lunes, 17 de abril de 2017

El Sistema Acuífero Puelche

D.Antón

El Acuífero Puelche (puelche en mapudungún quiere decir «pueblo del este») es un extenso acuífero que se extiende en la porción oriental de la región pampeana en la República Argentina.  
Está contenido en un complejo de formaciones sedimentarias del Terciario Superior y del Cuaternario de la llanura pampeano-paranaense que se extiende por 230,000 kilómetros cuadrados desde el norte de la Bahía de San Borombón en Buenos Aires hasta el sur de Santa Fe en Argentina con un espesor medio de unos 20 a 30 metros.

El acuífero llega hasta la mitad de la provincia de Santa Fé, este de Córdoba y NE de Bs. As hasta la Bahía de Samborombón. 
Hacia Córdoba sus aguas son salobres y hacia el Paraná dulces.
Desde el punto de vista sedimentológico el Acuífero Puelche está constituido por arenas cuarzosas de granulometría fina y media (entre 50 y 75% del espesor total del mismo) con algunas capas de arcilla intercaladas. 
El agua que satura las Arenas Puelches proviene de las lluvias que percolan atravesando los sedimentos superiores (generalmente limoso) de las formaciones pampeanas.
El agua fluye en forma casi horizontal, a una velocidad que varía entre 2 y 10 metros por día; el acuífero se recarga de lluvia en su centro (más o menos la zona de la ciudad de Pilar) y se descarga hacia sus bordes, que se ubican en las costas del río Paraná y d el Plata, por el Nor-Nordeste, y hacia el río Salado, por el Sur.
Es un acuífero confinado y semiconfinado. Su confinamiento se debe a la cobertura de materiales limo-arcillosos  (p.ej. formación Pampeana)  lo que hace que, por un lado, tenga una elevada protección natural contra el ingreso de agua de otras fuentes, y que, por otro, posea una cierta presión que lo hace ascender dentro de las perforaciones que lo alumbran. La profundidad a la cuál comienza la arena puelche varía de lugar a lugar, pero frecuentemente es de unos 20 a  40 metros, aunque el nivel que alcanza el agua dentro de las perforaciones (nivel estático) es del orden de los 10 metros.
El barro o arcilla azul  es precisamente el piso del acuífero puelche, es decir donde terminan las arenas. Su profundidad es de unos 50-80 metros dependiendo del lugar. 
El espesor del acuífero explotado es de unos 20 metros (espesor de la arena).  
El agua existente en el acuífero es naturalmente potable con un muy adecuado balance de sales y libre de contaminación bacteriológica. En algunos sitios  poseen un elevado tenor de hierro.
La extracción de agua de un acuífero como el puelche debe mantenerse dentro de los valores compatibles con su recarga natural. Cuando se supera la extracción comienzan a manifestarse una serie de fenómenos sobre los cuales hay sobrada experiencia nacional e internacional.   La degradación del acuífero se manifiesta en  descenso pronunciado del nivel estático, contaminación y salinización creciente.
Los problemas de gestión  se relacionan generalmente con la sobreexplotación: comienza a ocurrir un descenso en el nivel piezométrico (el acuífero pierde presión al extraerse más agua de la que ingresa) y se generan gradientes o diferencias de presión que permiten que agua de otras fuentes o de acuíferos más profundos puedan introducirse en las arenas puelches. Como ejemplo del primer caso se da el ingreso de agua de la capa freática (llamada vulgarmente «primer agua») siempre contaminada por las descargas de los pozos absorbentes o pozos negros, y en general por los derrames de aguas contaminadas sobre el suelo que luego se infiltran profundamente. En el segundo caso se han verificado ascensos de los acuíferos más profundos fuertemente salinizados que terminan por mudar la calidad del agua del puelche de «dulce» en «salada». 
Lamentablemente no hay ningún tipo de estudio permanente, organismo o sistema de control que abarque el área de la cuenca y nos pueda indicar que está sucediendo exactamente y cuánta agua se puede bombear efectivamente desde el acuífero sin causar perturbaciones como las señaladas. A falta de los mismos lo mejor es controlar lass extracciones limitando los caudales máximos por unidad de superficie (por ejemplo, por  hectárea) no siendo conveniente en ningún caso superar caudales máximos de extracción por pozo del orden de los 60 a 70 m3/hora. También se deben tomar medidas a través del control de la construcción de las perforaciones y pozos.
Extraido de Los Acuíferos de América Latina de Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

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