miércoles, 12 de julio de 2017

El David de Michelangelo Buonarroti

Danilo Antón


A principios del siglo XVI y con bastante retraso, se decidió encargar la obra al joven artista florentino Michelangelo Buonarroti (en español conocido como Miguel Ángel) quien puso manos a la obra en 1501. 
Miguel Angel trabajó duramente en su taller y terminó la escultura casi tres años más tarde. Su dedicación a la obra fue muy grande y el resultado fue impecable. 
La estatua de más de 5 metros de altura que estaba constituida por una versión desnuda de un hombre juvenil y atlético se completó en mayo de 1504. En ese momento fue presentada al Gonfaloniero de Florencia, Piero Soderini, quien sugirió que se corrigiera algún defecto que apreciaba en la nariz. Míguel Angel aparentemente accedió a realizar la corrección, subió la escalera hasta llegar a la cara de la estatua y allí tomó polvo de mármol que llevaba en una pequeña bolsa y lo arrojó a la vez que daba un golpe en la estatua con su cincel..
¿Ahora está bien? Preguntó el artista.
Ahora sí, respondió el Gonfaloniero.

Y así la obra estuvo lista para ser trasladada a la plaza del Palazzo de la Signoria.
Es una paradoja que el personaje bíblico David, famoso por su desigual combate con un adversario mucho más corpulento, el filistino Goliat, haya sido representado en una estatua de grandes dimensiones, mucho más grande que los 3 metros de altura que se atribuyeron al oponente de David.  
En Florencia el gigante no era Goliat sino David y así fue denominada la estatua por la población de la ciudad.
La operación de traslado duró cuatro días. 
El “Gigante” recorrió los callejones de Florencia durante cuatro días y al fin llegó a su lugar de destino.  
La trayectoria se cumplió con la oposición de algunos adversarios políticos del gobierno florentino, tal vez partidarios de los Medicis, o del propio lider religioso Girolamo Savonarola106 escandalizados por la desnudez de la efigie. En el transcurso del traslado hubo personas que arrojaron piedras al paso de la gran estatua.
La obra escultórica, escandalosa para la época, se ubicó en la plaza central de la ciudad y para mayor desafío se la orientó con su cara dirigida hacia Roma. 
Podemos suponer que el David de Míguel Angel tenía contenido político más que religioso. La estatua era una afirmación de la república soberana de  los florentinos y de oposición al gobierno oligárquico de los Medicis y al Papado de Roma. 
En cierto modo, el David puede ser considerado como la versión renacentista de la Estatua de la Libertad.
De "Crónicas de la Peripecia Humana",  Danilo Antón, Piriguazú Ediciones

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