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sábado, 6 de abril de 2019

Consecuencia del prohibicionismo. 

"Seis de cada 10 muestras de la cocaína incautada en Uruguay tienen levamisol, un antiparasitario que está prohibido para consumo humano y que produce graves lesiones en la piel. Esta y otras sustancias adulterantes se agregan a la droga para potenciar el efecto y abaratar los costos."

La mayoría de las presuntas sobredosis por consumo de cocaína y otras sustancias psicoactivas son en realidad efecto de los adulterantes que sistemáticamente se agregan para aumentar la ganancia (incrementando el efecto o el volumen). 
Obviamente, cuando el tráfico de drogas es clandestino no hay ningún control, y por lo tanto las personas que producen o intermedian le agregan todo tipo de sustancia, muchas de ellas con efectos tóxicos. La falta total de controles que implica el prohibicionismo ciego y radical lleva a que la adulteración sea un fenómeno generalizado. 
En resumen, el verdadero problema de las "drogas" no son las sustancias psicoactivas mismas sino los adulterantes que se agregan y por supuesto, la filosofía prohibicionista que se ha impuesto a nivel internacional y es la causa de la prisión y muerte de millones de personas en todo el mundo. .
Uruguay ha dado un tímido paso a través de una regulación muy parcial de la producción  venta y consumo de cannabis. 
Faltan muchas otras medidas, pero no parece posible que se tome alguna otra medida de legalización de las sustancias psicoactivas. 
Tantos años de lavado de cerebro tienen sus efectos y mucha gente se opone a legalizar a  pesar que se demostró que esta guerra está perdida (excepto para los que hacen negocio con el tráfico o la represión).


sábado, 21 de julio de 2018


Cocaìna: una guerra paradójica  
(del libro "Pueblos, Drogas y Serpientes", D. Antón, Piriguazú Ediciones)


“La lucha contra las drogas es una guerra del capitalismo contra sí mismo” señala el autor colombiano Luis Carlos Restrepo (2001). Esta afirmación es particularmente relevante cuando consideramos el rol que cumple la cocaína en la sociedad capitalista internacional.
Los efectos que produce la cocaína parecen hechos a la medida para un mundo competitivo y acelerado que valora el poder y la velocidad. Por muchos años, la cocaína ha venido cumpliendo el papel de “combustible psicológico” que mantiene alertas e hiperactivados a los ejecutivos de las bolsas e instituciones financieras de los Estados Unidos y otros países capitallistas. Es curioso que sean los propios Estados Unidos que encabecen una cruzada contra esta sustancia que parece ser
tan necesaria para el funcionamiento del sistema.

Propiedades a la medida del capitalismo
La cocaína esnifada en forma de polvo da una sensación de euforia y fuerza. Es una sustancia que “hace valiente al cobarde y elocuente al silencioso” y proporciona “la felicidad en movimiento”.1
Cuando la cocaína se consume simultáneamente con el alcohol se obtiene una estimulación acrecentada. La cocaína sirve para neutralizar algunos efectos negativos del alcohol, pero no disminuye sus propiedades de sociallización ayudando a intensificar la vida de relación.
El licor permite pasar de una actitud competitiva a una de complementariedad mientras que la cocaína proporciona una dosis de energía y seguridad que da lugar a comportamientos de auto-confianza y euforia. Por esa razón ambas sustancias embriagantes son tan frecuentes en los “executive parties” de la sociedadcapitalista central.
Corresponde señalar que el consumo combinado de alcohol y cocaína en dosis elevadas y/o repetidas suele tener efectos negativos sobre el organismo, que en algunos casos pueden afectar seriamente la salud, e incluso, en situaciones extremas, ocasionar la muerte.
A pesar de estos peligros evidentes, las élites dirigentes del capitalismo insisten en cocntinuar este tipo de vida cargada de estrés, velocidad y frivolidades en serie.
La cocaína, el alcohol, y algunas “designer drugs” con propiedades semejantes, cumplen el rol de mantener artificialmente estos rimos existenciales patológicos.
Es alarmante comprobar que son precisamente estos individuos alienados
quienes tienen la principal autoridad para tomar decisiones acerca de los rumbos políticos y económicos del planeta. El resultado está a la vista.

Los derivados destructivos
El basuco o “pasta base”, consumido en algunos países productores de coca (especialmente en zonas marginales urbanas), está compuesto por cocaína y los residuos de su procesamiento incompleto (acetona, HCl, éter, etc). El efecto producido por su inhalación es una sensación efímeramente placentera que desemboca en una experiencia aterradora y paranoica. Este tipo de vivencias permite que sus consumidores sobrelleven la vida de exclusión social y orfandad afectiva característica de ciertas urbes latinoamericanas. El basuco da lugar a una sensación angustiosa
y de pánico que proporciona un primer escape extático fugaz, culminando en la fragmentación psicológica y la paranois, queparece imitar la propia vida de los adictos.
A pesar que los consumidores suelen hacerlo en grupo, en los hechos se
mantienen aislados. Comparten dinero, fósforos o “picadura”, pero desarrollan sus experiencias en soledad anímica.
En Colombia, país productor por excelencia, el consumo d ebasuco es mucho más importante que el de cocaína pura (que más bien se exporta a los países centrales). La razón, esgrime Restrepo, es que esta última no satisface las necesidades psicológicas de los habitantes de la calle, inmersos en un mundo abrupto y desintegrador.
Tanto es así, que cuando escasea el basuco, los consumidores no vacilan
en modificar la cocaína con amoníaco, para imitar los efectos del basuco. Esta acción ha sido denominada gráficamente “patrasear”.
El “crack” es un producto que resulta del tratamiento del hidrocloruro de
cocaína con bicarbonato cálcico (ver Capítulo 3). Sus efectos son análogos al basuco, dando lugar a experiencias similares de placer solitario y efímero, que se transforman en sensaciones de vulnerabilidad, terror y miedos persecutorios.
Las “crack houses” son lugares en donde los consumidores se reúnen a
compartir sus soledades. Hay una tendencia a la desinhibición sexual, asociada con desconfianza, ánimos depresivos y aislamiento individual.
En forma análoga al basuco, el crack se consume en sectores urbanos marginados, en particular en los barrios pobres y las “inner cities” de los Estados Unidos.
Como señala apropiadamente Restrepo (2001), se trata de actividades a la
vez colectivas y solitarias, típicas del estilo individualista imitativo del capitalismo contemporáneo.

viernes, 18 de mayo de 2018

La coca

La coca no es una droga, es comida. 
La coca, conocida científicamente como Erithroxylon coca  es una planta medicinal y ceremonial de las culturas andinas.
Es un arbusto de mediana altura que crece en las laderas bajas de la cordillera,  en climas húmedos y cálidos.
Desde tiempos muy antiguos se utilizaron las hojas con múltiples fines medicinales y rituales. Se las masticaba, se las ingería y se las preparaba en infusión. Debido a su valor medicinal y efectos psicoactivos los pueblos quechuas la consideraron sagrada consumiendo la planta en situaciones ceremoniales y religiosas.
Las hojas de coca son en realidad un complemento dietético esencial en las condiciones sociales y ecológicas de los Andes. Contienen una proporción considerable de los requerimientos de vitaminas y minerales. También son represoras del hambre, lo cual facilita la vida en los ambientes de montaña y selva donde la disponibilidad de proteinas puede verse limitada por factores locales o estacionales. Otra propiedad de la coca, relacionada con su contenido en alcaloides es su efecto estimulante, que también facilita la realización de esfuerzos en las condiciones de bajo contenido en oxígeno de las alturas montañosas.
La infusión de hojas de coca o “mate de coca”  también es utilizada en Perú y Bolivia para combatir el mal de altura o “soroche”,  y como digestivo. Las características medicinales de la coca la asemejan en cierto grado al boldo de los mapuches.
Durante la colonia, las autoridades españolas aprovecharon las características estimulantes y supresores del apetito de la coca para facilitar el trabajo forzado en las condiciones difíciles de las minas de plata. Su comercio proporcionó suculentos ingresos a las autoridades coloniales. En el año 1583 entraron a las minas del Alto Perú un millón de quilos de hojas de coca.

Los alcaloides de la coca

La coca contiene numerosos alcaloides que le confieren sus propiedades terapéuticas reconocidas.
El más conocido es la cocaína que posee efectos estimulantes y digestivos. Otros alcaloides contenidos en la coca incluyen la atropina, la egnomina, la pecticina, la papaína, higrina, globulina, quinolina, conina, cocamina, reserpina, benzoina, inulina y pyridina. Sus propiedades son descriptas en el cuadro 3.2.

La cocaína

La cocaína se parece estructuralmente a los alcaloides de las solanáceas (ver solanáceas) como la belladona, el beleño, la mandrágora y las daturas. Su fórmula habitual es clorhidrato de cocaína, y aparentemente, su efecto se debe a que impide la reabsorción de ciertos trasmisores que han sido liberados por otros medios.  Por vía nasal la dosis mínima activa es de unos 20-30 mg y la letal es normalmente de 1 a 1.5 gramos. Tiene una alta tolerancia y hay personas que han ingerido 4 a 5 gramos diarios sin efectos mortales.
Este alcaloide fue aislado por primera vez en 1859 por el investigador florentino Paolo Mantegaza y el austríaco Karl Cherence de Austria.
En aquellos tiempos se la consideraba como una sustancia de efectos casi milagrosos.
Fue en esa época que el Dr Frances Angelo Mariani observó en Potosí, Bolivia, a los nativos mascando coca y al regresar a Francia fabricó un producto que llamó el Vino Mariani, para su comercialización, y con gran éxito.
A fines del siglo XIX, la coca y la cocaína adquirieron gran popularidad y prestigio en los estamentos profesionales e intelectuales europeos.
El propio Sigmond Freud lo explicitó claramente:
En el momento actual es imposible evaluar con certidumbre hasta que punto la coca puede llegar a aumentar los poderes mentales humanos.
Tengo la impresión que el uso prolongado de coca puede conducir a una mejoría duradera si las inhibiciones manifestadas antes de que se consuma se deben tan sólo a causas físicas o agotamiento. Por supuesto, el efecto instantáneo de una dosis de coca no puede ser comparada con la de una inyección de morfina; pero desde el punto de vista positivo, no hay peligro de daño general al cuerpo como es el caso con el uso crónico de morfina.10 .
Luego, el propio Freud se desdeciría de tales afirmaciones.
El entusiasmo que generaron la coca y la cocaína dio lugar a su uso en medicina y a la preparación de varios elixires que lograron gran aceptación.
Se extendió el hábito en la población y se ampliaron los mercados.
Sobre todo como resultado de la imposición de la ideología prohibicionista, y en menor grado por su carácter adictivo y potencialmente nocivo (en dosis elevadas y administración prolongada), comenzó a desarrollarse una corriente para su ilegalización en los Estados Unidos.
Ya en 1906, este alcaloide, al igual que la heroína de la amapola, había sido prohibida en los Estados Unidos a través de la Poor Food and Drug Act.
Ese fue el comienzo de un proceso que habría de continuar durante todo el siglo. A pesar de su carácter ilegal, el consumo de la cocaína se fue difundiendo gradualmente. Debido a ello, se promovió el cultivo de la coca en sus zonas de origen, así como la instalación de laboratorios clandestinos para la preparación de la pasta de cocaína y redes de transporte para su distribución.

Los derivados de la coca

La coca se procesa pisando las hojas con keroseno y macerando luego la mezcla seca en ácido sulfúrico diluido lográndose un primer producto comúnmente denominado «pasta base de coca» (PBC). La pasta base se purifica lavándola, sobre todo con éter, ácido clorhídrico yh acetona, hasta la obtención de clorhidrato de cocaína.
La cocaína es un tropano, emparentado a los alcaloides de las solanáceas (belladona, beleño, mandrágora, etc). En su forma habitual no se altera con los cambios de temperatura o la luz, aunque requiere ambientes secos.
Es una sustancia que prresenta una tolerancia relativamente elevada y genera escasa adicción . Por la vía nasal la dosis activa mínima es de unos 20 a 30 miligramos11, mientras que la dosis letal es de 1 a 1.5 gramos.
La cocaína administrada por esa vía tiene efectos estimulantes fuertes. Genera «una actividad permanente y sin cansancio, locuacidad y brillantez en la vida social, yo exaltado y megaloma nía a toda prueba, actitudes preferidas por el ejecutivo y el buscador de riesgos que nos vende como  modelo la publicidad conemporánea.»12
Referencias:
Pueblos, Drogas y Serpientes, D.Antòn, Piriguazú Ediciones
MacKenna, 1993,  pag. 209

sábado, 28 de enero de 2017

Consecuencia del prohibicionismo. 

"Seis de cada 10 muestras de la cocaína incautada en Uruguay tienen levamisol, un antiparasitario que está prohibido para consumo humano y que produce graves lesiones en la piel. Esta y otras sustancias adulterantes se agregan a la droga para potenciar el efecto y abaratar los costos."

La mayoría de las presuntas sobredosis por consumo de cocaína y otras sustancias psicoactivas son en realidad efecto de los adulterantes que sistemáticamente se agregan para aumentar la ganancia (incrementando el efecto o el volumen). 
Obviamente, cuando el tráfico de drogas es clandestino no hay ningún control, y por lo tanto las personas que producen o intermedian le agregan todo tipo de sustancia, muchas de ellas con efectos tóxicos. La falta total de controles que implica el prohibicionismo ciego y radical lleva a que la adulteración sea un fenómeno generalizado. 
En resumen, el verdadero problema de las "drogas" no son las sustancias psicoactivas mismas sino los adulterantes que se agregan y por supuesto, la filosofía prohibicionista que se ha impuesto a nivel internacional y es la causa de la prisión y muerte de millones de personas en todo el mundo. .
Uruguay ha dado un tímido paso a través de una regulación muy parcial de la producción  venta y consumo de cannabis. 
Faltan muchos otras medidas, pero no parece posible que se tome alguna otra medida de legalización de las sustancias psicoactivas. 
Tantos años de lavado de cerebro tienen sus efectos y mucha gente se opone a legalizar a  pesar que se demostró que esta guerra está perdida (excepto para los que hacen negocio con el tráfico o la represión).

jueves, 25 de febrero de 2016

La absurda guerra de las drogas se originó en los EEUU
Como se llegó a la guerra de las sociedades humanas contra sí mismas
Theodore Roosevelt designó al Dr. Hamilton Wright (1908) como el primer Comisionado del Opio de los Estados Unidos en 1908.
En 1909, Wright asistió a la Comisión Internacional del Opio en Shanghai como los delegados americanos. Fue acompañado por Charles Henry Brent, el Obispo Episcopal
El 12 de marzo de 1911, el Dr. Wright manifestó en un artículo del New York Times: "El opio, es la droga más perniciosa conocida por la humanidad, está rodeado, en este país, con muchas menos garantías que cualquier otra nación en Europa ".
Wright afirmó además que "se ha afirmado con autoridad que la cocaína es a menudo el incentivo directo para el delito de violación de los negros del Sur y otras partes del país", aunque no se menciona específicamente las que las autoridades habían declarado que, e hizo no proporciona ninguna prueba de su afirmación.
Wright también afirmó que "una de los más desafortunadas fases de fumar opio en este país es el gran número de mujeres que se han involucrado y vivían como concubinas o cohabitando con chinos en los barrios chinos de nuestras diferentes ciudades ".
La culminación del proceso represivo fue la legislación Harrison Antinarcóticos (1914) que consistió en tres proyectos de la Cámara EE.UU. imponiendo restricciones a la disponibilidad y el consumo de la droga psicoactiva de opio.
Los redactores se basaban en los temores de que había "negros drogados, maniáticos sexuales” y hacían referencias a los negros bajo la influencia de drogas asesinando blancos, mexicanos degenerados fumando marihuana, y "chinos" seduciendo a las mujeres blancas con las drogas. [19] [20] el Dr. Hamilton Wright, declaró en una audiencia de la Ley Harrison “las drogas hacen los negros incontrolables, les dieron poderes sobrehumanos y les provocaron a rebelarse contra la autoridad blanca." El Dr. Christopher Koch, de la Junta de Farmacia del Estado de Pensilvania declaró que "La mayoría de los ataques a las mujeres blancas del sur son el resultado directo de un negros enloquecidos por la cocaína". [6]
Antes de que la ley fuera aprobada, el 8 de febrero de 1914, The New York Times publicó un artículo de Edward Huntington Williams titulado "Demonios negros drogados con cocaína'" y luego dijo "son la nueva amenaza en el Sur: El asesinato y la locura son cada vez mayores entre los negros de clase baja negros" también informó que en el Sur los alguaciles habían aumentado el calibre de sus armas a .32 a .38 para derribar los negros bajo el efecto de la cocaína.
A pesar de la extrema racialización de la cuestión que tuvo lugar en la previa de la aprobación de la Ley, la investigación contemporánea sobre el tema indica que los estadounidenses negros consumían cocaína y opio a tasas mucho más bajas que los americanos blancos.
Tiempo después, el 17 de enero de 1920 se aprobaría la Enmienda XVIII a la Constitución de los Estados Unidos que instauraba “la Lay Seca” donde se prohibía el alcohol, hasta que debido a su estruendoso fracaso creando “mafias” y organizaciones delictivas fue derogada el 5 de diciembre de 1933.
En 1937 se prohibiría la marihuana a través de la Marihuana Tax Act y años más tarde se ejercería presión a nivel internacional hasta obligar al resto del mundo a embarcarse en una cruzada prohibicionista absurda y cruel que ha causado y sigue causando millones de víctimas desde hace varias décadas.