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jueves, 2 de enero de 2020

Los navegantes de los raudales del Orinoco, una tradición ancestral 
Danilo Antón
Guaremo Ye’kwana, conocido entre los criollos como Francisco Díaz, es un experto conocedor de los raudales (rápidas) que bajan del Huachamacare y del Duida para alimentar al pequeño pero caudaloso río Cunucunuma.
Con la ayuda hábil de su mujer, Guaremo puede guiar su bongo en plena noche, tanto aguas arriba como aguas abajo, aún en la seca más prolongada cuando los bajos fondos rocosos asoman por todas partes. Puede levantar un pesado motor fuera de borda al hombro para evitar las cascadas. Puede jalar del bongo metido en el agua hasta el cuello para vencer las corrientes más fuertes.
Los raudales del Báquero o del Picure los han visto pasar decenas de veces, aguas abajo, rumbo al río Orinoco o aguas arriba en dirección a Culebra.
Guaremo ha recorrido con su bongo todos los ríos de la cuenca del Alto Orinoco.  Conoce el Brazo Casiquiare de punta a punta, desde donde se desvían hacia el sur las aguas del gran río hasta la tierra de los Baniva y los Bare en la  zona de San Carlos de Río Negro.
Guaremo y su familia son ye’kwana de pura cepa, conocedores de los ríos y de las rápidas-raudales, navegantes de las aguas en las selvas profundas de este continente sudamericano, sobreviviente enérgico de la antigua gran nación de los caribes, que aún hoy ocupan los rincones más remotos de sus dominios tradicionales.
En una época, los caribes fueron una etnia poderosa, navegaban sus bongos y canoas más allá del delta del Orinoco, cruzaron los estrechos de mar y llegaron a establecerse en varias islas del mar-océano cercano.                
Después vinieron los invasores cruzando los mares, capturaron miles de caribes para trabajar en sus plantaciones de azúcar de Santo Domingo y Cuba, ocuparon las tierras de la costa arrinconándolos de a poco en los lugares más difíciles.
Los caribes-kariña se refugiaron en las sierras o emigraron hacia el este permaneciendo en el valle de Cuyuní y otras zonas apartadas de la Guayanía.                          
Los ye’kwana remontaron los ríos hacia el sur ubicándose en la cuenca alta del Ventuari, del Cucunucuma y en el Caura. Es en esa zona donde sobreviven más de 3,000 ye’kwana concentrados en unas 25 comunidades.
Allí abren sus conucos, cultivan su yuca, prepara su casabe  y yarake y pescan en los torrentosos ríos de pendientes. Son los descendientes de los maquiritare, los “señores de los ríos”.
Cada vez que el bongo de Guaremo logra bajar o subir los difíciles raudales del Cucunucuma se repite una ceremonia de larga data. En los ye’kwana, el mundo de la floresta, superando todas las pérdidas y destrucciones, todavía subsiste. En sus territorios ancestrales se encuentran algunas de las raíces más viejas del universo americano.         
Extraido de "Crónicas de la Peripecia Humana", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones

miércoles, 8 de agosto de 2018

El Caño Casiquiare
Un río anómalo que permite navegar entre dos grandes cuencas de América del Sur,  el Orinoco y el Amazonas.
El Caño Casiquiare es un curso de aguas que es a la vez desaguadero y ocasionalmente tributario del río Orinoco en su cuenca alta. 
Tiene una longitud de unos 326 km y sirve de conexión entre el sistema del Orinoco con el Amazonas-Negro.  Tal conexión lo convierte en el mayor río conector de dos grandes sistemas fluviales en el mundo.
Por esa razón es posible navegar con embarcaciones de mediano calado entre ambas cuencas.
Normalmente el Casiquiare toma aguas del río Orinoco al suroeste de la altiplanicie del Duida, transportándolas, a través de su extensa penillanura de escaso desnivel en la que recibe varios afluentes y haciendo grandes meandros al río Negro, que a su vez desemboca en el río Amazonas.
El punto de origen (sobre el río Orinoco) se encuentra a una altura de unos 123 metros sobre el nivel del mar mientras que su confluencia con el río Negro está a unos 91 msnm. La comunicación entre el Orinoco y el Amazonas a través del Casiquiare, que era utilizada para comerciar por los indígenas locales (yanomanis, piaroas y otros).
Es una situación que puede terminar en la captura del río Orinoco, desviándolo hacia la cuenca del Amazonas. Cuando ello ocurra el río Orinoco perderá su cuenca alta,
Geológicamente se trata de una especie de derrame sobre un fondo rocoso cuya erosión es muy difícil por la resistencia de las rocas graníticas del sustrato.
La propia naturaleza del fondo rocoso del cauce tanto del Orinoco como del Casiquiare, a estabilizado la situación a lo largo de un tiempo muy largo: al ser el Casiquiare de menor caudal que el propio Orinoco, la profundidad es menor que la de este último río, lo cual ha dado origen a que no exista un derrame completo todavía. El río Casiquiare es un río caudaloso y bastante ancho (200 a 500 metros) aunque con escasa correntada. Debido a ello es fácilmente navegable con lanchas que se utilizan para comunicar diversos puntos de sus orillas.
En alguno de mis viajes a la cuenca alta del río Orinoco, tuve oportunidad de recorrerlo en una embarcación a motor (que localmente se denominan “voladoras”) y llama poderosamente este extraño fenómeno hidrológico que, por su magnitud, es único en el mundo. Allí pude observar la presencia de varias aldeas indígenas que utilizan los ríos para aprovisionarse de agua y alimentos y comerciar.
Los  pueblos nativos que habitan la zona de la confluencia del Casiquiare con el Orinoco con el Casiquiare son los yanomani, un pueblo relativamente numeroso (aproximadamente unos 35,000), que ha conservado gran parte de sus tradiciones a pesar de la incursión de misiones religiosas. La más importante era (ya se han retirado gracias a medidas tomadas por el Presidente Hugo Chávez)  la llamada “Nuevas Tribus” de origen norteamericano que ha invertido recursos y esfuerzos para convertir a los yanomami a sus creencias procurando sacarlos del “paganismo”.  A partir de la toma del poder del gobierno bolivariano, estos grupos religiosos fueron expulsados y por lo tanto está nación ha podido dedicarse a recuperar su legado cultural amenazado .


sábado, 24 de marzo de 2018

Venezuela o la maldición del país petrolero

Venezuela es el país que posee las reservas de petróleo más grandes del continente americano. De acuerdo a cifras oficiales de 2011 las reservas certificadas del país son de 287,000 millones de barriles.  
A pesar de la abundancia de este importantísimo y estrategico recurso natural, Venezuela está experimentando una fuerte crisis política y económica con profundos efectos sociales. 
La disponibilidad relativamente cómoda de fondos financieros provenientes del petróleo llevó a que venezuela no desarrollara infraestructuras productivas agropecuarias como para satisfacer las necesidades de sus habitantes. Esto también se aplicó a muchas actividades industirales, tanto agroindustriales, como farmaceúticas. A ello se agregó la vulnerabilidad de las actividades de refinación del petróleo debido a que varias refinerías de PDVSA están en los EEUU. 
La situación se agravó en 2014 con el bloqueo que impusieron los EEUU reduciendo la capacidad de obtener productos necesarios para el país, como repuestos de maquinarias y automóviles, productos digitales y farmacéuticos y dificultando los operaciones financieras a nivel internacional.
La crisis se aceleró con la confiscación de CITGO (empresa refinadora de petróleo y comercializadora de productos del petróleo) en los EEUU y la congelación de activos y valores en casas bancarias, incluyendo el oro  por el Banco de Inglaterra.
Debido a los problemas antes mencionados el país tuvo enormes dificultades para mantener su producción petrolera y actualmente sus esfuerzos para concretar contratos de exportación se chocan con un sabotaje generalizado de los EEUU y varios países políticamente subordinados a ese país. 
En los párrafos siguientes describimos los recursos petroleros reales y potenciales de la República Bolivariana de Venezuela.


Los recursos petroleros

Los yacimientos en que se basó la extracción petrolera históricamente están situados en el oeste, principalemente en la cuenca del Lago Maracaibo y alrededores. El petróleo de estas cuencas occidentales es de tipo convencional y ligero. Las reservas de estas cuencas son superiores a los 70,000 millones de barriles.
También existen reservas importantes en la región oriental, particularmente en la cuenca del Orinoco. Allí la calidad del petróleo es pesado y extrapesado con abundante azufre. Esta cuenca contiene 200,000 millones de barriles que constituirían el 75% del total de las reservas del país.

Antecedentes
El primer indicio fuerte de la existencia de hidrocarburos en Venezuela era la existencia de uno de los lagos de asfaltos más grandes del mundo: el lago Guanoco. Está ubicado en el sureste del estado de Sucre. El lagoo tiene una superficie de alrededor de 420 hectáreas  y presenta una profundidad que varía de 1,5 a 2 metros. La presencia del lago permite deducir que existen importantes volúmenes de asfalto en profundidad. Las reservas estimadas por el Instituto Venezolano del Asfalto son de unos 75 millones de barriles.
De acuerdo a la teoría de Thomas Gold, la presencia del asfalto indicaría que hay surgencias de hidrocrburos provenientes de estratos profundos, probablemente en la base de la corteza o en la porción superior del manto.
De todas maneras, la existencia de un lago de esa magnitud mostraba que la región tenía potencil para la producción de petróleo, cosa que se habría de comprobar a principios del siglo XX.

Los primeros yacimientos descubiertos
Un importante indicio de que el lugar era rico en hidrocarburos y que era conocido por los pueblos indígenas de la región, fue la existencia de un enorme lago de asfalto: el lago de Guaco. Este lago está localizado en el estado de Sucre, al noreste de la ciudad de Maturín. Tiene una superficie de alrededor de 420 hectáreas (4 millones doscientos mil metros cuadrados, o 4,2 kilómetros cuadrados) y presenta una profundidad que varía de 1,5 a 2 metros. Como el asfalto se origina en el subsuelo es de presumir que existen profundidades mucho mayores. No se conocen estudios batimétricos detallados de dominio público. El volumen de reservas indicado por el Instituto Venezolano del Asfalto (INVEAS) es de unos de 75 millones de barriles

Las primeras perforaciones
El primer pozo que se perforó en Venezuela, denominado Bababui 1, estuvo localizado al sureste del estado de Sucre se. La perforación fue finalizada cuando se halló petróleo a 188 metros de profundidad. Este pozo forma parte del primer campo que hoy es conocido como como campo Guanoco ubicado a 65 km de la ciudad de Maturín en el estado de Monagas.
El pozo productivo que por primera vez reveló el potencial petrolero del país fue el pozo denominado Barroso II o R4 que se activó en 1922, dando comienzo a la explotación comercial..
'Barroso II', tenía una profundidad total de 500 metros (1500 pies) y dio lugar a la explotación exitosa de petróleo en las formaciones terciarias (miocenas, edad 15 M. años aproximadamente). Se activó en 1922 dando inicio a la explotación comercial del campo denominado “La Rosa. Hubo problemas de operación pero finalmente se obtuvo una surgencia con un caudal de 100,000 barriles diarios. El chorro que se originó alcanzó los 40 metros de altura, de tal modo que era visible desde Maracaibo a 45 kilómetros de distancia.
Llevó nueve días controlar el pozo durante los cuales llovió petróleo con el mismo caudal sobre el poblado Cabimas, llenando de petróleo los techos y las calles. En los siguientes años se perforarían cientos de pozos en el campo La Rosa, que a su vez se pudo reconocer que formaba parte de un mismo campo mucho más extenso, el Campo Costanero Bolívar uno de los mayores a nivel mundial. El pozo Barroso II dejó de ser productivo algunos años después y fue abandonado.
La producción de este campo era de unos 264 barriles diarios de un crudo ligero (18° API) (API es una medida de la densidad del crudo, más de 10 es más liviano que el agua), en flujo natural.
Luego de estos primeros intentos exitosos la exploración se extendió, encontrándose nuevos niveles productivos entre los cuales se destaca el Campo Costanero Bolívar que es uno de los campos petroleros más grandes del mundo.

Las principales cuencas
Las principales cuencas son la cuenca de Maracaibo, la cuenca de Falcón, la de Barinas-Apure, la faja del Orinoco y otros cuencas menores.
La cuenca de Maracaibo
Hasta fines de la década de 1990 fue la cuenca de  mayor producción del país
En el año 2000 producía el 46,6 de la producción. Tiene 13,000 pozos activos. Su capacidad e producción es de 1885 barriles diarios.
La cuenca de Falcón
Relacionada con la cuenca de Maracaibo.
Produce 375 millones de barriles diarios (0.03 de la producción del país aprox.)
Sumadas las reservas de las cuencas Maracaibo-Falcón son 19,945.
Cuenca de Barinas-Apure
Tiene 87,000 km2, 350 pozos, capacidad de producción 166,000 de barrles diarios  (no está en explotación actual)
Reservas 1,230 Mbb
Cuenca Oriental y Faja del Orinoco
Tiene una extensión de 153,000 km2,  produce petróleo pesado con alto contenido en azufre. Las más extensa e importante de Venezuela. Tiene 3300 pozos activos. Tres subcuencas: Guárico, Maturín y Paria.  
Reservas : 275,240 Mbb
Otras cuencas
Cuenca de Margarita (40 km al sureste del Archipiélago los Testigos); cuenca Tuy-Cariaco (14,000 km2  desde el estado de Miranda hasta el Golfo de Cariaco en Sucre incluyendo la península de Araya y las islas de Margarita y Cubagua.

Los Campos petrolíferos del Oeste
En la región occidental de Venezuela, y en particular en la cuenca del lago Maracaibo, se han descubierto y se explotan varios campos petroleros.
El yacimiento explotado más antiguo es el llamado Campo Costanero Bolívar que está ubicado en la cuenca del lago Maracaibo.

El Campo Costanero Bolívar
Este campo fue descubierto por la Shell en 1917  a raíz de la perforación del pozo exploratorio R-2 que obtuvo importante volúmenes de crudo a partir de arenas del Mioceno (15 M.a. aproximadamente). Durante 20 años la explotación estuvo limitada a dichas arenas, y no fue sino en 1939 que comenzaron explotarse los niveles más antiguos en formaciones del Eoceno (35-50 M.a).  También se logró obtener producción de niveles aún más antiguos (Paleoceno y Cretáceo Superior: 50 a 80 M.a) pero hasta la fecha es de poca importancia.
Geológicamente el campo está situado en el borde noreste de la Cuenca de Maracaibo. una depresión estructural y topográfica rodeada por varias cordilleras del Sistema Andino. La sección sedimentaria del campo se compone de areniscas, arenas, calizas, lutitas, arcillas y depósitos aluviales cuyas edades van del Cretáceo al Reciente (los últimos 100 M.a).  Las formaciones Trujillo y Misoa del Eoceno y la Rosa y Lagunillas del Mioceno, contienen las principales secciones productivas. En lo que concierne al Mioceno, la estructura es relativamente simple y esencialmente monoclinal (plano inclinado), con buzamientos (inclinaciones) de 2-10 grados. Estos buzamientos reflejan la superficie erosional post-eocena infrayacente. La estructura yacente bajo la principal discordancia del Eoceno es muy compleja; existen innumerables fallas normales de ángulo muy elevado. Dos anticlinales fallados, arrumbados hacia el norte, son también rasgos estructurales prominentes e importantes en esta sección más antigua. La acumulación de petróleo en el Mioceno se halla controlada mayormente por trampas estratigráficas (capas impermeables suprayacentes). En el Eoceno los yacimientos están controlados por trampas estructurales y estratigráficas. El petróleo es de base asfáltica. El mecanismo impulsor del yacimiento es variable con el área y puede ser empuje por gas disuelto, segregación por gravedad y compactación por hundimiento. Al final del año 1957 se habían perforado 8.945 pozos en el campo, de los cuales 50 habían sido suspendidos, 8.714 eran productores de petró1eo, 6 de gas, y 175 secos.
En 1958 este campo producía unos 1.403.941 barriles de petró1eo por día.
En ese año la producción acumulada era ya de 6.300 millones de barriles, y las reservas restantes se estimaban en unos 11.100 millones de barriles. Aunque la perforación exploratoria y de explotación ha sido continua desde entonces, los límites productivos no han sido aun establecidos en todas las direcciones.

La cuenca del Orinoco
La evolución de la Cuenca Oriental de Venezuela es relativamente simple, por haber estado desde el Paleozoico apoyada sobre el borde estable del Cratón de Guayana. Suaves movimientos de levantamientos y hundimientos de este borde ocasionaron transgresiones y regresiones extensas, que fueron de gran importancia para el desarrollo final de la cuenca. Aunque la Cuenca Oriental de Venezuela no mostró una forma similar a la actual sino después del Eoceno tardío, ni alcanzó su forma definitiva hasta el Mioceno temprano (aproximadamente 20 M.a.). El cuadro tectónico en la región del Estado Monagas se postula con levantamientos espásmodicos y empujes recurrentes en el tiempo y espacio, todos con fuertes componentes norte-sur.
El petróleo pesado del Orinoco tiene una extensión similar al yacimiento de las arenas petrolíferas de Atabaska en Canada. No es tan viscoso como los hidrocarburos pesados de Atabaska pero se encuentra a mayor profundidad, por lo que no puede ser extraido por minería superficial. Las estimaciones de las reservas recuperables en la Faja del Orinoco entre 100.000 y 270.000 millones de barriles. En 2009, el United States Geological Service actualizó esta cifra a 513.000 millones de barriles.​

Venezuela como país exportador
En 2006, Venezuela contaba con exportaciones netas de petróleo de 2,2 millones de barriles por día (350×10³ m³/día), ubicándose de esta manera como el sexto exportador más grande del mundo y el más grande del hemisferio occidental.
En los últimos años la producción de petróleo ha venido disminuyendo, debido al agotamiento de yacimientos petrolíferos e ineficiencias varias a nivel de la extracción, incluyendo factores políticos que pudieron afectar directa o indirectamente la eficiencia de la gestión de los yacimientos
 en su modo de extracción. De continuar la tendencia la extracción continuaría disminuyendo en el futuro.
Se considera que para revertir esta tendencia se requerirán inversiones, tanto en nuevas perforaciones como en técnicas que permitan mantener la presión en los yacimientos en explotación.
Hasta hace poco Venezuela seguía siendo uno de los mayores proveedores de petróleo a los EEUU enviando alrededor de 1,4 millones de barriles diarios a ese país.
También tiene una importante presencia en el circuito de refinación de petróleo en esa nación, donde además es propietaria de la cadena gasolinera Citgo (1)

(1) CITGO es una empresa refinadora de petróleo y comercializadora de gasolina, lubricantes y petroquímicos en los Estados Unidos tiene su sede central americana en el área del Corredor Energético de Houston, Texas. ​Se trata de una de las principales empresas de su clase en dicho país, siendo la mayor filial de la estatal venezolana PDVSA fuera del territorio venezolano. En la actualidad su infraestructura consta de 3 refinerías y unas 48 terminales de almacenamiento y distribución con unas 6.000 estaciones de servicio abanderadas con su marca.

lunes, 26 de junio de 2017

Los navegantes de los raudales del Orinoco
Danilo Antón
Guaremo Ye’kwana, conocido entre los criollos como Francisco Díaz, es un experto conocedor de los raudales (rápidas) que bajan del Huachamacare y del Duida para alimentar al pequeño pero caudaloso río Cunucunuma.
Con la ayuda hábil de su mujer, Guaremo puede guiar su bongo en plena noche, tanto aguas arriba como aguas abajo, aún en la seca más prolongada cuando los bajos fondos rocosos asoman por todas partes. Puede levantar un pesado motor fuera de borda al hombro para evitar las cascadas. Puede jalar del bongo metido en el agua hasta el cuello para vencer las corrientes más fuertes.
Los raudales del Báquero o del Picure los han visto pasar decenas de veces, aguas abajo, rumbo al río Orinoco o aguas arriba en dirección a Culebra.
Guaremo ha recorrido con su bongo todos los ríos de la cuenca del Alto Orinoco.  Conoce el Brazo Casiquiare de punta a punta, desde donde se desvían hacia el sur las aguas del gran río hasta la tierra de los Baniva y los Bare en la  zona de San Carlos de Río Negro.
Guaremo y su familia son ye’kwana de pura cepa, conocedores de los ríos y de las rápidas-raudales, navegantes de las aguas en las selvas profundas de este continente sudamericano, sobreviviente enérgico de la antigua gran nación de los caribes, que aún hoy ocupan los rincones más remotos de sus dominios tradicionales.
En una época, los caribes fueron una etnia poderosa, navegaban sus bongos y canoas más allá del delta del Orinoco, cruzaron los estrechos de mar y llegaron a establecerse en varias islas del mar-océano cercano.                
Después vinieron los invasores cruzando los mares, capturaron miles de caribes para trabajar en sus plantaciones de azúcar de Santo Domingo y Cuba, ocuparon las tierras de la costa arrinconándolos de a poco en los lugares más difíciles.
Los caribes-kariña se refugiaron en las sierras o emigraron hacia el este permaneciendo en el valle de Cuyuní y otras zonas apartadas de la Guayanía.                          
Los ye’kwana remontaron los ríos hacia el sur ubicándose en la cuenca alta del Ventuari, del Cucunucuma y en el Caura. Es en esa zona donde sobreviven más de 3,000 ye’kwana concentrados en unas 25 comunidades.
Allí abren sus conucos, cultivan su yuca, prepara su casabe  y yarake y pescan en los torrentosos ríos de pendientes. Son los descendientes de los maquiritare, los “señores de los ríos”.
Cada vez que el bongo de Guaremo logra bajar o subir los difíciles raudales del Cucunucuma se repite una ceremonia de larga data. En los ye’kwana, el mundo de la floresta, superando todas las pérdidas y destrucciones, todavía subsiste. En sus territorios ancestrales se encuentran algunas de las raíces más viejas del universo americano.         
Extraido de "Crónicas de la Peripecia Humana", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones