martes, 25 de julio de 2017

Como se desarrolló la visión de las sociedades utópicas del Nuevo Mundo


D.A.
Fue a fines del siglo diecisiete que Louis Armand de Lom d’Arce, Baron de Lahontan escribió sus famosos libros libros cortos  sobre la nación de los Hurones de Canadá basado en su estadía con ellos desde 1683 a 1694. 
Los Hurones de la época, que ya habían tenido contacto con los europeos criticaban particularmente la obsesión europea con el dinero que llevaba a las mujeres europeas a vender sus cuerpos a hombres lujuriosos, y a los hombres a vender sus vidas a los ejércitos de hombres ambiciosos que los usaban para esclavizar aún más gente. 
En contraste, los hurones vivían una vida de libertad y igualdad. De acuerdo a los hurones, los europeos perdieron su libertad en su uso incesante de los pronombres tuyo y mío. Uno de los hurones le explicó a Lahontan. “Nosotros nacemos hermanos libres y unidos, cada uno tan señor como el otro, mientras que ustedes son todos esclavos de un solo hombre, yo soy el amo de mi cuerpo, dispongo de mí mismo, hago como quiero, soy el primero y el último de mi Nación....sujeto solo al Gran Espíritu”. 
Los hurones no tenían clases sociales, ni gobierno diferente de su sistema de parentesco y sin propiedad privada. A esta situación política, y reviviendo una vieja raíz griega, Lahontan la llamó “anarquía”.  Los libros de Lahontan tuvieron fama inmediata en toda Europa provocando la inspiraciòn de Delisle de la Drevetiere quien escribió la obra “Arlequin Sauvage” que fue representada en 1721 en París. La obra termina con una joven parisina llamada Violette que se enamora de un indio americano y se escapa con él para vivir en la libertad de América más allá de la ley y el dinero.
En las siguientes décadas se produjeron docenas de obras inspiradas en el “Arlequin Sauvage”: farsas, obras burlescas y óperas que versaban sobre la maravillosa libertad de los indios de América (por ejemplo, las “Indes Galantes”, “Le Nouveau Monde”).


La influencia de Rousseau
“Arlequin Sauvage” tuvo mucha influencia en Jean Jacques Rousseau quien escribió una opereta sobre el descubrimiento del “Nuevo Mundo” en donde Colón le cantaba a los indios, mientras blandía la espada: “¡Pierdan su libertad!”. Este contraste entre la libertad de los indios y la virtual esclavización de los europeos llevó a Rousseau a escribir sus famosos “Discursos”. 
El primero de ellos fue el “Discurso sobre las Ciencias y las Artes” en 1750. En este trabajo radical Rousseau afirma:
Las ciencias y las artes...son como...guirnaldas de flores alrededor de las cadenas de hierros que lo atan (al pueblo), creándoles el sentimiento de la libertad original para la que parecen haber nacido, haciéndoles amar su esclavitud y transformándolos en lo que se llama gente civilizada”. Al año siguiente en sus “Observaciones” afirmó: “La fuente primaria de maldad es la desigualdad; la desigualdad ha hecho posible la acumulación de riquezas. Las palabras rico y pobre son solo términos relativos; en cualquier lugar en que los hombres son iguales, no puede haber ni ricos ni pobres. La riqueza conduce inevitablemente a la lujuria y al ocio; la lujuria permite el cultivo de las artes y el ocio el cultivo de las ciencias.
Algunos años más tarde en su “Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres” Rousseau señalaba el rol negativo que tuvieron el hierro y el trigo en la aparición de la civilización y la propiedad privada: “Es el hierro y el trigo que han civilizado a los hombres y arruinado la raza humana....Del cultivo de la tierra necesariamente siguió su división. Cuando las herencias aumentaron en número al punto de cubrir toda la tierra y tocándose las unas con las otras... La sociedad naciente dio lugar al estado de guerra màs terrible.”. Más tarde Rousseau escribió un “tratado de educaciòn” llamado “Emile: ou de l’Education” y finalmente su famosa obra “Del Contrato Social”. En 1780 Rousseau tradujo la “Utopia” de Thomas More mostrando cuan ligados estaban los enfoques de los utopistas europeos “ilustrados” del siglo dieciocho con los utopistas precursores del siglo dieciseis.
También de mediados del siglo dieciocho data la producción de Montesquieu que incluyó el libro “El espíritu de las leyes” (1748) donde enfatizó el concepto de libertad e igualdad entre los Indios. Como no tenían posesiones no había desigualdad, ni causa para el robo, ni abuso al prójimo por razones de dinero.

Modelos diversos
En forma análoga, otros autores franceses se inspiraron en los modelos polinésicos de los Mares del Sur. En particular, Denis Diderot, editor y principal autor de la “Encyclopedia”. Entre las múltiples obras, muchas de las cuales publicadas después de su muerte, se cuenta el “Supplement to Bougainville’s Voyage” de 1772, publicada en 1796, después de su muerte, incluye un diálogo entre un tahitiano y un capellán en donde se retrata la incoherencia de los enfoques europeos sobre la moral y las buenas costumbres. El planteo de Diderot es comparativo entre dos visiones de las relaciones amorosas y el sexo y en el mismo, toma claramente partido por el estilo de vida tahitiano. 
Más tarde, Voltaire, en su libro “Candide” de 1759, contaba un viaje desde la tierra Guarani hasta las Guayanas a través del Brasil haciendo notar todas las virtudes de las sociedades naturales que iba atravesando.
Otro autor utópico importante de fines del siglo dieciocho fue Nicolas-Edme Restif de la Bretonne. En su obra “El Daedalus” Restif también utilizó como pretexto un viaje imaginario para mostrar una sociedad igualitaria que ubicó en América a la que llamó “Megapatagonia”. En ella, el autor planteó un modelo de país donde el trabajo se repartía equitativamente entre sus habitantes. En otra de sus obras, “L’Andrographe”, Restif presentó un modelo liberal sobre el matrimonio en que éste es mostrado como una institución racionalmente y minuciosamente planificada. Las obras de Restif fueron muy numerosas y exitosas, y en gran medida representaron el sentimiento imperante en la época, como culminación del largo proceso que habían desencadenado More, Lahonte y Rousseau en tiempos anteriores.
De "Amerrique, los Huérfanos del Paraiso", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones  

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