijo qué indica el vuelo del ave. Entonces, mis hijos pierden su cultura porque no la vivencian.” Así es como Israel Alegre, un hombre toba de Formosa, de 47 años, describe las preocupaciones sobre lo que dejará a sus cuatro hijos. El forma parte de la Comunidad Nam-Qom, que significa comunidad toba, junto a ochocientas familias. “No tenemos título comunitario de la tierra, tenemos títulos individuales provisorios”, comentó a Página/12 un día antes de dar a conocer la Declaración de los Pueblos Originarios del Gran Chaco.
En 1970, “el gobierno dictatorial de la Argentina entregó a nuestra comunidad lo que se llama Lote 68. En el ’84 se reconoce la propiedad comunitaria y en el ’85 se mensura distribuyendo terrenos individuales de 25 por 50. Eso no era lo que queríamos, pero el Estado quiso subdividirnos. Así no tenemos la garantía jurídica de propiedad colectiva”, señaló.
El Gran Chaco abarca un millón de kilómetros cuadrados de los cuales cincuenta por ciento corresponde al territorio del Noreste argentino, el treinta y cinco por ciento pertenece a tres departamentos de Paraguay y el quince por ciento, a tres departamentos de Bolivia.
“Nosotros aceptamos la evolución, pero tenemos que tener nuestro propio espacio para que haya una verdadera integración”, subrayó Israel. En ese sentido, para Valentín Ribero, wichí de la localidad de Embarcación, Salta, “las comunidades están cada día más avasalladas por el avance de empresas, muchas sojeras, y el Estado, porque ellos van hacia un macrodesarrollo, del cual nosotros no estamos en contra, pero queremos que se respete nuestro espacio”.
Hoy, en todas las comunidades “hay un desmonte exagerado, nos quitan el alimento natural, las yerbas, las medicinas, los animales. Nosotros somos parte del ambiente”. Valentín tiene 46 años, 5 hijos, y es trabajador social en comunidades aborígenes de su provincia. En el departamento en el que vive hay más de 20 mil wichí, además de los que habitan en otras provincias y en Bolivia. Las fronteras de los países fueron trazadas sin tener en cuenta los pueblos preexistentes, por eso quedaron divididos.
La ley, en teoría, está de su lado. En el artículo 75, inciso 17, la Constitución nacional reconoce la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas, a la vez que impide enajenarlas, transmitirlas, gravarlas o embargarlas, pero esto “no tiene aplicabilidad, porque lo que ocurre es que no nos toman como partícipes de los procesos en los que deberíamos estar inmersos”, advirtió Israel. Por ejemplo, cuando les dan un pequeño territorio a cientos de familias impidiendo que desarrollen las actividades propias de su cultura. Con el título provisorio que poseen, “hoy nosotros estamos en esas tierras y mañana se las pueden dar a otros”. En torno de eso manifestó que en el Registro de Propiedad Nacional “muchas propiedades indígenas figuran como tierras fiscales”.
Hace poco se presentó un conflicto “cuando el Estado provincial (de Formosa) quiso remodelar el barrio, achicando terrenos. Claro que norecordó que ahí vive una comunidad toba. Entonces, ante nuestra resistencia, hubo desalojo, reubicación de gente, persecución de la policía que violó el derecho de reunión”.
La comunidad rechazó ese cambio “porque las viviendas que nos ofrecían no son acordes a nuestras necesidades y hace 26 años que vivimos ahí”. Por eso, a fines de febrero decidieron tomar la sede de Instituto de Comunidades Aborígenes (ICA) denunciando, “por violación a los derechos humanos, a Esteban Ramírez, presidente de ese organismo”.
María Dolores de Moreira es guaraní y vive en Paraguay. Para ella, sus 4 hijos “tienen que aprender nuestra cultura y la de otros”. También recalcó que sufren discriminación “en la salud y en la educación”, y recordó que “en la escuela me obligaban a hablar castellano”. Valentín, que entiende perfecto su idioma, también indicó que en la escuela “no nos dejaban hablar en nuestro idioma”.
Eso fue cuando ellos eran niños. Ahora, en la comunidades rurales hay docentes bilingües dentro de la llamada educación intercultural, pero “el docente indígena es simplemente un acompañante, un traductor del maestro y nosotros decimos que los chicos tienen que aprender las dos culturas”, enfatizó Valentín. Israel advirtió que “no hay cargo pedagógico indígena dentro del Ministerio de Educación en la elaboración de los programas educativos”, por eso pasa lo que pasa.

Informe: M. Sol Wasylyk Fedyszak


viernes, 21 de abril de 2017


La civilización contemporánea desnaturaliza y frivoliza  

D.Antón


Existe  un cierto paradigma “civilizatorio” que lleva a la desnaturalización o frivolización de elementos naturales y culturales de carácter sagrado. Este carácter sagrado de cosas, plantas y animales es el resultado de desarrollos culturales que permiten su utilización sostenible ecológica, social e individualmente.
Desde cierta  perspectiva, la espiritualización de los  elementos de la naturaleza proporciona un instrumento eficaz individualmente y trasmisible intergeneracionalmente para su uso apropiado.
En muchos casos la pérdida u olvido de dicho carácter espiritual llevó a su vaciamiento de contenido. Abundan los ejemplos históricos sobre este fenómeno. La coca, elemento básico y sagrado en la cultura andina, fue frivolizada en “cocaína”; el tabaco, planta sagrada de las primeras naciones de América se transformó en uno de los mayores vicios de la historia; similares procesos se dieron lugar con otras sustancias de origen natural: el café, que de eje natural de las culturas etíopes y yemenitas pasó a transformarse en una adicción prácticamente universal; la yerba mate planta utilizada con fines ceremoniales por los guaraní en forma medida se volvió hoy una bebida de amplio uso para muchas ocasiones en las sociedades criollas de los países del Cono Sur de Sudamérica. Otros elementos naturales de amplia frivolización incluyen las “colas”. Las “colas” se elaboran (elaboraban) a partir de la nuez de kola. La nuez de kola es el fruto de un árbol de la familia Sterculiaceae, el Kola vera. El fruto del Kola vera es de color rosado-rojizo, del tamaño de una pelota de golf y la consistencia de una manzana verde. Crece en los bosques de Africa Occidental y Guineana. Está incorporado a la cultura tradicional de dichos países desde tiempos antiguos. Se muerde un trozo que se mastica por un rato hasta que se traga. Se le utiliza como supresor del hambre y del sueño y estimulante.  Es más un hábito que un alimento, similar a tomar café o fumar.  Debido a su intenso sabor amargo es necesario acostumbrarse de niño. Para los adultos que nunca la consumieron se hace difícil comenzar el hábito. Al igual que otros productos naturales originados en sociedades tradicionales, la cultura de la kola está profundamente impregnada de elementos espirituales. La kola se usa, no solamente para disimular el cansancio o el sueño, sino también como un elemento central en los rituales y sistemas espirituales de los pueblos de las costas de Guinea. 
En tiempos recientes, y como consecuencia de la expansión del capitalismo salvaje en Estados Unidos a comienzos del siglo diecinueve, la nuez de kola se comenzó a usar para fabricar refrescos. En algunos casos en bebidas que incluían una “mezcla” de jarabes de Kola y de Coca (hoja sagrada de las primeras naciones andinas). El éxito de estas bebidas “Kola- coca” que incluye entre otras a la Coca Cola llevó a que la industria conociera un “auge explosivo”. Los proveedores de la materia prima principal(la Kola) estaban en Africa Occidental y durante muchos años la industria estadounidense de los refrescos dependió de dichos paìses. Los principales exportadores eran Ghana, Costa de Marfil, Sierra Leone, etc. El principal mercado importador eran los Estados Unidos. En los últimos años la producción decayó pues se lograron desarrollar fórmulas químicas artificiales sustitutivas del fruto real. En la década de 1990, el mercado mundial de las colas asciende a más de 3,000 millones de dólares mensuales54 .
A pesar de que habitualmente no se trata el tema, el caso de las colas constituye uno de los ejemplos más claros y “globalizados” de “desnaturalizaciön” de un producto natural. El producto natural fue transformado para crear un producto artificial que generara adicción. Al principio la combinación kola- coca era una receta infalible para crear adictos. Más tarde fue necesario eliminar la coca debido al uso inadecuado que se hizo de la coca en las sociedades centrales. El refresco remanente fue modificado para mantener su carácter adictivo, incluyendo kola y otras substancias que daban los efectos buscados. El carácter secreto de las fórmulas y las sumas millonarias que se han manejado a todos los niveles permitió evadir los controles bromatológicos que afectan a otras sustancias en muchos países. No cabe duda que el consumo de las colas es uno de los vicios más generalizados de la sociedad moderna. Sin embargo en ningún lugar se la trata como tal. En América, la kola se introdujo como una desnaturalización importada. Tal vez corresponda reintegrarla a los elementos culturales africanos que se implantaron en el continente para que vuelve a tener sentido como elemento de las nuevas culturas del siglo veintiuno.  
Se dice que la moda, ciertos sectores sociales, el mundo de las finanzas, en fin, en todos los lugares en donde hay dinero en exceso hay mucha frivolidad. En realidad, se llega a las actitudes frívolas de muy diversas maneras, más allá de aquellas habitualmente etiquetadas como “frívolas”.
Podríamos decir que frivolidad es lo contrario de la espiritualidad. La falta de espiritualidad conduce más tarde o más temprano a actitudes y comportamientos frívolos.
Además de las plantas, todos los actos esenciales de la vida, como son la alimentación, el sexo, el vestirse, tienen potencial para ser frivolizados o desnaturalizados. Ya no nos vestimos para protegernos del frío, sino para mostrar cuan pudientes somos, cuan jóvenes o hasta que punto nos conformamos con los estándares preestablecidos de prestigio.
El baño de calor (sauna de los finlandeses o temascal de los pueblos mexicanos) fue originalmente una ceremonia sagrada de comunión con la madre tierra y con los otros miembros del grupo. Aparte de su uso actual por motivos de salud, en muchas situaciones se le utiliza como entretenimiento o como una forma de prestigio.
Las mbaracá de los guaraní y otros grupos indígenas americanos fueron originalmente (y aún son) formas de registrar visiones  espirituales y se utilizan con un profundo sentido espiritual. Las “maracas” de las orquestas de salsa aparecen como una gruesa frivolización de las mbaracá ceremoniales.

De Amerrique, los Huérfanos del Paraiso, D.Antón, Piriguazú Ediciones

jueves, 20 de abril de 2017

Recuperando las tierras áridas en Burkina Faso


Un campesino burkinés, Yacouba Sawadogo se deducpi a replantar en su región el Zaï, un método de cultivo tradicional olvidado. Su meta: restaurar la agricultura en unas tierras áridas afectadas por la desertificación. 40 años más tarde, la técnica floreció y fue aplicada en 8 países del Sahel. Más de 3 millones de hectáreas de tierras burkinesas estériles han sido rehabilitadas.
Cuando en los años 1970, las poblaciones de Burkina Faso se escapaban del avance de los suelos áridos y de tierras estériles, este burkinés del pueblo de Gourga sólo tenía un objetivo en mente: repoblar la región. Es decir, lograr lo imposible a los ojos de muchos. Decidido a que crezcan semillas en un suelo afectado por la sequía, puso al día una técnica agrícola tradicional.
Llamado Zaï, el método consiste en cavar hoyos de unos 20 centímetros para depositar estiércol y compost al lado de las semillas. Después de tres años de experimentación con diversas técnicas, el treintañero obstinado de entonces cree firmemente en las promesas del Zaï. Y acertará. Desde las primeras lluvias, el resultado es evidente. Los rendimientos se multiplican por dos, hasta por cuatro. Yacouba tiene éxito ahí dónde la máquina de la ayuda al desarrollo lucha desde hace décadas. Lejos de enorgullecerse de este éxito, coge su moto y se va a recorrer los caminos de Burkina Faso para enseñar el Zaï a los agricultores.
Junto con Ali Ouédraogo tuvieron el ingenio para mejorar el método ancestral plantando árboles. Las plantas ayudan a mantener la humedad del suelo y favorecen la infiltración natural del agua. “La gente pensaba que estaba loco cuando empecé a plantar estos árboles”, indica Yacouba ]Sawadogo, “es ahora cuando se dan cuenta de los beneficios del bosque.”
Tal y como Elzéard Bouffier de Jean Giono, el hombre con ahora 66 años plantó así 30 hectáreas de bosques. Una cubierta vegetal hecha de especies locales. El Zaï ya cruzó las fronteras del Burkina, y da ejemplo desde entonces en 8 países del Sahel. Hasta la fecha, el método ancestral mejorado permitió rehabilitar más de 3 millones de hectáreas de tierras estériles, en la tierra de los hombres íntegros.La mejora de los rendimientos generó mayores ingresos para los agricultores, puso freno al éxodo rural y fortaleció el nivel de autosuficiencia alimentaria.
Referencia: http://www.abc.es/tecnologia/redes/20140730/abci-hombre-detuvo-avance-desierto-201407301302.html

miércoles, 19 de abril de 2017

El origen nativo.americano de la utopía marxista

Danilo Antón

Carlos Marx utilizó en gran medida todas estos desarrollos filosóficos que lo precedieron. En particular dedicó años al estudio de la organización social de los indios de América (tal como está señalado en el trabajo de Engels, “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”). En este trabajo se toma como base los estudios de Lewis Henry Morgan “Ancient Society, or Researches in the Lines of Human Progress from Savagery through Barbarism to Civilization” basado en un trabajo anterior sobre la Liga de los Iroqueses escrito como resultado de sus experiencias en las comunidades Seneca43  del estado de Nueva York. Dicho trabajo fue escrito conjuntamente con un joven iroqués seneca de nombre Hasanoasda (cuyo nombre inglés era Ely Parker) quien proporcionó gran parte de la información y su propio punto de vista.
Los trabajos de Marx en este tema quedaron inconclusos debido a su muerte. El propio Engels señala en su prefacio a la edición de 188444 : “Las siguientes páginas vienen a ser, en cierto sentido, la ejecución de un testamento. Carlos Marx se disponía a exponer personalmente los resultados de las investigaciones de Morgan...” y luego señalaba: “El gran mérito de Morgan consiste en haber encontrado en las uniones gentilicias de los indios norteamericanos la clave para descifrar importantísimos enigmas, no resueltos aún de la historia antigua de Grecia, Roma y Alemania.”. Al comenzar “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, Engels continúa: “Morgan fue el primero que con conocimiento de causa trató de introducir un orden preciso en la prehistoria de la humanidad, y su clasificación permanecerá sin duda en vigor hasta que una riqueza de datos mucho más considerable no obligue a modificarla.”
El enfoque de Engels divide la evolución del género humano en tres estadios:
1) el salvajismo
En su primer momento (estadio inferior) los seres humanos todavía no había culminado su evolución como especie, en esta época se alimentaban de frutos, nueces y raíces y no utilizaban el fuego. En un segundo momento aprendieron a usar el fuego y se incorporó el pescado en la dieta alimenticia. De acuerdo a Engels, no hubo pueblos exclusivamente cazadores debido al carácter problemático de esta fuente de alimentación. El estadio superior del salvajismo comienza con la invención del arco y la flecha que permite depender mucho más de la caza. La época de la barbarie comenzó con la introducción de la alfarería y la domesticación de plantas y animales. Siempre de acuerdo a Engels, “el continente oriental, el llamado mundo antiguo, poseía casi todos los animales domesticables y todos los cereales propios para el cultivo,menos uno; el continente occidental, América, no tenia más mamiferos domesticables que la llama, y aún asi, nada más que en una parte del Sur, y uno solo de los cereales cultivables, pero el mejor, el maiz.”.  Los estadios medio y superior de la barbarie se corresponden con un aumento de la complejidad social y tecnológica. El estadio superior fue el “período en que todos los pueblos civilizados pasan su época heroica: la edad de la espada de hierro, pero también del arado y del hacha de hierro. Al poner este metal a su servicio, el hombre se hizo dueño de la última y más importante de las materias primas que representaron en la historia un papel revolucionario, la última sin contar la patata. El hierro hizo posible la agricultura en grandes áreas, el desmonte de las más extensas comarcas selváticas”
La culminación de la barbarie es la civilización. Con el aumento de la producción aparecen las ciudades incrementándose la división del trabajo, aparecen oficios diferenciados de la agricultura, aumenta la producción y la productividad del trabajo, y simultáneamente el valor de la fuerza de trabajo del hombre. Esto dió nacimiento a un sistema “civilizado” en donde los “auxiliares” del trabajo “cedieron” su lugar a los esclavos apareciendo al mismo tiempo y gradualmente la producción mercantil y las redes de comercio asociadas. “La diferencia entre ricos y pobres se sumó a la existente entre libres y esclavos; de la nueva división del trabajo resultó una nueva escisión de la sociedad de clases... se puso fin al trabajo en común de la tierra... El suelo cultivable se distribuyó entre las familias particulares; al principio de un modo temporal, y más tarde para siempre; el paso a la propiedad privada completa se realizó poco a poco...”. “Junto a la riqueza en mercancías y en esclavos, junto a la fortuna en dinero, apareció también la riqueza territorial.”  Estas riquezas pasaron a ser hereditarias, y con el tiempo, todas ellas susceptibles de ser enajenadas (hipotecadas, vendidas).
El enfoque de Engels es claramente evolutivo: las sociedades “avanzan” naturalmente desde niveles “salvajes” a niveles “bárbaros”, culminando en las “civilizaciones”. Desde cierto punto de vista esta evolución es evaluada en forma negativa. Dice Engels: “Cada progreso en la producción es al mismo tiempo un retroceso en la situación de la clase oprimida, es decir, de la inmensa mayoría. Cada beneficio para unos es por necesidad un perjuicio para otros; cada grado de emancipación conseguido por una clase es un nuevo elemento de opresión para la otra.” Pero al mismo tiempo es planteada como el inevitable desarrollo de un proceso histórico ineluctable que solo puede ser resuelto a través del avance hacia un estadio superior. Ese estadio es definido por Engels a través de una cita del propio Morgan:
“La democracia en la administración, la fraternidad en la sociedad, la igualdad de derechos y la instrucción general, harán vislumbrar la próxima etapa superior de la sociedad, a la cual tienden constantemente la experiencia, la ciencia y el entendimiento. Será una reviviscencia de la libertad, la igualdad y la fraternidad de las antiguas gens, pero bajo una forma superior? (Morgan, La Sociedad Antigua, pag. 552).”
Como pie de página, de lo anteriormente transcripto es de hacer notar que cuando Engels se refiere al maiz lo evalúa como el mejor cereal y a la patata, la última materia prima revolucionaria después del hierro, reconociendo el rol impresionante de los conocimientos agrícolas americanos en el desarrollo del mundo contemporáneo.

De Amerrique, los Huérfanos del Paraiso, Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.


martes, 18 de abril de 2017


Inspiración indígena de la revolución norteamericana



Danilo Antón


La revolución norteamericana (y por tanto su continuación en Europa, la revolución francesa) se debe en gran medida a la inspiración ideológica de las sociedades indígenas vecinas. Durante las luchas de la independencia los colonos se organizaron en grupos llamados Tammany Society en honor a un jefe Lenni-Lenape de Delaware que recibió a William Penn cuando llegó a América un 27 de octubre de 1682 y luego firmó un importante tratado con los colonos una década más tarde.

Tammany fue considerado un personaje de leyenda, se le atribuyeron grandes hazañas y a él se le dedicó el primero de mayo, que desde entonces pasó a ser el día de San Tammany y más tarde el día de la identidad americana. Los poetas cantaban odas a Tammany y soldados y civiles cantaban canciones en su honor. Las sociedades revolucionarias organizadas como Sociedad de San Tammany, Sociedad del Jefe Tammany, Sociedad del Rey Tammany o simplemente la Sociedad de Tammany aparecieron en todas las colonias. 
Todas las sociedades Tammany seguían un modelo indio, más particularmente iroqués de organización. Representaban trece tribus correspondientes a las trece colonias, cada una con su totem. El águila era el tótem de Nueva York, la nutria de New Hampshire, la pantera de Massachussets, el castor de Rhode Island, el oso de Connecticut, la tortuga de New Jersey, la víbora de cascabel de Pennsylvani, el tigre de Delaware, el zorro de Maryland, el ciervo de Virginia, el búfalo de Carolina del Norte, el mapache de Carolina del Sur y el lobo de Georgia.
Cada sociedad era presidida por un Grand Sachem y el presidente de los Estados Unidos era reconocido como el Great Grand Sachem45 . Los salones de reuniones eran llamados los “wigwam” y utilizaban arcos, flechas y pipas sagradas.
Varios años más tarde las sociedades Tammany apoyaron fervientemente la revolución francesa y luego fueron los anfitriones naturales de las delegaciones indijas que venían de visita a los Estados Unidos.
Del mismo modo que algunos colonos habían formado las Society of Tammany, otros revolucionarios formaron la “Orden Mejorada de los Hombres Rojos” (Improved Order of the Red Men). Al igual que las sociedades Tammany, los “Red Men” se organizabon en tribus, bajo la presidencia de “sachems” se reunían en “wigwams” y practicaban rituales indios.  Sin embargo, presentaban algunas diferencias; eran mucho más radicales, sostenìan que los colonos habìan aprendido acerca de democracia de los indios americanos, decían que los europeos que habían llegado a América “nunca supieron lo que en realidad era la verdadera libertad, dado que habían vivido bajo reyes todas sus vidas, y sin tener ni voto ni voz en su propio gobierno “46 . Los Red Men ofrecían sus plegarias al Gran Espíritu47  renegando del cristianismo y en sus años más tempranos tenían una ideología anti-capitalista muy clara. Llamaban a sus miembros a emular a los Nativos Americanos que tenían su propiedad en común.
De "Amerrique, Huérfanos del Paraíso", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

lunes, 17 de abril de 2017

El Sistema Acuífero Puelche

D.Antón

El Acuífero Puelche (puelche en mapudungún quiere decir «pueblo del este») es un extenso acuífero que se extiende en la porción oriental de la región pampeana en la República Argentina.  
Está contenido en un complejo de formaciones sedimentarias del Terciario Superior y del Cuaternario de la llanura pampeano-paranaense que se extiende por 230,000 kilómetros cuadrados desde el norte de la Bahía de San Borombón en Buenos Aires hasta el sur de Santa Fe en Argentina con un espesor medio de unos 20 a 30 metros.

El acuífero llega hasta la mitad de la provincia de Santa Fé, este de Córdoba y NE de Bs. As hasta la Bahía de Samborombón. 
Hacia Córdoba sus aguas son salobres y hacia el Paraná dulces.
Desde el punto de vista sedimentológico el Acuífero Puelche está constituido por arenas cuarzosas de granulometría fina y media (entre 50 y 75% del espesor total del mismo) con algunas capas de arcilla intercaladas. 
El agua que satura las Arenas Puelches proviene de las lluvias que percolan atravesando los sedimentos superiores (generalmente limoso) de las formaciones pampeanas.
El agua fluye en forma casi horizontal, a una velocidad que varía entre 2 y 10 metros por día; el acuífero se recarga de lluvia en su centro (más o menos la zona de la ciudad de Pilar) y se descarga hacia sus bordes, que se ubican en las costas del río Paraná y d el Plata, por el Nor-Nordeste, y hacia el río Salado, por el Sur.
Es un acuífero confinado y semiconfinado. Su confinamiento se debe a la cobertura de materiales limo-arcillosos  (p.ej. formación Pampeana)  lo que hace que, por un lado, tenga una elevada protección natural contra el ingreso de agua de otras fuentes, y que, por otro, posea una cierta presión que lo hace ascender dentro de las perforaciones que lo alumbran. La profundidad a la cuál comienza la arena puelche varía de lugar a lugar, pero frecuentemente es de unos 20 a  40 metros, aunque el nivel que alcanza el agua dentro de las perforaciones (nivel estático) es del orden de los 10 metros.
El barro o arcilla azul  es precisamente el piso del acuífero puelche, es decir donde terminan las arenas. Su profundidad es de unos 50-80 metros dependiendo del lugar. 
El espesor del acuífero explotado es de unos 20 metros (espesor de la arena).  
El agua existente en el acuífero es naturalmente potable con un muy adecuado balance de sales y libre de contaminación bacteriológica. En algunos sitios  poseen un elevado tenor de hierro.
La extracción de agua de un acuífero como el puelche debe mantenerse dentro de los valores compatibles con su recarga natural. Cuando se supera la extracción comienzan a manifestarse una serie de fenómenos sobre los cuales hay sobrada experiencia nacional e internacional.   La degradación del acuífero se manifiesta en  descenso pronunciado del nivel estático, contaminación y salinización creciente.
Los problemas de gestión  se relacionan generalmente con la sobreexplotación: comienza a ocurrir un descenso en el nivel piezométrico (el acuífero pierde presión al extraerse más agua de la que ingresa) y se generan gradientes o diferencias de presión que permiten que agua de otras fuentes o de acuíferos más profundos puedan introducirse en las arenas puelches. Como ejemplo del primer caso se da el ingreso de agua de la capa freática (llamada vulgarmente «primer agua») siempre contaminada por las descargas de los pozos absorbentes o pozos negros, y en general por los derrames de aguas contaminadas sobre el suelo que luego se infiltran profundamente. En el segundo caso se han verificado ascensos de los acuíferos más profundos fuertemente salinizados que terminan por mudar la calidad del agua del puelche de «dulce» en «salada». 
Lamentablemente no hay ningún tipo de estudio permanente, organismo o sistema de control que abarque el área de la cuenca y nos pueda indicar que está sucediendo exactamente y cuánta agua se puede bombear efectivamente desde el acuífero sin causar perturbaciones como las señaladas. A falta de los mismos lo mejor es controlar lass extracciones limitando los caudales máximos por unidad de superficie (por ejemplo, por  hectárea) no siendo conveniente en ningún caso superar caudales máximos de extracción por pozo del orden de los 60 a 70 m3/hora. También se deben tomar medidas a través del control de la construcción de las perforaciones y pozos.
Extraido de Los Acuíferos de América Latina de Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

domingo, 16 de abril de 2017

El tráfico de esclavos en América


La esclavitud era una vieja institución europea. Los paradigmas de la “democracia” europea que son puestos como ejemplos de desarrollo politico eran sociedades que dependian en la mano de obra esclavas para casi todos sus productos y servicios. Se señala que en el momento de mayor auge en Atenas, los ciudadanos libres constituian menos de 20,000 hombres. Si a ellos agregamos sus familias no excedieron en ningún momento las 90,000 personas. En esa misma época habian 365,000 esclavos y 45,000 metecos (inmigrantes y libertos). Como señala Engels18 : “Por cada ciudadano adulto contábanse, por lo menos dieciocho esclavos y más de dos metecos.” Otras cifras que se dan habitualmente para las ciudades de la Grecia clásica incluyen más de 460,000 esclavos en Corinto y 470,000 en Egina.
esclavitud siguió siendo la base de las economias y las sociedades en Europa y en el Medio Oriente luego de la decadencia geopolitica de las ciudades griegas. El Imperio Romano fue construido y mantenido por el trabajo de millones de esclavos. En la llamada “Edad Media” europea, la esclavitud y la servidumbre (en muchos aspectos similar a la esclavitud) fueron las instituciones fundamentales que mantuvieron las aristocracias territoriales y religiosas. El tráfico de esclavos provenientes de Africa fue la base de la “prosperidad” de los reinos Moros del Magreb norafricano. Más tarde, un siglo antes de la llegada de las primeras naves españolas a América, decenas de miles de Guanches, habitantes aborigenes de las Islas Canarias fueron hechos prisioneros para ser vendidos como esclavos para trabajar en las plantaciones de caña de la isla (portuguesa) de Madeira. 
Por esa razón pareció lógico que ya desde los primeros contactos de los españoles y los portugueses con las comunidades de América se hayan capturado un cierto número de esclavos para ser vendidos en los mercados de la peninsula ibérica.
Tampoco es de extrañar que al establecerse las primeras colonias europeas en América también se hayan creado mercados para esclavos. Este hecho, que en Europa hubiera sido banal, en América, donde la esclavitud era prácticamente desconocida dió lugar al desencadenamiento de procesos totalmene nuevos para el continente. Los grupos locales dominantes hicieron cautivos en mucha mayor cantidad que antes, pero ahora con el fin de venderlos o pagar tributos a los recién llegados.
Asi aparecieron sistemas de captura y comercialización de esclavos en varios lugares de Amerrique del Norte, entre los guaraníes del pie de monte andino (chiriguanos izoceños), cerca de la actual ciudad de Santa Cruz, Bolivia, que esclavizaron a los chané, entre los kadijeu de Mato Grosso que esclavizaron a los terena y otros casos similares en el continente americano.

De "Amerrique, los Huérfanos del Paraiso", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

viernes, 14 de abril de 2017



Amerrique, la palabra 

Danilo Antón
(de "Amerrique, los Huérfanos del Paraíso")

Podriamos empezar este trabajo de muchas formas y todas ellas serian válidas. Tantos son los escamoteos y entuertos que hemos sufrido en estos tiempos que podriamos realmente comenzar de cualquier forma. Podriamos hablar de los paisajes verdes y sagrados, de los mares repletos de peces y mariscos, del respeto por los semejantes, de la generosidad y de la Madre Tierra tratada como tal en todos los momentos. Podriamos comenzar hablando de alguna de esas cosas. Sin embargo, a los meros efectos de hacernos entender desde el principio, para que se sepa que queremos decir al mencionarla,  empezaremos refiriéndonos a la palabra, al nombre que nos identifica: América. 
En su afán de desvalorización de estas tierras profundas los invasores y sus continuadores intelectuales se han esforzado para quitarle a los americanos su propio nombre. Ello se hizo a través de una “conspiración” de gente “ilustre” que sistemática y sañudamente dedicaron miles de páginas y verborragias a demostrar que en realidad ni siquiera el nombre América es americano. Estos seres sin importancia que ni siquiera se merecen su propio nombre! De acuerdo a ellos el nombre América provendria de un señor florentino llamado Américo Vespucci, de quien, luego de sus viajes y con la ayuda de varias generaciones de autores durante  muchos años, nos legó entre otras cosas su propio nombre para que pudiéramos al fin ser nosotros mismos... Nos costó trabajo darnos cuenta de este gran escamoteo básico. Sin embargo, al fin yal cabo, como con tantas otras cosas la verdad asomó con fuerza por todos los rincones de la tierra. Yo creo que no fue por casualidad, aqui hubo algo más, tal vez la ayuda cómplice de esos viejos espiritus que fueron testigos de tantas cosas. En fin sea lo que sea, de a poco fue apareciendo. La vieja Sierra de Amerrique, el pais lenca de los “amerricanos”, las tierras de Amarca, tantas fuentes que comenzaron a escabulllirse de las mazmorras de la historia oficial y a aparecer por todas partes. 

Una revisión crítica del proceso de adopción del nombre América permite identificar un origen completamente diferente al habitualmente señalado. La hipótesis de base de nuestro trabajo es de que el nombre América no proviene de ninguna manera del nombre de pila de don Vespucci y que en cambio se desarrolló en pleno corazón del gran continente a partir de antiguas raices auténticamente americanas.  
El origen de la palabra América proviene en verdad de la voz “Amerrique”, palabra de un dialecto lenca-maya que quiere decir “el lugar donde siempre sopla el viento” o “el lugar de la vida intensa” o mejor “la tierra viva”.  El nombre designaba (y aún designa) una zona montañosa de la actual República de Nicaragua, hoy llamada la cordillera de Chontales o Chontaleña.  Es de hacer notar, que en tiempos relativamente recientes el nombre también era utilizado para identificar a una nación americana que habitaba dicha zona: la nación de los amerriques, de raiz lenca, muy probablemente emparentados con los mayas y los cunas.  El nombre fue recogido por varios exploradores europeos, particularmente el Sr. Alberico Vespucci, y seguramente por el propio Cristóforo Colombo para ser utilizado como denominación de una parte y luego de toda la Tierra Firme americana. La confusión reinante en Europa acerca de las características de estas “nuevas tierras” se extendió a la futura utilización y origen del nombre. En los próximas páginas trataremos de demostrar que América es un nombre aborigen, que el explorador florentino Vespucci, a quien se le atribuye la “paternidad” del gentilicio, se llamaba en realidad Alberico y que Américo fue un apelativo (tal vez un seudónimo) que se le agregó en tiempos posteriores. Trataremos de demostrar al fin de cuentas que, afortunadamente, es posible corregir las imprecisiones y aparentes incoherencias de la historia, sin necesidad de rebautizar el continente. 
El trabajo central de recopilación y análisis del tema a quien debemos la mayor parte de la información que nos permite escribir este capítulo se lo debemos al geógrafo francés Jules Marcou  quien a fines del siglo pasado sostuvo con fundamentos sólidos, basado en observaciones propias y de otros estudiosos, que el nombre América en realidad proviene de una zona de la actual república de Nicaragua llamada Amerrique y no del nombre de pila del señor Vespucci.  El trabajo de Marcou presentado bajo el sugestivo nombre de “Nuevas investigaciones sobre el origen del nombre de América”8  incluye datos y conclusiones de varios autores como Thomas Belt9 ,  Henry Harrisse10  y H. Lambert11  y arma un escenario muy plausible para la génesis del nombre América que fue básicamente el que nos permitió desarrollar estas ideas.   En lo esencial, compartimos el análisis de Marcou y en las próximas páginas trataremos de desarrollar estos y otros fundamentos en un contexto de revaloración del rol de las Primeras Naciones en la formación de la cultura contemporánea. 

La Tierra Viva
De acuerdo a Marcou, la palabra Amerrique es un nombre maya  que designa la cadena montañosa que separa el lago de Nicaragua de la llanura húmeda de la costa caribeña. Marcou cita a A. Le Plongeon, un estudioso especializado en las culturas mayas y de Centro América, quien afirmó que la palabra Amerrique significa “el país donde sopla el viento”. Agregó A. Le Plongeon que a veces las terminaciones iqque, ik e ika quieren decir no solo “viento” o “aire”, sino también “el espíritu que respira”, “la vida”. De acuerdo a ello, la palabra Amerrique podría  significar además  “el lugar del espíritu que respira”, o aún mejor  “tierra viva”.
Es de hacer notar que la sierra de Amerrique aparece designada como tal en numerosos mapas, (p.ej. en el diccionario Larousse y otros; ver figura), así como en algunos trabajos y referencias bibliográficas.  De acuerdo a Thomas Belt, quien era un geólogo que trabajó en la zona en la década de 1870, la cadena que divide la cuenca del río Nicaragua del río Blewfields (sic; el nombre actual es Bluefields) se llama (ba) “Sierra Amerrique” o “Amerrique range”. Esa zona coincide con un gran número de yacimientos auríferos que el autor de este trabajo pudo visitar a fines de la década de 198012 . De acuerdo a Belt, la zona de la Sierra  Amerrique  se encontraba habitada antiguamente por la nación de los Lenca marginalmente emparentada con los maya hacia el noroeste y con los cuna hacia el este. El presidente de Nicaragua, don. Ad. Cárdenas, por su parte, en carta que enviara a Don Manuel Peralta el 22 de mayo de 1886, señalaba que esta cadena montañosa estaba habitada por “una tribu de Indios denominados los Amerriques, hoy reducidos a un pequeño número de individuos” pero que era “antiguamente de alguna importancia”.  Agrega el Sr. Cárdenas que “estos Indios Amerriques han estado en comunicación más o menos frecuentes con el cabo Gracias a Dios y toda la costa de los Mosquitos”13    De acuerdo a Belt, retomado por Marcou, la similitud entre el nombre de la Sierra y del continente aparecía como muy extraña.14 

Un nombre mantenido en secreto 


Por otra parte, es interesante recordar que el nombre de pila cristiano de Américo Vespucio (Vespucci)  era Alberico (en italiano) o Albericus (en latín). Si bien a Vespucio se le designó con una gran cantidad de otros nombres (incluyendo Amerigo, Americus o Américo), ninguno de estos nombres se usa como un derivado de Alberico. Por otra parte, antes de la publicación del mapa de Jean Basin en Saint Dié, ninguno de estos apelativos (Amerigo, Americus, Américo) aparecen en ningún documento de autenticidad reconocida. Todo parece indicar entonces que Alberico Vespucci solo comenzó a ser conocido como “Américo” a mediados de la década de 1500- 1510. ¿Que le ocurrió a Vespucci en esa época que fuera suficientemente importante como para cambiar su nombre de Albérico a Américo? La respuesta a esta pregunta se relaciona probablemente con algo que le pasó a Vespucci a raíz de sus viajes más allá del océano occidental. Durante su primer travesía, de 1497 a 1498, Vespucci visitó la costa de Mosquitos en Nicaragua tocando tierra en las cercanías del cabo Gracias a Dios y luego en el cabo Camoron sobre la costa meridional de Honduras.  En esos sitios, los lugareños poseían una cierta cantidad de oro, probablemente proveniente de la Sierra de Amerrique. Seguramente, Alberico Vespucci fue uno de los primeros europeos en escuchar el nombre Amerrique referido a una zona de la  Tierra Firme. Este nombre era particularmente importante para los españoles que venian obsesionados con la búsqueda de oro. Precisamente, Amerrique es un sitio que se caracteriza por su riqueza aurifera desde tiempos antiguos. Es de hacer notar que algunos años más tarde, en 1502, el propio Cristoforo Colombo (Cristóbal Colón) se detuvo en Cariari, cerca del río Bluefields, a la vista de la Sierra de Amerrique y alli se debe haber enterado de la existencia de yacimientos de oro en las cordilleras cercanas.. Si bien Colón no menciona  nel nombre Amerrique en sus documentos conocidos no es probable que ese nombre le haya pasado inadvertido pues Amerrique era el sitio “aurífero” más cercano a la costa  (tal vez precisamente por eso prefirió mantener dicho nombre “discretamente”  oculto).  También por esos años, en 1503,  Vespucci visitó por segunda vez la zona de la Misquitía lo cual seguramente le permitió reestablecer contacto con los habitantes de la Amerrique y su producción metalifera a la cual tanta importancia le adjudicaba. Es también probable que el propio Vespucci, al igual que Colón,  haya sido cauteloso con la información de lugares geográficos de importancia estratégica para las potencias conquistadoras, por lo que el nombre Amerrique no fue incluido en sus cartas públicas. No seria de extrañar que el nombre haya sido mencionado en otros documentos confidenciales que no han sido conservados.  Sin embargo, a pesar de esa discreción oficial, probablemente resultó más difícil mantener el secreto a nivel “extraoficial” pues habia demasiados testigos de los lugares descubiertos. El nombre Amerrique seguramente pasó de boca en boca, y probablemente el propio Vespucci se encargó de comentarlo fuera de la correspondencia oficial.

jueves, 13 de abril de 2017


Camanchaca,  aprovechando el agua de las nubes


D.Antón
La costa del norte de Chile y Perú es un área sujeta a la influencia de las corrientes marinas frías que fluyen desde el sur a lo largo de la costa y a masas de aire fresco provenientes de las regiones subpolares hacia los trópicos. La temperatura atmosférica es intensamente afectada por el ascenso de agua oceánica profunda y fría.
Esta combinación de factores produce un enfriamiento general de la superficie del océano y del aire en contacto con el mar disminuyendo la  evaporación. El contacto entre el límite superior de esta capa atmosférica de aire fresco y la capa superior de aire más caliente produce condensación de la humedad del aire. Esta toma la forma de un nivel más o menos permanente de nubes bajas y poco espesas (estratocúmulos) que dan lugar a una de las características típicas de los desiertos costeros subtropicales.  La cobertura nubosa es extensa y frecuente pero las lluvias son escasas generándose la situación paradójica de nubosidad permanente sin lluvia, y sequía en un ambiente húmedo.
A pesar de este clima aparentemente inhóspito, la región aún retiene una población de ciertas dimensiones. El mismo fenómeno que impide la lluvia, la convierte en una de las cuencas pesqueras más importantes del mundo. Aunque los recursos biológicos a menudo están sobreexplotados son el sostén de las comunidades humanas que viven en la costa pacífica.
El interior del desierto costero chileno posee considerables recursos minerales. Hay depósitos de nitratos de sodio y potasio (salitre), de minerales de cobre y estaño, así como otros de valor potencial cuya explotación es parcial e ineficiente por la falta de agua. Estas riquezas podrían aprovecharse con mayor eficacia si estuvieran disponibles los recursos hídricos indispensables para la operación de canteras, minas y plantas de procesamiento.
No obstante, la falta de agua es más aparente que real. La cobertura casi permanente de nubes contiene una cantidad substancial de agua que, al ser aprovechada, se convierte en fuente nada despreciable de agua potable para la población.
Camanchaca es el nombre indígena derivado de la  lengua aymara113 utilizado en la costa pacífica sudamericana que se utiliza para nombrar las nieblas costeras que se presentan cuando los estratocúmulos chocan con las laderas de la cordillera.
El Proyecto Camanchaca llegó al Centro de Investigaciones Internacionales para el Desarrollo en Ottawa, Canadá, donde Danilo Antón cumplía la función de Oficial de Programa encargado de preparar los proyectos de investigación en Ciencias de la Tierra.
Se trataba de una propuesta de tamaño relativamente pequeño que procuraba investigar acerca del potencial de la camanchaca para la producción de agua utilizando “atrapanieblas”, construidos con cortinas de malla plástica (plastillera) tendidos entre postes de madera con el fin de retener el agua de la niebla. El sitio seleccionado para el Proyecto se ubicaba en la Provincia de Coquimbo, al norte de La Serena, en la ladera de una montaña próxima a Caleta Chungungo, y buscaba confirmar los resultados de otras investigaciones que ya se habían realizado en otras zonas del desierto costero en Chile y Perú.              
 Luego de estudiados los antecedentes y los objetivos  y métodos presentados por los proponentes Danilo Antón pensó que podía ser una buena oportunidad de dar un nuevo paso hacia la aplicación de la tecnología que, en líneas generales, ya era conocida.  O sea, que en vez de continuar haciendo experimentos, se podía buscar la forma de avanzar hacia la concreción del fin último que se pretendía que era el de abastecer con agua de las nubes a una comunidad humana.
Se sucedieron las conversaciones con los responsables del Proyecto en Canadá y en Chile, y finalmente acordamos ampliar la duración y presupuesto, aumentando significativamente el número y dimensiones de los “atrapanieblas” para poder generar agua suficiente como para abastecer de agua a los 500 habitantes de Caleta Chungungo.
Los cincuenta “atrapanieblas” que finalmente se instalaron a una altitud de 800 metros sobre el nivel del mar a unos 5 kilómetros de la costa, estaban construidos con cortinas de plastillera de 12 metros de largo tendidas entre postes de cinco metros de altura. Las gotas de agua suspendidas en el aire golpeaban las mallas de plástico y eran recogidos por unas canaletas ubicadas debajo de las cortinas. El agua de las canaletas eran recibida por tubos de PBC y conducida a unos tanques abiertos de tipo australiano donde se almacenaba para su uso ulterior.               
Debido a límitaciones presupuestales no fue posible incluir en el Proyecto los acueductos que conducirían el agua de los atrapanieblas al pueblo, pero aún así, preferimos continuar con el Proyecto y más tarde procuraríamos resolver este problema.
El Proyecto se ejecutó exitosamente. Los atrapanieblas generaban agua suficiente para los objetivos perseguidos y en poco tiempo los tanques estaban llenos y vertiendo aguas que fluían ladera abajo sin ningún aprovechamiento.
Finalmente, se logró apoyo de la Embajada de Canadá en Chile, del C.I.I.D. y gubernamental que permitió instalar un sistema de acueductos, tratamiento y distribución con lo cual se pudo abastecer de agua potable a los hogares del pueblo.

Cuando se inauguró el sistema los pobladores locales colgaron un pasacalle que decía “Gracias Canadá por este milagro”.