sábado, 13 de febrero de 2016

Las letras del alfabeto latino provienen indirectamente de los jeroglíficos egipcios
Los jeroglíficos egipcios son logogramas, constituidos por signos con significados y sonidos específicos y caracteres determinativos que cumplen el rol de aclarar los significados que se busca expresar. A partir de los jeroglíficos egipcios se fue desarrollando una escritura simplificada incluyendo versiones cursivas generando una diversidad de escrituras.       Jeroglíficos egipcios

Un sistema de escritura generado por simplificación de los jeroglíficos fue el demótico. Este a su vez evolucionó al script cóptico (hoy lengua religiosa de los cristianos egipcios). Este proceso llevó a la creación de signos más sencillos provenientes de los antiguos jeroglíficos. Al principio estos símbolos identificaban sonidos silábicos o consonánticos y en una etapa posterior se agregaron marcas adicionales para definir los sonidos vocales.
Muchas lenguas escritas basadas en jeroglíficos o logogramas evolucionaron desde una representación conceptual (ideográfica: cada signo una idea) a sistemas fonéticos (cada letra representa un sonido). Al principio se trataba de sonidos silábicos donde cada letra era una consonante y las vocales se representaban con signos marcadores (vowel markers). Finalmente en algunos sistemas (p.ej. el griego) se agregaron los signos vocales independientes (alfa, epsilon, etc) acercándose a los sistemas alfabéticos europeos modernos (griego, latín, cirílico).
Un ejemplo de este desarrollo se observa con la evolución de la letra aleph que se deriva de dos jeroglifos, un signo representando un buey y otro representando un buitre. Los fenicios tomaron el logograma del buey en su escritura (arameo) como símbolo silábico (representando en este caso un “glottal stop” u oclusión glotal) a la que se agregaba una vocal asociada). Los griegos, en cuya lengua no había oclusión glotal, la transformaron en la vocal alfa , pasando luego a ser la A romana.
El símbolo o letra Beth comenzó con un logograma representando una casa, luego pasó a ser un símbolo de consonante beth o beit en arameo y árabe respectivamente. En griego pasó a llamarse beta y más tarde B en latín.                                                                  Demótico

De la misma manera daleth (puerta) pasó a ser la delta griega y la D romana. Gimel, que quería decir camello, fue al principio, una imagen ideográfica de un palo arrojadizo. Luego se transformó en símbolo consonántico. Los griegos lo retomaron como la letra gamma y los romanos lo representaron con las letras C o G.
La palabra monosilábica He (que quería decir “ventana”) originalmente era la imagen de un hombre de frente con los brazos levantados llamando a oración. Los griegos la transformaron en epsilon y los romanos en E.
Con las demás letras ocurrió un proceso similar. El resultado final evolutivo fue el sistema greco-latino (que incluye como derivado el script cirílico que se utiliza actualmente en Rusia y Ucrania).
Alfabetos comparados: árabe, hebreo, siriaco (arameo), griego 

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