martes, 9 de mayo de 2017

Paradigmas geológicos que se resisten a ser cambiados

Danilo Antón

El paradigma de la ciencia normal definido por Thomas S. Kuhn es el conjunto de teorías, reglas, procedimientos y conocimientos que impregnan una sociedad determinada en un momento concreto de su historia. En la actualidad se refiere al “modelo” científico adoptado en forma generalizada en la sociedad globalizada contemporánea.
El tema de la evolución planetaria, actualmente restringida a la generalmente acep
tada “teoría de la tectónica de placas”, con un planeta de volumen constante complementada con la hipótesis del origen biológico (“fósil”) del petróleo constituyen ámbitos paradigmáticos establecidos que se resisten a ser modificados a pesar de los numerosos datos que deberían inducir a su revisión radical y profunda.
En esta sociedad “globalizada” se supondría que la construcción científica oficial funcionaría a través de la acumulación de datos científicos que permitirían “avanzar” en el conocimiento, en particular lograr un mayor detalle en la aplicación concreta de los modelos científicos aceptados.
Desafortunadamente, no existe ningún método en este paradigma oficial (ni en ningún otro paradigma dominante) que permita descartar “todo el modelo” para poder aceptar otras teorías y aplicar otras reglas o procedimientos que terminen modificándolo radicalmente.
Por esa razón, en el campo de la geología planetaria, resulta muy difícil replantear la validez de muchos conceptos cuya vigencia está siendo desmentida cotidianamente por la realidad.
La dificultad de cambiar el paradigma oficial estriba en que esta modificación también altera las relaciones de poder.
A nivel político, quienes detentan «el poder paradigmático», son los mismos que controlan los mecanismos decisorios.
Desde el punto de vista económico ellos son los que se benefician de las decisiones que se toman basadas en los postulados aceptados oficialmente
En la esfera académica son las personas que defienden su prestigio y la seguridad económica que dan las posiciones profesionales o universitarias que ocupan y que eventualmente se verían amenazadas por un posible cambio de paradigma (Lovelock, 1988).
No tenemos dudas que tarde o temprano el cambio paradigmático se producirá. Cuando la masa crítica de investigadores y científicos y el apoyo de la opinión pública sea suficiente, cuando pasen las décadas y se disponga de nuevos datos confirmando la nueva visión acerca de la historia y dinámica de nuestro planeta, las estructuras del poder cederán y el nuevo paradigma basado en los datos de la realidad será aceptado oficialmente.
En ese momento se crearán las condiciones para replantear las estrategias políticas y económicas que permitan desarrollar y establecer un nuevo enfoque de las relaciones humanas con los recursos y ambientes del planeta.


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