lunes, 19 de junio de 2017

El Medio Oriente:
una región de pocas lluvias

Danilo Antón

El Medio Oriente tiene una característica que se halla en todos los países, y en la mayor parte de sus territorios: escasez de lluvias y aridez general. A esta sequedad se agrega, agravando las condiciones ambientales, la ocurrencia de temperaturas elevadas y muy elevadas, particularmente durante la estación veraniega.
En la mayor parte de la región la lluvia es mínima. Incluso en ciudades muy populosas donde las necesidades hídricas son importantes, las lluvias promediales suelen ser muy escasas.
En El Cairo, capital de Egipto, que en su área metropolitana tiene 20 millones de  habitantes, llueve  24.7 mm por año, mientras que en Luxor una ciudad del sur de Egipto con 250,000 habitantes, no llueve prácticamente nunca (0 mm). Además de El Cairo, otras seis capitales tienen lluvias muy escasas: Riyad  en Arabia Saudita  (61 mm), Bagdad en Irak (122.8 mm), Damasco en Siria (131.8 mm) y Amman en Jordania (269.3) o escasas: Teherán em Irán (429 mm) y Ankara en Turquía (402.2 mm).. 
En muchas otras ciudades importantes  las lluvias no llegan a los 500 mm: Basora y Mosul en Irak (152 mm y 363.6 mm respectivamente), Alejandría en Egipto (196 mm), Jeddah en Arabia Saudita (61 mm), Aleppo en Siria (328.8 mm) y Ahvaz, Shiraz y Mashhad en Irán (209.2, 305.6 mm y 251,5 mm).
La escasez de lluvia afecta la producción agrícola. La agricultura de secano es difícil debido a la extensión de los períodos de sequía. La mayor parte de los países de la región dependen del riego. En particular, en Egipto e Irak, que son importantes productores agrícolas, casi todos de los cultivos se realizan con irrigación. También dependen de la agricultura de riego Jordania, Siria y Afganistán. En Turquía, Irán y Líbano, donde hay áreas restringidas con pluviosidad algo más importante, la agricultura irrigada sigue siendo un elemento fundamental de su producción agropecuaria.  
La falta de agua  también se experimenta en las zonas urbanas, que frecuentemente ven contaminadas o agotadas sus fuentes de agua. Los ríos y arroyos locales se contaminan con mayor facilidad debido a la numerosa población que habitan sus orillas. Debido a las lluvias limitadas en sus zonas de recarga y excesivo bombeo los acuíferos deprimen sus niveles o se salinizan.
De "Tierras de pocas lluvias y mucha sangre", Danilo Antón, Piriguazú Ediciones.

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